miércoles, octubre 25, 2006

El Clic (2006)

Hay películas que nada mas ver el “trailer” o a veces sólo la cartelera, piensas: “ésta será la típica comedia americana del montón que pasará sin pena ni gloria como tantas otra”. Pero como reza el lema de un anuncio muy reciente: “Las apariencias engañan” y vaya que si engañan. “El clic” es una pequeña gran maravilla que rinde tributo al cine de los grandes valores morales al mas puro estilo “Frank Capra”. Con toques evidentemente modernos acordes a los tiempos que corren, y que nos puede recordar en algunos momentos al "Show de Truman". Una vez mas la película “Que bello es vivir” sirve de inspiración para recordarnos que todavía se puede seguir haciendo buen cine.


Si hace poco se le rendía tributo a “Que bello es vivir” en “Family Man” con un “Nicolas Cage” reviviendo el mito de “la 2ª oportunidad”. En la película el “clic” del semi desconocido director “Frank Coraci” (“La Vuelta al Mundo en 80 días”, 2004 o “The Waterboy ”, 1998 o “Inocencia Asesinada” 1995) nos encontramos a un “Adam Sandler” encarnando al arquitecto “Michael Newman” totalmente obsesionado por ver recompensado sus esfuerzos a la espera de que su jefe decida hacerlo socio, mientras que por otro lado va posponiendo cada vez mas las pequeñas obligaciones cotidianas para con su mujer y sus dos hijos, siendo interrumpido constantemente durante el poco tiempo que pasa con ellos por inoportunas llamas al móvil, con un estrés que lo pone a cien por hora, desahogándose de muy malos modos con su mujer y sus hijos para los que nunca tiene tiempo.

Hasta que un buen día harto ya de confundirse con los distintos mandos a control remoto que tiene en el salón, donde siempre aparecen todos menos el que se está buscando, decide salir a comprar a altas horas de la madrugada un “mando universal”. Y aquí empieza lo bueno. El único establecimiento que se encuentra abierto a esa hora es un gran almacén del hogar, aparentemente normal, donde por casualidad llega a una especie de trastienda con el rótulo “BEYOND” (El mas allá), donde se encuentra con “Christopher Walken” realizando de forma magistral el papel de un excéntrico empleado llamado “Morty” que irá apareciendo en la película tantas veces como el protagonista lo requiera, demostrándonos una vez mas que con sólo unos segundos en pantalla es capaz de comerse a cualquier actor que le pongan por delante. “Morty” le asegura tener el mando a distancia universal mas moderno que se ha creado hasta ahora, tan moderno que de momento sólo hay uno, y además se lo regala, eso sí, con la condición de que no se admiten devoluciones.


Poco a poco “Michael Newman” va descubriendo los increíbles poderes que tiene ese mando a distancia y el enorme partido que le puede llegar a sacar, enmudeciendo los ladridos del perro, puteando al vecino antipático, acelerando las ruidosas fiestas de los niños, las broncas con la mujer o incluso eliminando el protocolo previo a hacer el amor con su mujer. Revivir cualquier época pasada. Y por supuesto, sacar el máximo provecho para llegar cuanto antes lo mas alto posible en la empresa. Sin embargo, y aquí es donde comienza la moraleja de la película, el mando está tan viciado que se ha quedado programado automáticamente para pasar siempre hacia delante, eliminando siempre cualquier tipo de broncas con su mujer, los muchos momentos en los que hay que tener paciencia con los niños, o con sus padres que ya están muy mayores y chochean y así con todo para disfrutar exclusivamente de los buenos momentos. Pero, de repente, han pasado ya diez años en un abrir y cerrar de ojos y cuando se da cuenta han ocurrido una serie de acontecimientos que se le han escapado de las manos, por poner un ejemplo: los hijos se le han hecho mayores y no los ha disfrutado nada, porque siempre tenía una excusa para no estar con ellos, descuidando bastante el entorno familiar y así acontecimientos importantísimos de los que no ha sido consciente y que no enumeraré aquí para no robarle el placer del desenlace final al que no haya visto la película. Sin embargo si os puedo asegurar, que el final tiene una tremenda carga emocional que te pone con el nudo en la garganta y si no que se lo pregunten a María que se hartó de llorar.

El final es apoteósico y cuando ya te crees que ha terminado la película, vuelve a aparecer “Morty” y de pronto pega un giro inesperado que hace que el final sea auténticamente sublime.

El que no se emocione con esta película no tiene sentimientos o posiblemente ya esté muerto y no lo sepa. Al salir del cine, mientras María se secaba las lagrimas y yo luchaba por mantener la compostura, al igual que el resto de la sala, mi hijo Nacho me decía: “papá está película es maravillosa”. Y es que sin duda alguna cuando salga en DVD, ocupará un lugar de honor en mi videoteca.

Crítica: Juan Ignacio Amador

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