miércoles, diciembre 06, 2006

Con "Casino Royale" se ha creado un nuevo mito interpretado por Daniel Craig, a la que vez que renueva su propio ritmo y adapta a James Bond a la violencia y agresividad que el siglo XXI parece requerir de los servidores del orden, a ver si nuestras autoridades se enteran de una puñetera vez que lo que de verdad demanda nuestra sociedad son agentes con los metodos que emplea este nuevo James Bond y no gobiernos cobardes que se bajen los pantalones con los terroristas a las primeras de cambio. "Casino Royale" es emocionante, bien tramada en su guión, llena de guiños y sorpresas, pero significa sobre todo la creación de un nuevo Bond.

La película empieza con una encarnizada y sangrienta pelea en unos lavabos públicos tremendamente ruda y a continuación, el agente James Bond se carga a sangre fría a un mafioso al mas puro estilo “Clint Eastwood” en Harry el Sucio. A continuación una espectacular persecución por un edificio en obras, con peleas y saltos incluidos sobre las gruas a gran altura consiguen transmitir una tremenda sensación de vértigo al espectador, sobre todo a los que vean la película en el cine, donde sólo el cine es cine de verdad.

Ya en los primeros minutos de los casi 150 de la película, Casino Royale parece querer salirse de la línea oficial de la saga del más famoso de los agentes secretos. Conviene recordar que esta película está basada en la primera novela de Ian Fleming, publicada en 1953, Casino Royale es la primera misión como 007, que le lleva hasta Le Chiffre (Mads Mikkelsen), banquero de los mayores terroristas de todo el mundo, que se enriquece a consta de especular en bolsa con información privilegiada. Para detenerlo, y desmantelar la red terrorista, Bond debe derrotar a Le Chiffre en una partida de poker con apuestas muy altas en el Casino Royale, con agníficos exteriores localizados en Montenegro. Al principio Bond está molesto cuando asignan a una hermosa oficial del Tesoro, Vesper Lynd (Eva Green), para entregar la apuesta para la partida y vigilar el dinero del gobierno. Pero, mientras Bond y Vesper sobreviven a una serie de ataques mortales por parte de Le Chiffre y sus secuaces, se desarrolla la inevitable atracción mutua que les conduce a peligros mayores y acontecimientos que marcarán la vida de Bond para siempre.


El momento en el que secuestran a James Bond y a su chica es de una crueldad y un sadismo sin precedentes en toda la zaga, pero al mismo tiempo es de un realismo bestial, así como el desenlace de la película, donde vemos al Bond mas humano de toda la zaga, sufriendo, odiando, casi llorando y matando a sangre fría como nunca antes se había visto. Posiblemente el James Bond mas realista y que mejor refleja la trama de corrupción y tráfico de armas contemporáneos a la fecha de su estreno. Al lado de este Lames Bond los demás me parecen bailarinas de salón, siempre limpitos e inmaculados sin que nisiquiera se despeinaran. Si cada espectador tiene su propio James Bond, Daniel Craig es sin duda alguna el mío.
El director, Martín Campbell, va orquestando la transformación de lo que parece un completo despropósito, incluyendo divertidos gags, inteligentes juegos de palabras y otros guiños que arrancan la carcajada al espectador, no hay que olvidar que estamos viendo los comienzos de James Bond y al pobre le pasa de todo, conforme va transcurriendo la película vamos viendo la transformación del gusano en mariposa y sólo en la última secuencia vemos cómo la transición se ha realizado exitosamente. La sensación de que falta algo va desapareciendo conforme el reloj avanza y la complejidad emocional del guión te va absorbiendo hasta el final, un perfecto broche de oro que convierte a Casino Royale en un clásico y sales de la sala con un solo deseo: que llegue la próxima y que vuelva a protagonizarla Daniel Craig.

Respecto al tema principal de la banda sonora, “You know my name” de David Arnold y Chris Cornell es buenísimo. Se te queda grabado en la cabeza y te engancha desde el primer momento. Al igual que me pasó con “Goldeneye” salí del cine en una nube.

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