viernes, febrero 02, 2007

La Cena Secreta:
Un viaje en el tiempo, que nos traslada a los días en que el maestro Da Vinci pintó su famoso cuadro de "La última cena", donde se nos muestran muchos de los secretos de esta singular obra maestra.

En los últimos años las librerías saturan sus estanterías de últimas novedades con "literatura templaria, escándalos relacionados con la iglesia católico o la desmitificación de Jesús, el mito de Mª Magdalena"… fruto de algunos autores advenedizos, que intentan aprovechar este filón, para incrementar de forma notable su cuenta bancaria. La mayoría de estos productos son refritos de otros libros, que a su vez ya eran refritos. Es difícil descubrir hoy día alguna obra sobre temas templarios ó escándalos sobre la iglesia católica y demás derivados, que realmente aporte algo nuevo o que añada un nuevo punto de vista

Después del super tostón del “Secreto egipcio de Napoleón”, me arriesgué a leer otro libro de Javier Sierra y esta vez por lo menos no me ha quedado esa amarga sensación de haber perdido mi tiempo en la lectura, de lo que me parece cuánto menos un libro interesante y aparentemente bien documentado, si bien Javier Sierra, vuelve a demostrarnos una vez mas que es un fanático de la egiptología, que al final siempre te la termina metiendo por algún sitio, hasta el punto de que al final del capítulo 39, nos habla del paralelismo de Jesús con Osiris y de Isis con María Magdalena, y como no, su hobbie favorito la parapsicología en general, hasta el punto de que intenta demostrar el paralelismo de los apóstoles en el famoso cuadro de “la última cena” (“La Cena Secreta”) con los 12 signos del zodiaco, de manera que por ejemplo: Judas Iscariote es Escorpio y Jesús es el Sol. ¡En fín! Que en mas de una casión hay que decir aquello de “¡Venga, vale, aceptamos pulpo como animal de compañía!” y seguimos leyendo como si tal cosa.



Respecto al argumento de “La Cena Secreta”, cabe destacar que está ambientada en la región de la Lombardía. Enero de 1497.Fray Agustín Leyre, inquisidor dominico experto en la interpretación de mensajes cifrados (inspirado en el papel que intrepetaba “Sean Connery” en EL NOMBRE DE LA ROSA), es enviado a toda prisa a Milán para supervisar los trazos finales que el maestro Leonardo da Vinci está dando a La Última Cena. La culpa la tiene una serie de cartas anónimas recibidas en la corte papal de Alejandro VI, en las que se denuncia que Da Vinci no sólo ha pintado a los Doce sin su preceptivo halo de santidad, sino que el propio artista se ha retratado en la sagrada escena, dando la espalda a Jesucristo. El planteamiento del libro es muy interesante, pero a diferencia del “CODIGO Da VINCI”, repleto de giros inesperados que impulsan constantemente el ritmo narrativo y la curiosidad del lector por ver lo que pasa en el capítulo siguiente, “La Cena Secreta” se me ha ido desinflando conforme iba avanzando en cada capítulo de su interesante comienzo y desarrollo, a mitad del libro se me fue haciendo paulatinamente mas aburridillo y lento. Además, creo que Javier Sierra, a pesar de deleitarnos con algunos detalles muy curiosos del famoso cuadro en torno al cual gira toda la trama, ha desaprovechado una oportunidad magnífica para mostrarnos mil y una anécdotas curiosas en la vida cotidiana de este interesante personaje que fue “Leonardo Da Vinci”, según dicen uno de los grandes genios de la historia.


Pero volviendo al tema de la trama, el remitente de esas cartas misteriosas, al que en la Secretaría de Claves de los Estados Pontificios conocen como “el Agorero”, conoce a la perfección lo que está ocurriendo en el convento de Santa Maria delle Grazie y, desesperado por la pasividad de Roma, nuestro protagonista, el padre Leyre, decide tomarse la justicia por su mano y acabar con los cómplices herejes que sostienen la labor de Leonardo, descubriéndose al final que todo era un complot contra Leonardo, si bien es cierto, que el genio estaba totalmente influenciado por “Los Cátaros”, considerados por la Iglesia Católica como unos blasfemos a los que había que perseguir a toda costa.


Dato curioso:
Durante su trabajo de campo entre: Vinci, Milán, Florencia y Roma, Javier Sierra se tropezó con un hecho histórico bastante ignorado, y es que la región italiana de la Lombardía acogió entre los siglos XIII y XV a los últimos supervivientes de la herejía cátara. La Milán que vio Leonardo da Vinci, dejó vivir en paz a los cátaros represaliados del Languedoc francés que vieron con horror la caída de sus correligionarios en Montsegur en 1244. Aquellos hombres se hacían llamar “los puros”, y se creían seguidores de la verdadera tradición apostólica instaurada por Jesús de Nazaret. Consideraban que San Pedro traicionó por cuarta vez al Maestro al fundar una “iglesia material”, y veneraban a Juan como el patrón de su “iglesia espiritual".

7 comentarios :

  1. Todos estos libros spbre templarios, enigmas de la Iglesia, y demás surgidos al calor del éxito del Código Da Vinci, hay que leerlos como lo que son: novelas de ficción.
    Ninguno de ellos es un tratado sobre hechos históricos, si no que sobre una pequeña base real constituida por un detalle o anécdota, construyen toda una teoría conspiracionista y obsesiva.
    La novela de Sierra no está mal. Es verdad que va perdiendo fuelle, pero no es tan tramposa como el Código Da Vinci.
    Como la cabra siempre tira al monte, Sierra siempre enlazrá cualquier trama con los temas ocultistas que le gustan. El punto de partida será aceptar barco como animal acuático y piraña como objeto para el baño.
    Por cierto, el fraile del Nombre de la Rosa era un pensador lógico moderno en un mundo dominado por la superstición, no creo que tenga nada que ver con el de La Cena Secreta, que es más bien un aprendiz de pensador arrebatado por las supuestas ideas revolucionarias de Leonardo.

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  2. Muy buena tu crítica, lo de la comparación del padre Leyre con el de "El nombre de la Rosa" tan sólo es una referencia comparativa, de un fraile que llega a una orden distinta a la suya con la intención de resolver un misterio.
    Un saludo

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  3. Si te gustan este tipo de novelas, te recomiendo una con un planteamiento muy interesante: "La promesa del Ángel" de Frederic Lenoir y Violette Cabesos.

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  4. Me la compré en "Círculo de lectores" hace unos meses y la tengo 3ª en lista de espera, pero antes tengo "Corsarios de levante" que quiero empezar a leer hoy y "Tontos de Capirote" (regalo este último del "Cata").

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  5. Yo, si se me permite una humilde crítica, dejaré la mía. Yo leí "El Nombre de la Rosa" por primera vez (la he vuelto a releer en un par de ocasiones más) hace muchísimos años. La novela de Eco es, al igual que El Código da Vinci o La Cena Secreta, eso mismo, una novela, apoyada en hechos históricos reales, para dar más fuerza y veracidad al relato. El nivel narrativo del escritor italiano es muy superior al de Sierra o al de Dan Brown. Pero tal y como dice el Víbora al final son sólo eso, novelas. Cuentos. ¿Qué el Código Da Vinci es una novela tramposa? Pues no la mires como un libro de historia, tal y como dices de La Cena Secreta. Puede ser o no tramposa, puede o no dar giros vertiginosos, pero al final consigue llevar al lector hasta la última página. Al menos a mí me enganchó. No digo qe sea una gran novela, pero sí me resultó entretenida. Sobre el libro de Sierra, aún no puedo opinar, ya que estoy en plena lectura de este libro... ¡¡¡Juani, menos mal que no revelas nada del final!!! Aunque después de leer que ambos pensáis que pierde interes conforme avanza, miro al libro de reojo y no sé, no se... Ya os contaré mi opinión...

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  6. PARA MI: Las diferencias entre El código Da Vinci y El nombre de la rosa son abismales.
    Eco recrea una sociedad, una estructura y unos hechos para mostrar las diferencias entre el pensamiento de la edad media y el actual. Para resaltar este contraste está el personaje del monje ex-inquisidor liberal (en un sentido actual) y científico frente al oscurantismo del tribunal eclesiástico.
    Refleja las tensiones reales entre franciscanos y benedictinos y dos maneras distintas de entender una misma fe.
    Plantea discusiones actuales que se han mantenido durante el tiempo auqnue variando la forma de plantarlas. Por ello, escoge un momento de la historia en la que este enfrentamiento fue muy evidente.
    En cambio, el código de Brown se lo inventa absolutamente todo. No tiene niguna base histórica y no refleja ninguna discusión real. Se agarra al desconocimiento de datos para decir que pudo ser así, pero las teorías no se construyen con ausencia de pruebas. Para afirmar algo se necesita el respaldo de evidencias.
    Yo podría decir que Colón supo que encontraría tierra al otro lado del Atlántico porque se le apareció la virgen y como en ningún documento se dice lo contrario, pues debe ser cierto.

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  7. De acuerdo, Víbora... Pero repito, no veas el código como algo "real". Es sólo una novela: entiéndase por novela un cuento, un relato fantástico... No le des más vueltas. Si escribes un libro como el de Colón Visionario y queda entretenido, ¿que más da que sea real o no?

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