viernes, marzo 02, 2007

Programa los 8 techos provinciales de Andalucía, Episodio 6, "El Torreón", Parque Natural Sierra de Grazalema, CÁDIZ

El pasado 28 de Febrero de 2007, día de Andalucía, socios y amigos de Pasos Largos, consumaron la acción para la que desde hace un par de meses nuestro Comandante, Juani “Preston” Amador, había convocado a sus tropas.

Desde distintos puntos de Andalucía y allende los mares nos fuimos aproximando al punto de encuentro situado al pie del Torreón, en pleno corazón del parque natural Sierra de Grazalema. Pocos lugares encontraremos en España y posiblemente en toda Europa, donde la estética de los pueblos encaje a la perfección en su entorno natural. Sus pueblos y sus gentes son ejemplo de armonía perfecta entre hombre y naturaleza. Cada uno de sus pueblos es una auténtica joya, entre las que es imposible decidirse, a cual mas bella. Hay perspectivas que son impresionantes, como la que tenemos de Grazalema, cuando llegamos desde Ronda, con el pueblo flanqueados por el Peñón grande y la crestería del Pinar con el San Cristóbal y el Torreón asomando por encima.
La propia convocatoria ponía ya a prueba la pericia de los invitados al hacer referencia a la numeración de los mojones kilométricos de piedra de la carretera, difícilmente visibles, en lugar de a las nuevas placas metálicas; con una variación en los dígitos de unos cuatro km para indicar el lugar de queda. Poco a poco fuimos, superando la pequeña traba antes indicada, llenando la escasa plataforma, aparcamiento al efecto, con nuestros vehículos. En lo que finalmente resultó ser el km. 40. situado a unos 864 m. Conforme vamos llegando, caras nuevas y conocidas, nos fuimos saludando. Mientras tanto algunos buitres leonados nos recibían y saludaban desde el magnífico palio azul que hoy nos ofrece la bóveda celeste.

Sin llegar a precisar la cifra, unos cuarenta humanos nos disponíamos a cruzar la angarilla que daba paso al comienzo de la dura ascensión. En este lugar se pueden leer las prohibiciones y obligaciones que conlleva esta ruta, como por ejemplo la de ir acompañados de perros, extensible a cualquier parque natural de nuestra geografía. No obstante el permiso de subida hacía algún tiempo ya que estaba en poder de la Plana Mayor de nuestra Comandancia, para que nadie pudiera evitar la deambulación libre de las tropas del Comandante por dentro de esta Área de Reserva del Pinsapar del Parque Natural Sierra de Grazalema.

11:32 am. Nada más cruzar la cancela, tomamos el caminillo hacia la izquierda dando de inmediato comienzo a la ascensión propiamente dicha, la cuál discurre por las laderas de la cara sur de la Sierra del Pinar. El camino es claro y el rosario de humanos empieza pronto a estirarse, rasgando a su paso la inigualable muestra de bosque mediterráneo que nos acompaña: incluyendo pequeños túneles de vegetación con jóvenes ejemplares de algarrobos, lentiscos, sabinas, encinas, enebros, aulagas, tomillos, matagallos, etc. Con la presencia de algunos pinsapos desafiando la solana de la ladera sur por la que íbamos ascendiendo a cada paso que dábamos.

El zigzag de la trocha es interminable y a nuestras espaldas la vista del Corredor del Boyar, con su Salto del Cabrero que oculto se adivina desde esta perspectiva, que se agranda conforme ganamos altura. Apreciamos también cómo vamos superando la altitud del Cerro Albarracín y de la Sierra de la Silla; al mismo tiempo que nos vamos igualando a las alturas de la Sierra del Endrinal.

El día es soleado, casi caluroso, lo que hace que nos bastemos con unas simples camisetas de manga corta como atuendo. El clima de hoy no deja ver la otra cara de la moneda en este lugar, la opuesta al largo periodo de sequía estival que suele acompañar esta latitud. Es aquí donde el relieve se opone a los vientos dominantes, cargados de humedad, que ascienden sin obstáculos desde el Atlántico por el Corredor del Boyar, al igual pasa con la Manga de Villaluenga, lo que explica que las masas de aire que atraviesan estos embudos topográficos tengan que ascender y por tanto, al enfriarse, aquí, se alcancen niveles pluviométricos de 2.200 l/m2 al año, siendo el mayor de la Península Ibérica.

Continuando la ascensión encontramos un punto en que la vegetación pierde frondosidad, dando paso a la vista un bellísimo paisaje ruiniforme calizo salpicado de algunas sabinas y chaparros dispersos que poco después dejan paso al matorral típico de las altas cumbres mediterráneas y donde vemos alguna que otra cabra montes. En la antesala del culmen un par de dolinas, propias del terreno calizo en donde nos hallamos, nos dejan ver la casi pared, de dura pendiente en algún tramo, que nos dejará en la cumbre.



Los primeros en llegar lo hacen en aproximadamente hora y cuarto, es decir sobre las 12,47 pm., mientras llega el resto del grupo “los translíbicos” aprovechan para hacer arriesgados ejercicios de cresteo, por la vertíginosa crestería del Pinar que te pone los vellos de punta, con el San Cristóbal al este y la espectacular masa del pinsapar a nuestros pies, protegidos por la sombra de las espeluznantes paredes de la ladera norte al borde de las cuales nos encontramos. Los últimos arriban sobre las 13.30 pm. Ya estamos todos en el techo de la provincia de Cádiz, “El Torreón” con sus 1.654 m, habiendo superado un desnivel de 790 m. sin a penas una sola pausa. Las vistas son impresionantes, el día con alguna bruma en su bajo horizonte nos permite ver al sur las sierras de la Silla, el Caillo y de Ubrique, junto con los pueblos de Benanocaz y Ubrique. El Valle de Tavizna, los Alcornocales, el Pantano de los Hurones, el Peñón de Gibraltar y las siluetas de los primeros altos relieves africanos. Al este el San Cristobal y la crestería que le une al Torreón. Al sudeste la Sierra del Endrinal, con el Simancón y el Reloj, la Sierra de las Nieves, la Meseta de Ronda presidida por la ciudad soñada, y las Cordilleras de Libar. Al oeste Prado del Rey, Villamartín, sierras del Labradillo y Margarita, el Cerro Albarracín y parte de la campiña gaditana y sevillana. Mirando al norte, primero tras el cortado está el Pinsapar, el Llano del Ravel, las sierras de Zafalgar, Lijar, El Tablón, Montellano y de Esparteros o de Morón. El Peñon de Algámitas y los Cerros Lagarín, las Grajas y Malaver. El embalse de Zahara y los pueblos de Olvera, Algodonales, Morón de la Frontera, Puerto Serrano y Montellano. Convencido estamos que algo se escapa a nuestra descripción y que incluso de haber sido un día pleno de claridad las vistas hubieran sido aun mejores, pero cierto es que no nos debemos quejar.

Arriba todo es alborozo, felicitaciones, bromas. Intercambio de camisetas entre Prestonianos y Batolos, con pacto secreto sellado con un beso,... se abre la veda en el libro de visitas. Es tiempo para reponer fuerzas, las mil y una fotos, la tolerante guerra de banderas y....
¡!Un momento... ¡¡ Toque de atención, llega el momento mágico y solemne; el Gran Mago Gandalf de la Serranía, haciendo uso de toda su sabiduría extrae de su corazón la más hermosa placa que soñar pueda un agitador de masas:

“LA ASOCIACIÓN SENDERISTA PASOSLARGOS
A
JUAN IGNACIO AMADOR TOBAJA
En reconocimiento a tus magníficos valores humanos y la labor que realizas por la promoción del senderismo.
El Torreón (Cádiz), 28 de Febrero de 2.007
Día de Andalucía”

Hora es de regresar, cuidado con las rodillas en la bajada; el largo descenso se termina con una cuasi botellona, jarras de cerveza con limón, en la plaza del pueblo de Grazalema. Los besos, hasta pronto, nos vemos en las montañas y el dulce sabor del reconocimiento humano; donde gentes de Málaga, costeros y serranos, Murcía, Valladolid, Madrid, Sevilla, Cádiz, Sheffield y Montreal, ponen punto final a una jornada senderista sin igual.

Todos juntos y todos de un mismo lugar: “El Planeta Azul”, “La Tierra”.

Pepe Cuen...
...éste que lo es.
Utrera, 01/03/07.

2 comentarios :

  1. El Torreón sieñpre será un sitio mágico para mi.
    Gracias por habermelo descubierto en su día y gracias por haberme devuelto a él tres años y veintiun días después.
    Garacias de todo corazón.
    Un abrazo.

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  2. De bien nacido es ser agradecido, pero yo sí que te doy las gracias por tu siempre gratísima compañía y por tantos momentos inolvidables compartidos a lo largo de los últimos 20 años.
    Un abrazo

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