lunes, abril 23, 2007

Mi Semana Santa 2007

La mas fría y con mas días seguidos de lluvia o amenaza de lluvia en los últimos 50 años. No recuerdo haber visto jamás otra Semana Santa con mas paraguas, mas abrigos, mas bufandas y mas impermeables que ésta de 2007 .

Comenzaba yo este año la cuaresma con el libro “Tontos de capirote” (Paco Robles), en la mesilla de noche, sin duda toda una provocación para quien se atreve a escribir sobre la Semana Santa de cualquier lugar, pero en Sevilla casi se podría considerar de “blasfemia”. Sin embargo lejos de criticarla a ella o a quienes formamos partes de ella, como bien dice su contraportada es un análisis irónico de los distintos personajes que pululamos alrededor de la Semana Santa. Un libro con el que he disfrutado mucho a través de sus páginas viéndome retratado en capítulos como el Tonto de las “Procesiones”, el del “Siseo”, el del “Trípode” (en mi caso el de la cámara) y en una futura edición el “Tonto de la Silla” (especie cada vez mas extendida).
Sin duda un libro repleto de curiosidades, que fácilmente te arranca mas de una carcajada en cada capítulo en el que nos veremos a nosotros mismos, algún amigo o familiar y que incluso cuenta con la buena crítica de Don Carlos herrera, Don Antonio Burgos, Don Antonio Carlos Cataluña y Don Juan Manuel Payán Bellido futuro pregonero de la Semana Santa de Sevilla y miembro de la “Tertulia Cofrade El cirio apagao”.

La providencia quiso que este año pudiera disfrutar de mi anhelada Semana Santa en su plenitud como hacía años que no podía, sin embargo el mal tiempo quiso que esta fuera la semana santa mas fría, mas lluviosa y mas desapacible que se recuerde en muchos años. Todo ello después de haber tenido el invierno mas cálido y seco que nadie pudiera imaginar.

Sábado de Pasión, 31 de marzo de 2007

Al llegar a mi casa me encuentro con algunas revistas que como cada año me tiene preparado mi hermano Alberto en mi habitación, interesantes publicaciones, entre las que destaco “Sevilla Nuestra” magnífico compendio de fragmentos correspondientes a ilustres pregoneros y a las mejores plumas de nuestra ciudad entre las que siempre hay que destacar a “Antonio Burgos” en esta ocasión con su “Romance del ya” que dice así:

YA está aquí, que ya ha llegado, que todos los años llega; que exacta, fiel y callada, sin avisarnos se cuela y despliega una pancarta en la calle San Esteban, junto a la Puerta Carmona, de una acera a la otra acera, allí donde está la bomba en la esquina de Mosqueta, manifestándose el aire y gritando la luz nueva, cuando anuncia capirotes que sueñan manchas de cera.
Un buen día te levantas y al pisar la calle encuentras, que, pájaro, flor y rama, la luz reverdece plena. Que no es cuestión de almanaque, que no es asunto de fecha, ni veintiuno de marzo, ni ceniza de Cuaresma, que te lo dice la luz, y este aire que se lleva las verdinas del invierno con palomas que zurean, con gorriones que cantan, con vencejos que regresan, con canarios en las jaulas de las ventanas abiertas, de las persianas subidas, del balcón con las macetas, de la radio que ya canta
unas sevillanas nuevas que en Los Remedios levantan la portada de la Feria, con los palcos en la Plaza soñando Jueves de peinas, porque ya la calle Sierpes sueña con sillas de enea y vagones de arvellanas del abono de la abuela.
Con la cuadrilla igualada, ya ensayan las parihuelas, aunque le falten arriba las figuras que dan leña: el Cristo de la Salud, y José de Arimatea, y el otro compadre al lado, encima de la escalera, la Virgen con sus Marías, con su tocado y su pena. Y los pasos de misterio ningún misterio ya encierran, ensayando madrugadas de levantás y saetas, arriando dos costeros, un poquito más a tierra, y sacando temporales de gracia, rabia y de fuerza cuando cruje la zambrana, que un golpe al martillo suena, así se levanta un paso, óle ahí la gente güena.
En la plaza de los toros los abonos se renuevan: de la cola del Cautivo a la cola de la empresa, con el talón conformado que te exige Canorea, y está el cartel pregonando sus sueños de dos orejas, y novilladas de mayo con dos muchachos que empiezan, y la corrida del Corpus con las campanas que suenan llamando a bailes de seises de juncia, romero y vela.
En la casa de hermandad reparten las papeletas: ¿tanto han subido los cirios? Entonces, ¿las maniguetas? Ya tu número es más bajo;
cada vez, ay, vas cerca del palio de aquella Virgen que a tu madre te recuerda. En el penúltimo tramo tu cirio tiene contera con color de capirote, morado de seda vieja, que certifica que el tiempo te acerca donde te acerca, a esa Virgen que algún día verás con manto y diadema, pero sin paso de palio, sin la Banda de Tejera, sin jarras de entrevarales, sin bulla en la delantera, cuando esta túnica lleves de mortaja bajo tierra y allá en el cielo te encuentres con tu Virgen verdadera.
Por un Parque de altramuces de los patos de la isleta y cartuchos de arvejones en esa plaza de América donde todos somos niños con paloma en la cabeza y una más en cada mano al que un retrato le echan en la foto tan antigua que haciéndola ya amerillea... Por un Parque de arriates y de altísimas palmeras, los árboles del amor, míralos, la pava pelan con esas flores moradas que en la luz nueva se besan. Los naranjos de la Plaza, de la vieja Plaza Nueva; los que están en San Vicente, de donde salen Las Penas cuando suena aquella marcha que Antonio Pantión le hiciera; los naranjos de los barrios, de calles y plazoletas, naranjos de los jardines, naranjos de las aceras están de un momento a otro por vestirse ya de fiesta. Mirad: sus verdes camisas, blancos botones ya llevan, nácar de olor de Sevilla, marfil de la primavera, deseandito romperse en fragancias que
recuerdan viejos versos de moyate de curdáneos poetas, mostrador del Rinconcillo, coronel de tres estrellas, las tres estrellas sublimes del ejército de tierra, mas de la tierra del tinto: coronel de Valdepeñas, aportación que a Sevilla hace la tierra manchega de los hermanos Morales en García de Vinuesa.
Ya está aquí, que ya hay torrijas, que ya los viernes se cuelga el cartel de «Hoy es vigilia», que en Castilla es abstinencia, y Sevilla, el bacalao que vende Manuel Barea, para hacerlo con tomate, en pavías o en croquetas.
Ya está aquí, que ya ha venido y hasta septiembre se queda, lo mismo que los vencejos que en el Arenal torean.
Ya está aquí la vieja luz. La luz de Sevilla. Eterna.


Domingo de Ramos, 1 de abril de 2007

Comenzaba el domingo de Ramos entre negros nubarrones y un viento que traía las primeras gotas de lluvia, serían las 14,30, cuando veía junto a mi hermana Lourdes, mi cuñado Eduardo, Lucía y Arturo el paso de Cristo de la Paz, pasaba por delante del Palacio de san Telmo, protegido con un chubasquero, minutos mas tarde ví a la preciosa virgen de la Paz por el Parque de Mª Luisa, donde su reluciente palio blanco destaca con el verde de la arboleda por encima del mar de gente que la rodea y los racimos de globos que nunca faltan en los lugares claves. Como tocaba regresar al centro por donde habíamos venido volvimos a pasar junto a la recién abierta calle San Fernando con los “nuevos” raíles del tranvía y a la altura de Correos volví a recrearme a placer con las chicotás del Cristo de la Paz teniendo como telón de fondo Archivo de Indias y Catedral.

Camino de la Magdalena me encontré con mi hermano Alberto, mi cuñada Ana Mari, la suegra y las pequeñas Isabel y Carmen por cuyas venas ya fluye “sevillanía” a ritmo de tambores y cornetas con aromas de incienso y azahar, el mismo que nos rodeaba mientras veíamos juntos el discurrir de Jesús Despojado.

Desde allí volví a coincidir con mi hermana Lourdes y Lucía el primer paso de la cena con bonita chicotá girando de Orfila a Javier Lasso de La Vega, para mas tarde reunirme con El Maestro, El Cuca, el Rubio, Blaki y sus respectivas en la puerta de bellasArtes donde vimos el 2º de La Cena y Nuestra Señora del Subterráneo.

Tras el ratito de tertulia entre lo humano y lo divino ya aparecía viniendo desde Imagen la Cruz de Guía de San Roque, cuyo cortejo esperamos a pie quieto en la Encarnación frente a la estructura de la ya conocida como “Seta Voladora”, la obra mas vanguardista que nadie pudiera imaginar en pleno centro de Sevilla y que a medio montar mas parece la atracción nueva de este año en “La Calle del Infierno” que otra cosa. El cortejo avanzaba con la lentitud que requiere dejar pasar a La Hiniesta para que entre por delante en Campana y mis rodillas que ya empezaban a darme la lata por lo que sufren en los parones, me mandaron “al banquillo” en este caso un banco de la encarnación donde un grupo de “canis” de Los Pajaritos, le hicieron un hueco “al abuelo”, sin interrumpir su discusión de que tono o canción sonaba mejor en sus respectivos móviles.

Al acercarse el Cristo de San Roque, prototipo de paso sevillano donde los haya, lo acompañé en su chicotá por la Encarnación haciéndole mas de una foto, haciendo lo propio mas tarde cuando llegaba el paso de palio.

De allí nos fuimos a descansar al Café LOUVRE de calle “Puñonrostro” donde se nos unieron la hermana de Conchi con su novio y una amiga, el sitio estaba muy bien y la compañía era grata, pero al salir de allí las puñeteras rodillas volvieron a avisarme y para no cometer viejos errores, por una vez dejé que prevaleciera la razón al corazón renunciando a ver la Hiniesta, Amargura y El Amor (descartadas La Borriquita y La Estrella). Lo último que imaginaba de camino a casa era poder hacer un pleno al día siguiente.


Lunes Santo, 2 de abril de 2007

Aunque el día antes ya iba escandalosamente cómodo para lo que la idiosincrasia sevillana entiende cómo se debe vestir un Domingo de Ramos, donde toda la ciudad va de estreno, el lunes, me calcé mis zapatillas de deporte, silla en ristre y programa en mano para evitar males mayores, pero sin hacerme ilusiones de cumplirlo en su totalidad.

15.30 Santa Catalina, un escalofrío me recorre el cuerpo cada vez que veo esta hermandad en la calle, (mi hermandad de toda la vida) y yo fuera de las filas, con emoción recuerdo a mi padre que siempre nos veía pasar por calle Imagen, a mi madre y a mi hermana trayéndome el bocadillo, al niño que yo fui con su pequeño capirote y la ilusión de llevar cirio por primera vez…¡que importante me sentía!, ó viendo “La Cruz de Guía” que llevara en mis manos desde 1987 hasta 1995, al año siguiente comencé a vivir fuera de Sevilla y desde entonces la lleva mi primo Alberto, quien por cierto este año estrenaba cruz, según dicen en consonancia con la nueva canastilla del paso cristo, sin embargo, me gustaba mas la otra, (aunque no dejan de ser apreciaciones personales que nada tienen que ver con lo que simbolizan). De esa manera tan intensa en la que un capillita vive la Semana Santa, y mucho mas en solitario, viendo pasar delante tuya el cortejo completo de tu hermandad de toda la vida, mil recuerdos venían a mi mente y en muchas ocasiones tuve que contener lágrimas de emoción mientras veía pasar mi Cristo de la Redención, al que por cierto, casi le tiran el olivo en la salida. Y naturalmente el paso de Palio de la Virgen del Rocío tan guapa como siempre de la que me llamó la atención ese manto raso verde que no recordaba haberle visto nunca.

16.30 Un solo de corneta corta el aire y la respiración, mientras el Cautivo del Tiro de Línea, pasa bajo el Arco del Postigo y dobla sin pararse en prolongada chicotá de Dos de Mayo hasta Arfe, los vellos de punta se nos ponen a todos los que estamos allí presente, al comenzar a pasar los tramos de virgen es buen momento para adelantarse un poquito y ver el palio, junto a correos con el siempre imponente fondo de La catedral.

Buen momento para irse a ver San Gonzalo por El Puente de Triana, donde en chicotás de ensueño, se puede contemplar el paso que mejor “anda” de toda Sevilla con el único telón de fondo del cielo de Triana, sobre el Guadalquivir. Impresionante misterio de Jesús ante Caifás, cuando el cruzo el puente el corazón me late distinto, aunque soy “Macareno” hay que reconocer que Triana, tiene una magia distinta, eso se nota y se siente en su gente, y sobre todo en el insuperable estilo de cómo llevar un “paso” que en Triana mas que en ningún sitio es un ARTE, del que pude disfrutar una vez mas viendo la Virgen de San Gonzalo en el saludo a La Estrella.

Para no forzar la maquina, como iba muy bien, decidí tomármelo con tranquilidad y tomarme algo en “El Serranito” (Arenal) para esperar a Las Aguas por “el barrio”, aunque al final me pilló el toro y terminé viendo el paso de Cristo (en proceso de renovación) entrando en Plaza Nueva desde calle Barcelona.

De allí me fui a ver por primera vez en mi vida a La Hermandad de Santa Marta en la calle, sin duda uno de los misterios mas sobrecogedores de nuestra semana santa, pero la avalancha de gente por Entrecarceles, no me dejó llegar a Chicarreros y sólo la puede ver pasar metido en plena bulla, con el inevitable rum, rum del gentío que iba o venía de la Plaza San Francisco o Salvador sin guardar el silencio que requieren las hermandades de negro.

Afortunadamente una hora mas tarde me pude desquitar rematando el lunes santo con la magnífica sorpresa que me llevé cuando me llamó Carmona al móvil para preguntarme por donde andaba, encontrándonos justo cuando ya aparecía la Cruz de Guía de Vera Cruz mientras le guardaba el sitio en Francos, donde vimos el peculiar cortejo de La Vera Cruz, peculiar desde la Cruz de Guía hasta el palio, con esa antiquísima talla del Cristo y tras él las numerosas representaciones de las distintas Hermandades de Vera Cruz que hay en la provincia de Sevilla.

A renglón seguido Las Penas de San Vicente, ¡cómo me gusta esta hermandad!, ¡que sencillez en su caminar!, con esa música de capilla que precede a Nuestro Señor de las Penas (magnífica talla) y a su paso de palio a quien como no podía ser de otra manera le fueron tocando “Jesús de las Penas”.

La guinda del pastel sería al colocarnos, en la esquina Alemanes/Placentines con el incomparable telón de fondo de la Giralda y la Catedral iluminadas, con la luna llena sobre el palacio Arzobispal. Que fueron nuestro insuperable telón de fondo con el que vimos paso de Cristo y Virgen del Museo, con el que finalizaba un lunes santo, que al igual que el domingo escapaba de la lluvia por muy poco.


Martes Santo, 3 de abril de 2007
Después de haber hablado por teléfono con el “Maestro” a eso de las 12.00, habiendo quedado ya para ver “El Cerro” por la Plaza del Triunfo rememorando tiempos de gloria se pone a llover con una fuerza impresionante, cerrándose el día en negros nubarrones que cubrían el cielo de Sevilla por completo, la humilde hermandad del Cerro corría por las calles de Sevilla, para refugiarse en la Universidad y ya se daba por hecho que no saldría ninguna mas ese día. Teniendo en cuenta que al día siguiente me quedaban por hacer unas gestiones en Fuengirola, a parte de recoger a mi mujer y mi hijo, no me lo pensé dos veces, y cambié el madrugón que tendía previsto haberme pegado el miércoles por la mañana, para irme camino de Málaga tranquilamente al mediodía después del almuerzo, viendo “Onda Giralda” y otras emisoras locales como todo buen capillita. Como siempre que llueve escampa, la ley de Murphy volvía a cumplirse y saliendo de Sevilla, ya sólo chispeaba y algunos claros comenzaban a aparecer por el espejo retrovisor cuando ya había rebasado Alcalá de Guadaira dirección Málaga, pero aún así los negros nubarrones, seguían rodeando la ciudad y aunque los comentarías de Canal Sur, anunciaban eufóricos que San Esteban se echaba a la calle, intuí que la lluvia sólo había dado una tregua para volver a estropearlo todo mas tarde, me aleje de Sevilla rezando para que las hermandades que salieran escaparan de la lluvia, pero no sirvió de nada, las que se atreviern a salir pagaron cara su osadía y todas tuvieron que refugiarse por el camino o dar media vuelta como “La Bofetá”, sólo “San Esteban” consiguió hacer entero el recorrido si bien se mojaron bastante y tuvieron que volver a todo correr a su templo.
Miércoles Santo, 4 de abril de 2007

Amanezco en Fuengirola y la mañana cunde perfectamente, salvo un documento que llevo esperando recoger toda la mañana y no me entregan hasta las 14.00 pm. Salinos de Fuengirola sin detenernos siquiera a comer para llegar a Sevilla cuanto antes. Pero una vez de vuelta a casa hay que esperar a que lleguen mis suegros e ir a rescatarlos por aquello de que siempre se pierden al llegar a Sevilla, una vez rescatados y acomodados, serían ya las 19,15 pm. salgo de mi casa a todo correr itinerario en mano, como el corredor de relevos para llegar lo antes posible a esa meta situada en cada uno de los lugares claves para ver cada hermandad, como mandan los cánones del buen cofrade.

En mi camino hacia Francos, casi sin querer, me encuentro con la hermandad del “Carmen Doloroso” por Alhóndiga que por vez primera hace su estación de penitencia en nuestra Semana Grande, tras varios años saliendo el “Viernes de Dolores”, sólo un paso de momento, pero muy bonito. A renglón seguido me encuentro con la preciosa Virgen de la Sed que siempre me hipnotizó con sus ojos azules, en este caso subiendo “La Cuesta del Rosario” en chicotá de ensueño. ¡Por fín! llego a Francos a la par que la Cruz de Guía del "Buen Fin" que me encuentro de frente viniendo de Placentines y que veo pasar de principio a fin al igual que "La lanzada" que viene detrás y de allí una vez mas a mi esquinita de Alemanes Placentines donde veo perfectamente "El Cristo de Burgos" y media cofradía de "Las Siete Palabras" hasta que el Maestro me llama para encontrarnos bajo el "Colegio de Arquitectos" de San Pedro, desde donde nos dirigimos aLa Alfalfa para ver (por segunda vez en mi caso), "El Cristo de Burgos" en la estrechísima "Alcaicería" con todo el grupo, para terminar la noche en "Plaza Nueva" donde un año mas disfrutamos de la espectacular chicotá de "Los panaderos" por "La Plaza Nueva" sin parar desde la avenida hasta Tetuán.

Jueves Santo, 5 de abril de 2007

Con gran ilusión me dirigía al centro con mis suegros para enseñarles nuestra Semana Santa, pero paradójicamente parecían traer la tradicional lluvia de Sevilla con ellos, mientras las playas gallegas aparecían repletas de de gente en los telediarios.
Que extraña sensación, la que siempre deja un día de lluvia en Semana Santa viendo como los nazarenos de las primeras hermandades regresan a su casa resignados, bajo la lluvía, quedándose sin su estación de penitencia y que pena mas grande para un sevillano tener que volverse de vacío en un día tan señalado, como lo son todos en nuestra Semana Mayor.

Quiso darnos la lluvia una tregua sobre las 19.00 pm., demasiado tarde para quienes ya teníamos una cita ineludible con el inusual partido en el Pizjuán en pleno Jueves Santo, a pesar de que “El Valle” y “La Quinta Angustia” se atrevieran a desafiar a la lluvia y pudieran completar su recorrido.

La Madrugá

Por fin nos dio la lluvia un respiro, comenzábamos la madrugá, viendo “El Silencio” una vez mas en la esquina Alemanes/Placentines, en la parte exterior de la curva donde una vez mas nos dimos cita con “Carmona” frente al incomparable marco de La Giralda y la Catedral completamente iluminadas al fondo con la luna llena por encima del Palacio Arzobispal.

A continuación nos encontrábamos con mi hermano Alberto para ver el siempre impresionante “Calvario” en el comienzo de Rioja, a placer y en primera fila, desde allí tan sólo dimos unos pasos para situarnos frente a La Iglesia de La Magdalena, done un año mas esperábamos deleitarnos con “La Trianera” en su caminar por las calles sevillanas, buena chicotá del "Caballo" delante de la Iglesia de La Magdalena y sobre todo de la Esperanza de Triana al son de “Campanilleros”, aunque el zoom volvió a fallar otra vez por la escasez de luz.. Estando allí, lo mas recomendable es acercarse a “Gravina” para ver el siempre sobrecogedor “Gran Poder” el Señor de Sevilla, que cuando lo ves acercándose hacia ti parece que viene andando solo, minutos mas tarde veíamos el palio con su “Virgen acompañada de San Juan”.

Sin tiempo para un café nos situamos en la esquina Trajano/Javier Lasso de laVega donde vimos de maravilla el Cristo y La Virgen de los Gitanos, hermandad sevillana donde las haya que cada año me cautiva mas. Con que mimo la llevan, con que esmero y seriedad procesiona toda la hermandad desde “La Cruz de Guía hasta el palio”.

Desde allí, ya sólo nos quedaba ver a placer “La Macarena”: si impresionante “La Sentencia” en su saludo al Valle con mis suegros emocionados, tras el paso de centuria, buen momento para reponer fuerzas con un chocolate con “calentitos” en La Alfalfa, que antes de una hora teníamos que volver al mismo lugar para ver un año mas a “La Reina de Sevilla” que no es otra que nuestra Esperanza Macarena, decían mis suegros que no habían visto ni sentido ninguna emoción tan grande en Sevilla, al igual que “aquella niña de la calle Feria” que cada madrugá se asoma desde el cielo para ver pasar a su Virgen Macarena.

Viernes Santo, 6 de abril de 2007

No puede ser verdad, no me lo puedo creer, me despierto con el típico cansancio posterior a “la madrugá” y al levantar la persiana, otra vez un día con cielo plomizo amenazante de lluvia y frío invernal, pongo la radio y “El Cachorro” ya está en la calle, “La Carretería” se dispone a desafiar la lluvia, pero “La O” y “San Buenaventura” deciden lo contrario. Otro día anómalo, en la Semana Santa mas rara que yo recuerdo en toda mi vida. Cuando me disponía a salir, empieza a llover y en ese momento se confirma que “El Cachorro” ha acelerado el paso para refugiarse en “La Magdalena” y “La Carretería” en La Anunciación. La tarde se cierra en lluvia y un día mas tenemos esas imágenes de “Onda Giralda” con las cámaras fijas en las sillas vacías de “La Campana” y gente con paraguas y el pinganillo en la oreja esperando el milagro de una noticia que confirme una tregua en la lluvia que por fín se produce unas horas mas tarde, y por fin me echo a la calle, paraguas en ristre (porque si no lo llevo seguro que llueve).

Enterándome del improvisado y novedoso regreso del Cachorro para su templo, no dudo en dirigirme al “Puente del Patrocinio” (el de “los toldos” ó “de Chapina”) para hacerle una foto histórica, al igual que la que le hago minutos mas tarde al palio con el fondo de las cristaleras de la antigua “Estación de Córdoba”. Desde allí, atravieso “El Arenal” para situarme en “La Plaza del Triunfo” donde veo a placer “La Carretería”, dirigiéndome a continuación a “Calle Francos” para plantar mi sillita y ver sin problemas “San Isidoro” encontrándome con “Payán” y “Conchi”, tras el paso de palio, nos vamos juntos al que se ha convertido en mi rincón particular de esta “Semana Santa 2007”, la esquina Alemanes/Placentines, pero esta vez en la parte mas próxima a las gradas de la Catedral, donde minutos mas tarde se nos unen “El Maestro” con “Macarena”, “Blaki” y “Blanca” para ver juntos pasar el cortejo completo de “Montserrat” y “La Mortaja”, mi otra hermandad, mientras contemplo su solemne procesionar y me recreo en el maravilloso misterio de su único paso, le pido a Dios que me de salud para poderlo acompañar como antaño en un futuro muy próximo. Aquella noche la despedimos con una copa en “El Queipiriña” para mas tarde irnos cada mochuelo a su olivo.



Sábado Santo, 7 de abril de 2007

Otra jornada de frío y cielo plomizo con rachas de viento y la constante amenaza de la lluvia, justo cuando “La Trinidad” está a punto de poner su “Cruz de Guía” en la calle, comienza a chispear y tras minutos de tensa espera decide no salir, sin embargo, en la Plaza de San Marcos, Los Servitas inicia su recorrido sin dar marcha atrás ante las primeras gotas de lluvia, la tarde va transcurriendo y para desesperación de los nazarenos de “La Trinidad” el cielo comienza a abrirse, mientras cada uno va camino de su casa. La tarde va transcurriendo y a pesar de la aparente mejoría “El Santo Entierro” decide no salir, lo mismo parece que va a hacer a “La Soledad” cuya salida estoy esperando en San Lorenzo, pero tras mas de media hora de retraso posponiendo su salida, decido marcharme ante la incertidumbre que reina en la plaza que abandono para dirigirme a calle Francos donde veo “Los Servitas”, con su peculiar redoble de tambores secos. Allí mismo me entero que al final la “Soledad” ha decidido salir, así que me voy a verla a Jesús del Gran Poder, donde consigo coger un buen sitio, justo cuando pasaba el último tramo de nazarenos que precede al único paso de “La Soledad”, concluyendo de este modo un extraño Sábado Santo, como no podía ser de otra manera en esta Semana Santa tan inusual y atípica.

En otras circunstancias hubiera ido a ver al “Resusitao” el Domingo por la mañana con su guapísima “Virgen de la Aurora” que lleva una rosa en la mano, sin embargo: además del dolor de rodillas que me tuvo en jaque toda la semana y el enfriamiento que cogí en “La Madrugá de la Pulmonía” a pesar de ir bien preparado para el frío, me hicieron desistir de ir a verlo.


A la semana siguiente escribiría Carmona:

Aún se perciben rumores de Amargura en Santa Marina y el aroma del incienso impregna algunas flores de azahar que van sucumbiendo lavadas por esta lluvia primaveral. Pronto, otros fastos de carácter más pagano acabarán por borrar toda huella de lo que todos queremos pensar fue un sentimiento auténtico y sincero materializado en emoción contenida y pasión popular. Pero lo fue, o estamos simplemente ante otra demostración de cómo esta ciudad se adapta como ninguna otra a vivir intensamente las más dispares situaciones y vivencias con fines prosaicos. Lo que es seguro es que la emoción vivida días atrás en nuestras calles necesita tener su eco durante el resto de año para ser realmente auténtica, y para ello qué mejor apoyo que el de los trovadores desinteresados que nos siguen recuerdan con estas magníficas fotos lo que fue y debe seguir siendo.

3 comentarios :

  1. COmo simepre. Detallista y magnífico.
    Me lo he leido dos veces y en ciertos pasajes me has emocionado.
    Todos tenemos vivencias parecidas, en otra esquina, otra calle, otro paso, pero el sentimiento es el mismo.
    Me ha llegado, especialmente, la parte en la que se observa la propia hermandad desde fuera.
    La Semana Santa de Sevilla impresiona al forastero, pero sólo cuando se le añade la carga de recuerdos personales y emociones vividas hace asomar a los ojos la memoria personal en forma acuosa.
    Si, además, se sustenta sobre la base de su significado religioso, entonces es una hermosa mezcla de sentimientos y recuerdos tanto personales como colectivos que se llama SEVILLANÍA.
    Para unos es La Paz por el parque como apertura de una semana gloriosa. Para otros es la Trinidad encerrándose como colofón a otra montaña de recuerdos. En algunos es La Macarena de vuelta por Feria, o Amargura con el fondo de las voces de las monjas o el Gran Poder viniendo hacia ti desde Cardenal Espínola, o la entrada de San Benito, o Triana saludándo a su virgen al clarear el día, o... todo junto.
    Un apunte, conociendo a Paco Robles me imagino un libro lleno de ironía, comentarios tan acertados como incisivos y la reducción al absurdo de las falsas imposturas de la "tontuna sevillana", pero con un profundo amor y respeto a la Sevilla de verdad y a la Semana Santa vivida con el mayor de los fervores y todo desde el cariño a unas tradiciones de las que participa el primero.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Ya sabes que yo, aunque creyente, no soy católico y todo esto de semanas santas y demás, no tiene mucho sentido para mí, aunque lo respeto... Y lo entiendo, vengo de familia católica... Yo soy el blasfemo de la familia...

    A todo esto, me alegro de ver que estas en activo de nuevo. ¿Cómo van esos estudios? Yo también estoy ahora un poco más concentrado en mi blog de nuevo... Ya me dió el Víbora el toque diciendo que lo tenía abandonado... Es cierto, no tenía ánimos para escribir nada que no fuesen penas y lágrimas, con lo cual decidí no volver a escribir hasta que no tuviese algo alegre que escribir. Así que ahí estamos. Seguimos en contacto, chulo. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Víbora, como siempre tus comentarios engrandecen tu leyenda y tu pretigiosa pluma. ¡Que honor! para mí tener tus comentarios en mi blog.
    Dani, al igual que el Víbora, gracias por estar siempre al otro lado, a las duras y a las maduras, incluso dejando comentarios en artículos que no son "santo de ti devoción".

    ResponderEliminar