viernes, mayo 04, 2007

Feria de Abril 2007,
así la viví

Martes 24 de abril de 2007,

Esperamos a que María salga de trabajar a las 14.00 y salimos de Fuengirola dirección Sevilla.

Otra vez me tocaba hacer de guía con mis suegros que tan bien se portan conmigo cada vez que voy a Galicia y para ello que mejor que llevarles a “mi feria” que no es otra que la de mis amigos y la de mi familia. Mucho se le ha criticado siempre a la “Feria de Abril” ó lo que es lo mismo a la “Feria de Sevilla” su carácter privado, por aquello de que la mayoría de las casetas tienen acceso restringido y quedan reservadas a sus socios y casetas. Pero en muchas de ellas basta con conocer a algún amigo de un amigo, camelarte un poco al portero, ofreciéndole una copita, para que se quede con tu cara y dejándote pasar ya cada día sin problemas. En otras es verdad, que aunque teniendo “el pase”, como vaya una persona de mas y la caseta esté a tope te ponen pegas. ¡Pero vamos! Que con un mínimo de psicología que se tenga, sabiendo escoger el momento y sobre todo con una sonrisa femenina, puedes entrar en un montón de casetas. Además cada vez hay mas casetas públicas.

La caseta de uno es un poco como la extensión de su propia casa, siempre preparada para recibir a los amigos, los compañeros, la familia y incluidos a los que vemos de año en año. El ambiente de las casetas es el alma de la fiesta y en cada una se vive y se expresa a su manera, según su gente, según su idiosincrasia.

La fiesta ya empieza a vivirse desde la semana antes y especialmente el fin de semana previo. ¡Que nostalgia! me entra al recordar tantos sábados y domingo de “preferia” ayudando a montar la caseta de Antonio Carlos, que durante muchos años fué mi segunda casa durante esta semana tan especial. “El lunes del Pescaito” es “la noche del alumbrao” o lo que es lo mismo, la inauguración oficial de “la Feria de Abril”, que siempre comienza a las 12.00 de la noche del lunes, con el “alumbrao” de la portada y de todo el Real de la Feria y termina el domingo a las 12.00 con el castillo de Fuegos artificiales sobre el río.

Y como no podía ser de otra manera, al igual que en tantas otras ocasiones la primera caseta que pisé este año fue “La Alcazaba” en “Joselito El Gallo 198” (creo), donde me encontré con “El Maestro”, Macarena, Payán, Victor, Susana, “Blaki”, “El Cani”, “Milagros” y sus dos niños. Larga charla entre lo humano y lo divino en la que dio tiempo a que mi suegra, a pesar de estar avisada, tuviera que ir y volver a “Los Remedios” para comprarse unos zapatos cómodos (y no de tacón como llevaba).



Tras la reunión de amigos, despedida hasta el día siguiente y visita a la siguiente caseta en “Pascual Märquez”, durante muchos años “Caja San Fernando”, al la que este año se le añadían los nombres de “El Monte” y “Cajasol” que a partir de este año histórico tras la fusión de las dos cajas de ahorro sevillanas, quedará como nombre único. Como éramos cinco y el pase que llevábamos era para tres, mi cuñada Chelo tuvo que poner en práctica sus infalibles artes de seducción, para camelarse al portero que no tardó en dejarnos pasar, a pesar de tratarse de una de las casetas mas estrictas en este sentido. (Hecho que confirma lo que comentábamos anteriormente a cerca de cómo entrar en las casetas). Por gentileza de mi hermano Alberto, disfrutamos de una cena típica de feria, jarra de rebujito incluida, en la que además tuvimos la gran suerte de poder conseguir sitio en una de las pocas mesas que hay a la entrada de esta caseta.

Posteriormente, seguimos con nuestro particular itinerario paseando por el real, donde nos encontramos con algunos famosillos, como por ejemplo “Ernesto Neira” y otros tantos personajes de la Farándula que estaban grabando un programa para “Canal Sur” en otra caseta de “Pascual Márquez”. Tuve que hacer acopio de paciencia, para poder llevarme de allí a mi suegra y a sus hijas amantes del “Salsa Rosa” y otros programas similares, que sirven de alimento para plebe y de camino como cortina de humo para tapar los escándalos de nuestro gobierno.



Y por fin llegamos a “Ignacio Sánchez Mejías” donde esperaba encontrarme con mis primas Marta y Mª Jesús, encontrándome tan solo con el hijo mayor de esta última, Enrique, sevillista hasta la médula y magnífico chaval que reúne las mayores virtudes que pueda tener un chaval de su edad, además de rebosar sevillanía por los cuatro costaos. Aprovechando la coyuntura, nos presentó a su novia, Miriam (de Huelva) que nos causó muy buena impresión, deseándoles desde estas líneas todo lo mejor para su futuro.









Miércoles 25 de abril de 2007

Aprovechando que María ha pedido este día de permiso en el trabajo, nos queda "toda la jornada" por delante para disfrutar de la Feria. Mientras el personal se va despertando muy lentamente aprovecho para hacer una visita a casa de mi hermano Alberto y ver a mi cuñada Ana Mari y a mis sobrinos.

De vuelta a casa, salimos ya para la feria, dejando el coche como siempre, por detrás de la Plaza España, donde un bobi, me asegura que el aparcamiento es “campeón”. Como parte del ritual previo antes de cruzar el río, atravesamos como en tantas otras ocasiones, el Parque de Maria Luisa, para impregnarnos de sevillanía, mientras los carruajes y los trajes de gitana, iban convirtiendo la mañana sevillana en un espectáculo de color que va subiendo de intensidad conforme te acercas al “Real de La Feria”, donde alcanza un esplendor y una belleza tal, que no hay ningún rincón del planeta comparable, donde se viva una fiesta con tal sentimiento, con tanto arte, con tanta elegancia y tanto embrujo, como en las calles del “Real de la Feria” donde con tan sólo quedarte a ver pasar el “Paseo de Caballos” y las muchachas vestidas de flamenca, ya estas disfrutando de un espectáculo IMPRESIONANTE.

Esta vez nos dirijimos directamente a la “Caseta de Cajasol” donde disfrutamos de otra comida (invitación de mi hermano Alberto), además de su grata compañía y la de su familia, con quienes prácticamente comimos, aunque en mesas separadas. Mientras Carmen, Isabel, Ceci y Ana daban un auténtico recital de baile por sevillanas para deleite de todas las personas que se encontraban en la caseta sin parar de fotografiarlas. Preguntándoles al final que si eran profesoras de baile o si no, a que academia habían ido. Tras el almuerzo, protocolo de bienvenida con el joven entrenador del Caja San Fernando, “Moncho Monsalvo” y su mujer. Despidiéndonos de mi hermano y lo suyos y continuando el paseo por el real.

Al igual que el día anterior, volvimos a dirigirnos a la “Caseta La Alcazaba” en Joselito El Gallo 196, para tomarnos una copa con “Los Pucheritos” que ya habían finalizado su tradicional almuerzo de feria, que viene repitiéndose desde los últimos 20 años. El que mas y el que menos ya llevaba mas de un rebujito encima y una buena garbanzada y al final lo de siempre, tanta gente que quieres hablar4 con todos y al final sales a menos de un minuto con cada uno. Aún así, siempre hay ocasión para sacar la foto de rigor, inmortalizando tan entrañable encuentro un año mas. No tardaron tiempo en marcharse la mayoría para la caseta de Endesa, donde según comentó alguien los esperaba “Carmona”. Quedándose algún tiempo mas con nosotros “El Maestro” y su primo Juan Antonio “El Cabeza”, personaje emblemático y sevillano donde los haya con quien siempre resulta un auténtico placer charlar recordando locuras de juventud y otras tantas aventuras compartidas.

Cuando ya se fue todo el mundo, me llamó mi hermana Lourdes para queda con nosotros y devolvernos a “Nacho” que se lo había llevado, nada mas llegar nosotros el día antes a Sevilla, por aquello de que estuviera todo el tiempo con su prima “Lucía-Yisi” y “Arturo” y de camino para que tuviésemos mayor libertad de movimientos, que desde estas líneas vuelvo a agradecerle. Una vez reunidos todos, Nacho, nos pidió insistentemente volver a la calle del Infierno donde ya había estado con sus primos por la mañana, permaneciendo cerrado “El Castillo del Terror” al que tantas ganas tenía de entrar al igual que su padre y su abuelo Alberto. Pero una vez mas mi cuñaita Chelo, nos tenía a todos condicionados, porque teníamos que acompañarla a Santa Justa para que cogiera el tren y para disgusto de nacho y mío propio tuvimos que marcharnos de la Feria, sin poder llegarnos a la calle del Infierno, que he dejado de pisar por primera vez en mi vida en esta feria. Y no sin antes, volvernos a pasar por Ignacio Sánchez Megías, donde también por primera vez en muchos años, me quedé sin ver a mis primas.

Aún así, mis suegros quedaron encantados, con el espectáculo visual de la Feria, especialmente de día con el paseo de caballos, con la hospitalidad de mis amigos y la generosidad de mis hermanos Alberto y Lourdes gracias a los cuales disfrutamos de dos días de Feria de lo mas agradable. Sin olvidarnos de la santa paciencia de mi madre quedándose mientras tanto al cuidado de nuestro perro “Chuky, el muñeco diabólico”.

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