lunes, octubre 01, 2007

Sábado, 29 de septiembre de 2007
Del Barranco de Los Chortales a la Poza Central por La Cascada de los Árboles Petrificados y regreso por La Presa de la Cueva de Funes
(Zona norte del complejo de barrancos del Río Verde, extremo oriental del Parque Natural de Sierra Almijara, t.m. Otivar, GRANADA)

Breve Ficha Técnica
Distancia aprox. 16 km.
Tiempo aprox. 6 horas y media (sin contar pausas)
Altitud de Partida (máxima): 1.090 m.
Altitud Mínima (Poza Central): 680 m.
Altura Total ascendida (numerosos toboganes): 800 m.
Dureza: Media
Dificultad para seguir el itinerario: Sendas limpias y balizadas en el primer tramo y pistas sin lugar a confusión en el regreso, salvo el corto tramo de unos 400 m. entre el desvío de sendas y la presa de “La Cueva de Funes” con senda invadida de aulagas y espino.
A pesar de la inestabilidad meteorológica que anunciaban para aquella jornada en la costa de Málaga y Granada, unos cuantos amigos de la montaña nos lanzamos a la aventura con la esperanza de que no descargaran sobre nosotros aquellos negros nubarrones que no nos dejaban ver ni el sol del amanecer, ni el bello perfil que ofrecen Sierra Tejeda y Almijara con las primeras luces de la mañana. Al llegar a Almuñecar, aún quedaban restos de los estragos ocasionados por la riada que habían padecido la semana anterior y esquivando grandes charcos y algún que otro corrimiento de tierra y arena, fuimos subiendo por la carretera que nos lleva a Jete y posteriormente a Otivar, ganando altura rápidamente con las imponentes cumbres de Sierra Almijara frente a nosotros, dejando a nuestra izquierda: la entrada del carril que va a al Hotel Rural Palacio de Cázulas y llegando justo un kilómetro después a la entrada del famoso carril de “La Cooperativa de Cázulas” donde habíamos quedado y a donde llegamos con bastante puntualidad los 11 integrantes del grupo que finalmente se formó para aquella ruta. Una vez repartidos los mapas y habiendo hecho una breve descripción del itinerario, volvimos a montarnos en los coches y continuamos carretera arriba pasando por el “Puerto de la Cabra Montés” que le da nombre a esta espectacular carretera de montaña que llega a enlazar con la autovía Granada-Motril a la altura del puerto del “Suspiro del Moro” ó bien hasta “Alhama de Granada” pasando por Jayena, Fornes y el Pantano de Los Bermejales en su versión mas agreste y espectacular. Una vez superado “El Puerto de La Cabra Montés” se llega a una pequeña venta, actualmente abandonada y a una pequeña gasolinera, ambas quedan a nuestra izquierda, al igual que la entrada del “Carril de las Cabrerizas”, que usan los barranquistas y unos 3 km. después ó a 11 km. de la entrada del “carril de la cooperativa de Cázulas” donde habíamos quedado, ¡por fin! Llegamos a un ensanche de la cuneta izquierda, donde se pueden dejar los coche a la sombra de cuatro pinos, y donde nos encontramos con un cartelón del parque y la primera baliza del itinerario que nos indica, seguir andando unos 50 m. carretera abajo justo detrás de la primera curva a mano izquierda encontramos sin ninguna dificultad el inicio de la senda totalmente despejada. El mero hecho de llegar hasta aquí con el coche, ya es de por sí un espectáculo para disfrutar de los espectaculares perfiles de la Sierra Almijara en su vertiente mas oriental, una sierra que sigue siendo la mas desconocida de Andalucía y sin duda: “La niña de mis ojos”. Pero lo mejor aún estaba por llegar así que una vez hecha la foto oficial de salida, nos pusimos en marcha con la referencia de la mejor guía que se ha editado hasta la fecha sobre este parque: “Disfrutar caminando por los ríos y costas del P. Nat. de las sierras Almijara y Tejeda” (Edit. Arguval), altamente recomendable para los amantes del senderismo, refrendada por el “Mago Gandalf de la Serranía” que junto a Rafita y Patro habían hecho esta misma ruta semanas antes, al igual que nuestro compañero Jesús a comienzos de verano.

El primer tramo del recorrido tiene una serie de suaves toboganes con varias subidas y bajadas, que nos lleva a una espectacular balconada, a la que se llega por un pequeño ramal del sendero a nuestra izquierda, se trata de un extraordinario mirador natural con paredes verticales a ambos lados que casi te hace sentir como si estuvieras volando, ni que decir tiene que las vistas desde aquí son sencillamente impresionantes. De vuelta al sendero, rodeamos el mirador donde habíamos subido, pasando bajo su pared norte y oeste, y continuamos el descenso ya de forma mucho mas pronunciada, pasando junto a unas verticales paredes que quedan a nuestra derecha y a continuación tras un zig-zag de la senda, seguimos descendiendo esta vez con las paredes verticales a nuestra izquierda, hasta que tras un pequeño tobogán nos situamos en un collado que casi da vértigo y por donde parece imposible que la senda pueda seguir bajando, las vistas que se obtienen desde este punto sobre el “Barranco de Las Cabrerizas” son preciosas, pero la pregunta sigue siendo “cómo es posible que la senda nos lleve hasta allí abajo”, sin embargo, como por arte de magia, aparece ante nosotros una escalera excavada en la roca, que incluso nos brinda la ayuda de un pasamanos en algunos tramos, desde el inicio de la escalera ya tenemos ante nosotros el espectáculo que nos ofrece la “Cascada de los Árboles Petrificados” que recibe su nombre de la curiosas forma que le han ido dando a la roca, las “tobas carcarias” por la acción erosiva del agua, que por ella fluye la mayor parte del año, aunque desgraciadamente un 29 de septiembre, como era el día en cuestión, recién finalizado el verano, a penas llevaba agua, que sin embargo, si nos encontramos en su base al final de la escalera. Donde aprovechamos para hacer la primera parada, y donde los compañeros “Francisco” y “Felipe” (de Málaga), que aquel día debutaban con nosotros, dieron con la entrada de la preciosa cuevecilla, que se encuentra a la derecha de la base de la cascada, tal y como la miramos de frente y donde todos nos quedamos maravillados por el desarrollado sistema de estalactitas e incluso estalagmitas que ha formado la acción del agua a pocos metros de la entrada, sin duda uno de los lugares mas bonitos y mas fotografiados de este completísimo y variado itinerario.

A muy poca distancia se encuentra el final de uno de los dos ramales que tiene el “Carril de las Cabrerizas” utilizado por los barranquistas, de hecho había un grupo a punto de iniciar el descenso. Aunque el primer impulso te lleva a dirigirte hacia el cercano carril, hay que estar atento a una baliza que te indica continuar durante unos metros por el “Barranco de Los Chortales” y rápidamente comenzamos a ganar altura sobre el carril y sobre el fondo del barranco, ambos quedan a nuestra izquierda, hasta que llegamos a una zona elevada donde ya se ve el final del otro ramal del carril. Pronto, la senda empieza a descender hacia el barranco que llevamos a nuestra izquierda y antes de llegar abajo, vemos como sale a nuestra derecha la senda que posteriormente tomaríamos en nuestro camino de vuelta. Nada mas atravesar el barranco de Los Chortales”, llegamos al final del carril donde nos encontramos unos coches y otro grupo de barranquistas perfectamente uniformados a punto de iniciar un descenso. En este punto se vuelve a cruzar el arroyo, de tal manera que esta vez nos va acompañando por la derecha, mientras que por la vertiente opuesta contemplamos extasiados una doble cascada cuyas aguas procedían del pequeño embalse de “La Cueva de Funes”, imaginándonos lo bonita que debería resultar en invierno o primavera con bastante mas caudal.

Tras un prolongado descenso por una pista forestal, volvimos a vadear el “Barranco de Los Chortales” en el punto donde se le une el “Barranco de los Madroñales” por el oeste, es precisamente a partir de aquí donde pasa a tomar el nombre de “Barranco de Las Chorreras” y excavando un valle profundísimo, con una prolongada sucesión de pozas y cascadas, que hace de este tramo el lugar mas atractivo y espectacular para todos los amantes de la práctica del barranquismo. Mientras nosotros, comenzamos una prolongada subida sin tregua, con el recién nacido “Barranco de Las Chorreras” a nuestra izquierda, cada vez mas abajo. LLega un momento en que queda tan lejos y tan por debajo de nosotros que vuelve a parecer imposible que exista una senda capaz de bajar hasta la mítica “Poza Central”, pero superada la subida, la pista que se ha visto invadida por algunos derrumbaderos, continúa faldeando el “Cerro del Gitano” que tenemos a nuestra derecha hasta que cruza “El Barranco del Lagarto” que baja desde el oeste (por nuestra derecha). A partir de aquí tenemos dos opciones: continuar por la pista que finaliza a escasos dos kilómetros en una crestería ó bien, bajar a la mítica “Poza Central” por una cómoda senda que sale a nuestra izquierda y que desciende en paralelo al “Barranco del Lagarto” que fue la opción que escogimos nosotros. Al llegar a la famosa poza, hubo quienes disfrutamos de un buen baño previo al almuerzo, como por ejemplo Rosa, que una vez mas volvió a deleitarnos con sus ejercicios de natación sincronizada, mientras el resto del grupo disfrutaba del bocata recreándose en el paisaje. Con las apariciones intermitentes de los barranquistas que iban llegando a este punto.

Finalizada la sesión de baño y almuerzo, regresamos por el mismo camino que nos había llevado hasta allí, volviendo a disfrutar del mismo paisaje, pero en dirección contraria y con distintas luces, ya que, el día comenzó a abrirse definitivamente. Al pasar frente a la doble cascada anteriormente mencionada, vimos cómo había un par de barranquistas en la parte superior a punto de iniciar un arriesgado descenso. Poco después llegábamos al cruce de sendas, tomando en esta ocasión, el ramal que por la mañana habíamos dejado a la derecha, y que ahora, quedaba a nuestra izquierda, rodeando un saliente de montaña por el que el matorral de aulaga y algunos espinos han invadido la abandonada senda, que afortunadamente no supera los 400 m. de longitud que nos llevan hasta “La presa de Funes” a cuya pared de contención se accede sin dificultad por la derecha, desde donde disfrutamos de un preciosa perspectiva del “Cerro Lopera” al noroeste con su inconfundible casetilla en la cumbre, donde nuestro compañero Juan Antonio, “El Elfo de la Malagueta” afirmaba que ponían el mejor café de la zona.

Para acceder a la pista que rodea la presa, sólo tuvimos que abrirnos paso por un corto tramo de juncos que rodea todo el embalse, cuyas aguas nos encontramos con un desagradable color marrón, pero al llegar a la cola del mismo y contemplar con detenimiento una zona de cristalinas aguas, pudimos comprobar como el aparente color marrón del agua, se debía en gran parte a la enorme cantidad de pequeñas hojarascas que se encontraban flotando en toda la superficie. Poco después llegamos incluso a cruzar la cola del embalse, recorriendo un corto tramo de la pista que lo rodea por la vertiente opuesta a la que habíamos llegado, pero rápidamente nos dimos cuenta del error y regresamos sobre nuestros pasos hasta la cola del embalse, continuando en paralelo al arroyo de “La Cueva de Funes” por una senda que rápidamente nos sitúa en una pista que nos lleva hacia un llamativo peñón que queda a nuestra derecha, al igual que el “Cortijo de La Cueva de Funes” que viene inmediatamente después. Al parecer toma el nombre de la cueva que existe en sus cercanías, si bien, nosotros no dimos con ella.

Una vez superado “El Cortijo de Funes”, situado bajo los restos de una pequeña torre cuadrangular, tomamos una pista a la derecha, que ya no abandonamos hasta llegar a la carretera, disfrutando todo el camino de nuevas perspectivas de las cónicas montañas de Sierra Almijara, aunque padeciendo el lamentable estado en el que ha quedado dicho carril tras las últimas lluvias torrenciales. Y es que, como bien nos recordaba nuestro buen amigo Jesús, cuando un camino ó una carretera no se hacen como Dios manda, a poco que cae una lluvia fuerte todas sus carencias salen al descubierto y quedan bastante dañados. Tanto es así, que mas de uno, nos pegamos un buen batacazo al pisar el borde de un surco que inmediatamente se desmoronó bajo nuestros pies, mientras nuestra compañera “La Rosa de Casarabonela” se iba comiendo un melocotón en cada paradita que íbamos haciendo. Conviene recordar que llegados a un pequeño collado, donde ya se ven claramente los quitamiedos de la carretera y gran parte de la senda por donde transita el primer tramo de esta ruta, que ahora vemos en la ladera de enfrente, hay que tomar el ramal de la pista que desciende hasta el mismo cauce del “Barranco de Los Chortales” que tenemos a nuestros pies, y desde allí continuar subiendo por la arenosa pista que nos devuelve a la carretera, por donde ya sólo nos queda caminar un pequeño tramo de unos 300 m. a la derecha para llegar hasta el lugar donde habíamos dejado los coches.

Posteriormente todos bajamos en caravana hasta Otivar, donde disfrutamos de unas cervezas bien fresquitas y unos bocatas de jamón con aceite y tomate, mientras “El Elfo de la Malagueta” intentaba encender la barbacoa. Y allí nos despedimos todos los compañeros, que además de los anteriormente mencionados fueron: Guillermina y Pilar de Málaga, que aquel día debutaban con nosotros), Angus “La Dalia Negra” (aquel día de naranja), al igual que Hector “El Caimán de Puente Genil”, Mª Luisa que venían desde Córdoba ¡con dos cojones!, y un servidor: Juani “El Comandante Preston” desde Fuengirola.

3 comentarios :

  1. Me alegro de tenerte de vuelta... Nos vemos. Un abrazo.

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  2. Un abrazo Dani, te aviso cuando hagamos algo para los niños.

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  3. Anónimo1:43 a. m.

    un respeto a euskal herria, por queres que los presos de eta esten libres no es estar a afvor de ellos, sino que luchar para la solucion, o caso crees que la violencia de eta o la represion de la policia nos llevaran a algun lado? sinceramento yo creo queno, la solucion pasa por que eta deje las armas y la policia de actuar contra ellos y otra gente que es solamente simpatizante de la izquierda abertzale.Entre todos podremos llegar a la solcion, porque ante todo somos personas. un abrazo, espero que no te lo tomes a mal.gracias.

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