martes, febrero 19, 2008

Ríos Verdugo y Oitavén (al sur de la provincia de Pontevedra)

Ríos Verdugo y Oitavén a su paso por Soutomaior y Ponte Caldelas hasta su desembocadura en Ponte Sampaio, (Pontevedra)

En Galicia, las tierra de los mil ríos y mil valles, muchos son los que desembocan en las frías aguas del Atlántico y mas aún los que se convierten en tributarios aportando sus aguas al cauce de algún río mas importante. De todos ellos el indiscutible rey es el río Miño, pero dada la cantidad de imponentes presas que nos encontramos en distintos puntos de su recorrido. Para los amantes de las rutas acuáticas es preferible explorar otros ríos y arroyos, que si bien en muchos casos no aparecen mencionados en mapas ó guías turísticas al uso, están llenos de evocadores rincones que transmiten paz, magia y belleza.

Cada una de las grandes rías gallegas cuenta con uno ó varios ríos que desembocan en ellas. En los últimos kilómetros de estos ríos el nivel de su cauce es tan bajito que con las espectaculares subidas y bajadas que tienen lugar cada día, hacen que el paisaje y el caudal de estos ríos cambien espectacularmente, según la hora del día. Esto da lugar a una fauna y a una flora muy peculiar, amén de un espectacular paisaje cambiante. Por suerte, para mí, el río Verdugo, pasa por Soutomaior, que durante los últimos años ha sido mi segundo hogar, concretamente en el verano de 2007, quiso el destino que pasara allí mas de dos meses y ya que no todos los días podía permitirme una escapada a las provincias vecinas, para seguir explorando los recónditos parajes de la Galicia profunda. Fue un auténtico privilegio contar con el río Verdugo como pista de entrenamiento para mis marchas senderistas e incluso mis momentos de aventuras, nadando y saltando desde sus puentes colgantes ó de piedra. E incluso haciendo mis pinitos con la piragua, aguas arriba ó aguas abajo.

Como comentábamos anteriormente en cada ría vienen a desembocar varios ríos de mayor ó menos caudal donde se mezclan las aguas dulces con las saladas, dando lugar a una curiosísima fauna y vegetación, uno de los resultados es la pesca del mejor marisco del mundo. El río mas importante que viene a desembocar en la ría de Vigo y mas concretamente al fondo de la “Ensenada de San Simón” es el río Verdugo, que oficialmente funde sus aguas dulces con las saladas de la ría a la altura del puente medieval del “Pontesampaio” que une esta pedanía que curiosamente pertenece a Pontevedra capital con la localidad de Arcade, que al mismo tiempo pertenece al término municipal (allí denominados “cocello”) de Soutomaior, que abarca todo el cauce bajo del mismo.

Incluyendo una bonita sucesión de puentes medievales, colgantes y hasta un rudimentario paso hecho a base de bloques de piedra en la zona de los molinos correspondientes al tramo existente entre el “puente colgante” donde unen sus aguas el Oitavén y el Verdugo hasta la aldea de Aranza, a la que se llega remontando el cauce del río Octavén por una senda olvidada, que comunicaba los molinos junto al río y que en gran medida ha sido invadida por la maleza obligándonos a realizar un tramo de mas de 50 m. a nado.

En cada una de las localidades por las que van pasando estos dos ríos hermanos: Verdugo y Oitavén, existen playas fuviales que en perfecta armonía con el entorno que las rodea se convierten en parajes idílicos donde se funden ocio y naturaleza. Dada la belleza de este río no es de extrañar que a lo largo de su cauce nos encontremos con varios “P.R. G-“ ó que por ejemplo a la altura de Soutomaior confluyan el “G.R. G-58” (Sendeiro das Greas) con el “G.R. G-94” (Rural de Galicia). Caminando por las orillas de su cauce bajo es fácil encontrarnos con alguna especie propia de lagunas como la garza real, marinas como el cormorán y por supuesto las típicas de rivera como el martín pescador, lavanderas, mirlos acuáticos y demás. Además de cuervos y alguna que otra rapaz. Río arriba abundan las truchas y los cotos de pesca en el cauce bajo estás se mezclan con grandes bancos de barbos y anguilas según la época ó el nivel de la marea.

Si bien en estas latitudes la vegetación de rivera no cuenta con el colorido de nuestras adelfas y rododendros del sur. Se compensa con la exuberancia de los enormes helechos que flanquean todos los cursos acuáticos tierra adentro, salpicado de juncos, cañaverales, zarzas y mil florecillas silvestres que le aportan distintos tonos de color según la época del año. En cuanto a la vegetación la nota negativa prácticamente en toda Galicia ha sido la mala gestión de una política de repoblación con el uso indiscriminado del eucalipto para la industria del papel, que ha propiciado el empobrecimiento de muchos terrenos y la perdida de bosques autóctonos de robles y castaños tan característicos de Galicia y por desgracia hoy en día amenazados por los eucaliptos. Lo positivo es que a pesar de la disminución de las lluvias en los últimos años, sigue lloviendo lo suficiente como para tapizar de verde muchas de las zonas que se han visto afectadas por las oleadas de incendios en los últimos veranos.

Entre las muchas anécdotas vividas en mis numerosas marchas a lo largo de los ríos Verdugo y Oitavén el pasado verano 2007, me vienen ahora a la mente: la caída al agua, que sufrí al echar a correr para colocarme en una foto, mientras el disparador automático estaba en plena cuenta atrás. Ó el acuerdo al que llegué con los monitores de un campamento cercano patrocinado por la Xunta para echarle una mano con los chavales, como un monitor mas el día que tenían la actividad de canoa, a cambio de poder utilizar una de vez en cuando remontando ó descendiendo el río, disfrutando de inolvidables paseos.

1 comentario :

  1. Anónimo7:43 p. m.

    llevamos llendo al rio verrdugo desde pequeños y mi tio se la esscoño en la liana.

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