domingo, abril 27, 2008

4 de mis comedias favoritas

Si bien la comedia, nunca fue un género que despertara en mí gran interés. Hay que reconocer que no hay mejor terapia para cualquier dolencia y especialmente para cualquier momento de crisis o depresión que la risa. Es por ello que cada vez que doy con una buena comedia en el cine, no paro hasta que consigo hacerme con el DVD para añadirlo a mi colección de películas favoritas y recurrir a estas comedias, como el que va al cajón de las medicinas, cuando la ocasión lo requiere. Ayer, María, trajo una comedia francesa a casa titulada “La Casa de tus sueños” que comencé a ver sin muchas expectativas y al final me lo pasé en grande. Sin duda, el cine francés ha conseguido algo que no está al alcance de cualquier país, excepto los Estados Unidos, y es que sus propias producciones traten de igual a igual a las foráneas (sobretodo las que llevan el sello "made in Hollywood"), y ello lo han conseguido labrándose un camino propio donde brillan ideas nuevas y poco encorsetadas por los magnates del cine norteamericanos. Es por ello que, como europeos es un orgullo, que contemos con países capaces de hacer un cine de tanta calidad como el francés, en muchos casos, infinitamente superior al americano. He aquí cuatro de las mejores comedias que he visto en mi vida, empezando por la película que ví ayer con Nacho y María

"La casa de tus sueños"(2008)
Un hombre, cansado de que su mujer lo considere un tacaño, decide ser generoso y sorprenderla comprando una casa en el campo. Pero como no puede evitar ahorrar al máximo, decide ponerse en manos de una agencia inmobiliaria y de unos contratistas cutre salchicheros, que le llevan muy barato, a lo que se le añadirán los problemas de la remodelación... Se trata de una película elegante con una buena fotografía y mágnífica banda sonora de la que ya podemos disfrutar desde los títulos de crédito, en la que los actores interpretan su papel de forma magistral. El actor convertido en director, Dany Boon, consigue una divertida comedia con un original argumento, ya que adherencia de las comedias americanas de humor fácil y desenlace mas que previsible, donde los actores terminan convirtiéndose en histriónicos payasos, en esta magnífica comedia francesa, las escenas de humor están magistralmente intercaladas con momentos de drama y tensión que resaltan aún mas la interpretación de los actores y la credibilidad de la historia, hasta convertirla en un hecho fácilmente cercano y trasladable a la vida real que te hace vivir la película preguntándote en cada momento que harías tú en esa situación. El resultado es una entretenida comedia que quizá no goce de la mejor dirección pero sí de un buen guión y una buena puesta en escena. Dentro de todo lo que produce el país francés y de lo que llega al nuestro, ésta fue de lo mejorcito que nos llegó en 2007.

Los Visitantes (1993):
Sin duda, de las mejores comedias que he visto en mi vida. Mas aún si cabe, con el bajísimo presupuesto con el que se hizo, una comedia prácticamente hecha entre un gruo de amigos y actores, que en 1993 aún eran muy poco conocidos. Sin duda, ésta película fue un antes y un después en la carrera cinematográfica de todos los que trabajaron en ella.
En realidad se trata de una sencilla historia de caballeros franceses que por un hechizo viajan hasta la Francia de 1992. Durante el reinado de EL GORDO en 1122 el caballero Godefroy de Paincourt, conde de Montmirail. La captura de una bruja, le llevará a padecer una fatal alucinación que provoca un terrible accidente, para enmendar el desastre, tan sólo cabe la posibilidad de ponerse en manos de un hechicero que lo puede llevar atrás en el tiempo, para así poder rectificar el error. Pero debido a la falta de un ingrediente en la pócima, lo envía junto a su escudero Jacquouille la Fripouille, al Paris de 1992 y aquí empieza la mas destornillante comedia que he visto en mi vida.
Estos caballeros medievales tienen un choque bestial con la civilización, que ponen de manifiesto el conflicto de conceptos y valores de este caballero con el hombre actual sin moral y con la tremenda pérdida de valores que padecemos en la era moderna. El gran hombre medieval, es un hombre aguerrido, franco, clasista, valiente, bocón, sucio, intolerante, religioso, respetuoso a los apellidos, carente de las buenas formas, buen peleador, limpio de sentimientos contra el hombre actual que es prácticamente todo lo opuesto. Además de mostrar la relación entre el caballero y el escudero que le acompaña, que es bastante déspota.
La comedia, tiene algunas escenas verdaderamente memorables y basta con decir, que tuve que ir a verla dos veces al cine, cuando se estreóo, porque la primera vez, a penas me enteraba de algunos diálogos con las risotadas de la gente que me rodeaba y es que hay momentos en que empalmas las risas de una escena con la siguiente.
Su banda sonora es de las mejores que he escuchado en mi vida, con temas verdaderamente sublimes.

La Cena de los idiotas (1998):
Ésta película es unha obra maestra dentro del género de comedia. No sólo aporta un sentido del humor magnífico y que no insulta la inteligencia del espectador. La película dura tan solo una hora y cuarto, porque si hubiese sido más habría acabado por matarnos de risa. El director: Veber lo sabía, y actuó en consecuencia. Y no le pudo salir mejor.Poblada de innumerables gags antológicos e interpretada por actores soberbios a los que se les intuye un importante pasado teatral, “La cena de los idiotas” es una obra maestra , una locura desacomplejada y decididamente brillante que contiene además un mensaje moral al final que desde mi punto de vista es el broche de oro a modo de contrapunto.Partiendo de la base que la finalidad inicial es algo cruda e hiriente, la verdad es que te ríes, porque el ser un idiota es un arte, que nada tiene que ver con hacer el idiota. Una historia de enredo hilada a golpe de carcajada... si el asunto está enredado, y no se puede enredar más, entra alguien a escena y consigue enredarlo más. Nunca meter la pata ha sido tan gracioso, llega un momento que crees que es imposible meter la pata tantas veces, pero te sorprenden metiéndola de nuevo.

El Juego de los idiotas (2006):
Pocas veces me he reído tanto en una comedia como con esta película francesa a cargo de Francis Veber, el mismo director de “La cena de las idiotas”. Una magistral comedia de enredos. Un multimillonario, Levasseur, es cazado en la calle con su amante, llamada Elena y no se le ocurre mejor idea para convencer a su airada mujer, hecha un basilisco cuando ve a su marido y la joven rubia en la portada de una revista, de que todo es un bulo, de que la atractiva chica rubia de la foto no es su amante, si no la pareja del otro hombre que aparece en la foto y cuyo rostro ha sido puesto en nebulosa para ocultar su identidad.
Por tanto lo primero es localizar a este hombre, François Pignon. De él sabemos que se gana la vida como camarero y aparcachoques, que vive con otro compañero de trabajo en un discreto piso, y que la chica que le gusta desde que iban juntos al jardín de infancia le ha dado calabazas, echando por tierras su proyecto de pareja en común. El millonario se la arregla para diseñar un plan mediante el cual, François y Elena se harán pasar por una pareja, vivirán juntos durante una temporada, y de esta manera, demostrar que la chica no es la amante del multimillonario.
A partir de aquí se sucede un auténtico aluvión de momentos cómicos, hilarantes la mayoría, para descojonarse de risa. Es un acierto el actor (Gad Elmaleh) que da vida a Pignon, con la cara perfecta para dar vida a ese personaje, y también a “Manolete”, que es lo suficientemente pardillo como para tener cerca a Elena, una bella top-model y su mente y sus manos están en otra cosa; en la posibilidad de recuperar a su amada Émilie (Virginia Ledoyen). Alice Taglioni (Elena) muestra dotes para la comedia, además de dejar patente su espectacular físico. Sorprende ver a Daniel Auteuil en una comedia (después de Caché), haciendo un papel de un multimillonario patético, que quiere jugar a dos bandas; mantener a su mujer (su fortuna más bien) y acostarse con su joven amante, al tiempo que su empresa se va pique, con despidos masivos en el horizonte.
Francis Veber nos deja una película divertida, socarrona, liando la madeja con múltiples enredos, en situaciones en las que los espías son espiados, con buenos momentos cómicos, mofándose Veber de los empresarios infieles, de las bellas modelos, las cuales como dice Pignon, son de otra galaxia, una especie de marcianas que no podrían nunca entrar en contacto con las personas de carne hueso, y menos aún, con un aparcacoches de poca monta.
Pignon cae bien, se hace querer, con su cara de hombre pasmado, legal y enamorado, ajeno a los tejemanejes del trío Levasseur- Christine -Elena que al final ve cumplido su sueño.

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