martes, agosto 26, 2008

Jimena de la Frontera

Sáb. 23 de agosto de 2008
Ruta 1: Visita al Castillo de Jimena-Vereda de Ubrique-Loma de Las Asomadillas- Río Hozgarganta
(Parque Natural de Los Alcornocales, Cádiz):
Tipo de ruta: (Circular aprox. 8 km)


Sonaba “Triana “ en el coche tal y como nos íbamos adentrando en la provincia de Cádiz, impregnándonos de sabor andalusí, con sus pueblos blancos, en aquella mañana de agosto, inusualmente fría y plagada de amenazantes nubarrones negros, que hacían presagiar lluvia ó cuando menos una fresca jornada encapotada. Y la verdad es que hacía fresquito cuando nos bajábamos del coche para desayunar en “San Martín del Tesorillo” a eso de las 9.00 am., en el bar que ya tenía localizado Manolo Manzanares “El Tritón de las Chorreras”, haciendo su aparición instantes después “El Alférez Don Jesús” que no sólo nos invitó a desayunar, sino hasta los bocatas que habíamos pedido para llevar. ¡Por cierto!, que también nos encontramos con nuestro amigo “José Luis Bote” de Algeciras, que también desayuno con nosotros, haciendo una paradita previa a su jornada de bicicleta por “La Sauceda”.

Al llegar a “Jimena de la Frontera” ya nos esperaba en el punto de encuentro Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta” junto con su “Vicky la Botánica” (pareja del año 2008). Mientras esperábamos a los amigos de “Grume” (Grupo de Montaña de Estepota) con los que habíamos quedado, Chuky aprovechaba para hacer sus primeras amistades, incluido un burro que había atado en las cercanías. Finalmente fueron unos diez los amigos de Estepota que llegaron, siendo sólo cuatro los “Pasos Largos” que allí nos encontrábamos. Una vez hechas las presentaciones y repartidos los mapas y descripciones de ruta, subimos a “jierro” por el casco histórico de “Jimena de la Frontera” entre empinadas callejuelas, chumberas y olivares. Estando ya en las proximidades del castillo decidimos atacar el último tramo de loma por las empinadas rampas de la vertiente sureste, donde mas que caminar remontamos la pendiente casi trepando en algunos puntos, como si del simulacro de un asalto medieval se tratara. Hasta que por fin nos situamos al pie de la muralla que rodea la “Torre del Homenaje” que utilizamos como fondo para las dos primeras fotos de grupo. Una vez recuperado el resuello, seguimos rodeando el lienzo de muralla, girando de sur a suroeste, hasta llegar a una cornisa, no apta para personas con vértigo, a través de la cual pudimos entrar a este recinto amurallado, donde aprovechamos para recordar que:

En la antigüedad se asentaron por estas tierras los libios fenicios norteafricanos. Existiendo además asentamientos romanos; prueba de ello son los numerosos restos de esta cultura encontrados en la zona, como necrópolis, monedas, etc. Pero sin duda la huella mas patente, al igual que ocurre en casi toda Andalucía, no sólo por haber sido mas cercana en el tiempo, sino por haber permanecido durante largo tiempo en estas tierras, es la del paso de los árabes, de donde también podemos destacar importantes hallazgos de vasijas y utensilios domésticos. Hacia el año 750, poco después de la invasión musulmana, tenía Jimena gran importancia comercial entre los moros, que hicieron de ella una fortísima posición militar, aunque durante toda la dominación sarracena llegó a despoblarse, manteniéndose solamente la fortaleza fronteriza, en la cual nos encontrábamos ahora. Perteneciente unas veces al Waliato de Málaga y otras al Rey Moro de Granada, cayó en dos ocasiones en poder de los cristianos, que la volvieron a perder, conservándola los granadinos hasta poco antes de su rendición. Reconquistada en 1489, pasó al Señorío de los Ponce de León, Duques de Arcos, asistiendo con su bandera a la toma de Granada y siendo tal el valor de sus jinetes que los Reyes Católicos le dieron el título de Lealtad en 1493, y más tarde, en 1498, Carta de Fuero Real (todo un “chollo” en aquella época).

Felipe V le concedió en 1717 el dictado de Fiel por su actitud durante la Guerra de Sucesión. En 1879, reinando Alfonso XII, se le concedió el título de Ciudad. Actualmente en su escudo campea el lema de "Muy Noble, Muy Leal y Fiel Villa de Ximena".

En los años treinta, la Sociedad Industrial y Agrícola del Guadiaro es comprada por D. Juan March Ordian, quien en 1944, decide vender sus propiedades, comenzando así la desintegración del latifundio para pasar a manos de pequeños propietarios que se mantienen hasta nuestros días. El paisaje jimenense es de gran variedad y belleza. Cuenta con importantes cotos de caza mayor y menor, y una enorme riqueza forestal, tanto en las zonas montañosas, como en las vegas de las poblaciones de San Pablo de Buceite y San Martín del Tesorillo. Jimena es, pues, para los amantes de la historia y la naturaleza un verdadero paraíso de disfrute y relajación. Jimena transmite una apacible imagen ribereña con sus tres torres recortándose en el horizonte: Por una parte “la Coronada”, en segundo lugar la del “Castillo de la Torre Albarrana ó Arco del Reloj” y, allá en lo alto, la de cuño árabe, “Torre del Homenaje”. El blancor del pueblo destaca de forma llamativa entre el verde del “Parque Natural de Los Alcornocales” y, el azul del cielo andaluz, y en el suelo, junto al río, la sombra del cerro sobre el que se asienta “Jimena” con forma de “caballo” da buena cuenta del esplendor solar que inunda el paisaje.

Una vez visitado el castillo de Jimena, atravesamos todo el pueblo descendiendo por calle “La Loba”, donde antes de llegar al final hicimos una paradita para aprovisionarnos de bebidas fresca en una de esas tiendecitas tipo pequeño supermercado, que ya no se ven en las grandes ciudades, donde clientes y dependientes se saludan por su nombre al mas puro estilo “Cuéntame”. Provistos ya de bebidas bien fresquitas e incluso dando buena cuenta de ellas salimos de Jimena, dejando a nuestra derecha una pequeña fuente con varios chorros, y un bonito fondo a modo de mural de azulejos, con las imágenes mas representativas del pueblo donde se podía leer el lema del mismo, que bien podría ser el lema de esta bonita, fácil y entretenida ruta: “Jimena de la Frontera, entre la Naturaleza y la Historia” (mis dos asignaturas favoritas cuando era pequeño).

El objetivo de esta jornada era enlazar dos de las rutas que podemos encontrar en la página web de “Jimena de la Frontera” de manera que la primera que nos disponíamos a realizar era la “Vereda de Ubrique-Loma de Las Asomadillas-Río Hozgarganta-Vereda de la Maestranza”. Se trata de un itinerario dividido a su vez en varios trayectos, que comprenden desde tramos de calzadas, pistas forestales, veredas y tramos de ribera de río. En el recorrido se van sucediendo diversos paisajes acompañados de numerosos puntos donde detenerse y contemplar magníficas vistas panorámicas de los alrededores de Jimena y zona este y nordeste del parque natural de Los Alcornocales, incluyendo la Sierra del Aljibe. Tal y como salimos de Jimena dirección norte, se llega al cruce de carretera que hacia la derecha continua hacia la costa y a la izquierda se dirije a “Puerto Gáliz”, La Sauceda, Ubrique…Justo al llegar a este cruce frente a nosotros, cruzando la carretera, nos encontramos un panel informativo de esta ruta, así como deotros lugares que forman parte de la ruta y como no una baliza del mítico “G.R.-7” (Tarifa-Atenas), que nos señala “Ubrique: 9 horas, 45 minutos” y que en principio es por donde iniciamos un suave pero prolongado ascenso. Se trata de la VEREDA DE UBRUQUE (hito 1), antiguo camino de Sevilla, actualmente empedrado de forma intermitente durante su primer kilómetro de recorrido. La calzada finaliza al llegar a una angarilla que se pasa sin problemas, para inmediatamente después desviarnos a nuestra izquierda, de manera que seguimos ascendiendo hasta que llegamos a un carril de tierra que paralelo a un muro de piedras conduce al punto donde comienza una PISTA FORESTAL (hito 2), algo más arriba de esta pista existe otra paralela, que se podría proponer como trayecto alternativo. Estamos ahora en la zona mas alta de la ruta, atravesando ahora un bosque de repoblación de pino piñonero por el que comenzaremos el descenso en busca del río. En este tramo nos recreamos con las vistas ladera abajo, observando frente a nosotros una amplia laja (que es como denominan por estas tierras a los grandes lienzos de rocas erosionadas a modo de cuchillo) y los restos de una CASA DE PIEDRA (hito -visual- 3), que invitan a detenerse y fotografiar el manto verde de cúpulas del piñonero, así como el cerro donde se asienta Jimena de la Frontera con la torre del homenaje donde habíamos estado al comienzo de la caminata, dominando el horizonte y ¡como no!, el tramo del río Hozgarganta que nos llevaría de regreso a Jimena. Continuamos por la pista principal y ya iniciamos el descenso progresivo hasta alcanzar el MIRADOR DE LAS ASOMADILLAS 4, magnífica atalaya que destaca por las espléndidas vistas del entorno dominando gran parte del cauce del río Hozgarganta, abarcando desde la Sierra del Aljibe y Los Monteros hasta el Peñón de Gibraltar y Africa en días claros, a lo largo de todo el perímetro oriental del parque natural de Los Alcornocales, por cuyo perímetro exterior discurre esta apacible ruta. Una vez en el mirador, lo suyo es continuar por una vereda algo difuminada, dirección noroeste, que discurre paralela la alambrada que nos separa de la carretera, hasta que pronto nos encontramos una angarilla colocada recientemente, a través de la cual se accede a la carretera y tras cruzarla, al otro lado ya vemos inmediatamente dos balizas que nos marcan el camino de descenso al río. Pero no obstante, Manolo “El Tritón de la Chorrera”, descartó esa opción por acortar la ruta y continuamos con su versión que para eso iba de guía. Siguiendo siempre en paralelo por dentro de la alambrada, sin llegar a atravesarla, hasta llegar a una pequeña cañada, cuyo hueco facilita pasar por debajo de la alambrada, situándonos ya en la carretera que nada mas atravesar, coincide con el comienzo la PISTA FORESTAL (hito 5), que desciende hasta el río Hozgarganta, en este tramo el senderista puede observar sin abandonar la pista, la espléndida biodiversidad del sotobosque mediterráneo (brezo, lentisco, jaras, mirtos, majuelos, lavandas, rebrotes de acebuches, etc.). Poco antes de llegar al río la pista se convierte en senda y cuando ya estamos llegando un panel informativo nos recuerda que: “Son pocos los ríos en la provincia de Cádiz que se conservan tan puros como el “río Hozgarganta”. Que recorre uno de los rincones mejor conservados de “Los Alcornocales”. Desde las sierras mas norteñas (La Sauceda, Pasada Blanca) hasta su desembocadura en el río Guadiaro… Sin embargo, a pesar de su buen estado de conservación, las primeras consecuencias del cambio climático, con los veranos de estos ciclos de sequía cada vez mas calurosos y prolongados nos mostraron el desolador aspecto de un río seco a lo largo de varios tramos, donde sólo se puede disfrutar de la presencia del agua en esta época del año en las grandes pozas que se forman en las zonas mas profundas. Aunque afortunadamente algunas de ellas miden mas de cien metros de longitud, si bien es cierto que tan sólo hay profundidad en zonas muy concretas. No obstante, nada mas llegar al río, no dudamos en buscar un buen sitio para dejar nuestras cosas a la sombra y darnos un buen baño, almorzando plácidamente en una nueva jornada de convivencia con nuestros compañeros del “grume”.

Una vez alcanzado el río Hozgarganta, siempre tenemos la posibilidad de seguir río abajo por su mismo cauce, pero en esta ocasión no tenía mucho sentido, ya que al estar seco la mayor parte de este tramo, presentaba un desolador aspecto con la cuenca bastante seca y repleta de grandes cantos rodados que harían penoso nuestro descenso. Por lo que optamos por continuar,dirección Jimena (sur), por la senda que discurre paralela al río Hozgarganta, que no es otra que la SENDA DE LA MAESTRANZA, por la que pronto se llega a un llano en la vertiente derecha del río (siempre aguas abajo), de manera que si atravesamos este llano dirección oeste y comenzamos a remontar la loma llegamos al barranco del arroyo Gomero, un kilómetro mas arriba, de manera que si lo cruzamos a la derecha. dirección noroeste, nos deja muy cerca del lugar donde se encuentran las pinturas rupestres de “La Laja Alta”, de donde nos llegan los primeros asentamientos de épocas prehistóricas correspondientes a la población de Jimena de la Frontera.

Otra opción partiendo desde el mismo punto donde llegamos al río sería continuar por su margen izquierda (es decir, en principio sin atravesarlo), hasta que al llegar a los restos de un ANTIGUO PUENTE COLGANTE (hito 6). Cruzamos a la margen derecha buscando la vereda de la Maestranza, fácilmente reconocible por discurrir muy próxima a la orilla. Se trata de una preciosa del río donde cada pocos metros nos vamos encontrando con gran variedad de especies vegetales, así como magníficas pozas donde no perdimos la ocasión de darnos un reconfortante baño cada vez que pasábamos junto a cada una de ellas, formando en ocasiones hasta pequeñas “playas fluviales” donde “El Alférez Don Jesús” mantuvo una mas que amigable charla con Lucía “La Moscovita” para programar juntos un viaje a Moscú.

Precisamente desde una de estas PLAYAS FLUVIALES (hito 7), ya muy cercanas a Jimena, parte un camino de HERRADURA ó RESTOS DE CALZADA (hito 8), que al seguirla asciende hacia el CAMPING (hito 9), frente a cuya entrada pasamos al inicio de la ruta. Si hubiésemos abandonado el cauce del río Hozgarganta en este punto, habríamos finalizado “la ruta 1” llegando de esta manera a Jimena, pero como era nuestra intención empalmar con “la ruta 2” continuamos por el río Hozgarganta, aguas abajo.

Ruta 2, Circular: Jimena-Río Hozgarganta
3 puntos de partida diferente
Tiempo aprox. 1 hora y media
Nivel de dificultad: bajo
Distancia aprox. 3,6 km.

Discurre a lo largo del márgen izquierda del río. Puede iniciarse a partir de tres puntos. Si el senderista se encuentra en los alrededores del Castillo, puede comenzar tomando la calle de La Loba que conduce al CAMINO DE LA ENCUBIERTA 1, siendo un posible inicio, o bien por la PASADA DE ALCALA 2, en caso de encontrarse en este extremo del recorrido, o como tercera opción, comenzar por el camino localizado entre la CRUZ BLANCA 3 y el camping “Los Alcornocales”. Recomendamos este último punto como inicio por su fácil acceso y localización, a partir del cual describimos el sendero y las paradas de mayor interés: Tal y como íbamos diciendo al llegar al punto del río desde donde se puede ascender hacia el “Camping” y “La Cruz Blanca” decidimos continuar río abajo pasando junto a preciosas playas fuviales, donde seguimos disfrutando de reconfortantes baños, rodeados de un precioso paisaje de ribera presidido por el “Cortijo del Castillejo”, así como por los “Huertos de Alcuña, Mondeño y Clemente”, así como muy cerquita de la orilla el “MOLINO GAITAN” (hito 4, en el mapa de esta ruta). Construcción habitada donde pueden observarse: el caz de entrada de agua al interior del molino, las piedras molineras y la salida por osocaz de nuevo al río. A partir de aquí, el camino discurre entre un afloramiento rocoso y el río, donde pueden observarse unos curiosísimos ESCALONES ESCULIPDOS (Hito 5) en la arenisca. Contemplando en este tramo vegetación rupícola y ripícola, (lavanda, brezo, torvisco, adelfas y tarajes) mientras camina por esta zona. Poco después aparece un CRUCE EMPEDRADO 6, que de haberlo tomado (hacia la izquierda) nos habría llevado por la muy empinada VEREDA DEL A ENCUBIERTA 1 al casco urbano. Sin embargo, nosotros continuamos por la derecha, caminando en todo momento paralelos y muy cercanos al río por su margen izquierda, que discurre entre huertas tradicionales y que nos llevaría hasta el MOLINO FELIPE 7, abandonado a mediados del siglo XX. Por esta zona merece destacar, además de los alcornoques, acebuches y lentisco presentes en todo el trayecto, la presencia de quejigos (Quercus canariensis), y algarrobos centenarios, destacando también avistamientos de buitres leonados (Gypsfulvus). Continuando el sendero aguas abajo, aparece el antiguo CANAL DE LA REAL FABRICA DE ARTILLERIA (El Cao) 8. Construido para conducir el agua que movería los fuelles del Alto Horno de la Real Fábrica que empezó a funcionar en 1.780. Mide unos 650 metros y su estado de conservación es muy bueno. Los muros de la parte inferior son de arenisca local y la parte superior de piedra. En este punto, puede observarse a través del río los restos de la presa de piedra encargada de acumular el agua para su entrada al canal, junto al cual caminamos a lo largo de todo su recorrido, conduciéndonos hasta los restos de los antiguos talleres, almacenes, etc., de la REAL FABRICA DE ARTILLERIA 9, popularmente conocida como Fábrica de Bombas que suministraba los proyectiles utilizados en uno de los asedios a Gibraltar. Cayó en desuso pocos años después debido a la falta de hierro y a la irregularidad del caudal del río, contaba con viviendas y otras instalaciones. Este canal termina en el antiguo MOLINO DEL RODETE 10, que funcionó desde 1774 hasta 1964. Conservadose intacto por su propietario, que lo mantiene como museo privado. Para llegar a él, el senderista debe desviarse a la derecha, hacia el río. De manera que llegados a este punto ya hemos completado prácticamente una media luna alrededor circunvalando el cerro que rodea Jimena, presidida por la omnipresente torre del homenaje, que preside el cerro que durante todo este último tramo siempre queda en nuestro costado izquierdo, hasta llegar a la segunda calle que ya encontramos a nuestra derecha, desde donde accedimos sin problema a la zona del casco urbano donde habíamos dejado los coches, finalizando de esta manera una ruta verdaderamente preciosa, asequible para toda la familia, con la única pena de no haber podido disfrutar del río en todo su esplendor, por lo que sin duda, al igual que la gran mayoría de rutas programadas para visitar el Parque natural de Los Alcornocales debe ser en Primavera, si bien, debemos recomendar en neopreno, para queiens pretendan hacer el descenso por el río en esas fechas..

Y además, ¿sabías que?:
La consideración inicial de San Pablo (de Buceite) y San Martín (del Tesorillo) como pueblos, hay que buscarla concretamente en el año 1869, cuando son vendidas varias fincas por parte del Duque de Medina Sidonia al Marqués de Larios, entre las que se hallan las fincas de Buceite y Montenegral Bajo. Entre 1875 y 1879 se constituyen las Colonias Rurales de Buceite y Tesorillo. A finales del siglo pasado, en 1887, las propiedades de los hijos de M. Larios de Málaga y los hermanos Larios de Gibraltar, entran a formar parte de la Sociedad Industrial y Agrícola del Guadiaro, que pasan a denominarse San Pablo de Buceite y San Martín del Tesorillo. Con el alejamiento de la frontera y recuperación de Granada por las tropas de los Reyes Católicos se coloniza el territorio con inmigrantes traídos de la Sierra Norte de Huelva. La inseguridad de los terrenos periféricos obliga a los habitantes a instalarse en las zonas altas, bajo protección de las Murallas. La estabilidad del siglo XVI hace que la población se deslice por la falda del cerro hacia zonas menos abruptas, flanqueando los caminos de acceso a la fortaleza. Así van surgiendo las primeras vías urbanas de Jimena, como la calle de La Loba, Cantón de la Palma o Cruz del Rincón; y con el límite de zonas de suelo inestable, las populares grederas, la ciudad toma dirección norte, a finales del XVI, en un ensanche de suelo útil para edificar, se erige la Iglesia y el Convento de Nuestra Señora de la Victoria sobre la primitiva Ermita de Santa Ana. Se configura tal como conocemos hoy el Barrio Alto, con trazados de calles ya independientes de las rutas originales que seguían los caminos y calzadas existentes. Se realizan las construcciones palaciegas de la calle San Sebastián y Calle Sevilla, con la vista siempre puesta en la estabilidad de los suelos. La abrupta orografía provoca que los niveles de edificación sean elevados, llegando a cuatro plantas en los patios traseros, en muchos edificios, donde los muros de cargas y sus correspondientes octogonales hacen las veces de contención y contrafuertes. Por la singularidad de su paisaje urbano, Jimena de la Frontera se declara Conjunto Histórico Artístico en el año 1931.

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