viernes, octubre 10, 2008

Asesinato justo

El único aliciente que ofrece Asesinato Justo es el morbo y la curiosidad de ver juntos en pantalla (más de los dos minutos de la cafetería de “Heat”) a Robert De Niro y Al Pacino, dos auténticos monstruos de la actuación, que por desgracia realizan una de las interpretaciones mas mediocres de su carrera.

Como bien me avisó mi amigo Manolo “El Tritón de la Chorrera”, el interés que pudiera despertar la trama que propone el film se desaparece a los veinte minutos, justo el tiempo que se tarda en averiguar la intríngulis de la historia, a pesar de los esfuerzos tramposos de Avnet -en forma de flashbacks muy poco honestos que dejan patente la mediocridad del guión- por mantener a buen recaudo la sorpresa final, que ya no es tal.

Sin embargo, y aunque intente esconder los artificiosos giros de guión ocultos, Jon Avnet deja que el centro de la película recaiga en la relación de los dos personajes protagonistas, ofreciendo al espectador lo que pide: ver juntos, y ligeramente enfrentados, a Robert De Niro y Al Pacino. Así que, quien espere ver un auténtico tour de forcé entre ambos gigantes saldrá del cine tan decepcionado como yo, ya que ambos actores se limitan a cumplir con su cometido sin realizar ningún alarde, más preocupados por cuestiones estéticas que por las artísticas, y es que a partir de ciertas edades algunos papeles ya no se deben interpretar, al meno de la manera que les ha tocado interpretar a ellos.
Si aún después de haber leido esto, os quedan ganas de ir a verla, aunque sólo sea por curiosidad, esperar a que llegue al videoclub del barrio, que la cosa está muy mal como para desperdiciar 5,50€ (ó mas en según que cine).
Lo único que me gustó fué identificarme al 100% con su forma de interpretar la justicia. Y la frase de que: "en la calle los únicos que de verdad permanecen atentos a todo lo que pasa alrededor son los policías y los delicuentes...el resto pasea".

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