sábado, febrero 21, 2009

Hijos de Esparta

La novela no puede empezar con mas fuerza, el terremoto que asolo Esparta en el año 464 ad. En el que Damatria pierde a todo su familia y es violada por un esclavo ilota que la deja preñada. La novela narra las visicitudes de este hijo no deseado, Antálcidas, y su familia. La madre que lo aborrece, el hermano mimado, Epitadas, sus padrastros, pero también los que le favorecieron , su erastés, el viejo Zeuxipos y su esposa espartana la bella Andreia. Y sobre todo la ciudad, el estado espartano con su singular estilo de vida.
Todo culminara en su batalla decisiva, cuando Antálcidas y otros 300 espartanos quedan sitiados en la pedregosa isla de Esfacteria, comandados por su hermano Epitadas. Un hecho histórico ocurrido en los primeros años de la guerra del Peloponeso.

Estamos ante una novela histórica muy buena, aunque en algunos momentos como en el del asedio a la isla se haga un poco lenta. Escrita con maestría y ritmo en su mayor parte, con un argumento interesante que nos permite adentrarnos en la vida y costumbres de la fabulosa Esparta clásica.
Esparta, paradigma del estado fascista frente a la "democrática" Atenas.
¿Pero realmente fue así?
La Atenas de Dracón no era muy diferente de la Esparta de Licurgo. Fue el comercio y sobre todo la introducción del dinero ( en Esparta nunca hubo ni lo uno ni lo otro) propiciados por Solón (uno de los siete sabios de Grecia) lo que permitió la evolución de Atenas hacia una sociedad política más compleja.
Más compleja si, pero la misma estructura básica de todo sociedad humana: La explotación brutal del hombre por el hombre.En descargo de Esparta diremos que todo era más básico y simple: La tierra y la sangre.
Los esclavos de Esparta (hilotas) vivían una vida miserable, igual que los de Atenas. Por contra sus amos, los hómoioi o iguales, tampoco tenían una vida envidiable, esclavos a su vez del estado, de las severas leyes y de las brutales costumbres.
El autor, licenciado en psicología, en esta novela apunta un dato interesante de porque los guerreros espartanos podían soportar semejante vida. La educación espartana, la agogé, los convertía en perfectos guerreros. ¡Que bien le vendría a mas de uno en estos tiempos el aspecto disciplinar de la agoge!. Y a toda nuestra sociedad un código penal con dos cojones como el que había en Esparta y no la mierda de códico penal que existe en la degradada y corrupta España ó Grecia de hoy.
Según se cuenta al igual que los modernos psicokillers, la muerte, el dolor, tanto ajeno como el propio les causaba un gran placer sexual. No era extraño que los hoplitas espartanos combatieran empalmados e incluso eyacularan durante las batallas.
El hombre un animal sorprendente.
Nicholas Nicastro nació en 1963 en Astoria, Nueva York (Estados Unidos). Antes de dedicarse a la escritura llevó una vida inquieta y variada: se licenció en Literatura Inglesa en 1985, en Cine en 1991, en Arqueología en 1996 y en Psicología en 2003. Y todo esto mientras coleccionaba trabajos: ha ejercido como crítico cinematográfico, ordenanza en un hospital, reportero, archivista, conferenciante profesional, psicólogo animal y vendedor a domicilio. Indudablemente, esta experiencia personal se ha visto reflejada en su producción literaria; sus obras demuestran un profundo conocimiento del espíritu y las miserias humanas.
Nicastro inició su obra literaria con una trilogía sobre John Paul Jones, el célebre héroe de la Guerra de Independencia americana. En un género como el naval, dominado en su mayoría por el punto de vista inglés, Nicastro ofrece un atractivo cambio de perspectiva.
Fue su siguiente novela, Empire of Ashes, la que le dio a conocer e inició su ciclo de novelas situadas en la Grecia clásica. Aquí nos cuenta la historia de Alejandro Magno desde el punto de vista de un escéptico soldado ateniense que debe destruir el mito de Alejandro para salvarse a sí mismo de la acusación de sacrilegio. Su siguiente novela, Hijos de Esparta, nos ofrece, con un tono de similar realismo, la narración de la primera rendición de los espartanos. Y Antigone’s Wake, su última novela, nos traslada a la Atenas imperial, con el dramaturgo Sófocles como protagonista e hilo conductor.

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