miércoles, junio 24, 2009

En mi 40 cumpleaños:


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla donde madura el limonero. En aquel patio había sitio para todos: desde pequeños jardines que algunos vecinos mayores que vivían en los bajos, cuidaban con esmero en lo que creían les pertenecía cual ley no escrita. Y en el centro, lo que en aquellos tiempos nos parecía una amplia extensión para jugar inolvidables paridos de fútbol donde si te ponías de portero como el Pedrito que en paz descanse, eras Super Paco o Esnaola, según fueras sevillista o bético. Porque en Sevilla los niños aprenden a hablar pidiéndoles que repitan aquello de: ¡Sevillista seré hasta la muerte! ó ¡Viva el Betis manquepierda!. De aquellos partidos de fútbol de mi infancia jamás olvidaré los que jugábamos en pleno verano con 40º a la sombra sin mas piscina que la manguera con la tía Rita (del Indomable Jaime ) regaba su jardincito ó la abuela Rosario (de Antonio Carlos y Mari Tere) baldeaba el callejón de Margarita 1. Aquel Mundial de Argentina´78, en que por cada gol que marcabas jugando a los cornes, que lanzábamos, desde debajo de la terraza del besugo, te ganabas el derecho a que aquella mañana te llamaran: Resenbrink, Krankell, Paolo Rossi, Platiní, Mario Kempes, Rene o Willy Van de Kerkof. Y si hacías un paradón escogías llamarte: Dino Zoff, Mayer, Fillol o Jon Bloe. El día que había desafío contra los de la calle Gladiolo en el Campillo, era un día grande. Con que estuvieran en nuestro equipo algunos nombres como el Paco Javi, el “Deivid” (que en paz descanse), el Nono, el Mamé, los dos Jesús, el Jaime, Fidel, Miguele, manolito (el hermano de Virginia), el Juan Antonio (primo de Antonio Carlos (que además era cinturón negro de karate), el Franki y el Carlos Javier con su enorme calabaza (¡quillo, quillo, ¿por qué no jugamos un partidito…?), la victoria era segura. Si a los enanos no nos dejaban jugar, dada la trascendencia del partido, las guerras de hormigas cabezonas contra la marabunta de hormigas rojas cual improvisado circo romano en las ardientes aceras eran un gran entretenimiento. Escarabajos y algún saltamontes o “zapatero” incauto también aportaban gran espectáculo al insaciable festín de las siempre ganadoras hormigas rojas de las que nunca mas volvimos a saber. Había también juegos inolvidables como los pocholitos, que consistían en una especie de “Subbuteo” para los niños pobres que éramos todos, donde cada jugador era un platillo (o chapa) sobre el que pegábamos los jugadores de los distintos equipos de la liga, que ya hacía muchos años que existían los coleccionables de cada temporada futbolera. Las carreras de “platillos” (chapas) sobre las que dibujábamos los colores y logotipos de nuestros equipos ciclistas favoritos por aquellos entonces: “El Reynolds”, “El Huesitos”, “ZOR”, “Renault”, etc… Por no hablar de las temporadas de las bolas (canicas), los trompos con el temido Pepe Luis y sus puas carniceras, la lima en los meses de lluvia, los yoyos con la publicidad de Fanta o Coca Cola y por supuesto: Poli y Ladrón, La Lata, Los Impresionantes partidos de béisbol que al igual que el fútbol jugábamos bajo la amenaza permanente del Gitano, el Berruga, el Besugo, La Maruja y la Montaña Andante

Aquello si que fue una infancia de película y el mejor día de la semana los viernes en los que veíamos en familia Felix Rodríguez de la Fuente, mientras yo soñaba con ser biólogo como él y descubrir algún día alucinantes paisajes y conocer la Naturaleza tan bien como él hacía. Y después Un, dos, tres responda otra vez (con la “Calabaza del Carls Javier”).

El momento mas angustioso de cada año era el día previo a recoger las notas finales de curso donde siempre me esperaba el suspenso en Matemáticas, que siempre me terminaba perdonando la encantadora “Señorita Reyes” que al final me terminaba aprobando todas: Matemáticas y Lengua: Suficiente. Naturaleza y Sociales: Notable. Plástica y Gimnasia: Sobresaliente, que finalmente serbían a mi padre (que en paz descanse) como excusa perfecta para hacerme un magnífico regalo por mi cumpleaños en los días posteriores: 24 de junio, San Juan Santo y Cumpleaños, aquel día yo era el Rey y contaba los pocos días que nos faltaban para irnos de vacaciones todo el mes de Julio a los apartamentos Bonanza de Benalmádena o la los apartamentos de la Señorita Pepa en La Carihuela, en aquella época Torremolinos era lo máximo y pasar por la Avenbida Carlota Alessandri con todos los rotulos luminosos de las discotecas te hacía sentir como en Holliwod o en Las Vegas, por no hablar del Tivoli y lo bien que me lo pasaba con mis amiguillos de la playa, hacían que me sintiera el niño mas feliz de la tierra. Cuando regresaba a Sevilla y comenzaba un nuevo curso, pasaba muchos ratos soñando y deseando con todas mis fuerzas regresar a Málaga cuanto antes porque Málaga para mí, era sinónimo de Paraiso. Jamás pensé hasta que punto la fuerza del pensamiento puede influir para convertir tus sueños en realidad. He aquí la esencia del famoso libro: “El Secreto”. Atrás quedaron series como Mazinguer Z, Heidi, la angustiosa serie Marco, permanentemente en busca de su madre, Orzo Wei, Banner y Flapi, el Club de los 5, y por supuesto películas de karate como “El Mono Borracho a la sombra del Tigre” ó Nueva York bajo el terror de los zombies, que veíamos en el Cine de Verano Pio XII o Cruz Rosa, donde podías escoger entre la general para los pobres y la preferente para los mas pudientes del barrio, que veían la película en un velador comiendo cartuchos de pesaco frito y cervecitas que vendían en el mismo cine. Nada de palomitas recién hechas de hecho las dos únicas máquinas de hacer palomitas que yo recuerdo haber visto en Sevilla por aquellos entonces eran tres: La de la calle Puente y Pellón, la de Las Vegas al lado de la calle Sierpes y la de calle Sagasta esquina plaza del Salvador. Las palomitas que vendían en el cine eran unos paquetes rancios, de sabe Dios cuando, que te dejaban la lengua seca y la garganta rasposa hasta el día siguiente. Por lo que eran preferibles los helados caseros de a 3 pesetas y si ese día había paga hasta te podías comprar un “Fla Golosina” de a 6 pesetas, porque los “Fresi-nata” eran inalcanzables para un niño de Pio XII, en todo caso para los pijos de Los Remedios.

Con los 80 la generación de enanos de los 70, crecimos y nos hicimos dueños del patio a golpe de petardos y cohetes en época de Navidad, siguiendo fielmente la rica y variada tradición de juegos que habíamos heredado de nuestros mayores, que ya a penas aparecían por el patio inmersos en sus complicados exámenes de últimos años de instituto o primeros de Universidad. A principios de los 80s se desbordó la pasión por el fútbol con motivo del Mundial de España´82, con aquel inolvidable álbum de estampitas que te daban comprando los yoghoures DANONE, hasta en el colegio hacíamos dibujos de Naranjito. ¡Qué frustación haber sido la peor anfitriona a nivel de selección en un Mundial!. Antes incluso de Naranjito llegó la creaión del equipo del patio “El Ibérico” con aquellos destartalados números de cuero que nuestras madres o abuelas nos casían a la espalda, cada uno a una altura diferente y que se te pegaban a la espalda con el sudor, como su puta madre. En aquel equipo figuraban estrellas de renombre como El Pavón, Antonio Carlos, el Silva, Emili como destacadísimo delantero centro (pretendido por el Manchester en aquellos entonces), la inexpugnable defensa del Kakaque, Davis y Dani (nombrada mejor defensa de la decada por la UEFA, años mas tarde), y Juani de portero, que al tercer gol ya se cabreaba y terminaba jugando de delantero, mientras que el Kakaqué o el Emili se ponían a regañadientes de portero, advirtiéndoles al contrario aquello de “¡Quillo, que crují no vale!”.. Años mas tarde llegaría el Dream Team de “La Naranja Mecánica” con las incorporaciones del Jaime, el Canijo y el Buzón, mas algunas aportaciones especiales de los dos Jesús, con mi hermano Alberto dirigiéndonos en la banda, con los que estuvimos a punto de llegar a la final en el prestigioso torneo del CANDIL. En los partidos que solíamos jugar cada sábado por la mañana en el barrio de Los carteros, siempre machacábamos al equipo del Capu, el Guille, el Franki, el Ritoré, el Guti y compañía. Del golpe de estado solo recuerdo a toda la gente mayor hablando del tema y los cuatro pringaos que fuimos a clase al día siguiente. Jamás olvidaré mis primeras escapadas al cine con mis amigos, al igual que nuestras primeras incursiones de Semana Santa con Antonio Carlos, Kakaque y el Canijo, a los que años mas tarde se nos uniría el Payán. En aquella época, no siendo Domingo de Ramos o la Madreugá, antes de las 8 de la tarde las veías todas en primera fila y algunas veces antes de las once ya la habíamos visto todas, de manera que podíamos ver por segunda vez cualquier cofradía que no estuviera demasiado lejos. Tras haberme criado escuchando los grandes éxitos de los 60 y 70 con los Beatles, Bee Gees, Electric Light Orchestra, Supertramp, Pink Floyd, Queen, etc…la mayoría de los amigos seguimos ampliando el repertorio con la novedosa música de Alan Parsons Project, Dire Strais, Génesis, Police, Duran Duran, Spandau Ballet, The Cars, WHAM (George Michael), U2, Bon Jovi, Comunards, Pretenders y una lista interminable que le fue poniendo su banda sonora a aquellos inolvidable años. A través de un curso de Socorrismo Acuático por la Federación Andaluza de Natación, que me paga mi hermano Alberto en el Otoño de 1986, consigo el título que me iba a dar la llave para trabajar el verano siguiente como Monitor Deportivo en Cogollos Vega, GRANADA, en Agosto de 1987, donde nada mas llegar conozco a Elena en la Discoteca Mery Lady de Cogollos Vega. Jamás imaginé que aquel pueblecito, que no venía en la mayoría de los mapas de carretera de aquella época, terminaría convirtiéndose en el telón de fondo de una peculiar e irrepetible historia de amor que jamás olvidaré. Al año siguiente 1988, todo cambió, siendo por primera vez profeta en mi tierra con Alicia. En 1989 y 1990 la gran protagonista fue Trini de Frankfurt.

Los 90s fueron unos años cruciales para encauzar, el que iba a ser el destino de todos los amigos que formábamos el Comando Ronda Norte donde estábamos: Antonio Carlos-El Maestro, Floyd-Karpinen, Payán-El Topo, Jordi-El Bimba, Victor-El Compresa, Antonio-El Canijo, Juan Antonio-El Cabeza, Alfonso Pilero-El Ballenato, Juan-El Number One, Javier-Buzón y Juani-El Melenas. Además de nuestros poderosos aliados “Los Pucheritos” con personajes tan peculiares como: “El Carmona”, “El Waldo”, “El Cani”, “El Negro”, “El Carmona”, “El Kiko”, “El Zorro”, “El Duque”, “Javi Agarrado”, “Payán-El Topo”, etc… Los últimos 80s y hasta mediados de los 90s, la mayoría estuvimos inmersos en nuestros inolvidables años universitarios, con aquellas inolvidables fiestas pucherísticas en los respectivos chalets, o las fiestas comandísticas en el chalet de Antonio Carlos de Sanlucar La Mayor, donde nos disputábamos a ver quien llevaba mas tías a su fiesta y mientras mas guarrillas mejor…Las fiestas con las americanas también supusieron una nota exótica para aquellos años en los que mas de uno todavía seguía siendo virgen, mientras otros ya habíamos jugado algún que otro “Mundialito o Eurocopa”. Sin duda alguna, un hito de aquellos primeros 90s que jamás olvidaremos será nuestra EXPO´92 de Sevilla, en la que sinceramente creo que nadie vivió con mayor pasión e intensidad que un servidor gracias al pase completo de temporada que me sacó mi padre que en paz descanse, al que tantas cosas tengo que agradecerle en esta vida.

La vida nunca deja de sorprenderte. Al igual que en senderismo donde muchas veces te crees estar llegando a la cima y resulta que cuando llegas no es mas que un collado y todavía queda mucho mas que seguir, o llegas a un determinado punto y de repente cambia el paisaje completamente. Estudié TURISMO estando completamente convencido de que terminaría como Guía Turístico en mi querida Sevilla y resulta que harto de ver lo difícil que resulta entrar en la mafia del gremio de los guías, me presento a una entrevista para trabajar una temporada con Sol Meliá y tras la entrevista con Pablo Petidier en el hotel Los Lebreros, aquella mañana de 20 de enero del 96. Me aceptan para entrar en el alucinante curso de animación en un hotel escuela de Mallorca con mas de 250 chavales de toda Europa de entre 18 y 28 años, que resultó ser una de las experiencias mas alucinantes de toda mi vida, sin imaginarme en ningún momento hasta que punto iba a influir en mi futura trayectoria laboral, viviendo fuera de mi Sevilla natal a partir de aquel año. Si de los años que estudié TURISMO guardo un recuerdo inolvidable de compañeros y compañeras que durante aquellos años fueron como mi familia y algo mas. En el posterior curso de ANIMACIÓN con Sol Melia haría unas amistades increíbles, no sólo con amigos de toda Espàña, sino de media Europa, por no hablar de la interminable y variadísima lista de amores pasajeros, vividos con gran pasión e intensidad.

Si mi primer destino en 1996 fue el hotel Sol Elite Antillas de Magalluf en Mallorca, mi segundo destino en 1997 es el Gran Meliá Salinas de Costa Teguise en Lanzarote. Donde nada mas llegar conozco a mi nuevo compañero de Animación John De Boer, animador novato de la presente temporada, que al que ya han dado destino antes de finalizar el curso por considerarlo apto para empezar a trabajar. A los pocos días ya somos compañeros no solo de trabajo, sino de apartamento, juntos hasta en la sopa, descubrimos hasta que punto nuestros destinos están unidos habiendo compartido la misma novia en distintas épocas. Semanas después el había conocido a una chavalita gallega, por aquel entonces una muñequita, y me dice: Juani, éste sábado por la noche vamos a salir los dos juntos cuando salgamos del hotel que te voy a presentar a la hermana de la chavala con la que estoy saliendo que es muy buena gente, aunque te advierto que está como una puta cabra. ¡Coño!, efectivamente, no se equivocó, aquella chavala con la que tuve un flechazo nada mas verla además de muy buena gente y super alegre, por aquel entonces era guapísima y parecía una top model, aunque estuviera como una puta cabra. Al año siguiente en 1998, me caso con ella, en 1999 nace nuestro hijo en Lanzarote y desde finales de aquel año hasta hoy todavía no nos hemos divorciado y seguimos viviendo juntos en Fuengirola. Si de su deslumbrante belleza por aquellos entonces el paso del tiempo va haciendo huella, de la que yo tenía entonces ya no queda nada. Curiosamente el que ahora trabaja como modelo es nuestro hijo Nacho, cuya belleza interior es todavía mucho mayor. Una cosa no ha cambiado desde el primer día en que María y yo nos conocimos, aunque con filosofías muy distintas. Desde el punto de vista de lo políticamente correcto, se podría decir que los dos estamos como cabras, pero afortunadamente la vida nos ha sonreído y sin renunciar a mejorar siempre nuestra situación, siempre hemos intentado ser felices sabiendo valorar lo que nuestras circunstancias nos permitían en cada momento.

El Milenio marca un cambio de destino tras mis tres años en Lanzarote, soy destinado a la Costa del Sol, donde nada mas llegar aterrizamos en el apartamento de mis padres en el Lance del Sol de Los Boliches, desde donde en pocos meses pasamos a vivir en nuestro propio apartamento mas próximo al centro de Fuengirola, que afortunadamente compramos en noviembre del 99 por aquellos entonces por 11 millones de pesetas, antes de que los precios se pusieran por las nubes. A finales de verano de 2002, estando como jefe de Animación en el Aloha Playa de Benalmádena Costa, sufro una fuerte lumbociática que me deja bastante tocado, aunque a los pocos días ya vuelvo al trabajo. Antes del cierre de aquel de temporada a finales de octubre, la decisión ya estaba tomada, ante la imposibilidad por aquel entonces de promocionar desde aquel hotel de la cadena sol a otro de la zona, procedo a solicitar una excedencia de un año a Sol Meliá, empezando a trabajar ahora en la Inmobiliaria Fuenplaza de Fuengirola como captador de propiedades, por aquel entonces uno de los sectores mas prósperos del país. Donde muchos constructores y los directores de muchas inmobiliarias robaban a manos llenas y se forraban en un tiempo record a consta de inflar los precios, con el argumento de que en poco tiempo el valor de las viviendas valdría el doble, hasta provocar el inevitable estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha arrastrado a la economía del país en una crisis como en la que estamos actualmente tan solo comparable al crack de la bolsa del 29. Por fortuna, antes de que estallara la burbuja en marzo de 2007, llego a un acuerdo con la inmobiliaria para que me finiquiten y me paguen, aunque sea de forma prorrateada el dinero que me deben y que afortunadamente cumplieron. Realizando posteriormente varios trabajos, desde guía en una empresa de Multi Aventuras hasta regresar al mundo de la Animación donde sigo trabajando desde mayo de 2008 en el Hotel Las Arenas de Benalmadena Costa.

La fuerte lumbociática que padecí a finales de aquel verano de 2002, no sólo provocó mi salida de Animación con Sol Melia, sino que desencadenó una serie de lesiones de rodilla (desgaste de ligamento interno) y desgaste de vértebras lumbares, que terminaron por imposibilitarme correr, como había hecho de forma continua desde 1984 participando en un gran número de carreras populares y alguna que otra maratón y en infinidad de partidos de fútbol y futrito. Cuando en 2002 los especialistas del Hospital Costa del Sol de Marbella me diagnosticaron principio de hernia discal, aconsejándome que no me operara mientras pudiera evitarlo y prohibiéndome correr para los restos, se me vino el mundo al suelo. Aquello suponía casi entrar ya en la vejez, adiós a mis partidos de fútbol, a mis carreras y a la manera natural que hasta entonces sin apenas esfuerzo había tenido para quemar casi todo lo que comía. De momento sólo me recomendaban hacer natación o bicicleta muy suave. Y si me gustaba caminar dedicarme al senderismo, que era una idea que ya me rondaba desde el primer día que comencé a vivir de forma prolongada en la costa del sol. Eso que llamaban hacer senderismo, además en Málaga había montañas por todas partes y además me permitía reencontrarme con el viejo sueño de mi infancia de conocer parajes tan alucinantes como los que veíamos en “El Hombre y la Tierra” y posteriormente en muchos documentales de la 2.O descubrir paisajes grandiosos dignos de la recién estrenada saga del Señor de los Anillos. Desde el 2000 mis primeras incursiones habían consistido en llevar a los familiares y amigos que venían a visitarme a Fuengirola a descubrir a que descubrieran el encanto del Torcal de Antequera y el impresionante Caminito del Rey, por aquel entonces todavía transitable. Tras algún intento frustrado en solitario para remontar la Cañada de las Carnicerías ó coronar el pico de La Concha, comienzo a explorar el río Chillar, los Reales de Sierra Bermeja, la sierra de Mijas, las Angosturas del Guadalmina y el Cerro de Montemayor (Benahavis), comienzo a sacar información de Internet, donde mi padre me enseña a navegar, mientras no dejo de maravillarme de la facilidad con la que consigo hacerme con un gran dossier sobre rutas donde encuentro un auténtico filón en la simpática página: www.pasoslargos.com, contactando días mas tarde con Rafa Flores, que cual Mago Gandalf me atiende con gran amabilidad aclarándome en pocos minutos una cantidad de dudas para las que no había encontrado respuesta en Internet. Él mismo me propone en pocos días que le envíe un par de descripciones para la sección de rutas, haciéndole llegar la del río Chillar y la Sierra de En medio y al poco tiempo, me llega a proponer que me haga socio de Pasos largos y cree una sección con esos amigos de Sevilla con los que salgo de vez en cuando, que a raiz de una anécdota que nace de un pantalón militar de segunda mano, bautizan al grupo como “COMANDO PRESTON”. Curiosamente el senderismo que surge en mi vida como un plan B, para paliar mi frustración por tener que dejar de jugar al fútbol y cualquier actividad que implique correr, se ha convertido en mi gran pasión y vocación, hasta el punto de vivir de ello, durante casi todo el primer semestre de 2008 en Ruta Cero, donde me termino especializando en el Torcal de Antequera y un sector de Los Montes de Málaga. Además de innumerables rutas y magníficas experiencias montañeras no sólo por la provincia de Málaga, sino por toda Andalucía y en veranos anteriores por Galicia y Asturias, lo mejor de todo ha sido compartir esas aventuras con una larga lista de amigos, que teniendo en cuenta lo mucho que une este deporte, de un tiempo a esta parte son como mi otra familia. Habiéndose compartido para la mayoría de nosotros no ya sólo en la práctica de un bello y completísimo deporte, sino en una terapia ara el cuerpo, la mente y el alma.

He tenido la gran suerte de haber nacido en una familia maravillosa con grandes principios (de los que cada vez escasean mas en esta nueva sociedad): Mi padre, entre otras cosas, me inculcó su alto concepto de la justicia, la disciplina en el trabajo, la puntualidad, la lealtad a los tuyos, el honor de la palabra dada, su insuperable sentido de la orientación, un a pequeña parte de su gran don de oratoria, junto con su pasión por viajar, la lectura y el cine. Mi madre su entrega por ayudar a los mas necesitados, cual niña educada por “Las Hermanitas de la Cruz” y su extrema sevillanía por los cuatro costaos. Mi hermana Lourdes,11 años mayor que yo, me inculcó además de su impresionante entrega a los mas necesitados, sus Grandes conocimientos de Grecia y Roma, además de despertar en mí la pasión por la Geografía y la Historia, donde era el número uno de la clase, junto con las preguntas relacionadas con estos temas en el Trivial. De mi hermano Alberto, 13 años mayor que yo, mi segundo padre la lista sería interminable: la música, la pasión por el deporte, sevillismo puro por los cuatro costaos, la pasión por nuestra Semana Santa, saber callejear por todo el casco antiguo de Sevilla desde los 8 años, una pequeña parte de su gran don de oratoria, la pasión por el Turismo ó el haberme dado el empujoncito definitivo para haberme sacado distintas titulaciones a lo largo de mi vida que han resultado cruciales en mi existencias. Pero lo mas importante tener la referencia de cuatro personas dignmas de hacerles un monumento como fue mi padre Alberto y como son mi madre: Carmela, mi hermana Lourdes y mi hermano Alberto, que entre los dos me han dado 9 sobrinos, que apuntan tan buenas maneras como sus padres y a los que quiero con locura y me hacen sentir super orgullosos.

Además de una familia maravillosa, Dios me ha dado en esta vida una larga lista de amigos tan variada y rica, como las maravillas que uno podría encontrar en el British Museum, solo que mucho mas valioso pues su riqueza y variedad no tiene fin y junto con mi familia directa me han hecho sentirme en muchas ocasiones la persona mas feliz del mundo, como anoche mismo en el Chiringuito Gali Gali, de Fuengirola, donde me daban la gran sorpresa de rodearme entre un montón de gente para cantarme un cumpleaños feliz, tarta incluida bajo los estruendosos fuegos artificiales de una noche de San Juan que jamás olvidaré. En el capítulo de amistades al igual que en de mi familia, si empezara a hablar de cada uno acabaría fundiendo el programa “WORD” y no tendría espacio suficiente.

A mis 40 años lo que mi gran frustración ha sido que María no haya querido que tengamos un segundo hijo, argumentando la precariedad e inestabilidad de nuestros respectivos contratos laborales en los últimos años. Algo que para mí no debería servir de excusas, pero en estos menesteres si uno no quiere, el otro poco tiene que hacer, por mucho que uno ya haya intentando desplegar por activa y por pasivas todos los métodos imaginables de persuasión sistemáticamente frustrados y a estas alturas asimilados.

La otra gran frustración a mis 40 es no tener a estas alturas un trabajo mas estable con un contrato lo suficientemente serio como para disponer de un mes de vacaciones al año para disfrutarlo con mi familia, que creo que no es ningún lujo sino una necesidad y no un contrato como el que tengo en la actualidad: temporal y rezando para que te renueven cada vez que llega la fecha de vencimiento, sin un día de vacaciones al año y gracias por estar trabajando en los tiempos que corren, aunque me esté perdiendo la mejor época de la vida de mi hijo sin un puto día de vacaciones al año. Todo ello conlleva además de a una gran impotencia a otra de mis grandes frustraciones: lo poco que he viajado en mi vida. Paradójicamente estudié TURISMO con vocación de guía turístico y para tener la oportunidad de disfrutar de un buen viaje cada año si acababa trabajando en el mundo de los tour operadores. Y resulta que de todos los amigos y familiares que conozco, soy con diferencia el que menos ha viajado de todos. Si dejamos a un lado mis años con Sol Meliá en Mallorca y Lanzarote, fuera de nuestras fronteras todo queda reducido a un tour de dos semanas por Inglaterra, un fin de semana en Suecia y nuestra luna de miel a bordo de un crucero de una semana por Venecia, Bari, Olimpia, Éfesos, Estambul y la caótica Atenas con el tiempo justo de unas fotos frente al Partenón.

Echando la vista atrás estas son unas breves pinceladas de algunos de los momentos que me vienen a la memoria para dejar escritas unas cuantas letras en el buzón de esta nueva cumbre a la que llego con mis recién cumplidos 40. No pretendo vivir otros 40, pero al menos si vivir lo suficiente para seguir viendo a mi hijo y a mis sobrinos abrirse paso con éxito por los senderos de la vida, salvando lo mejor posible las muchas trampas del camino y las malas influencias que por suerte supimos esquivar los tres hermanos. Cuando me llegue el momento de reunirme con mi padre, mis abuelos y los amigos que se han ido marchando, espero hacerlo rápido y en silencio. Donad lo poco que se pueda aprovechar y echad mis cenizas según os pille mas cerca: en la cumbre del Lucero de Sierra Almijara, la Glorieta de Bequer en el Parque de maría Luisa o en el Gol Norte del Sánchez Pizjuan.

El Mayor tesoro en esta vida mi hijo Nacho.

¡He dicho!

3 comentarios :

  1. No sé lo que hice ni todo lo que toqué para poder escribir este comentario, que espero que te llegue, para decirte emocionadamente gracias por compartir parte de tu historia con nosotros.
    Es una suerte que me haya llegado un mail que invite al enlace Comando Preston...porque significa que te conozco, y eso, como tantas cosas en esta vida..."no tiene precio"

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Mónica, conocerte a tí, si que ha sido una gran suerte.
    Un beso.
    Juani

    ResponderEliminar
  3. ¡Jo! Mira que no felicitarte por tu santo -con lo fácil que era- ni por los 40 (no te preocupaes que se pasan pronto: ya me acerco a los 50). Me encanta la 'sevillanía' de tu artículo -que no el sevillismo-, probablemente heredada de tu madre, y las fotos en blanco en negro. No me creo ni la mitad de los ligues esos de hispánico postfranquista pero sí creo que puedes convencer a María de que tengáis otro niño (soy mellizo y nací cuando mi madre tenía 40, mi hermana nació cuando tenía 43 y sin embargo no llegué a conocer a mi hermano mayor ni cuajaron los embarazos anteriores, así que como biólogo y como viejo te diría que más hace el que quiere que el que puede) Tampoco yo viajo aunque sí tengo mis buenas vacaciones por eso de la funcionariez: ni siquiera conozco las islas. Así que menos quejarte, más darle gracias a Dios por lo que tienes y disfruta de lo mucho que te ha tocado. Felicidades por haber entrado en ...¿la madurez? y un abrazo gordo so guaperas

    ResponderEliminar