lunes, agosto 24, 2009

Río Patamalara (Parque Natural Sierra Tejeda, Alhama y Almijara):

Pueblo de referencia Cómpeta
Recorrido total aprox.: 16 km. ida y vuelta, caminando la mayor parte del recorrido por el mismo cauce, por lo que es una ruta eminentemente de verano o finales de primavera.

¡Vaya bien y abundante que se desayunaba en casa de Maribel!, que fué el primer punto de encuentro de aquel histórico día, en que tuvimos el honor de contar con su hija Mónica, que desde aquella jornada sería conocidda como “La Ninfa del Patamalara”. A la hora prevista con puntualidad británica. Hacía acto de presencia el Gran Rafa Flores, también conocido como el Mago Gandalf de la Serranía, que al volante de su flamante 4x4, rojo pasión, aparecía trazando una curva a ras, en la rotonda de entrada a Torrox, desde donde continuamos en caravana por la tortuosa carretera de Montaña que va subiendo hacia Cómpeta. El punto de referencia que íbamos buscando era “Puerto Pilido” que hasta aquellos momentos pensaba, coincidiría con el punto mas alto de la carretera que sube hacia Cómpeta, pero cual sería mi sorpresa, cuando llegados al punto mas alto, seguíamos descendiendo un kilómetro tras otro entre curva y contracurva, hasta que en plena bajada, coincidiendo entre el km 7 y 8 de esta carretera, nos encontramos con una pequeña explanada a la derecha, que resultó ser “Puerto Pulido”, que posteriormente me explicaría el Maestro Gandalf, que tenía esa denominación, por coincidir con un punto de la carretera, que da a dos valles distintos. Desde Puerto Pulido, se toma una pista que está en muy buen estado y que tras 2,5 km. nos lleva hasta el río, estacionando los coches justo antes del vado que lo atraviesa, desde donde iniciamos la caminata, atravesando el dócil vado, por la pista que discurre paralela al río y que 100 m mas allá nos sitúa frente a la Fábrica de Luz de Competa, la pista sigue llaneando unos 200 m. mas allá, desde donde comienza a subir hasta la mítica Casa de la Mina, donde enlaza con la pista que faldea gran parte de la cara sur de Sierra Almijara y que une entre otros puntos Cómpeta con el Cortijo del Daire. Magnífico punto de partida para la ascensión al mítico Lucero o Raspón de los Moriscos.

Pero volviendo a nuestro punto de partida, frente a la Fábrica Luz de Cómpeta, restaurada con gran esmero por parte de la escuela taller de dicha localidad, iniciamos nuestra caminata por el río Patamalara, desde una plataforma de cemento a lo largo de un pequeño trecho de unos 10 m canaliza las aguas del Patamalara, utilizando un rudimentario metro pintado en una pared rocosa, que sirve para medir las aguas de este modesto pero caudaloso río, que aguas mas abajo reconvierte en el río de Torrox, con cuyo nombre desemboca en el Mediterráneo. Cual ciclistas en una contrareloj por equipos partimos de dicha plataforma aguas arriba, tan curioso grupo formado por: la debutante Mónica, a partir de aquel día también conocida como “La Ninfa del Patamalara”, su madre Maribel, “La Sirenita del río Cebollón”, el mismísimo Mago Gandalf y el Comandante que suscribe esta breve crónica. Durante los dos primeros kilómetros hay que echarle un poquito de paciencia, pues aunque con un caudal alegre y muy constante, el río es poco mas ancho que una acequia y la vegetación es tan cerrada que de no haber llevado unas tijeras de podar, nos hubiéramos llevado algún autografo de algunas de las ramas de zarzas que colgaban, pero que dejamos totalmente limpia y despejada a fecha 21 de agosto 2009. No obstante, para tranquilidad de quien pretenda hacer este entretenido y muy poco frecuentado recorrido, la mayor parte de las plantas y arbustos que flanquean el río son juncos, adelfas, culantrillos, menta, torvisco y otras plantas que no sólo no pinchan, sino que en determinados momentos, impregnan el ambiente de una fragancia deliciosamente embriagadora. Entre túnel y túnel de vegetación casi vietnamita, nos encontramos con pequeñas cascadas y rápidos que salvan algún recodo rocoso del cauce, poniendo una nota de musicalidad con el mágico fluir del agua corriendo y saltando entre las rocas y un tono de luz y contraste entre la umbría y la roca oscura eternamente salpicada por el agua con el blanco de la espuma que la rodea.

Sin prisas, pero sin pausas, después de dejar a nuestra izquierda una enorme piedra que casi ha bloqueado el cauce del río, la esquivamos por la izquierda, encontrándonos a continuación con la primera cascada de mas de 3 m. de altura y bastante encajonada, con un desvencijado tronco sobre su flanco derecho que sin llegar hasta arriba del todo, llega hasta la mitad, pudiendo ser ayuda suficiente para quienes dominan el arte de la trepada, que a excepción del Mago Gandalf no era la especialidad del grupo que lo acompañaba. Por lo que echando mano de la fotocopia que llevábamos de esta ruta muy bien descrita en el libro: Disfrutar caminando por los ríos y costas del P. Nat. De las Sierras Almijara y Tejeda” escrito de una forma muy amena y entretenida por Don Jesús Cuartero y Cayetano Casado, aunque los ríos de Sierra Tejeda brillen por su ausencia y concretamente en la ficha correspondiente al capítulo del río Patamalara a todos los datos de distancia 7,4 km., tiempo 3 horas y media, etc… hayan puesto IDA y VUELTA, cuando en realidad esos datos cuadran tan sólo con la IDA, es decir que habría que multiplicarlos por dos, detalle muy a tener en cuenta para quien vaya a realizar esta ruta con la mente puesta en quehaceres posteriores.

Tomando como referencia la gran piedra caída sobre el cauce, subimos por una empinada loma, por la que abandonamos el cauce durante algunos minutos, para situarnos al pié del Peñón de los Hornos, un curioso espolón rocoso, de no mas de 30 m. de altura, pero de paredes totalmente verticales, donde aparecen una serie de oquedades de las que parece haber tomado su nombre y que sirven de nidos para pequeñas rapaces como cernícalos. El caso es que una vez en la base del peñón, fuimos rodeando su pared , siempre en dirección norte, hasta que encontramos una mal dibujada senda entre el abundante matorral por el que retornamos al dócil cauce, habiendo dejado atrás el punto donde se unen el arroyo de Los Pradillos y el Moreno, formando el Patamalara. Que ya habíamos dejado atrás por encontrarnos ahora en su afluente mas caudaloso que es el arroyo Moreno y que a modo de bienvenida te recibe con una cascada que se ha formado artificialmente a partir de un muro que reconduce parte del cauce de sus aguas a través de la acequia que a la postre se terminaría convirtiendo en nuestra alternativa para finalizar la ruta devolviéndonos hasta la misma fábrica de Luz de Cómpeta, mostrándonos perspectivas mucho mas aéreas que las del primer tramo, que obviamente no habíamos podido ver, cuando al principio de la mañana remontamos el río por su mismo cauce. No estando exenta, dicha acequia de algún paso vertiginoso donde Maribel, volvió a revivir sus peores pesadillas que finalmente superó con mas canguelo que gloria, al contrario que Mónica, que con gran desenvoltura y valentía, pasó como si tal cosa por los tramos mas comprometidos.

Pero volviendo a nuestra llegada al cauce del arroyo Moreno, después de bajar por la loma del Peñón de los Hornos, al encontrarnos con la mencionada cascada, tras las fotos de rigor, las superamos ascendiendo por el primer lienzo del murete del que parte la acequia, llegando unos 100 m. aguas arriba con un pequeño cahorro marca de la casa “Sierra Almijara”, donde quedan encajonadas las aguas del arroyo. Y donde recomendamos recrearnos todo lo que se quiera, pues es el único cahorro de todo el recorrido y que abarca unos 100 m. de cauce encajonado, siendo su altura de no mas de 30 m en los tramos mas altos, siendo muy parecidos a los del río Chillar, pero al ir un poquito mas mermado el caudal en verano, las aguas no llegan de pared a pared, sino que el caudal, se queda pegado a la pared oriental, mientras que la base de la pared occidental al estar levemente mas elevada, queda seca en verano. Poco después dejaríamos localizado a nuestra derecha el inicio de una senda que parte desde el mismo arroyo y que llega hasta el estratégico “Puerto de Paez Blanca” importantísimo cruce de caminos de Sierra Almijara, donde confluyen dos pistas formales que formando una “X”, se convierte en punto de confluencia y al mismo tiempo punto de partida de cuatro destinos diferentes.

Aguas arriba llegábamos a la altura del mítico cortijo del Mirlo, que a juzgar por el tamaño de sus ruinas debió ser en su día de gran importancia, una de esas ventas de las que se describe en el Quijote, pero trasladada a Sierra Almijara y de la que si encontrásemos a algunos de sus antiguos propietarios, nos hubieran dado para contar mil historias y anécdotas curiosas, acaecidas en aquellos tiempos no tan lejanos en los que la vida en el campo tenía mucho mas vida y trasiego, por estos caminos recónditos, pero en muchos casos mantenidos con gran cariño y esmero por quienes lo usaban , caídos hoy muchos de ellos en el olvido, muchos cegados por la maleza y el abandono de la vida en el campo y unos cuantos mantenidos por el paso de senderistas, las autoridades del parque natural y los ayuntamientos mas implicados en la limpieza, el mantenimiento y la recuperación de los que fueron sus caminos históricos.

A partir de las ruinas de la Venta el Mirlo, cerca de la cual nos encontramos con un pino cuyo tronco está recubierto por una enredadera y a la izquierda un magnífico ejemplo de tobas, formadas a partir del agua que rezumaba la acequia que llegaba al huerto de esta antigua venta. El cauce discurre por un valle en ocasiones muy abierto que nos permite ver las impresionantes cresterías de las Lomas de la Mota, el Lucero y el Lucerillo entre otros eslabones de la principal línea de cumbres de Sierra Almijara, hacia la que ahora nos vamos acercando a cada paso, conforme seguimos avanzando en dirección norte, a veces siguiendo el mismo cauce del arroyo o su pedregosa orilla aguas arriba, combatiendo el calor con algún chapuzón entre jacuzzi y jacuzzi. De vez en cuando pasamos al pie de espectaculares paredes verticales, frente a las cuales siempre nos encontramos una loma, al llegar a cada recodo del arroyo esperamos encontrarnos ya con esa zona encajonada donde se encuentra la mítica cascada, pero otra vez volvemos a encontrarnos con el mismo tipo de paisaje por el que vamos caminando desde hace un buen rato. Hasta que por fin, vemos en la ladera izquierda, siempre en el sentido de la marcha aguas arriba, un espolón rocoso, parecido al peñón de Los Hornos, pero mas bajito, desde el cual ya queda menos de 1 km para la cascada final, a la que llegamos por una zona donde el arroyo vuelve a encajonarse esta vez entre paredes mucho mas altas, con una sucesión de pequeñas y medianas cascadas que se superan sin ninguna dificultad hasta que por fin vemos la cascada final, a la que salvo aquellos que dominen el arte de la trepada en grado sumo, no se puede llegar pues una cascada previa de unos 4 m de altura nos cierra el paso. Precisamente en este punto fue donde hicimos la parada oficial del almuerzo, el baño, sesión de fotos y hasta una trepada imposible por parte de Rafa Flores que dejó boquiabiertas a Mónica y Maribel, por parecer imposible la manera en cómo el Maestro Gándalf había remontado tan vertical cascada con todo el agua cayéndole encima, hasta conseguir situarse en el escalón superior desde donde ya pudo fotografiar la cascada final a placer. Obviamente la llamamos cascada final, porque al igual que la cascada final del Chillar, tiene una altura superior a los 15 m encajonada entre paredes de rocas que la hacen insalvables si no se dispone del material de escalada y barranquismo oportuno. Lo cual me recuerda que pare esta ruta sería muy recomendable llevar una cuerda de escalada ó escala (escalerilla de cuerda) de unos 5 m. porque si bien la cascada final no se puede superar, la cascada anterior si se puede superar si disponemos de este material, de hecho hay instalados unos anclajes de seguridad para la práctica del barranquismo, pues por muy recóndito que nos parezca este lugar, figura dentro del catálogo de barrancos deportivos de Andalucía y en la zona superior de ambas cascadas nos encontramos con sendos anclajes.

Para compensar la frustración de no poder llegar a los pies de la cascada final, por no poder salvar la cascada inmediatamente anterior, nos queda el consuelo de disfrutar de un paraje realmente precioso, entre estas altas paredes donde se encuentran las cascadas y que ha ido horadando el arroyo con el paso de los milenios. Convirtiéndose en un auténtico oasis de frescor y humedad en contraste con los calurosos días de verano y con una preciosa oquedad recubierta de un magnífico ejemplo de tobas calcareas, que tan poco escatimamos en fotografiar.

Nada mas reanudar el camino de vuelta, como el Maestro Gandalf quería completar la totalidad del sendero que partía del arroyo Moreno hasta el Puerto de Paez Blanca, quedamos en que él y yo nos adelantaríamos con paso mucho mas rápido para cubrir ese amplio tramo de senda, que resultó estar en un magnífico estado, aunque en algunos momentos se me hizo tan dura como la mítica subida a Puerto Umbrales, mientras las chicas llegaban tranquilamente hasta los pies de la segunda cascada del murete donde partía la acequia, donde ya nos katab esperando a nuestro regreso y desde donde iniciamos el ya mencionado regreso por la acequia, que resultó muy entretenido, con el final feliz de la llegada al punto de inicio con la satisfacción de haber realizado todo el recorrido mas su variante tal y como habíamos previsto y sin haber sufrido ningún percance salvo el terrorífico ataque de las arañas asesinas que pusieron al borde de la histeria a Mónica a la altura del Peñón de los Hornos. Repuesta del traumático incidente resultó ser una magnífica andarina habiéndonos sorprendido a todos, mamá incluida por tan espectacular debut, tras el cual aseguraba en rueda de prensa: no descartar la posibilidad de fichar por Pasos Largos, siempre y cuando no se volviera a encontrar con tan peludas y gigantescas arañas en otra ruta.

Aquella fue una jornada realmente inolvidable, pues al gran aliciente que supone hacer una ruta por primera vez, colaborando además como escriba para el mismísimo Mago Gandalf por tener un dedo lesionado. Se unió el hecho de que al llegar a Fuengirola me esperaban Manolo “El Tritón de las Chorreras”, su mujer Carmen “Galadriel” y el inagotable Valentín, aún convaleciente de su lesión en el pié para disfrutar de una cena montañera, donde además de contarles la recién finalizada aventura estuvimos hablando de lo humano, lo divino y cómo no, esbozando las rutas que nos gustaría realizar la próxima temporada.

Juan Ignacio Amador Tobaja

8 comentarios :

  1. Preciosa narración mi comandante.

    Un abrazo

    Rafafló

    ResponderEliminar
  2. Un honor viniendo de tí y haber hecho esta novedosa ruta contigo.
    Un abrazo
    Juani

    ResponderEliminar
  3. Hola, mis felicitaciones por la pagina, hermosas fotos y toda una guia para los que por nuestra cuenta nos aventuramos a ir de senderismo, y he aqui mi pregunta, tengo dos hijos de 8 (sii tengo mellizos XD) y antes de meterme en ruta doy muchas vueltas para ver si es asequible a ellos, a ver si me podeis orientar sobre eso, con ellos hemos ido a sitios como rio verde de Istan y Granada, o Benamahoma, el arroyo de los monjes en Marbella, etc, en fin poca cosa pero para ellos bien.
    gracias por adelantado por la info
    y vuelvo a daros gracias por esta ayuda que dejais en la red
    saludos

    ResponderEliminar
  4. Hola Toñi, esta ruta la puedes hacer sin problemas con tus hijos, hay que tener un poco de paciencia al principio porque hay mucha vegetación, pero poco a poco se va haciendo mas dócil. Si puedes imprímete la crónica y encontrarás el acceso sin problemas, así como poder seguir la ruta, en el único punto intermedio, donde hay una cascada insalvable, yendo con niños.
    Un saludo y suerte.
    Juani

    ResponderEliminar
  5. Anónimo9:41 p. m.

    (Soy Toñi)
    Hola Juani, muchas gracias!
    A este paso convierto a mis peques en dos cabras montesas en menos que canta un gallo XD
    De momento ya aprendieron a dejar el monte como lo encontramos :)
    saludos
    pd: pongo anonimo porque no tenia cuenta google asi que creé una...y ahora que la tengo la perdi O_o! que desastre soy!

    ResponderEliminar
  6. No conocia esta ruta, me encanta la zona, se la oí comentar a un amigo que la habia hecho el año pasado y me he puesto a investigar y he dado con tu relato, Magnifico, las fotos preciosas. El 27/6/2012 voy a hacerla junto con unos amigos. Gracias, Soy Jose Antonio, formo parte de un grupo de senderistas de Málaga capital llamado TOPINCHO.

    ResponderEliminar
  7. Hola José Antonio, el año pasado publique una variante muy entretenida con inicio y final en la aldea del Acebuchal. Publicada en este mismo blog en agosto 2011. En cualquier caso lo único especial que necesitas para esta ruta es llevar unas tijeras de poda (aunque sean del "chino"). Porque es un lugar muy poco transitado y la vegetación crece constantemente.
    ¡Os lo pasareis muy bien, nos vemos en las montañas!

    ResponderEliminar
  8. Hola hemos estado haciendo esta ruta el día 27/08/2012 y al llegar a los coches de vuelta, nos encontramos con los parabrisas y una luna rotos de cada uno de los 3 coches que ibamos. Teníamos constancia de otro ataque idéntico hace un mes aprox y pensábamos que había sido mala suerte; pero no, se ve que se trata de la norma. Debe ser algún residente "psicópata" de la zona que quiere el río sólo para él.
    En resumen: la ruta es maravillosa pero abstenerse de dejar coches en al Fábrica de la Luz de Cómpeta.

    ResponderEliminar