domingo, noviembre 22, 2009

Viaje al Algarve, Portugal

Días antes de nuestro primer viaje al Algarve contacté con mi vieja amiga y compañera de Turismo Fátima que había estado viendo varios años allí, para que me orientará un poco sobre las cosas que no me debía perder, teniendo en cuenta que tan sólo íbamos por 5 días. Y desde estas líneas le agradezco un montón su útil ayuda y rápida respuesta, pues aunque se supone que en Internet puede encontrarse todo. A veces resulta muy complicado encontrar exactamente lo que buscamos, porque muchas veces ocurre que viene mucha información sobre una zona concreta, pero no de una forma ordenada y sintetizada como muchas veces vamos buscando y es por eso que me animo a colgar en mi blog este artículo a modo de cuaderno de bitácoras y de camino poder orientar a quien igual que nosotros en su momento buscábamos algo parecido a lo que podéis leer a continuación sobre nuestro viaje de 5 días al Algarve:

Introducción sobre El Algarve:

Algarve es una palabra derivada del árabe que quiere decir "al oeste", es decir el lugar donde se pone el sol, y si hablamos de puesta de sol, la que ofrecen sus playas son las mas de las mas espectaculares de Europa por no hablar de las que podemos contemplar del Finisterre del Sur o lo que es lo mismo El Cabo San Vicente ó la Punta de Sagres. El Algarve ocupa todo el sur de Portugal, particularmente toda la franja costera que va desde Villa Real de San Antonio justo frente a Ayamonte al otro lado del Guadiana que cruzamos por el puente que hace de frontera, hasta el Cabo San Vicente, pasando por: Tavira, Faro, Albufeira, Portimao y Lagos, con una sucesión espectacular de pequeñas calitas y grandes playas que se van sucediendo hasta llegar a los grandes acantilados del cabo San Vicente, “El Finisterre del Sur”. Hacia el norte, es decir, hacia el interior, viene a abarcar unos 50 km, hasta tocar la siguiente región ó comunidad autónoma que en Portugal son cinco.

El Algarve, con sus 5.421 km2, se compone de una sucesión de calas, playas y acantilados. Todas ellas tienen arena blancas y doradas de postal, aunque sus aguas atlánticas suelen ser fresquitas como las de nuestro Mar Cantábrico. En las zonas poco profundas de la orilla el efecto del sol con las arenas claras del fondo y la pureza de las aguas Atlánticas crea unos efectos de color que van del turquesa al verde y al celeste, cuya belleza no necesita de ningún retoque de fotoshop. Que a su vez contrasta con el azul oscuro intenso del Atlántico hacia la inmensidad del oceáno. Hacia el interior presenta un perfil suave de colinas bajas que al mismo tiempo llegan hasta la costa haciendo que la gran mayoría de localidades, especialmente su casco antiguo se asiente sobre colinas con sus respectivas cuestas. La única sierra significativa es la de Monchique, que se encuentra unos 30 km al norte de Portimao, donde destacan el cerro Picote de unos 800 m a la derecha y el pico Foia, que con sus 902 m es el techo del Algarve, que visto desde la distancia se nos presenta como un cerro redondeado asaeteado de torretas de telefonía móvil y tv.

Su población residente es de 410.000 habitantes, que en verano supera el millón en temporada alta vacacional. Sin duda su gran potencial y principal fuente de ingreso es el turismo de sol y playa debido a sus 155 km de espectaculares playas y calitas, sus cristalinas aguas, y sus precios relativamente asequibles en lo que a comida se refiere. También hay que destacar las cuevas de Lagos, Praia da Martinha, y por supuesto localidades como: Albufeira, Vilamoura, Portimão, Lagos, Faro, Quarteira, Monte Gordo y Tavira.

Día 1: “El Viaje y primeras impresiones”: Fuengirola-Albufeira (450 km aprox.)

Hacemos un viaje muy cómodo por autovía y con la ventaja de que en Portugal es una hora menos llegamos a Albufeira con varios restaurantes sueltos escogiendo un “Self Service” que nos dá muy buena pinta donde nos llevamos la sorpresa de que allí está extendida la modalidad en estos restaurantes de cobrar “La Comida al Peso” según lo que llevas de entrantes y ensaladas y después carnes, pastas y pescados. La comida estaba para chuparse los dedos destacando el “Frango Piri-piri” que es un pollito mas pequeño que el que nosotros comemos en España, hecho a la brasa, como casi toda la carne y pescado que se come en Portugal y un salsa picantita riquísima. Después de almorzar tuve que emplearme a fondo para encontrar los apartamentos “Bayside Salgados” donde habíamos contratado nuestra estancia, tratándose de un complejo 3 estrellas, rodeado de campos de Golf a 6 km. de Albufeira, dirección Armaçao de Pera. Aunque con mucha amabilidad en recepción por desgracia como suele ocurrir en Italia, Inglaterra y otros muchos países un hotel o apartamento de 3 estrellas no llega ni a pensión en España. Y en temporada alta bien que te las cobran, si bien nos salió tirado de precio por lo que tampoco nos podíamos quejar. Al menos el apartamento aunque era amplio, la ropa de cama limpia y bien ventilado, pero la estructura del complejo y sus instalaciones estaba un tanto abandonada.

Después de acomodar el equipaje y descansar un poco decidimos darnos una vuelta por Portimao, donde tomamos conciencia de una curiosa pauta que se suele repetir en la mayor parte de Portugal, incluyendo sus zonas mas turísiticas y es que junto al hotel con la línea arquitectónica mas vanguardista, te puedes encontrar justo al lado con una calle super descuidada y unos antiquísimos escaparates de la España de la serie “Cuéntame”, con la ropa tendida en medio de la calle y unos socavones en la pared que te hace recordar lugares tipo disturbios en Sarajevo. En definitiva que de una calle a otra pasas de forma alternativa de la Europa del siglo XXI a la España de “Cuéntame”. Al mismo tiempo, siendo domingo nos sorprendió que al igual que en España estuvieran abiertos todos los centros comerciales, donde para desilusión de mi mujer opinaba que la ropa además de mas cara que en España parecía anticuada. Por otro lado no se me puede olvidar que al llenar que al llenar el depósito aquella misma noche el gasoil estaba unos 20 céntimos/litro mas caro que en España.

Por lo que es recomendable entrar en Portugal con el depósito de gasolina lleno, por favor.

Día 2: Tavira, Faro, Ría Formosa, Quarteira y Puerto Deportivo de Vilamoura (total aprox.130 km, ida y vuelta desde Albufeira):

Tavira:

Como queríamos vistar también la cercana ciudad de faro, capital del Algarve aquella misma mañana, al llegar a Tavira visitamos directamente su Castillo con magníficas vistas de la ciudad. Así como las iglesias de San Telmo, o la de Nuestra Señora de las Ondas en Santa María de Tavira, que se encuentran todas muy próximas entre sí, ya que allí reside la mayor parte del patrimonio arqueológico de la ciudad, o las ruinas romanas

Además cabe destacar de Tavira que cuenta con increíbles playas, como la Playa de la Isla de Tavira, donde existe además una zona nudista. Además de todo lo expuesto anteriormente, es un lugar ideal para disfrutar de la gastronomía portuguesa, con excelentes guisos con el pescado como ingrediente principal, un legado de un pasado muy reciente de municipio pesquero, unas raíces que aún perduran a día de hoy.

Faro, capital del Algarve:


La mayoría de los visitantes que viajan al Algarve en avión, procedentes principalmente de Reino Unido, Francia y Alemania cada año suelen iniciar su andadura desde el aeropuerto internacional de Faro, y luego, bien quedarse en Faro, bien dirigirse a su destino en el Algarve.Faro es la mayor ciudad del sur de Portugal, si bien mas pequeña que Jaén o Huelva.
No obstante cuenta con muchos comercios y instalaciones de las que suele buscar un turista. Durante el año académico Faro goza de una animada vida nocturna, pues también es por excelenia la ciudad universitaria del sur de Portugal. La marcha se multiplica con la llegada del verano. El centro de la ciudad tiene agradables calles peatonales por las que nos dimos un agradable paseo quedando muy cerca del puerto deportivo donde nos asaltan a nuestro paso para ofrecernos un paseo en barco por el parque natural de la Ría Formosa. Varios saqueos de piratas españoles en el siglo XVI y el gran terremoto de 1755 se encargaron de borrar gran parte del Faro histórico, por lo que su casco histórico no es muy antiguo. Con todo, la parte más interesante de Faro es la amurallada Cidade Velha, en la bahí­a, por donde entramos a través del Arco da Villa, coronado por varios nidos de cigüeña.Otra de las curiosidades de Faro es su espectacular Estadio del Algarve, a las afueras de la ciudad muy próximo a la autovía que atraviesa todo el Algarve de un extremo a otro. Contruido con una lista super vanguardista para la Eurocopa de Portugal 2004 y que una vez mas vuelve a contrastar con la cara antigua de muchas de las callejuelas de sus pueblos y ciudades, que en realidad suelen ser muy pequeñitas en comparación con nuestras capitales de provincia y localidades mas importantes, si bien esto también le puede añadir encanto.
Quarteira y Villamoura:
El almuerzo lo hicimos en Quarteira, población de unos 20.000 habitantes, con un agradable paseo marítimo por donde estuvimos dando un paseo después de haber almorzado muy bien y barato. Dentro de su mismo termino municipal se encuentra una de las joyas de la Corona del Algarve: El Puerto Deportivo de Villamoura, dobnde continuamos paseando.Podríamos decir que Vilamoura es Quarteira lo que Puerto Banús a Marbella, con su puerto deportivo rodeado de tiendas de primeras marcas y sofisticadas terrazas que compiten en limpieza y diseños vanguardistas, con precios, esos sí, bastante mas asequibles que en Puerto Banús con embarcaciones de esas que son el sueño de cualquier mortal que le guste la naútica. Por lo que Villamoura se encuentra dentro del distrito de Quarteira y al mismo tiempo dentro de la provincia de Loulé, capital del interior. El puerto de Vilamoura se encuentra rodeado de hoteles de 4 y 5 estrellas a su vez rodeados de pinares y playas tranquilas. Al igual que en la costa del Sol, aquí también han proliferado los campos de golf por todas partes.

Día 3: Visita a Lagos, Paseo en barquitas por la Ponta da Piedade y posterior paseo por Portimao (total aprox. 100 km, ida y vuelta desde Albufeira).

Lagos y la Ponta da Piedade:En cualquier expositor de postales del Algarve veremos una amplia variedad de imágenes de acantilados con caprichosas figuras que en ocasiones llegan a formar arcos a través de los cuales pueden pasar pequeñas embarcaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esto no es una cosntante en todo el litoral del Algarve, sino que es un fenómenos que se produce en zonas muy concreta, la mayor concentración de estos preciosos acantilados, esculpidos por la fuerza del Atlántico se encuentran muy cerquita de Lagos, concretamente en la “Punta da Piedade”, cuyo nombre se debe a que era el cabo o saliente de la costa, donde se ponían a rezar las mujeres de los pescadores de Lagos, para que sus maridos que se encontraban en alta mar con un Atlántico enfurecido volvieran a tierra sanos y salvos.

Lagos es una población costera de unos 30.000 habitantes, subdividido en 6 freguesías. El municipio limita al norte con el municipio de Monchique, al este con Portimão, al oeste con Vila do Bispo, al noroeste con Aljezur y al sur tiene el litoral del Océano Atlántico. Según el libro de José Saramago, "Viaje a Portugal": por estas tierras estuvo Don Sebastián, rey de Portugal, conocido como “El Rey Niño” que murió con sólo 24 años de edad en el año 1578, peleando contra los moros, su cadáver nunca fue encontrado. Para los portugueses, Sebastián siempre fue "el deseado" y como su cadáver no apareció hasta el día de hoy abrigan la esperanza que aparezca algún día en algunas de las excavaciones arqueológicas de la zona.

Lagos fue una ciudad fundada por los romanos como Lacóbriga, durante muchos siglos fue la capital del Algarve, hasta que en el S. XVIII debió ceder ese honor a Faro.

Al igual que prácticamente todas las localidades costeras su franja costera alberga una magnífica colección de grandes playas y calitas paradisiacas, como por ejemplo la playa de Luz, tristemente célebre por el secuestro de la niña Madelaine.

En algunos pueblecitos costeros menos conocidos como por ejemplo, la cercana localidad de Salema, se produce un fenómeno muy curioso. Y es que muchos súbditos de la corona británica sienten gran atracción por esta zona, ya que encuentran, de forma ilegal, alojamientos mucho mas baratos que en cualquier destino de la costa española, como por ejemplo, la costa del Sol y al mismo tiempo siguen teniendo casi garantizado el sol que vienen buscando. De todos los mochileros que vemos llegar al Algarve en verano, prácticamente ninguno tiene reserva y uno se pregunta ¿cómo coño se las van a arreglar en plena temporada alta?. La respuesta está al llegar a las estaciones de autobuses. Nada más bajar, varias personas se te acercan con un letrero que tiene una sóla palabra "room". Preguntas de cuánto estamos hablando y te dan un abanico de precios que va de los 10€ habitación con baño compartido, y 15€ habitación doble con baño privado. Claro que si los alojamientos hoteleros ya dejan mucho que desear si comparamos la misma categoría de hoteles en España, esas casa de alquiler tienen que ser para rodar la película de “La casa de los mil cadáveres”. Quienes arriendan estas "rooms" son familias de pescadores, que han decidido reconvertir su fuente de trabajo, de la pesca al turismo, han agrandado sus casas y construido cuartos de huéspedes y como la afluencia de público es constante durante todo el año, de ese modo tienen asegurado el sustento.

Paseo en barca por la Ponta da Piedade:

Una vez en el puerto de Lagos, sacamos nuestro tique para conocer ver de cerca los espectaculares acantilados de la Punta de la Piedad o “Ponta da Piedade”. Sin duda, uno de los parajes naturales mas espectaculares y fotografiados del Algarve, una deliciosa sucesión de farallones rocosos esculpidas a golpe de mar, que ha originado curiosas esculturas, arcos bajo los cuales pudimos psar con nuestra pequeña embarcación, mientras el guía nos comentaba como se habían ido formando, anécdotas de recientes desprendimientos, cómo llegar a las paradiacas calitas que veíamos entre acantilado y acantilado, cómo habían desaperecido algunas calitas tran inviernos de fuertes temporales, etc… En muchos casos la fuerza del Atlántico y la frágil arenisca de la que se componen estos acantilados, han hecho que lo que antes era el saliente de un acantilado se haya transformado en un islote colonizado por cormoranes, gaviotas y otras aves marinas, que nos contemplaban pasar muy cerca sin a penas inmutarse.

La punta de la Piedad en cuestión es una protuberancia rocosa que hace siglos guiaba en su regreso a los navíos de la corona portuguesa y que a día de hoy sigue sirviendo de referencia a los pescadores de la zona. Presenta una tonalidad rojiza desgastada por el mar en un acantilado que esconde misteriosas cuevas marinas. Como no podía ser de otra manera, sobre la punta, se encuentra un faro, al que podemos acceder en coche desde Lagos y tiene unas escalerillas perfectamente construidas con sus barandillas de seguridad para bajar al pié de los acantilados y sacar unas fotos espectaculares.

Portimao:

Junto con Albufeira es sin duda el principal foco turístico del Algarve, cuenta con magníficas instalaciones hoteleras y un puerto de relativa importancia que incluso cuenta con cruceros semanales con destino a Madeira e Islas Canarias.Una de las cosas que mas nos gustó fue su famosa Playa conocida como “Praia da Rocha” una de las mas populares del Algarve. De cara al océano Atlántico, la Rocha es un inmenso arco de arena dorada decorado por acantilados, rocas salientes e islotes. Situada en la margen derecha de la desembocadura del río Arade, la playa da Rocha acogió lo que hasta hace pocas décadas era un pequeño pueblecito pesquero cuya flota faenaba en las inmediaciones de la punta de la Piedade, es decir: la pequeña villa de Portimão, hasta que ésta dejó su vocación pesquera para convertirse en uno de los centros turísticos más importantes del sur portugués. Sobre el acantilado que baja a la playa se han construido modernos complejos urbanísticos, paseos y miradores, desde los que se advierte la inmensidad del océano. Uno de esos miradores queda a mitad de camino de la población turística, al lado de la avenida Tomás Cabreira. El mirador se alza sobre una gran mole rocosa de tonos rojizos y ocres que separa la Rocha en dos. A la derecha se extiende un litoral salvaje, moteado por abollamientos pétreos, minúsculos islotes y deliciosas calitas que quedan al descubierto cuando la marea está baja. La playa se ensancha dos kilómetros hacia Poniente hasta una zona donde los acantilados imposibilitan el asiento de la arena.El rudimentario casco histórico de Portimao, con sus anticuadas tiendas y su puerto pesquero con fuerte olor a salazón mezclado con la salinidad de la brisa marina del océano, contrasta una vez mas con las modernas discotecas, restaurantes y hoteles de la zona mas turística que es la zona de poniente de la Praia da Rocha. Por detrás de estos hoteles pasa la avenida principal de esta población en pleno proceso de expansión con sus centros comerciales, donde no faltan las grandes superficies tipo: Continente, Decathlon, etc...

Día 4: Sierra de Monchique, pico Foia (902 m) y visita a Albufeira (total aprox.110 km. desde Albufeira)

Aprovechando que durante toda aquella semana nos hizo buen tiempo no podíamos desaprovechar la oportunidad de practicar un poquito de senderismo con la vista puesta en ascender al techo del Algarve, el pico Foia de 902 msnm, a penas una tachuela en el horizonte, situada en plena sierra de Monchique. A la que se accede sin ninguna dificultad tomando la autovía del Algarve y al llegar a la altura de Portimao, tomamos un desvío hacia el interior, comenzamos a subir por un carretera de montaña, donde nos encontramos con numerosos restaurantes y tiendas de cerámica a pie de carretera, hasta que a unos 25 km desde que salimos de la autovía llegamos a la localidad de Monchique, que le da nombre a la sierra, desde donde se puede continuar en coche hasta su cumbre tras 7 km. de sinuosas curvas o ascender a pie, usando varios tramos de carretera. Como María no quería caminar demasiado, subimos casi hasta arriba del todo con el coche e hicimos el último tramo a pie. No obstante, hay que decir que este es el prototipo de montaña, cuyas laderas alberga mucha mas belleza con su abundante vegetación y mágicos rincones de umbría que su aplanada cumbre totalmente asaeteada de antenas de telefonía, radio y tv., con una gran explanada de aparcamiento, incluso para autocares, tienda de souvenir, restaurante y trs pequeños promontorios que te hacen dudar cual es el punto mas alto. Si bien yo diría que el que se encuentra al noreste de la explanada, parece ser que es el que se encuentra al oeste, que por desgracia está rodeado por una valla metálica correspondiente una zona militar de acceso restringido, donde se encuentra el destartalado punto geodésico que en Portugal, son tremendas moles de hormigón de unos 4 m de altura. Un vez recreados con las vistas hacia la linea de costa y hacia el interior, regresamos a Albufeira para almorzar y pasar la tarde con unos viejos amigos que se han instalado en Ferreiras hace un año.

Albufeira:
El origen árabe del nombre Albufeira sugiere su aparición durante este periodo. La palabra Albufera (al igual que el parque natural de Valencia del mismo nombre), proviene del nombre árabe Al-Buhera, que tiene varias traducciones como: “Castillo del mar”, "pequeño mar" o "lago"). La Albufeira islámica era un poblado amurallado, con un castillo, en lo alto de un peñasco rocoso. En 1250, Alfonso III de Portugal conquistó la Al-Buhera con más de 200 caballeros de la Orden de Avis. Como resultado Albufeira quedó anexionada al Reino de Portugal. Hoy en día, la ciudad todavía conserva vestigios islámicos.Albufeira con unos 40.000 habitantes en la actualidad es junto con Portimao el principal destino turístico del Algarve, subdividido en 5 freguesías. El municipio está limitado al noroeste por municipio de Silves, al nordeste por Loulé y al sur el por océano Atlántico.

Viendo las privilegiadas vistas desde sus riscos llenos de matices, es fácil entender porqué los ocupantes árabes de la Albufeira del siglo IX llamaron a la ciudad "Castillo del mar". Los barcos pesqueros de vivos colores, las casas, increíblemente blancas y de estilo árabe y los restos de su antigua fortaleza nos traen ecos del pasado. A diferencia de Portimao, en Albufeira, se ha sabido fusionar mucho mejor, la expansión del sector turísticos con sus numerosos hoteles, mucho mejor adaptados al entorno, respetando la fisionomía de la ciudad, con un casco histórico que es una auténtica bombonera, donde pasear por la noche o a plena luz de día es una auténtica delicia.

Día 5: Ponta de Sagres, Cabo San Vicente, y Silves (total aprox.160 km desde Albufeira)Los pronósticos del tiempo se cumplieron con un resplandeciente cielo azul por lo que llegaba el gran momento para visitar el Finisterre del sur, pero primero, visita a la cercana “Ponta de Sagres”:

De camino al Cabo San Vicente, dirección oeste, la autovía finaliza a la altura de Lagos, pero continuamos por buena carretera de perfil llano hasta Vila do Bispo (pequeña capital de esa esquina del mapa) y 10 km mas allá de lagos llegamos a Sagres, donde reaparecen fragmentos de la historia de los descubrimientos. Aquí se construyó una famosa escuela de navegación conocida como Vila do Infante. La historia narra que los científicos construyeron instrumentos y barcos pero tan sólo quedan en pie los restos de la Rosa de los Vientos, un enorme artilugio de 43 m de diámetro que se usaba para medir la intensidad del viento.

Nosotros atravesamos esta pequeña población costera y nos dirigimos directamente al fuerte que recorre la Punta de Sagres. A la entrada hay una amplia zona de aparcamientos y en temporada alta suelen poner tenderetes con productos típicos portugueses, sobre todo, ropa de abrigo, tipo ponchos y jerseys realizados artesanalmente. La punta de Sagrés es un impresionante istmo que se adentra en el mar, al que sólo se puede acceder por la entrada de la fortaleza, de un blanco deslumbrante que contrasta con el intenso azul del Atlántico. En su interior podemos visitar un museo naval, una pequeña iglesia y para mí lo mejor: un delicioso sendero circular de unos 3 km, que bordea el perímetro de este impresionante istmo, flanquedo de vertiginosos acantilados de unos 50 m de alto, no apto para personas con vertigo, donde se te ponen los bellos de punta viendo a los pescadores locales caña en mano, sentados sobre el mismísimo borde de los acantilados con el abismo a sus pies. Ni que decir tiene que esta también se puede considerar como una improvisada mini ruta senderista, con espectaculares vistas sobre acantilados e impresionantes fosas, muy cerca del sendero por el que vamos caminando, que han sido originadas por la fuerza del mar rompiendo al pie de los acantilados, que mandando una gran presión del agua hacia arriba a horadado una especie de pozos o simas qu comunican la plataforma por la que vamos andando con la misma superficie del mar al pie de los acantilados, a través de estos pozos infernales. Recuerdo haber visto una parecido en la Isla de Ons (Pontevedra) conocido como “Buraco do Inferno”.

Cabo San Vicente:

Finalizado el recorrido por la Punta de Sagres que fue una de las mayores sorpresas que me llevé de mi visita al Algare, nos dirigimos al cercano Cabo San Vicente, en un entorno verdaderamente impresionante, en él baten los vientos de poniente y rompen las olas sobre sus acantilados. Sentarse en la muralla frente a la inmensidad del mar te hace sentirte minúsculo y comprender porque este país ha visto nacer a tantos insignes navegantes. Al igual que en la punta de Sagres la altura de los acantilados no es apta para aquellos que sufran vértigo. Y por supuesto su faro, cuyo horario de visitas hay que tener muy en cuenta, porque se encuentra en zona restringida militar. Nosotros nos lo encontramos cerrado, al igual que el autocar de alemanes que llegó al mismo tiempo que nosotros, no obstante las vistas son impresionantes, si bien aún se pueden superar, si tienes la suerte de llegar en horario de visitas y subir a la planta superior del faro. Ni que decir tiene que desde el Cabo San Vicente, se puede disfrutar de los atardeceres mas espectaculares del sur de Europa.

Para almorzar nos acercamos al cercano puerto de Sagres, donde disfrutamos de una buena bandeja de pescado. Después de almorzar partimos hacia Vila do Bispo, desde donde nos desviamos con intención de visitar la Torre de Aspa, en pleno parque natural del suroeste, pero un abuelo del pueblo nos recomendó que como el acceso por carriles de tierra no era muy buena, mejor me acercará a la cercana Praia do Castelejo, de lo que nos alegramos infinitamente porque disfrutamos de unas vistas grandiosas sobre una sucesión de playas impresionantes con Castelejo a nuestros pies y mas hacia el norte las de: Cordama y Mouranitos, playas donde llegan surferos de todo el mundo en busca de las olas de un Atlantico que rompía a nuestros pies y que con sus neoprenos negros parecían alegres pinguinos jugando con las olas en la distancia.Silves

Sin duda una visita altamente recomendable que con muy buen criterio me recomendó mi amiga Fátima. La visita a su castillo que domina la colina sobre la que se asienta esta población fue una gozada mientras le contaba a mi hijo Nacho un cuento para que se imaginara como tuvo que ser Silves, en tiempos de los musulmanes, considerada como una de las ciudades mejor fortificadas de Al-Andalus. La crónica lusa del asedio de 1189 habla de una medina “ceñida por muros y fosos de tal arte que ni una sola choza se encontraba fuera de las murallas”. La antigua alcazaba es lo que hoy pòdemos visitar junto a algunos lienzos del triple sistema de murallas, testigos mudos de la antigua fortaleza militar de Silves. El edificio que hoy podemos ver data de época califal, aunque fue profundamente remodelado por los almohades y, posteriormente, por los portugueses, ya que se acometieron importantes obras en los siglos XIV y XV. El Castelo es un polígono irregular de algo más de una hectárea de superficie construido con la característica piedra roja de Silves. Cuenta con once torres de entre las que destaca la situada en el extremo norte.

Tras la visita al Castelo, dimos una agradable caminata por su paseo fluvial a orillas del río Arade, concretamente hasta un meandro del río donde han instalado un parque con esos aparatos de gimnasia para hacer al aire libre que están tan de moda en la actualidad, donde además de paneles que te explican como funciona cada uno, te recuerdan las zonas del cuerpo que ejercitarás con cada uno, los distintos tipos de enfermedades musculares y sobre articulaciones mas frecuentes, como evitarlos, como aliviarlos, etc… Coincidiendo con las últimas luces de la tarde entramos en una cafetería-pastelería de su casco antiguo, donde merendaron Nacho y María.

Y la verdad es que nos fuimos encantados tras la visita a esta localidad del interior encaramada a una colina en la orilla norte del río Arade, que rezuma historia por cada una de sus esquinas, pues habría que recordar que Silves ha jugado un papel fundamental en la historia del Algarve. Ocupada desde tiempos paleolíticos, la colina ha visto pasar mil pueblos desde romanos a suevos, desde árabes a vikingos hasta quedar integrada en la corona portuguesa tras un breve periodo de dominación castellana. La Silves de hoy es una pequeña ciudad de poco más de 10.000 habitantes que mira con orgullo un pasado glorioso en el que la ciudad se erigió como capital de la Sura de Al-Garb el país de Occidente (así podría traducirse del árabe), una provincia dependiente del Califato de Córdoba. Antes fue ocupada por los romanos, que llegaron a esta parte del Sur de la actual Portugal atraídos por la riqueza minera de la zona, y después de esto, antes de la invasión musulmana de la Península Ibérica, estuvo en manos de los visogodos y, durante un breve periodo de tiempo, fue bizantina (siglo VI).

Durante la ocupación musulmana de la Península quedó sujeta a los avatares de los sucesivos estados musulmanes que se establecieron en Al-Andalus. Dentro de la órbita cordobesa fue la capital del Algarve y tras la desintegración del Califato (siglo XI) fue Taifa independiente y, posteriormente, parte de la taifa de Sevilla. Fue parte de los imperios Almorávide y Almohade hasta su conquista definitiva por parte de los portugueses en 1247. Vivió su época de máximo esplendor durante la dominación musulmana, cuando llegó a tener una población superior a los 30.000 habitantes y ganó justa fama como centro de irradiación cultural de primer orden. Ocupaba una extensión cercana a las ocho hectáreas y estaba protegida por una triple muralla defensiva que se ganó la reputación de inexpugnable. Tras la toma definitiva de la ciudad (hubo un pequeño periodo de ocupación lusa a finales del siglo XII), se convirtió en sede del obispado de la Diócesis Algarvia, pero nunca llegaría a tener la importancia social, económica y cultural que tuvo en época islámica. En todo caso, una visita a Silves es imprescindible para entender la historia del Sur de Portugal. El casco histórico, en torno al Castelo, es un reflejo del urbanismo islámico y de la arquitectura popular portuguesa.

2 comentarios :

  1. Anónimo7:02 p. m.

    Me ha gustado mucho su narración, de esas vacaciones de ensueño, que usted comenta en el Algarve Portugués.
    En Agosto del año en curso iremos de vacaciones mi marido y yo y gracias al sentimiento al contar su viaje, se por donde empezar y como organizar mi viaje. Muchas gracias:
    Susana

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  2. gracias por compartir vuestro viaje!

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