domingo, noviembre 29, 2009

Ascensión al Grajo por la Cañada del Conejo

Sábado 28 de noviembre 2oo9

Ascensión al Grajo por la Cañada del Conejo

(Sierra Alcaparaín):

Largo tiempo llevaba esperando la oportunidad de subir al Grajo por el sendero del arroyo del Conejo, que tanto me seducía desde que leí por primera vez la descripción de la ruta en el mítico libro azul de la editorial Primtel “Por los Montes de Málaga” (actualmente descatalogado) y que durante mis primeros años senderistas, fue la piedra angular de mi biblioteca montañera. Dos veces había estado allí arriba, pero siempre desde la vertiente contraria, es decir: desde Puerto Martínez, hace dos años el novedoso trazado de la travesía Sierra de las Nieves (y su entorno), ascendía al Grajo por el arroyo de La Cancha, que era otra alternativa paralela al arroyo del Conejo, igualmente seductora, en la que no pude participar por compromisos profesionales. Pero como se suele decir: todo llega, y tuvo que ser aquel sábado 28 de noviembre de 2009, 24 horas antes de que una borrasca de las Azores, barriera el mapa de oeste a este, trayendo por fin la primera lluvia seria de aquel otoño, cuya sequía ya estaba comenzando a suponer una grave amenaza para el sector agrícola y ganadero, además del paisajístico.

Una vez mas de la mano del gran Manuel Manzanares Morilla, también conocido como “El Tritón de la Chorrera ó El Cartógrafo de su Majestad” anunció una interesante propuesta para ascender a Sierra Alcaparaín por el sendero del la Cañada del Conejo y descender por el recóndito sendero del arroyo de La Cancha, a la que acudimos 38 senderistas de Cádiz, Málaga y Sevilla, que llegaron puntualmente al punto de encuentro ubicado en Carratraca, si bien a pesar de lo cerca que estaba el acceso a la famosa pista que accede a la famosa balsa de agua desde donde se inicia la ruta, tuvimos que desplazarnos hasta la entrada de Ardales, para hacer el cambio de sentido y todos juntos en caravana dirigirnos dirección Málaga, y abandonar la carretera saliendo a nuestra derecha, justo a la altura del antiguo puerto de Málaga, que coincide prácticamente en frente de la entrada a Carratraca, pero en un punto donde está rotundamente prohibido pasar de un lado a otro de la carretera. El caso es que todos en caravana, siempre por la pista principal con algún que otro bache que parecía una piscina sin agua, cubrimos un trayecto de unos 2 km que nos dejo en un triple cruce de pistas junto a una balsa contra incendios desde donde iniciaríamos la ruta. Aparcados todos los coches y pertrechados con mochilas, cámaras y bastones en mano, se hizo una breve introducción sobre la misma y los compañeros de GEMA, me sorprendieron haciéndome entrega, como símbolo de hermandad sendérica, de un bonito mapa de Andalucía enmarcado en 3-D y con el logo de su grupo. Al día siguiente su coordinador Javi, me un reportaje personalizado con momentos estelares de la ruta, acompañado por un texto que terminaba diciendo: Te queria comentar, ya que el momento de la entrega, no llegué a dejarlo claro entre la multitud. Que el regalo que te hizo Gema fue:
En reconocimiento a tu trayectoria personal en el Senderimo y en acto de Hermandad con Comando Preston. Estimado amigo Javi y demás compañeros de GEMA, senderistas y montañeros todos. ¡Muchísimas gracias!, aunque al lado de grandes Maestros como El Cartógrafo de su Majestad, el Aristóteles de la Senda o el Mago Gandalf de la Serranía, solo sé que no sé nada.

LLegados a este punto de inicio de ruta donde se dejan los coches, conviene aclarar que al tratarse de un triple cruce de pistas a modo de tridente, puede prestarse a confusión sobre el camino a seguir, pero nosotros tomaremos el que asciende suavemente por el centro con una cadena que corta el paso para vehículos. A unos 100 m del comienzo parte a nuestra izquierda una pista secundaria, que es la que debemos tomar, para seguir caminando en paralelo al arroyo del Conejo que durante la primera parte de nuestra ascensión nos va a acompañar por la derecha. Poco después de dejar, también a nuestra derecha, las ruinas de una antigua cortijada donde nos hicimos la foto de comienzo de ruta, la pista se convierte en sendero y no tardamos en adentrarnos en un paraje flanqueado por espectaculares farallones rocosos, mientras que la cañada comienza a encajonarse cada vez mas, mientras nos preguntamos: “cómo es posible que el sendero pueda llevarnos hasta la parte alta de la sierra a través de tan escarpado terreno”, recordándonos una situación parecida a la que vivimos cuando nos adentramos en el Barranco de Cazadores en la ascensión al Navachica. Pero incluso mejor que allí, el sendero, perfectamente marcado en todo momento, a pesar de no estar balizado ni homologado, comienza a ganar altura a través de un sistema de zig-zags magistralmente trazado, incluso con pequeños muretes de piedra artesanalmente colocados al igual que los que nos encontramos por el sendero de Puerto Martínez, convierto la ascensión en un espectáculo visual que nos resulta muy entretenido y que en ningún momento se presta a confusión salvo por un senda de cazadores que parte hacia nuestra izquierda coincidiendo con un ángulo de uno de los zig-zags por donde vamos ganando altura, pero que debemos ignorar. Otro atractivo de este sendero es su variada vegetación, que comienza con arboledas típicamente mediterráneas, como encinares y pinares, para luego adentrarse en un paraje donde tras los últimos incendios sólo han proliferado los matorrales, aunque con esperanzadores retoños de pinos y encinas, que parecen comenzar a recuperar el espacio perdido. En lo que se refiere a fauna, rara vez se divisa la cabra hispánica, aunque sí es más probable divisar jabalíes ó mamíferos de menor tamaño el tejón o el conejo, junto con reptiles o alguna que otra ave rapaz, como el buitre leonado, que suele habitar en el cercano paraje natural del Desfiladero de los Gaitanes, que por cierto es la referencia visual que mas se repite durante la mayor parte del ascenso y descenso de esta ruta, con la mole del Huma y el pico Capilla presidiendo el horizonte noreste, junto con la localidad de Carratraca a los pies de su sierras Blanquilla y de Aguas, asaeteadas por sendos parques eólicos, de los que mucho cabría debatir si se pone de un lado de la balanza su utilidad real con la excusa de energías limpias y de otro lado los intereses ocultos y el daño ecológico para muchas aves migratorias o simplemente que habiten en la zona, además de profanar el paisaje.

El caso es que antes de darnos cuenta superado un collado, ya nos situamos sobre su plataforma cimera, viviendo a salir a poco menos de 300 m del imponente tajo de la Canana, que quedaba a nuestra derecha y que a modo de gigante quilla de barco, viene a caer sobre el pueblo de Ardales, ocupando el extremo noroccidental de la sierra. Continuando en todo momento por el sendero que traíamos, curiosamente cuando mas se suaviza el perfil casi llano comienza a desdibujarse por el matorral llano que poco a poco lo invade, aunque en a penas 5 minutos se enlaza con la pista que recorre gran parte de la cumbre. Posponiendo la conquista del cercano Tajo de la Canana para el camino de vuelto si vamos bien de tiempo. Por lo que aprovechando el suave perfil de la pista que atraviesa gran parte de esta altiplanicie, a modo de portaaviones, avivamos el paso dirección sur, sureste en busca de nuestro objetivo. Justo en una cerrada curva a la izquierda, donde la pista empieza a bajar dirección Carratraca (este), parte una estrecha senda que a pesar de estar rodeada de altos matorrales que hacen recomendable el pantalón largo, se sigue perfectamente hasta un collado coronado por un roquedo que queda a nuestra derecha, sobre el cual ya nos esperaba nuestro ínclito amigo Valentín asomado de forma vertiginosa al valle del Turón, con el telón de fondo de la Sierra de las Nieves y las mas cercanas e imponentes caras norte de Sierra Prieta y Cabrilla, aportándole a esta ruta una espectacularidad visual, digna de las mejores rutas montañeras, con el gran aliciente de disfrutar de las vistas sobre las dos vertientes de Sierra Alcaparaín a cuya cumbre nos dirigimos, caminando cerca de los espolones rocosos que dan vistas al Valle del Turón, cuando el sendero comienza a difuminarse con el canchal, ya tenemos el vértice geodésico a la vista, llegando a él a través de un pequeño canchal, entre roca y matorral con intermitentes tramos de sendero que aparecen y desparecen hasta desembocar en el pradito donde se ubica el vértice geodésico con la placa dedicada al topógrafo malagueño Juan Francisco Valdivia Gómez, fallecido alli en junio de 1984. Desde entonces esta cumbre conocida como El Grajo, comenzó también a denominarse “Valdivia”, intentando desplazar la toponimia del Grajo, a un cercano espolón que se encuentra dirección sur. Etiquetas a parte, el caso es que, la planicie donde se encuentra la cumbre, volvió a resultar un lugar mágico para disfrutar de la comida ideal de la jornada, sin a penas soplar el viento, aunque con la atmósfera fresquita y el frente de nubes que comenzaba a entrar por poniente como presagio de la lluvia que caería al día siguiente, pero sin impedirnos disfrutar de las vistas anteriormente descritas a este y oeste y hacia el sur la parte baja del valle del Guadalhorce con Pizarra, Cártama, Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre, Coín, Sierra de Mijas, el espolón de la Concha y todas las sierras litorales hacia el levante Malagueño incluyendo La maroma y parte de Sierra Almijara.

Finalizado el almuerzo, nos hicimos la foto de cumbre y regresamos sobre nuestros pasos a buen ritmo, volviendo a situarnos a tiro de piedra del Tajo de la Canana, que gracias al magnífico trazado de ruta diseñado por “El Cartógrafo de su Majestad” resultó totalmente compatible, para conquistar los dos grandes espolones de esta sierra: El Garjo o Valdivia, que ya había sido conquistado y el Tajo de la canana, cuya verticalidad dejó boquiabierto a no pocos/as compañeros/as, que no esperaban asomarse a un tajo tan espectacular como es el de “La canana”, que a modo de quilla gigante, nos permitió dominar todo el valle del Turón con Ardales a nuestros pies, los embalses del Guadalhorce, Guadalteba y Conde del Guadalhorce, todas las sierras colindantes al este, norte y oeste ya mencionadas y para rematar cinco techos provinciales: al oeste-suroeste Torrecilla (techo de Málaga), al oeste Torreón (techo de Cádiz), al noroeste: Terril y Peñón de Algámitas con su cónica silueta (techo de Sevilla), al nordeste la Subbetítaca cordobesa dominada por la Tiñosa (techo de Córdoba), al este, entre las nubes las blancas nieves del Mulhacén (techo de Granada y de la península) y al sureste la maroma (el otro techo de Málaga). A diferencia de nuestra estancia sobre la cumbre del Grajo ó Valdivia, en el extremo sureste de la sierra, sobre el Tajo de la Canana, extremo noroeste, si nos iluminaron los rayos de sol, invitándonos a prolongar unos minutos mas nuestra breve visita a aquella atalaya digna de los Dioses de las Montañas, mientras Valentín, parecía comunicarse con ellos haciendo yoga, de forma acrobática sobre un arriesgado saliente con la vista perdida en la inmensidad del horizonte, mientras una vez mas era el blanco de todos los objetivos de nuestros prestigiosos reporteros.

A la hora de abandonar el tajo de la Canana, impresionante mirador donde los haya, el cartógrafo de su Majestad, volvió a hacer bueno su apodo, guiando al grupo de forma magistral, a través del intrincado canchal cubierto de matorral por el que habíamos accedido al tajo, pero desviándose ahora, levemente hacia el este, o lo que es lo mismo, hasta situarnos en el extremo sur de un saliente rocoso que da vistas a Carratraca, donde nos encontramos con el inicio del sendero que desciende junto a la cañada de la Cancha. Dejando unos 200 m a nuestra derecha el sendero por el que habíamos accedido a la cumbre que había sido el de la cañada del Conejo. A diferencia del sendero de la cañada del Conejo, el sendero de la cañada de la cancha, por donde realizamos el descenso se encuentra bastante mas descuidado y abandonado a su suerte en su parte baja. Y aprovechamos desde estas líneas para animar al ayuntamiento de Carratraca a cuyo término municipal corresponde este tramo de la sierra a que rehabilite estos senderos y llegado el caso los balice y homologue, porque tanto el del Conejo como el de la Cancha, son dos senderos que tanto por su precioso trazado como por su espectacularidad paisajística, merecen una atención especial, que por desgracia no tienen. Por último destacar de este sendero de la cañada de la Cancha que posee una espectacular colección de rocas calizas que han sido esculpidas por la erosión de tal forma que han creado diseños a veces inverosímiles y otras veces similares a caras humanas, objetos o animales, que nos van acompañando a lo largo del recorrido, cual piezas de ajedrez presentadas de forma perpendicular, superpuestas en distintos niveles según la pendiente de la ladera. Así, sorprende ver un arco de piedra en esta abrupta ladera, que llama la atención por sus dimensiones y por su forma casual. Metros más arribas se divisan una serie de piedras verticales que cobran diseños variopintos, como el que se asemeja a un dromedario con su cabeza mirando al cielo ó una foca sosteniendo una pelota, según el amigo Juan Luis. El caso es que gracias a esta inusual decoración natural, el camino cobró ciertos tintes mágicos que bajo los efectos de las primeras luces del atardecer, enriquecidos con la luna casi llena, parecieron adquirir vida propia mientras nuestros mas ilustres fotógrafos entre los que se encuentran nuestros compañeros Paco Domínguez “El Reportero de las Cumbres", Juan Carlos Bernal “El Motrista Fantasma” y Juan Luis que volvió a hacer bueno su apodo de “Farolillo Rojo” intentaban inmortalizar las imágenes de postal que nos ofrecía cada recodo del camino con las esculturas que nos rodeaban y la puesta de sol sobre Carratraca, el Huma, dominando el entorno del paraje del Desfiladero de los gaitanes y gran parte de su entorno. Una auténtica orgía visual con la que llegamos a la parte final bastante cerrada por el matorral, incluso cuando la senda enlazaba con la pista por la que llegamos al punto de inicio completando de esta manera una de las rutas circulares de montaña mas completas y entretenidas de este 2009 que está a punto de finalizar.

El buen ambiente de hermandad y camaradería fue tan bueno durante toda la jornada, en la que por suerte no padecimos ningún tipo de percance, que a pesar de que muchos compañeros venían de Cádiz y Sevilla, la gran mayoría no quiso perderse la merienda de despedida en Carratraca con la que nos despedimos hasta nuestro próximo encuentro.

Además de los compañeros ya mencionados, entre los 38 participantes que formamos parte de esta inolvidable ruta cabría destacar la presencia de: El Indomable Jaime, El Profeta de Nervión, Wendy, El Vigilante de la Playa y el compañero debutante que venía con él aquella jornada, El Huracán de Sheffield, El Aristóteles de la Senda, el Gran Maestre, la Princesa Galadriel, El Profeta del Tajo Gómer, Valentín -El Héroe del Puerto de la Refriega, La Reina del Chocolate, Mati, Felix-The Reader, Ilse, Cristina, Antonio y el resto de compañeros de Pasos Largos, GRUME, Prisma y G.E.M.A. que tan magnífia jornada disfrutamos juntos en compañía de Chuckie, Honey, El León Bonsai y los otros tres canes que nos escoltaban.

domingo, noviembre 22, 2009

Senderismo en El Algarve, Portugal

Senderismo en El Algave:
Antes de mi último viaje a Portugal, quise buscar información sobre senderismo en El Algarve y salvo breves menciónes en algunas páginas web turísticas bastantes mas centradas en ofertas hotelereas y de ocio en general, que en lo que yo iba buscando, no encontré prácticamente nada por lo que me he decidido a escribir este artículo para quien pudiera interesar.
Tal vez habría que empezar recordando que tradicionalmente el senderismo suele desarrollarse en zonas de montaña o de una cierto atractivo paisajístico, que en el caso del Algarve es espectacular en su franja litoral con su sucesión de magníficas playas, intercaladas con recónditas calitas paradisiacas de arenas doradas y vertiginosos acantilados que van ganando cada vez mas altura conforme nos acercamos al Cabo San Vicente, el Finisterre del sur. Sin embargo, en lo referente a su paisaje de interior, puede resultar un tanto monónotono con sus colinas bajas y una masa forestal casi inexistente, pues al igual que otras muchas zonas del sur de la península, se ve que ha estado muy castigada por los incendios y parece hallarse en un avanzado proceso de desertización. Pero por fortuna, existen zonas como algunos tramos del río Arade en las cercanías de la localidad de Silves, la Sierra de Monchique o Vilado Bispo, ésta última en las proximidades del Cabo San Vicente, que pueden ser merecedoras de un día de excursión, que sirva de parentesis a nuestra estancia casi con toda seguridad en alguna localidad costera como Albufeira, Portimo, Lagos, etc...
En las oficinas de turismo de cualquier localidad medianamente importante del Algarve, podemos conseguir dos guías que nos resultarán de gran utilidad: La vía Algarviana y otra guía de rutas por distintas zonas del Algarve. Tal y como podeís imaginar La vía Algarviana, hace referencia a lo que sería una versión surreaista del Camino de Santiago, que atraviesa el interior del Algarve: desde las cercanías del río Guadiana que hace de frontera con España, hasta Vila do Bispo en las cercanías del Cabo San Vicente con variante que llega hasta este mítico cabo. Sin embargo, debido a la cantidad de tramos de pistas, carreteras secundarías y zonas periurbanas por las que discurre la vía Algarviana yo la recomendaría para hacerla en plan ciclo turismo. Salvo algunos tramos cercanos a Loule, Silves, Monchique ó Vila de Bispo que en mi opinión son los tres principales referentes con mayor atractivo paisajístico, monumental o etnográfico del interior.
Sin embargo, la otra guía, dedicada a ruas repartidas por distintas zonas del Algarve, inluyendo puntos de la costa y del interior puede resultarnos mucho mas útil y versátil.
Un punto a favor del Algarve y de toda Portugal en general es que debido a la omnipresente influencia de los vientos del Atlántico cuenta con una gran variedad de pequeñas florecillas de vivos colores, según la época del año.
En lo referente a montaña, su punto mas elevado es el pico Foia (900 m), cuyo nombre da lugar a la típica broma en español y que se encuentra en la Sierra de Monchique a la que llegamos fácilmente desde la autovía que atraviesa El Algarve, tomando la salida de Portimao, pero en vez de desviarnos hacia la costa, lo hacemos hacia el interior, dirección Monchique, curioso pueblo de bonita ubicación al que llegaremos en 20 minutos desde la autovía y que nos recibirá en una sierra de frondosas laderas, donde abundan pinos, encinas, eucaliptos y alcornoques, que comienzan a desaparecer al acercarnos a su cumbre y que por ser, práctiamente la única destacable de la región, ha servido como modesto reclamo turístico al que incluso suben algunos autocares de turistas que llegan hasta su amplia plataforma de aparcamiento, rodeada por tres montículos asaeteados de feas antenas de radio, televisión o telefonía, facilmente visibles desde la costa al igual quelos autogeneradores del parque eólico situado e su ladera oeste. Aunque su punto geodésico, que en Portugal, suelen ser monolitos de hormigón de 3 m de altura, está ubicado en este caso dentro de un recinto militar al noroeste de la plataforma de aparcamiento. A simple vista su punto mas alto me pareció el que se haya al este de la plataforma de aparcamiento. Por todo lo que en esta cumbre hay de artificial puede resultar decepcionante, no obstante recomiendo su visita por la belleza de sus laderas y el entorno del pueblo de Monchique.
En lo referente a Parques naturales dentro del Algarve, caben destacar el Parque Natural de Ría Formosa que podemos visitar sacando el ticket correspondiente para montarnos en una de las barquitas que salen del puerto de Faro, el parque natural del suroeste, que abarca toda la franja costera desde la esquina de la Punta de sagres y Cabo San Vicente hacia el norte y sin tener la categoría de parques naturales pero con in gredientes mas que suficientes para justificar su futura catalogación como tales la desembocadura del río Arade a la altura de Portimao y por supuesto el conjunto de acantilados, cuevecitas y calitas recónditas mas fotografiadas en las postales del Algarve que son las que se encuentran en la Punta da Piedade, para cuya visita debemos sacar el ticket para una de las embarcaciones que salen cada hora del puerto de Lagos (ciudad de referencia).

En lo referente a Portugal en general de la península sólo conozco el parque nacioanl interfronterizo de Peneda-Gerés, compartido entre el sur de Ourense y el norte de Portugal que me encantó con sus paisajes montañosos de colosos graníticos, sus cristalinos ríos ysus puintorescos pueblecitos donde parece haberse detenido el tiempo. Pero como grandes asignaturas pendientes sueño con visitar los archipiélagos de Madeira y las Azores que desde el punto de vista paisajístico me consta que son impresionantes y desde estas líneas recomiendo visitar sin temor a equivocarme a los amantes de las fotografías paisajísticas y lugares mágicos en general.

sábado 21 de noviembre de 2009, Ascensión al cerro Corona y Hacho de Loja, Granada

Sábado, 21 de noviembre de 2009

Ascensión al cerro Corona y al Hacho de Loja (Sierra del Hacho, Granada)

Al igual que nos pasa con la Peña de los Enamorados cada vez que pasamos por la Hoya de Antequera, ¿cuántas veces nos habremos dicho?: un día de estos tengo que subir allí arriba, cada vez que hemos pasado por Loja con el telón de fondo del Hacho camino de Granada. Pero como se suele decir: “todo llega” y tuvo que ser aquel sábado 21 de noviembre de 2009, de la mano de uno de los mejores conocedores de las sierras andaluzas: Don Manuel Manzanares Morilla, también conocido como “El Tritón de la Chorrera o El Cartógrafo de su Majestad” con quien muchas personas contactaron la semana previa, interesados en participar en la ruta, si bien finalmente hubo muchas bajas de última hora, quedándose la cosa en 27 senderistas que haciendo buena la frase de: “Nos vemos en las montañas” disfrutarían de una interesantísima jornada en magnífica armonía.

Tal y como íbamos diciendo, echando un vistazo al entorno de la ciudad de Loja es imposible pasar por alto la presencia de los tres cerros que dominan el paisaje y que tantas veces ha llamado nuestra atención cuando íbamos camino de Granada por la A-92. Al sur se encuentran Periquetes 1028 m, coronado por una cruz y las Monjas 1032 m que junto a otros dos cerros de la sierra de Loja quedarían pendientes para una próxima ruta y al NE destacando por su situación privilegiada como telón de fondo de esta localidad granadina vista desde la autovía, dominando el valle del Genil ,el Cerro del Hacho con su vértice geodésico situado a 1029 m, que con sus laderas de fuerte pendiente acentuadas por los abundantes barrancos que descienden hacia la zona del Frontil sería el gran protagonista de la jornada.

Consumidos los 15 minutos de cortesía en el punto de encuentro situado en la mítica estación de servicios Los Abades, nos pusimos caravana en marcha, mientras varios compañeros reconocían con nostalgia, algunos tramos por donde pasaba la antigua carretera nacional a su paso por Loja. Y es que dado el imparable aumento de número de vehículos que circulan por nuestras ciudades y carreteras, no hubo mas remedio que desplazar el trazado de las autovías a las afueras de los pueblos y ciudades por donde pasaban las antiguas nacionales, restándole al viajar el encanto de antaño que volvimos a saborear mientras atravesábamos las calles de Loja, atravesando el río Genil, hasta situarnos frente a la estación de tren donde aparcamos nuestros vehículos sin problemas, atravesando la vía nada mas comenzar a caminar, remontando una pequeña callecita que coincidiendo con una de las últimas casas del pueblo, nos situaba justo a los pies del Hacho donde nos hacíamos la foto de comienzo de ruta, mientras dos grupos de chavales practicando motocross pasaban a nuestro lado, como alma que lleva el diablo, remontando las ladras de forma espectacular con un sonido atronador aunque por fortuna no volvimos a tener el mas mínimo contacto con ellos en todo el día.

Por las empinadas rampas que en pronunciados zig-zags comienzan a ganar altura, iniciamos la ascensión pasando bajo preciosos farallones rocosos situados al pie del Hacho, que inmediatamente se presenta ante nosotros como una sierra quebrada de compleja orografia y una litologia que alterna calizas del Jurásico con areniscas calcáreas tortonienses, originadas en el Terciario, con la presencia de arcillas y margas de trias, que le confieren esa alternancia de naranjas, negros y ocres . Conforme vamos ascendiendo dejamos a nuestra izquierda las ruinas de la ermita del Calvario, levantada en el año 1605, con espléndidas vistas sobre la ciudad de Loja a nuestra espalda en cuyas cercanías podíamos observar perfectamente la ubicación del paraje de Los Infiernos Altos, declarado monumento natural, que al regreso tendríamos de frente con la Sierra de Loja al sur presidiendo su vertiente mas cercana a nosotros: el cerro de las Monjas 1032 m y la Cruz de Periquetes 1028 m, el cañón Occidental del Genil al Oeste y la campiña de Plines al sureste. A unos 2 km del inicio de la ruta, superados ya los tramos de pendiente mas fuerte y cuando el perfil de la ruta comenzaba a suavizarse, abandonamos el carril principal desviándonos hacia nuestra izquierda, dirección norte,para llegar hasta la base oeste del Cerro Corona, por un carril secundario, que volveríamos a abandonar, en esta ocasión desviándonos a nuestra derecha, atravesando un pequeño tramo de olivar en dirección oeste, que nos situaría al pié de un canchal donde hicimos una segunda parada de reagrupamiento para reponer fuerzas e iniciar todos juntos el último tramo de ascensión a nuestro primer objetivo de la jornada que si bien tenía un suave perfil, requería tener los cinco sentidos puestos en cómo dar cada paso, a través del intrincado lapiaz o canchal por el que llegamos a la aparentemente dócil cumbre del cerro Corona.

Una vez coronada esta primera cima, descendimos sus laderas perpendicularmente con la pendiente hacia nuestra derecha, en dirección este, sureste, con la silueta del Hacho frente a nosotros, dejando también a nuestra derecha un cortijo que nos quedaba a unos 300m con un rebaño de ovejas. Hasta enlazar nuevamente con la pista principal de la sierra, que tras un nuevo reagrupamiento táctico, volvimos a abandonar para iniciar una ascensión nuevamente en perpendicular y campo través con abundante matorral, hasta alcanzar el cordal oeste del Hacho, cuyas laderas han sido repobladas de pinos que tiñen de verde intenso este lienzo de la sierra, pero que por desgracia al igual que los almendros que habíamos dejado atrás parecían haber quedado abandonados a su suerte, sin ningún tipo de mantenimiento, con ramas creciendo a ras de suelo, unos plantados a muy poca distancia del mas próximo y los pequeños retoños recién plantados sin ningún tipo de protección. Sin duda, plantados con muy buenas intenciones, pero con muy poco criterio de protección y menos aún de mantenimiento. Que tome nota el ayuntamiento de Loja, porque según tenemos entendido la sierra del Hacho es monte público, pero por lo que pudimos comprobar la tienen muy abandonada a su suerte.

Al poco de adentrarnos en el bosque de pinos alcanzábamos el inicio del precioso sendero que nos

llevaría hasta la cumbre y traspasado el cordal de la sierra comenzamos a disfrutar de unas vistas espectaculares descritas anteriormente con Loja a nuestros pies, aumentando nuestro campo de visión hasta llegar a lo mas alto de la sierra, por un precioso sendero en zig-zags, eso sí hay que reconocerlo, muy bien trazado, que hace la subida tan cómoda, como agradecida, para todo aquel que pretende coronar esta sierra. El final de los zig-zags coincide con un llanete que a modo de anticumbre, nos sitúa junto a una caseta forestal que a simple vista desde abajo parece coincidir con la cumbre y que de hecho está casi a su misma altura, si bien no es mas que el extremo occidental de la crestería por la que debemos continuar, superando pequeños espolones con trepada, sin ningún peligro de tramos vertiginosos, ni zonas expuestas, pero muy bonita y entretenida hasta llegar al vértice geodésico donde prácticamente llegamos todos juntos para disfrutar de un agradable almuerzo de hermandad sendérica, con un cielo cubierto la mayor parte del tiempo que alivió bastante nuestras dos ascensiones y al mismo tiempo con la ausencia del viento que en otras ocasiones acorta en demasía nuestra efímera estancia en las cumbres, que en este caso demoramos casi con pena de abandonar tan privilegiada atalaya, en magnífica hermandad y con la temperatura ideal.

El descenso lo realizamos regresando sobre nuestros pasos, rodeados de abundante vegetación mediterránea entre las que destacaban encinas, pinos carrascos, almendros, retamas, aulagas, esparto, jara y sobre todo mucho tomillo que fue perfumando gran parte de la ruta. Hasta enlazar con el carril principal de la sierra que ya no abandonamos en ningún momento hasta llegar a los coches, finalizando sin ningún incidente y con muy buenas sensaciones esta recomendable ruta cirrcular con tramo de inicio y final lineal, que podríamos considerar de nivel medio, dados sus

aproximadamente 700 m de desnivel acumulado de subida y unos 13 km en total.

Pasajes de la Historia: Los orígenes de la presencia del hombre en lo que hoy es Loja se remontan a la Prehistoria como demuestra el conjunto megalítico de Sierra Martilla, en el núcleo Ventorros de San José. Para los fenicios fue Alfeia, para los romanos Tricolia y para los árabes Lawsa, que significa “flor entre espinas”. Ha sufrido innumerables avatares como consecuencia de guerras y escaramuzas. Era un gran emporio comercial especializado en la compra-venta de especias cuando fue destruida en el año 893, reedificándola poco después Abdallah ben Mohamad. En 1224 arrasa Fernando III su fortaleza y la reconstruye un año más tarde Alhamar I, rey de Granada; en 1482, Fernando el Católico intenta su conquista sin conseguirlo y cuatro años después lo logra. Fue entregada entonces en señorío a Gonzalo Fernández de Córdoba, APODADO “El Gran Capitán”. En el siglo XIX participó activamente en los movimientos cantonalistas de Andalucía y sufrió la represión del general Pavía.

Su topografía es quebrada y pintoresca. En las llamadas "Sierras de Loja" con parajes preciosos como el del “Charco Negro” que llega a fundirse con Sierra Gorda en las inmediaciones del puerto de los Alazores, precisamente en Sierra Gorda alcanza el punto mas alto de su término municipal con una altitud de 1.671 metros sobre el nivel del mar. También destacan diversos saltos de agua en los alrededores de Loja entre los que destaca el espectacular paraje de la cascada de Los Infiernos Altos, si bien por desgracia bastante condicionada a la espera de época de fuertes

lluvias, como por otra parte suele ocurrir con todas las cascadas en Andalucía y otras comunidades autónomas, castigadas por la falta de lluvias y los cada vez mas largos periodos de sequía y es que lo del cambio climático, va muy en serio.

Otros parajes de gran interés para excursionistas, arqueólogos y cazadores suelen ser: El Nevazo, la Loma de las Semillas, la Leche, Cerro de los Machos, Las Cabras, Cueva Horadada, Lagunillas, Sopalmillo, Ranchuelo, los Pajonares. Y por supuesto al norte, el destino de nuestra ruta de hoy, la sierra del Hacho, el cerro Corona y el Tiravira, que se elevan sobre la ciudad y facilitando el disfrutar de una panorámica privilegiada con la sierra de Loja al sur.

Viaje al Algarve, Portugal

Días antes de nuestro primer viaje al Algarve contacté con mi vieja amiga y compañera de Turismo Fátima que había estado viendo varios años allí, para que me orientará un poco sobre las cosas que no me debía perder, teniendo en cuenta que tan sólo íbamos por 5 días. Y desde estas líneas le agradezco un montón su útil ayuda y rápida respuesta, pues aunque se supone que en Internet puede encontrarse todo. A veces resulta muy complicado encontrar exactamente lo que buscamos, porque muchas veces ocurre que viene mucha información sobre una zona concreta, pero no de una forma ordenada y sintetizada como muchas veces vamos buscando y es por eso que me animo a colgar en mi blog este artículo a modo de cuaderno de bitácoras y de camino poder orientar a quien igual que nosotros en su momento buscábamos algo parecido a lo que podéis leer a continuación sobre nuestro viaje de 5 días al Algarve:

Introducción sobre El Algarve:

Algarve es una palabra derivada del árabe que quiere decir "al oeste", es decir el lugar donde se pone el sol, y si hablamos de puesta de sol, la que ofrecen sus playas son las mas de las mas espectaculares de Europa por no hablar de las que podemos contemplar del Finisterre del Sur o lo que es lo mismo El Cabo San Vicente ó la Punta de Sagres. El Algarve ocupa todo el sur de Portugal, particularmente toda la franja costera que va desde Villa Real de San Antonio justo frente a Ayamonte al otro lado del Guadiana que cruzamos por el puente que hace de frontera, hasta el Cabo San Vicente, pasando por: Tavira, Faro, Albufeira, Portimao y Lagos, con una sucesión espectacular de pequeñas calitas y grandes playas que se van sucediendo hasta llegar a los grandes acantilados del cabo San Vicente, “El Finisterre del Sur”. Hacia el norte, es decir, hacia el interior, viene a abarcar unos 50 km, hasta tocar la siguiente región ó comunidad autónoma que en Portugal son cinco.

El Algarve, con sus 5.421 km2, se compone de una sucesión de calas, playas y acantilados. Todas ellas tienen arena blancas y doradas de postal, aunque sus aguas atlánticas suelen ser fresquitas como las de nuestro Mar Cantábrico. En las zonas poco profundas de la orilla el efecto del sol con las arenas claras del fondo y la pureza de las aguas Atlánticas crea unos efectos de color que van del turquesa al verde y al celeste, cuya belleza no necesita de ningún retoque de fotoshop. Que a su vez contrasta con el azul oscuro intenso del Atlántico hacia la inmensidad del oceáno. Hacia el interior presenta un perfil suave de colinas bajas que al mismo tiempo llegan hasta la costa haciendo que la gran mayoría de localidades, especialmente su casco antiguo se asiente sobre colinas con sus respectivas cuestas. La única sierra significativa es la de Monchique, que se encuentra unos 30 km al norte de Portimao, donde destacan el cerro Picote de unos 800 m a la derecha y el pico Foia, que con sus 902 m es el techo del Algarve, que visto desde la distancia se nos presenta como un cerro redondeado asaeteado de torretas de telefonía móvil y tv.

Su población residente es de 410.000 habitantes, que en verano supera el millón en temporada alta vacacional. Sin duda su gran potencial y principal fuente de ingreso es el turismo de sol y playa debido a sus 155 km de espectaculares playas y calitas, sus cristalinas aguas, y sus precios relativamente asequibles en lo que a comida se refiere. También hay que destacar las cuevas de Lagos, Praia da Martinha, y por supuesto localidades como: Albufeira, Vilamoura, Portimão, Lagos, Faro, Quarteira, Monte Gordo y Tavira.

Día 1: “El Viaje y primeras impresiones”: Fuengirola-Albufeira (450 km aprox.)

Hacemos un viaje muy cómodo por autovía y con la ventaja de que en Portugal es una hora menos llegamos a Albufeira con varios restaurantes sueltos escogiendo un “Self Service” que nos dá muy buena pinta donde nos llevamos la sorpresa de que allí está extendida la modalidad en estos restaurantes de cobrar “La Comida al Peso” según lo que llevas de entrantes y ensaladas y después carnes, pastas y pescados. La comida estaba para chuparse los dedos destacando el “Frango Piri-piri” que es un pollito mas pequeño que el que nosotros comemos en España, hecho a la brasa, como casi toda la carne y pescado que se come en Portugal y un salsa picantita riquísima. Después de almorzar tuve que emplearme a fondo para encontrar los apartamentos “Bayside Salgados” donde habíamos contratado nuestra estancia, tratándose de un complejo 3 estrellas, rodeado de campos de Golf a 6 km. de Albufeira, dirección Armaçao de Pera. Aunque con mucha amabilidad en recepción por desgracia como suele ocurrir en Italia, Inglaterra y otros muchos países un hotel o apartamento de 3 estrellas no llega ni a pensión en España. Y en temporada alta bien que te las cobran, si bien nos salió tirado de precio por lo que tampoco nos podíamos quejar. Al menos el apartamento aunque era amplio, la ropa de cama limpia y bien ventilado, pero la estructura del complejo y sus instalaciones estaba un tanto abandonada.

Después de acomodar el equipaje y descansar un poco decidimos darnos una vuelta por Portimao, donde tomamos conciencia de una curiosa pauta que se suele repetir en la mayor parte de Portugal, incluyendo sus zonas mas turísiticas y es que junto al hotel con la línea arquitectónica mas vanguardista, te puedes encontrar justo al lado con una calle super descuidada y unos antiquísimos escaparates de la España de la serie “Cuéntame”, con la ropa tendida en medio de la calle y unos socavones en la pared que te hace recordar lugares tipo disturbios en Sarajevo. En definitiva que de una calle a otra pasas de forma alternativa de la Europa del siglo XXI a la España de “Cuéntame”. Al mismo tiempo, siendo domingo nos sorprendió que al igual que en España estuvieran abiertos todos los centros comerciales, donde para desilusión de mi mujer opinaba que la ropa además de mas cara que en España parecía anticuada. Por otro lado no se me puede olvidar que al llenar que al llenar el depósito aquella misma noche el gasoil estaba unos 20 céntimos/litro mas caro que en España.

Por lo que es recomendable entrar en Portugal con el depósito de gasolina lleno, por favor.

Día 2: Tavira, Faro, Ría Formosa, Quarteira y Puerto Deportivo de Vilamoura (total aprox.130 km, ida y vuelta desde Albufeira):

Tavira:

Como queríamos vistar también la cercana ciudad de faro, capital del Algarve aquella misma mañana, al llegar a Tavira visitamos directamente su Castillo con magníficas vistas de la ciudad. Así como las iglesias de San Telmo, o la de Nuestra Señora de las Ondas en Santa María de Tavira, que se encuentran todas muy próximas entre sí, ya que allí reside la mayor parte del patrimonio arqueológico de la ciudad, o las ruinas romanas

Además cabe destacar de Tavira que cuenta con increíbles playas, como la Playa de la Isla de Tavira, donde existe además una zona nudista. Además de todo lo expuesto anteriormente, es un lugar ideal para disfrutar de la gastronomía portuguesa, con excelentes guisos con el pescado como ingrediente principal, un legado de un pasado muy reciente de municipio pesquero, unas raíces que aún perduran a día de hoy.

Faro, capital del Algarve:


La mayoría de los visitantes que viajan al Algarve en avión, procedentes principalmente de Reino Unido, Francia y Alemania cada año suelen iniciar su andadura desde el aeropuerto internacional de Faro, y luego, bien quedarse en Faro, bien dirigirse a su destino en el Algarve.Faro es la mayor ciudad del sur de Portugal, si bien mas pequeña que Jaén o Huelva.
No obstante cuenta con muchos comercios y instalaciones de las que suele buscar un turista. Durante el año académico Faro goza de una animada vida nocturna, pues también es por excelenia la ciudad universitaria del sur de Portugal. La marcha se multiplica con la llegada del verano. El centro de la ciudad tiene agradables calles peatonales por las que nos dimos un agradable paseo quedando muy cerca del puerto deportivo donde nos asaltan a nuestro paso para ofrecernos un paseo en barco por el parque natural de la Ría Formosa. Varios saqueos de piratas españoles en el siglo XVI y el gran terremoto de 1755 se encargaron de borrar gran parte del Faro histórico, por lo que su casco histórico no es muy antiguo. Con todo, la parte más interesante de Faro es la amurallada Cidade Velha, en la bahí­a, por donde entramos a través del Arco da Villa, coronado por varios nidos de cigüeña.Otra de las curiosidades de Faro es su espectacular Estadio del Algarve, a las afueras de la ciudad muy próximo a la autovía que atraviesa todo el Algarve de un extremo a otro. Contruido con una lista super vanguardista para la Eurocopa de Portugal 2004 y que una vez mas vuelve a contrastar con la cara antigua de muchas de las callejuelas de sus pueblos y ciudades, que en realidad suelen ser muy pequeñitas en comparación con nuestras capitales de provincia y localidades mas importantes, si bien esto también le puede añadir encanto.
Quarteira y Villamoura:
El almuerzo lo hicimos en Quarteira, población de unos 20.000 habitantes, con un agradable paseo marítimo por donde estuvimos dando un paseo después de haber almorzado muy bien y barato. Dentro de su mismo termino municipal se encuentra una de las joyas de la Corona del Algarve: El Puerto Deportivo de Villamoura, dobnde continuamos paseando.Podríamos decir que Vilamoura es Quarteira lo que Puerto Banús a Marbella, con su puerto deportivo rodeado de tiendas de primeras marcas y sofisticadas terrazas que compiten en limpieza y diseños vanguardistas, con precios, esos sí, bastante mas asequibles que en Puerto Banús con embarcaciones de esas que son el sueño de cualquier mortal que le guste la naútica. Por lo que Villamoura se encuentra dentro del distrito de Quarteira y al mismo tiempo dentro de la provincia de Loulé, capital del interior. El puerto de Vilamoura se encuentra rodeado de hoteles de 4 y 5 estrellas a su vez rodeados de pinares y playas tranquilas. Al igual que en la costa del Sol, aquí también han proliferado los campos de golf por todas partes.

Día 3: Visita a Lagos, Paseo en barquitas por la Ponta da Piedade y posterior paseo por Portimao (total aprox. 100 km, ida y vuelta desde Albufeira).

Lagos y la Ponta da Piedade:En cualquier expositor de postales del Algarve veremos una amplia variedad de imágenes de acantilados con caprichosas figuras que en ocasiones llegan a formar arcos a través de los cuales pueden pasar pequeñas embarcaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esto no es una cosntante en todo el litoral del Algarve, sino que es un fenómenos que se produce en zonas muy concreta, la mayor concentración de estos preciosos acantilados, esculpidos por la fuerza del Atlántico se encuentran muy cerquita de Lagos, concretamente en la “Punta da Piedade”, cuyo nombre se debe a que era el cabo o saliente de la costa, donde se ponían a rezar las mujeres de los pescadores de Lagos, para que sus maridos que se encontraban en alta mar con un Atlántico enfurecido volvieran a tierra sanos y salvos.

Lagos es una población costera de unos 30.000 habitantes, subdividido en 6 freguesías. El municipio limita al norte con el municipio de Monchique, al este con Portimão, al oeste con Vila do Bispo, al noroeste con Aljezur y al sur tiene el litoral del Océano Atlántico. Según el libro de José Saramago, "Viaje a Portugal": por estas tierras estuvo Don Sebastián, rey de Portugal, conocido como “El Rey Niño” que murió con sólo 24 años de edad en el año 1578, peleando contra los moros, su cadáver nunca fue encontrado. Para los portugueses, Sebastián siempre fue "el deseado" y como su cadáver no apareció hasta el día de hoy abrigan la esperanza que aparezca algún día en algunas de las excavaciones arqueológicas de la zona.

Lagos fue una ciudad fundada por los romanos como Lacóbriga, durante muchos siglos fue la capital del Algarve, hasta que en el S. XVIII debió ceder ese honor a Faro.

Al igual que prácticamente todas las localidades costeras su franja costera alberga una magnífica colección de grandes playas y calitas paradisiacas, como por ejemplo la playa de Luz, tristemente célebre por el secuestro de la niña Madelaine.

En algunos pueblecitos costeros menos conocidos como por ejemplo, la cercana localidad de Salema, se produce un fenómeno muy curioso. Y es que muchos súbditos de la corona británica sienten gran atracción por esta zona, ya que encuentran, de forma ilegal, alojamientos mucho mas baratos que en cualquier destino de la costa española, como por ejemplo, la costa del Sol y al mismo tiempo siguen teniendo casi garantizado el sol que vienen buscando. De todos los mochileros que vemos llegar al Algarve en verano, prácticamente ninguno tiene reserva y uno se pregunta ¿cómo coño se las van a arreglar en plena temporada alta?. La respuesta está al llegar a las estaciones de autobuses. Nada más bajar, varias personas se te acercan con un letrero que tiene una sóla palabra "room". Preguntas de cuánto estamos hablando y te dan un abanico de precios que va de los 10€ habitación con baño compartido, y 15€ habitación doble con baño privado. Claro que si los alojamientos hoteleros ya dejan mucho que desear si comparamos la misma categoría de hoteles en España, esas casa de alquiler tienen que ser para rodar la película de “La casa de los mil cadáveres”. Quienes arriendan estas "rooms" son familias de pescadores, que han decidido reconvertir su fuente de trabajo, de la pesca al turismo, han agrandado sus casas y construido cuartos de huéspedes y como la afluencia de público es constante durante todo el año, de ese modo tienen asegurado el sustento.

Paseo en barca por la Ponta da Piedade:

Una vez en el puerto de Lagos, sacamos nuestro tique para conocer ver de cerca los espectaculares acantilados de la Punta de la Piedad o “Ponta da Piedade”. Sin duda, uno de los parajes naturales mas espectaculares y fotografiados del Algarve, una deliciosa sucesión de farallones rocosos esculpidas a golpe de mar, que ha originado curiosas esculturas, arcos bajo los cuales pudimos psar con nuestra pequeña embarcación, mientras el guía nos comentaba como se habían ido formando, anécdotas de recientes desprendimientos, cómo llegar a las paradiacas calitas que veíamos entre acantilado y acantilado, cómo habían desaperecido algunas calitas tran inviernos de fuertes temporales, etc… En muchos casos la fuerza del Atlántico y la frágil arenisca de la que se componen estos acantilados, han hecho que lo que antes era el saliente de un acantilado se haya transformado en un islote colonizado por cormoranes, gaviotas y otras aves marinas, que nos contemplaban pasar muy cerca sin a penas inmutarse.

La punta de la Piedad en cuestión es una protuberancia rocosa que hace siglos guiaba en su regreso a los navíos de la corona portuguesa y que a día de hoy sigue sirviendo de referencia a los pescadores de la zona. Presenta una tonalidad rojiza desgastada por el mar en un acantilado que esconde misteriosas cuevas marinas. Como no podía ser de otra manera, sobre la punta, se encuentra un faro, al que podemos acceder en coche desde Lagos y tiene unas escalerillas perfectamente construidas con sus barandillas de seguridad para bajar al pié de los acantilados y sacar unas fotos espectaculares.

Portimao:

Junto con Albufeira es sin duda el principal foco turístico del Algarve, cuenta con magníficas instalaciones hoteleras y un puerto de relativa importancia que incluso cuenta con cruceros semanales con destino a Madeira e Islas Canarias.Una de las cosas que mas nos gustó fue su famosa Playa conocida como “Praia da Rocha” una de las mas populares del Algarve. De cara al océano Atlántico, la Rocha es un inmenso arco de arena dorada decorado por acantilados, rocas salientes e islotes. Situada en la margen derecha de la desembocadura del río Arade, la playa da Rocha acogió lo que hasta hace pocas décadas era un pequeño pueblecito pesquero cuya flota faenaba en las inmediaciones de la punta de la Piedade, es decir: la pequeña villa de Portimão, hasta que ésta dejó su vocación pesquera para convertirse en uno de los centros turísticos más importantes del sur portugués. Sobre el acantilado que baja a la playa se han construido modernos complejos urbanísticos, paseos y miradores, desde los que se advierte la inmensidad del océano. Uno de esos miradores queda a mitad de camino de la población turística, al lado de la avenida Tomás Cabreira. El mirador se alza sobre una gran mole rocosa de tonos rojizos y ocres que separa la Rocha en dos. A la derecha se extiende un litoral salvaje, moteado por abollamientos pétreos, minúsculos islotes y deliciosas calitas que quedan al descubierto cuando la marea está baja. La playa se ensancha dos kilómetros hacia Poniente hasta una zona donde los acantilados imposibilitan el asiento de la arena.El rudimentario casco histórico de Portimao, con sus anticuadas tiendas y su puerto pesquero con fuerte olor a salazón mezclado con la salinidad de la brisa marina del océano, contrasta una vez mas con las modernas discotecas, restaurantes y hoteles de la zona mas turística que es la zona de poniente de la Praia da Rocha. Por detrás de estos hoteles pasa la avenida principal de esta población en pleno proceso de expansión con sus centros comerciales, donde no faltan las grandes superficies tipo: Continente, Decathlon, etc...

Día 4: Sierra de Monchique, pico Foia (902 m) y visita a Albufeira (total aprox.110 km. desde Albufeira)

Aprovechando que durante toda aquella semana nos hizo buen tiempo no podíamos desaprovechar la oportunidad de practicar un poquito de senderismo con la vista puesta en ascender al techo del Algarve, el pico Foia de 902 msnm, a penas una tachuela en el horizonte, situada en plena sierra de Monchique. A la que se accede sin ninguna dificultad tomando la autovía del Algarve y al llegar a la altura de Portimao, tomamos un desvío hacia el interior, comenzamos a subir por un carretera de montaña, donde nos encontramos con numerosos restaurantes y tiendas de cerámica a pie de carretera, hasta que a unos 25 km desde que salimos de la autovía llegamos a la localidad de Monchique, que le da nombre a la sierra, desde donde se puede continuar en coche hasta su cumbre tras 7 km. de sinuosas curvas o ascender a pie, usando varios tramos de carretera. Como María no quería caminar demasiado, subimos casi hasta arriba del todo con el coche e hicimos el último tramo a pie. No obstante, hay que decir que este es el prototipo de montaña, cuyas laderas alberga mucha mas belleza con su abundante vegetación y mágicos rincones de umbría que su aplanada cumbre totalmente asaeteada de antenas de telefonía, radio y tv., con una gran explanada de aparcamiento, incluso para autocares, tienda de souvenir, restaurante y trs pequeños promontorios que te hacen dudar cual es el punto mas alto. Si bien yo diría que el que se encuentra al noreste de la explanada, parece ser que es el que se encuentra al oeste, que por desgracia está rodeado por una valla metálica correspondiente una zona militar de acceso restringido, donde se encuentra el destartalado punto geodésico que en Portugal, son tremendas moles de hormigón de unos 4 m de altura. Un vez recreados con las vistas hacia la linea de costa y hacia el interior, regresamos a Albufeira para almorzar y pasar la tarde con unos viejos amigos que se han instalado en Ferreiras hace un año.

Albufeira:
El origen árabe del nombre Albufeira sugiere su aparición durante este periodo. La palabra Albufera (al igual que el parque natural de Valencia del mismo nombre), proviene del nombre árabe Al-Buhera, que tiene varias traducciones como: “Castillo del mar”, "pequeño mar" o "lago"). La Albufeira islámica era un poblado amurallado, con un castillo, en lo alto de un peñasco rocoso. En 1250, Alfonso III de Portugal conquistó la Al-Buhera con más de 200 caballeros de la Orden de Avis. Como resultado Albufeira quedó anexionada al Reino de Portugal. Hoy en día, la ciudad todavía conserva vestigios islámicos.Albufeira con unos 40.000 habitantes en la actualidad es junto con Portimao el principal destino turístico del Algarve, subdividido en 5 freguesías. El municipio está limitado al noroeste por municipio de Silves, al nordeste por Loulé y al sur el por océano Atlántico.

Viendo las privilegiadas vistas desde sus riscos llenos de matices, es fácil entender porqué los ocupantes árabes de la Albufeira del siglo IX llamaron a la ciudad "Castillo del mar". Los barcos pesqueros de vivos colores, las casas, increíblemente blancas y de estilo árabe y los restos de su antigua fortaleza nos traen ecos del pasado. A diferencia de Portimao, en Albufeira, se ha sabido fusionar mucho mejor, la expansión del sector turísticos con sus numerosos hoteles, mucho mejor adaptados al entorno, respetando la fisionomía de la ciudad, con un casco histórico que es una auténtica bombonera, donde pasear por la noche o a plena luz de día es una auténtica delicia.

Día 5: Ponta de Sagres, Cabo San Vicente, y Silves (total aprox.160 km desde Albufeira)Los pronósticos del tiempo se cumplieron con un resplandeciente cielo azul por lo que llegaba el gran momento para visitar el Finisterre del sur, pero primero, visita a la cercana “Ponta de Sagres”:

De camino al Cabo San Vicente, dirección oeste, la autovía finaliza a la altura de Lagos, pero continuamos por buena carretera de perfil llano hasta Vila do Bispo (pequeña capital de esa esquina del mapa) y 10 km mas allá de lagos llegamos a Sagres, donde reaparecen fragmentos de la historia de los descubrimientos. Aquí se construyó una famosa escuela de navegación conocida como Vila do Infante. La historia narra que los científicos construyeron instrumentos y barcos pero tan sólo quedan en pie los restos de la Rosa de los Vientos, un enorme artilugio de 43 m de diámetro que se usaba para medir la intensidad del viento.

Nosotros atravesamos esta pequeña población costera y nos dirigimos directamente al fuerte que recorre la Punta de Sagres. A la entrada hay una amplia zona de aparcamientos y en temporada alta suelen poner tenderetes con productos típicos portugueses, sobre todo, ropa de abrigo, tipo ponchos y jerseys realizados artesanalmente. La punta de Sagrés es un impresionante istmo que se adentra en el mar, al que sólo se puede acceder por la entrada de la fortaleza, de un blanco deslumbrante que contrasta con el intenso azul del Atlántico. En su interior podemos visitar un museo naval, una pequeña iglesia y para mí lo mejor: un delicioso sendero circular de unos 3 km, que bordea el perímetro de este impresionante istmo, flanquedo de vertiginosos acantilados de unos 50 m de alto, no apto para personas con vertigo, donde se te ponen los bellos de punta viendo a los pescadores locales caña en mano, sentados sobre el mismísimo borde de los acantilados con el abismo a sus pies. Ni que decir tiene que esta también se puede considerar como una improvisada mini ruta senderista, con espectaculares vistas sobre acantilados e impresionantes fosas, muy cerca del sendero por el que vamos caminando, que han sido originadas por la fuerza del mar rompiendo al pie de los acantilados, que mandando una gran presión del agua hacia arriba a horadado una especie de pozos o simas qu comunican la plataforma por la que vamos andando con la misma superficie del mar al pie de los acantilados, a través de estos pozos infernales. Recuerdo haber visto una parecido en la Isla de Ons (Pontevedra) conocido como “Buraco do Inferno”.

Cabo San Vicente:

Finalizado el recorrido por la Punta de Sagres que fue una de las mayores sorpresas que me llevé de mi visita al Algare, nos dirigimos al cercano Cabo San Vicente, en un entorno verdaderamente impresionante, en él baten los vientos de poniente y rompen las olas sobre sus acantilados. Sentarse en la muralla frente a la inmensidad del mar te hace sentirte minúsculo y comprender porque este país ha visto nacer a tantos insignes navegantes. Al igual que en la punta de Sagres la altura de los acantilados no es apta para aquellos que sufran vértigo. Y por supuesto su faro, cuyo horario de visitas hay que tener muy en cuenta, porque se encuentra en zona restringida militar. Nosotros nos lo encontramos cerrado, al igual que el autocar de alemanes que llegó al mismo tiempo que nosotros, no obstante las vistas son impresionantes, si bien aún se pueden superar, si tienes la suerte de llegar en horario de visitas y subir a la planta superior del faro. Ni que decir tiene que desde el Cabo San Vicente, se puede disfrutar de los atardeceres mas espectaculares del sur de Europa.

Para almorzar nos acercamos al cercano puerto de Sagres, donde disfrutamos de una buena bandeja de pescado. Después de almorzar partimos hacia Vila do Bispo, desde donde nos desviamos con intención de visitar la Torre de Aspa, en pleno parque natural del suroeste, pero un abuelo del pueblo nos recomendó que como el acceso por carriles de tierra no era muy buena, mejor me acercará a la cercana Praia do Castelejo, de lo que nos alegramos infinitamente porque disfrutamos de unas vistas grandiosas sobre una sucesión de playas impresionantes con Castelejo a nuestros pies y mas hacia el norte las de: Cordama y Mouranitos, playas donde llegan surferos de todo el mundo en busca de las olas de un Atlantico que rompía a nuestros pies y que con sus neoprenos negros parecían alegres pinguinos jugando con las olas en la distancia.Silves

Sin duda una visita altamente recomendable que con muy buen criterio me recomendó mi amiga Fátima. La visita a su castillo que domina la colina sobre la que se asienta esta población fue una gozada mientras le contaba a mi hijo Nacho un cuento para que se imaginara como tuvo que ser Silves, en tiempos de los musulmanes, considerada como una de las ciudades mejor fortificadas de Al-Andalus. La crónica lusa del asedio de 1189 habla de una medina “ceñida por muros y fosos de tal arte que ni una sola choza se encontraba fuera de las murallas”. La antigua alcazaba es lo que hoy pòdemos visitar junto a algunos lienzos del triple sistema de murallas, testigos mudos de la antigua fortaleza militar de Silves. El edificio que hoy podemos ver data de época califal, aunque fue profundamente remodelado por los almohades y, posteriormente, por los portugueses, ya que se acometieron importantes obras en los siglos XIV y XV. El Castelo es un polígono irregular de algo más de una hectárea de superficie construido con la característica piedra roja de Silves. Cuenta con once torres de entre las que destaca la situada en el extremo norte.

Tras la visita al Castelo, dimos una agradable caminata por su paseo fluvial a orillas del río Arade, concretamente hasta un meandro del río donde han instalado un parque con esos aparatos de gimnasia para hacer al aire libre que están tan de moda en la actualidad, donde además de paneles que te explican como funciona cada uno, te recuerdan las zonas del cuerpo que ejercitarás con cada uno, los distintos tipos de enfermedades musculares y sobre articulaciones mas frecuentes, como evitarlos, como aliviarlos, etc… Coincidiendo con las últimas luces de la tarde entramos en una cafetería-pastelería de su casco antiguo, donde merendaron Nacho y María.

Y la verdad es que nos fuimos encantados tras la visita a esta localidad del interior encaramada a una colina en la orilla norte del río Arade, que rezuma historia por cada una de sus esquinas, pues habría que recordar que Silves ha jugado un papel fundamental en la historia del Algarve. Ocupada desde tiempos paleolíticos, la colina ha visto pasar mil pueblos desde romanos a suevos, desde árabes a vikingos hasta quedar integrada en la corona portuguesa tras un breve periodo de dominación castellana. La Silves de hoy es una pequeña ciudad de poco más de 10.000 habitantes que mira con orgullo un pasado glorioso en el que la ciudad se erigió como capital de la Sura de Al-Garb el país de Occidente (así podría traducirse del árabe), una provincia dependiente del Califato de Córdoba. Antes fue ocupada por los romanos, que llegaron a esta parte del Sur de la actual Portugal atraídos por la riqueza minera de la zona, y después de esto, antes de la invasión musulmana de la Península Ibérica, estuvo en manos de los visogodos y, durante un breve periodo de tiempo, fue bizantina (siglo VI).

Durante la ocupación musulmana de la Península quedó sujeta a los avatares de los sucesivos estados musulmanes que se establecieron en Al-Andalus. Dentro de la órbita cordobesa fue la capital del Algarve y tras la desintegración del Califato (siglo XI) fue Taifa independiente y, posteriormente, parte de la taifa de Sevilla. Fue parte de los imperios Almorávide y Almohade hasta su conquista definitiva por parte de los portugueses en 1247. Vivió su época de máximo esplendor durante la dominación musulmana, cuando llegó a tener una población superior a los 30.000 habitantes y ganó justa fama como centro de irradiación cultural de primer orden. Ocupaba una extensión cercana a las ocho hectáreas y estaba protegida por una triple muralla defensiva que se ganó la reputación de inexpugnable. Tras la toma definitiva de la ciudad (hubo un pequeño periodo de ocupación lusa a finales del siglo XII), se convirtió en sede del obispado de la Diócesis Algarvia, pero nunca llegaría a tener la importancia social, económica y cultural que tuvo en época islámica. En todo caso, una visita a Silves es imprescindible para entender la historia del Sur de Portugal. El casco histórico, en torno al Castelo, es un reflejo del urbanismo islámico y de la arquitectura popular portuguesa.