miércoles, junio 30, 2010

Carta al director: Salvemos al Chillar

El río Chillar mas que una crónica merece una poesía por la cantidad de sensaciones que te va dejando conforme vas remontando su cauce, mientras caminas por sus cristalinas aguas en un entorno realmente precioso a través de su encajonado valle. Pero pocas cosas hay tan bonitas como el amor de una madre que es capaz de hacer el recorrido de vuelta casi descalza por darle a su hija su propio calzado, cuando a esta ya no le sirve el que lleva. Ese compañero previsor (Ruben) que ha incluido en su botiquín una crema para las picaduras que rápidamente la pone a disposición de Paco Jaime tras el picotazo de un tábano del tamaño de un helicóptero. Pero la imagen mas hermosa que a nivel humano he visto en estos años que llevo peregrinando al río Chillar es la promesa cumplida de dos amigos ayudando hábilmente a un tercer amigo ciego hasta la poza grande. Todo un monumento a la amistad, la generosidad, el afán de superación, el cumplir la frase de querer es poder y entre otras muchas cosas positivas, la riqueza y la belleza tan grande del entorno del río Chillar que no sólo se disfruta con la mirada, sino con los oídos, el tacto, el olfato y casi con el gusto.

Sin embargo, tal y como me temía, también comprobé una serie de hechos que me llevaron a escribir la siguiente carta al director dos días después de la ruta. La carta se titulaba: “Salvemos el río Chillar”:

Son ya diez años haciendo senderismo por la provincia de Málaga y los últimos siete de forma muy asidua. Precisamente fue la ruta del río Chillar la que me enamoró hasta el punto de convertir este bello deporte en mi principal afición de estos diez últimos años. Sin embargo, el boom del senderismo y los deportes de aventura de un tiempo a esta parte, requiere de una profunda reflexión sobre su impacto en el medio natural. Sobre todo en aquellos parajes naturales de gran belleza, que tienen la desgracia de tener un acceso fácil y rápido por carretera y para colmo se encuentran cerca de una importante franja de población como es la costa, como es el caso del río Chillar y otros parajes que no quiero mencionar para no colaborar con la masificación de visitantes, ya que suele tratarse de ecosistemas muy delicados.

El pasado sábado, nada mas llegar a la cantera desde donde teóricamente se inicia la ruta, una montonera de tenis desperdigados y calzado deportivo en general nos da la bienvenida. Deducimos que como la mayoría de la ruta se hace caminando por el agua, mucha gente opta por llevarse unas zapatillas viejas y al finalizar las dejan allí mismo, sin llevársela en el maletero del coche para tirarlas en un contenedor. Los aproximadamente dos kilómetros que distan de la cantera hasta la rampa de cemento del salto grande de la fábrica de luz, tras la cual ya empezamos a caminar por el agua, se ha convertido en una especie de camel trophic improvisado, donde la mayoría de los que llegan con sus 4x4 ó los ruidosos quad, parecen haber entrado en una competición de a ver quién llega mas lejos con el consiguiente daño para el propio cauce del río y su camino aledaño. Encontrándonos vehículos, incluso mas allá de la mencionada rampa, donde en ocasiones algunos montan su propio chiringuito junto al río, con su mesa, su nevera y su tienda de campaña, aún sabiendo que está prohibida la acampada libre. Poco después llegamos a los famosos cahorros del Chillar, preciosa sucesión de tres pequeños desfiladeros, entre los que se abren paso de forma inverosímil las aguas de este modesto río, a modo de pasillos encajonados. El juego de luces y sombras, acompañado de la música acuática, las tobas calcáreas por las paredes colgando a modos de estalagmitas, los endemismos botánicos y el chapotear de nuestros pies caminando por el agua, nos hacen sentir en un auténtico santuario natural, pero desgraciadamente profanado por los salvajes de turno que han garabateado algunas de sus paredes con graffity. Después de los cahorros el siguiente hito, que suele ser el punto de inflexión donde ya se da media vuelta la mayoría de los excursionistas es la poza grande con su cascada, que nos la encontramos mas masificada que nunca. Cierto es que podría atribuirse a la casualidad de haber escogido un sábado de principios de verano. Sin embargo, la cantidad de basura ajena que fuimos recolectando por el camino, salimos de allí con tres bolsas llenas, la ausencia casi total de fauna en todo el recorrido y los pequeños diques que de forma caprichosa ha ido improvisando la gente a modo de pequeñas piscinas a lo largo de su curso, me llevan a pensar que definitivamente el río Chillar, no puede seguir mucho mas tiempo abandonado a su suerte, a merced de la barbarie, la falta de conciencia ecológica de algunos de sus visitantes y sin ningún tipo de control de la masificación de visitas, que de unos años a esta parte ya se ha convertido en una auténtica invasión cuando llega la temporada de verano.

Dicho lo cual, para que surta a los efectos oportunos, yo propondría de entrada la restricción de vehículos motorizados no autorizados a partir de la cantera, con las cadenas de rigor que corten el paso de vehículos, excepto para guardas del parque y operarios de la fábrica de luz bajo fuerte sanción económica. Además como el acceso es un embudo por donde todo el mundo tiene que entrar y salir se podría poner incluso una cámara de vigilancia. Teniendo en cuenta que no todo el mundo se toma la molestia de cargar con su propia basura de vuelta, dejaría repartidos una serie de contenedores ecológicos en lugares estratégicos como la cantera, la fábrica de luz, la poza que hay entre el segundo y tercer cahorro y la poza grande. Con un equipo de voluntarios y si es necesario de personal contratado para el vaciado de los contenedores. A pesar de la fama que tiene esta ruta, no existe ni un solo panel informativo en todo el recorrido que nos hable sobre el río Chillar, la función que tenían las casetas de agua y luz de su primer tramo, la acequia, o el parque natural Sierra Tejeda, Alhama y Almijara en general en lo referente a su vertiente mediterránea. No vimos ni un solo panel recordándonos “no arrojar basura” a lo largo del recorrido. Si en último caso fuera necesario, debería ubicarse una caseta de vigilancia junto a la fábrica de luz, para controlar el paso de los visitantes previa autorización con un cupo máximo para cada día como se hace en Grazalema con la Garganta Verde, el Pinsapar y otras rutas emblemáticas, que gracias a estas medidas nos brindan un paisaje tan grandioso como impecable e inmaculado.

Indistintamente de que algunas de estas medidas para proteger nuestro patrimonio natural, se lleven a cabo o no. No estará de mas recordar que a poco que cada uno de nosotros aporte su granito de arena, podremos hacer una gran labor entre todos, como es la de cuidar, mantener y mejorar nuestro entorno natural, para que las generaciones venideras se encuentren con nuestras montañas, no ya como nos las encontramos nosotros, sino mejor aún. Y a este respecto deberíamos dedicar algunos minutos de charla quienes desde hace varios años coordinamos numerosas rutas de montaña y senderismo, recordando entre otras cosas antes de iniciar cada ruta: las pautas básicas de comportamiento para adentrarnos en cualquier entorno natural y llevar siempre una bolsa grande de plástico para recoger nuestra propia basura y la ajena que nos vayamos encontrando por el camino, que incluso yendo con niños se podría plantear como una especie de búsqueda del tesoro, ganando el que mas basura recoja.

Juan Ignacio Amador Tobaja

Fiesta fin de temporada Pasos Largos, camping Venta San Juan

Después de los tres último años organizando la fiesta de fin de temporada en el camping El Moclón de Júzcar, nos desplazamos aguas abajo en el valle del Genal hasta el camping de La venta San Juan, ubicado en punto exacto donde la carretera que va de Algatocín a genalguacil o Jubrique, cruza las aguas del río Genal, que fué el gran protagonista de la ruta que realizamos el sábado por la mañana entre Benalauría-Molino Quemao y la venta San Juan por el mismo cauce del río y en ocasiones hasta dejándonos llevar por la misma fuerza de la corriente, un auténtico parque temático del agua en plena naturaleza donde pequeños y mayores disfrutamos como enanos, siempre desde el máximo respeto a la naturaleza.
Tanto el acceso a la zona de acampada como a toda la zona que nos facilitaron estaba muy bien, por la tarde vinieron a grabar parte del encuentro un equipo de Canal Sur televisión, lástima que paradójicamente ha sido el año que al menos el primer día ha habido menos participación el primer día o que la gente ha llegado de forma mas escalonada a lo largo del fin de semana. Y eso que España no jugaba en todo el fin de semana. Por la noche se proyectó el documental Nos vemos en las montañas 2010 de una media hora de duración con material de video y fotográfico aportado por distintos compañeros las semanas previas al evento.
Y el domingo como colofón al fin de semana de convivencia la tradicional entrega al bastón senderista del año que este año fué concedido a PANGEA (prstigiosa empresa de turismo activo de Ronda) y como senderistas destacados en categoría masculina a Don Fernando "El Diácono" y a Vicky "La Botánica" fantásticos compañeros a los que felicitamos desde este blog, porque además de ser magníficos compañeros de ruta en las montañas, también son grandes amigos y dos personas fenomenales en el camino de la vida.





lunes, junio 14, 2010

De la Fábrica de Luz al cerro Verde por el arroyo del Melero


Distancia aprox. 17,5 km
Desnivel acumulado Ascensión 950 m aprox. y Descenso: 850 m aprox
Nivel de dificultad: Media por l desnivel a superar y algún tramo de trepada con cierto vértigo en el acceso a la cumbre del cerro Atalaya.
Tipo de camino: 30% pista terriza, 67% sendero, bien marcado, 2% cortafuego (que parte de la base del cerro Atalaya hasta el arroyo del Melero poco antes de llegar a la Fábrica de Luz) y 1% canchal en la rocosa y picuda cumbre del cerro Atalaya.
Tiempo estimado: Unas seis horas sin contar paradas.
Mapa: 1.040 IV (Canillas de Albaida)
A tener en cuenta: Se trata de una interesantísima ruta circular, englobando dos rutas en una, por un lado la belleza del arroyo del Melero desde la Fábrica de luz hasta Puerto Blanquillo y por otro lado la belleza de dos cumbres consideradas modestas por la proximidad de los grandes colosos Almijaracos, pero que sin embargo nos regalan unas vistas tan espectaculares como distintas son estas dos cumbres, tan cercanas entre sí, que por su forma, color y contenido hacen honor a su nombre: cerro verde y cerro Atalaya. Dos joyas de sierra Almijara que normalmente han pasado desapercibidas para la mayoría de montañeros y senderistas que se limitan a realizar las cumbres mas altas y emblemáticas, dejándose por el camino auténticas joyas como estas.
Fecha de realización y meteorología: sábado 12 de junio de 2010, cielos cubiertos de nubarrones que fueron en aumento conforme avanzaba la tarde pero que proporcionaron una temperatura fresca, que a penas superó los 20ºC, ideal para remontar los 950 m. acumulados de ascensión, lloviznando incluso durante los últimos minutos en la cumbre del cerro Verde.
Participantes: Manuel Manzanares Morilla (coordinador de la ruta), Valentín García Vioque, Eduardo Campos González, Eduardo Campos Montañez, Paco Jaime, Patricia López, Miguel Angel Buitrago, Paco de Motril, Rafa “el Hombre de la Harmónica”, Inés “la Damisela de la torre de Yunquera”, Rosa, Maribel Martín, Antonio J Ruiz y Juan Ignacio Amador, un servidor aprendiendo que suscribe esta crónica y reportaje.
Canillas de Albaida:
La localidad de Canillas de Albaida se encuentra situada al pie de las impresionantes sierras de Tejeda y Almijara, y en el valle formado por los Ríos Cajula y Turvilla. Enclavada en la zona alta de la comarca de La Axarquía oriental, a la que se llega desde la costa tomando la salida de la autovía del Mediterráneo que nos señala Algarrobo desde donde llegaremos por una sinuosa, pero preciosa carretera paisajística pasando por Algarrobo-Sayalonga y Cómpeta hasta llegar a Canillas de Albaida, tomando la primera calle del pueblo que se abre ligeramente de frente y en perpendicular a la derecha, ascendiendo hasta la ermita de Santa Ana. Éste trayecto en coche ya nos brinda de por sí una sucesión de preciosas postales de la Axarquía con los mencionados pueblos y otros colindantes como Archez o Corumbela con sus laderas abancaladas repletas de arboles frutales y olivares que tiñen de verde el paisaje con el telón de fondo de la Maroma y la zona de transición entre las sierras de Tejeda y Almijara en cuyas faldas se asientan.

El origen de Canillas de Albaida es una alquería árabe, del siglo XIII, perteneciente a Vélez-Málaga aunque fue definiéndose como tal a partir del siglo XVII, época en la que se construyeron las ermitas de San Antón y Santa Ana. Época en la que recibe el nombre de la blanca, por la abundancia de flores blancas que, según las crónicas había en su entorno. De hecho la etimología de su nombre indica; Canillas (Cannula) y Albaida (Albus) aunque de raíz latina y no árabe.
En 1487, tras la conquista de Vélez por los Reyes Católicos, Canillas se sumó a los requerimientos de obediencia impuestos por el rey Fernando, hasta que en el siglo XVI se sumó a la rebelión morisca y sufrió la misma suerte que los demás pueblos de su entorno, tras la derrota común en la batalla del Peñón de Frigiliana, también conocido como “El Fuerte”, que las crónicas de la época narran con todo lujo de detalles. En su casco urbano sobresale la Iglesia de Ntra. Sra. de la Expectación y la ermita de Santa Ana de donde parte el camino principal que nos introduce en la sierra.

De su entorno natural cabe destacar el paraje conocido como la Fábrica de la Luz, ideal para la acampada y el senderismo. El paraje de Las Cuestas: calzada serpenteante de origen árabe, así como el Puente Romano. Junto a la Fábrica de la Luz, se encuentra la Cueva de las Piletas, aunque las más grandes y conocidas son la Cueva del Agua y la Cueva del Conejo.

De Canillas de Albaida a La Fábrica de Luz
Nos encontramos en el extremo oriental de la Sierra Tejeda, donde ya entramos en contacto con sierra Almijara ó zona de transición entre ambas sierras. Una vez en Canillas de Albaida, tomamos la pista asfaltada que parte de la Ermita de Santa Ana (639 m), en la parte alta del pueblo, que va faldeando la sierra en suave ascensión. A 1,3 km de la ermita llegamos a un cruce de caminos conocido como "Los alamillos", en el que debemos desviarnos tomando la pista de la izquierda, si continuáramos de frente iríamos hacia Puerto Blanquillo, clásico punto de partida para la ascensión al Lucero ó Raspón de los Moriscos. La Fábrica se encuentra señalizada, sirviendo también de guía las indicaciones que conducen a la cantera, pues se encuentran relativamente próximas.
Desde este cruce el camino comienza a descender hacia el angosto valle del río de la Llanada del Turvilla, el verdor de estas laderas y la abundancia de árboles frutales distribuidos en bancales indica la presencia del agua en esta zona. Por una pista perfectamente asfaltada pasaremos junto a una cantera de háridos que quedará a nuestra derecha e inmediatamente después llegaremos a una bifurcación en forma de “Y” donde debemos tomar el camino de la derecha que nos llevará hasta la zona recreativa de La Fábrica (720 m), cortijo y antigua instalación industrial eléctrica de principios de siglo.

Actualmente convertida en una de las zonas recreativas con mayor encanto de la provincia, donde abundan las fuentes, en cierto modo nos recuerda al área recreativa del Alcázar en Alcaucín, aunque ésta es mas pequeñita y el valle mas angosto, pero la abundancia de fuentes y el contaste rumor del agua procedentes de las cascadas del arroyo del Melero envuelto por una frondosa vegetación lo convierten en un lugar privilegiado para la acampada y estratégico punto de partida para varias rutas de montaña y senderismo en esta zona de transición entre Sierra Tejeda, Játar y Almijara. Por la parte de detrás de la Fábrica se encuentran las albercas donde se almacenaba el agua para producir el salto que proporcionaría la energía necesaria para producir electricidad para Canillas de Albaida, Corumbela y Archez, de la misma manera que en Frigiliana era el agua que caía desde la alberca del Batán la que hacía funcionar la fábrica del Ingenio. Al parecer en esta misma fábrica de luz de canillas de Albaida, existía anteriormente un aserradero, lo que da idea de la importancia que debió tener la zona en la explotación maderera.
El área de acampada de la Fábrica de Luz cuenta con: mesas con bancos, barbacoas, fuente pública, duchas, fregadero, servicios, aparcamiento, plazas para tiendas, paneles informativos. Pertenece a la Consejería de Medio Ambiente. Reserva: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía. C/ Mauricio Moro, Edif. Eurocom. Blo. Sur, 3º y 4º. 29071 Málaga. Teléfono: 951040058. Se encuentra a 4 km (de pista asfaltada desde Canillas de Albaida. 11 km desde Cómpeta. 17 km desde Sayalonga y 33 km desde Vélez-Málaga.
Para acampar se requiere de permiso previo y en la actualidad queda prohibido hacer fuego para barbacoa o para lo que sea desde el 1 de junio hasta el mes de octubre de cada año en cualquier área recreativa ubicada dentro de un parque natural como es este caso. Incluso se está estudiando la posibilidad de cortar un paso con la típica cadena al inicio de la pista por la que se accede a la sierra para impedir el paso de vehículos en los meses de verano tal y como ya se ha hecho en la Sierra de las Nieves o en la entrada a Sierra Almijara desde las cuevas de Nerja por el camino que nos llevaría hasta la Fuente del Esparto.

1ª parte de la Fábrica de Luz hasta Puerto Blanquillo:
Distancia aprox. 5 km
Desnivel aprox. 500 m
Nivel de dificultad: Media-fácil
Tipo de camino: 100% sendero, bien marcado y balizado
Tiempo estimado: Unas dos horas sin contar paradas.
Mapa: 1.040 IV (Canillas de Albaida)
A tener en cuenta: En época de lluvias abundantes el arroyo del Melero suele ir a tope de agua, hasta cubrir en muchos tramos parte del sendero que discurre junto a su orilla y los vados que se cruzan en numerosas ocasiones, son imposibles de salvar sin botas de agua, por lo que en estos casos o se va preparado para caminar por el agua ó mejor penar en otra ruta alternativa.

Se trata de una bonita ruta fluvial por un sendero que acompaña al arroyo del Melero que en realidad es el curso alto del río de la Llanada , conocido aguas abajo como río Algarrobo y que discurre por el extremo oriental de la Sierra Tejeda, en su contacto con la Almijara. Una vez en las instalaciones recreativas, se inicia el camino a pie tomando una senda que cruza el arroyo en la parte trasera del edificio principal. Aquí el curso de agua es espectacular, dado que suele ser caudaloso, discurre entre rocas con un agradable murmullo y la abundante arboleda proporciona umbría y frescura. Aquí nos encontraremos con madroños, durillos, adelfas, sauces blancos, helechos de gran porte y una serie de pequeñas huertas primorosamente cuidadas donde se cultivan olivos, higueras, nogales y otros frutales. Los pájaros frecuentan este entorno y acompañan con sus trinos el recorrido.

A pocos minutos se cruza el arroyo por una pasarela de madera o apoyando en rocas sobre el agua, llegando a una pequeña estación de aforo. La senda continúa pudiendo apreciarse el uso antiguo de la misma por arrieros, pastores y trabajadores de la sierra en general, pudiendo apreciarse elementos humanos como el empedrado del suelo. Los cantos redondeados y algunos casi brillantes, delatan el intenso uso que se le dio a este camino en tiempos no tan lejanos.
En las márgenes del camino es fácil encontrar enclaves rocosos en los que se asientan curiosas florecillas que llamarían la atención de los amantes de la botánica como especies de Reseda, Linaria, Saxifraga, Geranium, Campanula, Arenaría, etc.

Durante unos tres kilómetros recorremos el fondo del valle aguas arriba, la vereda que se abre paso entre abundante vegetación de ribera cruza varias veces el caudaloso arroyo y pasamos por un carril que accede al Cortijo del Chato que queda a nuestra derecha, mientras que en la vertiente opuesta del arroyo observamos la gran oquedad conocida como la Cueva del Melero, antiguo refugio de pastores. Aquí se deja el margen del barranco alejándonos del curso de agua para salir a una pista rural que seguiremos en dirección noreste aguas arriba a lo largo de 300 m con el arroyo a nuestro costado izquierdo. Precisamente a la izquierda dejaremos un dique de medianas proporciones una vez que la senda se aproxima nuevamente al cauce del arroyo. A partir de aquí las aguas comienzan a desaparecer poco a poco, discurriendo bajo el lecho de grava prácticamente ya en todo el recorrido. Salvo que haya llovido recientemente.


Durante un trecho parece que nos vamos alejando del arroyo e incluso llegamos ganar cierta altura sobre su cauce, pero nuevamente bajamos hasta él, para volver a caminar cerca del arroyo, posteriormente el valle se cierra y volvemos a caminar por su margen derecho, es decir llevamos el arroyo a nuestro costado derecho en el sentido de la marcha pero no tardamos en encontrarnos con un vado que atravesaremos para situarnos en la orilla contraria, margen izquierdo del arroyo del que parte una senda que comienza a ascender claramente ladera arriba, pero que no debemos tomar porque desaparece pocos metros después entre los matorrales, por lo que nosotros seguiremos avanzando junto al río, con el arroyo en nuestro costado izquierdo, volviendo a situarnos mas adelante en el margen derecho del arroyo, Media hora despés de haber dejado atrás la cueva del Melero, el trayecto acentúa la pendiente serpenteando por la ladera del monte junto a una zona de huertas de riego, se trata del cortijo del Chaparral. Aquí se hacen más frecuentes los alcornoques, algunos de porte magnífico, así como los castaños, procedentes de antiguos cultivos.
Cuando se pasan los bancales, nos encontramos con el arroyo del Barranco de la Mina, generalmente de aguas permanentes, si bien su caudal varía bastante de unos años a otros. En esta zona se hace muy notable el cambio de materiales litológicos es decir de la roca o materiales del suelo. A poco que nos fijemos podemos apreciar que dominan los tonos pardos, marrones y que la textura es más arcillosa, es decir, forma barro más fácilmente. Si recordamos el trayecto pasado o bien si miramos a la ladera de enfrente, podemos comprobar que las rocas son más escarpadas, de color gris o blanco, generando por erosión restos arenosos. Los materiales pardos son de naturaleza silícea (ricas en sílice o cuarzo o por el contrario, pobres en cal) y suelen corresponder a rocas denominadas esquistos y gneis, son del grupo de las pizarras. En el segundo caso corresponden a materiales carbonatados en el que el componente fundamental es el carbonato cálcico o cal, de donde deriva su color blanco. Estas rocas se denominan mármoles y dolomías, del gran grupo de las calizas, existiendo ligeras diferencias entre ambas en función de matices en su constitución y proceso de origen.
Continuando el sendero llegamos en quince minutos a otro núcleo antiguamente habitado. Es el cortijo de Camacho, actualmente con explotación agraria dedicada a la ganadería extensiva tradicional, donde se pueden encontrar ejemplares representativos de las razas "rubia malagueña" y "serrana", así como los típicos perros de pastor "el perro de aguas español".
Continuando la senda, se llega a una zona donde el matorral es denso, en este tramo cruzamos el barranco de la Fuente de la Teja, que suele llevar agua gran parte del año, en el arroyo vuelve a oírse el rumor del agua corriente aunque en un breve trayecto. La senda cruza el barranco por una zona que normalmente no lleva agua y de este modo cambiamos a la ladera opuesta. En esta zona se aprecian bien los materiales carbonatados y las arenas resultantes de su erosión. Es por ello que el puerto al que llegamos a continuación, ya en la pista forestal recibe el nombre de "Puerto Blanquillo" (1.208 m)..
En caso de dudas, hay una serie de pautas que nos van a mantener en el buen camino, hasta bien avanzado la mitad de este itinerario, siempre debemos seguir el sendero que discurre junto al río y en todo momento debemos tener en cuenta que el denominado camino de Sierra Tejeda, que es la pista que pasa por Puerto Blanquillo, la llevamos siempre a nuestra derecha en todo momento. No obstante, el sendero, aunque a veces parece perderse un poco entre la abundante vegetación y pequeños desprendimientos por pedreras o ramblas arenosas arrastradas por la lluvia, se sigue sin a penas dificultad a poco que se tenga cierta experiencia montañera.

.2ª parte, Continuación del itinerario circular de Puerto Blanquillo al cerro Verde y cerro Atalaya y descenso hasta la Fábrica de Luz:
Distancia aprox. 12,5 km
Desnivel acumulado Ascensión 450 m aprox. y Descenso: 850 m aprox
Nivel de dificultad: Media-fácil, teniendo en cuenta algún tramo de trepada con cierto vértigo en el acceso a la cumbre del cerro Atalaya.
Tipo de camino: 40% pista terriza, 56% sendero, bien marcado, 3% cortafuego (que parte de la base del cerro Atalaya hasta el arroyo del Melero poco antes de llegar a la Fábrica de Luz) y 1% canchal en la rocosa y picuda cumbre del cerro Atalaya.
Tiempo estimado: Unas cuatro horas sin contar paradas.
Mapa: 1.040 IV (Canillas de Albaida)
A tener en cuenta: Esta ruta se puede plantear como ascensión directa desde la Fábrica de Luz, pero de ese modo quedaría como una simple ruta lineal, de un nivel alto por su permanente subida sin tregua. Mientras que de la manera que proponemos es una ruta circular, englobando dos rutas en una, por un lado la belleza del arroyo del Melero desde la Fábrica de Luz hasta Puerto Blanquillo y por otro la belleza de dos cumbres olvidadas por la proximidad de los grandes colosos Almijaracos y de Sierra Tejeda, pero que sin embargo nos regalan unas vistas tan espectaculares como distintas son estas dos cumbres, muy cercanas entre sí, que hacen honor a su nombre cerro verde y cerro Atalaya.

Una vez en Puerto Blanquillo (1.208 m), tomaremos la pista en sentido descendente, es decir, dirección Canillas de Albaida, predominantemente hacia el suroeste, a nuestra espalda el redondeado perfil del cerro de Las Chapas irá cerrando nuestro horizonte al norte, en dirección noroeste, La Maroma nos mostrará su perfil con su prolongación hacia el Malascamas y Albucaz. A nuestra derecha llevamos todo el tiempo el valle del Melero o la Llanada de la Turvilla que hemos remontado hasta Puerto Blanquillo. Mientras que lo que llevamos a nuestra izquierda es la ladera del cerro Verde sobre la que se asienta la pista por la que vamos, junto a la cual han plantado una hilera de jóvenes pinsapos a lo largo de unos 50 m, que de momento parecen haber agarrado muy bien y tienen un aspecto fenomenal. Es sin duda alguna, el gran aliciente de este tramo de unos 4,2 km de carril que a modo de peaje tenemos que recorrer desde Puerto Blanquillo hasta la Fuente de Borriqueros (950 m). Esta fuente es casi una pequeña alberca, que en los meses de primavera suele albergar una simpática colonia de renacuajos y es alimentada por un generoso caño donde no dudamos en reponer nuestras botellas y refrescarnos un poco tal y como hizo Chuckie.

Desde la misma Fuente de Borriqueros (950 m) desde la que ya se ve el piramidal cerro Atalaya, parte una senda que asciende suavemente en dirección este, abriéndose paso, entre exuberante vegetación y bajo la sombra de los pinos que ayudan a mitigar el esfuerzo de esta ascensión, que no obstante mantiene un perfil muy suave la mayor parte del trayecto. Aproximadamente 1 km mas allá de la fuente, el sendero viene a salir a un cortafuego de arenas blancas, por el que continuaremos caminando dirección este hacia la base del cerro Atalaya donde finaliza el cortafuego y nosotros continuamos nuestro camino rodeando el cerro bajo los tajos de la cercana cumbre que queda a nuestra derecha, sin embargo, rodeamos el cerro Atalaya dejándolo momentáneamente a nuestra espalda, mientras el sendero comienza a zig-zaguear por unos escalones rocosos, que nos sitúan ya muy cerca del cerro Verde, que vamos a encarar girando a nuestra izquierda, es decir, hacia el norte. Curiosamente, de la misma manera que hemos hecho antes con el cerro anterior, iremos rodeando la cumbre del cerro Verde dejándola siempre a nuestra derecha, como si estuviéramos trazando un signo de interrogación alredor del vértice geodésico, hasta que intuyendo su cercana presencia, abandonaremos la bien marcada senda por la que vamos, para acometer los últimos metros campo través bajo la sombra de los pinos, a través de la generosa vegetación que nos encontramos en su cumbre y que justifica el nombre de cerro Verde (1.326 m), junto a cuyo vértice geodésico disfrutamos del almuerzo.

De regreso sobre nuestros pasos, al volvernos a situar en pocos minutos frente a la base del cerro Atalaya, un pequeño sendero lo rodeaba por su margen izquierdo, cara este, alrededor de la cual fuimos girando en espiral alrededor de la cumbre que iba quedando en todo momento a nuestra derecha, hasta los últimos metros donde el sendero se perdía, al llegar a la zona rocosa de la cumbre del cerro Atalaya a la que casi hay que llegar trepando y que aunque con sus 1.252 m puede pasar desapercibida entre los grandes colosos almijaracos, no tiene nada que envidiarle a las montañas mas altas de su entorno, por las magníficas panorámicas que nos regala de la vertiente sur de Sierra Almijara. Prácticamente las mismas vistas que el cerro Verde, pero con mayor sensación de altura, pues aún siendo unos 75 m mas baja, al tratarse de una cumbre cónica, la adrenalina incluso llega a dispararse en algún paso delicado con cierto vuelo.
Una vez hechas las fotos de rigor retornamos sobre nuestros pasos hasta la fuente de Borriqueros.

Una vez en la fuente de Borriqueros, volvemos a caminar por la pista en dirección Canillas de Albaida, pasado 1 km desde la fuente casi en el mismo punto donde el cortafuegos que viene de la base del cerro Atalaya se corta con nosotros, sale un ramal de la pista a nuestra derecha que desciende hasta el cortijo del Chato, pero nosotros seguiremos por la pista y unos 400 m después nos encontramos a la derecha de la pista dos hitos de piedra que a modo de puerta nos indican el acceso al sendero que desde allí nos va a llevar en un casi permanente zig-zag hasta la Fábrica de Luz, entre pinos y vegetación que irá creciendo en cantidad y variedad conforme nos vayamos acercando a las orillas del arroyo del Melero donde se encuentra nuestro punto de partida y finalización de este precioso recorrido circular que tuvo a bien enseñarnos nuestro buen amigo Manuel Manzanares al que una vez mas aprovecho la ocasión para dar las gracias y felicitar por esta bonita, inédita y entretenida ruta de la que muy poco se había escrito.

Otras variantes a tener en cuenta desde La Fábrica de Luz ó en una versión mas cómoda si se cuenta con un 4x4 a través de la pista de Canillas de Albaida-Sierra Tejeda, tomando Puerto Blanquillo como punto de referencia:

Desde Puerto Blanquillo, nombre que le viene por el color blanco de los mármoles que forman sus rocas, tomamos el carril que sigue hacia el oeste. Siguiendo el carril pronto veremos la imponente mole de los Tajos de la Chapa que se alzan al norte.
La vegetación desde Puerto Blanquillo hasta los Tajos de la Chapa está dominada por el pinar que se eleva en el lado derecho del carril, formado por pino resinero, negral, carrasco e incluso algún pino silvestre. En su sotobosque crece un matorral de aulagas, lastones, matagallos, tomillos y torviscos. De las inmediaciones del puerto de Puerto Blanquillo parten dos ramales de sendero ladera arriba, separados entre sí unos 400 m pero ambos viene a unirse poco antes de llegar al Puerto de Cómpeta (1.404 m) desde donde podemos acceder a la zona de la cantera para tomar el sendero del Raspón de los Moriscos que nos llevará hasta la cumbre del Lucero (1.774 m), ó bien tomamos la divisoria de aguas en dirección norte que es el límite provincial. Pronto encontramos un carril que culmina en una meseta sobre los Tajos de la Chapa (1.629 m) dejando a nuestro pie un impresionante y precioso cortado y una visión general de todo el valle del Río de la Llanada. Este camino nos conducirá al Collado de los Cameros, pero antes nos encontraremos la alineación de la Sierra de Játar, con la sucesión de los llamados Cerros de la Chapa o del Puerto, que remontamos para alcanzar el vértice (1.818 m). Desde la misma cima del Cerro de la Chapa, nos dirigimos hacia el norte por la cuerda al siguiente pico, algo más alto, de esta parte de la Sierra de Játar, conocido como Cerro de Los Majanos (1.805 m). En su cima se encuentra una cruz y una caseta meteorológica. La ladera este del cerro se encuentra cubierta de canturriales. A sus pies se extiende una amplia pradera casi llana. Finalmente, siguiendo el recorrido hacia el norte, y bajando de altitud hacia los 1.600 m, alcanzamos la zona de la Majada de Retameros (1.644 m.). Es una zona muy visitada por el pastoreo, de ahí la denominación que recibe.Por el camino cruzamos varias majadas, o lugares donde se concentra el ganado. En los alrededores aparece desarrollado un lastonar y el roquedal circundante aparece colonizado por un matorral de salvias.
La comunidad de reptiles de esta zona está constituida por especies como la víbora hocicuda, el lagarto ocelado, la culebra de herradura y la coronela meridional. Entre las aves destacamos la presencia del halcón peregrino, el cernícalo, la perdiz, la curruca rabilarga, la tarabilla, la collalba rubia, la cogujada montesina, la urraca y el escribano montesino. Entre los mamíferos el zorro y la garduña
Para volver, tomamos la vaguada existente entre estos cerros y los de la Sierra de Játar, llegando a los Tajos de la Chapa, pudiendo volver sobre nuestros pasos o mejor por el carril del Cortijo del Nevazo, y la senda Puerto Blanquillo-Salares, que podemos abandonar en el Cortijo de Los Llanos hacia La Fábrica o Canillas de Albaida.
Bibliografía: http://www.rutasdelsur.es/inicio y http://www.canillasdealbaida.es/inicio.asp

lunes, junio 07, 2010

Ruta del río Majaceite entre Benamahoma y El Bosque (Parque natural Sierra de Grazalema)

Introducción sobre el PARQUE NATURAL DE LA SIERRA DE GRAZALEMA:
A caballo entre Cádiz y Málaga, aparecen estas sierras de relieves abruptos y contrastados a causa de su convulsa historia geológica. La erosión producida por el agua ha creado cañones de gran belleza, como la Garganta Verde que, con 400 metros de profundidad, garantiza un magnífico descenso. Asimismo ha originado un laberinto subterráneo de simas y grutas entre las que destaca el complejo Hundidero-Gato. Se trata de la cueva de mayor longitud de Andalucía, destacable por hibernar en ella unos 100.000 murciélagos, la mayor población de España.

En este espacio, con las cimas más altas de la provincia de Cádiz, las ascensiones a cumbres como El Torreón o El Reloj son clásicas entre montañeros. Para escalar existen roquedos y paredes en Peñón Grande, Aguja de las Palomas y Peñaloja, en Grazalema, Cortados de Montejaque y Beaoján y La Veredilla, La Diaclasa y Cintillo, en Benaocaz.

El elemento más emblemático del Parque, además del denso bosque mediterráneo de encinas, alcornoques y quejigos, es el pinsapo, principalmente concentrado en la Sierra del Pinar, por ser el lugar más lluvioso de la Península. Esta especie es descendiente de los abetos centroeuropeos que formaban aquí grandes bosques en las épocas glaciares. Hoy estos pinsapos habitan únicamente en este espacio, en el Parque Natural Sierra de las Nieves y en Sierra Bermeja (ambos en la provincia de Málaga). La visita al pinsapar, así como a otros enclaves de la Zona de Reserva, puede realizarse sólo en algunas épocas del año y con limitación de visitantes, por lo que se recomienda solicitar información previa.

Otro punto de interés es el curso alto del río Majaceite, donde se puede observar a la nutria, y donde sus olmos, sauces y álamos forman un característico bosque en galería. Éstas y otras especies, hasta 300, pueden contemplarse en el cercano jardín botánico El Castillejo, junto al centro de visitantes El Bosque.

La conservada vegetación da lugar también a una rica fauna, manteniendo con semillas, frutos otoñales y pastos al ciervo, corzo, conejo, perdiz y la cabra montés. Destacan las numerosas aves, con 136 especies distintas, como el águila perdicera y el buitre leonado, este último tiene aquí las mayores colonias de Europa. Completan el ecosistema otros carnívoros emblemáticos como la gineta y comadreja, halcón peregrino, águilas calzada y culebrera y búho real.

El visitante podrá conocer la riqueza del Parque a pie por numerosos itinerarios señalizados o a caballo; desde el aire, en el ala delta y el parapente en Cerro Albarracín (El Bosque); y, desde el agua, practicando piragüismo en el embalse de Zahara-Gastor. Una de las rutas más importantes, la antigua calzada romana, comunica Benaocaz con Ubrique, municipio famoso por su tradicional marroquinería y prendas de piel. La Cueva de la Pileta en Benaoján, conocida internacionalmente por sus vestigios prehistóricos, representa un verdadero museo natural cuya visita es muy recomendable. Para los amantes del turismo cultural la ruta de los pueblos blancos representa una gran oportunidad de conocer parte del legado árabe en Andalucía.
A destacar la gran cantidad y variedad de rutas de senderismo, muchas de las cuales discurren por paisajes de gran belleza.

Sábado 5 de junio De Benamahoma al Bosque por el río Majaceite

Una veintena larga de amigos, mucho de ellos acompañados por sus hijos y amigos nos dimo cita a las 11.00 am en el bar El Bujío, justo a la entrada del pueblo de Benamahoma, en su parte mas baja, tal y como llegamos desde El Bosque (los que vengan de la zona de Sevilla-Cádiz). O a la salida de Benamahoma tal y como llegamos desde Grazalema (los que vengamos desde Málaga). Se puede decir que es la entrada oficial del pueblo con su buen aparcamiento junto al inicio de ruta donde no falta el panel informativo correspondiente, una rotonda con su fuentecita y tres cantaros de adorno, algún bar cercano por si estuviera cerrado “El Bujío” y el “Museo del Agua” que también se puede visitar antes de iniciar la ruta a modo de introducción de la misma.
Distancia aprox. 5 km (sólo ida, es decir: 10 m ida y vuelta)
Desnivel aprox. 50 m
Tiempo aprox. Dependiendo del ritmo de marcha entre una hora y cuarto y dos horas, dependiendo de las pausas y de si decidimos tomar la variante para visitar el jardín Botánico antes de finalizar en el área recreativa del bosque.
Nivel dificultad técnica: bajo
Tipo suelo: senderos de tierra y zonas rocosas intermitentes, atravesamos varios puentes estrechos de hormigón con barandillas de hierro. A pesar del suave desnivel debe descartarse tanto para bicicletas, como para carritos de niño pequeño, pues en muchos tramos vamos caminando sobre un estrecho sendero excavado en roca viva, o junto a empinado terraplén con empinada caída hacia el cauce del río, que requiere del paseo a pie, pero no rodado.
Tipo de recorrido: lineal, con la opción de la pequeña variante circular río Majaceite-Jardín Botánico “El Castillejo”-área recreativa de El Bosque, donde quien lo deseo comió lo que llevaba en su mochila o directamente en algunas de las ventas de la zona como el Restaurante río Majaceite donde mas de uno almorzó un gazpacho fresquito acompañado de la típica trucha, criada en las picifactorías de El Bosque o Benamahoma..
Mapa: Mapa del parque natural e Grazalema Junta de Andalucia 2008.
Breve descripción de la ruta: El sendero recorre la cabecera del río Majaceite, al que atraviesa en varias ocasiones. Se puede realizar en cualquier época del año, y supone un suave y apacible paseo, si bien en esta época de finales de primavera y por supuesto en verano con el aliciente añadido de la posibilidad de un bañito en alguna de sus pozas o en un remanso del río tienen un aliciente añadido del que disfrutamos la gran mayoría en el camino de vuelta.
Como en toda ruta lineal que comunica dos localidades en este caso Benamahoma y El Bosque, se puede empezar desde cualquiera de las dos pero nosotros escogimos comenzar Benamahoma, que cuenta con un aparcamiento ideal a la entrada del pueblo, junto al bar El Bujio, desde donde comenzamos la ruta, predominantemente en descenso hasta la localidad de El Bosque.
La presencia de terrazas, nos indican los restos de antiguas huertas, de las que sobreviven algunos frutales, como podemos ver al inicio de la ruta, junto con las ruinas de algunos molinos harineros y batanes de los que encontraremos información en un panel informativo al poco de iniciar la ruta. Al dejar atrás las huertas, el valle se cierra, y aparece un bosque de ribera ó galería con sauces, álamos y chopos, en el que abundan las lianas, a mitad de recorrido otro panel informativo nos explica en qué consiste lo del bosque de galería, si bien el gilipollas de turno se ha dedicado a arrancar algunos trozos de texto de éste segundo panel. En este hábitat abundan ruidosos vencejos, abejarucos y mirlos. Entre la fauna, poco abundante en esta zona por la continuada presencia del hombre, destaca la nutria, recuperada en estos parajes que vuelven a ser habitados por varias parejas y que por supuesto no vimos, en su lugar Chuckie no dejo de entrar y salir todo el rato del agua, como un niño chico en los toboganes de un parque acuático. También encontramos entre la fauna que vive en el río numerosos invertebrados. La mayor parte del trayecto, caminamos a pocos metros del río, disfrutando de pequeñas cascadas, rápidos y pozas, resultantes de la acción erosiva del río, que a veces ha excavado su cauce al pié de farallones rocosos, hasta el punto que a mediación de la ruta, un cartel triangular nos avisa de riesgo de desprendimiento en los próximos 350 m. El contraste de luces y sombras que provocan los árboles contribuyen a la belleza de este paraje, que sin duda es ideal para acudir en familia, incluso para aquellas personas no acostumbradas a la práctica del senderismo. Una ruta perfecta a modo de introducción al senderismo y en cualquier caso muy apacible y gratificante incluso para el senderista mas exigente, acostumbrado a rutas de alta montaña, que si es verdad que cada ruta tiene su encanto, ésta es un ejemplo magnífico de “ruta con encanto”.

¿Qué es el bosque galería, conocido como “canutos” en Cádiz?
Se denomina bosque en galería, bosque de ribera o soto, a la vegetación riparia, es decir, que sobrevive fundamentalmente por la humedad del suelo, y que crece, por lo general frondosamente, en las orillas de un río.
Algunos tienen características excepcionales, como los de la ribera del río Tajo en Aranjuez, convertidos en Jardines del Real Sitio, que han obtenido la calificación de Patrimonio de la Humanidad. La alteración de los bosques en galería, o bosques de ribera, por distintos aprovechamientos humanos es muy intensa, y quedan pocos intactos en España. En sudamérica, fundamentalmente en la región selvática que incluye el Brasil, Paraguay y otros países, estos valiosos ecosistemas están siendo protegidos y la explotación humana controlada.
En algunos lugares recibe nombres locales, como soto (entre otras zonas, en el Valle del Ebro), canuto (en la provincia de Cádiz, con una vegetación relicta de Era Terciaria similar a la laurisilva).
Dan cobijo a gran cantidad de animales, y particularmente de aves, y muestran una capacidad de recuperación ante los incendios muy superior a la de los montes cercanos. El nombre "galería" proviene del hecho de que su vegetación cubre al río formando una especie de túnel, como en la galería de una mina. Se identifican claramente en el paisaje por ceñirse al curso del río, formando un pasillo o corredor completamente distinto del resto de la vegetación, en color y altura, además de caracterizarse por poder mantener especies caducifolias en climas con sequía de verano, como el clima mediterráneo, al depender esencialmente de la humedad del suelo y de las características azonales de éste.
Ripisilva, vegetación ripícola o de ribera
Es propio de estos bosques la localización de las especies en un sentido transversal al curso del río (gradación denominada catena, en cierto modo similar a las cliseries de la vegetación de montaña), siendo las más exigentes en agua las más cercanas a él, que hunden sus raíces en el mismo cauce (sauces o higueras), mientras que las menos exigentes aparecen alejadas varias decenas (a veces hasta cientos) de metros (tras el sauce el aliso, y luego chopos o álamos, el fresno, el olmo y el taray). La variedad es muy grande, tanto en talla arbórea como arbustiva y herbácea (toda clase de juncos, carrizos, espadañas, zarzas, serbal del cazador...)
Benamahoma:
Benamahoma es una pedanía de Grazalema, que le da nombre a la Sierra más lluviosa de España, y al Parque Natural de Grazalema. Benamahoma es un pequeño municipio de 400 habitantes dedicado casi en exclusiva al turismo rural, su pequeño casco urbano evoca paz y tranquilidad en cada uno de sus rincones, donde no dejara de sonar el cántico de los pájaros que pueblan la naturaleza de los bosques que lo envuelven por todos sus flancos.
Benamahoma se ubica en el corazón de la Sierra de Grazalema, y sus fiestas principales, son las fiestas de moros y cristianos, que tienen lugar el primer fin de semana de Agosto, son unas fiestas en las que los 400 habitantes y los cientos de turistas disfrutan de la fiesta y el relax, rodeados de naturaleza, y con temperaturas muy poco extremas.

Pasar unas vacaciones en Benamahoma es una excelente opción para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad, son varias las posibilidades con las que cuenta aquí, desde casas rurales a hoteles rurales.


La localidad de “El Bosque”:
La población se funda en el siglo XVI, cuando se construyen casas para los criados del duque de Arcos (Don Rodrigo Ponce de León a quien los Reyes Católicos le dieron este territorio en pago por su reconquista de distintas localidades. Estas casas se edificaron en las cercanías del palacio de Marchenilla, residencia de caza del citado duque. Estos mismos sirvientes edificaron después la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, nombre que posteriormente adquiriría la población. Como villa nació oficialmente en 1815 gracias a una Cédula Real de Fernando VII que se concedió gracias a la heroica resistencia de la población frente al invasor francés.
Pertenece a la provincia de Cádiz. En el año 2008 contaba con 2058 habitantes. Su extensión superficial es de 31 km² y tiene una densidad de 66,93 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 36º 45' N, 5º 30' O. Se encuentra situada a una altitud de 298 metros y a 101 kilómetros de la capital de provincia, Cádiz.
Se ubica a la ribera del río Majaceite en las estribaciones de la sierra de Albarracín. Forma parte de la Ruta de los pueblos blancos y del Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Hoy en día vive del turismo, fabricación de embutidos, quesos e industrias de gran tradición como la marroquinería y la fabricación de muebles artesanos.

Otras rutas por el parque natural Sierra de Grazalema a tener en cuenta:

--PINSAPAR: Son 12 Km y la duración media es entre 5 y 6 horas aproximadamente. Empieza con una subida dura, pero como es al principio no coge cansado y tras un km aprox. todo es llano o cuesta abajo. Las vistas y el parque de pinsapos son impresionantes, estamos ante una de las rutas más bellas, y la dificultad viene dada más por la duración que por el camino en sí, aunque, al llegar a Benamahoma hay una bajada muy considerable que se hace pesada porque llevamos mucho recorrido.
El punto de partida se encuentra en el Km. 17 de la Ctra. Grazalema - Zahara de la Sierra en el lado izquierdo.
Como se trata de un camino tan largo no se hace ida y vuelta, sino que cuando se llega a Benamahoma, hay un autobús que pasa a las 15:30 y que te puede dejar muy cerca de donde quedó el coche, es decir al principio del camino (hay que advertirlo al conductor porque no es parada oficial).

--PICO DEL TORREON: Presenta una fuerte subida hasta la cima con la correspondiente bajada, porque se trata de un camino de ida y vuelta con duración aproximada de 5 horas. La dificultad es alta, tanto por los fuertes ascensos y descensos como por la distancia, pero una vez llegados a la cima (1654 mtrs), las vistas son espectaculares además de poder ver cabras montesas y aves rapaces.
El punto de partida se encuentra a 5 km. de Grazalema en dirección a el Bosque.

--GARGANTA VERDE: El tiempo de duración estimado para este camino son 4 o 5 horas aproximadamente y la dificultad es alta, porque al principio hay una bajada muy pronunciada que lógicamente se convierte en fuerte subida a la vuelta cuando se está cansado. Tras el gran descenso inicial nos encontramos en la Garganta, de unos 400 mtrs de profundidad y con una enorme y bonita cueva en la base. Para llegar a una especie de llano desde el que se observan los buitres hay que avanzar por una senda estrecha que se esconde tras una señal. Podemos recomendar comer aquí en el llano (por supuesto algo que lleves puesto que aquí no hay restaurantes ni nada que se le parezca) y después emprender la subida.
El punto de partida es a 4 km de Zahara en la carretera del Puerto de las Palomas, dirección Grazalema.

--LLANO DE RAVEL: Camino de grava de poco desnivel, el tiempo aproximado entre la ida y la vuelta son 3 horas. Es un itinerario muy fácil y bonito, llega hasta la entrada del Pinsapar, pero no se adentra en él.
El punto de partida se encuentra a 4.5 Km de Zahara en la carretera a Puerto de las Palomas, dirección Grazalema.

--CERRO DE COROS: Un camino fácil con duración estimada de 2 horas. Cuando nos encontremos frente al lago de Zahara, hay que atravesar una valla de alambre a mano derecha, desde este punto seguiremos un camino sencillo con magníficas vistas de Grazalema y Zahara. Posibilidad de ver buitres.
Punto de partida: en el parking de Puerto de las Palomas.

--SALTO DEL CABRERO: Duración de 4 horas. Lo característico de este sendero son las vistas así como la gran cantidad de animales que podemos observar. No es difícil, si bien hay un descenso pronunciado hasta Benaocaz
Punto de inicio lo encontramos en el Puerto del Boyar a 3 kms de Grazalema en la carretera de Benamahoma.
--SIMA DEL REPUBLICANO: Camino sencillo con una duración estimada de 4 horas aproximadamente entre la ida y la vuelta. Discurre sobre todo por pistas agrícolas. Nos topamos con gran cantidad de vacas que pueden impresionar por su gran tamaño, pero son totalmente inofensivas. La sima es una caverna de paredes en posición casi vertical, creadas por la acción del agua
Punto de inicio: Un hostal abandonado en el término de Villaluenga del Rosario.
CONSEJOS PRÁCTICOS: Los caminos del Pinsapar y el Torreón están cerrados durante los meses de julio, agosto y septiembre ante la posibilidad de incendios. Para los senderos de: El Pinsapar, El Torreón, Garganta Verde y Llano de Ravel se requiere autorización; para conseguirla hay que dirigirse al CENTRO DE INFORMACIÓN de El Bosque, en horario de lunes a sábado de 10-14 y de 16-18. Los domingos de 9-14. Para solicitar la autorización deberemos ir provistos de D.N.I. o pasaporte. También podemos hacer la gestión por teléfono (956727029), con una antelación máxima de 15 días, especificando el itinerario, número de personas y el día en el que vamos a realizar la visita.