martes, noviembre 30, 2010

Desde el castillo de la Estrella al Tajo del Molino-Torró (TEBA)

Distancia aprox. 9,5 km

Desnivel aprox. unos 100 m de ascensión y 240 m de descenso

Punto de encuentro y comienzo de ruta: 11.00 am en el Mirador de la calle Santiago, situado a la entrada de Teba, tal y como llegamos desde el cruce de la carretera Ardales-campillo,situado justamente al pie del Castillón de Teba, inmediatamente después de atravesar el puente sobre el embalse del Guadalteba.

Punto mas elevado: Cruce de senderos de la cara noreste de la Camorra 620 m m

Tiempo aprox. 4 horas, incluyendo la visita a la cueva de La Paloma.

Nivel dificultad: bajo. Sin embargo conviene aclarar que el paso por el Tajo del Molino-Torró, vamos caminando al pié de un angostos desfiladero, donde nos vamos a encontrar con un pequeño tramo de rocas resbaladizas, donde hay que vadear el arroyo del Molino, siendo recomendable llevar chanclas o bien cruzarlo descalzo, porque aunque hay zonas que el vado tiene poco mas de dos metros de ancho, a no ser que se pegue un gran salto, es casi inevitable meter al menos un pié en el agua. Pero despacito y con precaución puede ser un tamo muy divertido tanto para pequeños como para mayores.

Tipo suelo: Sendero y pista terriza la mayor parte del camino, excepto los últimos 500 m a través del desfiladero, sobre las rocas del lecho del río, pero por fuera del agua (en teoría).

Tipo de recorrido: lineal.

Mapas: 1037 II

Época recomendada: Cualquier época menos verano.

Fecha de realización: domingo 28 de noviembre de 2010, magnífico día en el que nos quedó una atmósfera cristalina y unos cielos azules que nos acompañaron todo el día, tras un sábado en que cayó tal cantidad de agua que algunos amigos que tenían pensado venir, se autodescartaron el día anterior, sin darse una oportunidad para ver como amanecía el día.

Participantes: 30 compañeros entre los que vinieron: desde Jerez (Cádiz): Miguel Becerra, “El Maestro Jedi”, su mujer Nieves, su hermano Carlos, su cuñada Mª del Mar, su sobrino Ignacio, desde Puente Genil (Córdoba): Mª Luisa “El Duendecillo de Sierra Horconera”, Héctor “El Caimán de Puente Genil” con sus dos princesas y una amiguita. Desde Ronda Herminia “La Meiga da Rías Baixas” con una vecina de Ronda, nueva socia de Pasos Largos. Y desde distintos puntos de la costa: Valentín “El David Coperffield de las cumbres”, Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza”, Juan Antonio “El Señor de los Cahorros”, Silvia-Silvestre, Rosa “La Bailarina de Sierra Crestellina”, Ruslan “El Espartano”, Rusi, Vicky “La Botánica”, Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Anita “La Sirenita del Guadalmina”, los míticos Juan Carlos “El Portador del Anillo”, Paqui “La Reina del Chocolate”, nada mas y nada menos que “El Alférez Don Jesús” y su chica: Isabel “La Sirenita del Hozgarganta”, Maria “La Ninfa del río Verdugo”, Nacho “El Diablillo de Timanfaya”, Juan Ignacio Amador “El Pequeño Saltamontes” y los debutantes: Jose, Noelia, Fernando, Eva y el pequeño Fernando que progresan adecuadamente como jóvenes reclutas del Comando Preston.

A tener en cuenta: 1. Desde el punto de encuentro, sólo los conductores, nos desplazaremos, cada uno en nuestro coche, para dejar el mayor número posible de vehículos junto al Tajo del Molino, final previsto de ruta. A menos de 10 minutos en coche desde Teba. 2. Como la mayoría de las rutas que discurren por esta comarca, están muy expuestas al sol, debido a la gran ausencia de bosques, por lo que se hace muy recomendable la gorra y gafas de sol. 3. Unas chanclas para vadear el arroyo serán de agradecer en el último tramo de la ruta en caso de necesidad. 4.Así como un frontal o linterna para visitar la Cueva de la Paloma si tenemos la suerte de encontrarla abierta, no obstante desde la verja se puede observar la mayor parte de la cavidad.

Teba se encuentra situado al oeste de la comarca de Antequera. Sus tierras las atraviesa el río Guadalteba que da origen al embalse de su nombre, integrado en el complejo hidrológico Guadalhorce-Guadalteba. De su paisaje, constituido principalmente por pequeñas lomas y ondulaciones cubiertas de cereal y olivar, destaca la sierra de Peñarrubia. El pueblo tiene una forma muy curiosa a modo de hélice de avión pues su estructura urbana se encuentra ramificada, asentándose entre los valles que forman los cerros de la Camorra, Camorrillo, San Cristóbal y el Castillo. Precisamente por la cara sur y este de la Camorra discurre la primera parte de nuestra ruta.

El pueblo de Teba, declarado conjunto histórico-artístico es de obligada visita, no sólo por la importancia de su castillo sino por tratarse de un continuo salpicar de palacetes y viviendas señoriales que dan gran realce a sus calles, de trazado típicamente andaluz. Igualmente destaca la Iglesia de la Santa Cruz Real (s.XVIII). Otro punto de interés es el antiguo convento de San Francisco (s. XV). Además, nos ofrece parajes declarados de interés natural como el desfiladero del Tajo del Molino-Torró, uno de los rincones mágicos de la provincia de Málaga, donde tenemos previsto finalizar nuestro recorrido, y la zona denominada "La Puente" que es idónea para la acampada y descubrir la naturaleza disfrutando del aire libre. También es lugar de referencia para los amantes del parapente y ala delta, que tienen su pista de despegue en el cerro San Cristobal, desde donde toman altura para sobrevolar con frecuencia sierras las del Castillo y del Carmen, así como La Camorra; También es lugar propicio para la práctica de la pesca, en el embalse del Guadalteba.

De la artesanía destacan los bordados y la elaboración de objetos de esparto y palma, como espuertas, canastas, escobas, útiles agrícolas... En cuanto a la gastronomía, podrá degustar los platos típicos como la Olla, la sopa jervía, la porra, el lavapuertas, el guiso de espárragos, quesos frescos de cabra ... Finalmente, podrá disfrutar de sus fiestas mayores, que se celebran los días 10, 11 y 12 de agosto, en honor a Santo Toribio, siendo las más importantes y concurridas.

Tal y como estaba previsto nos desplazamos con todos los vehículos de vacío hasta el escampado que hay cerca del puente. Gracias a la furgoneta de Juan Carlos “El Portador del Anillo” y Paqui “La Reina del Chocolate” pudimos regresar todos los conductores en un solo vehículo al mirador de la calle San Pedro donde ya nos esperaban el resto de compañeros. Aunque en un principio teníamos prevista la visita al castillo una vez finalizada la ruta, no quisimos dejarlo para mas tarde por lo que pudiera pasar y subimos por las rampas que nos llevaron al emblemático castillo de la Estrella, todo un símbolo de la comarca del Guadalteba.

Desde la magnífica atalaya donde se encuentra ubicado estuvimos disfrutando de las vistas, destacando las que tenemos al este sobre el conjunto de los embalses del Guadalhorce-Guadalteba con el fondo del monte Huma y las montañas y tajos que componen el paraje natural del Desfiladero de los Gaitanes, al norte a nuestros pies la localidad de Teba, asentada en gran parte sobre el cerro de La Camorra, al sur el valle del Guadalteba, donde se asentaron las tropas castellanas para el asedio al castillo, al oeste pequeñas sierras como Ortegícar o el Padrastro de cañete la Real y al noroeste el esbelto peñón de Algámitas junto a la redondeada Sierra del Terril, asomando por encima de Almargen, toda la línea de autogeneradores con los que de forma, creemos que abusiva, han invadido esta comarca y muchísimos campos de cultivo de cereal y tierras de labranza a nuestro alrededor. Todo ello bajo bajo la atmósfera cristalina y el cielo azul radiante, que se nos quedó tras un sábado de copiosas lluvias, que a penas nos había dejado salir de casa el día antes.

Tras el paseo y reportaje por sus alrededores, entramos en la torre del Alcázar, que además de hacer la función de centro de interpretación de la comarca. Visitable de jueves a domingo en horario de 10.00 a 15.00, alberga un pequeño museo bastante mas interesante de lo que podría parecer en un principio, por tratarse de la única parte del castillo que conserva toda su estructura. Complementándose la visita además con un didáctico documental, que en unos diez minutos nos resume de forma magistral los episodios mas destacados por los que pasó el castillo de la Estrella, que fue construido en el siglo X y ampliado en los siglos XII y XIII. En 1330 Alfonso XI conquisto este castillo tras un largo y penoso asedio, cediéndolo posteriormente a la orden de Santiago. A mediados del siglo XV pasó a manos de Juan Ramírez de Guzmán, cuyos descendientes recibirían en 1552 el título de Condes de Teba. Durante la Guerra de la Independencia fue ocupado por los franceses que precisamente fueron con sus cañonazos los autores de la mayoría de boquetes y roturas que hoy vemos en sus murallas. Realizándose una reforma en 1811.

Uno de los episodios más conocidos de su rica historia es el del caballero escocés Sir James Douglas, que se encontraba de paso en Sevilla en su viaje hacia las cruzadas de Tierra Santa y que fue convencido por el rey Alfonso XI, para que uniera sus fuerzas a esta otra cruzada que estaba teniendo lugar a orillas del río Guadalteba. Llegando con el corazón de su rey Bruce (el famoso héroe de la independencia escocesa que aparece en la película de Braveheart). Sir James Douglas acompañado de sus hombres abandonó la disciplina del frente castellano, persiguiendo una avanzadilla de hostigamiento en plena huida enviada por el Rey de Granada cayendo en una emboscada. Sin embargo, ofreció tanta resistencia que las tropas musulmanas tuvieron que emplearse a fondo, dejando un flanco libre que propicio la conquista del castillo de la Estrella.

La fortaleza se divide en dos recintos. El exterior se adapta al terreno, tiene barbacana al noreste y dispone de 18 torres, todas cuadradas excepto una circular situada al noreste y otra octogonal albarrana al norte. Dispone de tres puertas, la principal orientada al oeste, hacia Ronda, y las otras dos, más pequeñas, orientadas al norte Sevilla y noreste Granada.

Todo el conjunto del castillo se encuentra muy arruinado, principalmente por algunas personas del pueblos, amigos de lo ajeno, que lo han despojando concienzudamente de toda su valiosa sillería, de esquinazos, ventanales e incluso portalones usadas para embellecer o construir algunas casas del pueblo. Actualmente se encuentra en estado de ruina consolidada, y pueden apreciarse diversas obras de afianzamiento en el edificio principal del alcázar.

Descripción de la ruta:

Se trata de la denominada ruta Los Molinos que de un tiempo a esta parte se le ha intentado dar cierta publicidad por parte del Ayuntamiento de Teba, consciente del creciente interés de las rutas de senderismo, como un complemento mas al atractivo de su interesante término municipal. De hecho atraviesa el tajo del Molino, que sin duda alguna, lo consideramos como una de las joyas paisajística de la provincia.

En la misma entrada de Teba, tal y como llegamos desde Ardales por la MA-465, nos encontramos con unas terrazas con barandillas de hierro, conocidas como el Mirador de la calle Santiago, con magníficas vistas de los embalses que van a convertirse en el principal referente visual desde el inicio de ruta. Caminando unos 300 m junto a la carretera, dirección este, probablemente en sentido contrario al que hemos llegado, abandonamos la carretera por la primera pista de tierra que sale a nuestra izquierda, una cruz de cemento pintada de blanca se encuentra en el margen izquierdo, justo al inicio de esta pista por la que comenzamos a ascender suavemente.

A la izquierda llevamos en todo momento los tajos que flanquean la cara sur y este de La Camorra, mientras que a la derecha seguimos teniendo vistas hacia los embalses con algunos ramales del camino que se dirigen hacia casas cercanas junto a las que vamos pasando. Poco después de 1,5 km caminando por esta pista que discurre paralela a la base de La camorra, que en todo momento llevamos a la izquierda, mientras vamos caminando en dirección norte. Llegamos a un cruce de caminos, si seguimos de frente, haciéndose bastante mas pronunciada la ascensión unos 300 m mas allá pasaremos junto a las ruinas de un cortijo acabándose dicha pista poco después desde ese punto se puede acceder fácilmente a la cumbre de La Camorra (739 m). Girando a nuestra izquierda dirección oeste, no existe ningún camino o sendero claro, pero entre la pendiente relativamente suave y escalonada y algunos caminos de cabra llegaremos a la cumbre en poco mas de veinte minutos desde que abandonamos la vista, con la única dificultad de tratarse de un canchal que nos obliga a ir caminando las rocas a veces afiladas, pero que con precaución se realiza sin problemas. Desde su redondeada cumbre donde nos encontramos con una sencilla torre de repetición, tenemos unas privilegiadas vistas del entorno, pero para asomarnos al borde desde donde podemos apreciar una parte importante del núcleo urbano de Teba, tenemos que caminar unos 200 m en dirección oeste.

No obstante, llegados al mencionado cruce de caminos, nuestra ruta discurre por el ramal la derecha, dirección este, adentrándonos por tierras de cultivos. Sin embargo, este camino, lo abandonaremos unos 200 m después, girando a nuestra izquierda, dirección norte, vamos por una pista secundaria algo pedregosa pero perfectamente marcada, que discurre en paralelo a un barranquillo a nuestra izquierda en el que se han construido pequeñas presas para frenar la erosión de las aguas torrenciales, en la pendiente del valle que forman los cerros de la Majadilla de Antequera a nuestra derecha y las laderas de La Camorra, cada vez mas lejos a nuestra izquierda. El camino serpentea cómodamente en descenso, salpicado de tomillo, lavandas, matagallos, romero, pequeños bosquetes de encinas y algún que otro pino solitario. Precisamente junto a un gran pino solitario hicimos la parada táctica del almuerzo, pues aunque en teoría desde el inicio hasta aquí se tarda algo menos de dos horas, la interesante visita al castillo, que por otra parte fue un perfecto complemento para esta ruta, obviamente retrasó los tiempos de paso por los distintos hitos del camino según lo que teníamos estimado.

Reanudada la marcha tras el almuerzo, empezamos a girar dirección este, es decir a nuestra derecha, situándonos en paralelo al arroyo de la Venta, por una zona llana conocida por los lugareños con el curioso nombre de “Llano Espá”. A unos 500 m a nuestra izquierda al otro lado del arroyo que por aquí parece poco menos que un canal excavado en una zanja dejamos la cortijada de Gangarilla. Conforme vamos girando el cerro de La Solana que queda a nuestra derecha, nos vamos orientando hacia la entrada del desfiladero conocido como tajo del Molino, que recibe su nombre del impresionante molino de aceite (S. XVII), cuyas ruinas son testimonio fiel de la importancia que debió tener en su día. Encontrándose en la margen izquierda del arroyo de La Venta hacia cuya orilla pasamos como mejor pudimos, no siendo una cuestión fácil con todo el agua que había caído en la jornada anterior. Incluso los mas habilidosos del grupo en situaciones comprometidas tuvieron que estudiar detenidamente el vado, antes de apostar por el paso mas asequible. Formándose casi literalmente un puente humano de fuertes y voluntariosos brazos que hicieron posible que incluso los mayores menos hábiles y los mas pequeños, no sólo pasaran sin dificultad, sino que además se lo pasaron en grande. Situación que volvería a repetirse cuando unos 200 m aguas abajo, las impresionantes paredes bajo las que íbamos caminando, con algún que otro escalador colgado entre cueva y cueva. Nos obligaban por segunda vez a cambiar de orilla. Siendo varios los compañeros que incluso se llegaron a meter en el agua para colaborar con el paso de los pequeños de una orilla a otra destacando “El caimán de Puente Genil” que aún debe estar con los pies congelados, “Ruslan El Espartano” y “El Maestro Jedi” que incluso llegó a caer dos veces seguidas en un vado alternativo, que finalmente resultó ser un vado trampa, siendo afortunadamente el único hombre al agua de los 30 compañeros que salvamos el doble vado con ayuda de los senderistas de leyenda.

Una vez en el escampado donde habíamos dejado todos los coches al principio de la mañana junto al puente, aquel que tenía los zapatos mojados tuvo la oportunidad de cambiarse y continuar hasta la cercana entrada de la Cueva de La Paloma que aunque nos la encontramos con la verja cerrada, al menos si pudimos ver la mayor parte de dicha cavidad que es realmente interesante. Finalizando aquí esta ruta que resultó tan interesante, como divertida con su toque de aventura.

No obstante, si hubiéramos decidido completar el trazado circular para regresar a Teba, situándonos bajo el puente que atraviesa el arroyo de la Venta, junto a las casas de la Tenería, donde nos encontramos con unos interesantes paneles sobre la avifauna, el tajo, el molino, la cueva de La paloma y demás elementos de interés del paisaje que tenemos ante nosotros. El camino continúa por la pista terriza que discurre en paralelo al arroyo por su margen derecho según el sentido de la corriente, es decir, por la orilla contraria a las casas de Las Tenerías. Inmediatamente despuésw el camino gira a la derecha, orientándose ya en dirección predominantemente oeste, noroeste caminando ya en dirección a Teba que junto con el castillo de la Estrella son el referente de este último tramo de la ruta, que discurre entre campos de olivos, almendros y cereales, relativamente cercano a la carretera que vamos a llevar a la derecha en todo momento,a excepción de un corto tramo a la altura del antiguo Molino Lucero, junto al cual ha surgido una pequeña barriada periférica de Teba, donde se encuentra una gasolinera y un cementerio de coche, junto al que pasamos, volviendo a atravesar poco después la carretera, que definitivamente volverá a quedar a nuestra derecha, siendo ya el último hito del camino el paso por el cortijo de Las Pilas, a partir del cual, las ascensión hacia Teba comienza a endurecerse un poco finalizando con un par de zig-zags de la pista terriza que nos devuelven al mirado de la calle Santiago.

lunes, noviembre 22, 2010

VI Travesía paisajística Valle del Genal

VI Travesía paisajística Valle del Genal

Sábado 20 de noviembre 2010

El lema: Entre los valles del Genal y Guadalmansa, el paisaje que nos rodea nunca cansa

Pujerra-Jubrique-Genalguacil

Recorrido: lineal de 22,1 km

Dificultad: Alta. La mayor dificultad estriba en las ascensiones de Pujerra al Jardón y de la Pasá del Monardilla a Benajarón. Utilizaremos carriles, vías de saca, cortafuegos y senderos.

Desniveles: Ascenso acumulado: 1.117 m. Descenso acumulado: 1.347 m

Máxima pendiente: 31,9 %. Mínima pendiente: -27,4 %

Altura mínima: puente sobre el río Monardilla 369 m.

Altura máxima: monte Jardón 1.158 m

Los guías: Rafa Flores “El mago Gandalf de la Serranía” coordinador de dicha travesía encabezando la marcha, Herminia Carballo “A Meiga da rías Baixas” de enlace y Salvador Moreno “Geyperman Salvador” como guía de cola compartiendo la función con José Antonio “Blackmountain”.

Participantes: alrededor de 50 entre los que estuvieron, además de los ya mencionados: Juan “El Coloso de Casarabonela”, Lourdes Del Río, Yoli “Como corre”, Isaac “El Pirata de la Pata de jamón”, Tatiana “Ginger”, El Indomable Jaime, Juan Luis España “Husvond”, Victoria Beltrán “La Princesa Druida”, Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Andrés Noel González “El Gran Maestre”, Mónica, Ilse “La Gacela de la Selva Negra”, Salvadora Rivas, Agustín Flores, “La Gacela de Villamartín”, Magdalena Mayor “La Pimentonera de Águilas”, Remedios Gallego, Carlos Tapia “El Retratista de Atardeceres y Amaneceres”, José Antonio Luque “El Vigilante de la playa”, Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza”, Maria Andrea Rivera “La Chilena”, “La Rosa de la Comarca”, Isidoro Olivares “El Ilusionista”, Salvador Herrador, Fernando Durán, Paco Domínguez “El Reportero de las Cumbres”, Teresa Rodríguez “La Doctora Cole”, Rafael Márquez “El Aristóteles de la Senda”, Miguel Becerra “El Maestro Jedi”, Reinaldo “El Senescal de la Bahía”, Manuela “La Dama de Hierro”, Severo “El Artesano del GPS”, Bernardo “El Curtidor de Ubrique”, Juan Carlos Bernal “El Motorista Fantasma”, Ana María Garcia “La Silenciosa”, Paco Leal “El Doctor Leal”, María Díez, “La Rosa de Manilva”, Juan Antonio “El Señor de los Cahorros”, Silvia Mérida, Carlitos “El Poeta Matemático”, etc…

1ª parte, de Pujerra a Jubrique (Variante de la Ruta 49 del Libro Valle del Renal guía del Excursionista en sentido inverso al descrito en la pág. 399)

Repartidos los mapas y dada la charla a la entrada de Pujerra iniciamos la caminata bajo un cielo completamente cubierto de nubes bajas a cuya altura no tardaríamos en llegar remontando las empinadas calles del pueblo que en breves minutos nos pusieron en la antigua vereda de Estepona, donde el grupo caminaba a buen ritmo por la pista cubierta por una gigantesca alfombra de hojarasca, erizos de los castaños y alguna que otra seta digna de ser fotografiada, entre monumentales troncos centenarios con los que nos hicimos la foto de grupo, para poco después tomar una variante que nos llevaría hasta la cooperativa de castañas, donde se hizo una breve parada de reagrupamiento para tomar un tentempié y de camino sacar los impermeables, pues empezaba a caer una lluvia fina que nos acompañaría la mayor parte de la jornada.

Poco a poco íbamos dejando atrás la zona de castaños, que tras las últimas lluvias y sobre todo después de varios días de viento ya se habían desprendido en gran medida de sus hojas, encinas y pinos comenzaban a ganar protagonismo conforme íbamos ascendiendo, por la divisoria de vertientes que daría vistas al Mediterráneo a nuestra izquierda y espectaculares vistas sobre el Valle del Genal a la derecha, que no pudimos ver, porque antes de ranos cuenta ya estábamos caminando completamente inmerso entre las nubes, con las cámaras bien guardadas sin ser utilizadas en un largo trecho del camino y comentando entre bromas, que la ruta pasaba a convertirse en paisajística intuitiva. Tras un par de duros repechos, al mas puro estilo tour de Francia coronamos el monte Jardón 1.158 m, donde nos hicimos la correspondiente foto de grupo en la que siempre faltan los reporteros de leyenda que se prestan a inmortalizar el momento. Por primera vez en todas las ediciones del valle del Genal realizadas hasta la fecha se coronaba una cumbre señera, pero paradójicamente estando mas altos que nunca no se veía un carajo.

Entre pinos, encinas, alcornoques, castaños, algarrobos y algún que otro roble disperso, proseguimos este paseo entre las nubes predominantemente en descenso alternándose con algunos llanos y pequeños repechos, mientras pasábamos por el puerto de la Fuente del Corsito, Sillada de Maria Antonia y por fin el descenso a Jubrique, donde por primera vez a lo largo de la jornada comenzábamos a disfrutar de amplias panorámicas, en este caso sobre el valle del río Monardilla, donde el dorado de los castaños se alternaba con los verdes de las encinas y alcornoques. Hasta Jubrique se había igualado prácticamente el tiempo empleado en la jornada preparatoria, sin embargo, el paron de casi una hora de almuerzo de Jubrique nos dejó congelado a mas de uno, que un día después estamos a base de frenadol y colacao calentito con miel.

2ª parte, de Jubrique a Genalguacil (Variante de la Ruta 50 del Libro Valle del Renal guía del Excursionista en sentido inverso al descrito en la pág. 405, tomando como referencia el PR. A-241)

Sobre el mapa el trecho que nos restaba entre Jubrique y Genalguacil, a penas llegaba a una tercera parte de lo que ya habíamos recorrido entre Pujerra y Jubrique. Sin embargo, aunque el chirimiri no nos daba tregua, las nubes se elevaron lo suficiente para permitirnos disfrutar de la espectacular paleta de colores que envuelve al valle del río Monardilla en esta época del año y desde las inmediaciones del puente de madera que uno a uno fuimos cruzando, no hubo cámara que quedara sin desenfundar para inmortalizar el bellísimo paisaje en el que estábamos inmersos, rodeados de helechos rocas y muros de piedra cubiertos de musgo, como si estuviéramos en el norte, la hierba resplandecía por todas partes y los amarillos y dorados de chopos y castaños, contrastaban con el verde de encinas, alcornoques, olivos, almendros y una gran variedad de árboles que disfrutan de un microclima perfecto en este valle mágico por donde comenzábamos a ganar altura camino de Genalguacil por el PR. A-241, hasta que a la altura de una casa, después de que el sendero se haya convertido en pista, abandonamos la misma, por otro ramal de sendero, señalizado por unas flechas blancas, que un extranjero afincado en esta zona, se ha dedicado a señalizar.

Entre muretes de piedra, fuimos ascendiendo en zig-zag hasta llegar a un mágico bosque castaños, que a diferencia del de Pujerra, aún se encontraba en su esplendor, de hecho, la mayoría de castaños aún tenían hojas verdes y amarillas, que entre las intermitentes neblinas, hicieron las delicias de todos los amantes de las fotografía, disfrutando de las últimas vistas de Jubrique, ya muy por debajo de nosotros, rodeados de castaños y setas de todo tipo entre las que ni siquiera faltó, la famosa seta roja de los gnomos. Hasta mas allá del puerto del Zorro, la ruta entre castaños se convirtió en un auténtico espectáculo visual, iniciando ya el descenso hacia Genalguacil, encinas centenarias de un porte impresionante, se convertían en las grandes protagonistas del último tramo de esta travesía, donde rojos zumaques encendidos, parecían hacernos un pasillo de honor hasta entrar en las calles de Genalguacial, donde llegamos a la hora prevista. Disfrutando de sus fuentes y escultura conforme atravesábamos esta singular localidad. Así como de un inolvidable atardecer donde a modo de recompensa por todo lo que no pudimos ver en el primer tramo de la travesía, la meteorología nos regaló un paisaje espectacular, donde los rayos del sol se filtraban entre unas nubes cortadas, contemplando unas luces y sombras, que multiplicaban los colores del paisaje, en constante cambio tal y como las nubes se iban moviendo en lo que fue el mejor colofón para aquella jornada, por otra parte genuinamente otoñal al 100%.

Senderismo por Cantrabria

Senderismo en Cantabria:

Cuando hablamos de la práctica del senderismo y mas concretamente de la montaña en Cantabria, al igual que le ocurre a su vecina localidad de Asturias, rápidamente lo asociamos al parque nacional de los Picos de Europa, probablemente la cordillera mas espectacular de toda la geografía española, gracias a sus cumbres alpinas, sus impresionantes tajos y desfiladeros. Su amplia red de senderos, vías de escaladas, vías ferratas, antiguas minas, aldeas ubicadas en parajes increíbles. En definitiva un auténtico paraiso para todos los amantes de la montaña, el senderismo y otros muchos deportes al aire libre que también se pueden practicar en este entorno.

Sin embargo, al igual que le ocurre a Asturias Cantabria cuenta con una amplia red de senderos repartidos por los distintos parques y parajes naturales que existen dentro de la provincia como por ejemplo:

Parque Natural de los Collados del Asón: Sin duda la característica más importante del Parque reside en el glaciarismo. El Parque Natural se encuentra dentro de lo que fue el amplio conjunto glaciado de la montaña oriental de Cantabria. Lo más significativo estriba en que su desarrollo alcanzó las cotas más bajas de toda la península ibérica, como muestra la morrena frontal de Bustalveinte, situada por debajo de los 600 msm. En el Parque son bien visibles algunas de las formas de acumulación y erosión provocadas por el hielo destacando por su espectacularidad el Circo de Hondojón. Los ecosistemas que alberga, la diversidad de fauna y flora asociada, la tranquilidad y autenticidad de los paisajes, contribuyen a recomendar su visita.

Parque natural de las Dunas de Liencres: que se caracteriza por su paisaje dunar y las playas de Valdearenas y Canallave.

Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel: que destacan por la gran variedad e importancia de sus hábitats, tanto los ligados al medio estuarino, como los forestales. Como humedal es el más importante del norte de España y está incluido en la Lista de Humedales del Convenio de Ramsar. Es utilizado por las aves migratorias, procedentes del norte y el centro del continente, en su desplazamiento hacia tierras más cálidas. De forma global, en este espacio natural se han observado, hasta la fecha, 121 especies de aves ligadas al medio acuático. A finales del mes de diciembre y comienzos de enero, se produce la mayor concentración de aves en las marismas. Es entonces cuando la marisma alberga una población de 10.000 a 20.000 aves, de 60 especies diferentes.

Parque natural de Oyambre tiene una gran riqueza paisajística y ofrece la posibilidad de observar numerosas aves acuáticas. Además sus playas son uno de los principales atractivos de la zona.

Parque natural del Saja y Besaya: en mi modesta opinión, dejando a un margen los insuperables picos de Europa, la joya de la corona del interior de Cantabria, con excelentes vistas panorámicas desde las zonas más altas, donde se accede por itinerarios diseñados. Ofrece la posibilidad de observar una rica y variada fauna, como aves rapaces (buitre, alimoche, etc.), picos picapinos (varias especies), corzos, etc.
Muy buena representación del bosque plano-caducifolio así como de pastizales de puerto.

El único núcleo urbano asentado dentro del Parque Natural es el conjunto histórico de Bárcena Mayor, un lugar verdaderamente mágico que nos causó una gratísima impresión. Aquí el tiempo parece haberse detenido. De hecho perdimos la noción del tiempo contemplando magníficos ejemplos de la arquitectura rural montañesa, milagrosamente conservada. Además, se pueden ver castros y dólmenes, la calzada romana y los pueblos de arquitectura tradicional el Puerto de la Palombera, la Romería del Moral y el Paso de la Tudanca.
Otro evento de especial interés es la subida del ganado a los puertos de Sejos, el 16 de junio de cada año (es la fecha en la que se abre el periodo de pastos para el ganado de todo el valle de Cabuérniga (Ruente, Cabuérniga y Los Tojos), cuando se congregan unas seis mil cabezas por las pistas hacia dichos pastizales). Un acto que suele atraer muchos turistas es la «Fiesta del cocido», que se celebra en el área recreativa de Ucieda el primer domingo de septiembre.

Parque nacional de Los Picos de Europa

Esta espectacular cordillera caliza está dividida en tres macizos: el macizo Occidental o Cornión, el macizo Central o de los Urrieles, ambos pertenecen a Asturias y el macizo Oriental o de Ándara, que pertenece a Cantabria y la zona sur del macizo central y occidental pertenece a León. Cuenta con un gran número que superan los 2.500 metros. Tiene la peculiaridad de encontrarse muy cerca que se encuentran del mar Cantábrico, hasta el punto de que en su zona norte tan sólo dista 15 kilómetros del mar. Geográficamente los Picos de Europa se encuentran en la línea de la Cordillera Cantábrica, si bien son considerados como una unidad independiente de ésta por su formación más reciente. Ocupan una superficie total de 64.600 hectáreas repartidas entre las tres comunidades provincias anteriormente mencionadas. En la actualidad el Parque Nacional de los Picos de Europa constituyen el segundo parque nacional más visitado de España, después del Parque Nacional del Teide (Tenerife).

Las mayores alturas se encuentran en el macizo Central ó de los Urrieles, que pasa por ser el más agreste de los tres, pues catorce de sus cimas superan los 2.600 metros de altitud, con el Torrecerredo, de 2.648 metros, como techo de estas montañas y tercer máximo de toda la Península Ibérica, después de Sierra Nevada y los Pirineos. Otra montaña que se encuentra en este macizo es el Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu, de gran importancia histórica en el alpinismo español. Fue conquistado por primera vez en 1905 por Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa y en primer lugar por su compañero de cordada Gregorio Pérez DeMaría, natural de Caín de Valdeón.

En el macizo Occidental o Cornión, llamado así por la forma de cuerno que ofrece su silueta al ser avistado desde el oeste, destaca la Peña Santa, que con sus 2.596 metros de altitud supera en 110 a la siguiente cima de este macizo, la Torre de Santa María o Torre Santa de Enol. Por estas dos montañas, la Peña Santa y la Torre Santa, este macizo es también conocido como el de las Peñas Santas.

El macizo Oriental, también llamado de Ándara por estar en él el circo del mismo nombre, es el más modesto de los tres, tanto en alturas (su techo, la Morra de Lechugales, alcanza los 2.444 m de altitud) como en verticalidades. Aún así nos seguirá enamorando por su espectacular belleza. En sus valles atravesados por ríos de aguas cristalinas se encuentran asentados los municipios de Tresviso, Peñarrubia, Castro, Cillorigo de Liébana, Tama, Baró, Camaleño, Potes, Cabezón de Liébana, La Vega, Vega de Liébana y Pesaguero. Potes es a los picos de Europa cántabros, lo que Covadonga a los picos de Europa asturianos.

Sin duda alguna uno de los atractivos principales es el Teleférico de Fuente Dé

Se trata, sin duda, de una de las actividades y excursiones más frecuentadas por el turismo de Picos de Europa en la zona de Potes, en Cantabria. Situado en una gran depresión glaciar, se encuentra el teleférico que solventa en 3 minutos y medio un desnivel de 750 metros, mientras vamos disfrutando de un paisaje grandioso, observando entre otras muchas cosas unos senderos zig-zagueantes que remontan laderas imposibles. En la parte inferior hay un restaurante y varios puntos de souvenirs así como el famoso Parador Nacional de Fuente Dé.

Una vez arriba, el espectáculo es precioso y además podemos realizar varias rutas de senderismo o aproximaciones a paredes para los amantes de la escalada:

Un gran circo glaciar donde la niebla va y viene con unos cambios de luz impresionantes que nos van mostrando grande moles de piedra.

Desde allí arriba parten dos rutas con sus paneles informativos correspondientes, que al mismo tiempo sirven para enlazar con otras rutas. Por un lado tenemos la ruta PR. PNPE 23: Los Horcados Rojos, que nos lleva hasta un precioso mirador desde donde tenemos unas vistas privilegiadas del Naranjo de Bulnes, localmente conocido como Pico Urriellu y por otra parte tenemos la ruta PR. PNPE 23: Puertos de Áliva-Fuente Dé. Que comparten el primer kilómetro hasta que llegamos a una bifurcación perfectamente señalizada, de manera que a la izquierda nos desviaríamos hacia los Horcados Rojos y a la derecha llegamos a los puertos de Áliva tras un corto repecho y a partir de allí se inicia un espectacular descenso hasta llevarnos de vuelta a la estación inferior del teleférico en Fuente Dé. Después de completar un recorrido de unos 14, 5 km predominantemente en descenso que se suelen hacer entre 4 y 5 horas. Por lo que para este 2º recorrido sólo tendríamos que sacar un billete de ida.

Horarios y precios del Teleférico de Fuente Dé (noviembre 2010)

Generalmente el horario es de 10:00 a 18:00 horas pero en las épocas de mayor afluencia abren mas temprano y cierran un poco más tarde. En temporada de verano, maste vale pegarte el madrugón y llegar allí a primera hora o tendrás que esperar mas de una hora o incluso mas de dos hasta que te llegue tu turno.

Los funiculares salen cada 10 minutos y transportan un máximo de 20 personas, si somos un grupo mas reducido salen igualmente, sin hacer falta que esperemos a que se forme un grupo grande. Una vez arriba te puedes quedar el tiempo que quieras. Luego haces la cola y bajas cuando quieras.

Precios del Teleférico

Adultos: 15 € Ida y vuelta. Solo ida 9 € (con descuento de unos 2 € para federados en montaña) Niños: 5 € Ida y vuelta. Solo ida 3 €

Viaje a Cantabria

Viaje a Cantabria

viernes, noviembre 19, 2010

Ascensión a Peñalara, el techo de Madrid

La Chica que miraba a las Estrellas y el Hombr que sabía demasiados escribieron:

Hola compis: el viernes pasado tuvimos que ir a Madrid por trabajo, y aprovechamos el sábado para subir al Peñalara, os mando algunas fotos y una breve crónica. Espero que os guste. Besos!

Patri y Miguel

Ruta circular desde el Puerto de Los Cotos con ascensión a Peñalara y descenso por las lagunas de los Pájaros y la Laguna Grande de Peñalara.

Partimos desde el pueblo de Rascafría por carretera hasta el aparcamiento del Puerto de Cotos, son las ocho y media de la mañana y solo nos encontramos con algunos montañeros que se preparan para subir al techo del Parque Natural.

El puerto se encuentra por encima de un mar de nubes que cubre todo el territorio que nuestros ojos alcanzan a ver, en un día muy claro y soleado. Ya vemos las cumbres nevadas cuando comenzamos a subir por la pista. La ascensión la hacemos por la vía más común y transitada, por un camino en buen estado y bien señalizado, que en 5,4 Km. y con unos 600 metros de desnivel nos pondrá en la cumbre en apenas dos horas.

Pasamos por el Mirador de la Gitana donde hay una rueda de orientación con los nombres de las principales cumbres de la zona. Dejamos el mirador a nuestra derecha continuando por la pista en continuo ascenso, haciendo zig zags hasta llegar a la cota de 2.100 m. donde la acumulación de nieve se hace patente. Corre bastante viento y hay algunas zonas heladas, ya sabemos que tendremos que usar los crampones en la cara norte. La parte final de la ascensión al Peñalara es bastante suave, ya que el mayor desnivel lo hemos superado al principio.

Ya en la cumbre hacemos las obligadas fotos rodeados de un inmenso mar de nubes en todas direcciones, que no nos deja ver el valle de Lozoya ni el territorio de Segovia, pero por otra parte conforma un paisaje mágico y blanco solo roto por las cumbres más altas. Al oeste, Siete Picos, Montón de Trigo y La Mujer Muerta. Hacia el sur, Cabezas de Hierro y Cuerda Larga, e incluso se podía divisar las cumbres más altas de la Sierra de Gredos, como Almanzor.

Continuamos nuestra travesía, ya que el frío aprieta y no podemos permanecer mucho tiempo parados. Seguimos por la cuerda hacia el Norte por la cresta que une Peñalara con el cerro de los Claveles. El terreno está helado y conociendo la caída que hay a la derecha, nos vamos dirigiendo a la zona de la izquierda de la cresta que por una parte es menos peligrosa pero por otra parte, el hielo está más duro porque el viento incide sobre esa cara. Ya equipados con crampones y piolets vamos cruzando la cara norte del macizo descendiendo poco a poco hasta que ya divisamos la Laguna de Los Pájaros, parcialmente congeladas sus aguas. Esta laguna es un lugar en el que gusta pararse, observar el paisaje y respirar.

Después del descanso las huellas en la nieve nos guían por el camino que va rodeando el macizo de Peñalara hacia el Sur, un entorno lleno de pequeñas lagunas y que muestran el origen glaciar de esta sierra. Llegaremos por un terreno fácil y con nieve blanda hasta la Laguna de los Claveles y un poco más abajo nos encontramos con una zona llena de pequeños arroyos que se atraviesan fácilmente. Ya divisamos desde aquí la Laguna Grande de Peñalara, donde se concentran decenas de personas. La laguna está acordonada, una decisión tomada por la erosión que causaban tantísimas personas pisando el terreno terriblemente frágil.

Desde la laguna, el camino de bajada no tiene ninguna dificultad e incluso se han instalado algunas pasarelas de madera para evitar el pisoteo en zonas delicadas. Hay que apelar a la responsabilidad de todos y advertir que no está permitido salirse de los senderos, para evitar la erosión de los suelos.

Al llegar al Puerto de Cotos, son las 16:30 h. y entonces nos damos cuenta de la verdadera magnitud de los visitantes que se acercan a este paraje, el aparcamiento está lleno, no solo de coches sino también de autobuses, y las praderas se han convertido en un merendero improvisado, donde los niños ruedan en la hierba y los mayores degustan manjares campestres.

Igualeja-Parauta-Cartajima-Júzcar, por los castañares del Havaral

Igualeja-Parauta-Cartajima-Júzcar, por los castañares del Havaral

Distancia aprox. 14 km. Desnivel aprox. 500 m de ascensión y unos 400 m de descenso. Punto mas bajo de la ruta: Ruinas del Molino Real, 610 m Punto mas elevado: Cartajima, 864 m Tiempo aprox. Unas 6 horas Nivel dificultad: medio/bajo Tipo suelo: sendero y pista forestal. Tipo de recorrido: Lineal. Mapa: Igualeja (1.065 I) Fecha: Sábado, 6 de noviembre de 2010

Participantes: desde Jerez llegaron Miguel Becerra “El Maestro Jedi” y su mujer Nieves, desde Cádiz: Carlos “El Rey de la Risa”, desde La Línea “Juan Lukita”, desde Sevilla: Cristina “La Princesa de Itálica” y Auro “La Perla del Arahal”, desde distintos puntos de la Costa del Sol: “La Rosa de Manilva”, Rusi, su pequeño espartano, María La Chilena, Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza” y su mujer Rosa, Jos “El Coloso del Pico Capilla”, Inma, Antonio “El Titán del Plaza de Armas”, Roción “La Ninfa del Castaño Santo”, Silvia “Silvestre”, Valentin “El David Coperfield de las cumbres”, María “Sentido y Sensibilidad”, Juan Antonio “El Señor de los Cahorros”, María “La Ninfa del río Verdugo”, Nacho “El Diablo de Timanfaya”, Mateo y Juani un servidor. Y como estrella invitada: ¡nada mas y nada menos!, que Juan Luis Muñoz “El Hombre que susurraba al oido de los pájaros” con su mujer y sus tres hijos, completando un total de 26 compañeros de ruta, mas un matrimonio que se nos unió en el primer tramo del recorrido entre Igualeja y Parauta.

Una vez que dejamos el mayor número posibles de coche en Júzcar, final previsto de ruta, nos desplazamos hasta Igualeja una vez mas, como punto de partida de esta mágica travesía por el Havaral que ya se ha convertido en una clásica otoñal del calendario prestoniano. Igualeja cuna de bandoleros como: El Zamarra, El Zamarrila ó el sanguinario Flores Arrocha. El mágico paraje del Nacimiento siempre fue buen lugar para iniciar la ruta y genuino telón de fondo para la foto de grupo, ó grupos en plural, pues casi siempre se suele coincidir con algún grupo que llega o que parte desde este mágico rincón de la Serranía y mucho mas cuando el maravilloso fenómeno de la “Primavera de Cobre” se encuentra en su máximo esplendor.

De Igualeja a Parauta por el PR A-226

A través de la calle principal, pasábamos junto a la iglesia, para iniciar la ascensión por las empinadas calles de Igualeja que entre encaladas casas e inverosímiles revueltas nos lleva por la Cuesta de la Tetona. Comenzando aquí el PR. A-226 que nos lleva a Parauta. La explosión de colores otoñales ya es latente desde el principio, mas aún si a los verdes, dorados, ocres y amarillos de los castaños con sus multiples gamas y variantes según la luz del sol, unimos a la paleta de color, los rojos y anaranjados zumaques flanqueando el camino, encinas, alcornoques, algarrobos, olivos y almendros, que entre otros han colaborado ha enriqcer esta maravillosa paleta de colores, que además de embellecer la comarca del Valle del Genal son la principal fuente de riqueza de los pueblos que alberga.

Tal y como dejando atrás Igualeja y nos damos media vuelta tenemos una auténtica postal de esta localidad, con las imágenes de sus casas encaladas perfectamente integradas entre los dorados bosques de castaños por los que ya vamos caminando, llegando poco después, al alto de la Loma, donde como de costumbre realizamos la 1ª parada de reagrupamiento, al tiempo que animábamos a los mas pequeños motivándolos cual retransmisión al mas puro estilo Tour de Francia. A partir de este alto, ya en bajada, la pista se convierte en senda, mientras vamos pisando hojarasca y algún que otro erizo de los castaños, sumergiéndonos ahora en un caleidoscopio de luces, sombras y colores otoñales con rincones dignos del Señor de los Anillos, que bien podrían haber grabado aquí mas de una escena con música de fondo de Enya. Poco después dejamos a nuestra izquierda un pequeño hito de cemento, conmemorativo de un crimen que tuvo allí lugar por la disputa de unas lindes y antes de darnos cuenta llegamos al arroyo de los Granaos. Desde donde iniciamos el segundo y último tramo de ascensión que va de Igualeja a Parauta, las tres primeras rampas se hacen algo duras, pero paulatinamente la ascensión se va suavizando, hasta que comenzamos a llanear disfrutando de una panorámica espectacular del Cancha Almola y el piramidal cerro Malhacer a su izquierda, dirección noroeste, y pasando junto a espectaculares castaños centenarios, que quedan a nuestra derecha y una gran encina a la izquierda catalogada como árbol singular de Andalucía.

El caserío de Parauta donde hicimos una parada táctica de tapas y cervecitas, se recuesta en una ladera bastante inclinada y presenta una estructura netamente morisca; todas su calles, sin excepción, son absolutamente irregulares. Se divide en lo que podría llamarse dos barrios, muy conectados entre sí por la zona en que se encuentra la plaza. En el barrio que mira más al norte se encuentra la iglesia, una de las más antiguas de la comarca.

Si bien los pueblos del Genal con sus encaladas casas, su idílico entorno y sus azulejos historiados, incluso en ocasiones con los escudos heráldicos de las familias que habitan sus casas, convierten a cada localidad en un auténtico museo . Parauta, además, tiene la peculiaridad de ser uno de los únicos cuatro pueblos que existen en toda España con el certificado AENOR, que le otorga la denominación de “pueblo ecológico” y es que además de ser modélico, toda su producción está enfocada hacia los cultivos ecológicos y los pequeños rebaños de cabras y ovejas que aún podemos encontrarnos por sus alrededores pastando a la antigua usanza nos hace remontarnos a tiempos pretéritos, por desgracia cada día menos frecuente. Su término municipal es tan amplio como diverso abarcando gran parte de la zona occidental del parque natural sierra de las Nieves con sus montes calizos y sus bosques de pinsapos, como el de la ladera norte del Alcojona, parajes paradisíacos como el “Cambullón de Vélez” y numerosos tramos de bosques de castaño, encinas y alcornoques del alto Genal.

De Parauta a Cartajima por el PR. A-222

Abandonaremos la localidad de Parauta tomando el PR. A-222 por el camino del Molino Real, comenzando un prolongado descenso, mientras íbamos disfrutando de preciosas vistas de Cartajima con su emblemático torcal al fondo, enmarcado entre las ramas de los castaños y encinas que flanquean el camino, salpicado aquí y allá por madroños cuyas dulces bolas rojas volvieron a ser degustadas por pequeños y mayores. En todo momento, el Cancha Armola, junto al piramidal cerro Malhacer, presiden el horizonte al noroeste, son los grandes centinelas del alto Genal. Al final del descenso nos esperaba el vado del arroyo del Nacimiento, pasando junto antiguas cortijadas, construidas sobre los vestigios del desaparecido pueblo de Benahazín, que fue uno de los muchos pueblecitos moriscos que se vieron obligados a capitular con los Reyes Católicos, allá por el año 1485, cuando fue conquistada la ciudad de Ronda y la mayor parte de su serranía.

Después de dejar atrás el vado del arroyo del Nacimiento entre un frondoso túnel de vegetación y varias zonas de umbría, llegamos a un soleado prado que nos pareció el lugar ideal para disfrutar del almuerzo de hermandad, tras el cual y a toque de corneta, para que nos pillara el toro con las horas que quedaban de sol iniciamos la ascensión mas larga y dura de la jornada, que nos llevaó hasta los 864 m sobre el nivel del mar donde se encuentra ubicado el ayuntamiento de Cartajima, a donde llegó en primera posición el inagotable Valentín "El David Coperfield de las cumbres", que como viejo zorro dejó que atacara primero el "Gran Miguel Becerra", saltando a su rueda "el Comandante", para darles caza mas tarde a media subida y coronar en solitario seguido a pocos segundos por el siempre imprevisible "Diablo de Timanfaya" tras una memorable ascensión en la que fué de menos a mas. Pero el cansancio de algunas compañeras tras la subida y la prudencia para no frenar el ritmo del grupo le llevaron a tomar la decisión de quedarse allí hasta que la fuésemos a recoger con los coches junto a los tres niños que también venían con nosotros y que también daban por muy buena la ruta, llegando hasta Cartajima. Cuyas calles atravesó el grupo al grito de “¡Espartanos, preparaos para la Gloria!”. Este genuino pueblo serrano se encuentra enclavado en la empinada ladera donde confluyen los roquedos calizos de la Sierra del Oreganal y las pizarras que bordean la corriente del Genal. La zona rocosa al norte de la población es un complejo kárstico de enorme belleza que se conoce como “Los Riscos de Júzcar y Cartajima”, dignos de ser visitados con acompañamiento de paisanos que conozcan los mejores rincones y las cuevas más interesantes. ¡Por cierto!, que Juan Luis Muñoz nos informó de que si finalmente se lleva a cabo el proyecto de autovía entre Ronda y la costa, Los Riscos de Júzcar y Cartajima podrían ser los grandes sacrificados, al quedar destrozado gran parte de este ecosistema, que ahora mas que nunca está en peligro de extinción. Por lo que desde estas líneas lanzamos un “SOS Riscos de Júzcar y Cartajima”.

De Cartajima a Júcar por el PR A-224

El cartel señala, tiempo aproximado 1 hora (supuestamente para el senderista medio), pero quien puso una hora jamás se imaginó que Valentín con sus 76 años y su legión de seguidores completaran este trazado entre ambos pueblos en menos de media hora, haciendo una auténtica contrareloj. Aunque me imagino que en su descenso a tumba abierta hacia el arroyo Blanco, tampoco tendrían mucho tiempo de detenerse para recrearse con el genuino paisaje de los riscos enmarcados por los dorados castaños y chopos amarilleando al fondo de la cañada. Poco antes del descenso al arroyo Blanco, cuyo cauce suele estar generalmente seco, los castaños dan paso a una mayor presencia de encinas y ya no son erizos lo que nos encontramos en el suelo, sino bellotas. Cambiando también la tonalidad del paisaje, que vuelve a presentarse grandioso ante nosotros, cuando nos estemos acercando al pequeño tramo de la carretera MA 518, junto a la cual caminaremos unos 200 m, abandonándola poco antes de entrar en Júzcar por una pista que sale a la derecha y que a media bajada en un ramal, también a la derecha nos lleva hasta uno de los mayores castaños del valle del Genal, este último descenso nos lleva hasta la calle principal que atraviesa el pueblo de Júzcar, donde recuperamos los coches después de tomarnos el refrigerio correspondiente de final de ruta en el mítico bar Torrichelli.

viernes, noviembre 05, 2010

La senda de la gloria de Jeffrey Archer

Acabo de finalizar uno de los libros con los que mas he disfrutado en mucho tiempo y os lo recomiendo sin miedo a equivocarme a todos los que os guste el mundo de la montaña y el deporte en general. Si bien es cierto que no es un libro técnico del estilo de "Everest sin oxígeno" o "Mal de altura" de testimonios contrastados. Estamos hablando si se puede emplear el término de una preciosa novela histórica, donde se destacan gran principios y valores humanos por desgracia cada vez menos frecuentes en nuestra sociedad y que nos viene bien a todos recordar.

Ochenta y cuatro años después, la ascensión de George Mallory al Everest y su muerte permanecen rodeadas de misterio. Así, el prestigioso autor de best Sellers Jeffrey Archer en su novela La senda de la gloria, nos narra tanto lo que se conoce del alpinista como lo que se desconoce.


La tiene lugar en Inglaterra desde la infancia de George mallory a finales de siglo XIX hasta el año de su muerte 1924. Un hombre en busca de su sueño: ser el primero en escalar la cima del mundo, lo que sin duda se convirtió en una aventura apasionante de final incierto y rodeado de misterio.

El gran escritor británico Jeffrey Archer logra convertir la historia del mítico escalador George Mallor

y en una narración trepidante con un desenlace digno de las mejores novelas de suspense. E

n su exhaustiva recreación ficticia, todo hay que decirlo, Archer se remonta a la infancia del alpinista, obsesionado ya por los desafíos extremos: en el año 1892, un episodio en el mar le hizo ver, al padre de Mallory, que su hijo carecía de la sensación de miedo y de toda noción de riesgo, las excursiones a las montañas eran sus favoritas, no se perdía una y sin pretenderlo incluso daba lecciones de montañismo a su maestro, llegando antes que él por caminos alternativos que se atrevía a sugerirle, superando los conocimientos de las guías de los montes británicos.

Después vendrán sus proezas de juventud, como la ascensión a la basílica de San Marcos como prueba de su amor por Ruth Turner, su intento de escalar la Torre Eiffel o la escalada de los muros de la Universidad de Cambridge cuando se encuentras las puertas cerradas para llegar a una reunión con su futuro tutor. Pero donde el libro cobra mayor intensidad es en el malogrado ascenso del Everest, emocionante y rodeado de suspense, pues todavía hay numerosos inte

rrogantes sin resolver para los que el autor propone algunas inquietantes respuestas.

El primero de los viajes al Everest de Mallory sí está documentado, mientras que en el segundo y definitivo asalto a la diosa de las montañas, los interrogantes en la historia afloran. ¿Consiguieron Mallory y su compañero Irvine llegar a la cumbre más elevada del planeta? Probablemente nunca lo sabremos, y por lo tanto Archer admite que no podría escribir su historia con total veracidad, por lo que se ha dicho que la recreación de los hechos es, en parte, ficticia.

Con una estructura en flashback, nos adentraremos en la historia de un hombre que pudo ser el primero en llegar a lo más alto aunque algunos expertos lo duden, mientras que otros defienden al protagonista de la historia.

Como dato interesante, hay que destacar las comparaciones que se ven a lo largo de la obra. Se compara la expedición del capitán Scott al Polo Sur con la conquista del Everest, la situación, sentimientos y emociones de la mujer de Scott con los de la mujer de Mallory o se comparan las costumbre inglesas con las americanas, eso sí, con un tono menos agresivo que el de Wilde.

En definitiva, una aventura apasionante inspirada en la extraordinaria vida de George Mallory, un hombre que se debatía entre el amor por su mujer y el deseo de conquistar el Everest.