domingo, agosto 28, 2011

La Rahije-Río Almanchares-Canillas del Aceituno


La Rahije-Río Almanchares-Canillas del Aceituno
(Parque natural sierras Tejeda, Alhama y Almijara, sector Sierra Tejeda, ladera sur de La Maroma)
Dificultad:Ruta lineal: en forma de Y, de manera que el palo de la base representa el tramo que va del área recreativa de “La Rahije” a la “caseta de agua” siendo el palo de la derecha el que nos lleva al barranco del Almanchares, único tramo de ida y vuelta, y el de la izquierda, que es el que tomamos para regresar hasta Canillas del Aceituno.
Dificultad: baja (pero no apta para personas con vértigo por los vertiginosos pasos del Saltillo y algunos puntos del sendero con mucho vuelo, pero quien no padezca de vértigo puede realizar esta preciosa ruta sin ningún problema).
Distancia: 6,4 km
Desnivel ascenso: A penas 300 m
Fecha de realización: sábado 27 de agosto 2011, ligera brisa de poniente que nos permitió disfrutar de paisajes muy despejados en la distancia y mítigo bastante el calor en los tramos de sonala, aún así no se superaron los 30ºC en las horas centrales del día.
Participantes: Nuestra guía y anfitriona Vicky “La Botánica” que una vez mas nos regaló esta interesante ruta que la mayoría teníamos en mente desde hacía tiempo y que salvo ella misma y Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara” que había hecho una exploración los días previos en plan sálvese quien pueda, ninguno habíamos estado antes allí. Tal era el caso de. Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza”, Pepe “Er Koete” (que vino desde Sevilla con la intención de ascender a La maroma el día siguiente desde Alcaucín), Valentín “El Rey de la Montaña”, Elena “La Valkiria del Almanchares” y un servidor.

A tener en cuenta:
1ª) Como en toda ruta lineal hay que dejar coche algunos coches en el principio y final de ruta, por lo que se recomienda no venir mas de 3 personas por coche.
2ª) Aunque la ruta no es acuática propiamente dicha, se recomienda llevar bañador para los posibles baños en las pozas del río Almanchares, tanto en el punto de partida junto al área recreativa de La Rahije, para acometer las primeras rampas bien fresquitos, como para disfrutar tanto como deseemos una vez que llegamos al tramo final del sendero que nos lleva hasta el mismo cauce del río Almanchares.
3ª) Esta ruta se puede realizar fácilmente con unas zapatillas de deporte de travesía, no necesariamente botas de trecking. Además del agua, comida, gafas, gorra, crema solar, cámara de fotos  y lo que uno tenga por costumbre para una ruta de media jornada y paisajes espectaculares.

Aliciente principal:
El tramo del sendero de la acequia que nos lleva desde la caseta de agua hasta la zona alta del río Almanchares nos muestra uno de los paisajes montañosos mas bellos, agrestes y espectaculares de la provincia de Málaga, con las impresionantes paredes del barranco del Almanchares. Una ruta imprescindible para los amantes de la fotografía.

En nuestro tramo final hacia Canillas del Aceituno nos permite contemplar gran parte de la comarca de la Axarquía, así como amplios tramos de la ladera sur de La Maroma, o lo que es lo mismo de Sierra Tejeda, así como observar las tierras de cultivo que se extienden hasta las orillas del mediterráneo que cierran el paisaje al sur de nuestra posición.


Descripción de la ruta:
Habiendo dejado ya unos coches en Canillas del Aceituno, abandonamos esta localidad en dirección a Sedella y a medio camino al inicio de una curva muy cerrada de la carretera, bajo la cual pasa el río Almanchares, llegamos a la semi abandonada área recreativa de La Rahije. El área recreativa nos da la bienvenida con una fuente donde podemos llenar las botellas si no lo hemos hecho antes.

El sendero discurre en sus primeros metros paralelo a unas barandillas de madera, que asciende de forma pronunciada, bajo las copas de los pinos. Pero si realizamos esta ruta en época de baños, como fue nuestro caso, resulta muy recomendable darnos un baño en una idílica poza del río Almanchares, que pasa justo al lado del área recreativa, tal y como nos sugirió Vicky con gran acierto. Tras el primer baño, regresamos sobre nuestros pasos para encarar la corta pero empinada ascensión que nos llevaría hasta la caseta de agua, que de alguna manera representa el eje central de este peculiar recorrido en forma de “Y”.

Aunque en la descripción que teníamos se decía que la vereda estaba muy perdida y que era de muy difícil acceso, la verdad es que tomando como referencia el sendero que asciende paralelo a las barandillas de madera que se encuentran frente a la zona de aparcamiento, está razonablemente bien marcado, tal y como le interesa que sea a las numerosas empresas de turismo activo que anuncian este recorrido en su menú de actividades de barranquismo. La ladera es muy empinada, pero los zig-zags del sendero ayudan a mitigar el esfuerzo mientras caminamos entre mármoles fragmentados, sobre una finísima arena dorada que llamará nuestra atención. Antes de darnos cuenta habremos ganado gran altura respecto a la carretera que queda a nuestra espalda, pero conforme vamos ascendiendo, la pendiente se va suavizando y en poco mas de quince minutos llegamos a una caseta recientemente construida para la descalcificación
y es que hay que tener en cuenta que ya nos encontramos en el camino de la acequia, aunque por aquí discurre por una tubería que va por debajo o al lado del sendero que ya será prácticamente llano o de un desnivel imperceptible el resto del camino, en contraste con las agrestes laderas que nos rodean, todo un lujo para conocer este interesante rincón de la vertiente sur de Sierra Tejeda.

Unos 100 m mas allá de la caseta, caminando entre mármoles fragmentados y abundante matorral de esparto con alguna que otra aulaga intercalada, llegamos a la zona conocida como el miador de La Rahije, y es que las vistas que ya tenemos desde aquí sobre el barranco del Almanchares son sencillamente impresionantes, con el abismo a nuestra derecha según el sentido de la marcha, si bien no será hasta unos 200 m mas allá de este mirador cuando lleguemos al primer tramo de la primera pasarela, 
conocida como la colada chica, cuya barandilla de hierro oxidado, aunque bastante deteriorada ayuda a mitigar el miedo a quien pudiera padecer de vértigo. Después de dejar atrás esta primera pasarela algunos compañeros acertaron a distinguir una cría de cabra montés que caminaba relativamente cerca del cauce del río, todavía muy por debajo de nuestra posición. Sin duda alguna, un día entre semana puede ser el momento perfecto para que los amantes de la ornitología disfruten del grandioso mirador que resulta ser la práctica totalidad de este sendero, pudiendo disfrutar del majestuoso vuelo del águila real y otras águilas, así como del buitre y otras aves que anidan y frecuentan en zonas de desfiladeros como la collalba negra, el escribano montesino y el acentor alpino. A demás del omnipresente jabalí, del que una vez mas encontraremos marcas y huellas, fácilmente identificables.

Después de atravesar una zona poblada por pino pinaster y negro, por un sendero flanqueado de esparto, jaguarzos, tomillo, matagallos, aulagas y algunos otros arbustos y matorrales típicamente mediterráneos, llegamos a la 2ª pasarela conocida como colada grande,
que aunque no es mucho mas larga que la anterior, si resulta mucho mayor en lo referente a la altura de la pared junto a la cual vamos caminando por esta pasarela, que cuelga del abismo cual cornisa, adosada al desfiladero, a base de hierro y hormigón, que de no recibir un mantenimiento adecuado, podría verse deteriorada algún día como le ha pasado al caminito del Rey, cerrado desde el verano de 2000.

Por muchas horas de vuelo que tenga el senderista mas exigente, nadie quedará indiferente ante la profundidad de la garganta que tenemos a nuestra derecha, los tramos del tajo Volaero que rematan la parte alta de la Maroma que distinguimos al norte entre las paredes del barranco. Por la vertiente opuesta de la ladera que tenemos al otro lado del barranco discurre el sendero que sube a La Maroma desde Sedella y que viene a unirse a la senda de la casa de la Nieve a la altura del collado del Gitano, a medio camino entre la Fuente de la Rábita y la Proa del Barco, en el famoso sendero que parte desde Canillas del Aceituno y que discurre al otro lado de Los Chimeneones, que es como se le denomina a las paredes que tenemos a nuestra izquierda.

Unos 800 m después de dejar atrás la vertiginosa pasarela de la colada grande, el sendero comienza a aproximarse al nivel del río, que aunque mas bien es un arroyo, nos recibe con el sonido de sus pequeños rápidos y sus pozas cristalinas, por donde no deja de correr el agua, todo el año, si bien es verdad que en verano su cauce se ve muy mermado respecto a los espectaculares días del deshielo a finales de invierno, principios de primavera. Unos 200 m antes de que el sendero venga a morir o a comenzar, según se mire, en la toma de agua de la acequia, directamente de la primera poza con la que nos encontramos, ya caminamos junto a adelfas, helechos, juncos y otras plantas de ribera como las protegidas “agujas de la viuda” de un precioso color morado.

Una vez que llegamos a este punto, hay que tener en cuenta que con el debido permiso de la Delegación de medio Ambiente, se puede realizar barranquismo aguas abajo, pero aguas arriba, el río se considera poco menos que sagrado por usarse sus aguas para consumo humano, con el tratamiento oportuno y es por ello que a partir de aquí nos mantuvimos fuera del agua la mayor parte del tiempo, mientras fuimos río arriba, hasta donde una cascada nos cerró el paso. 
Decidiendo retornar hasta la poza que se encontraba junto al inicio o final de sendero, donde quien lo deseó disfrutó de un buen baño, en estas aguas cristalinas, color turquesa que tanto nos recuerdan a las del río Verde de Otívar y donde disfrutamos del almuerzo montañero.

Una vez finalizado el almuerzo y con la mente puesta en la segunda actividad planteada para este día, consistente en la vía ferrata de Comares, regresamos sobre nuestros pasos hasta la mencionada caseta donde descalcifican el agua que va por la tubería, por cuyo sendero continuamos en dirección predominantemente oeste, con los lógicos rodeos de las pequeñas cañadas, que descienden por esta zona de Sierra Tejeda, pasando junto a la fuente y cortijo de Juan Zamora, que también le da nombre al cerro que quedaba a nuestra derecha. 
Y mas adelante pasando por encima del antiguo albercón prácticamente seco en la actualidad, en detrimento de la piscina pública que se puede ver desde allí un kilómetro ladera abajo, en dirección sur, mientras que el encalado núcleo urbano de canillas del Aceituno, aparecía por el oeste, con las azules aguas del embalse de La Viñuela al fondo y mas allá la peculiar silueta de ese privilegiado nido de águilas donde se encuentra el precioso pueblo de Comares, hacia donde nos dirigimos, una vez finalizada la cerveza o cafelito de rigor en canillas del Aceituno por cuyas empinadas calles de la parte alta entramos entre cacareos de gallinas, ladridos lejanos y cercanos y las cigarras cantando alto y fuerte a la hora en que el sol mas calentaba.

Cartografía: Mapa Topográfico de Sierra Tejeda, Miguel Ángel Torres Delgado.
Fuente:

1 comentario :

  1. Eduardo Campos6:57 p. m.

    Ya me imaginaba yo que iba a merecer la pena. Tendré que apuntarme a la reedición

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