lunes, octubre 03, 2011

Ascensión al Calar de Santa Barbara y Picón de Gor

(Parque natural de la Sierra de Baza y Los Filabres)
Como llegar al punto de encuentro y al inicio de ruta:  Tal y como venimos por la autovía A-92, en dirección Baza (unos 15 km antes de esta localidad), rebasadas las salidas que nos anuncian las localidades de Gor y Baúl, tomamos la salida 24, donde nos encontramos con la indicación de Centro de Visitantes Narvaez a 5 km al que llegamos por una pista asfaltada en perfecto estado. 
Allí nos encontramos con los compañeros que habían pasado allí la noche, ya que dicho centro de visitantes, además de aula de la naturaleza, funciona como un refugio con camas que cuentan con cómodos colchones y ropa de cama bastante decente, además de su bar correspondiente. 
También nos comentaban lo bien y baratito que habían tapeado en Baza el día anterior y es que Granada siempre tuvo un encanto muy especial. Desde allí continuamos con los coches por la pista terriza que atraviesa la sierra de norte a sur pasando por Los Prados del Rey y que desemboca en la carretera GR-800, que comunica a los pueblos de Abla y Caniles, si bien nosotros nos quedamos en el área recreativa de la Canaleja Alta (1.573 msnm), unos 4 km mas allá del Centro de Visitantes Narvaez.

Si bien aparcamos los coches justo delante del inicio de nuestro recorrido, como era nuestra primera visita a este parque decidimos darnos una vueltecilla por esta recóndita área recreativa de La Canaleja Alta, que también cuenta con refugio, si bien en esta ocasión estaba cerrado a cal y canto. Álamos, pinos silvestres y arces granadinos proliferan en este lugar que cuenta con una fuente, una acequia y en esta época del año en la que fuimos la berrea de los ciervos que escuchábamos a una distancia sorprendentemente cerca. Realizada la primera foto de familia junto al refugio, nos dirigimos al cercano inicio del sendero, donde una piedra nos recordaba que nos íbamos a adentrar en un ramal del GR E 7-1, y un cartelón de madera rezaba: “Prados del Rey 1 h. 15 min.” (con muy buen criterio de estimación de tiempo).

Pero antes de iniciar la breve descripción de nuestra ruta os adelantamos su ficha.

Tipo de ruta: Inicio y final lineal con dos tramos circulares ó bien circular, en el último tercio de ruta el grupo se dividió en dos para realizar una versión circular que ya traíamos preparada en la hoja de ruta que se entregó al inicio de la jornada..
Tipo de suelo: sendero, pista y campo través por lomas pedregosas, pero por lo general, fáciles de transitar.
Itinerario: punto de partida y regreso: área recreativa de la Canaleja Alta - Prados del Rey - Pico Santa Bárbara (Sierra de Baza)-Calar de Tejoletos-Collado de Los Resineros- Picón de Gor- Collado de Los Resineros-pista de la Fonfría-Altos de Boleta-Prados del Rey y retorno lineal por el GR.E-7
O bien la opción circular, igual que laa anterior, pero antes del final de la pista de la Fonfría, desviándonos hacia el refugio de Los Prados del Rey para continuar dirección noreste hacia los cortijos de Cazadores, Quintanilla, Faldeando el Quemado de Don Pablo para desembocar en el GR E-7, a poco menos de 1 km del área recreativa de la Fonfría, opción esta última que habíamos descargado de wikiloc, pero que resultó toda una aventura porque resulta que estaba basada en un antiguo sendero, que por desgracia se perdía desde antes de llegar al cortijo de Cazadores. Pero aún así lo realizamos a base de empinadas y larguísimas laderas cuesta abajo y campo través, no recomendable para personas no acostumbradas a transitar por terrenos agrestes y con alta experiencia en rutas de alta montaña y amplios conocimientos de orientación.
Distancia: 24 km
Altitud min:  área recreativa de la Canaleja Alta (1.573 m) Altitud max: Santa Bárbara (2.264 m)
Desnivel acum. subiendo: 999 metro ó 1.200 (si incluimos Los Altos de Boleta)
bajando: 1.260 metros ó 1.400 si optamos por la versión circular.
Duración aprox.: 7-8 horas (sin contar paradas).
Dificultad: Media-Alta por la distancia y desnivel acumulado.
Fecha de realización: sábado 1 de octubre de 2011, la jornada comenzó con rachas de viento de levante que llegaron a ser fuertes que provocaron una sensación térmica de intenso frío al llegar a la cumbre del Santa Bárbara y cielos cubiertos que nos impidieron disfrutar de los paisajes de alrededor, aunque afortunadamente se fueron despejando a partir del mediodía permitiéndonos disfrutar de las mejores vistas cuando hicimos cumbre en el Picón de Gor.
13 Participantes: Desde La Línea de la Concepción (Cádiz): Juan Luis España “El Messner Andaluz”. Desde Sevilla vinieron: Mati “La Sonrisa de Facebook”, Ilde “El Vendaval del Moncayo”, Joaquina y su marido Manuel Palomo. Y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Silvia-Silvestre, Ivan, Celia “La Hechicera du Sao Paulo”, Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Vicky “La Botánica”, Valentín “El Rey de la Montaña”, Eduardo “El Padre Carras” y un servidor que firma esta crónica y las fotografías que véis a continuación: Juan Ignacio Amador con la colaboración de Silvia y Manolo.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:
1ª parte: Desde el área recreativa de la Canaleja Alta (1.573 m) hasta el Calar de Santa Bárbara (2.268 m)
Partimos del área recreativa de la Canaleja Alta, frente a la misma curva que da acceso al área recreativa nos encontramos con el ramal de sendero por donde discurre el GR E 7-1, que nos encontramos pintado en una piedra, junto a un tablón cercano que con buen criterio nos anuncia a “Los Prados del Rey 1 h. 15 min.”. Se trata de un angosto, sendero, perfectamente marcado, que en sus primeros metros discurre flanqueado por una hilera de pinos silvestres que han proliferado con gran fuerza a lo largo de toda la sierra, intercalados con algún que otro arce granadino, que también es una de las joyas de este parque, para ilustrarnos sobre el mismo, nos encontramos con un panel informativo junto al sendero. A menos de 300 m del inicio, la pendiente se acentúa de vez en cuando pero la mayor parte del tiempo discurre bajo la sombra de los árboles que nos rodean por todas partes, a nuestra derecha discurre una cañada. Superado el primer kilómetro de ruta, un roquedo que remata la parte alta de la ladera que tenemos a nuestra derecha llamará nuestra atención.

Cuando todavía no llevamos ni 2 km recorridos de senderos enlazamos con la pista forestal que rodea la base del Santa Bárbara, que a partir de ahora va a quedar a nuestra izquierda, habiéndonos ahorrado, casi 4 km de la tediosa pista por la que llegamos hasta el área recreativa de La Canaleja Alta y que después de pasar por el Collado Clarín se encamina hacia Los Prados del Rey. Nuestro sendero desemboca en un punto intermedio, tomando nosotros la pista en dirección sur, es decir hacia Los Prados del Rey, junto a la pista nos encontramos con el pequeño mirador del Collado del Toro, y que cuenta con un panel descriptivo del paisaje que vemos hacia el norte.
Unos 20 minutos después de habernos adentrado en la pista comenzamos a ver a nuestra derecha una curiosa construcción redonda con forma de iglú que en realidad es un pozo de nieve y a unos 100 m a su izquierda una coqueta casa de piedra de aspecto muy nuevo o recientemente renovado que resulta ser el refugio de Los Prados del Rey, ambos a los pies de la cara este de Los Altos de Boleta, que a la postre sería la tercera cumbre a la que subirían algunos de nuestros compañeros aquel día. 
Cuando llegamos a la altura de dicho refugio el carril se desdobla a modo de “Y” encontrándonos con un cartel dep parque natural que nos indica a nuestra derecha: “Los Prados del Rey: Pinares Oromediterráneos, Bacenses, Pastizales húmedos”. Llegados a este punto tomamos el ramal de la izquierda (norte) y unos 50 m después otro ramal que sale a la izquierda (este), encaminándonos, ahora sí, decididamente hacia el calar de Santa Bárbara, encontránodos con una casa en ruina a la izquierda del camino, donde vimos un enorme ejemplar de macho de cabra montés. 
A la altura de esta casa abandonamos el camino para tomar otro totalmente invadido de piedra, que en dirección, noroeste nos seguía aproximando a nuestro objetivo, llegando a otras antiguas construcciones en ruinas, donde explramos una antigua bocamina, que resultó ser una galería bastante rectilínea llegando a introducirnos hasta mas allá de 50 m desde la entrada. 
Vestigios de la explotación minera que ya se inició en la época de los romanos y que con objetivos cambiantes se vino desarrollando a lo largfo tiempo, adquiriendo su época de mayor esplendor entre mediados del S. XIX y mediados del S. XX por su riqueza en plomo. Agotados los recursos de este mineral, se continúo con la extracción de fluorita llegando a alcanzar un nuevo esplendor en las décadas de los 60 y 70 hasta que empezó a menguar su actividad cerrándose la última mina en 1983.
Una vez finalizada nuestra pequeña exploración en esta bocamina, que nos encontramos entre las ruinas de este segundo de casas a media ladera de la cara suroeste del Calar del Santa Bárbara, reanudamos la ascensión ya de manera mucho mas pronunciada ganando altura entre bloques de rocas con grandes escalones, pero fáciles de transitar entre algunos pinos sorprendentemente cercanos a la cumbre y las sabinas rastreras que tan abundante son en la zona alta de este bello y peculiar parque natural de la Sierra de Baza y Los Filabres. 
Para hacer mas cómoda la ascensión nos desviamos un tanto a la izquierda respecto a la cumbre, pasando junto a unos muros en ruina que rodeaban un pozo donde conviene extremar la precaución si pretendemos asomarnos, pasando a partir de este punto al cordal de cumbre, daño de vistas a la vertiente norte, que nos recibió con fuertes rachas de viento, que nos obligaron a pertrecharnos con todo lo que llevábamos a mano y que para colmo, a penas nos permitió disfrutar de sus vistas por estar cubiertos de nubes la mayor parte del horizonte a nuestro alrededor en aquellos momentos, permaneciendo allí el tiempo justo para hacernos la foto de grupo en el vértice geodésico del calar de Santa Bárbara que con sus 2.268 msnm, es el punto mas alto de la sierra. ¡Por cierto! Que no es casualidad que a esta montaña se le asignara el nombre del Santa Bárbara, patrona de los mineros y de paso patrona de la localidad de Baza, que tiene muy a gala albergar esta emblemática montaña dentro de su término municipal.

Si el día hubiera estado despejado, tal y como diría el “Alférez Don Jesús”: las vistas desde la cima del Calar de Santa Bárbara (2.268 m) son magníficas: Al norte: la Sierra de Cazorla con La majestuosa pirámide de La Sagra, también conocida como el Kilimanjaro del Altiplano Granadino, con la hoya de Baza a nuestros pies. Al noroeste Sierra Mágina, al sureste Los Filabres, al sureste la colosal Sierra Nevada por encima del cordal que nos llevará hasta el picón de Gor y al este la provincia de Almería.

Para el descenso, tal y como teníamos previsto, para no descender por el mismo camino de subida (vertiente suroeste), decidimos optar por iniciar el descenso por la cara sur, plagada de pozos, pasillos y bocaminas de las antiguas explotaciones mineras, renunciando a la antigua pista que quedaba a nuestra izquierda, descendiendo campo través por una ladera plagada de lascas, intercaladas con enormes manchas verdes de sabinas rastreras y pinos que comenzaban a proliferar conforme íbamos descendiendo 
hasta alcanzar la pista que en pocos minutos nos devolvería al cruce de caminos aledaño a Los Prados del Rey.
2ª parte: De Los Prados del Rey (2.022 m) al Picón de Gor (2.158 m)
Al dejar atrás la pista por la que hicimos la aproximación al santa Bárbara nos volvemos a encontrar de frente con Los Prados del Rey, que podemos rodear regresando a la bifurcación de pista que queda a nuestra derecha, tomando en esta ocasión el ramal que antes desechamos y que ahora quedaría a nuestra izquierda o bien, cortar campo través por los dóciles Prados del Rey, donde se intuye la presencia del Collado de Los Tejoletas, dejando Los Altos de Boleta con sus riscos en la parte alta a nuestra derecha y las lomas del Calar de Tejoletos a nuestra izquierda, a cuya parte alta ascendimos sin dificultad, ganando altura por los claros que se abrían entre los pinos, manteniéndonos a la izquierda de una cañada que cruzamos cuando ya estábamos a punto de llegar a la parte alta de la loma. Una vez aquí, el camino en dirección oeste es una auténtica delicia, a nuestra izquierda llevamos una hilera de mojones interprovinciales que se repiten cada 100 m. De manera que a la izquierda queda la provincia de Almería y a la derecha Granada y nosotros caminando por la línea interprovincial. 
En un momento dado, entre el mar de nubes que cubría las cumbres de Sierra Nevada al suroeste, se filtraron unos rayos de sol, que rebotaron de forma poderosa, sobre lo que a simple vista parecía el mar, pero que finalmente resulto ser un “mar de invernaderos ó tal vez de placas solares” situados al noreste de Guadix, calculamos que cerca por la zona de La Calahorra. 
Prácticamente no hay sendero, si bien los ciervos, cabras montesas, jabalíes y el ganado itinerante de la zona han trazado un senderillo muy fácil de seguir,m aunque tampoco necesario, siendo nuestro único obstáculo algunas sabinas rastreras que rodeamos fácilmente, hasta que después de unos 3 km de discurrir por esta dócil loma, empezamos a descender hacia el Collado de Los Resineros con el Picón de Gor frente a nosotros.

El collado del Resinero (1.969 m) junto al cual nos encontramos los restos de una desdibujada era de grandes dimensiones, es el punto donde nos cruzamos con la pista que rodea La Loma de Los Tejoletos por cuya parte alta hemos llegado y al mismo tiempo es un magnífico lugar para hacer una breve parada y echar un buen trago, antes de iniciar al descenso al Picón de Gor, que aunque de aspecto mucho mas puntiagudo que el Santa Bárbara, se sube de forma cómoda, tomando como referencia una pequeña senda que se dirige hacia el cordal que tenemos ante nosotros, manteniéndonos ligeramente a la izquierda del mismo, 
al llegar a unos escalones rocosos el sendero comienza a perderse por momentos, pero manteniéndonos siempre aa la izquierda del cordal, podemos continuar la ascensión, escogiendo el trazado que queramos entre las sabinas rastreras y los pequeños roquedos que nos salen al paso, pero que son muy fáciles de esquivar y superar, con la única dificultad de la pendiente continua hasta llegar a la cumbre, que con un ritmo cómodo se hace sin ninguna dificultad en poco mas de 20 minutos desde el Collado Resinero. 
Como no podía ser de otra manera, nos volvimos a hacer otra foto de grupo en el vértice geodésico del Picón de Gor (2.148 m). Que recibe su nombre de la pequeña localidad a cuyo término municipal pertenece, cuya salida vemos anunciada en la A-92, unos 12 km antes de la salida que debemos tomar para acceder al Centro de Visitantes Narvaez. Posteriormente realizamos el descenso sobre nuestros pasos hasta el collado Resinero, donde disfrutamos del merecido almuerzo montañero.

3ª parte: Del collado Resinero al área recreativa de la Canaleja Alta:
Os proponemos tres alternativas que de menor a mayor distancia y de menor a mayor dificultad técnica y de orientación son las siguientes, con un primer tramo en común que va desde el collado Resinero hasta Los Prados del Rey por la pista que faldea el Calar de Tejoletos por su vertiente norte, donde nos vamos a encontrar con dos hitos, el primero un panel descriptivo del barranco de la Fonfría y el segundo el pilar de La Fonfría propiamente dicho de gran importancia para abastecer de agua a los mamíferos de esta zona. Por otra parte a la izquierda nos acompaña durante todo el recorrido la atractiva crestería de Los Altos de Boleta, que con sus tajos y sus cuevas quedaron grabnados en la memoria de quienes caminamos por allí, tomando nota para una futura escapada que en este caso sería totalmente inédita y por lo tanto, para coleccionistas.. 

1ª)  La versión mas asequible consiste en que una vez que lleguemos a Los Prados del Rey, regresemos sobre nuestros pasos por el GR E 7-1 hasta el área recreativa de La Canaleja Alta.

  2ª) La mas exigente físicamente. Si vamos bien de fuerza y tiempo, poco antes de llegar a Los Prados del Rey, podemos abandonar la pista hacia nuestra izquierda para comenzar la tercera ascensión de la jornada hacia los Altos de Boleta, que primero nos recibe amablemente con una loma muy dócil, que poco a poco comienza a empinarse, especialmente de la mitad de subida para arriba con abundantes roquedos y piedras sueltas hasta llegar a su cumbre de 2.202 m, que nos ofrece unas vistas magníficas de todo el entorno y en particular de la mayor parte de nuestro recorrido, ya que está en el epicentro del mismo. Ésta es la opción que escogieron: Silvia-Silvestre, el Padre Carras, el Elfo de la Malagueta y Juanlukita, que en la creencia de que el resto del grupo llegaría al final de ruta mucho antes que ellos realizaron un descenso trepidante hasta la Canaleja Alta, sin imaginarse la aventura en la que se había metido el resto del grupo.

c)      3ª) Sólo recomendable para expertos en rutas de montaña, campo través y orientación, se encuentra esta tercera opción que habíamos extraído de wikiloc y que traíamos programada desde un principio, siendo la que llevamos a cabo el resto del grupo.
Al llegar a las inmediaciones de Los Prados del Rey, todavía con el pequeño grupeto de los otros cuatro compañeros iniciando la ascensión a Los Altos de Boleta, nos desviamos hasta el refugio, aprovechando para fotografiar a Valentín en el pozo de nieve que parecía un iglú.
Siguiendo un idílico sendero entre espectaculares ejemplares de pinos con troncos monumentales que nos llevaron hasta una especia de plazoleta. Rodeando a continuación el cerro del Sabinar por su vertiente este tal y como traíamos dibujado en el mapa, lo malo es que a partir de aquí el sendero desaparecía entre mil rastros de animales, que aún así seguimos, guiados por la trayectoria dibujada en el mapa hasta llegar al cortijo de Cazadores, que nos tranquilizó bastante tal y como nos acercábamos al mismo en la creencia de que a partir de allí recuperaríamos el sendero. Sin embargo, nada mas lejos de la realidad, una vez rodeada la casa no había el mas mínimo rastro de sendero y siguiendo la trayectoria del mapa, teníamos por delante un impresionante descenso entre un espeso bosque de pinos, por el que decidimos continuar hacia el cortijo de Quintanilla, guiados por el instinto de un Valentín haciendo de “guía Cherokie” entre la espesura y un Chuckie que con una patita herida, parece tener un GPS incorporado para mostrarnos siempre el mejor camino a seguir cuando la cosa se pone fea. Ilde y Juani hicieron virtud de su pasión por la cartografía en varias ocasiones, los cortijos certificaban que íbamos por el camino trazado, pero por desgracia hacía tiempo estas veredas de arrieros habían sido abandonadas a su suerte.
A un ritmo razonable íbamos descendiendo, siempre en buena armonía con la tranquilidad que da ir con un grupo pequeño en estas situaciones y todos compañeros de numerosas batallas habiendo compartido anteriormente situaciones similares y de mucha mas dificultad. Aún así el parón veraniego comenzaba a hacer estragos en las rodillas de Iván, Celia y un servidor que estoicamente aguantaban el tirón a pesar de ir acumulando dolor, hasta que por fin llegamos a la altura del cortijo de Quintanilla, situado en un pequeño llano, a orillas de un arroyo que atravesamos para alcanzar un desdibujado sendero, que se mantenía paralelo al arroyo que en todo momento llevábamos a nuestra derecha, mientras faldeábamos la loma en dirección este, ya en línea recta hacia el área recreativa de la canaleja Alta, donde nuestros compañeros comenzaban a preguntarse, “que coño les habrá pasado a esta gente”. 
Esta crónica quedaría incompleta si no hiciéramos mención al espíritu espartano y a la tremenda casta que le echaron todos los integrantes del grupo: Vicky, siempre con su espíritu positivo, Mati con su eterna sonrisa, Joaquina que aguantó como una campeona, escoltada en todo momento por su amante y marido Manuel Palomo, Ilde con su sentido del humor ideal para calmar los ánimos en momentos de dificultad. Iván y Celia que iban bastante cascados con cara de "papá cuándo llegamos" pero aguantando el tirón estoicamente y un valentín pletórico que en estas situaciones no sólo se divierte, sino que se desenvuelve como pez en el agua y que a pesar de llevar la rodilla izquierda dañada tras una caida en la bajada del calar de Los Tejoletos al engancharse con unas raices, fué la avanzadilla perfecta para ir buscando el mejor paso, cada vez que parecía que era imposible seguir avanzando.
Llegó un momento en que el sendero se perdía, pero una hilera de mojones de cemento, que debían marcar alguna linde de término municipal, nos ayudaron a retomarlos hasta situarnos en lo alto de una loma, desde donde ya veíamos unos 100 m por debajo nuestra el sendero por donde habíamos iniciado la ruta por la mañana y desde donde ya recuperamos cobertura para contactar con los compañeros y tranquilizarles poniéndoles al tanto de la situación. 
Con las últimas luces del día, como si de una contrareloj se tratara iniciamos el descenso campo través hacia la anhelada senda del GR E 7-1, la loma era muy empinada, pero  resultaba ser una mariconada en comparación con lo que ya habíamos dejado atrás, hasta el punto que en poco mas de diez minutos ya estábamos en el GR E-7 y un cuarto de hora después ya con el atardecer muy avanzado nos reuníamos con los compañeros junto a los coches, con el sonido de la berrea de los ciervos, que cada vez sonaba mas fuerte y cercana.

 Incorporándonos a la autovía ya de noche cerrada con la sensación compartida de haber vivido una de esas jornadas memorables difíciles de olvidar por la espectacularidad del recorrido y sobre todo por el buen sabor de boca de un parque natural que superó con creces todas nuestras expectativas.

4 comentarios :

  1. te veo muy en forma Juani.

    24 kilometros no son moco de pavo. Cualquiera se pega a ti

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  2. ¡Que va tío!, en lo único que es difícil ganarme es en ilusión, ganas y entusiasmo. Pero lo que se dice estar en forma, subiendo todavía doy el pego, pero bajando sin la ayuda de los bastones lo tengo chungo. No obstante, le echo toda la voluntad del mundo con las armas que me quedan.

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  3. Eduardo Campos11:45 a. m.

    No parece que estés mal armado y, efectivamente, subes tranquilamente. He leído con especial interés la parte de la ruta que no hice y que, posiblemente, fue lo más emocionante, además de bonito. Me vino bien llegar pronto a los coches: no se quedaron esperándome en casa, pero me quedó algo de remordimiento por si surgía alguna dificultad y os dejaba tirados. Ya veo que no fue así y que Valentín disfrutó (lo mejor -dice- es no ir por sendero...)

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