lunes, noviembre 14, 2011

Vereda de La Estrella (versión circular)

Vereda de La Estrella (versión circular)
Parque Natural y Nacional de Sierra Nevada
Pueblos de referencia: Güejar Sierra
Cómo llegar a Güejar Sierra: Tal y como llegamos a Granada capital, tomamos la “Ronda Sur” siguiendo en todo momento las indicaciones de “Sierra Nevada”, mientras vamos dejando la ciudad de Granada a nuestra izquierda, tomaremos el túnel de dos carriles que nos introduce en la carretera de Sierra Nevada, para evitar confusiones, permaneceremos en el carril de la derecha, ya que el de la izquierda nos lleva a Cenes de la Vega, cuya larga travesía de semáforos y vadenes nos ralenticaría mucho la marcha.
Seguimos dirección Sierra Nevada y unos 4 km después del túnel, tomamos el desvío hacia Pinos Genil, al que llegamos inmediatamente después de atravesar el río Genil, nada mas salir de Pinos Genil estaremos atentos a laindicación de Güejar Sierra a la derecha, sírvanos de referencia que a partir de Pinos genil, llevaremos en todo momento el río Genil a nuestra derecha. Llegando en escasos minutos al Embalse de Canales, donde nos llamarán la atención unos crestones y enormes chimeneas de arenisca que bajan de las faldas de Sierra Nevada, conforme nos vamos acercando a Güejar Sierra las curvas van en aumento y unos 5 km mas allá del embalse llegamos a esta localidad, donde nada mas entrar en ella, nos llevará hacia la derecha, es decir hacia la zona baja del pueblo que nos acercará al río Genil.
Si tenemos pensado inciar la ruta desde el mismo Güejar Sierra, será el momento de buscar aparcamiento y echar andar dirección este por el camino que discurre en paralelo al río, que llevaremos en todo momento a la derecha.
Pasajes de la historia reciente de Güejar Sierra: las minas, el tranvía de la sierra, la Vereda de la Estrella…
La Vereda de la Estrella se construyó en 1890 para dar salida a la pirita de cobre, la galena y la serpentina, extraídas de las minas de la cabecera del Genil. Ante nosotros se muestran los bosques de arces granadinos, castaños, encinas y otras especies que durante el verano y la primavera nos ofrecen una agradable sombra, y en otoño impregnan el valle de mil tonalidades que contrastan con los negros y afilados crestones de la crestería de los tresmiles presidida por Mulhacén, Veleta y Alcazaba, mostrándonos un paisaje del Himalaya que de la Península Ibérica.

En su término municipal se explotaron numerosas minas desde tiempos remotos. En nuestro recorrido por la Vereda de la Estrella, que toma su nombre de una de sus minas mas emblemáticas, pasamos junto a las minas de  “La Probadora” y de “La Estrella”, en cuya galería de entrada podemos adentrarnos sin dificultad hasta casi 100 m debidamente iluminados y con las precauciones que requieren estos lugares.
El acceso al interior de la mina “La Probadora” se encuentra localizado  detrás de los restos de edificiosdel exterior, cuya puerta de entrada  está algo oculta por piedras y escombros, aunque pasada la misma sus primeros 20 metros de galería  son de bastante anchura y altura, estrechándose a partir de ahí, además de ir reduciéndose bastante debido a los lodos y escombros  depositados en el suelo. La mina estuvo explotada hasta los años 50 del pasado siglo XX.
En mi primera incursión por la Vereda de la Estrella en diciembre de 2003, estuve desayunando en Güejar Sierra y cuando le pregunté a un grupo de abuelos, por donde tenía que seguir para llegar al Barranco San Juan, uno de ellos me comentó que cuando joven estuvo trabajando en la  mina de  “La Probadora”, de la que se extraía cobre.
Por otra parte tenemos la historia del tranvía Granada-Barranco de San Juan (Vegueta del Caracol) que cerró la línea en 1974, había sido financiado por el Duque San Pedro Galatino, el mismo que también construyo el Hotel del Duque. Este tranvía de tracción eléctrica pasaba por varios pueblos en los que había estaciones construidas, Una de ellas era la de Güejar Sierra situada algo alejada de la población, existiendo otra en el pueblo de Canales dentro del mismo municipio de Güejar, El tranvía tardaba una hora y media en hacer el trayecto de unos 15 kilómetros a Granada y el mismo tiempo a la vuelta. El primer tranvía salía a las siete de la mañana. 
A través de la vereda de La Estrella el mineral era transportado en mulos, depositándolo en las inmediaciones de carga del tranvía, el cual disponía de un vagón especial para transportarlo, en el lugar que hoy utilizamos como aparcamiento. La carga de aquel vagón se hacía a pala. Otro material que se transportaba en los vagones, era una piedra conocida por “serpentina” (mármol de color verde) que era muy apreciada, y se extraía de una cantera de mármol de la zona.

El episodio mas dramático lo vivieron los vecinos del pueblo de Canales a finales de los 70, cuando fueron desalojados del pueblo a Granada capital, ya que este quedaría  sepultado  por las aguas del embalse del mismo nombre, cuya presa fue inaugurada sobre 1980. En épocas de poco caudal y especialmente en años de sequía, podemos ver restos de sus edificios asomando por encima de las aguas del embalse, cual pueblo fantasma. Pero pasados unos años algunos regresaron y hoy podemos ver cómo unos 100 m por encima del embalse, han construido un caserío moderno al que han dado el mismo nombre del desaparecido pueblo de Canales, que siempre perteneció al municipio de Güejar Sierra.
Gracias al Duque de San Pedro Galatino, Güejar Sierra logró salir del aislamiento en el que se hallaba inmerso por la difícil orografía del terreno. Entre las importantes obras que esta insigne figura promocionó  entre finales del siglo XIX y principios del XX, destaca la del añorado y desaparecido Tranvía de la Sierra.

Este camino de hierro cuya estación en Granada se encontraba en El Paseo de la Bomba, servía de línea regular a los viajeros de los pueblos más o menos cercanos a su trazado, además de medio de transporte de las mercancías producidas en la zona.
En 1919, el Duque de San Pedro Galatino impulsó la construcción de un tranvía movido por electricidad, que uniera Granada capital con la carretera del valle a través de varios pueblos: Cenes de la Vega, Pinos-Genil, Güejar-Sierra, y otros. El tranvía comenzó a funcionar en 1925 y hasta su  cierre en 1974 era único medio para acercarse a Sierra Nevada. En el subían los vecinos en verano a bañarse en las pozas del Genil, y en invierno, los primeros esquiadores granadinos, cuando no existían aún remontes y las laderas había que ganárselas a pie con las tablas a cuestas.

El 1 de diciembre de 1920 se sacaron las obras de construcción a concurso, iniciándose las mismas en los primeros meses de 1921 tras más de cuatro años de trabajos, el 6 de septiembre de 1924 se presenta en el Gobierno Civil de Granada la solicitud para la apertura; había ya en Granada cuatro coches motores con 1.200 voltios de corriente y con una fuerza de treinta caballos cada uno y seis remolques.

A primeros de febrero se firmó la Real Orden autorizando su funcionamiento hasta el kilómetro 12'200 y a las diez y media de la mañana del 21 de febrero de 1925 se inauguró finalmente el primer tramo del tranvía, desde Granada hasta Canales.
Después de algunos reforzamientos de puentes y vías, en junio de 1925 se autorizó la circulación provisional del tranvía en todo el trayecto entonces ejecutado, de Granada a la estación de Güejar Sierra, hasta donde recorría un total de I7'55 kilómetros, ocho y medio junto a la carretera de la sierra y el resto desde el cruce del Genil en Pinos, adentrándose por una de las zonas más agrestes, difíciles y hermosas de Sierra Nevada.                           
Desde la estación de Güejar Sierra las obras continuaron algo más de un kilómetro, y en 1928 el tranvía llegó a la estación de Maitena, en la confluencia de los ríos Maitena y Genil, desde donde se subía al Hotel del Duque en coches de caballos.
Poco después de producirse el cambio de régimen en España (la 2ª Republica Española 1931-1939), la situación laboral en el tranvía de la Sierra se encona peligrosamente y en el verano de 1931 se producen  una  huelga del personal por reivindicaciones laborales, que después de tres semanas de paralización, el servicio se reinició el 3 de agosto de 1931. bajo la dirección de la Cuarta División de Ferrocarriles del Estado,

El 9 de junio de 1934 el tranvía pasó definitivamente a depender del Comité de Explotación de Ferrocarriles del Estado, considerado desde entonces como de titularidad pública, en tanto que los propietarios de la sociedad mantenían un largo pleito con el Estado buscando la percepción de una indemnización que nunca recibieron.
En el renacimiento de la actividad montañera que se produce al terminar la Guerra Civil, resultan de especial interés las obras relacionadas con el tranvía de Sierra Nevada.
Desde 1940 fue necesario llevar a cabo unas tareas de reconstrucción inevitables: se levantaron los raíles de 12 kilos por metro para sustituirlos por otros de 32 kilos,  se llevaron a cabo rectificaciones de trazado en algunos tramos, ensanche de túneles, mejora de las estaciones y de las instalaciones eléctricas, telefónicas y del material móvil
En 1941 y con motivo de la adquisición por el Estado de 16.000 hectáreas de las Dehesas de San Juan y del Calvario para la repoblación forestal, se estudió la conveniencia de prolongar una línea que facilitaría la repoblación, permitiría la explotación de los recursos minerales y una mejora de la comunicación de los municipios de Dúdar y Quéntar. De aquella repoblación surgieron los refugios de Vadillo y de Papeles.

La construcción de la línea desde Maitena hasta el Barranco de San Juan con estación intermedia en el Charcón, se inició en 1944 y se inauguró en 1947.

Previamente desde el años 1942 existía un ambicioso proyecto para la prolongación de la línea hasta las minas de la Estrella, y desde este punto, la construcción de un teleférico que permitiera enlazar con la zona de los Albergues a 2.500 metros de altitud. No obstante ni la prolongación hasta la Estrella ni el teleférico, pese a que fue pomposamente aprobado por el Pleno de las Cortes el 11 de diciembre de 1951, pasaron de ser un bello sueño montañero.
En 1973 sin embargo la compañía explotadora elevó al Gobierno la propuesta de cierre. En ese tiempo la construcción del embalse de Canales que inundaría más de cinco kilómetros de trazado del ferrocarril era inminente, y el Consejo de Ministros del 7 de diciembre de 1973 acordó el cierre de la línea. El último viaje se realizó el 19 de enero de 1974.
El tranvía de Sierra Nevada fue un formidable procedimiento romántico de penetración en la Sierra, y en sus vagones llevaron y trajeron sus ilusiones los montañeros granadinos durante casi cincuenta años.
Bibliografía: Crónicas Mineras de Don Rogelio Mouzo Pagán.
Cómo llegar a La Vegueta del Caracol (Barranco San Juan):
Como íbamos diciendo, seguiremos por esa misma carretera, que ahora nos lleva por las calles del pueblo, volviendo a subir un poco, para inmediatamente después abandonar las últimas calles, siempre en dirección este, llevando como referencia el río Genil a nuestra derecha. Se trata de una carreterilla local ideal para los amantes de rallies como ”El Padre Carras” (nuestro piloto favorito), con cerradísimas y estrechas curvas, que nos impiden pasar de 3ª en los cortos tramos rectos. ¡Eso sí! Tal y como la carretera baja, hasta discurrir prácticamente a la misma altura que el río, donde nos encontramos con una exuberante vegetación de: chopos, álamos, olmos, fresnos, sauces, rosales silvestres, zarzas, majuelos, saucos, arces e incluso algún escaso aliso. Así como un paisaje cada vez mas abrupto, que convierten estos últimos kilómetros de aproximación en un auténtico espectáculo, que antes de empezar la ruta ya nos hacen tomar consciencia de que ha merecido la pena llegar hasta aquí. Si llevamos bajadas las ventanillas podemos empezar a deleitarnos con el frescor de la sierra y el sonido del agua.
No tardamos en pasar junto a la antigua estación de “Maitena”, donde ahora nos encontramos con un restaurante, que tiene como reclamo para la temporada de verano, una especie de piscina natural que ha formado el río Genil, junto al antiguo emplazamiento de “La Fabriquilla” que era el lugar hasta donde llegaban los vagones que transportaban el mineral para ser transformados en lingotes de pirita, que posteriormente eran enviados a Granada capital. A parir de aquí ya circulamos por lo que sería una especie de vía verde, ya que vamos sobre el antiguo trazado ferroviario, que se construyó en su día para el transporte del mineral y de camino comunicar los pueblos del alto Genil con Granada capital, proyecto que finalmente no se llegó a cumplir ante la escasa rentabilidad, de manera que en su lugar se cambio por la creación del embalse de Canales, cuya rentabilidad y aprovechamiento fue mucho mayor para Granada capital y los pueblos del entorno.
Al respecto del denominado “Tranvía de la Sierra”, además de lo expuesto anteriormente, mi buen amigo Eduardo campos González “El Profe” me enviaba este interesante enlace, sobre la historia del mismo:
Si hemos optado por comenzar la caminata desde el pueblo de Güejar Sierra, al llegar al lugar conocido como “Maitena” (antigua estación), vamos alternando tramos de carretera, con tramos de senda que discurren en paralelo a la orilla contraria del río, llegando a un  artístico puente que da entrada a otro de los túneles del tranvía, por el que no pasamos, porque a su inicio nos desviamos a la derecha continuando  la senda por la margen izquierda del río, hasta el Barranco de San Juan, donde comienza la “Vereda de la Estrella” propiamente dicha.
Pero si venimos en coche, esta vía verde, que se encuentra asfaltada, y discurre en todo momento junto al cauce del río Genil, atravesaremos cinco túneles, excavados de forma rudimentaria a pico y pala. Pasando junto a varios restaurantes y antiguos refugios de montaña y molinos de agua hasta llegar a una plazoleta donde viene a morir y que se suele utilizar como aparcamiento.
En dicho aparcamiento nos encontramos con un bar que suele estar cerrado por las mañanas y que suele abrir a partir del mediodía, que es el momento a partir del cual, empiezan a estar de regreso los numerosos senderistas que cada fin de semana realizan esta emblemática ruta y que a buen seguro se dan allí su pequeño homenaje al finalizar la ruta tal y como hicimos nosotros. ¡Por cierto!, que, justo antes de iniciar la ruta, nos encontró allí con un guarda del parque, que además de preguntarnos qué ruta teníamos pensada realizar, nos pidió que le dijéramos el número exacto de excursionistas que era, advirtiéndonos que el puente de madera de la junta de los tres barrancos se había caído tras las últimas lluvias y que tal vez tendríamos que vadearlo descalzos, cosa que no hizo falta porque al no ir muy crecidas las aguas, pudimos saltar con relativa facilidad de piedra en piedra. Pero desde luego hay que felicitar al parque por esta buena iniciativa y la  información que dan estos guardas que en cierto modo son el alma del parque a nivel humano.
Breve descripción de la ruta:
Distancia aprox.  24 km desde el Barranco San Juan y 32 km desde Güejar Sierra si nos limitamos únicamente a hacer la versión lineal hasta Cueva Secreta.
Desnivel aprox.  subida 1.100 m
Desnivel aprox.  bajada 1.050 m
Punto de partida recomendable: Barranco San Juan
Punto mas elevado: 1.850 m, tras las rampa mas alta que alcanzamos, después de atravesar el barranco del Aceral.
Tiempo aprox. Unas 7-8 horas.
Nivel dificultad: Alto por la distancia y el desnivel acumulado.
Tipo suelo: sendero muy bien marcado en todo momento, entre terrizo y rocoso, con algunos tramos de lascas sueltas.
Tipo de recorrido: Nosotros recomendamos la opción circular, para hacerlo mucho mas completo y entretenido.
Mapa: Sierra Nevada, guía de montaña (Edit. Penibética)
23 participantes: Desde Cádiz vinieron: Carlos “Risitas” y Pilar (Puerto Real) y Juanlukita (La Línea). Desde Sevilla: Manuel y Joaquina. Desde Ronda: Salvador y Mª Carmen. Desde Granada: Yoli “Como corre” y Rafa Sancho “El Capitán de Fragata”. Y desde distintos puntos de La Costa del Sol: Valentín “El Rey de la Montaña”, Ilse “La Gacela de la Selva Negra”, Eduardo “El Profe”, Silvia-Silvestre, Eduardo “El Padre Carras”, acompañado por un “Monaguillo Checo”, Iván “El Terrible”, Nacho “El Ingeniero de túneles”, Guillermina, Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Vicky “La Botánica”, Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara”, Paco Jaime “El Mijeño”, El Doctor Leal y un servidor: Juan Ignacio Amador.
Fecha de realización y meteorología: sábado 12 de noviembre de 2011. Intervalos de cielos nubosos y despejados, que no nos impidieron disfrutar de las cumbres nevadas de los tresmiles, con una temperatura muy agradable que rondó entre los 12 y los 18º durante la caminata.

1ª parte, de La Vegueta del Caracol (Barranco San Juan) hasta el desvío del Vadillo:
1º) Una vez en la Vegueta del Caracol, (1.180 m), improvisado aparcamiento sobre la antigua estación inicial del ferrocarril-tranvía, que erroneamente se conoce como “Barranco de San Juan” (ya que la vegueta es un punto concreto y un barranco, todo el recorrido que dure el curso acuático en cuestión), cruzamos el río Genil, sobre cuyo cauce ganaremos altura rápidamente, quedando éste a nuestra izquierda durante el primer tramo de ruta. Nada mas cruzar el puente, nos encontramos un panel, con varios mapas de pequeño tamaño de Sierra Nevada, donde se destaca el “GR. Sulayr” que rodea el macizo central de la Sierra. Frente a nosotros comienza un sendero que llega hasta Prado Llano pasando por La Morra o Puntal de Haza Mesa. Pero no lo tomaremos, el que tomamos es el sendero que sale a la izquierda y que rápidamente nos hace ganar altura sobre el nivel del río, coincidiendo con las indicaciones del GR. Sendero Sulayr.

Rápidamente caminamos bajo la sombra de arces de Sierra Nevada, melojos, encinas o castaños centenarios entre otros árboles como los chopos a la orilla del río, que en aquella jornada otoñal, nos regalaron para la vista una espectacular paleta de colores con una amplia gama de amarillos, dorados, anaranjados, rojizos y marrones, que junto con los verdes de los árboles de hoja perenne, nos acompañó a lo largo de este bellísima y clásica ruta donde las haya.
En esta ocasión nos sorprendió comprobar la proliferación de señales indicativas en distintos puntos del recorrido donde se podía leer: “Evacuación en helicóptero" hacia el Barranco San Juan”, Cabañas Viejas, Hortichuela, etc.. En contraste con la frondosidad de la ladera de la umbría por la que vamos caminando, la ladera de enfrente, es decir, la de la solana, conocida como: “Lama de Las Rascas”, presenta un aspecto desértico con grandes crestones de pizarra que llamarán nuestra atención. De forma dispersa nos encontramos algunas encinas, que nos recuerdan la naturaleza del bosque mediterráneo que en su día poblaban esas laderas que hoy aparecen desnudas ante nosotros.

A unos 45 minutos del inicio de ruta llegamos al castaño centenario del abuelo “Abuelo” (1.360 m.), con su enorme tronco que invita a ser fotografiado, junto con el murete de piedra que protege su estabilidad, ya que parte de sus enormes raíces han quedado al descubierto. Para obligada en este primer tramo de ruta y buen lugar para un reagrupamiento si el grupo de excursionistas con el que vamos, va muy estirado.

Reanudamos la marcha comprobando como han caído algunos troncos, que se han colocado al borde del sendero, a modo de improvisados quitamiedos. La vereda que suele ser mas bien rectilínea, describe dos curvas seguidas muy cerradas a la derecha que atraviesan dos pequeños arroyos tributarios que vadeamos sin dificultad caminando sobre grandes lascas de pizarra. En un momento dado empezaremos a ver un sendero en la vertiente de la solana, es el sendero que se dirige al cortijo de Las Herrerías y que es la antesala de nuestro siguiente hito que es el “desvío del Vadillo”, al que llegamos en unos 35-40 minutos después del castaño del “Abuelo”.
2ª parte: Del desvío del Vadillo al Nacimiento del río Real por la Cuesta de los Presidiarios:

Nos encontramos en el “Desvío del Vadillo” a 1.410 m. (a 1 una hora y 20 minutos del comienzo). Una vez aquí tenemos la opción de continuar por la senda que llevamos que es “La Vereda de la Estrella” propiamente dicha ó bien la opción circular, que es la que realizamos nosotros por ser mucho mas entretenida y variada al permitirnos disfrutar de panorámicas mucho mas altas y amplias sobre los grandes colosos de Sierra Nevada.
Hasta hace poco en este lugar había una baliza de madera que anunciaba el desvío del Vadillo, sin embargo, actualmente sólo hay una señal que nos indica: “Peña Partida, 10 km, GR. 240” y que coincide con nuestro recorrido hasta la parte final de la Cuesta de los Presidiarios. Aprovecho estas líneas para recordar, que dada las numerosas posibilidades que nos ofrece la continuación de La Cuesta de los Presidiarios, tanto en el desvío del Vadillo, como al final de dicha cuesta, debería haber no una, sino varias balizas indicativas hacia distintas cumbres y refugios, con las explicaciones oportunas así como un mapa de situación. Hecha esta observación, tal y como os íbamos diciendo, abandonamos la vereda de la Estrella, propiamente dicha y descendemos por el zigzagueante sendero hasta el “Puente del Burro” (1.342 m), una sencilla estructura de madera, que salva las aguas del río Genil, a pocos metros de las ruinas del refugio del Vadillo, en uno de los parajes mas bellos de todo el recorrido y es por ello, lugar recomendado para hacer una segunda pausa recreándonos con este bellísimo paisaje de ribera, donde no faltan: arces, melojos, serbales, fresnos, chopos y castaños.
Antes de reanudar la marcha conviene echar un buen trago de agua y quitarnos mas de una pieza de ropa, porque a continuación vamos a salvar 400 m desnivel, en poco mas de dos kilómetros a través de la “Cuesta de Los Presidiarios”, cuyo nombre hace alusión a los presos que estaban destinados a trabajar en las minas de Vacares. La ascensión es permanente y sin tregua, por lo que conviene tomársela con calma, no obstante, los numerosos zig-zags y la sombra que nos proporcionan las hileras de cipreses, coníferas exóticas y bosquetes de pinos dispersos por la ladera, ayudan a mitigar el esfuerzo. En la primera mitad de la ascensión comprobamos cómo vamos ganando altura respecto a la Verdea de la Estrella, en la vertiente opuesta del valle, en cuyo fondo comenzamos a vislumbrar grandiosas panorámicas del Alcazaba, el Mulhacén y toda la crestería de los tresmiles hasta el veleta que ahora queda justo a nuestra izquierda, por donde vemos como descienden las cristalinas aguas del Guarnon.
Superada la mitad de la ascensión llegaremos a un primer collado que da vistas al valle del Vadillo, desde donde parte una tenue senda que nos lleva al cortijo del mismo nombre. Pero nuestra ruta discurre por el sendero principal, que sigue zigzagueando ladera arriba, hasta que llegamos a un segundo collado que si tomamos de frente, nos lleva hasta Peña Partida, el refugio del mismo nombre, el cerro papeles (2424 m) o su prolongación hasta el Picón del Jérez (3.090 m) entre otras posibilidades.
Poco después de este segundo y último collado, tomamos el sendero que se desvía a la derecha, dirección sur y que a partir de ahora se va a mantener entre las curvas de desnivel 1.750 y 1.800, con una sucesión de toboganes, que a veces nos llevan a través de una prolongación de balconadas naturales, formada por tremendas lascas de pizarra desde la que tenemos vistas grandiosas sobre la cabecera del Genil.
Antes de darnos cuenta accederemos al prado donde se encuentra el  “Refugio del Calvario”, que lleva el nombre de la loma sobre la que se asienta, a este refugio se le conoce popularmente como “La Cucaracha”, (por su forma alargada y por el tejado de color oscuro), situado a unos 1.800 m. y unas 2h. 45 minutos del comienzo. Como no podía ser de otra manera hicimos una primera parada de avituallamiento, recreándonos con las vistas que teníamos sobre el valle, coincidiendo este enclave con la confluencia del río Guarnón cuyo caudal baja en alegres saltos desde la cara norte del Veleta por la vertiente contraria del valle, entre las lomas de “San Juan” y “El Lanchar” para unirse al río Real y formando el “Nacimiento del río Genil”, que ahora teníamos a nuestros pies.
Reanudamos la marcha, manteniéndonos en la misma curva de desnivel donde se encuentra el refugio, concretamente en lo que sería la prolongación, de los bancos que existen frente al refugio, llegando rápidamente a una angarilla donde nos adentramos en el sendero que a través de un denso bosque de encinas, nos conduce en poco mas de media hora hasta el “Refugio del Aceral” (1.810 m. a unas 3 horas 20 minutos desde el comienzo), donde nos encontramos con un colega con cara de haberse fumado varios petardos y dos ponis en la puerta. Nada mas dejar atrás este refugio que tiene dos habitáculos: uno para dormir y otro para el ganado. El sendero describe una amplia curva a la izquierda con algunos tramos intermitentes con voladizos, hasta que vadeamos el barranco del Aceral, a partir del cual, vamos a encarar, una corta sucesión de zig-zags que nos situará cerca de los 1.850 m, cota mas alta del recorrido, recreándonos con una las mejores panorámicas de Sierra Nevada, con las caras norte de los grandes colosos, entre los que destacan de izquierda a derecha:
“Alcazaba (3.371 m.) Mulhacén (3.482 m.), y Juego de Bolos (3.019 m.). Pues el cerro de “Los Machos” (3.329 m.) y “Veleta” (3. 394 m.) quedan ocultos tras la Arista de Los Cuernos y la Veta Grande.
Una vez alcanzado ese punto intermedio del sendero, donde alcanzamos la máxima altitud del recorrido, iniciamos el descenso hacia la confluencia del “Barranco de Lucía”,  el “Valdecasillas y Valdeinfiernos” para formar el río Real, encontrándonos a unos 1.680 m. Tal y como nos dijo el guarda forestal al inicio de la jornada, el denominado “Puente Real”  , que a pesar de su ilustre nombre, era una sencilla construcción de madera, había sido arrastrado por la corriente, permaneciendo unos metros mas abajo semihundido en el agua. No obstante, como afortunadamente el río no iba demasiado alto, pudimos vadearlo con relativa facilidad, siguiendo el ejemplo de nuestro acrobático y vitalista compañero Valentín “El Rey de la Montaña”.
Una vez que atravesemos la confluencia de los barrancos nos encontramos con nuestra compañera Guillermina, que prudentemente había escogido la opción lineal por unas molestias en la rodilla, aprovechando tan idílico lugar soleado y con una temperatura muy agradable para disfrutar de un segundo avituallamiento, pero antes de darnos cuenta, en a penas 20 minutos, toda la pradera quedó cubierta, al ocultarse el sol, tras el Puntal de La Caldera. Obligándonos a ponernos en movimiento, accediendo en un instante a la Vereda de la Estrella, pero antes de regresar por ella al Barranco de San Juan, fieles a nuestra costumbre, remontamos un `pequeño trecho, aguas arriba del arroyo Valdeinfierno, del que normalmente se puede beber sin problemas, llegando en poco mas de 15 minutos, al famoso “Refugio Natural de Cueva Secreta” 1.830 m.
que se encuentra junto a  “La Majá del Palo”, una zona llana junto al río Valdeinfiierno, que hasta aquí lo llevamos a la izquierda y que en caso de continuar hacia el Mulhacén por la Laguna de la Mosca. Tenemos que atravesarlo por el cercano “puente de La Majá del Palo”   que nos conduce hasta “La Majada del Real”, desde la cual discurre el sendero junto a la orilla del río Valdecasillas, hasta su nacimiento en La laguna de la Mosca.
En los alrededores del paraje de Cueva Secreta es frecuente encontrarnos en esta zona con cabras montesas y jabalíes. Pero aquel sábado la zona estaba muy concurrida de excursionistas y estos animales, aunque acostumbrados, también son huidizos. En cualquier caso, la apremiante caída de la tarde y las sombras que comenzaban a inundar las laderas, obligaban a iniciar el regreso sin mas dilación.
3ª parte: Desde Cueva Secreta a La Vegueta del Caracol (Barranco de San Juan)
Después de visitar el paraje de Cueva Secreta, regresamos sobre nuestros pasos hasta la confluencia de barrancos, donde habíamos almorzado junto al nacimiento del Río Real y continuamos por la Veredea de la Estrella propiamente dicha. En poco  mas de una hora llegamos al puente del río Guarnón,
donde no es difícil encontrarnos con el mirlo acuático, la lavandera amarilla ó el acendor alpino posándose tranquilamente a pocos metros del senderista. Inmediatamente después pasamos junto a la ruinas de la “Mina de la Estrella” que le da nombre a la vereda y de donde en su día se extraía la “pirita de cobre” aprovechando para hacer una pequeña exploración. Unos 20 minutos después llegamos a la “Mina de La Probadora” de donde se extraía el mismo tipo de mineral y cuyo nombre se debe a una de las primeras máquinas que se utilizaron para su explotación.
Mientras tanto nos íbamos recreando con sorprendentes chorreras que caían de los numerosos tributarios del río Genil, a pesar de lo poco que había llovido desde que finalizara el verano.
Dos horas después de iniciado el camino de regreso llegamos al “Desvío del Vadillo” completando en este punto el tramo circular de la ruta y a partir de aquí ya sólo nos quedaba desandar el primer tramo que realizamos esta mañana volviendo a pasar junto al “Abuelo” y llegando al “Barranco de San Juan” unas tres horas y media después de haber abandonado “Cueva Secreta”. Para mucha gente este tramo del camino, ya recorrido en la primera parte de la jornada, se hace largo y monótono, sin embargo en cada recodo del camino, echando la vista atrás Alcazaba y Mulhacén iluminados por los últimos rayos de sol paracen despedirse de nosotros hasta nuestro próximo encuentro,
mientras uno no se cansa de admirar la belleza y el esmero con el que fueron colocadas en su día, cada una de las piedras de los numerosos muros sobre los que se construyo esta vereda tan cargada de historia y de un sinfín de idas y venidas, tanto de mineros como de los pobres burros y mulas que transportaron toneladas de mineral durante la primera mitad del siglo XX hasta la década de los 50.
Crónica: Juan Ignacio Amador Tobaja

11 comentarios :

  1. Un estupendo reportaje y unas bonitas fotos, nada mejor que pasar un día con los amigos disfrutando de la naturaleza y de cada uno de tus relatos. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Carlos, me hizo mucha ilusión que vinieras con Pilar, después de una larga temporada sin coincidir.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Hola Juani, pedazo de ruta y de reportaje. Que envidia!!! Un beso

    ResponderEliminar
  4. Eres un fenomeno Juani. Un super-reportaje, muy didactico y con beunas fotos. Lo leeré tranquilamente porque de esta crónica se aprende.
    Estuve a punto de ir pero al final me quedé en tierra. Espero ir el año que viene si se hace de nuevo.

    ResponderEliminar
  5. Mi querida mati, ¡que bonito lo de la imagen de mis sentimientos!, ese podría ser un buen título para cada una de nuestras fotos paisajísticas.
    Carlos habría sido un lujo tenerte en el grupo, para disfrutar de tu compañía y tu posterior reportaje con "cartificado de calidad", que yo sigo yendo a "la guerra con tirachinas", me refiero a mi cámara Casio Exilm (modelo super económico de 120€), por cuestiones prácticas, para no cargar con la "Canon reflex 1000D". Pero sigo aprendiendo de los grandes Maestros de la Fotografía, que en Pasos Largos, no faltáis como: "El Motorista fantasma", "El Mago Gandalf", o tú mismo.

    ResponderEliminar
  6. m.catala6:19 p. m.

    Excelente comentario que espero poder realizar con mi gente del Albir.

    ResponderEliminar
  7. Preciosa ruta Juani y estupenda crónica.

    Un abrazo

    Rafa

    ResponderEliminar
  8. Eduardo Campos9:13 p. m.

    Me encantan la primera foto y la del Veleta. Impresionante la información sobre la historia del tren de la sierra y la colección de fotos antiguas. A pasarlo bien mañana (no va a llover)

    ResponderEliminar
  9. stimados amigos Rafa y Eduardo, muchas gracias por vuestras generosas palabras, que junto a los comentarios del resto de compañeros que ha tenido a bien darse una vueltecilla por el blog, me habéis subido la autoestima. Si bien no hay mas mérito por mi parte que haber desemplovado unos apuntes e imágenes de archivo y transcribir las vivencias del pasado sábado.
    Un fuerte abrazo para todos.

    ResponderEliminar
  10. Hola Juani,
    muy chula la crónica, y la foto en la mina quedo de lujo, he leido por ahi otra versión de la cuesta de los presidiarios, que era porque era por la que llevaban a los presos de la a galeras, al puerto de Almería,

    un saludo y hasta la proxima

    ResponderEliminar