miércoles, noviembre 30, 2011

PR-295: Sendero Circular Sierra de Los Espartales (Cártama)

PR-295: Senderos Circular Sierra de Los Espartales
Entorno: Sierra de Cártama
Distancia aprox.  10 km
Desnivel aprox.  500 m
Punto de partida: frente a La hacienda La Biznaga
Tiempo aprox. 4-5 horas según paradas.
Nivel dificultad: bajo
Tipo suelo: pista y sendero
Tipo de recorrido: circular
Mapa: Cartografía militar española, hoja Nº 16-44, Álora (1.052)
Fecha: Miércoles, 30 de noviembre de 2011, cielos despejados con temperaturas de unos 18ºC al mediodía.
Participaron: Ilse “La Gacela de la Selva Negra”, Valentín “El Rey de la Montaña” y un servidor: Juan Ignacio Amador.
Alicientes principales: A pesar de la modesta altura de esta sierra nos permite disfrutar de unas panorámicas muy amplias sobre el valle del Guadalhorce y la mayor parte de las sierras que componen en arco calizo central, junto con varias sierras litorales. Además tiene un par de tramos de ascensos y descensos que pueden suponer un buen entrenamiento incluso para senderistas acostumbrados a realizar rutas montañeraas mucho mas exigente.
No obstante estoy seguro que sorprenderá a quienes vengan por aquí por primera vez por sus vistas y por sus connotaciones históricas.
La Sierra de Cártama es un modesto macizo montañoso situado al sur de esta localidad, a escasos 30 km al oeste de Málaga capital. Esta sierra limita al norte y al este con el Valle del Guadalhorce y al sur con la Hoya de Málaga, entre los que se eleva como una isla. Se compone de tres pequeñas sierras; Espartales, Gibralgalia y Llana que a penas superan los 400 msnm y juntas forman la Sierra de Cártama. La parte norte presenta pendientes elevadas, que se suavizan en las cotas más altas.
La vegetación está constituida por matorral y pastizal mediterráneo,  Entre los que nos vamos encontrando con palmitos, esparragueras, romero, matagallos, espliego, mirto, retamas o jaras. Por desgracia la Sierra de Cártama ha padecido numerosos incendios con frecuencia, de  los que han sobrevivido milagrosamente los únicos sabinares de sabina marítima (Juniperus turbinata) del área periurbana de Málaga capital. De vez en cuando nos encontramos con pequeños bosquetes de encina y de forma mas dispersa algunos algarrobos, quejigos, granados y acebuches.
Respecto a su fauna, entre las especies protegidas destacan el águila calzada, que utiliza la zona como lugar de caza, y el águila perdicera.
Breve descripción de la ruta:
El cartel descriptivo de la ruta y teórico inicio del sendero, se encuentra junto a un gran eucalipto que hay junto al aparcamiento de la Hacienda la Biznaga (30S x=354739 y=4062669 utm-european 1950), lujoso establecimiento especializado en banquetes y que cuenta incluso con una pequeña plaza de toros.
Los primeros 200 m discurren por una pista terriza que da vistas a la cara norte de la Sierra de los Espartales por donde va a discurrir nuestro recorrido, la pista queda cortada por la verja de entrada a una finca, pero en este punto ya nos encontramos con un sendero perfectamente balizado (PR. 295) que comienza a ascender por la derecha en empinados zig-zags que nos hacen ganar altura rápidamente.

Pronto llegamos a un collado y aunque el sendero sigue claramente de frente, merece la pena desviarse momentáneamente coronando un pequeño cerrete, que queda a nuestra derecha (norte), llegando hasta una cruz desde la que tenemos unas vistas magníficas sobre Cártama y un ángulo de mas de 180º que de oeste a norte y este nos permite identificar las sierras de Coín, Canucha, Sierra de Las Nieves, Cabrilla y Prieta, Alcaparaín, Huma, Capilla (sierra del valle de Abdalajís), Chimenea, Torcal, Las Cabras, Camarolos, Montes de Málaga y la Maroma (sierra Tejeda).

De regreso al sendero, retomamos dirección suroeste por un tramo llano, atravesando un pequeño bosquete formado por pinos, acebuches y quejigos, mas adelante el sendero discurre 
en paralelo a una hilera de pitas que llevamos a la derecha y seguidamente encaramos un corto tramo de ascenso que nos sitúa en la zona de altiplano que caracteriza a esta sierra, allí nos encontramos con el bueno de José, que estaba guiando a su rebaño de cabras honda en ristre con la ayuda de sus dos perros y con el que nuestro amigo Valentín tuvo una breve pero animada charla. 
Precisamente a partir de esta zona comenzamos a encontrarnos con numerosos ramales de sendero seguramente marcados por el ganado, no obstante, gracias a las balizas que en varias ocasiones tuvimos que recolocar por encontrarse caídas, retomamos el sendero en dirección predominantemente sur con vistas a la cara norte de la sierra de Mijas, Alhaurín el grande a sus pies y la inconfundible silueta de la torre del puerto de Los Pescadores al fondo. 
Mientras que a nuestra izquierda llevamos la cañada correspondiente al arroyo del Pozo, hasta que el sendero comienza a descender hacia una nave junto a la que se encuentra una gran balsa de agua, probablemente para regar la finca que según nos pareció estaba dedicada al aguacate. El caso estamos a punto de llegar a la finca una valla metálica de reciente colocación nos corta el paso, viéndonos obligados a caminar en pararlelo a dicha valla que ahora llevamos a nuestra derecha.

Cuando ya estábamos a punto de alcanzar la pista por donde teóricamente discurre el siguiente tramo del PR, pasamos cerca de una nave ganadera donde dos grandes mastines sueltos de color blanco nos cortaban el paso hacia la pista que quedaba a nuestra derecha, por lo que nos vimos obligados a alejarnos de la pista que finalmente no llegamos a pisar y si antes la llevábamos unos 50 m a nuestra derecha, ahora comenzamos a llevarla unos 200 m a nuestra derecha, siempre en paralelo a la misma, atravesando un par de cañadas, siguiendo la estela de un senda de ganado, que después de atravesar el arroyo de Los Pilones, por fin nos permitió enlazar con el PR, girando ahora a nuestra izquierda, de manera que cambiábamos ahora el rumbo este que habíamos traído en este último tramo por el rumbo norte por el que ahora nos llevaba el sendero, discurriendo en paralelo el arroyo de Los Pilones que ahora llevábamos a nuestra izquierda con bonitos farallones rocoso y alguna que otra covacha, regalándonos un bonito paisaje por el que seguimos ganando altura,
hasta llegar a una pista que comunica varias casas diseminadas de la zona suroeste de Cártama, volviendo a retomar las vistas hacia el norte de la sierra, destacando en primer plano, la estación de Cártama y Álora mucho mas lejana justo por encima.

A partir de aquí el perfil ya es predominantemente descendente, no obstante, después de llegar a un segundo collado ya tenemos vistas sobre las ruinas del castillo de Cártama, que corona al cerro de la Virgen, que es precisamente el que nos oculta las vistas de Cártama desde nuestra posición, de manera que al acercarnos que siguiendo por la pista, nos encontramos con un ramal de camino empedrado y con sus barandillas de madera que nos anuncia el acceso a la ermita de Nuestra Señora de Los Remedios (cerrada los miércoles). También es mala suerte pues precisamente era miércoles ese día. No obstante, el camino nos permitió llegar hasta su misma verja de entrada frente a la cual nos hicimos la foto correspondiente y continuar por el caminito por el que en una cercana y cómoda ascensión llegamos a la plataforma donde se encuentran las ruinas del castillo que preside el entorno de la localidad de Cártama, 
desde donde estuvimos disfrutando de un agradable almuerzo a vista de pájaro sobre esta localidad a nuestros pies y un amplio sector del valle del Guadalhorce frente a nosotros.

Finalizado el almuerzo y hechas las fotos de rigor, regresamos sobre nuestros pasos hasta la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, que dicho sea de paso es un excelente ejemplo de imbricación social y religiosa que arranca en los momentos posteriores a la conquista cristiana (1485), en que se sitúan los legendarios hechos del hallazgo de la Virgen en el lugar, que se consolida definitivamente cuando surge la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, con motivo de la epidemia de 1579, y que llega hasta la actualidad en que la devoción permanece viva y con gran repercusión en la comarca, como ponen en evidencia la romería y el flujo de feligreses en cualquier época del año.
El emplazamiento de la ermita, en la ante cumbre del monte de la Virgen, la convierte en referencia cultural del paisaje y en su interior, particularmente en la torre-camarín, hallamos una sobresaliente muestra del barroco andaluz que se ha relacionado con ejemplares de la categoría de los camarines de Nuestra Señora de la Victoria de Málaga y de la Virgen de los Remedios de Antequera.
Desde la ermita tomamos el camino que baja directamente al pueblo pasando cada pocos pasos junto a un vía crucis intercalado con azulejos historiados sobre los dramáticos episodios de la conquista de Cártama y las disputas entre moros y cristianos, y con la compañía de esos azulejos llegamos a la plaza donde se encuentra la fuente del Pilar Alto (1976)
donde teóricamente finaliza la ruta, si bien en la práctica, si bien al fin y al cabo la ruta siempre termina en el lugar donde tengas aparcado el coche, que en nuestro caso estaba a escasos 5 minutos. No obstante, comentar que desde la mencionada plaza de la fuente del Pilar Alto (1976), hasta la hacienda la Biznaga (inicio de ruta) habrá como mucho unos 15 minutos.
Firmado: Juan Ignacio Amador Tobaja

lunes, noviembre 28, 2011

7 Pasos Largos participan en el XI Travesía Arco Calizo Central


Entorno: Sierra de San Jorge, Jibalto, extremo sur de la sierra de Loja y sierra de Enmedio.
Pueblo de referencia: Alfarnate
Distancia: 38,7 km 
Desnivel aprox.  subida 1.800 m
Punto de partida y final:  Alfarnate
Tiempo aprox. 12 horas
Nivel dificultad: Alto por la distancia y el desnivel
Tipo suelo: 60% pista y 40 % senderos por terrenos muy calizo y en ocasiones con lascas sueltas.
Tipo de recorrido: circular
Mapas IGN: 1.039-II Periana y Villanueva del Trabuco 1.024-IV
Participantes (de Pasos largos): Valentín “El Rey de la Montaña” (77 años, premio especial al mas veterano de la prueba, varios chavales de protección civil terminaron pidiéndole autógrafos y se convirtió en la estrella indiscutible de la jornada.  Paco Jaime “El Sabio de Los Boliches” y Paco Leal “El Doctor Leal” siguen los pasos de Valentín ganando año tras año en su envidiable estado de forma. Juanlukita “El Messner andaluz” que venía acompañado por su amigo Pedro (del club de espeleología de la Línea) dejando ambos el pabellón muy alto en su debut.  Patri “La Chica que miraba a las Estrellas” y Migue “El Hombre que sabía demasiado” que llevan mucho años colaborando con PRISMA a través de su web: http://www.malagacentro.com/, en esta ocasión hicieron el recorrido con el piloto automático después de llevar casi un mes ausente de nuestras montañas por motivos familiares y profesionales. Y un servidor: Juan Ignacio Amador, que tuve el privilegio de participar en esta edición con tan magníficos compañeros de aventuras.
Fecha de realización y meteorología : Sábado,  26 de noviembre de 2011, jornada soleada de cielos completamente azules y temperaturas mínimas de 6ºC al amanecer a mas de 16ºC al mediodía.
Orígenes: La Travesía al Arco Calizo Central nace en el año 2001, cuando el Grupo Senderista Prisma se plantea organizar una Travesía anual por este Paraje de la geografía malagueña, atravesando los Términos Municipales de Alfarnate, Villanueva del Rosario, Villanueva del Trabuco y Alfarnatejo. El objetivo de la misma es fundamentalmente la práctica del senderismo, dando cabida a toda aquella persona interesada por este deporte. En segundo lugar, se pretendía reivindicar y recuperar los antiguos caminos y veredas que unían la Axarquía con las Tierras de Archidona y Antequera, atravesando la Sierra de Camarolos, Sierra de Jobo y Sierra de San Jorge.
6.00 am. Con puntualidad británica se inicia el control de participantes y la entrega de dorsales identificativos que posteriormente se irán entregando en distintos puntos de control a lo largo del recorrido. El frío previo al amanecer es compensado con cafés, colacao, te y pastelitos que nos ponen a disposición de todos los participantes.
6.30 Se inicia la caminata con el inconfundible sonido de un centenar y medio de pares de botas y bastones que se ponen en movimiento atravesando la localidad de Alfarnate por recoletas callejuelas en dirección norte, viniendo a salir al callejón de La Sierrezuela por donde abandonamos definitivamente las luces del pueblo y se hacen necesarios los frontales para no tropezar o resbalar con las piedras del angosto sendero por donde vamos caminando en fila india.  Salvando un resbaladizo vado con las orillas convertidas en un resbaladizo barrizal que le da un primer toque de emoción a la caminata, caminamos en paralelo a un campo de cereal, hasta que alcanzamos la antigua nacional, actual MA-115 Alfarnate-Puerto de Los Alazores, que atravesamos para iniciar la primera gran ascensión de la jornada.
Comenzamos la ascensión por el antiguo camino Archidona-Alfarnate, un degradado carril de rampas durísimas en largos zig-zags, donde ya empieza a sobrar la primera capa de ropa, en mi caso yo me quité las dos primeras del tirón, antes de iniciar la subida, mientras veía a los compañeros de cabeza, muy avanzados, el grupo va estiradísimo y la animada charla del inicio se torna en un silencio, tan sólo interrumpido por el jadeo del compañero que tenemos mas cerca, el pisotón de las botas pateando piedras sueltas y los bastones que para muchos de nosotros se hacen imprescindibles en estas pendientes. Cada uno tiene que buscar el ritmo mas cómodo, mientras las primeras luces del día van apareciendo a nuestra espalda, al llegar al puertecillo donde existe una cantera, ya podemos ver a nuestra izquierda el omnipresente Chamizo Alto (Sierra del Jobo), reflejado en una charca cercana al camino, pero las luces aún son muy tenues para sacar una buena foto.
Realizado el obligado reagrupamiento, reniciamos la marcha abandonando este camino para adentranos de lleno en la Sierra de San Jorge, pasando por una preciosa dolina y llegando mas adelante a la laguna seca, que tras las últimas lluvias nos regaló una bonita estampa, con un cerro calizo reflejándose en su lámina de agua.
Hasta aquí hemos llevado dirección predominantemente norte, pero desde el llano de esta bonita laguna giramos a nuestra derecha, siendo ahora hacia el este hacia donde caminamos por angostos pasillos de hierba rodeados de canchal, superando alguna alambrada, 
para iniciar el descenso por una angosta y húmeda hasta la proximidades del cortijo del Navazo, donde por fin caminamos por los amplios llanos cercanos al puerto de Los Alazores, donde el paisaje nos regala una estampa parecida al boquete de Zafarraya, pero mucho mas abierto.   
En este llano y con el puerto de Los Alazores a nuestra derecha, retomamos dirección norte subiendo por un empinado camino que mas tarde se convierte en senda con algunos tramos de umbría muy resbaladizos por la roca húmeda donde no podemos bajar la guardia,  
a nuestra derecha queda el cortijo de Manga y el siguiente kilómetro es en bajada, donde vadeamos el recién nacido río Guadalhorce que por aquí es un modesto arroyo de aguas cristalinas. 
Cruzamos la solitaria carretera MA 225-Villanueva del Trabuco-puerto de Los Alazores y llegamos al primer puesto de avituallamiento donde se agradecen las bebidas, así como la fruta, los pastelitos y las barritas energéticas que son devoradas que el cuerpo recibe con alegría. 
Finalizado los 15 minutos estipulados de avituallamiento, se inicia uno de los tramos mas asfixiantes de la jornada, adentrándonos en un olivar que en principio no solemos tener asociado a un tipo de terreno especialmente difícil, pero que en este caso requiere de gran esfuerzo y concentración  para que no decaiga la moral, mientras vas ganando altura, entre jadeo y jadeo. Hasta que el incómodo suelo blando del olivar, se convierte en la dura pista denominada Realengo de los Alazores, que nos lleva a un cortijo asentado en la falda suroeste de la sierra de Gibalto, cuyos escarpados tajos ya podemos ver en su parte alta, mientras que a nuestra izquierda nos recreamos la vista con la vega sobre la que se asientan Villanueva del Trabuco, perfectamente visible y mas lejana y semi oculta Villanueva del Rosario, con el telón de fondo de la Sierra de Camarolos, su prolongación por la sierra de las Cabras hasta llegar a l Camorro Alto (Sierra Chimenea), a su derecha podemos ver los techos provinciales de Sevilla con las inconfundibles siluetas del peñón de Algámitas y cerro del Terril.
Rodeamos la desconocida sierra de Gibalto faldeando su cara sur hasta venir a salir al cortijo de Fuente de Don Pedro, atravesamos un olivar por el que llegamos al puentecillo que salva las aguas del arroyo de Las Mozas, que tributa en dirección norte hasta llegar al río Genil y venimos a salir al km 16 de la carretera A-341 Loja-Zafarraya. 
Adentrándonos ahora en el camino que nos lleva hasta el cortijo de Pedro Bueno, situado en la falda oeste de la Sierra de Loja, los últimos kilómetros habían discurrido dirección este, pero a partir de ahora vamos a ir girando hacia nuestra derecha, es decir, dirección sur, con las cumbres mas altas de la sierra de Loja a nuestra izquierda, ocultas por las laderas que nos flanquean, mientras vamos pasando por el camino que comunica a los cortijos del Cascajar, de Los Mangones y del Paloseco, iniciando un suave descenso con vistas sobre el altiplano de Alfarnate a los pies del imponente Chamizo Alto a nuestra derecha 
y La Maroma a la izquierda con la LLanura lacustre de Zafarraya a sus pies
mientras nos vamos aproximando a una enorme cantera donde almorzamos junto al correspondiente puesto de avituallamiento, en un punto cercano al km 21 de la carretera A-341 Loja-Zafarraya.
Finalizado el merecido almuerzo donde no faltó el vaso de caldito caliente, nos adentramos en una vereda que enlaza con el antiguo camino que pasaa junto al cortijo del castillejo, 
donde enlazamos con la carretera MA-156, Alfarnate-Periana, junto a la que caminamos unos 300 m en dirección Alfarnate, para desviarnos inmediatamente después a nuestra izquierda, en dirección sur por un camino que discurre paralelo a la vertiente derecha del arroyo del Palancar, hasta que llegamos al cortijo de Gastarreja, donde nos espera nuestro último avituallamiento. Tras las últimas viandas y bebidas isotónicas, iniciamos la última y probablemente mas cansina ascensión por los casi 34 km que ya llevamos acumulados, una ascensión por la cañada del Jaral, que teóricamente es un PR, pero el sendero es tan estrecho y el pedregal tan extenso que resulta fácil perderlo a poco que te quedes cortado o se despiste el compañero que llevas delante, poco a poco nos vamos acercando al emblemático pico Vilo, al que estamos ascendiendo por su vertiente norte, pero cuando ya habíamos ascendido la parte mas dura y nos quedaba menos de un kilómetro para alcanzar la mencionada cumbre siguiendo el mismo cordal por el que íbamos, la organización decidió prescindir de hacer esta preciosa cumbre, desviándonos definitivamente a la derecha enlazando con la famosa era 
que se encuentra en el bosquete de pinos la Sierra de Enmedio que atraviesa el PR que va de Alfarnate hasta el pico Vilo y que ya tomamos en dirección a Alfarnate contemplando una bonita puesta de sol 
entre los tajos del río Sábar que teníamos a nuestra derecha y el Chamizo Alto frente a nosotros, 
llegando con las últimas luces del día hasta Alfarnate, a través de esa misma pista que desciende hasta llevarte al campo de fútbol de esta localidad, donde nos recibieron cariñosamente todos los socios de GRUME, que como día grande en su calendario colaboraron y participaron en esta prueba aportando toda su experiencia y dedicación, 
poniendo cada uno lo mejor de sí, al igual que el amplio dispositivo de protección civil que estuvieron presentes en  los puntos estratégicos del recorrido, contando además en todo momento con la compañía de dos de sus efectivos que nos acompañaron en todo momento. 
Un año mas la guinda del pastel fue la fiesta clausura donde no faltaron los entrantes, una sopita caliente y un plato de los famosos morretes de Alfarnate a base de papas y setas que sientan de maravilla después de la caminata de 12 horas. 
Todo ello amenizado por la fiesta que tenían organizadas nuestros anfitriones del Grupo Prisma, acompañadas por las autoridades de la localidad, con abundante presencia de compañeros de distintas asociaciones senderistas de Andalucía a los que nos entregaron nuestro diploma acreditativo con una bolsa de regalo donde no faltó una guía de senderismo, productos gastronómicos de la Axarquía, información sobre distintos alojamientos rurales de la zona y una camiseta de tela transpirable en color rojo con el logo del XI Travesía Arco Calizo Central en blanco.
 Por todo ello, los siete compañeros de Pasos Largos que participamos en esta XI edición os damos las gracias y la enhorabuena por vuestra dedicación y buen hacer un año mas, a lo largo de toda la jornada y por el buen ambiente de hermandad y compañerismo que transmitís.
 Firmado: Juan Ignacio Amador Tobaja

martes, noviembre 22, 2011

PR. A-168, Refugio de Juanar-La Concha, todo un clásico de las sierras litorales.

PR. A-168, Refugio de Juanar-La Concha, todo un clásico de las sierras litorales.
Entorno: Sierra Blanca
Pueblos de referencia: Ojén, Istán, Marbella
Cómo llegar al punto de encuentro:
Si venimos por la costa, a la altura del Centro Comercial Las Cañadas y parque de Bomberos de Marbella, dejaremos la autovía, tomando la carretera A-355, dirección Ojén, que dejaremos a nuestra derecha y poco después de rebasar el puerto del mismo nombre llegaremos al desvío del Hotel Refugio Juanar, perfectamente señalizado.
Si venimos por el interior tomaremos la A-355 Marbella-Valle del Guadalhorce, tomando como referencia la localidad de Coín, en dirección a la costa y unos 3-4 km después de haber dejado el desvío de Monda a la derecha, al final de los LLanos de Puzla, justo antes de llegar al puerto de Ojén, ya veremos perfectamente señalizado el Refugio de Juanar a la derecha, coincidiendo con el final de los 7 km que tiene la carretera loca MA-5300, comienzo de nuestra ruta.
Distancia aprox. 12-13 km dependiendo si la hacemos lineal, dejando la Cruz de Juanar (1.178 m) a un lado o si ascendemos a la misma subiendo por un lado y bajando por el otro, opción que podemos realizar tanto a la ida como a la vuelta porque se encuentra a mitad de camino entre El Refugio y El Salto del Lobo.
Desnivel aprox.  subida 700 m según la opción que escojamos.
Desnivel aprox.  bajada (idem)
Punto de partida: Refugio de Juanar (789 m)
Punto mas elevado: cerro del Lastonar (1.275 m)
Tiempo aprox. 6-7 horas
Nivel dificultad: Medio/alto, por el tipo de terreno muy accidentado y algunos pasos con mucho vuelo, no aptos para personas con vértigo.
Tipo suelo: Pista terriza hasta el cruce de senderos en el bosque de pino monterrey, mas allá del olivar de Juanar (primer kilómetro y medio de ruta). Sendero arenoso, hasta el collado cercano a La Cruz de Juanar y a partir de unos 300 m mas allá de dicho collado suelo de estratos de calizas fracturadas, superpuestas entre sí, que nos acompañarán a lo largo de la crestería, que hacen muy incómodo el caminar y requieren de buenas botas de trecking. Suelo no apto para personas no acostumbradas a caminar por terrenos accidentados.
Tipo de recorrido: Lineal con posibilidad de añadirle dos tramos circulares, por un lado tenemos la variante de la Cruz de Juanar y por otro lado tenemos la opción de coger el sendero del castañar al regreso, sin tener que volver por el olivar.
Plano El Juanar: Editado por El Refugio de Juanar
Fecha de realización: lunes 21 de noviembre de 2011, después de un fin de semana muy lluvioso, amanecía la mañana completamente despejada, comenzando a parecer nubes a partir del mediodía, con ligero viento norte que fue cubriendo el cielo completamente a partir de las 16.00 pm.
6 participantes: Valentín “El Rey de la Montaña”, Ilse “la Gacela de la Selva Negra”,  Silvia-Silvestre, Don José Guerrero “El Maestro Geobotánico”, Celia “La hechicera du sao paulo” y un servidor: Juan Ignacio Amador.
A tener en cuenta:
Ruta no apta para personas no acostumbradas a caminar por terrenos muy accidentados, especialmente si padecen de vértigo.
A nivel de cresterías, junto con la de la Sierra del Pinar en Grazalema y otros tramos míticos de Sierra nevada es de las mas bonitas y espectaculares de toda Andalucía, con vistas permanentes a la cercana costa del Sol con Marbella a nuestros pies por un lado y el embalse de la Concepción por el otro, con sensaciones muy aéreas, que causarán la admiración incluso del senderista mas exigente.
Breve descripción de la ruta:
Como un servidor ya la había hecho en varias ocasiones para darle un toque diferente hicimos la ida, por el sendero que discurre por el castañar de Juanar y que camuflado entre la abundante hojarasca caída por las fuertes lluvias de los dos días anteriores, se encontraba completamente tapizada de hojas de castaño, en sus primeros 200 m discurre mas o menos paralela a la pista que se dirige al olivar de Juanar por el camino convencional, que es por donde hicimos el regreso.
Al poco de empezar nos cruzamos con el arroyo de Juanar, siendo la primera vez que lo veía discurrir con un curso continuo de agua, a partir de aquí el apacible sendero comienza a ganar altura suavemente dejando atrás los castaños para caminar entre grandes eucaliptos del que nos llega su inconfundible olor a menta. Ambos lados del camino se encuentran inmersos bajo un mar de helechos donde se intercalan los verdes con los secos. 
Tal y como comenzamos a adentrarnos en la zona de pinos, nos encontramos a la izuierda del camino una curiosa formación rocosa que mi buen amigo Fernando el “Duque de Juanar” bautizó en su día como “El Hipopótamo” por sus redondeadas formas.
A continuación enlazamos con la pista que viene del olivar de Juanar y que tomándola a la izquierda nos introduce de lleno en el precioso bosque de pino insigne o monterrey (árbol foráneo, concretamente canadiense), por el que vamos a caminar durante los minutos siguientes con la sensación de encontrarnos en un bosque encantado, con la presencia en todo momento de los mares de helechos a ambos lados del camino. 
Al poco de entrar en el bosque llegamos al cruce de senderos que nos señala: Ojén en la dirección por la que venimos, Istán de frente y La Concha (2 horas) a la izquierda que es hacia donde tomamos nosotros. Lo de los tiempos estimados es mas que relativo en montaña, si bien se puede hacer en dos horas y media a un ritmo fuerte y sin paradas, yo creo que 2 horas, 45 minutos sería mas fiel al ritmo de un senderista medio.
A partir del cruce la pista se transforma en sendero que poco a poco se va estrechando,
Nada mas dejar atrás el bosque de pino monterrey, comenzamos a caminar en paralelo a una valla metálica que llevamos a nuestra izquierda, que marca el perímetro de la reserva que mantiene la población de cabra montés en la zona y donde varios trabajadores estaban desbrozando parte del abundante matorral que se encuentra dentro de la finca con la ruidosa maquinaria, mientras nosotros ganábamos altura zig-zagueando por el angosto sendero que prácticamente discurre por el interior de una torrentera donde se intercalan zonas de arenas que nos recuerdan mas a una playa y tramos de piedra suelta, entre altas aulagas, jara y romero que nos superan en altura, hasta que pasamos a la altura de un pino cuyo retorcido tronco invita al descanso o cuanto menos a su contemplación por su peculiar forma. 
A penas 200 m mas allá, alcanzamos el collado, que ya queda a muy poca distancia de la Cruz de Juanar a nuestra izquierda, pero en esta ocasión decidimos dejarlo para la vuelta, por lo que continuamos por el sendero tradicional, perfectamente marcado, con sus pinturas amarillo y blanco sobre algunas rocas del camino.
El siguiente tramo es bastante rectilíneo, pequeños bosquetes de encinas jóvenes, se intercalan con el matorral bajo y los abundantes lastones que le dan nombre al cerro mas alto de Sierra Blanca, mientras que unos 300 m mas allá del mencionado collado el caminar se hace cada vez mas incómodo, porque la senda discurre sobre estratos de calizas fracturadas superpuestas y hay que empezar aa prestar mas atención donde vamos colocando los pies a cada paso, a nuestras izquierda comenzamos a ganar vistas sobre el Mediterráneo y al final de este tramo de ascensión llegamos al collado del Salto del Lobo, encontrándonos ahora en la divisoria de Sierra Blanca, de manera que comenzamos a disfrutar de las vistas sobre la Sierra Real, Palmitera ó Los Reales de Sierra Bermeja al oeste, la Sierra de las Nieves al norte, con el Torrecilla que estuvo prácticamente todo el día cubierto de nubes, al este La Cruz de Juanar, la Alpujata y la Sierra de Mijas y al sur la crestería que teníamos por delante.
Una vez en este collado lo normal es seguir por la senda marcada “PR. A-168” que en los próximos 400 m. nos lleva a media ladera de “El Salto del Lobo”, con algunos tramos de mucho vuelo no aptos para personas con vértigo y que fue la opción que escogió nuestra querida amiga Celia. Sin embargo, hay otra opción que aún tiene mayores dosis de adrenalina y que al igual que la que realizamos con “Los Duques de Juanar” en noviembre de 2007, consistiría en abandonar el sendero oficial por la izquierda, ascendiendo directamente por un tenue sendero hasta la cercana cumbre del “Salto del Lobo”(1.143 m) propiamente dicho, disfrutando desde su cumbre de las únicas vistas posibles que de la localidad de Istán podemos obtener en todo el recorrido.
 Una vez en la cumbre del Salto del Lobo nos encontramos con un tramo de crestería muy escalonado entre rocas, relativamente asequible, siempre y cuando no nos acerquemos demasiados a los vertiginosos tajos del salto del Lobo que quedan a nuestra derecha, 
hasta que llegamos al borde de un tajo que parece inexpugnable en la bajada, desde el que tenemos vistas sobre la pedrera que se ha formado en el arroyo de La Calaña, instintivamente se suele buscar el descenso hacia la izquierda, es decir, alejándonos del filo de los tajos, sin embargo, el tramo mas asequible de bajada, se encuentra, tomando como referencia unos chaparros, que hay a pocos metros del tajo y que a través de un tramo de largos escalones, de esos que te obligan a poner el culo en el suelo, o a realizar un par de pequeños destrepes, 
poniéndote cara a la pared, te hacen ganar tierra firme, antes de lo esperado, volviendo a reagruparnos con nuestra compañera Celia, en el cercano collado del PR. A-168, desde donde estaba contemplando nuestra vertiginoso descenso, disfrutando del plácido sol de aquella mañana y de la seguridad del sendero a donde todos regresamos.
La siguiente cumbre que tenemos por delante es precisamente el techo de la Sierra, que no es otro que El Lastonar con sus 1.275 msnm, curiosamente la mas asequible de coronar, pero decidimos dejarlo para la vuelta, siguiendo por el sendero que lo faldea por su cara este, quedando la cumbre a nuestra derecha y llegando poco después al famoso paso donde en su día había un cable o unas cadenas, pero donde en esta ocasión no nos encontramos nada, la caída queda a nuestra izquierda, así que apoyando la mano derecha en las paredes de la crestería, pasamos a ritmo normal, como hay que pasar por estas zonas vertiginosas, ni muy lento, ni muy rápido y sin mirar hacia abajo, 
regresando a continuación a tierra firme, aunque a partir de ese paso, el sendero discurre por la misma crestería, dejándose caer a veces un poco a su derecha o un poco a su izquierda, pero ya sin ningún tramo expuesto hasta llegar a La Concha, 
sobre la que ya vamos acercándonos con vistas espectaculares sobre la misma, compartiendo este último tramo con el sendero que viene de Istán.
Viendo el mar a ambos lados de la cumbre, hacia la izquierda todo el tramo de costa que va de Marbella hacia Fuengirola y hacia la derecha todo el tramo que va de Puerto Banús, 
que también divisamos allí abajo hacia Estepona y toda la prolongación del litoral hasta Gibraltar, a donde también alcanzaba la vista, si bien en esta ocasión la nubosidad en la distancia nos impidió contemplar las costas de África.
La cumbre de La Concha (1.215 m) propiamente dicha pasa desapercibida para la mayoría de los senderistas, encontrándose junto al sendero, por donde todo el mundo sigue caminando hasta alcanzar unos 50 m mas allá, el extremo de la crestería en cuestión, al que obviamente llegamos en bajada, pues ya hemos dejado atrás la cumbre propiamente dicha, coincidiendo con una preciosa balconada sobre Marbella, el entorno de Sierra Blanca y todo el paisaje descrito anteriormente, donde se suele realizar la comida de rigor. Pero en nuestro caso, como se había hecho una parada técnica unos minutos antes, nada mas hacernos las fotos de grupo, regresamos sobre nuestros pasos, abandonando momentáneamente el sendero, para hacer cumbre en el cerro del Lastonar, donde estuvimos almorzando plácidamente bajo el sol del mediodía. Asomándonos a la cañada que hay justo debajo donde aún se pueden contemplar los restos del helicóptero que se estrelló en este lugar y ladera abajo la variante del sendero Istán-La Concha.
Reanudada la marcha el cielo comenzó a cubrirse de nubes con la aparición de viento norte. Eligiendo en esta ocasión el regreso convencional, faldeando el salto del Lobo, 
con preciosas vistas hacia la Sierra de las Nieves con su zona alta, cada vez mas cubiertas de nubes. 
Al llegar al collado de La Cruz de Juanar, abandonamos el PR. A-168, para iniciar el corto pero empinado ascenso por la cara oeste de la Cruz de Juanar (1.184 m), donde permanecimos el tiempo justo para hacernos las fotos de grupo, 
porque el viento norte comenciaba a arreciar de lo lindo, lo cual pudimos comprobar de lleno, nada mas iniciar el vertiginoso descenso, por el serpenteante y pedregoso sendero que por su cara noreste nos lleva hacia el bosque de pinos donde nos reagrupamos y donde el Maestro Don José nos mostró un curioso ejemplar de la seta conocida como “russula sanguínea”,
este bosque de pinos se encuentra muy cerca del Mirador del Macho Montes y por ende de la pista que a ella llega desde el Refugio de Juanar, hacia el que nos dirigimos dejando a nuestra izquierda el centro de investigación cinegética, donde estuvo emplazado el cazadero de la familia Larios y donde acudía entre otros el rey Alfonso XIII, para practicar la cacería por la zona y a continuación el olivar de Juanar, contemplando al fondo la cónica silueta del cerro Nicolás (1.019 m), 
de modesta altitud, pero esbelta silueta y sin sendero conocido, de hecho el Maestro Don José, nos comentaba, su aventura campo través el día que consiguió llegar a la cumbre, tomando como punto de partida, un recodo que parte de la pista por donde estábamos finalizando la ruta y que coincide con el tramo de pinos, muy cerca del curiosísimo castaño centenario, parecido a un “ent” del Señor de Los Anillos, 
que dejamos a nuestra derecha unos 200 m antes de regresar al aparcamiento del refugio, donde habíamos dejado los vehículos a primera hora de aquella mañana.