domingo, mayo 20, 2012

cortijo de La Fresneda-ruinas del cortijo de Los Enebrales (sierra del Cojo)


Pueblo de referencia: Villanueva del Cauche (muy próximo al puerto de Las Pedrizas).
Cómo llegar: Desde Málaga tomaremos la autovía de las Pedrizas A-45 (dirección Antequera), poco antes de llegar al final de la cuesta que nos lleva hasta el puerto tomamos la desviación hacia Villanueva del Cauche, aldea que quedará a la derecha de la carretera A-7204 por la que vamos ahora y un par de kilómetros mas allá de esta pequeña aldea, la carretera pasa justo frente a la entrada del lujoso cortijo de La Fresneda, punto de inicio de nuestra ruta.
Si venimos desde Granada o Antequera, la desviación hacia Villanueva del Cauche la tenemos, inmediatamente después de iniciar el descenso del puerto de Las Pedrizas.
Distancia recorrida: 11,6 km (ida y vuelta)
Altitud min: 852 msnm, cortijo de La Fresneda
Altitud  max: 1.189 msnm (divisoria de aguas valles del Guadalhorce y Guadalmedina)
Desnivel: 513 metros
Grado de dificultad: Fácil
Tiempo aprox:   4-5 horas (en plan tranquilo, para ir disfrutando de la charla, las fotos y el paseo en general)
Tipo de ruta: lineal
Mapa IGN: 1/50.000, Colmenar (1.039)
Fecha de realización:  viernes 18 de mayo, 2012
Participantes: Valentín “El Rey de la Montaña”, Eduardo “El Profe”, Mariana “La Chica del Central Park”, Sylvia “Silvestre”, Juan Antonio “El Corsario de Sierra Almijara”, Carlitos “El poeta de las cumbres” y un servidor: Juan Ignacio Amador.
A tener en cuenta: Casi todo este itinerario discurre por la finca privada de “La Fresneda” por lo que hay que pedir permiso para realizarla. De hecho para acceder al carril por donde se inicia la ruta debes de entrar en el cortijo de La Fresneda, tal y como hicimos nosotros para pedir el permiso correspondiente, en nuestro caso no encontramos a nadie y tuvimos que saltar la puerta metálica para acceder al carril por donde comienza este bonito itinerario.
Además de pedir el permiso correspondiente, era nuestra intención haber pedido un número de teléfono para colgarlo en esta crónica y así poder ser utilizado por quienes quisieran hacer esta ruta en lo sucesivo. Ya que en las actuales circunstancias, si quieres realizar esta ruta con un grupo y te dan con las puertas en las narices te quedas colgado y tendrías que improvisar un “plan B” por la zona.
Resumen: La ruta discurre por la base de la vertiente norte de la sierra del Cojo (transcrita erróneamente como sierra del Co, su montaña mas emblemática es la Peña Negra, imponente telón de fondo de la primera parte de nuestro recorrido, así como el inicio de la sierra de Camarolos, llegando hasta la vertiente occidental de la base de La Cruz de Camarolos, finalizando el tramo de ida ante un paisaje montañero de gran bellaza.
Bibliografía: libro azul “por los caminos de Málaga” (Primtel ediciones, itinerario Nº7, pág.41)
Descripción del itinerario:
Nada mas entrar en el patio del cortijo de La Fresneda, donde destacan sus palmeras y acacias, nos encontramos con una fuente de diez pilones (¡ojo!, no beber del caño, yo bebí al regreso y pasé el resto del día con el estómago fatal y un mal cuerpo que me duró hasta el día siguiente). A la derecha de la fuente, tomamos un camino que inmediatamente se bifurca en forma de “Y”, el de la izquierda nos llevaría hasta el puerto de La Fresneda, pero nosotros tomamos el de la derecha, que 100 m mas allá queda cortado por una verja que tenemos que superar para poder iniciar el recorrido, de ahí la importancia de poder pedir permiso previamente al entrar en el cortijo.
Superada la verja, durante varios minutos, caminaremos en paralelo a un tramo de la carretera A-7204, que se dirige hacia la base de la Peña Negra, 
que ya podemos ver frente a nosotros, en dirección ESTE, mientras que al SUR, por encima de los campos de cereal, vemos un tramo intermedio de la A-45 entre el Puerto de Las Pedrizas, que queda a nuestra espalda y Casabermeja, que queda a nuestra derecha en el sentido de la marcha.
A un kilómetro del comienzo, pasamos junto a un corralón perteneciente al cortijo de La Fresneda y a partir de aquí durante un buen trecho llevaremos una alambrada a la derecha de la pista por la que vamos ascendiendo suavemente entre gamones, retamas, aulagas, encinas, algún que otro acebuche
y majuelos que embellecen el paisaje con sus florecillas blancas. Al aproximarnos a la base de la cara norte de la imponente Peña Negra (1.361 msnm), nos encontramos con abundante presencia de ganado vacuno, en el que llamaba la atención un solitario burrito. 
Las vacas acampaban libremente a sus anchas por toda la finca, inclusive por mitad del camino por el que íbamos, pero en todo momento permanecieron muy tranquilas a pesar de la presencia del juguetón “Chuckie”.
Conforme íbamos ganando altura, al echar la vista atrás en dirección OESTE, el paisaje estaba presidido por la silueta de la sierra de Las Cabras y a su izquierda el Torcal.
A pesar de las suaves pendientes por las que nos lleva esta pista, el itinerario nos sorprende con unos paisajes alpinos gracias a la cercana presencia de los tajos de la cara norte de la Peña Negra, con los que nos vamos recreando durante la primera parte de este interesante itinerario, que discurre por un dócil paisaje de dehesa, enriquecido por una gran variedad de flores en primavera, 
donde destaca la belleza de las concentraciones de peonías en algunas zonas de umbría bajo las encinas a pocos metros del camino y las amapolas, aportándole sus pinceladas de rojo a este paisaje de contrastes entre dóciles prados, bucólicos campos de cereal y agrestes escarpes calizos, de los colosos que nos acompañan a la derecha del camino, durante todo el trayecto de ida.
Una de las estampas mas bonitas del itinerario la tenemos justo a la derecha del camino, mientras vamos superando los zig-zags de la pista y podemos recrearnos con el precioso prado donde pasta tranquilamente el ganado a los pies de La Peña Negra. Un paisaje que inspira paz y grandiosidad al mismo tiempo.
Un poco mas adelante, siempre en suave ascensión, llegamos a otra verja que en esta ocasión nos encontramos abierta, tras la cual, la pista describe una cerrada curva de horquilla, que nos acerca a otros imponentes tajos que siguen incrementando la belleza de este singular y muy poco frecuentado itinerario.
Al dejar a la derecha el morrón de Grajea, con su característica forma picuda, estaremos a la altura de la divisoria de aguas del valle del Guadalmedina a nuestra derecha y el valle del Guadalhorce a nuestra izquierda, iniciando el descenso que en poco mas de kilómetro y medio nos llevará hasta las ruinas del cortijo de Los Enebrales
pero antes nos encontramos con nueva verja de hierro, que superaremos sin dificultad por debajo de la misma, haciendo un “cuerpo a tierra”. 
A partir de aquí la mayor parte del tiempo llevaremos campos de cereal a ambos lados del camino dejando a nuestra derecha la sierra del Enebral
inédito eslabón del arco calizo central a medio camino entre la Peña Negra, que ya hemos dejado atrás y la carismática Cruz de Camarolos, cerca de cuya base se encuentran las ruinas del cortijo de Los Enebrales, teórico final de este itinerario que a pesar de su dócil trazado resulta de un gran interés paisajístico, que a buen seguro no defraudará a nadie.
Decimos teórico final, porque el camino por el que hemos llegado a las ruinas del cortijo de Los Enebrales, continúa y se pierde en la distancia, faldeando la cara sur de la sierra de Camarolos, en dirección Villanueva del Rosario o algún punto intermedio del camino que parte de la ermita de esta localidad hasta Los Llanos del Hondonero y la base del Chamizo Alto. Aunque no continuamos mas allá de las ruinas del cortijo, a ojo de buen cubero, la ascensión a La Cruz de Camarolos, parecía relativamente asequible por su cordal occidental, por lo que este itinerario podría servirnos para alcanzar esta cumbre en una versión diferente a la tradicional.
Para el camino de vuelta, tan sólo tuvimos que regresar sobre nuestros pasos.
 

2 comentarios :

  1. Eduardo Campos12:22 p. m.

    No he subido todavía la Cruz de Camarolos. El día anterior estuve con Juan Antonio en la Peña Negra y vimos las vacas desde arriba. Creo que en la puerta del cortijo hay un mastín enorme: ladra mogollón pero está atado. Y, como siempre, un sitio bonito. Lo mismo que ayer en El Gastor: relamente de coleccionista, aunque sea sencillo

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  2. Anónimo2:11 p. m.

    Buenos días. ¿Hay que entrar por el portón del cortijo? ¿Os dejaron pasar? Yo una vez fui con la bici y alguien que estaba allí que por allí no se pasaba porque era coto privado de caza.

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