jueves, junio 06, 2013

Jimena de la Frontera-arroyo del Cañuelo-Laguna Escondida-río Hozgarganta



Entorno: Jimera de la Frontera (sector oriental, parque natural de Los Alcornocales)
Pueblosde referencia: Jimera de la Frontera
Punto de encuentro recomendado: Entrada del castillo si desea visitarse o el puente conocido como la Pasada de Alcalá por donde cruzaremos el río Hozgarganta para iniciar la ruta por la orilla contraria al cao de la Real Fábrica de bombas.
Cómo llegar a Jimena de la Frontera:
Si venimos por la autovía del Mediterráneo A-7 o N-340 desde Málaga: abandonaremos la misma a la altura del km.133, donde debemos tomar dirección: San Martín del Tesorillo, (antes pasaremos por la pequeña localidad de San Enrique de Guadiaro por la CA-514, a la altura de San Martín del Tesorillo, ya nos encontraremos el desvío que debemos tomar a la izquierda por la CA-513, llegando unos 10 km después a un segundo cruce donde ya tomaremos la A-369 a la derecha que nos llevará sin perdida en dirección a Los Angeles, Jimena Estación y Jimena de la Frontera.
Si venimos por la autovía del Mediterráneo A-7 o N-340 desde Cádiz: Poco después de dejar atrás la desembocadura del río Palmones, antes de llegar a San Roque, abandonamos la autovía en el km. 115, donde tomaremos la carretera A-369, que nos llevará directamente hasta Jimena de la Frontera, pasando antes por Castellar que es la dirección que debemos seguir.
Si vienes desde el interior las opciones son varias pero todas ellas muy tortuosas pasando antes por Arcos, Ubrique, Gaucín y San Pablo de Buceite si vienes desde Ronda.
Situada en el zona oriental de la provincia de Cádiz, Jimena de la Frontera se sitúa en el interior de la comarca del campo de Gibraltar, su término municipal es limítrofe con la provincia de Málaga. Su localización entre la Serranía de Ronda y la Bahía de Algeciras, le favorece para poder albergar uno de los parajes de bosque mediterráneo más importantes del sur de Europa: como es el que nos encontramos en el Parque Natural de Los Alcornocales, último bosque mediterráneo de Europa, dentro del término municipal se encuentran cerca de 23.000 hectáreas del Parque; donde la Naturaleza y la Historia se fusionan en esta población, declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1983.
El municipio de Jimena de la Frontera está formado por cuatro pueblos: Jimena de la Frontera, Los Ángeles o Estación de Jimena, San Pablo de Buceite y San Martín del Tesorillo. El término municipal de Jimena es el situado más al norte del Campo de Gibraltar, por lo que sus tierras no tocan el mar, con el que se comunica a través de los ríos Hozgarganta, que nace cerca de La Sauceda y desemboca en el Guadiaro poco antes de su llegada al Mediterráneo y a través del río Guadarranque, que nace en el sureste del término. Destacando por encima de todos el Guadiaro que es el mas importante.
Geológicamente pertenece al denominado complejo del Campo de Gibraltar. Estos terrenos, compuestos de arcillas y areniscas del Cretácico y Mioceno Inferior, fueron depositados en ambientes oceánicos y postoceánicos y plegados, levantados y trasladados durante el periodo cuaternario la orogenia alpina.
Casi dos terceras partes de su término municipal pertenecen al parque Natural de Los Alcornocales, presentando una orografía donde se intercalan zonas llanas con onduladas colinas y clima benigno. La zona sureste, fuera del parque, está formada por un conjunto de cimas en cuyo interior brotan las aguas que originan los arroyos que se unirán al Guadarranque.
Al estar Jimena inserta en gran parte de su término municipal en el parque natural, la flora y fauna es muy amplia. Lo más relevante del paisaje lo constituye la especie que le da nombre al área protegida, que se agrupa en grandes y frondosos alcornocales  (Quercus Suber) que pueblan las sierras, junto a quejigos (Quercus faginea y quercus canariensis), acebuches (Olea europea), madroños (Arbustus unedo), brezos (Erica arbórea), adelfas (Nerium oleander), alisos (Alnus glutinosa), helechos (Pterophyta), rododendros (Rhododendrom), aulagas (Caluma vulgaris).
La fauna mas representativa esta formada por: los buitres leonado (Gyps fulvus), águilas culebreras (Circaetus gallicus), perdiceras (Hieraaetus fasciatus) s y calzadas (Hieraaetus pennatus) y halcones peregrinos (Falco peregrinus), además de ciervos (cervus elaphus), zorros (Vulpes vulpes), ginetas (genetta genetta), petirrojos (Erithacus rubecula), carboneros (Parus major) o carriceros (Acrocephalus).
En nuestro caso, como hicimos en mayo de 2008, decidimos empezar visitando el castillo, para impregnarnos un poco de su historia y disfrutar con las magníficas vistas del entorno que desde él se pueden contemplar.
El Castillo de Jimena de la Frontera, es el edificio más representativo de esta localidad, constituyó un elemento defensivo de vital importancia en la frontera sudoccidental del reino nazarí que se unía por el sur con Castellar de La Frontera y al norte con Tavizna, antiguo asentamiento morisco en la sierra de Grazalema. Se alza sobre una loma denominada el Cerro San Cristobal, ocupando el punto mas alto de la localidad, al sureste de la provincia de Cádiz.
Supuestamente levantado sobre las ruinas de la antiguo asentamiento romano de Oba, de hecho se han llegado a encontrar monedas romanas que datan del 202 a.C. Sin embargo, el origen de Jimena de la Frontera parece ser fenicio. Los romanos respetaron el nombre de algunos de los pueblos conquistados, como el caso de Obba. Este hecho se pone de manifiesto, principalmente, en las monedas que aúnan el alfabeto fenicio y el latino. De hecho la relación entre Obba y Obbensis es más que evidente, puesto que Obbis era el nombre de una diosa fenicia encargada de velar por los muertos.
El valor que Oba tenía para los romanos era, fundamentalmente, de carácter estratégico ya que dominaba la vía que conectaba a la ciudad de Lascuta con el valle del Guadarranque, lo que favoreció su desarrollo comercial. Así lo demuestran los restos de una población árabe edificada sobre ruinas anteriores, encontradas en las inmediaciones de Jimena, de donde se han desenterrado todos los hallazgos pertenecientes a esta época conocidos hasta nuestros días. A ello se une gran cantidad de inscripciones y mosaicos romanos. En las inscripciones, el nombre de Oba aparece latinizado, denominándosele República Obensis. De lo que se deduce que fue la civilización romana la que empieza a dejar más indelebles huellas en esta tierra.
Las primeras fortificaciones se remontan al siglo VII d.C., siendo a partir del siglo VIII, con la dominación árabe, cuando el castillo toma su máximo esplendor y utilidad, ya que por muchos años fue frontera Nazarí con los territorios cristianos.
La construcción está rodeada por un complejo cinturón de murallas, de forma irregular y muy alargado, adaptándose perfectamente al escaso terreno disponible en la cima, al estilo Nazarí que rodeaba la antigua vill, abarcando una zona extensa y alargada para adaptarse a la meseta donde se encuentra. Presenta los típicos torreones de trecho en trecho, con planta cuadrada o rectangular. Las diferencias en su fachada revelan las sucesivas reformas y restauraciones que sufrió el conjunto, confirmando la importancia que tuvo durante los siglos de la guerras de frontera.
De dicho castillo solo se conserva en la actualidad el arranque de los muros y cubos que aparecen repartidos por su perímetro. Su interior está desmantelado y ocupado en parte por el cementerio de Jimena, conservando completa la puerta de entrada al Patio de Armas que se articula según dos arcos de herradura apuntada, dispuestos el superior avanzado con respecto al inferior para favorecer su defensa, y conservando éste algunos restos de su antigua decoración pintada a base de motivos geométricos. Esta puerta, que posee un cierto aire monumental, está protegida por un torreón rectangular conocido como Torre del Reloj. Entre los sillares de este conjunto se encuentran dos cipos y una basa de origen romano.
La puerta está dispuesta en ángulo recto con respecto al muro contiguo, que conserva bien el almenado. Tiene arcos apuntados de herradura y restos de una decoración pintada en blanco y rojo. Para su edificación se aprovecharon los muros de un edificio romano de excelentes sillares, así como inscripciones latinas, que formarían parte del mismo edificio, fueron empleadas como elementos constructivos en la obra islámica.
También se conservan varios aljibes muy grandes, de distintos diseños y muy interesantes arquitectónicamente. Uno de ellos tiene arcos idénticos a los del acueducto almohade de los cañones de Carmona, en la provincia de Sevilla.
El alcázar fue muy reformado durante la época cristiana, se encuentra en el extremo oriental del recinto rodeado por una doble muralla almenada en la zona correspondiente al patio de armas, donde aún se conservan los fosos, cortinas, bastiones que lo independizan del resto de la ciudad. Un corte del terreno en la plaza de armas permite ver la estratificación de los sucesivos pavimentos que se han ido añadiendo a lo largo de los siglos.
En su centro se alza la torre del Homenaje, de planta circular, que oculta en su interior otra más antigua y reducida, de planta poligonal. Tiene dos plantas internas cubiertas con bóvedas de paños muy restauradas, y por su estilo parece mudéjar, incluso directamente de época islámica, lo que le conferiría gran interés al ser muy raras en occidente las torres islámicas de planta circular, en vez de cuadrada, rectangular o poligonal, que es lo usual. Esta torre se conserva en relativo buen estado, faltando sólo el remate almenado. Consta en su interior de dos cámaras, baja y alta, esta última cubierta con bóveda de paños y a la que se llega a través de una escalera de caracol.
El recinto exterior acoge a los aljibes, construcciones de ascendencia romana, cuyo aspecto actual corresponde al periodo islámico. Se trata de una serie de varias naves paralelas que se cubren por bóvedas de cañón apoyadas sobre arcos de ladrillo que descansan sobre pilares.
Todo el conjunto tiene su origen en el siglo XIII, aunque fue reformado en los siglos posteriores, presentando una fisonomía que responde al periodo Nazarí con algunos añadidos de la época cristiana. 
El castillo es tomado a los musulmanes en el año 1431, volviendo a recuperarlo éstos en 1454, hasta que dos años mas tarde, en 1456 es tomado definitivamente por las fuerzas cristianas al mando de Enrique IV; siendo posteriormente vendido al duque de Medina-Sidonia, don Enrique de Guzmán en 1471, para su defensa y mantenimiento.
Varios siglos más tarde el viejo castillo sirvió aún durante la Guerra de la Independencia, cuando en el año 1810 el general Ballesteros centra sus operaciones en el Campo de Gibraltar y establece su cuartel general en Jimena, reparando la fortaleza musulmana.
Apuntes tomados de la: Cadizpedia y del Rincón del Hereje.
Una vez realizada la visita al castillo, bajamos por la C/ ALTA, hacia abajo, en dirección sur hasta el puente conocido como la Pasada de Alcalá (de Los Gazules) para realizar la siguiente ruta:
Castillo de Jimena-arroyo del Cañuelo- Laguna Escondida-Chozo Morisco de Don Manuel Delgado-río Hozgarganta-Jimena de la Frontera
Distancia aprox.  13 km según nuestro libro de referencia, pero añadiendo visita al castillo y varios tramos exploratorios y muy confusos desde la zona de cables de alta tensión hasta el chozo morisco, nos salieron 18 km.
Desnivel aprox. subida  352 m (según nuestro libro de referencia), que finalmente sobre pasaron los 600 con nuestras variantes.
Punto de partida: Puente conocido como La Pasada de Alcalá
Tiempo aprox. 7-8 horas.
Nivel dificultad: Medio en cuanto al esfuerzo físico, pero alto en cuanto a la falta de referencias para orientarse en el tramo medio de la ruta desde que abandonamos el arroyo del cañuelo hasta llegar a la Laguna Escondida y el Chozo Morisco, todo un desafío para poner a prueba nuestro sentido de la orientación.
Tipo suelo: principalmente sendero pedregoso y el lecho del río (optativo), pues una vez que llegamos al río Hozgarganta la Vereda de La Maestranza  discurre paralela al río.
Tipo de recorrido: circular
Mapa y libro de referencia: Parque Natural Los Alcornocales, guía del Excursionista.
Fecha de realización y meteorología: Sábado, 01 de junio de 2013, estupendo día de primavera con temperaturas que oscilaron entre los 25-28ºC con cielo completamente despejado.
Participantes: Desde Ronda vinieron: Guillermina “La centella de O Cebreiro”, Pedro Aguayo “El Vietnamita del Genal”, Jorge “Aterriza como pueda” y Jessy “Haz el amor y no la Guerra”. Desde distintos puntos de La Costa del Sol: Patri “La Chica que miraba las Estrellas, Migue “El Hombre que sabía demasiado”, Eduardo “El Profeta del tajo Gómer”, Eduardo “El Padre Carras”, Paco Jaime “Si bebes no conduzcas”, Romualdo “El Trovador de la senda”, Mª Jesús, Guillermina, Manuel Manzanares en esta ocasión en el papel de “El malvado Profesor Moriarti” y un servidor: Juan Ignacio Amador, una vez mas compartiendo labores de guía y coordinador con el Cartógrafo de su Majestad.
Guía de Los Alcornocales (PDF):
Para mas información consultar: Ruta Nº23 El Cañuelo-Fuente de la laguna-Hozgarganta, Parque Natural Los Alcornocales, guía del Excursionista.
Poco antes de llegar al puente conocido como la Pasad de Alcalá, en la misma esquina de la calle anterior a la derecha, un panel ya nos indica sendero del río Hozgarganta, que en nuestro caso, debemos ignorar, porque discurre por la orilla donde se encuentra la Real Fábrica de Bombas, que coincide con el último tramo de nuestro recorrido.
Pero nosotros atravesaremos el puente de la pasada de Alcalá, no sin antes deleitarnos con el espectáculo que nos ofrecen tortugas de gran tamaño bajo el puente, nadando tranquilamente junto a los barbos y es que conviene recordar que el río Hozgarganta, rebosa vida y mantiene un caudal muy limpio pues desde su nacimiento cerca de La Sauceda, hasta Jimena de La Frontera no está contaminado por aguas residuales de ninguna población, cortijo o nave ganadera o matadero cuyos vertidos hacen mucho daño en otros ríos como el Guadiaro a la altura de Benaoján.
Una vez en la otra orilla del río, tomamos a nuestra derecha, oeste, caminando un corto trecho siempre en paralelo a la orilla del río por una pista que lleva a varias fincas de esta zona y unos 100 m mas allá, la pista hace una curva hacia la izquierda, a la altura de una finca en cuya entrada podemos leer “El Ventorrillero”, lugar donde tomaremos el camino de la derecha, que vuelve a acercarnos a la orilla del Hozgarganta, llegando en pocos minutos a una gran roca junto al río que invita a asomarse al mismo.
Desde aquí seguiremos caminando por un sendero que discurre paralelo a la orilla del río que en todo momento, llevamos a nuestra derecha, pasando junto a bonitos roquedos, e inmediatamente después junto a una zona llana que coincide con adelfas de tamaño monumental, en la orilla contraria, ya podemos distinguir el cao o canal de la Real Fábrica de Bombas, mientras que a nuestra izquierda llevamos una alambrada, tras la cual, nos sorprende comprobar algunas zonas tapizadas por magníficos helechos marca de la casa. Una pequeña construcción unos 10 m a la derecha del sendero, de planta cuadrangular, con tejado a cuatro aguas algo mas baja que una antigua cabina de teléfonos, nos anuncia nuestra inminente llegada al arroyo del Cañuelo, que comenzaremos a remontar a través de un escalonado sendero, que conserva largos retazos de haber sido un antiguo camino empedrado.
A veces la pendiente es exigente, pero la belleza y exuberancia del entorno en el que predominan, alcornoques, quejigos y mantos de helecho ayudan a mitigar el esfuerzo, mientras la torre del homenaje nos contempla a nuestra espalda y florecillas de vivos colores invitan a poner nuestros MACROS a prueba.   
De momento vamos llevando el arroyo del Cañuelo a nuestra derecha, pero poco después de vadearlo por primera vez, pasando ahora a su orilla contraria llegamos a las ruinas del Molino de San Francisco, se trata de uno de los 8 molinos hidráulicos con los que contaba la población de Jimena.  Situado a mas de 8 m por encima de una gran poza a la que podemos asomarnos con la debida precaución, situándonos en el perímetro del muro de contención, que refuerza el perímetro de de las dos grandes cubas, donde dejaban caer todo el agua de golpe procedente de la alberca anexa, que  a su vez se llenaba a través de un canal que discurre unos 200 m en paralelo a la orilla izquierda del arroyo, actualmente casi inaccesible por la abundante vegetación de ribera. 
La inercia proporcionada por la caída del agua, accionaba las palas del rodezno, provocando con este ingenioso sistema el funcionamiento de toda la maquinaria.
Abandonamos el enclave del molino de San Francisco, abriéndonos paso entre la vegetación de ribera, entre bloques rocosos que nos devuelven a su cauce, pues debemos volver a cruzarlo, para seguir remontando el arroyo por su orilla contraria, llevándolo de nuevo a nuestra derecha, caminando siempre muy cerca del mismo, con las ranas saltando y croando a nuestro paso, hasta que unos 250 m después volvemos a vadear el arroyo por última vez. 
Abandonando su cauce por un escalonado sendero, que poco a poco nos irá alejando del arroyo del Cañuelo, que irá quedando a veces a nuestra espalda, a veces a nuestra izquierda según los zig-zags  del mismo.
Nuestro siguiente hito es una torreta de tenido eléctrico hacia la que encaminaremos nuestros pasos, pasando bajo el mismo, llegando a un gran eucaliptal que dejaremos a nuestra izquierda, para remontar la suave loma por la que vamos ganando altura, siguiendo siempre la referencia del tendido eléctrico que durante u trecho marca nuestra trayectoria, mientras vamos pasando por claros de bosques, abundantes alcornoques centenarios y dos ruinas de antiguos cortijos, sabiamente ubicados en idílicos parajes como llanitos o bujeos, en ambos casos estas ruinas quedarán a nuestra izquierda, después de haber pasado por última vez bajo los cables de alta tensión. 
A partir de aquí la ruta es una auténtica prueba de orientación.
En la redacción de esta crónica guiándome por las fotos y lo que mi maltrecha memoria recuerda, debíamos seguir ladera arriba, la loma parece no tener fin, pero la pendiente es muy asequible en todo momento.   
El final de la ascensión por las denominadas Lomas de Cádiz, coincide con una alambrada que nos va acompañando por nuestra derecha, pues bien, una vez en la parte alta de la loma, nos dirigiremos hacia la valla, saliendo muy cerca de la angarilla que debemos atravesar, e inmediatamente después giraremos a la izquierda, OESTE, de manera que ahora llevaremos la valla metálica a nuestra izquierda. Éste es el único tramo un tanto monótono de la ruta porque está despoblado de arboleda, solo nos acompañan por aquí jaguarzos, cantuesos y jaras altísimas. 
Pero no importa porque pronto nos adentramos en un mágico alcornocal, encontrándonos pronto con un murete de piedra que nos servirá de referencia para ir caminando junto a él llevando este a nuestra izquierda, hasta encontrar un paso abierto, que nos indica de la proximidad de un pilar;
que nos servirá para tomarlo de referencia y situándonos junto a él, sin perder altura, caminaremos faldeando la loma unos 300 m en dirección OESTE, hasta llegar a la laguna Escondida.
El paraje de La Laguna Escondida es una auténtica maravilla, como sacado de un cuento de hadas, que nada tiene que envidiar a la famosa y también hechizante laguna del Moral, próxima a La Sauceda, ambas son de un tamaño muy parecido. 
Sin embargo, la del Moral, al ser mas alargada, favorece que su lámina de agua permanezca mas tiempo protegida por los alcornoques de alrededor, mientras que la Laguna Escondida al presentar una forma circular, cual pequeña plaza de toros, demasiado expuesta al sol en su zona central, ya que aunque los alcornoques que la rodean también son centenarios, no se encuentran tan apiñados. 
Pero, insisto, el paraje junto con todo lo visto hasta aquí, bien merece que esta ruta sea tenida en cuenta en la agenda de futuros senderistas, que a ser posible vayan poniendo algún que otro hito de piedra donde vayan estimando oportuno. 
Especial mención merece, la casa encantada que se encuentra en el lado oeste de la Laguna, digno de una película de terror  tipo SINISTER, junto a la cual disfrutamos de un idílico almuerzo a la sombra de grandes alcornoques.
El siguiente tramo hasta el Chozo Morisco es, con diferencia, el tramo mas confuso de esta ruta de coleccionistas. Para empezar sobre seguro, lo suyo es desandar nuestros pasos hasta el pilar junto al que pasamos poco antes de llegar a la laguna. 
Una vez situados al otro lado del muerete de piedra, giraremos a nuestra izquierda, caminando unos 50 m, junto al muro que llevaremos a nuestra izquierda y debemos estar atentos a un sendero muy tenue, que sale a la derecha, y que en dirección NORTE y en descenso, abriéndonos paso entre tarajes y alto matorral, por una cañada que debemos abandonar por su margen izquierdo llegaremos  hasta un claro del bosque donde nos encontramos unos de los poco chozos moriscos que se conserva en el parque natural de Los Alcornocales y que nos conducirá al pasado, no tanto por lo que el chozo morisco simboliza, sino por el peculiar personaje que la habita, un entrañable cabrero llamado Manuel Delgado, de aspecto aparentemente menudo y frágil, calvo y con barba de profeta, con esa mirada de paz y bondad, propia de seres que viven en perfecta armonía con el entorno. 
Una especie de Maestro sufí o monje tibetano de Los Alcornocales, pantalón de color indescifrable y una camisa que en su día parecía haber sido negra, pero que presentaba un color mimetizado con el entorno y parcialmente churreteada por la leche que bebe directamente de sus cabras, cuya mayor preocupación en ese momento era sacar adelante dos pequeños chivitos que habían venido el Mundo la noche anterior y que amablemente nos dejó coger a todo aquel que quiso para hacernos una foto con ellos.
Los compañeros del grupo, siempre con respeto, le hacían preguntas, en algo parecido a lo que para él debía ser una inesperada rueda de prensa multitudinaria, manteniendo inalterable su mirada de paz y su forma de hablar en un tono muy tranquilo y sosegado. Dibujando siempre una sonrisa cuando le hacían preguntas como la de nuestro compañero Romualdo de si tenía cuenta de Facebook para poder enviarle las fotos. A lo que modestamente contestaba, yo no tengo esas cosas, añadiendo a continuación: no las necesito. Y verdaderamente, el encuentro con este ser entrañable, sin duda alguna, una especie en extinción en la España rural de hoy, invitaba a la reflexión. Con la dependencia que tenemos hoy en día de la tecnología sin la que ya mucha gente no concibe su vida: facebook, twitter, emails, wasaps, video llamadas, SMS, etc… os puedo asegurar que la paz y la sabiduría natural que transmitían la mirada y el hablar sosegado de este hombre, denotaban un nivel de felicidad, paz interior y armonía con el entorno que le rodeaba, infinitamente superior a cualquiera de quienes hoy vivimos rodeado de tanta tecnología, que sin duda alguna es una maravilla para según que cosa, pero que sin darnos cuenta, nos está convirtiendo en esclavos de lo que ya mucha gente no concibe su vida sin ello, creando una necesidad, donde hasta hace pocos años no la había, épocas no muy lejanas que todos recordamos perfectamente, donde había mucho menos tecnología, pero mucha mas humanidad, educación, respeto, comunicación personal y no cuatro amigos sentados en una mesa, cada uno con la mirada puesta en la pantalla de su Smartphone o de su tablet, totalmente aislado en su mundo, un Mundo virtual, que cada vez con mas frecuencia lo desvirtúa todo. Como siempre habrá que pensar en aquello de: “En el término medio radica la virtud”.
Antes de despedirnos del entrañable cabrero Manuel Delgado, nos recordó que el mejor camino para regresar a Jimena era tomando el bien marcado sendero que parte al ESTE, del Chozo y que unos 3,5 km después viene a salir al río Hozgarganta, a la altura del vado de Hormigón de la casa Valatín. 
Pero amablemente le contestamos diciendo, que preferíamos alargar un poco la ruta, descendiendo hacia la cercana Garganta de Gamero y remontando un poco la orilla contraria, para descender por un desdibujado sendero que discurre unos 10 m paralelo a la orilla izquierda del arroyo Gamero, el buen hombre puso cara de: ¡Ustedes sabréis lo que hacéis, y nos pusimos en marcha!.
Abandonamos el idílico enclave del Chozo, en dirección NORTE, es decir, a la izquierda del mismo, tal y como habíamos llegado al mismo, pasando junto a un antiguo horno de pan, que nos recordaba al que podemos ver junto a la ermita de La Sauceda y desde allí iniciamos un corto pero empinadísimo descenso, al mas puro estilo “Aterriza como puedas”, donde los delgados pero resistentes troncos de tarajes, resultaron fundamentales para quienes no dominamos el arte de los descensos empinadísimos, teniendo que echar mano de laa poco ortodoxa técnica del autoculin, en contraste con la velocidad de Herminia, Paco Jaime, Manolo Manzanares, Pedro Aguayo y otros compañeros que iban por detrás haciendo de buen samaritano, mientras ayudaban a descender mas pausadamente a los compañeros/as que se estaban acordando del “Malvado Profesor Moriarti”, que en realidad se estaba limitando a trazar la trayectoria del grupo por donde le había sugerido El Comandante, un par de días antes, por aquello de imprimirle un toque de aventura a la cosa. Y por allí íbamos descendiendo, entre gritos de ¡ESPARTANOS, ESTA NOCHE CENAREMOS EN EL INFIERNO!. Mientras por detrás había alguna que otra cara de “quién coño me manda a mí a meterme en estos fregaos”.
Del Chozo Morisco al arroyo de Gamero, a penas hay 300 m, pero el corto tramo de descenso al mismo, fue una pequeña aventura que mas de uno/a tardará en olvidar. Al llegar al mismo siempre cabe la posibilidad de descender a través del arroyo, pero dada la cantidad de bolos de gran tamaño que pueblan el caótico cauce del mismo. Optamos por una corta trepada a través del talud de la orilla contraría, en busca del sendero que forma parte de la ruta de la Laja Alta, por donde el Cartógrafo de su Majestad subió con la pericia propia de quien acumula experiencia en mil batallas, Eduardo “El Profeta del tajo Gómer” debió meterse caña en las últimas sesiones de su lujoso gimnasio porque subió como un cohete, detrás iba yo agarrándome a ramas y a todo lo que pillaba para no caer hacia atrás aplastando al “Hombre que sabía demasiado” que pacientemente esperaba mi progresión y por detrás el resto del grupo vivía su particular aventura, preguntándose, cuándo coño llegaremos a un sendero. Pero en poco mas de 20 m ya enlazamos con el sendero donde nos reagrupábamos, con frases ocurrentes y memorables como la de Pedro Aguayo: “¡y pensar que toda esta aventura es gratis!”.
Una vez en el sendero, comenzamos a descender, llevando siempre el arroyo de Gamero a nuestra derecha, hasta que poco antes de llegar al punto donde este desemboca en el Hozgarganta, lo vadeamos, pasando a la orilla contraria, donde cruzamos una pradera con una vaca rubianca y un grupo de cabras, que nos fueron acompañando hasta enlazar con el sendero de La Maestranza, que discurre por la orilla derecha del río Hozgarganta.
Justo antes del tramo donde el sendero gana unos 30 m de altura por encima de la orilla, Jenny, el Padre Carras y yo decidimos continuar por el mismo cauce del río, disfrutando de la magnífica temperatura de sus aguas.
Largos tramos de nado, que a veces superaban los 70 m en las pozas mas grandes y profundas, pero sobre todo muchos tramos caminando por el agua a muy poca profundidad, que podía oscilar desde los tobillos a la cintura, disfrutándo de una bonita llegada a la localidad de Jimena, que mas que verse se intuye desde el río, oculta por una gran lasca coronada por una balconada a modo de mirador y la torre del Castillo que nos sirve de referencia.
Justo antes de llegar a la altura de la Fábrica de Bombas, abandonamos el cauce del Hozgarganta por su orilla izquierda, retomando el sendero del río Hozgarganta, por donde nuestros compañeros habían pasado unos 45 minutos antes.
Ya que la mayor parte del grupo había escogido la opción de continuar por el sendero del río Hozgarganta, llegando poco después de dejarnos atrás al vado de los pivotes de hormigón que dan paso a la finca conocida como la casa Esquivel, donde después de sobrevivir al acoso de una cerda recién parida, fueron amablemente recibidos por el dueño que repuso de agua todas sus botellas. Dejando a la izquierda el camino de La Cruz Blanca, que conduce al camping Los Alcornocales y continuando por el sendero que discurre paralelo a la orilla izquierda, pasando junto a una de las playa fluviales que forma el Hozgarganta a su paso por Jimena y poco después junto al Molino Gaitán, construcción habitada donde pueden observarse: el caz de entrada de agua al interior del molino, las piedras molineras y la salida por osocaz de nuevo al río.
A partir de aquí, el camino discurre entre un afloramiento rocoso y el río, donde pueden observarse escalones esculpidos en la arenisca. El senderista puede contemplar vegetación rupícola y ripícola, como: lavanda, brezo, torvisco, adelfas y tarajes, mientras caminamos junto a la agradable compañía del Hozgarganta, que en todo momento queda a la derecha, mientras que a la izquierda, va a quedar la empinada vereda empedrada de La Encubierta, que pasa junto al huerto del Mondeño y desemboca en la calle de La Loba, ya en la parte alta de Jimena.  
Pero el grupo siguió caminando por el sendero que se mantiene paralelo al río, caminando ahora entre huertas tradicionales, que nos acompaña hasta el Molino Felipe, abandonado a mediados del siglo XX. Por esta zona merece destacar, además de los alcornoques, acebuches y lentisco presentes en todo el trayecto, la presencia de quejigos (Quercus canariensis), y algarrobos centenarios, destacando también avistamientos de buitres leonados (Gypsfulvus).
Continuando el sendero aguas abajo, aparece el antiguo Canal de La Real Fábrica de Artillería (El Cao). Construido para conducir el agua que movería los fuelles del Alto Horno de la Real Fábrica que empezó a funcionar en 1.780. Mide unos 650 metros y su estado de conservación es muy bueno. Los muros de la parte inferior son de arenisca local y la parte superior de piedra. A pequeña escala y hablando siempre en términos históricos podríamos considerarlo como los segundos altos hornos de Andalucía, tras la Fábrica de hojalata de Juzcar, muy cerca del camping el Moclón a orillas del Genal.
En 1761 el francés Eduardo Boyetet solicita al rey Carlos III permiso para instalar en las dehesas de Diego Díaz y Buceite una fábrica de cañones aprovechando unas minas de hierro que había alquilado al duque de Medina Sidonia en dichas dehesas. Hasta 1777 no se toma en consideración el proyecto, cuya realización queda en definitiva en manos de la Corona con la incorporación de directivos y fundidores franceses. Se acometió la construcción de tres establecimientos, dos en el río Guadiaro "Real Fábrica de Artillería de Hierro y Bronce" y uno en el Hozgarganta "Real Fábrica de Municiones de Artillería" de los que sólo este último llegó a funcionar. Postergadas las obras del Guadiaro, la fábrica de Hozgarganta llevó a cabo su última temporada de fundición en 1788-89, con lo que tocaba a su fin una de las primeras tentativas de la industrialización en Andalucía.
Para su funcionamiento se utilizaba como combustible la madera procedente de las grandes masas forestales existentes en la por entonces muy arbolada Jimena de la Frontera, algunos recuperados y otros no. Los fuelles eran movidos por el agua que transportaba el canal. Su fundición comienza a producir en abril de 1780 y se abandona en 1788, pensada para cubrir el suministro a Las Indias Occidentales, cobra especial relevancia ante las necesidades surgidas con el sitio de Gibraltar, para el que se destinó la mayor parte de su producción.
A orillas del río Hozgarganta, en La Pasada de Alcalá (de Los Gazules), se levantan los restos más significativos, como el murallón. Destacan en este lugar, las obras de canalización de agua del río Hozgarganta con destino a la fundición. Pero el hierro comenzó a escasear y por otra parte, debido a la ausencia de un caudal continuo con la suficiente cantidad de agua requerida se termina abandonando en 1788. El cao o canal, supera los 600 m de largo y 4 m de ancho, llega a alcanzar los 5 m de profundidad. Tal y como podemos comprobar, el canal está construido con recia cantería, a veces excavada en la misma roca. La fábrica fue proyectada en Veracruz y financiada por la Casa de la Contratación, con el cometido de suministrar piezas y munición para el sitio de Gibraltar y para los barcos del comercio y las plazas de América
Por otra parte, cabe destacar en este último tramo del recorrido, la observación de los restos de la presa de piedra encargada de acumular el agua para su entrada a los 650 m de canal, que llevaremos en todo momento a nuestra derecha, conduciéndonos hasta los restos de los antiguos talleres, almacenes, etc., de la Real Fábrica de Artillería, popularmente conocida como Fábrica de Bombas que suministraba los proyectiles utilizados en uno de los asedios a Gibraltar. Contaba con viviendas y otras instalaciones. Este canal termina en el antiguo Molino del Rodete, que funcionó desde 1774 hasta 1964. Conservado intacto por du propietario, que lo mantiene como museo privado. Para llegar a él, debemos desviarnos a la derecha, hacia el río.
A continuación, el sendero describe una suave ascensión por un tramo empedrado que nos devuelve al panel de inicio de ruta del sendero del río Hozgarganta, muy próximo a la Pasada de Alcalá, desde donde iniciamos la nada despreciable subidita hasta el bar ESPAÑA, prácticamente enfrente del Ayuntamiento de Jimena, donde nos volvimos a reencontrar todo el grupo en animada charla con fantástico ambiente, rememorando los momentos mas destacados de la jornada.
El día siguiente, nuestro compañero de ruta Romualdo Estévez Cabello nos enviaba a los guías un  e-mail titulado: “Hoja de reconocimiento y gratitud”
a los guías y coordinadores de ruta:
Todavía conservo la sonrisa de satisfacción que me dejó la ruta de ayer. Yo había estado por allí otras veces y quería volver para disfrutarla con vosotros,  no porque despertara especiales expectativas  en mí a priori.  Pues bien, al final se convirtió en la  más excitante y completa que he hecho en mucho tiempo. Será difícil que  vuelvan a concurrir circunstancias parecidas, incidentes tan imprevistos, recursos tan espontáneos, soluciones  tan inmediatas, cercanía entre participantes, anécdotas tan divertidas...
Todo ello nos llevaría a corregir algunos de los datos de la ficha técnica que se nos proporcionó al inicio. Por ejemplo:
Su definición podría  ser: "Ruta que se autoprograma sobre la marcha y desprograma al final", porque a ver quién tiene cojones de trazarla otra vez o repetirla. 
En cuanto a distancia: 5 kilómetros de ruta estricta y 10 kilómetros más entre salidas y reentradas a la misma.
Dificultad: Muy alta en arañazos. Angarillas camufladas. Lagunas movedizas…
Desnivel: Incierto, nada está a su altura.
Atractivos Especiales: Si alguno consigue dar con los Chozos Moriscos, encontrará a un ejemplar de cabrero de las cavernas muy digno, cordial, simpático y a punto de fosilizarse, que estará encantado (o no) de dejarse fotografíar con  sus cabritillos recién nacidos. El Bar España es un restaurante que tiene una terraza con vistas impresionantes y absolutamente nada para comer. El titular de la Tienda de Ultramarinos que hay enfrente no corta el salchichón que le compres (no tiene tiempo)…
Recomendaciones: Si te empeñas puedes llevar tu G.P.S., pero total, ¿Pa qué? ¿Pa gastar pilas?
Frases  célebres de esta ruta: 
"A partir de aquí todo es llanear y bajar". Se pronunció momentos antes de acometer 300 mts. de subida con un desnivel del 40 %
"Ahora viene un auténtico falso llano", se repetía cada vez que  Herminia bajaba a toda leche por rampas impresionantes.
"¿Qué pensará de esto Franco?", dijo para sí el cabrero cuando se vio sorprendido por toda nuestra tropa.
 Etc., Etc.
 Yo no dejo de preguntarme, ¿cómo es posible que  concurran  circunstancias tan favorables para  una experiencia tan completa y divertida? ¿No será que los que mueven los hilos de esta historia previeran todos estos incidentes con el fin de  motivar a los participantes, propiciar la comunicación y  provocar emociones y vivencias diferentes?
Que cada uno piense lo que quiera. Yo  sé que días como éste no surgen de forma espontánea.  Hay alguien que imagina la ruta, que la fabrica, que cuida sus detalles, que prevé posibles incidencias… que se la curra. Luego la ofrece a los demás,  baja a la arena, la realiza y cuando se baja el telón, hace mutis por el foro sin buscar ni esperar el aplauso o el reconocimiento. Pues yo reclamo a estas personas, que responden a los nombres de Juani y Manolo, para que salgan y recojan mi gesto de gratitud y el de todos los que sienten como yo aunque no lo manifiesten. 
Una última cosa. A veces se  nos puede pasar por la cabeza  que los guías se han podido despistar un poco,  y que nos encontramos perdidos, pero aun así, ninguno pierde la  confianza de quet tarde o temprano ellos mismos nos sacarán de allí para culminar con éxito la ruta. Nunca he percibido tanta confianza de una tropa en sus líderes.
Un abrazo. Romualdo. Soldado raso agradecido.




8 comentarios :

  1. Hola, buenas tardes, me llamo Rosa Mª, pertenezco al Grupo Santo Pitar Senderismo Malaga, este recorrido lo hicimos nosotros tambien con un gran GUIA, y lo pongo en mayusculas, porque para mi, y para muchos de mi grupo asi lo pensamos, el es conocedor, de muchos senderos, caminos, rios y gran conocedor de muchas sierras y picos de nuestra Andalucia, por eso os doy la enhorabuena por poder disfrutar de el, ya sabreis a quien me refiero...no??...para mi es algo especial, el hizo que me enganchara a esto de andar por el campo!!...como yo le decia.!!...ahora despues de unos años digo que soy senderista gracias a mi amigo Manolo,,, alias..."el andarin", y siempre que he ido con el me he sentido segura, siempre ha sabido llevarnos a sitios preciosos, lastima que ya no salga con nosotros, pero desde aqui le mando un entrañable saludo.

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  2. Querida amiga Rosa:
    De bien nacidos es ser agradecidos. Sin duda alguna, nuestro querido y admirado amigo Manuel Manzanares, también conocido como "El Cartógrafo de su Majestad" y otros sobrenombres siempre cariñosos y dichos en un tono distendido, es toda una institución del Senderismo Andaluz. Un auténtico Maestro de Maestros, como guía y maestro en el arte de interpretar mapas y orientarse en los lugares mas recónditos.
    No obstante, si por la circunstancia que sea ha dejado de salir temporalmente con vosotros, me consta, que por encima de cualquier nombre de institución están las personas y si conservas la amistad con él, imagino que podrás seguir coincidiendo con él, sin problemas. En nuestro caso es bienvenida cualquier persona que realice sin problemas cualquier ruta de mas de 1.000 m de desnivel, deje aparcados los posibles malos rollos de la vida cotidiana y venga a cargar energías positivas y a colaborar con el buen ambiente y en buena armonía con el grupo.

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  3. Eduardo Campos9:17 a. m.

    Bueno Juani esta fue otra ruta disfrutona a más no poder. Y el retrato de Manuel Delgado te ha quedado de libro...

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  4. Que me hubiera gustado hace esa ruta con ellos le hubiera enseñado algo mas como las piedras de lagare . las caleras delas viña. los chozo de conejo. la era y horno de Mariscal llanos del cerranil y mas cosas pero me he queda sorprendido por lo bien que esta todo , y la suerte de encontrarse a mi amigo manolo

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  5. Anónimo10:37 p. m.

    Me gustaría saber quien a publicado estas fotos

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  6. Anónimo10:40 p. m.

    Nadie tiene que publicar foto de privacidad

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  7. Anónimo10:42 p. m.

    Foto de privacidad de una familia

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  8. Familia Delgado7:28 p. m.

    Póngase en contacto de inmediato estas fotos de privacidad sera de nunciada

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