martes, octubre 29, 2013

Dehesa del Camarate y alto de Los Califas

Hora y punto de encuentro recomendado (si se dispone de 4x4): 9.30 am Inicio de pista al final de la recta de la carretera que va de Policar a Lugros.
Hora y punto de encuentro recomendado (si no se dispone de 4x4): A las 9.00 am (o antes) en el área recreativa del puente de Las Herrerías, que identificaremos fácilmente justo antes de entrar en Lugros, a los pies de una chopera, al lado izquierdo de la carretera, del lado derecho parte el sendero del río Alhama, que discurre paralelo a la acequia por donde iniciaremos y finalizaremos la ruta.
Entorno: vertiente norte de sierra Nevada (sector vertiente norte Picón del Jeres)
Pueblos de referencia: Purullena, Beas de Guadix, Polícar y Lugros.
Cómo llegar a Lugros: Tal y como vamos por la A-92, dirección Murcia-Almería (dejando Granada a nuestra derecha), justo antes de llegar a la altura de Guadix, tomamos la salida que nos indica Purullena, a la que llegamos inmediatamente y justo a la entrada estaremos atento a un desvío a la derechga que pone: Carcava de Marchal, Beas de Guadix, tomamos esa carretera comarcal, se trata de laGR-4105, iremos dejando a nuestra derecha Marchal, Beas de Guadix, Policar y al final de una larga recta, justo antes de que la carretera gire a la izquierda para llegar a Lugros, nos adentramos en una pista a la derecha de la carretera, que en dirección sur, unos 6 km mas allá nos lleva hasta una cancela que corta el paso, se trata del Horcajo de Camarate.
Distancia aprox. entre 16 y 24 km, según donde iniciemos la ruta. Correspondiendo la distancia mas larga, al inicio desde el área recreativa que nos encontramos a la entrada de Lugros, donde un panel nos anuncia el sendero del río Alhama. Siendo la opción mas corta la que parte del Horcajo del Camarate a donde sólo es recomendable llegar si se dispone de 4x4 y el resto de distancias ya son opciones intermedias, según el punto del carril donde decidamos dejar nuestros vehículos y la variante que decidamos realizar, si bien el 90% de los visitantes suelen realizar la versión lineal que llega hasta el tentadero (pequeña plaza de toros) situada en la parte alta de la dehesa del Camarate y regresan sobre sus pasos.
Desnivel acumulado subida Entre 700 y 1.300 m, según el punto de partida que escojamos y llegando al Alto de Catifas. Obviamente se podría seguir añadiendo desnivel si decidimos alargar al picón del Jerez, etc…, pero eso ya se lo dejamos a los super héroes.
Teórico punto de partida: Horcajo del Camarate (+/- 1.100 msnm)
Punto mas elevado: Alto de Los Califas (2.336 msnm)
Tiempo aprox. entre 6-9 horas según donde decidamos llegar.
Nivel dificultad: Alto por el desnivel acumulado, si bien la mayor parte del trazado se mantiene con una pendiente muy suave y progresiva.
Tipo suelo: 60% pista terriza y semi empedrada, y 40% sendero y campo través, aunque el porcentaje puede variar ya qque la versión lineal tradicional entre el Horcajo del Camarate y la plaza de Toro discurre al 100% sobre la famosa pista que en todo momento mantiene dos hileras empedradas para facilitar el transito de vehículos autorizados. En la actualidad un 4x4 de los propietarios (o encargados) del cortijo del Camarate.
Tipo de recorrido: inicio y final lineal con dos tramos circulares.
Mapa: Sierra Nevada, apuntes de la biblioteca secreta de Don Manuel Manzanares "El cartógrafo de su Majestad. 
Fecha de realización y meteorología: sábado 26 de octubre, fecha para la que tebníamos previsto realizar el Pico Bermejo y la Tiñosa, pero al dar lluvia por aquella zona la pospusimos al 16-Nov. Fecha en la que teníamos previsto haber hecho esta ruta. Al final un grupo e fotógrafos asiduos de esta zona nos comentaron que habíamos venido en el día perfecto, porque la eclosión de cromatismos otoñales se suele producir en la Dehesa del Camarate durante la última semana de octubre y primera de noviembre.
Tal y como pronosticaron en www.eltiempo.es los cielos se mantuvieron cubiertos todo el día, pero a penas calló una ligera llovizna al comienzo de la jornada y a última hora de la tarde. 
11 Participantes: Desde Cabra (Córdoba) vino Rafael “El Califa" entrañable amigo Ilicitano que acabó en Cabra, flamante fichaje de Pasos largos en la Temporada 2013-14. Desde distintos puntos de la Costa del Sol vinieron: Romualdo “El Trovador de la Senda”, Mª Jesús “la sirenita de la Peridotita”, Celia “La Hechicera du Sao Paulo”, Ilse “La gacela de la Selva Negra”, Pepe “el Maestro Geobotánico”, El Doctor Leal, Paco Jaime “Marqués de Cáceres”, Vicky “La Botánica”, Ivan “el correo del Zar” y un servidor: Juan Ignacio Amador.
Mención especial, merece una vez mas, Don Manuel Manzanares “El Cartógrafo de su Majestad” que fue quien nos propuso esta ruta, de la que nadie tenía conocimiento hasta el momento en que fue anunciada, donde él aparecía como guía. Pero el cambio de fechas le impidió asistir por compromisos familiares, enviándole desde estas líneas todo nuestro agradecimiento y reconocimiento, a la espera de volver a disfrutar de su mano experta guiándonos por sus siempre interesantes rutas de coleccionista.
Bibliografía:
Principalmente, información facilitada por Don Manuel Manzanares.
A tener en cuenta:
1º) Dada la docilidad que presentan las lomas del cordal del Alto de Los Califas, Piedra de Los Soldados, etc… se presta a multiples variantes ya que podemos enlazar con el sendero G.R. Sulayr, Gran Circular Sierra Nevada en el tramo que va de Güejar Sierra a Jerez del Marquesado, donde se encuentra lugares tan emblemáticos como el Picón del Jerez, Lavaderos de La Reina, Refugios de Postero Alto, Peña Partida, etc…
2º) Aunque en la mayoría de los mapas aparece erróneamente transcrito (posiblemente por haber copiado mal en su momento) el nombre de “Catifas”, estamos seguros que lo correcto es denominarlo el alto de Los Califas. 
Aproximación en coche al inicio de ruta:
Tal y como hemos dicho anteriormente, si no se dispone de 4x4, lo mas recomendable es iniciar la ruta alrededor de las 9.00 am o antes, desde el área recreativa del puente de Las Herrerías, que identificaremos fácilmente justo antes de entrar en Lugros, a los pies de una chopera, al lado izquierdo de la carretera, del lado derecho parte el sendero del río Alhama, que será nuestra referencia a seguir durante los primeros 3,3 km de ruta donde ya enlazamos directamente con la pista que unos 2 km mas allá nos lleva directamente al Horcajo del Camarate.
Para mas información:
Si venimos con un 4x4, tomamos la pista especificada anteriormente, a un kilómetro del inicio dejamos a la derecha, la curiosa entrada de una finca cinegética, presdidida por dos machos de cabra montés (en la imagen):
unos metros mas allá nos encontramos con varios canalones en el suelo, que tendremos que pasar con mucha habilidad para no dar con los bajos del coche en el suelo, a partir aquí , cada 200 o 300 m nos vamos encontrando con algunos baches muy difíciles de salvar, no por casualidad cada vez nos vamos encontrando mas coches aparcados en los ensanches de pista que de vez en cuando nos vamos encontrando y que nos hacen dudar se si dejar el coche ya ahí o si seguir adelante. Al final, como la mitad llevábamos vehículos normales, a penas nos adentramos unos 3 km por la pista, aparcando en un ensanche que quedaba a la izquierda de la misma, sobre una especie de mirador con preciosas vistas sobre la chopera amarilla que delataba la presencia del río Alhama. No confundir con el que pasa por Alhama de Granada.
Sin embargo, de haber ido todos en 4x4 podríamos haber completado los 6 km de pista, hasta donde esta queda cortada, en el ensanche que hay a la derecha justo antes de llegar al portón del Horcajo del Camarate, claro que para eso hay que llegar temprano, pues a veces todo el espacio para aparcar está completo y habría que dejarlo en alguno de los ensanches previos.
1ª parte, Llegada al Horcajo del Camarate por la cañada Real de Los Potrox y Collado de Guadix:
Como acabamos de decir, nosotros aparcamos los coches a unos 3 km del inicio de la pista y desde allí comenzamos la caminata con unas vistas preciosas sobre la chopera amarilla que delataba la presencia del río Alhama a nuestra izquierda. 
Unos 300 m después la pista salva las aguas del río que ahora llevamos a la izquierda, al igual que la gran hilera de chopos (o álamos), cuyas hojas verdes y amarillas ponían la nota de color otoñal en este inicio de ruta. Justo después pasamos junto a una doble señalización que nos indica: Cañada Real de Los Potros y Collado de Guadix;
que coincide con la pista por la que vamos caminando, Parque Nacional. 
A la izquierda del camino nos acompañan majuelos, agracejos, rosales silvestres y zarzamoras ofreciéndonos sus frutos en el momento óptimo, mas de uno nos pegamos un buen atracón de moras, bien gordas, jugosas y blanditas.
Sobre estas líneas, ejemplar de agracejo.
A penas habíamos caminado poco mas de un kilómetro, cuando por el lado izquierdo de la pista desembocaba el sendero que partía del área recreativa a la entrada de Lugros, encontrándonos en esta unión de caminos una doble baliza que indicaba: Lugros 3,3 km, siguiendo ese sendero y sendero Sulayr 9,2 km en el sentido en el que vamos. 
Lo cual reconfirma que en caso de no disponer de 4x4, lo suyo es iniciar la ruta desde la entrada de Lugros, siguiendo las indicaciones de sendero río Alhama. Las encinas predominan en las laderas, pero sin duda alguna, las hojas amarillas de los chopos y algún que otro fresno eran las que aportaban los colores mas espectaculares del entorno.
Un par de kilómetros mas allá llegamos al Horcajo del Camarate, donde nos encontramos con un portón cerrado por una cancela de hierro, donde se lee: prohibido el acceso a  vehículos no autorizados, por lo que a partir de aquí ya no se puede continuar en coche. No obstante, para los senderistas, existe una puerta a la derecha perfectamente habilitada que dejaremos cerrada a nuestro paso, pues a partir de aquí el abundante ganado vacuno de la zona, puede hacer acto de presencia en cualquier momento.
2ª parte: de la ermita situada en el Horcajo del Camarate al tentadero:
Una vez atravesado el portón de entrada al lugar conocido como Dehesa del Camarate, nos encontramos con la inacabada ermita del Camarate, el lugar transmite un magnetismo especial, de hecho podríamos decir que aquí empieza el bosque encantado del Camarate.
Tampoco está de mas aclarar que horcajo hace referencia a un lugar donde confluyen dos o mas arroyo, de hecho en este punto el joven río Alhama recibe a dos tributarios que so el barranco de Guadix por la izquierda (E) y por la derecha el barranco de Las Rozas (O), paralelo al cual discurre la pista por la que continuamos caminando, perfectamente cuidada gracias a un elaborado trazado empedrado a lo largo de dos líneas paralelas que marcan el trazado de los 4x4 autorizados a pasar por allí.
Una vez que hemos dejado la preciosa ermita inacabada, a nuestra izquierda, tan solo unos 30 m mas allá, esta vez a la derecha del camino nos encontramos con los corrales de embarque de las famosas reses bravas del Camarate que aquí se criaban, actualmente sólo vacas mansas y ganado bovino. 
El Doctor Leal (en la imagen de arriba, fotografiando detalles del embarcadero a nuestro regreso ya por la tarde)y el Maestro Don José Guerrero estuvieron debatiendo sobre los distintos usos de lo que parecía un angosto corredor para meter a los toros de uno en uno, con la finalidad de recortarle los pitones para antes de llevarlos a la plaza, para inmovilizarlos mientras el veterinario les practicaba una cura, para marcarlos, etc… todo un Mundo de tradición tan arraigado a nuestra tierra y tan ajeno al conocimiento de muchos españoles.
Poco después llegábamos a un punto clave del camino que bien podría pasar desapercibido, pero que es muy fácil de identificar pues se trata de un punto donde la pista salva las aguas del barranco de las Rozas y éste quedará a nuestra izquierda durante un trecho. En este punto la pista describe una cerrada curva de horquilla a la derecha, pues bien, justo en el exterior de esa cerrada curva, junto a la orilla, vemos un incipiente senderillo por donde nosotros regresaríamos unas 5 horas después, escogiendo una de las opciones que nos había trazado sobre el mapa Don Manuel Manzanares “El Cartógrafo de su majestad”, que de alguna manera también estuvo muy presente  en la ruta.
En permanente, pero suave ascensión avanzamos por uno de los mejores bosques mixtos de Sierra Nevada, al poco de remontar una de las primeras curvas cerradas de la pista nos encontramos con un grupo de fotógrafos estratégicamente situados sobre una de las mejores atalayas del inicio de ruta, capitaneados por un conocido de Vicky, asiduo de esta zona que afirmaba habíamos escogido un día perfecto, pues según sus palabras;
la explosión de colores otoñales en este bosque tiene lugar entre la última semana de octubre y primera de noviembre, lo cual confirmaba nuestras sensaciones y ya puestos aprovechamos la ocasión para hacer una foto del mismo lienzo de paisaje al que enfocaban sus sofisticadas cámaras en aquel preciso instante, mas concretamente sobre la vertiente noroeste de la loma del cerro de Los Carneros.
Conforme íbamos ascendiendo nuestros especialistas en botánica: Vicky “La Princesa Druida” y el Catedrático en Geobotánica, Don José Guerrero, instruían al resto del grupo sobre las distintas especies arbóreas como los arces granadinos, serbales, mostajos, cerezos y manzanos silvestres cuyos colores iban del amarillo al naranja encendido, casi rojo, pasando por una amplia gama de tonalidades de dorados, cobre, ocre, amarillos, verde claro, marrón anaranjado, destacando sobre el verde mas oscuro de los abundantes robles melojos, quejigos y encinas que predominaban en las laderas colindantes. 
Los árboles parecían competir entre sí para mostrarnos sus mejores galas otoñales, el paisaje que nos envuelve es de tal belleza que apenas sentimos cansancio, a pesar de que la ascensión es constante y sin tregua, aunque sin ningún repechón fuerte.
Unos de los tramos que mas me gustó de esta primera parte del camino, corresponde a una zona donde el camino gana altura de unos 30 m respecto al barranco de Las Rozas que ahora llevamos a nuestra izquierda, cuyo caudal pone música al paisaje, disfrutando de una preciosa perspectiva del paisaje que de repente se torna mas agreste cuando pasamos a la altura de grandes moles de pizarra, justo en la vertiente contraria del barranco, siempre a nuestra izquierda.
Poco después justo, pasamos bajo una encina que parece desafiar la gravedad encaramada al filo de una pared de pizarra, que flanquea el camino por su lado derecho. 
Unos metros mas adelante el resto del grupo aprovechaba para hacer una breve parada de reagrupamiento en una curva del camino, mientras llegábamos El Doctor Leal, el Maestro Don José y un servidor, que encontrábamos un nuevo motivo para fotografiar cada pocos pasos. Sin duda, una ruta de postal, para olvidarte del reloj.
La belleza de algunos árboles tan extraños para nosotros, como los mostajos (en la imagen de arriba), con sus curiosas frutas rojas, nos obligaban a detenernos para admirar su belleza y exotismo.
De nuevo la pista vuelve a cruzar sobre el barranco de Las Rozas, que ahora irá quedando a nuestra derecha, al principio mas bien a nuestra espalda, pues de nuevo el camino describe una cerrada curva de horquilla a la izquierda, tras la cual la pendiente se hace mas fuerte, algunas cajas de madera colgadas en los árboles nos hablan de la buena labor de los responsables de Medio Ambiente en el Parque Nacional de Sierra Nevada, por donde discurre toda la ruta no lo olvidemos. 
También llama la atención lo popular que es esta ruta para los senderistas de Granada, Jaen y Almería, como delataba el gran número de coches en el inicio de la pista y sin embargo, ni el mas mínimo papelillo o desperdicios de comida a lo largo del camino, no sé si sería la casualidad del día perfecto, aunque prefiero pensar es la tónica general en este lugar, que en verdad es un auténtico santuario natural, siendo un sacrilegio arrojar cualquier cáscara, por mucho que hablemos de basura orgánica (lo que en la mochila traemos, en la mochila nos llevamos). ¡Enhorabuena a todos, entre todos podemos!.
Al final de esta subida, mas pronunciada, el camino vuelve a describir otra cerrada curva de horquilla a la derecha, en el lugar conocido como collado del Cerro de los Carneros, encontrándonos con una portilla (1.722 msnm) y donde acaba este giro de 180º a nuestra derecha. Inmediatamente después la pista se bifurcaba, el ramal de la izquierda baja hacia el Cortijo del Camarate, en el prado allí abajo, tal y como se puede contemplar en esta imagen);
por allí venía subiendo hacia nosotros un grupo con el que compartiríamos un trecho, caminando por el ramal de la derecha, que en a penas 15 minutos nos llevaría hasta el tentadero, mientras que a la izquierda disfrutábamos de bonitas vistas sobre el valle donde se encuentra el cortijo del Camarate y por el fondo del valle el recién nacido río Alhama, que se forma unos 2 km al norte de la Piedra de Los Soldados, fruto de la unión de tres barrancos: el del Espino, Chorreras y Chapitel.
A partir de aquí el paisaje se hace mas monótono, pues tal y como vamos ganando altura va cambiando la genetación, la arboleda va dando paso al reino de las plantas tapizantes, como se puede contemplar en la imagen, la pista es tan dócil que algunos compañeros bromeaban conmigo, diciéndome en tono de reproche: "¡menuda mariconada de ruta!" y es que la verdad sea dicha la única dificultad de esta ruta radica en el desnivel acumulado, por lo demás podría calificarse de ruta familiar asequible para todos los publicos (eso sí, sin olvidarnos del desnivel y la distancia).
Por lo que, a partir de aquí la paleta de colores sse reduce a una estrecha franja de arboleda junto a los márgenes del río Alhama, que podemos ver al fondo del valle y pequeñas manchas de bosque en los márgenes del camino, pues ya vamos atravesando páramos muy abiertos, expuestos al frío y al viento, de perfil muy alomado, donde predominan los piornales, la sabina y el henebro rastrero, así como algún que otro agracejo y majuelo, perfectamente adaptados a las duras condiciones de alta montaña.
Hacia el norte, a nuestra espalda, conforme vamos ganando altura, tenemos vistas, cada vez mas amplias de la Hoya de Guadix, con sus pueblos y las sierras que cubren el horizonte: Sierra Mágina, la La Sagra, eclipsando a la sierra de Castril y a nuestra izquierda, ESTE, la relativamente cercana sierra de Baza, por encima del mar de plástico de los invernaderos.
En a penas 15 minutos desde la verja del collado del cerro de los Carneros, llegamos a otra angarilla que precede al prado donde se encuentra el famoso tentadero, con sus corrales y pequeñas construcciones aledañas. Situado aproximadamente a unos 1.900 msnm. Cual pequeña plaza de toros, que bien podría ser considerada la mas alta de España. No por casualidad, hasta hace poco, se criaba en esta finca una de las últimas ganaderías de toros bravos de la provincia de Granada, ahora lo que nos encontramos son vacas con sus ternerillos. 
En las inmediaciones del tentadero nos encontramos con una fuente que bien podría servir de comodín para quien haya acudido a la ruta sin suficiente agua. 
3ª parte: del tentadero al alto de Los Califas: 
El tentadero suele ser el punto de inflexión donde se dan la vuelta la mayoría de los senderistas que vienen a visitar la Dehesa de Camarate. Sin embargo, nosotros seguimos adelante con el plan previsto de coronar el alto de Los Califas, para lo cual lo mas recomendable es, una vez en la plaza de toros, buscar un difuminado sendero que discurre paralelo a la izquierda de una cañada que sube en dirección sur y que en unos 400 m nos situa en un prado cercano a una acequia, junto a la cual debemos seguir caminando aguas arriba, para cruzar poco después a nuestra derecha (OESTE), la parte alta de dos cañadas, que son las que forman el barranco de Las Rozas, a penas hay restos de sendero, pero son lomas muy redondeadas y dóciles de patear sin mayor dificultad que ir esquivando de vez en cuando, piornales, enebros y sabinas rastreras, hasta coronar el alto de Los Califas, que distinguiremos por una agrupación de grandes lascas de pizarra, cual caótica pirámide, si bien el cerro es tan redondo y parecido a los del entorno, que hasta que no estás casi arriba, no ves su vértice geodésico. Éste fue el camino que tomamos para descender una vez coronada la cumbre.
Sin embargo, en nuestro caso, una vez finalizada la breve pausa de avituallamiento junto al tentadero, retomamos la marcha por la pista, que a partir de aquí ya pierde su doble línea de empedrado y pasa a ser cien por cien terriza. Conforme vamos ascendiendo, la plaza de toro la vamos dejando abajo a nuestra izquierda, en aquel momento con overbooking de visitantes, pero pronto la pista, que viene en los mapas como camino de Güejar Sierra, giraría a la derecha, rodeando una loma a partir de la cual éramos los únicos homo sendericus hasta donde abarcaba la vista, contemplando a nuestra izquierda, ESTE, la unión de los tres barrancos: del Espino, de Las Chorreras y Chapitel que forman el río Alhama. Y al SUDESTE el cerro del Mirador Alto y detrás el Picón de Jérez (3.088 msnm). 
En cuya dirección íbamos caminando confiados en el clarísimo trazado de la pista, inmersos en conversaciones con efemérides de aquella España mágica de los 80 y primeros 90, hasta que de repente me di cuenta de que nos habíamos pasado algo así como un kilómetro de largo del lugar donde deberíamos haber tomado a la derecha, a la altura de un pradito, que se me pasó desapercibido.
En esta situación si hubiéramos estado en un terreno abrupto, estaríamos obligados a girar sobre nuestros pasos, sin embargo, las lomas eran redondeadas  a nuestro alrededor y una vez, comprobado que teníamos que desviarnos hacia nuestra derecha (OESTE), nos aventuramos a subir loma arriba, sin mas referencia que un tenue sendero de cabras que desaparecía cada pocos pasos, no obstante, el hecho de tener a menos de 700 m de distancia la divisoria de aguas y no mas de 100 m de desnivel, nos animó a seguir sin pausa hasta alcanzar la divisoria de aguas, desde donde  el espectáculo visual bien merecía el esfuerzo con el cerro del Mirador Alto y el Picón del Jerez parcialmente cubierto de nubes frente a nosotros, a sus pies Los Lavaderos de La Reina, en estas fechas muy diezmado de caudal, pero sin desmerecer en su impresionante entorno, la Loma de Los Cuartos, el Pico del Cervatillo y los colosos junto a los cuales habíamos pasado en la inolvidable jornada que vivimos a comienzos de junio este mismo año.
Una vez sobre la divisoria de aguas nos encontramos con el sendero Sulayr, que por estos lares discurre por la misma cuerda paralelo a una hilera de estacas que marcan la divisoria de los términos municipales de Lúgros y Güejar Sierra, dentro de cuyo t.m., aunque por escasos metros discurre este tramo de sendero que va desde Jerez del Marquesado, Güejar Sierra en cuya dirección íbamos caminando ahora, dejando a nuestra derecha y a muy escasos metros la redondeada cumbre del cerro Corona, y continuando en dirección oeste con un perfil casi llano, hacia otra elevación que ya intuíamos sería el Alto de Los Califas, de cuya cumbre vimos bajar la silueta de un solitario montañero vestido de azul y negro. ¡Coño, menuda sorpresa nos llevamos al comprobar que se trataba nada menos que de Rafael, flamante fichaje de Pasos largos, para esta temporada 2013-14, entrañable ilicitano afincado en Cabra, que llegando al punto de encuentro, antes de la hora, no dudo en tirar para arriba en solitario, por si acaso habíamos salido sin él, ignorando que en todo momento había ido por delante nuestra.
Tras el sorprendente y entrañable encuentro, seguimos caminando por el sendero con la cumbre a tiro de piedra, en la creencia de que iría girando alrededor de la misma hasta subir, pero tan pronto como nos dimos cuenta de que volvíamos a pasarnos de largo, no dudamos en subir campo través hasta coronar tan peculiar cerro;
y aprovechando que no hacía prácticamente viento, ni tampoco mucho frío, a pesar de los nubarrones que amenazaban sobre nosotros, disfrutamos de un plácido almuerzo a los pies del caos de pizarras sobre el que se alza el vértice geodésico, mientras Romualdo “El Trovador de la Senda” volvía a deleitarnos:
esta vez, con la poesía de Antonio Machado de “Caminante no hay Camino” cantada en laa versión Joan Manuel Serrat, dando muestras no sólo de una buena memoria y una gran sensibilidad poética, sino de un magnífico tono y modulación de voz, a pesar de los 1.200 m que acaba de completar de desnivel acumulado.
Finalizado el almuerzo, abandonamos el alto de Los Califas, descendiendo en dirección ESTE, atravesando la cabecera de las dos cañadas que forman el barranco de Las Rozas, conviene atravesar estas cañadas lo antes posible, porque conforme van descendiendo se hacen mas profundas y ya se sabe, lo que se baja, después hay que volverlo a subir, antes de cruzar al otro lado de la segunda cañada distinguiremos fácilmente lo que desde la distancia parece un sendero muy rectilíneo que se mantiene sobre una misma curva de desnivel, pero que en realidad es una acequia (Que podemos intuir sutilmente en la tercera loma de la derecha, en la imagen de abajo);
a la que llegamos sin problemas y junto a la cual podemos caminar sin dificultades;
hasta venir a salir a un pequeño prado donde nos encontramos con algunas vacas y terneritos, 
sobrepasado el prado, contemplamos ya, a tiro de piedra, el tentadero ó pequeña plaza de toros, a la que podemos bajar directamente a través de un senderillo que baja paralelo a una cañada.
4ª parte, regreso alternativo del tentadero a la ermita del Horcajo del Camarate: 
 Una vez en el tentadero, ya habíamos completado el primer tramo de trazado circular de la ruta y desde aquí descendimos sobre nuestros pasos hasta el collado del cerro del Carnero, tomando ahora el ramal que descendía a la derecha, es decir, directamente hacia el cercano cortijo del Camarate, a pesar de que un cartel anuncia prohibido el paso, finca privada;
No obstante, unos 200 m antes de llegar al cortijo, tomamos un sendero a la izquierda, describiendo un giro de casi 180º a nuestra izquierda, de manera que ahora, caminábamos casi en paralelo a la pista por la que habíamos descendido, pero en sentido contrario, es decir, dirección norte, llevando el recién nacido río Alhama a la derecha, al fondo del valle, pero el lugar se presta a confusión pues son varias las sendas de cabra que discurren paralela a distintos niveles, si bien, hay una mas marcada que parte desde un prado, algo mas abajo, pero todavía unos 100 m por encima del nivel del río. 
Sin embargo, el Doctor Leal, hechizado por los colores del bosque mágico que crece junto a las aguas del arroyo y animado por su envidiable estado de forma, bajo hasta su misma orilla, mientras el resto nos quedábamos a media ladera, disfrutando del paisaje, mientras dudábamos de si mantenernos en el sendero sobre el que nos encontrábamos o si bajar hasta casi la misma orilla, para continuar por el sendero que Paco nos afirmaba que por allí también existía, como de hecho nos parecía interpretar sobre el mapa que llevábamos de referencia (claro que a la hora de interpretar el mapa, volvimos a caer en el error, de pensar que un sendero trazado junto al río discurriría junto a su orilla, sin tener en cuenta, que al tartarse de un valle muy cerrado, aunque el sendero se haya trazado en paralelo al río y aparentemente muy cerca del mismo, bien puede discurrir unos 100 m por encima del mismo, como era el caso). 
Poco a poco, atraídos por la mágica ribera del río Alhama, fuimos descendiendo, la mayoría mientras que Rafael “El Califa” y Celia “la Hechicera du sao Paulo” esperaban mas prudentemente arriba manteniendo el contacto visual y/o auditivo, a la espera de que confirmáramos que el sendero continuaba por allí abajo, pero cual sería nuestra sorpresa, cuando a, apenas 150 m de haber comenzado a caminar junto a la orilla el río, nos aperoximábamos a un desfiladero, aparentemente inexpugnable por mas que el Doctor Leal intentara a animarnos a continuar por el agua, pero sin la certeza de que tal vez pudiera existir un gran salto, como al menos se intuía, así que a subir la ladera tocaba. 
A penas, nos separaban 100 m de distancia de nuestros compañeros ladera arriba, pero la ladera era tan empinada que al esfuerzo extra que teníamos que hacer en cada paso, había tener mucha precaución de no resbalar ladera abajo y salir rodando hasta sabe Dios donde. ¡Ganas me dieron de besar el suelo cuando llegaos a lo alto de un peñón sobre el cual, ya pasaba la incipiente senda, de la que no se habían separado Celia “La Hechicera du Sao Paulo” y Rafael “El Califa” que hicieron prevalecer su instinto montañero y el arte de la Prudencia en caso de dudas, habiendo acertado de pleno en su decisión.
Una vez sobre el sendero, predominantemente descendente, manteniéndose en algunos tramos sobre la misma curva de desnivel, fuimos caminando, sobre el trazado del mapa que teníamos dibujado en el mapa;
adentrándonos de nuevo, en el bosque encantado hasta venir a salir hasta la primera curva de horquilla que describe la pista sobre el barranco de Las Rozas, 
llegando unos 200 m mas allá al embarcadero de ganado y la ermita del Horcajo del Camarate, regresando ya por camino conocido hasta los coches, habiendo completado según el GPS unos 23 km, con un desnivel acumulado de casi 1.300 m, que con nuestro primer rodeo y error en el descenso al río al regreso, bien podría quedar en 21 km y unos 1.200 m de desnivel.
La copa de despedida nos la tomamos en la localidad de Purullena, una vez mas con el sentimiento compartido de haber disfrutado de una preciosa ruta otoñal de coleccionistas.

4 comentarios :

  1. El otoño maquilla la arboleda
    con la luz que el cielo le ha prestado.
    Sinfonía de colores. ¡Qué belleza
    para decir adiós a otro verano!

    Gracias, Manolo; gracias, Juani; gracias a todos. Romualdo.

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  2. Eduardo Campos9:19 a. m.

    ¡Qué pena habérmela perdido!

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  3. Preciosa jornada que recompensó sin duda vuestra valentía en un día tan extraño como ese, llueve... o nollueve... Felicidades por esta magnífica entrada del blog, como todas las demás y gracias por enseñarnos el mostajo... Juani se te vé el mostajo, jaja.
    Como siempre digo, avísame el día que decidas editar estas entradas en una guía para coleccionistas.

    Un abrazo!

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  4. Justo este fin de semana hemos estado ahí. Aunque nos pusimos chorreando, me encantó el lugar. El bosque estaba en su punto, e incluso vimos un zorro cuando llegamos al Tentadero. Un pasón de ruta.
    Un saludo.

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