martes, octubre 15, 2013

El Tunio y El Palo



Pilón de La Zahibe, Pilas del Tunio y El Palo desde el cortíjo de Líbar

Entorno: sector oriental Parque natural Sierra de Grazalema (Málaga occidental).

Pueblo de referencia: Montejaque, acceso al camino de Los Llanos de Líbar.

Punto de encuentro recomendado: Explanada de cemento al inicio de la pista del camino de Los Llanos de Líbar, justo al final de la calle del Tajo. (Imagen de abajo, al fondo el Hacho de Montejaque).

Cómo llegar al punto de encuentro: Al llegar a Montejaque, preguntar por el camino de Los Llanos, en el extremo oeste del pueblo. Tal y como nos adentramos en su casco urbano, tendemos a ir hacia la derecha. ¡Ojo a los coches grandes!, cuidado no tomar alguna calleja errónea, donde es muy difícil maniobrar, algunas callejuelas son auténticos embudos.

Distancia aprox. +/- 14 km

Desnivel aprox. ascendido: 700 m (descendidos, prácticamente igual).

Tiempo aprox. Unas 7 horas (contando con paradas)

Nivel dificultad: Medio en lo que se refiere a las ascensiones a Las Pilas del Tunio y El Palo. Sólo hay que destacar la abundancia de terreno con bastante canchal entre el Tunio y El Palo y posterior descenso hasta el puerto del Castor.

Tipo suelo: 15% pista, 25% sendero y 60% difuminadas veredas entre abundante canchal o directamente sobre las rocas.

Tipo de recorrido: circular en el sentido de las agujas del reloj.

Mapa: Parque natural de Grazalema (Junta de Andalucía)
26 Participantes: desde Cabra (Córdoba) Rafael “El Halcón de Cabra”. De Sevilla vinieron: Ana y Gabriel “Taxi driver”, junto con Rafa Sancho. Desde Rota (Cádiz): Reinaldo y Manuela. Desde Ronda vinieron: Fernando III El Santo, Javi, Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda” y Jenny “desde Quito con Amor”. Desde distintos puntos de la Costa: el pàdre Carras, Pepe Guerreo “el Maestro Geobotánico”, un compañero espeólogo de Marbella con su mujer y un servidor Juan Ignacio Amador. Y por parte de ARACA “Asociación Rondeña Caminos Andaluces” un grupo de once compañeros capitaneados por Vicente Astete, que fue un anfitrión de lujo, junto con Fernando y Rafamar.

Fecha de realización: sábado 12 de octubre 2012, la temperatura a penas superó los 20ºC alternandose nubes y claros con una agradable brisa de poniente, haciendo muy agradable toda la caminata.

Bibliografía:

Apuntes de campo del profesor Andrés Rodríguez


El premio Nobel de Senderismo, el Doctor Manuel Limón:


Y los magníficos cronistas de Pavos Trotones de Arcos de la Frontera:

A tener en cuenta:

1º) Toda la sierra de Líbar y alrededores se caracteriza por su naturaleza caliza con lapiaces en ocasiones muy agrestes e incluso afilados, por lo que se recomienda botas de trecking. La ruta es relativamente fácil pero la parte alta de la sierra es muy accidentada, por lo que debe ser descartada en un día de lluvia.

2º) Debido a las fuertes lluvias de 2012 y la falta de dinero destinado al mantenimiento de caminos, el estado actual del camino de Los Llanos está en muy malas condiciones, previsiblemente a peor si no lo arreglan pronto, con unas cárcavas y unos hoyos  sólo aptos para 4x4 o para el irreductible micra del Padre Carras. Quien se atreva a aventurarse con un turismo normal por el camino de Los Llanos, puede dejarse lo bajos del coche antes del primer kilómetro.

1ª parte, la aproximación en coche al inicio de ruta, un CAMEL TROPIC por el camino de Los Llanos: Desde el inicio de pista a las afueras de Montejaque, hasta el inicio de ruta hay unos 8 km, sólo apto para 4x4, casualmente la mayoría de los compañeros que habían venido ese día llevaban 4x4, por lo que quienes traíamos turismos normales, nos pudimos acoplar en sus coches.

Adentrase por el camino de Los Llanos ya es un espectáculo visual desde el primer momento, con la imponente silueta del hacho (ó “M” de Montejaque) y a continuación el Cachuelo a nuestra derecha. Desde el minuto uno estamos disfrutando de un grandioso espectáculo geológico donde las formaciones calizas son las grandes protagonistas. A lo largo de nuestro recorrido podremos ir identificando: dolinas, torcales, uvalas, simas, valles ciegos. A lo que debemos añadir un alto valor faunístico, botánico y paisajístico.

Entre estas montañas, a caballo entre la vecina provincia de Cádiz y Málaga, por cuya vertiente este discurre en paralelo el rio Guadiaro, existen una serie de valles alargados situados a unos 1.000 metros de altitud, conocidos como los "LLanos de Libar", en ellos, podemos comprobar cómo la actividad ganadera se complementa con el aprovechamiento de la típica dehesa mediterránea, que en tiempos no muy lejanos ha llevado a esquilmar gran parte de los bosques de encinas que existían en las hoy muy peladas cumbres de la sierra.

Los primeros 4 km discurren en suave ascensión entre campos de cultivo olivares y fincas ganaderas donde predomina el ganado vacuno donde nos llamó la atención el gran número de terneritos y vacas preñadas. Anuestra izquierda, este, va quedando la Sierra de Juan Diego que alberga magníficos torcales en la cumbre del cerro Ventana. Mientras que a la derecha, oeste, empieza a aparecer la afilada sierra del Mojón Alto. Una vez superado el primer puerto se extienden ante nosotros dos poljes, el de los "Llanos del Pozuelo" y el de los "Llanos del Baldio". Los Poljes son valles situados entre montañas calizas, rellenados de material procedente de la erosión de estas rocas y en los que la mayoría de las veces los arroyos no tienen una salida y son absorbidos por sumideros y grandes simas. El primer llano grande que atravesamos es el "El Pozuelo", cerca del cortijo, a la derecha existen dos profundas simas: Pozuelo 1 y Pozuelo 2. A partir de aquí comenzamos a encontrarnos con un rosario de corredores que estaban participando en una maratón de Montaña.

Después de dejar atrás Los Llanos del Pozuelo, nos adentramos en suave ascenso en una zona cubierta de grandes encinas y quejigos de troncas huecas, en este tramo podemos distinguir en medio de un pequeño claro a unos 20 m a la derecha del camino un pilón conocido como la Fuente Cufría y justo donde acaba este tramo de encinar se abre ante nosotros la imponente extensión de los "Llanos de Libar", dejando nuestros coches aparcados a la derecha de la pista, a muy poca distancia del cortijo del mismo nombre. Poco antes de dar la charla de introducción de ruta, todavía junto a los coches nos encontrábamos con Herminia “La Centella de O Cebreiro”, en plena maratón, que a la postre conseguiría la 2ª posición en su categoría.

Una breve introducción sobre la zona: El Palo con sus 1.400 msnm es el techo del macizo de Líbar, que se asienta sobre el perímetro oriental del parque natural de la sierra de Grazalema. El Macizo de Líbar está compuesto de norte a sur por las sierras de Juan Diego (cerro Ventana y las Cruces Blancas de Benaoján) , del Palo, Blanquilla y de Los Pinos, al este discurre en paralelo el valle del Guadiaro y al oeste los Llanos de Líbar, al otro lado de Los Llanos tenemos las sierras de Montalate, Mojón Alto y el cerro Salamadre que en algunos mapas viene como “Hoyo del Quejigo”, todas ellas son sierras de naturaleza caliza y albergan canchales muy agrestes y afilados, muy agrios de transitar que en algunas zonas son grandes cuchillos entre los cuales se encuentran profundas grietas. Otra de las características del macizo de Líbar es la ausencia de arboleda en la zona alta de sus sierras, en contraste con la abundancia de encinas y quejigos, que tanto abunda en la zona de los Llanos.

2ª parte, Descripción de la ruta:
Desde las proximidades del cortijo de Líbar donde dejamos los coches, comenzamos iniciamos la marcha por el camino en dirección norte, es decir, en sentido contrario al que habíamos llegado con los coches y también en sentido contrario al de la marcha que llevaban los corredores y marchadores de la maratón cueva del Gato;
con quienes nos íbamos cruzando hasta poco antes de completar el primer kilómetro para conocer el enclave de la Fuente Cufría
Volviendo de nuevo a la pista, para regresar sobre nuestros pasos unos 300 m, para tomar el desvío nuestra izquierda (E), marcado por un discreto hito de piedras, adentrándonos en el sendero de La Perra. A 200 m del inicio el sendero pasa junto a un pilar conocido como Fuente Saucillo,  
donde no falta la típica higuera, que solemos encontrarnos en todos los manantiales. Desde el inicio de este bonito sendero vamos caminando a la sombra de encinas y fantasmagóricos quejigos centenarios, se trata de la Dehesa Boyar de Benaoján. 
Conforme vamos ganando altura, podemos contemplar a nuestra izquierda (N): Los Llanos del Pozuelo por los que pasamos con nuestros vehículos para llegar al inicio de ruta. Del otro lado de los llanos, la sierra de Montalate. La vereda nos lleva hasta una angarilla, situada en un puerto conocido erróneamente como de la Cufría.  Dejamos cerrada la cancela desde donde en teoría habríamos comenzado a girar hacia nuestra derecha, dirección SUR, sin embargo, a sugerencia de Reinaldo, primero giramos a la izquierda, orientando nuestros pasos hacia el cerro conocido como La Zahibe, que es la siguiente elevación en el cordal de cumbres hacia el norte. 

El sendero se identifica fácilmente por lo alto de la loma, se trata de una suave pendiente donde el pedregal se mezcla con pequeños praditos que hacen mas fácil la progresión, primero pasamos junto a un muerete de piedra, tras el cual ya comenzamos a ver el peñón de La Zahibe hacia el que nos vamos dirigiendo, mientras que a nuestra espalda podemos distingiuir perfectamente los tres peñoncitos que coronan el alto del Tunio, hacia el cual subiremos después. Unos metros mas allá del mencionado murete de piedra, nos llamará la atención a la derecha del sendero una roca conocida como “La Rosa”. 
Atrás vamos dejando la silueta de los tres peñones que coronan el alto del Tunio.
Justo antes de llegar al alto de La Zahibe al que no es necesario subir, llegamos a un pradito, donde conviene detenerse para dirigir nuestra mirada hacia el caos de rocas que hay a nuestra derecha, en cuyo interior se encuentra el escondido pilón de La Zahibe, donde según Carlos Guerrero, también conocido como “Cepunto”, hay que ser bautizado para considerarse un ser “Pilotúnico”, sin embargo acceder a él de forma directa puede resultar un tanto dificultoso. Por lo que lo mas fácil es dirigir nuestros pasos hacia el collado que hay entre el cerro de La Zahibe, cuya cumbre queda a nuestra izquierda y este caos de rocas que dejaremos momentáneamente a nuestra derecha. En el mencionado collado, nos encontraremos con otra roca curiosa, conocida como la Pinza del Cangrejo;
que dejaremos a nuestra derecha y a partir de aquí seguiremos un ténue sendero que pivota alrededor del mencionado caos de roca, que iremos rodeando, quedando éste a nuestra izquierda;
hasta que justo cuando estamos a punto de rodearlo, nos encontramos con un inverosímil nacimiento, camuflado en una especie de hornacina de piedra, conocido localmente como Pilón de la Zahibe, un inverosímil nacimiento en medio caos de rocas que nos rodea por todas partes.

Típica calavera de cabra, que nos encontramos junto al pilón.
Finalizada la sesión de fotos y la primera parada de avituallamiento regresamos sobre nuestros pasos hasta la mencionada angarilla que dejaríamos definitivamente a la derecha, al igual que el murete de piedra que parte de allí mismo, con la vista puesta en los tres peñones que coronan el Tunio;caminando de forma casi intuitiva por una tenue senda de cabras. No obstante, en caso de duda entre pico y pico resulta relativamente cómodo caminar por encima de las lomas. Mientras tanto a nuestra derecha (OESTE), llevamos en todo momento la compañía de la sierra del Mojón Alto, que en aquellos momentos empezaban a crestear Ana, Manuel Limón y un par de amigos de Cádiz en sentido sur-norte, al contrario que nosotros.

Estas lomas con escaso manto de vegetación arbórea, presentan una superficie muy acanchalada donde lo único que crece son pastizales, al fondo cada vez mas cerca tenemos dos pequeños peñones que forman parte de la cumbre del Tunio: el de la izquierda posee una plataforma que da vistas al valle del Guadiaro, donde al otro lado, E, destaca la cumbre del Conio y una bella estampa de Ronda al NE, que mas tarde veríamos. 
No obstante, nosotros dirigimos nuestros pasos hacia el peñón mas picudo (1.300 m, punto mas alto del Tunio), que es el de la derecha y precisamente por la derecha lo rodeamos para ahorrarnos saltar la valla y dar directamente con una angarilla, que tenía perfectamente localizada Vicente Astete, magnífico conocedor de la zona. 
En las proximidades de este picudo peñón que rodeamos por la derecha, el entorno nos recuerda al Torcal de Antequera, entre dolinas, estratos superpuestos y curiosas formaciones imitativas, como la famosa cara del Tunio, que se encuentra unos 50 m ladera abajo, a modo de mascarón de proa de una plataforma rocosa, sobre la cual subieron varios compañeros y que se encuentra a unos 50 m al suroeste del picudo peñón que marca el punto mas alto del Tunio. 
Ni que decir tiene que aquí nos hicimos la mas emblemática foto de grupo de la jornada, sesión de fotos individual y una segunda parada de avituallamiento, donde Rafa Sancho “la marmota de Katmandú” no desaprovechó para echar su ya clásica cabezadita sobre una roca a modo de improvisada cama. 
A pocos metros de una de las pilas que han sido excavadas por la mano del hombre para recoger bloques de hielo al quedarse el agua congelada tras la amanezida en las frías noches de invierno,  que posteriormente guardaban en los neveros que podemos encontrar en algunas zonas de umbría o en los puertos existentes entre cumbre y cumbre. 
Al descender del Tunio, camino del Palo, pasamos por Los Llanos del Nevero, donde nos encontramos con los restos del famoso nevero a la izquierda y a la derecha lo que parece ser un puesto de cazadores. 
Y a partir de aquí comienza una ascensión continua hacia el vértice geodésico del Palo, abriéndonos paso de forma intuitiva por restos de sendas de cabra que aparecen y desaparecen de forma intermitente, pasando junto a ruinas de viejos corrales, alguna que otra dolina, algún majuelo aislado aquí y allá, mientras progresamos a través de un canchal relativamente asequible, pues no es ni mucho menos, de los mas afilados y agrestes que alberga el macizo de Líbar. 
En nuestra ascensión, llega un momento que la cumbre queda unos 100 m a nuestra derecha, ya que la superficie que rodea al vértice geodésico si es bastante mas accidentada, aunque asequible si se camina con paciencia y prudencia, hasta el punto de que en pocos minutos nos reunimos todo el grupo para disfrutar de un relajado almuerzo de hermandad Araca & pasos Largos, alrededor del vértice geodésico, donde aún permanece la placa que colocó la Asociación Senderista Pasos Largos en una magnífica iniciativa llevada a cabo por el mítico Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda” (en la imágen de abajo);
al igual que se hizo en el Ventana, Alcojona y otras cumbres emblemáticas de la serranía desprovistas de placa identificativas anteriormente.

Desde la cumbre del Palo las vistas 360º alrededor son sencillamente, espectaculares, entre los hitos mas importantes podemos contemplar: 
Al sur tenemos la agreste cumbre del Martín Gil ( sierra Blanquilla) y parte de la sierra de Los Pinos.
Al SE (imágen de arriba): el trayecto del valle del Guadiaro que va de Cortes de la Frontera hacia Las Buitreras, las siluetas de Los Reales, Crestellina y el cerro de Las Chapas formando una media luna, al igual que el hacho de Saucín. Al SO tenemos la sierra de Los Pinos y Salamadre; 
Al Oeste (imágen de arriba)el Navazo Alto de Villaluenga y la sierra del Endrinal,y el San Cristóbal. 
Al NO (imágen de arriba):Las Grajas, tapando al Lagarín, el cerro Malaver y OLvera a su derecha, por encima del Mojón Alto; al Norte, todo lo que llevamos andado con el Tunio al fondo y por encima el cerro Ventanay a su izquierda El Terril. Al Noroeste: Las localidades de Arriate y Ronda por encima de la cual vemos el cancho de la Pepa, puerto del Viento y Peineta de Sierra Hidalga y al este: la sierra de Las Nieves, por encima del Conio y la sierra del Oreganal, al otro lado del valle del Guadiaro.

Comenzamos el descenso en dirección S hacia el puerto del Gastor, ubicado entre El Palo y el Martín Gil, por un prolongado canchal que nos recuerda a la prolongada bajada del Reloj hacia la charca Verde, aunque en este caso, ésta bajada es mas corta y menos empinada, de hecho, conforme vamos llegando al puerto, se va suavizando.
En nuestra bajada disfrutamos de bonitas vistas de Villaluenga del Rosario a los pies del Navazo Alto al OESTE, al ESTE tenemos el Valle del Guadiaro y al sur la imponente silueta del Martín Gil, que se antoja un cerro duro de subir, al igual que el desafiante peñón de Líbar cuya cumbre asoma a su derecha. 
Al llegar al puerto del Gastor, donde se encuentra la Linde del Cordel de los Tres términos: Jimera, Villaluenga y Cortes. Descendimos hacia nuestra derecha, OESTE, siguiendo los restos de un antiguo sendero que discurre a la izquierda de la valla de piedra que iremos llevando a nuestra derecha, tal y como vamos descendiendo, mientras que a cada paso nos vamos aproximando a Los Llanos de Líbar, teniendo frente a nosotros el puerto del Correo, paso natural entre Villaluenga y esta zona de la serranía de Ronda.

Tal y como nos vamos acercando a Los Llanos de Líbar, la inercia natural es salir en línea recta hacia Los Llanos, sin embargo, poco antes de llegar a Los Llanos, antes de abandonar el bosquete de encinas y quejigos por el que venimos descendiendo, lo suyo es comenzar a girar hacia la derecha, virando en dirección O-NO, de manera que ahora vamos caminando en paralelo a la base del palo que llevamos a nuestra derecha y Los Llanos a nuestra izquierda. 
De lo contrario, hubiéramos salido muy cerca del cortijo del Correo, cuyo propietario tiene muy malas pulgas, ya que para llegar a los Llanos habría, que pasar por su finca. De este modo, no es necesario, siguiendo este difuminado sendero y a veces campo través, pero siguiendo una trayectoria muy intuitiva, se llega a un paso abierto en una valla, tras la cual giramos 90º a nuestra izquierda, ahora si, de forma directa hacia Los Llanos, a los que venimos a salir unos 200 m mas allá por una angarilla;
directamente al camino de Los Llanos, teóricamente público, de hecho por allí discurre el GR.E-7 Tarifa-Atenas y por él se realizan varias carrereas de montaña al cabo del año, como la que tuvo lugar aquella misma mañana. 
El caso es que vinimos a salir a la altura de la Laguna que se forma en lo que se conoce como Fuente de Líbar, clásico abrevadero para el ganado de la zona, no perdimos la ocasión para visitarla con el telón de fonfo del Palo, del que acabábamos de descender a nuestra espalda.
Desde allí retomamos el camino de Los Llanos, en dirección N, llegando en escasos minutos a los coches que ya veíamos aparcados al fondo, junto al cortijo, donde habíamos empezado la ruta unas seis horas y media antes. Pues comenzamos poco después de las 10.00 y finalizamos antes de las 17.00 pm

De allí nos fuimos la mayoría a tomar la cerveza de despedida en la venta de la Cueva del Gato y por último un grupo minoritario de allí nos fuimos a la asociación de vecinos del Barrio de San Francisco donde esa misma tarde se celebró la 2ª Junta Directiva de la Temporada.

1 comentario :

  1. Eduardo Campos9:37 p. m.

    Me quedo con la foto de la marmota... aunque la localización de las distintas sierras es excelente

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