martes, mayo 28, 2013

Descenso del río Castor

Entorno: Vertiente sur de Sierra Bermeja
Pueblo de referencia: Estepona, una de las principales localidades de la Costa del Sol Occidental
Ríos de la vertiente sur o litoral de Sierra Bermeja:
Sierra Berrmeja, además de albergar el mayor afloramiento de roca de peridotita del Mundo es una sierra muy rica en fuentes y manantiales que fluyen en ambas vertientes. Si bien, por su caudal mas que ríos deberías ser denominados arroyos, sus fuentes son tan ricas en aguas claras y abundantes, que de no ser por la sobre explotación de la costa para regadío, piscinas, urbanizaciones, campos de golf, viveros, etc… Todos ellos llegarían hasta la costa llevando agua incluso en verano, pero por este motivo solemos ver su cauce seco en sus últimos kilómetros antes de llegar a la costa.
Los mas importantes de ESTE a OESTE son:
Río Guadalmansa, tiene una longitud de unos 20 km, su cabecera queda a muy pocos kilómetros del nacimiento del Guadalmina, al que llegaríamos tomando una pista terriza que parte a los pocos kilómetros de tomar la carretera paisajística que va del Puerto del Madroño hacia Pujerra. Su cuenca es de unos 50 km2, recibiendo por su margen derecho los arroyos de la Majada Grande y del Rancho Frío y justo después unos metros mas abajo se le une por su margen izquierdo el arroyo Portilla.
Arroyo Valerín es un curso acuático mas modesto que desemboca a la altura del parque SELWO AVENTURA.
Río Castor, curiosa denominación para un río mas propio de los Montañas Rocosas que de estas sierras litoral del Mediterráneo. Tal vez pudiera deberse a la existencia de estos animales en este precioso río de aguas cristalinas antes de la extinción de estos simpáticos mamíferos vegetarianos que se extinguieron en España en el siglo XVII por cazadores peleteros. En la actualidad, estos animales han sido reintroducíos, traídos ilegalmente desde Alemania y en la actualidad se han adaptado de maravilla en algunos ríos de Navarra, Aragón y La Rioja.
En cualquier caso cuesta creer que estos animales pudieran sobrevivir en la actualidad en el río Castor, pues a pesar de sus cristalinas aguas, sus pozas no son lo suficientemente grandes o profundas, como para crear sus famosos diques. Ni siquiera las Nutrias, nombre con el que se conoce a una de las pozas del inicio tradicional de ruta por este río, animal que con mayor seguridad si pudo existir en este río hasta no hace mucho. Pero tratándose de un carnívoro acuático, no se observa suficiente vida en sus riberas como para que también pudieran adaptarse en la actualidad.
El río Castor cuenta con una longitud de unos 13 km y una cuenca de 24 km2, recibiendo como afluentes, todos ellos por su margen izquierdo y en su cabecera, los arroyos de La Fuente, de La Higuera y del Duende. Desemboca en la playa de la Puntaa del castor a menos de 1 km de la desembocadura del río padrón al este del famoso Hotel Kampinski de Estepona.
Río Padrón o del Padrón, que tiene una longitud de unos 12 km y una cuenca de unos 21 km2 recibiendo como afluentes a los arroyos Abrón e Infierno con los que nos cruzamos en los km 11 y 12 respectivamente por la carretera de Estepona-Los Reales y por su margen izquierdo ya muy cerca de su desembocadura el Arroyo Obejeras. Es un río de características muy similares al río Castor.
Arroyo del Infierno, que discurre justamente al sur del vértice geodésico de Los Reales de Sierra Bermeja, y que desde prácticamente la perrera de Estepona que hay al inicio de la carretera de Los Pedregales hasta su nacimiento ha servido para delimitar los términos municipales de Estepona y Casares. Un par de kilómetros mas debajo de la perrera conocida como “ADANA” el arroyo del Infierno, pasa a llamarse arroyo de Enmedio que desemboca a muy pocos kilómetros al oeste del Puerto de Estepona.
Y por último tendríamos el arroyo Vaquero que nace al este de Sierra Crestellina y discurre paralelo a la base de la vertiente oeste de Sierra Bermeja, que en su tramo alto es conocido como la Garganta del Palo, por donde discurre en paralelo a la antigua vereda Estepona-Gaucín y llega a pasar muy cerca de la carretera EStepona, casares, concretamente a la altura de la Venta de La Victoria, lugar a partir del cual pasa a conocerse como arroyo Vaquero, que desemboca 1 km al oeste del arroyo de Enmedio (aguas arriba del Infierno, no confundir con el tributario de la cabecera del Padrón). La Urbanización junto a la cual desemboca lleva su nombre.
Si seguimos hacia Poniente, (OESTE) (dirección Algeciras) nos encontraríamos con el interesantísimo río Manilva. Y hacia el Levante, al ESTE del río Guadalmansa, ya nos encontraríamos con el río Guadalmina, muy conocido por el popular paraje de las Angosturas del Guadalmina, Monumento Natural.
Descenso del río Castor:
Punto de encuentro recomendado: A los pies de los grandes eucaliptos que hay junto al puente del río Padrón (2 km antes de la primera entrada Estepona) , justo antes del mismo debemos salir de la N-340 si venimos desde Marbella. O bien 2 km después de dejar atrás Estepona si venimos desde allí en dirección Marbella.
Cómo llegar al final previsto de ruta para dejar el coche 1 en el Camino del Castor:
(Sólo aptos para 4x4 o vehículos altos acostumbrados a transitar por carriles)
Desde la zona propuesta al pie de los eucaliptos junto al puente del río Padrón, dejando éste a nuestra izquierda y la N-340 y la costa a nuestra espalda, tomaremos la calle que sube entre chalets y urbanizaciones con buganvillas y otras plantas en sus muros a veces blancos, a veces morado, hay varios cruces pero resulta muy intuitiva, como norma general vamos casi todo el tiempo ascendiendo, dirección norte hasta que la pista por la que vamos pasa a ser terriza y nos encontramos un bonito pórtico de piedra y madera bajo el cual pasaremos y que en su margen derecho tiene un azulejo donde se puede leer: “Puerta al Parque Cultural  Los Molinos-El NIcio, Camino del Castor”.
Y ya no habrá perdida posible, dejando a nuestra izquierda una gasolinera que pertenece a la Autopista A-7, bajo la cual pasaremos comenzando a llevar a nuestra derecha el río Castor y teniendo por delante unos 2,5 km mas hasta que la pista queda cortada por la verja de entrada a la finca privada de la casa del Castor. Éste es un lugar donde hay muy poco espacio para aparcar, siendo recomendable en algún ensanche de la pista sin esperar llegar al final, que siempre podemos completar caminando (aunque en este caso ese tramo correspondería a nuestro último tramo de ruta).
Cómo llegar al inicio de ruta para dejar el coche 2:


Una vez reagrupados en el resto de vehículos regresaremos por donde hemos llegado, volviendo a incorporarnos a la N-340, para poco después entrar en Estepona (pues incomprensiblemente a estas alturas de siglo XXI, la carretera de Los Reales carece de un acceso directo desde la N-340 o desdoble de la A-7…¡Andalucía imparable!). De manera que por cojones hay que entrar en Estepona, por la 1ª entrada que nos encontramos la que pasa cerca de su palacio de Congresos y Carrefour y justo al llegar al inicio del Paseo marítimo, tomamos la carretera que comienza a subir, hacia la derecha.

Al llegar a un semáforo giraremos a la derecha, dejando a nuestra izquierda un MERCADONA que hace esquina, se trata de una calle que tomaremos cuesta arriba  llamada "Avenida de Los Reales" que finaliza en una pequeña rotonda donde comienza el ascenso por  la mítica carretera de Peñas Blancas (MA-557 EStepona-Los Reales-Jubrique-Genalguacil), muy frecuentada por ciclistas.
Pasado el km. 9 y poco antes de llegar al km. 10, justo después de una curva de orquilla a nuestra izquierda, en mitad de un tramo recto que nos orienta de frente hacia la cumbre de los Reales, tenemos a la derecha el inicio de una pista terriza, que es nuestro camino a seguir, en cuya entrada hay una verja metálica normalmente abierta, ésta pista faldea todas y cada una de las cañadas donde se forman los arroyos tributarios de la cabera de los ríos Padrón y Castor, hasta llegar al arroyo Valerín, cuyo curso acompañará hasta venir a desembocar en la N-340 muy cerca de la entrada del parque SELWO AVENTURA.
En contraste con la masificada Costa del Sol, se trata de una de las zonas mas solitarias y desconocidas de la provincia de Málaga, una amplia extensión de Sierra Bermeja, por donde va faldeando la pista por la que ahora nos adentraremos, tan sólo utilizada por ciclistas (mountain bike), agentes del seprona o medio ambiente. Nosotros recorrimos por ella unos 12 km, que coinciden con la distancia que hay hasta llegar a la 5ª plataforma de cemento que nos encontramos en la pista y que coincide con el arroyo del Duende (ver mapa). 
Pero se puede empezar el descenso en la plataforma 3 (aprox. km 9) que coincide con la Fuente que se ve en la imagen y que coincide con el curso del río Castor en su primer tramo propiamente dicho.
Las plataforma 1 coincide con una Fuente, por donde pasa el arroyo del "Infierno 2" (lo llamamos "Infierno2" para distinguirlo del arroyo del Infierno de la vertiente sur) y la plataforma 2, unos 500 m mas allá que coincide con el arroyo Abrón, ambos tributarios del río Padrón.
Aunque el 85% de la pista resulta medianamente aceptable para cualquier turismo el 15% restante es una jinkana de baches, piedras sueltas de todos los tamaños, algunas de ellas tremendos bloques caídos desde la fuerte pendiente que a veces tendremos a nuestra izquierda y que se corresponden con una fuerte caída a nuestra derecha, al borde de la cual pasará mas de uno con los huevos de corbata sin atreverse a mirar hacia abajo, pista no apta para personas con vértigo o para quien padezca de mareos, ya que con las curvas también lo puede pasar fatal. Algunos rodeos de lomas son tan largos como la famosa horquilla entre el Puerto del Madroño y el cerro Cascajares en la carretera San Pedro-Ronda, pero por una pista terriza, con un montón de piedras que nos obligarán a bajarnos del coche en mas de una ocasión para quitarlas de en medio.
Aproximadamente a unos 3 km del inicvio de la pista dejaremos a nuestra derecha un helipuerto, unas porterías de futbito y seguidamente una balsa contra incendios.
Si no se dispone de un 4x4, lo suyo es dejar ya aquí los vehículos y continuar a pie, porque a partir de aquí empieza lo peor y comienza el tramo de aventura CAMEL TROPIC BERMEJENSE (sólo apto para 4x4). A partir de pasar junto a la balsaa contraincendios que dejamos a la derecha, la pista se orienta en dirección ESTE y aproximadamente 1 km después vira dirección NORTE, comenzando aa describir una gran orquilla o herradura hasta que la pista comienza a virar al ESTE y SURESTE , justo donde comienza a girar, unos 3 km mas allá de la balsa contraincendios la pista salva las aguas recién nacidas del río Padrón, este sería el inicio de ruta en caso de querer hacer el descenso del Padrón.

Para iniciar el descenso del río castor escogeremos cualquiera de las plataformas de hormigón que nos encontramos entre los Km 11 y 13, es decir plataforma 3: "Fuente del castor", plataforma 4: "arroyo de La Higuera" o plataforma 5 "arroyo del Duende", que fué el que escogimos nosotros .
Distancia aprox.  10 km hasta la Charca de Las Nutrias (unos 14 hasta la playa).
Desnivel aprox. descenso  690 m
Punto de partida: Plataforma 5 (arroyo del Duende, aprox. unos 800 msnm)
Punto mas bajo: Charca de Las Nutrias (aprox. 110 msnm)
Tiempo aprox. 7 horas (en plan tranquilo).
Nivel dificultad: Medio bajo en cuanto a esfuerzo físico, pero Medio/Alto en cuanto a la parte técnica por la cantidad de rocas sobre la que iremos caminando de principio a fin, sin un solo metro de sendero o camino, salvo un puente a la altura de la pista de Los Altabacales.
Tipo suelo: lecho del río o si lo preferimos orillas, todo el terreno es eminentemente rocoso compuesto en su mayor parte por grandes bloques de peridotita.
Tipo de recorrido: travesía lineal anfibia.
Mapa: Cabecera del río Castor (Mapa IGN 1.065-III, Benahavís), tramo medio y bajo del río Mapa IGN 1072 –I, EStepona).
Fecha de realización: sábado 25 de mayo de 2013, jornada de cielos despejados con una temperatura muy agradable que osciló entre los 20 y 25 ºC y ausencia de viento, resultando muy agradables los baños en las cristalinas pozas del río Castor, sobre todo a partir de las 12.00 del mediodía.
Participantes: Nuestro anfitrión y propietario del 4x4 sin el cual no hubiéramos llegado al inicio de ruta, el Catedrático Geobotánico Don José Guerrero, con el que una vez mas resultó un lujo caminar por un territorio que se conoce como la palma de su mano que finalmente consiguió completar la ruta sin mojarse un centímetros sus botas y pantalón largo. Eduardo “Mister Aplicaciones”, calzón negro y camiseta amarillo fosforito, magnífico compañero de aventuras y Gran Maestro en el Arte del saber vivir y un servidor: Juan Ignacio Amador.
A tener en cuenta:
1º) Para la realización de esta ruta es imprescindible no sólo un 4x4 para llegar al inicio de ruta sino un 2º que dejemos al comienzo de la jornada en el final previsto de recorrido para recuperar el 1º una vez finalizada la ruta.
2º) Las distancias kilométricas intermedias mencionadas sobre el mapa son aproximadas pero exactas.
3º) Al igual que hicieron mis compañeros Pepe Guerrero y Eduardo la mayor parte del tiempo, éste es una río con los márgenes lo suficientemente abiertos para caminar por fuera del mismo todo el tiempo si así lo deseas, pudiendo esquivar la zona de los cahorros del final, remontando el margen izquierdo del río, por una zona de pinos. No obstante, conviene llevar bote estanco para mantener protegida cualquier cosa que sea susceptible de mojarse porque en este tipo de rutas es muy normal que se nos pueda mojar la mochila o parte de la misma.
4º) Aunque llevar un botiquín siempre resulta recomendable, mucho mas en rutas como estas en las que estamos expuestos a una torcedura de tobillo a poco que nos confiemos, es un terreno extremadamente pedregoso, no apto para personas no acostumbradas a caminar por terrenos muy accidentados que a veces convierte esta ruta en una auténtica jinkana.
1ª parte: Descenso por el arroyo del Duende desde la plataforma 5, hasta su unión con el arroyo de La Higuera en el puente-vado de Los Altabacales:
Como ya hemos dicho anterior, tomando como referencia la quinta plataforma de cemento, que viene a coincidir con el km 12 de la pista terriza por donde pasa el arroyo del Duende. 
Iniciamos el descenso por éste, por tratarse del tributario mas lejano a su nacimiento, aunque por poca diferencia, en un principio descendimos por su margen izquierdo abriéndonos paaso entre grandes palmitos. La roca peridotita estaba presente por todas partes, así como el cántico de los pajarillos y el sonido del agua que nos acompañaría de principio a fin, mas cantarina en los pequeños rápidos y mas sosegada en la pozas amplias.
La abundancia de pinos, abarca hasta los puntos mas lejanos que abarquen nuestra mirada, aunque al poco de introducirnos en la cuenca del arroyo, nuestra visión se reduce hasta el inicio de la próxima curva del cauce, ya que la mayor parte del tiempo iremos encajonado entre las empinadas laderas entre las que discurre, de vez en cuando nos encontramos con un salto de 4/5 metros de altura que salvamos fácilmente a veces por la izquierda, otras por la derecha. Pero el caminar es lento, porque avanzamos por un terreno muy accidentado.
Otra característica de los cursos altos de estos ríos son los troncos atravesados que nos encontramos a nuestro paso. El Maestro Geobotánico, Don José Guerrero, no tardó en ilustrarnos sobre el desarrollo de una libélula que nos encontramos en su última fase de formación en una piedra sobre el río.
Tras un inicio muy escalonado, como corresponde a cualquier curso alto de estos arroyos de montaña, su perfil comenzó a suavizarse poco antes de llegar al único camino con el que nos cruzaríamos en toda nuestra trayectoria y que coincide con una pista secundaria, donde nuestro arroyo del Duende, se une al de La Higuera y ambos ya unidos pasan bajo un pequeño puentecillo, junto al cual podemos leer en un azulejo, Los Altabacales, nombre de la casa a la que llegaríamos si tomásemos esa pista a la derecha, tal y como llegamos a la misma.
2ª parte Desde el carril- puente de Los Altabacales hasta la segunda rambla recta donde el río de bifurca en dos ramales.
Al llegar al carril-puente de Los Altabacales, remontamos unos 50 m el arroyo de La Higuera, aguas arriba encontrándonos con una bonita poza.
Aguas abajo el río presentaba algunos tramos rectos y relativamente llanos, escogiendo siempre la orilla mas favorable para avanzar a través de las abundantes piedras del cauce y su entorno.
Hasta que llegábamos al siguiente recodo que dibujaba el cauce, donde Pepe y Eduardo escogían la vertiente mas favorable para avanzar sin mojarse, mientras que yo escogía tirar por la calle de en medio, disfrutando de pequeños rápidos y aguas cristalinas, a cuya temperatura ya me había habituado perfectamente, después de los dos primeros chapuzones.
En el río Castor al igual que en el resto de ríos de Sierra Bermeja se repite la constante de encajonamientos del río que coinciden con grandes bloques de peridotita o mármoles blancos como los curiosos cahorros a los que llegaríamos cerca del final del recorrido.
En las zonas donde el cauce queda mas encajonado, las pozas ganan en belleza y profundidad y al mismo tiempo se forman escalonados toboganes con pequeños rápidos y cascadas que a pesar de su modesto tamaño, nos permiten disfrutar de rincones de gran belleza y paz, que nos hace sentir seres auténticamente privilegiados en perfecta fusión y armonía con un entorno, en el que siempre tenemos la impresión de ser las únicas personas en muchos kilómetros a la redonda.
Pronto pasaremos bajo el cable de alta tensión que ya veíamos desde el carril, cuando pasemos bajo él, estaremos a la altura de la casa de Los Altabacales, que quedará a nuestra derecha, pero que no veremos, porque queda muy por encima de nosotros. Después de cada encajonamiento, nos solemos encontrar con tramo rectos y mas rocas hasta donde abarca la vista, pero después de un rato caminando sobre ellas le vas pillando el tranquillo, a la hora de escoger el mejor tipo de rocas para caminar, siendo mas recomendables las rocas grandes y planas. Al contrario que cuando vas por el agua.
Llega un momento en que nos encontramos con un primer  tramo de mas de cien metros de largo completamente recto, que denominamos la primera rambla ancha, que a partir de este momento se va a intercalar con pozas que se han formado entre grandes bloques de peridotita. Encontrándonos de vez en cuando con grandes cantos rodados de olivina del tamaño de una sandía, mostrándonos la belleza de sus cristales de color verde.
Después de esta primera rambla ancha, se van a ir intercalando nuevas pozas entre bloques mas aislados y pequeños rápidos, mientras que el cauce se va ensanchando en todo momento rodeado de pinos hasta que llegamos a la segunda rambla ancha.
Al fondo vemos un nuevo cable de tendido eléctrico, mientras seguimos caminando sobre una sucesión interminable de cantos rodados, en cuyo final hay un bloque de peridotita del tamaño de una furgoneta que fue hasta donde llegamos en nuestra anterior exploración en junio de 2011.
Y donde al igual que en aquella ocasión nos volvimos a hacer la foto de grupo, no por ser ni mucho menos el lugar mas emblemático, sino mas bien como algo simbólico, porque la vez anterior que estuvimos en este lugar nos dijimos, la próxima vez que vengamos haremos el descenso desde arriba del todo y eso era precisamente lo que ahora estábamos haciendo.
3ª parte: Desde el peñasco de la segunda rambla recta hasta la Charca de Las Nutrias.
A partir de el mencionado peñasco ya caminábamos por terreno conocido, rambla giraba levemente a la derecha, volviéndose a ensanchar aún mas, siendo el tramo mas ancho de todo el cauce, hasta el punto que se ha formado una especie de isleta en el centro del mismo a base de cantos rodados que arrastrados en época de crecidas han llegado a formar una especie de montículo, que cuando baja el nivel de las aguas, éstas discurren por dos brazos que coinciden con cada orilla, como si de dos arroyos paralelos se tratara, impresiona imaginar el cauce del Castor rugiendo cuando baja a tope de agua con las lluvias torrenciales ocupando todo el ancho de su cauce, que en el estío queda muy mermado, aunque siempre con agua y nunca exento de belleza.
El siguiente tramo es una sucesión de curvas entre grandes bloques de peridotita, donde el cauce vuelve a estrecharse formando pequeños rápidos, bañeras, toboganes y pozas de mayor profundidad que finalizan en una preciosa poza con algo de arena en su orilla derecha que ya en la vez anterior bautizamos como la Poza de Don José, en honor a nuestro maestro Geobotánico Don José Guerrero (que aparece junto a la poza, aunque no es la mejor perspectiva de la misma).
Poco después, volvíamos a encarar un último tramo de rambla ancha, aunque esta vez mucho mas corto, donde ya van apareciendo bloques aislados de mármoles blancos que son un preludio del espectáculo al que estamos a punto de llegar que no es otro que los famosos encajonamientos entre los mármoles del río castor, sin lugar a dudas la zona mas espectacular desde el punto de vista geológico.
Técnicamente catalogado como cañón fluviokárstico generado por el río Castor
sobre mármoles blancos con diopsido y forsferita del Complejo Alpujárride. Presenta paredes verticales y el lecho rocoso está salpicado por numerosas marmitas de gigante donde se forman pozas y cascadas.
Los mármoles están muy pulidos debido a la acción erosiva de las aguas que arrastran grandes bolos de peridotitas de Sierra Bermeja.
Hay un estrechamiento muy característico que nos obliga a pasar por una especie de embudo por el que nos dejamos caer a través de una pequeño y muy pulido tobogán, se trata de la Poza del Embudo.
A quienes no sean amigos de meterse hasta el cuello, existe la posibilidad de salvar este primer tramo de cahorros, remontando el talud de la orilla izquierda, caminando entre los pinos y viniendo a salir por un empinado terraplén a la mencionada Poza del Embudo que aparece en la foto de abajo.
A partir de la cual, los encajonamientos pasan a ser intermitentes así como los bloques de mármol, que vuelven a intercalarse con grandes bloques de peridotita, una nueva sucesión de pasillos, por donde desciende el cauce a través de pequeños saltos y rápidos, donde resulta mas fácil avanzar por fuera del agua, hasta que llegamos a un último encajonamiento de unos 20 m de largo, que en anteriores ocasiones teníamos que pasar a nado pues no hacíamos pie y sin embargo esta vez el agua nos llegaba por el pecho en su parte mas profunda.
Y es que una vez mas hay que recordar que un río es como una gran criatura viva, que según la fuerza del caudal que haya llevado en las temporadas de fuertes lluvias invernales, puede modificar poderosamente el aspecto de su curso y el nivel de profundidad de sus pozas. En este caso, como bien nos explicó el maestro Don José Guerrero, este pasillo presentaba ahora menor profundidad porque  teóricamente el río había arrastrado una cantidad de arena en las últimas crecidas en este último encajonamiento y por lo tanto ahora el fondo estaba mas alto. Mientras que en las pozas, donde aguas arriba había quitado tierra, ahora estarían mas profundo, proceso que podría invertirse en la próxima crecida y así sucesivamente.
Después de este último encajonamiento el río encara un último tramo recto, que nos podemos saltar, tomando un sendero que discurre paralelo a su margen izquierdo y que nos lleva directamente hasta la frecuentada Charca de Las Nutrias, bastante afeada por una especie de dique que colocaron allí en su día. Junto a la orilla izquierda de la Charca de las Nutrias, nos encontramos con una especie de bar abandonado y a muy pocos metros un pozo tapado con una malla metálica donde la gente ha arrojado todo tipo de porquerías.
A esta altura cruzamos a la otra orilla del río Castor, tomando una vereda que discurre en paralelo a una valla metálica que tenemos a nuestra derecha, mientras que a la izquierda tenemos lo que parece una especie de vivero de palmeras-cocotero.
Esta senda nos conduce al final de la pista que queda cortada por la verja de entrada a la Casa del Castor, junto a la cual suele aparcar la gente que viene a la Charca de las Nutrias. Pero como se trata de un lugar muy estrecho, con un mínimo margen de maniobra, preferimos aparcar un kilómetro antes de llegar, que obviamente recorrimos a pie, disfrutando de la variada flora de esta pista muy sombreada con abundancia de alcornoques y algarrobos, hasta llegar al ensanche de pista donde habíamos estacionado el primer vehículo.
Podríamos haber continuado hasta la Costa, pero los últimos kilómetros de estos ríos (arroyos) que desembocan en la costa atraviesan fincan privadas y comparten su curso con carreteras o caminos vecinales que lo hacen menos interesantes, si bien para una próxima ocasión nos gustaría, continuar aguas abajo de la Charca de Las Nutrias hasta al menos el viaducto de la A-7.
A la derecha, podemos contemplar esta preciosa flor amarilla de la familia de las "dedaleras" (muy frecuentes en el cercano parque natural de Los Alcornocales), que junto con algunas orquídeas rosas y otras llamativas flores de montaña abundan en los márgenes de la pista que atraviesa la cabecera de los río Padrón y castor.






















lunes, mayo 20, 2013

Ascensión al Aljibe desde La Sauceda por el Canuto de Pasadallana y retorno circular para visitar la Laguna del Moral

Entorno: Parque natural de Los Alcornocales (Sector La Sauceda)
Pueblos de referencia: Depende, si vienes por la Costa Jimena de la Frontera, si vienes desde Ronda: Cortes de La Frontera, si vienes desde Sevilla ó Jeréz: Alcalá de Los Gazules. Viniendo desde el interior el último cruce de carreteras por donde se pasa es el puerto de Galis, donde hay una venta y nos desviamos a la izquierda para llegar en breve al parking del complejo Turismo Rural de La Sauceda. Pero vengas de donde vengas si acudes allí para llegar a una hora determinada con la intención de realizar una ruta con un grupo de amigos, sal con suficiente tiempo de antelación porque La Sauceda es uno de los rincones mas recónditos de Andalucía. La gran cantidad de curvas que tienen los kilómetros previos a La sauceda no permite correr, ni tampoco relajarnos, porque aunque puedan pasar muchos minutos sin cruzarnos con nadie, detrás de cada curva puede aparecer un vehículo trazando una curva por mitad de la calzada.
Distancia aprox. 14 km
Desnivel aprox. subida 500 m
Punto de partida: Verja de entrada a La Sauceda (620 m)
Vértice geodésico del Aljibe: (1.091 m)
Tiempo aprox. 6-7 horas (esta ruta se presta a la contemplación del paisaje y a recrearse con la fotografías tantas veces como uno estime oportuno a lo largo del recorrido). Nivel dificultad: medio-bajo Tipo suelo: sendero terrizo y pedregoso cubierto de hojarasca en muchos tramos. Debido a la abundancia de manantiales en esta zona, en época de lluvias suele haber tramos muy embarrados, hasta el punto que algunos tramos de sendero de la ascensión discurren por pequeñas torrenteras donde resultará casi imposible escapar del agua o del barro (mejor dejar calzado extra en el maletero). Fecha de realización: sábado 18 de mayo de 2013, la jornada comenzó con una llovizna que a la mayoría nos cogió todavía completando los últimos kilómetros en coche. La jornada se presentaba con cielos muy cubiertos y viento fresco que fue en aumento conforme nos acercamos a la cumbre del Aljibe, donde se hizo necesario echar mano de todas las prendas de abrigo disponible. A partir del mediodía los cielos se fueron despejando y la temperatura también fue en aumento hasta rondar los 18ºC al final del recorrido.
Participantes: Desde Huela vino Teresa. Desde Sevilla: Juanjo con su hijo Pablo, Ángel y Chari. Desde Ronda: Eva con sus amigas María, Luisa y Paco. Y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Ilse “la gacela de la Selva Negra”, Eduardo “El Padre Carras”, Eduardo “Mister Chip”, Manuel manzanares “El cartógrafo de su majestad” y un servidor: Juan Ignacio Amador. Tipo de recorrido: circular con tramo lineal en la parte mas alta y mas baja del recorrido. Mapa: Parque Nat. De Los Alcornocales, guía del Excursionista.
Para mas Información: Ruta 18 del Libro Parque Nat. De Los Alcornocales, guía del Excursionista. “Circular La Sauceda-Laguna del Moral”.
A tener en cuenta: Para poder realizar este sendero es necesario pedir permiso en la oficinas del parque natural, cuyo teléfono es 956 418 601 y el fax 956 418 610
Paneles de la verja de entrada: Nada mas llegar a la verja de entrada a La Sauceda nos encontramos con varios paneles informativos, que van desde los típicos mapas de situación. Hasta aquellos donde se nos cuenta que el suelo arcilloso, la humedad y el aprovechamiento tradicional han sido los factores determinantes para mantener la mayor masa conservada y productiva de alcornocal de la Península Ibérica, no es casualidad el nombre de este Parque Natural de Los Alcornocales.
Situado en la provincia de Cádiz y parte de Málaga a la que pertenece La Sauceda, cabecera del Hozgarganta y toda la cuenca del Guadiaro hasta mas allá de El Colmenar, se extiende desde la sierra del Pinar hasta el nuevo Parque Natural del Estrecho, presentando gran diversidad de relieves y paisajes. Esta riqueza se refleja en todos los ámbitos: flora, fauna, climatología, historia y folklore, constituyendo un lugar ideal para visitar y disfrutar de actividades tan diversas como la recolección de setas y la práctica de deportes en la Naturaleza. El principal responsable de esta riqueza es el agua, presente en numerosos ríos, arroyos y embalses que, además de abastecer a gran parte de la provincia de Cádiz, son aptos para la pesca y actividades recreativas. Pero sobre todo destaca la humedad proveniente de la costa, que se acumula formando bosques de niebla en valles estrechos y profundos denominados canutos.
En estas condiciones se conserva una flora muy singular, perteneciente a la Era Terciaria, la Laurisilva. Se caracteriza por hojas lisas y brillantes, que aprovechan la humedad y escasa luz que dejan pasar los alisos que bordean los canutos.
Así, entre el aroma del laurel, la belleza del ojaranzo en flor, elegantes durillos y acebos, caminaremos por esta especie de selva tropical, en compañía de los sonidos del mirlo acuático, el hábil martín pescador y las currucas o pinzones, que se esconden entre los helechos. Los suelos de arcilla y arenisca, que han favorecido el denso alcornocal, también albergan quejigos y roble andaluz en las zonas más húmedas. En estos bosquetes cazan las águilas calzadas, culebreras y ratoneras, además de azores, gavilanes y cárabos. En las alturas, asoman las rocas y sobre el suelo pobre aparece la herriza, denso matorral achaparrado de distintas especies adaptadas a suelos ricos en metales como el aluminio, entre las que abundan, por ejemplo, las aromáticas. En este espacio habitan la cabra montés y numerosas aves rapaces, destacando el buitre leonado, alimoche, águila perdicera, búho real y halcón peregrino.
En las zonas bajas y arcillosas aparece el acebuchal aclarado desde tiempos inmemoriales para dejar paso al pasto que alimenta al ganado típico de la zona, la vaca retinta que tanto abunda en las inmediaciones de La sauceda y otras zonas del parque. En las laderas, aparece el matorral mediterráneo, con jaras, brezos, cantuesos, torviscos y majuelos. Por ellos discurre el corzo morisco, autóctono y emblema de caza mayor, además del gamo, ciervo y carnívoros como ginetas, tejones y sobre todo meloncillos, con la mayor población de la península.
En un Parque tan completo y diverso, caben otras actividades, que van del senderismo en el Canuto del Risco Blanco, La Sauceda, El Aljibe, el Picacho, etc…; la espeleología en el enclave Ramblazo-Motillas, o el descenso de cañones en la mítica Garganta de Las Buitreras, una de las pocas áreas preparadas para esta práctica de riesgo y que por su singularidad ha sido declarada Monumento Natural. Para los más tradicionales se recomiendan las rutas a caballo, como las establecidas en La Almoraima. Si se dispone de tiempo o nuevas oportunidades para regresar es altamente recomendable dedicar alguna jornada a conocer algunos de sus pueblos como: Jimena de la Frontera, Alcalá de los Gazules o Castellar de la Frontera con un rico patrimonio cultural y gastronómico que podemos complementar perfectamente con algunas rutas senderistas con inicio y final en estas localidades de gran riqueza paisajística y monumental.
Primera y cuarta parte: Primer kilómetro de ruta: desde la verja de entrada hasta las ruinas de la Ermita y el horno comunitario: Superada la verja de entrada, estamos también atravesando una puerta al pasado donde no falta un panel dedicado al Poblado de La Sauceda y otro de las aves mas frecuentes en esta zona. Un pequeño puentecillo de madera a la derecha invita a ser atravesado, pero de momento seguimos caminando el arroyo de Pasallana a nuestra derecha, siguiendo las balizas verde y blancas del SL.A-136 La Sauceda-pico Aljibe pasando bajo grandes alcornoques centenarios. No tardaremos en atravesar un angosto puente metálico.
Dejando después cerrada a nuestro paso una angarilla donde ya se nos advierte “cierre la puerta: ganado suelto”. Todavía no llevamos andado a penas 300 m desde el inicio y ya podemos percibir que estamos en un lugar con una energía muy especial y no sólo por la espectacularidad de la vegetación que nos rodea, sino por algo muy especial que se percibe en el ambiente. Dejaremos a nuestra izquierda las ruinas del molino harinero del Mondo, lugar de reunión del pueblo.
El musgo cubre gran parte de los troncos y rocas entre las que vamos caminando, topándonos mas adelante con un nuevo puente metálico, en otro de esos recodos mágicos del camino y eso que no hemos hecho mas que empezar, pero el amante de la fotografía paisajística ya será consciente de que esta es una de esas rutas a las que conviene acudir con nuestra mejor cámara y al menos una tarjeta extra de memoria.
El siguiente hito de este primer kilómetro de recorrido, que volveremos a repetir al final de la jornada, es el murete de una alberca seca y habitualmente cubierta de hojarasca, que queda a nuestra derecha.

Y pronto empezaremos a caminar entre las cabañas de piedra muchas de las cuales fueron reconstruidas por muchos estudiantes de Historia en una innovadora campaña de la Universidad de Sevilla a mediados de los 70, que seguramente sin pretenderlo, que no sólo fue clave para la resurrección de esta aldea, al menos como complejo rural en la actualidad, sino para recuperar la Memoria Histórica de este lugar con un magnetismo muy especial.
Y es que La Sauceda es uno de esos lugares mágicos que requiere de los cinco sentidos: la vista para recrearnos con la belleza de su verde paisaje que nos envuelve por todas partes. El gusto para disfrutar del agua de sus fuentes. El tacto para percibir la brisa procedente de los vientos del Estrecho o el vapor de agua flotante que también podemos tocar en esos frecuentes días de niebla que tanto favorecen a estos bosques de laurisilva. El olfato para percibir las mil fragancias de sus flores y el oído para deleitarnos con la música casi constante del fluir de sus fuentes y arroyuelos, así como del canto de los pájaros que nos acompañarán de principio a fin. Pero además requiere de un sexto sentido para percibir el magnetismo, las vibraciones y las energías de todas las almas que aquí vivieron y durante la Guerra Civil fueron perseguidas y masacradas con una crueldad inimaginable. Y que supuso uno de los capítulos mas oscuros y sangrientos de la Guerra Civil, podría equipararse a una especie de Guernika en la Andalucía profunda. En sus orígenes fue un antiguo poblado árabe cuya custodia conceden a Ronda una vez que los Reyes Católicos conquistan esta localidad, curiosidad histórica que justifica el hecho de que actualmente pertenezca a la provincia de Málaga, si bien en la actualidad se encuentra dentro del extenso t.m. de Cortes de La Frontera. En época de Felipe II, fue una zona que no aceptó las órdenes de la corona, como señaló Miguel de Cervantes en "El Coloquio de los Perros", "Dejólos encerrados, y volvió a coger los trofeos de la batalla, que fueron tres vainas, y luego se las fue a mostrar al asistente, que, si mal no me acuerdo, lo era entonces el licenciado Sarmiento de Valladares, famoso por la destrucción de La Sauceda. Miraban a mi amo por las calles por donde pasaba, señalándole con el dedo, como si dijeran: Aquél es el valiente que se atrevió a reñir solo con la flor de los bravos de la Andalucía. Consta en escritos de aquella época que existía una ejército de hombres uniformados que vivían al margen de las normas del Monarca.
En tiempos de la ocupación Francesa y varias décadas posteriores fue cuartel general de bandoleros y punto de encuentro de gente perseguida por la Justicia. Momento a partir del cual empieza a conocerse este lugar como La sauceda, pero, no por los sauces que nunca han existido aquí, sino como derivación popular de la palabra “Desahuciados” en referencia al tipo de personas que la habitaron en aquellos años de bandolerismo. En las primeras décadas del siglo XX gracias a la ganadería y sobre todo a la extracción del corcho llega a contar con mas población de Cortes de la Frontera, llegándose a alcanzar los años de mayor esplendor que aún recordarán los abuelos con mas edad de Alcalá de los Gazules, Ubrique, Cortes y Jimena de la Frontera. Pero el sueño mas hermoso y la vida en un paraíso natural no tardaría en transformarse en pesadilla. La zona tuvo especial importancia durante la Guerra Civil Española. 
Por aquel entonces La Sauceda superaba en población a Cortes de La Frontera. En ella se refugiaron muchas persona provenientes de toda la provincia de Cádiz (especialmente de la campiña de Jerez), huyendo de la represión del ejercito franquista. Debido a lo escarpado del terreno supuso un freno al avance de las tropas franquistas desde el Estrecho hacia Sevilla y Madrid. Cuando finalmente estas tropas consiguieron penetrar en la zona de La Sauceda, llevaron a cabo innumerables asesinatos de hombres, mujeres y niños que allí se habían refugiado. La mayoría de las mujeres fueron fusiladas después de que las pelasen al cero y las violasen. A unos 4 km al nordeste de La Sauceda y a unos 4 km al este de Puerto Gáliz, en el cortijo del Marrufo, se ha hallado una de las fosas comunes más grandes de España, donde pueden estar enterrados cientos de españoles torturados y ejecutados por las tropas franquistas.
Documentándome en internet con distintas fuentes que parecen bastante fiables, me he encontrado con reiteradas informaciones que hablan de la toma de La Sauceda. Antes de la toma del poblado, los nacionales tomaron El Marrufo, donde se ubicaba un destacamento de republicanos. Este precioso cortijo, con capilla incluida, situado en el término municipal de Jerez, era propiedad de uno de los mayores terratenientes de la comarca y actualmente pertenece a otro señor de la misma ciudad. Se cuenta en el lugar que su antiguo dueño podía ir desde Jerez a El Marrufo sin pisar tierra ajena. Una vez tomado el cortijo, su propietario lo cedería a los nacionales para cuartel. Fue tomado por tropas de Falange, Guardia Civil, Ejército y demás voluntarios de las Milicias, al mando del teniente del Instituto Armado José Robles, quien había salido de Ubrique, camino de la aldea de La Sauceda, a primeros de noviembre de 1936. En la "Historia del Movimiento Liberador de España en la provincia gaditana", publicado en Cádiz en 1944, Eduardo Julia Téllez, cronista de la Diputación Provincial, nos relata de esta manera la liberación de Alcalá de los Gazules: "El 31 de octubre, fuerzas del Batallón de Milicias del Puerto de Santa María, destacadas en este pueblo, acompañadas de los falangistas y voluntarios, emprenden una marcha hacia el lugar conocido por Puerto Galis, consiguiendo tras larga lucha vencer la resistencia de los elementos marxistas y establecer contacto con la columna que llegaba de Jerez de la Frontera mandada por el Marqués de Casa Arizona.
La operación, como decimos, fue verdaderamente dura, pero se consiguió, con la ayuda también de la aviación, que tomó parte en ella, poner en fuga a los que allí se habían hecho fuertes y aprisionar a muchos de ellos". "Después de vencer grandes obstáculos esta misma columna, con la que también actúan falangistas y requetés de Algar, y Regulares, se apoderan del cuartel marxista instalado en la hacienda denominada El Marrufo, continuando el avance hasta adueñarse de la Aldea de La Sauceda de Cortes, destruyendo los reductos rojos y haciéndose numerosos prisioneros, que son llevados a distintas cárceles. Al día siguiente, cumplidos los objetivos señalados por el mando, regresa la columna a su punto de procedencia, habiendo conseguido despejar el justo ambiente de temor creado por la proximidad de los revoltosos que amenazaban constantemente no solo la población de Alcalá, sino sus alrededores". "Todavía quedaron diseminados algunos elementos por distintos lugares de las cercanías, pero con todos estos fueron acabando los falangistas, haciéndolos prisioneros, libertando a las personas que tenían secuestradas y, como ya decimos, haciendo que por fin reinara la más absoluta tranquilidad". Se dice que incluso hasta la temida Legión Condor llegó a tomar parte en los bombardeos con los que masacraron el poblado de La Sauceda, destruyendo prácticamente todas las casas, menos la ermita, centro de reunión de sus mas de mil habitantes, en aquellos días de paz y prosperidad anteriores a aquellos tiempos de horror. Se cuenta que la ermita hacía también las veces de escuela para los muchos niños que allí llegaron a vivir y que allí fueron capturados y posteriormente torturados y asesinados. La belleza casi paradisiaca del lugar, contrasta con la mas terribles de las pesadillas, el cielo y el infierno compartieron el mismo escenario en este lugar de los que aún quedan en pie los restos de la ermita y el antiguo horno comunitario como testigos mudos de aquella masacre.
Uno de los textos mas bonitos, entrañables muy bien contado y magnífico testimonio de lo aquí vivido, amado, soñado y padecido lo encontramos en el magnífo artítuculo "La Sauceda en el Corazón" que tuvieron a bien publicar en su blog nuestros amigos Eperanza Izquierdo y Manuel Cabello y que podéis disfrutar en el siguiente enlace:
http://manuelcabelloyesperanzaizquierdo.blogspot.com.es/2011/10/la-sauceda-en-el-corazon.html
Y es que a poco que se tenga un mínimo de sensibilidad, al llegar a este lugar es fácil percibir que nos encontramos en un lugar con un magnetismo tremendo. Lugar recomendable de oración para todas las personas creyentes y en general, lugar de reflexión para todo el mundo sobre lo absurdo y lo injusto de las Guerras y todas las personas inocentes que han muerto, mueren y seguirán muriendo a lo largo de la historia, por el capricho, la corrupción y las ansias de poder de unos líderes políticos tan corruptos, como inútiles, cobardes e hipócritas.

2ª parte, Ascensión de La Ermita de La Sauceda al cerro del Aljibe: El camino hasta la ermita, flanqueado de enormes quejigos y alcornoques son buen testimóneo de las dos especies arbóreas que mas han proliferado en esta zona. En el extremo norte de la gran explanada de la ermita nos encontramos con una gran angarilla, que debemos atravesar y que en pocos metros nos conduce a un cruce de caminos en forma de “T”.
Junto a un aljibe de hormigón podemos ver una baliza que nos indica la subida a El Aljibe (a la izquierda) que es nuestro camino a seguir y la Laguna del Moral (a la derecha), que es por donde regresaremos.
Al principio el camino bastante rectilíneo discurre por una pista que en suave ascensión se transformará en sendero unos 300 m mas allá mientras vamos caminando con un mar de helechos a ambos lados, bajo el bosque de alcornoques descorchados.
La humedad que proporcionan las abundantes nieblas hacen que este sea un lugar idóneo para su crecimiento, así como numerosos endemismos existentes favorecidos por la peculiar fusión del ambiente Mediterráneo y Atlántico que por su privilegiada situación geográfica, podemos disfrutar en Los Alcornocales como en ningún otro parque natural de la geografía Europea.
Pronto llegaremos a un claro del bosque a nuestra izquierda, que invita a abandonar el camino durante unos minutos para disfrutar del idílico paisaje de ribera, pudiendo llegar hasta la misma orilla del arroyo Pasadallana, que en primavera nos encontraremos engalanado con sus rododendros u hojaranzos.
Es mas, mientras el terreno lo permita caminar junto al arroyo aguas arriba, resultará una auténtica delicia, respetando siempre el medio ambiente, hasta que llega un momento donde la pendiente se hace mas pronunciada y debemos retornar al cercano sendero principal, en todo momento, bien señalizado con las balizas blanquiverdes de SL.A-126. Desde el inicio estaremos como hechizados caminando por este bosque como si estuviera encantado.
Los amantes de la fotografía encontrarán un buen motivo para detenerse cada pocos pasos, cuando no es por un rincón mágico como un gran roquedo de arenisca que pronto queda a nuestra derecha, lo será por el primer plano con MACRO de un rododendro a una orquídea. Los alcornoques y los quejigos están por todas partes recubiertos de musgo verde. Además también existen retazos de bosque de Laurisilva, último lugar de la Península Ibérica donde se produce este fenómeno, ypor consiguiente, últimos vestigios del periodo Jurásico que ya solo nos encontramos en algunas de las islas canarias como Garajonay, la Palma o la Gomera. Otros archipiélagos como las mágicas Madeira y Azores, altamente recomendables para los amantes del senderismo y la naturaleza en general y la recóndita Cabo Verde ya en el continente africano.
En todo momento el sendero se mantiene paralelo al arroyo-canuto de Pasadallana, cen cuyas orillas suelen abundar los alisos con sus raices prácticamente metidas en el agua, orillas siempre envueltas en una vegetación casi selvática, tan abundante, que sólo en ocasiones nos permitirá contemplar alguna que otra poza y pequeñas cascadas, que en todo momento quedan a nuestra izquierda, pero que cada vez serán mas difíciles de ver y acceder al mismo conforme la pendiente se hace mas pronunciada, no así de escuchar, pues el sonido del agua nos va acompañando durante gran parte de la ascensión.
Mientras que alcornoques y sobre todo quejigos nos rodean por todas partes, quejigos que podemos diferenciar de los alcornoques en que son arboles muy hospitalarios que conviven perfectamente en simbiosis con otras especies de plantas que han encontrado un hábitat perfecto en sus troncos y ramas como pequeños helechos.
Llega un momento que el sendero enlaza con la pista cicloturista a la altura de un aljibe, donde podemos rellenar nuestras botellas.
Allí nos encontramos con una baliza que nos indica sendero del Aljibe a nuestra derecha, caminando unos 300 m en dirección ESTE por la agradable pista cicloturista de La Sauceda, por donde seguiremos caminando bajo la sombra de grandes alcornoques y quejigos.
LLevando el monte a nuestra izquierda y el valle a nuestra derecha tapizados de helechos donde aquí y allá nos deleitamos con las flores rosas de rododendros.
El punto donde abandonamos la pista, ladera arriba, hacia nuestra izquierda, se encuentra perfectamente señalizado, encarando ahora un tramo de fuerte pendiente pero bastante escalonado y muy llevadero teniendo en cuenta que vamos protegido en todo momento por la exuberante vegetación en la que estamos inmersos.
De vez en cuando nos vamos encontrando pequeños claros de bosque, troncos centenarios de tamaño monumental que invitan a ser fotografiados, algunos caídos sobre el sendero, sobre todo los que han crecido al borde de una pendiente que ha sido erosionada por el agua de la lluvia, quedándose sin suelo suficiente para soportar todo el peso del árbol, que incluso caído sigue siendo bello. Una paradoja de la vida en sí que nos recuerda una vez mas que nada es para siempre y que hasta las torres mas altas terminan cayendo, por muy fuertes y seguras que sesientan, durante alguna etapa de nuestra efímera existencia.

A la altura del manantial conocido como la Fuente de La Perra, el sendero se vuelve pedregoso y empinado, discurriendo a lo largo de casi 100 m por una pedrera donde debe resultar imposible escapar del agua y el barro en época de lluvias.
A partir de una cerrada curva del sendero encaramos el último tramo de ascensión a través de un pasillo de pequeños robles melojos que ya nos anuncian nuestra inminente llegada a un ramal de la pista cicloturista que tomándola a nuestra izquierda, oeste, nos llevará a la ya muy cercana zona de cumbre, saliendo a campo abierto.
Encontrándonos con otra de las señales de identidad de este parque cuyas redondeadas cumbres presentan un aspecto muy pobre de vegetación por verse sometidas con mucha frecuencia a los vientos del Estrecho, que hacen muy difícil el crecimiento de los árboles en las zonas mas altas. Pronto podremos contemplar el Peñón de Gibraltar a nuestra izquierda (SUR) y mientras caminamos rodeados de una vegetación muy pobre, tan solo algunas manchas de coscojas y robles melojos. Tan solo el brezo y las aulagas han proliferado en esta zona alomada, en contraste con sus frondosos valles y laderas.
Por otra parte aunque a cada cumbre se la suele denominar “pico de”, podemos comprobar que el vértice geodésico de “El Aljibe” se encuentra en medio de una de las zonas mas llanas de la ruta junto con la aldea de La Sauceda, de hecho si no fuera por los dos peñascos de arenisca a los que nos vamos aproximando, sería difícil ponernos de acuerdo sobre cual es el punto mas elevado. Al llegar a la parte alta del cerro, que mas bien parece un altiplano, caminaremos llevando a nuestra derecha un murete de piedra que marca la línea divisora interprovincial Málaga-Cádiz, que cruzaremos por una pequeña angarilla a los pies del primer bloque de arenisca conocido como “La Pileta de La Reina”; leyenda con muchas mas dosis de fantasía que de realidad, donde según cuentan la tradición local la reina Isabel la Católica se bañó por última vez antes de la conquista de Granada. Cuesta mucho imaginarse trepando a su Majestad con aquellos ropajes, hasta alcanzar la mitad de esta elevación donde se encuentra esa especie de bañera que según parece es una tumba antropomorfica.
Siendo el siguiente bloque de arenisca, el lugar donde se encuentra vértice geodésico del erróneamente denominado pico del Aljibe (1.091m). En días despejados 8que no fué nuestro caso) Los hitos geográficos mas significativos a nuestro alrededor son: el radar militar sobre el cerro del Montero, al suroeste el embalse de Barbate, al oeste el Picacho (882 m) que a pesar de su modesta altitud presenta un perfil mucho mas alpino que el achatado y casi plano Aljibe. Al norte: la modesta sierra de La Gallina y por detrás cerrando el horizonte la crestería de la sierra del Pinar ya techo provincial de Cádiz en el corazón del parque natural sierra de Grazalema y al este el hacho de Gaucín, Reales de Sierra Bermeja y otras sierras malagueñas, incluida la sierra de Las Nieves.
Tercera parte: Descenso desde el Aljibe a la Laguna del Moral:
El descenso lo realizaremos sobre nuestros pasos desde El Aljibe, hasta el carril cicloturista por el que transitamos a lo largo de unos 300 m a media subida y que ahora tomaremos a la izquierda (NOROESTE).
Recorridos los primeros 400 m por esta pista nos encontraremos con una fuente a la derecha, alrededor de la cual podremos disfrutar de los rododendros en flor (si realizamos esta ruta entre finales de abril y principios de junio).
La sombra de quejigos y alcornoques a nuestro alrededor favorece el ambiente de humedad ideal, para que a sus pies se expandan pequeños mares de helechos que adquieren una altura espectacular en primavera, ideal para escogerlo como escenario de un documental tipo “Caminando entre dinosaurios”.
Unos 200 m después de que la pista describa una cerrada curva de horquilla veremos un ramal que sale a la derecha y que debemos ignorar y poco después también quedarán a nuestra izquierda dos ramales consecutivos que se dirigen hacia la ladera norte de la sierra del Aljibe, mientras que a nuestra derecha vemos el paisaje de ondulados cerros cubiertos de dehesas, que se extienden entre nosotros y la Sierra de Grazalema al norte. Pero nosotros seguimos en todo momento por la pista principal. Y unos 500 m después de este 2º ramal que ha quedado a nuestra izquierda la pista vuelve a describir tres curvas cerradas.
Después de una última curva que gira hacia la izquierda, debemos abandonar la pista, para tomar un pequeño sendero a cuyo inicio debemos estar atentos, no obstante, nos servirá de referencia el hecho de que discurre por el margen derecho del Canuto del Moral, en pronunciado descenso, adentrándonos en otro quejigal espectacular, rodeado de líquenes y pequeñas plantas que habitan en sus troncos y ramas, atravesando mares de helechos, pasando junto antiguos chozos moriscos, pocos metros antes de volver a enlazar con la pista pasamos junto a un abrevadero para el ganado vacuno muy abundante en el inicio y final de este recorrido.
Llegados a la pista, debemos tomarla a la derecha, pero tan solo caminaremos por ella unos 100 m, abandonando la misma donde veamos una baliza que nos indica tomar el sendero que parte a la derecha y que nos lleva a la recóndita Laguna del Moral.
El entorno de la laguna del Moral está catalogado como arboleda singular de Andalucía y desde un punto de vista místico uno podría decir que es uno de esos lugares de energía.
Desde el punto de vista geológico está catalogada como laguna endorreica que son aquellas que solo reciben agua de la lluvia, por lo que según la época del año nos la podemos encontrar en su apogeo, seca o por la mitad. Su perímetro se encuentra protegido por una valla, que salvamos a través de una angarilla que no debemos olvidar cerrar a nuestro paso para evitar la entrada del ganado.
El nombre de Moral se debe a un antiguo moral que había en esta zona, nombre con el que también se conocía al grupo de chozas cuyos restos aún existen en la zona. Entre las peculiaridades de la laguna, a veces podemos apreciar como de vez en cuando la calma de la superficie se ve alterada por una especie de borbotones que vienen del fondo, como si se tratara del propio corazón de la laguna. Abandonamos la laguna dejándola a nuestra espalda mientras tomamos un sendero dirección ESTE, tal y como volvemos a salir de la angarilla a nuestra derecha, pasando junto a unas rocas de arenisca, desviándonos ahora a la derecha (SURESTE) ó bien tomando como referencia una valla metálica que durante unos minutos llevaremos a nuestra izquierda.
Durante el descenso, obtendremos bellas panorámicas del entorno, coronado al fondo por el peñón del Buitre. No tardamos en desembocar en una pista forestal que debemos tomar a la derecha (SUR) y que en poco mas de 2 km, nos devolverá a nuestro inicio de ruta en el poblado de La Sauceda.
En enero de 2014:
Podíamos leer en el Diario Málaga hoy el siguiente artículotitulado:
"La sauceda en el olvido" que nos hizo llegar nuestro buen amigo Eduardo campos González "El Último Samurai"
El Ayuntamiento prepara la apertura del área recreativa tras su cierre por la Junta en 2012
El Ayuntamiento de Cortes de la Frontera estudia reabrir en complejo turístico de La Sauceda, situado en pleno corazón del Parque Natural de Los Alcornocales, junto a los restos del que fuese el antiguo pueblo habitado, que llegó a superar en población a su hoy localidad matriz. Este pueblo tuvo especial importancia durante la Guerra Civil, dado que lo escarpado del terreno posibilitó el obstaculizar el avance de las tropas franquistas en su camino hacia Sevilla, aunque, tras lograr tomarlo, también fue escenario de numerosos ajusticiamientos en el cortijo del Marrufo, dando lugar a una de las mayores fosas comunes de España. Tras un largo periodo, los cuerpos fueros recuperados, entregados a sus familias y enterrados el pasado año en el cementerio de La Sauceda, rehabilitado para tal motivo.
De aquel pueblo todavía quedan hoy restos, como los muros de la iglesia que se encuentra en el centro de la plaza, en la actualidad reconvertida en punto de acogida de las cocinas del área recreativa y contigua el comedor general. Los diseminados de cabañas por el bosque hacen creer que pueden aparecer sus viejos moradores en algún momento, aunque en estos momentos solo se pueden encontrar algunos excursionistas que buscan conocer un paraje cargado de historia. que está declarado lugar de la memoria histórica por la Junta de Andalucía, y descubrir la impresionante belleza natural de un paraje que parecer estar situado en latitudes mucho más próximas al norte del país. Ahora, tras el cierre de las instalaciones por diferentes deficiencias, el Ayuntamiento cortesano tiene pensado abrir las instalaciones en el plazo más breve posible, para lo que ya dotó de vigilancia al poblado, evitando de este modo que se puedan producir más daños y actos vandálicos, que habían comenzando a dañar algunas de la instalaciones.
Además, según explicó el alcalde de Cortes de la Frontera, Antonio Granero, también se está procediendo a reponer el brezo que cubre los tejados de las cabañas y a solucionar los problemas que tenía la captación de agua, lo que provocó que Sanidad considerase que el agua no era apta para el consumo humano. En este sentido, el regidor explicó que se procederá a sustituir la goma que se utilizaba hasta el momento por una tubería que esté autorizada por Sanidad para la extracción de agua. Además, también se han pintado las cabañas.
En cuanto a la apertura de las instalaciones, desde el Consistorio no han querido ofrecer una fecha concreta, aunque esperan que pronto pueda producirse una adjudicación para que las instalaciones recreativas puedan volver a funcionar, al contar con un importante número de amantes de la naturaleza que solían utilizarlas antes de su cierre. Por otra parte, aunque la página oficial de la Junta de Andalucía califica su situación actual de abierta, en el área recreativa únicamente se pueden encontrar las mesas y barbacoas de uso común, ya que el punto de información y los alojamientos no están disponibles desde el año 2012.