martes, junio 25, 2013

Descenso del arroyo “Infierno 2” y curso medio del río Padrón

Entorno: Vertiente sureste de Sierra Bermeja.
Localidad de referencia: Estepona
Distancia aprox 8 km hasta la explanada donde se dejan los vehículos, a escasos 100 m del vado próximo a la Poza de la Extranjera.
Desnivel aprox. descenso  500 m.
Puntos de partida teóricos (para el descenso del río Padrón): Aproximadamente km 6 de la pista que comienza en el km 10 de la carretera Estepona-Los Reales de Sierra Bermeja, se recomienda dejar los coches a la altura del helipuerto (km 3) y continuar caminando si no se dispone de un 4x4. O bien en el km. 2 de la pista de Los Altabacales Altos, la que parte a la derecha de la carretera sobre el km. 14, justo antes de la última curva antes de llegar al puerto de Peñas Blancas. (Ver mapas).
Punto mas bajo: Poza de la Extranjera (aprox. 100 msnm)
Tiempo aprox. 8 horas (en plan tranquilo).
Nivel dificultad: Alto por la cantidad de rocas sobre la que iremos caminando sobre todo en la parte alta y por algunos pasos algo expuestos si cometemos el error de descender por el “Infierno 2” en vez de por el arroyo Abrón o Padrón propiamente dicho.
Tipo suelo: lecho del río o márgenes del mismo, en todo momento terreno muy agreste que no nos dará mas de 5 m de tregua de terreno llano, hasta el próximo escalón, caos de roca o maraña de troncos y vegetación.
Tipo de recorrido: travesía lineal anfibia.
Mapa: Cabecera del río Castor (Mapa IGN 1.065-III, Benahavís), tramo medio y bajo del río Mapa IGN 1072 –I, Estepona).
Fecha de realización y meteorología: sábado 22 de junio de 2013, cielos despejados, con suave brisa de levante, que poco se notó, cuando el termómetro llegó a rondar los 28ºC al mediodía.
Participantes: Paco Jaime “Senderista Destacado 2013”, Fernando “El Duque de Juanar”, Doctor Leal, Celia “La Hechicera du Sao Paulo”, Vicky “La Botánica”, Eduardo “El Hombre que viajó a la Tierra del Sol Naciente”, Rubén, Eduardo “El padre Carras, Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara”, Patri “La Chica que miraba las Estrellas”, Migue “El Hombre que sabía demasiado”, Romualdo “El Trobador de laa senda”, Mª Jesús “La Sirenita de las Peridotitas”, Pepe Guerrero “El Maestro Geobotánico”, Juanjo “El campeón de Esgrima”, mi hijo Nacho “El Diablo de Timanfaya” y un servidor: Juan Ignacio Amador
El término municipal de Estepona, se encuadra en un área de alto interés geológico, desde diversos campos de esta ciencia, siendo uno de los aspectos más destacables la presencia de una potente lámina de peridotitas que ocupa gran parte de Sierra Bermeja, que precisamente recibe este nombre por la capa rojiza de óxido de hierro que cubre a esta roca, aunque su color interno es mas bien negro. Según la mayoría de autores, expertos en geología, Sierra Bermeja alberga el más extenso afloramiento del planeta y, al mismo tiempo, los afloramientos mas recientes de génesis.
También, y debido al subtipo de roca peridotítica que se presenta mayoritariamente -el lherzolítico-, esta formación se constituye en la mejor representación mundial para el estudio del manto subcontinental. Por este motivo, las peridotitas de Sierra Bermeja son desde hace mucho tiempo, objeto de investigación por parte de numerosas universidades de todo el mundo.
Aunque la mayor concentración de peridotita por kilómetro cuadrado en la provincia de Málaga se encuentra en Sierra Bermeja, abarca un territorio muy amplio que en la geología malagueña se conoce como conjunto de macizos
ultramáficos de la Serrania de Ronda, incluia en el macizo conocido como "peridotita
de Ronda" y como "ultrabásico de Ronda". El nterés de este macizo peridotítico es que
representa una porción del manto litosférico subcontinental y que, con extensión de algo
más de 300 kilómetros cuadrados, constituye uno de los afloramientos del manto terrestre de mayor envergadura en nuestro planeta. El espesor se ha estimado de unos
4,5 km y su emplazamiento se produjo durantea orogenia alpina. Petrológicamente el
macizo se compone de cuatro facies:
a) lherzolitas con granate;
b) lherzolitas con espinela;
c) lherzolitas con plagioclasa
d) serpentinas de origen interno.
En general se trata de un relieve áspero, abrupto y pesado, que genera uno de los mayores desniveles de la costa andaluza al alzarse casi 1.500 m en solo 8 km de distancia desde el nivel del mar, lo cual posibilita el desarrollo generalizado de fuertes pendientes que superan en numerosas ocasiones el 50%. .Además de su agreste orografía, el modelado está dominado por las formas elaboradas por la erosión química e hídrica. Desde el punto de vista químico, lo primero que destaca en el paisaje es el color pardo-rojizo de las rocas y el suelo que varia en función de las faciesanteriormente descritas.
El macizo peridotítico presenta un grado generalizado de serpentinización que en algunos casos ha transformado por completo la peridotita. La roja costra deserpentina generada por la peridotita alterada está cargada de oxido de hierro y recubre el verde original de la roca de forma continuada por todo el afloramiento, ya que la peridotita es fácilmente alterable por los agentes atmosféricos. Por su parte, el sistema fluvial debido a la homogeneidad litológica está condicionado porel sistema de pendientes. La red fluvial que drena este macizo es densa, como corresponde a rocas de baja permeabilidad, y posee numerosos tramos rectilíneos quebrados por bruscos codos. Esto se debe a que la red hidrográfica ha aprovechado para instalarse líneas débiles del sistema de diaclasas y fallas, y en algunos casos el límite entre facies, tal y como ocurre con el río Guadalmansa.
Por otro lado, las fuertes pendientes y los frecuentes cortes y quebrados que caracterizan la orografía del afloramiento peridotítico propician una espectacular red de cascadas y saltos de agua que se activan en los meses más lluviosos. Las diaclasas y fisuras de estas rocas en general pueden almacenar pequeños volúmenes de agua retenidos por la presencia de zonas impermeables (acuíferos colgados) que rezuma por modestos manantiales. El agua, libre de cal, está enriquecida en magnesia y hierro.
De la conjunción de esta especial litología, de la alteración química, de las características tectonometamórficas y del fuerte encajamiento de la red hidrográfica, obtenemos las claves generales del actual relieve de Sierra Bermeja, un relieve de color rojizo caracterizado por dos grandes domos topográficos en los extremos (Los Reales y Sierra del Real), una línea de cumbres isoaltitudinales en torno a los 1.100 metros en la parte occidental y tres grandes y altas cumbres piramidales en la zona Noreste (Palmitera, Abanto y Cerro del Duque). El conjunto se completa con una serie de grandes espigones paralelos entre sí que bajan perpendicularmente con altitudes decrecientes desde la línea de cumbres hasta la costa. Los suaves perfiles y cerros levemente redondeados en torno a los 1.100 metros contrastan bruscamente con la festoneada cresta de los Reales o las cumbres de perfil más agudo, como el Cerro Abanto o la Sierra de la Palmitera.
1ª parte, operación “transbordo” y localización del inicio de ruta:
Una vez en el punto de encuentro, en la salida de la N-340 cercana al km 160 donde se anuncia ESCUELA DE ARTE ECUESTRE COSTA DEL SOL, al pié de unos grandes eucaliptos que delatan el tramo final del río Padrón, que como la inmensa mayoría de arroyos que desemboca en el Mediterráneo, suele llegar seco a su desembocadura por la sobre explotación de su cauce para el riego de huertos, mantenimiento de urbanizaciones, campos de golf, etc. Allí mismo hay un puente que cruzaremos se trata del arroyo Albejeras que se une al Padrón, justo antes de su desembocadura, y continuaremos por la carretera paralela al cauce “camino de Montesol” que nos lleva hasta la urbanización Forest Hills.
Al llegar a la entrada de la Urbanización Forest Hills, llegamos a un cruce en forma de “T” y tomaremos el ramal de la izquierda, continuando por la estrecha carretera, que en todo momento lleva el cauce del río Padrón a nuestra izquierda, generalmente seco para el riego de las numerosas huertas junto a las que vamos pasando, hasta que a unos 3,5 km mas allá del cruce de entrada a la urbanización Forest Hills, llegamos a un pequeño cruce en “Y”, tomando el raamaal de la derecha y unos 100 m mas allá llegamos a una explanada terriza, donde podemos dejar los primeros vehículos.
Una vez reagrupados en el resto de vehículos regresaremos por donde hemos llegado, volviendo a incorporarnos a la N-340, para poco después entrar en Estepona (pues incomprensiblemente a estas alturas de siglo XXI, la carretera de Los Reales carece de un acceso directo desde la N-340 o desdoble de la A-7…¡Andalucía imparable!). De manera que por cojones hay que entrar en Estepona, por la 1ª entrada que nos encontramos la que pasa cerca de su palacio de Congresos y Carrefour (Avenida de España) y justo al llegar al inicio del Paseo marítimo, tomamos la calle principal que comienza a subir, hacia la derecha (Avenida de Andalucía). Hasta que llegamos a un MERCADONA que hace esquina, a la altura de un semáforo, justo después del semáforo giramos a la derecha y dejamos el MERCADONA a la izquierda, se trata de una calle llamada “Avenida de Los Reales” que en empinada ascensión nos lleva hasta una pequeña rotonda, a partir de la cual comienza la carretera de Los Reales, que es nuestro camino a seguir.
Pasado el km. 9 y poco antes de llegar al km. 10, justo después de una curva de horquilla a nuestra izquierda, en mitad de un tramo recto al fondo del cual podemos ver frente a nosotros la cumbre de los Reales, tenemos a la derecha el inicio de una pista terriza, que es nuestro camino a seguir, en cuya entrada hay una verja metálica normalmente abierta, ésta pista faldea todas y cada una de las cañadas donde se forman los arroyos tributarios de la cabera de los ríos Padrón y Castor, hasta llegar al arroyo Valerín, cuyo curso acompañará hasta venir a desembocar en la N-340 muy cerca de la entrada del parque SELWO AVENTURA. En contraste con la masificada Costa del Sol, se trata de una de las zonas mas solitarias y desconocidas de la provincia de Málaga, una amplia extensión de Sierra Bermeja, por donde va faldeando la pista por la que ahora nos adentraremos, tan sólo utilizada por ciclistas (mountain bike), agentes del seprona o medio ambiente.
Tal y como podemos ver en el mapa: la plataforma , a un kilómetro aproximadamente del inicio de la pista coincide con una Fuente, que coincide con el curso del arroyo del "Infierno 2" (lo llamamos "Infierno2" para distinguirlo del arroyo del Infierno de la vertiente sur) y la plataforma 2, unos 500 m mas allá que coincide con el arroyo Abrón, ambos tributarios del río Padrón.
Aunque el 85% de la pista resulta medianamente aceptable para cualquier turismo el 15% restante es una jinkana de baches, piedras sueltas de todos los tamaños, algunas de ellas tremendos bloques caídos desde la fuerte pendiente que a veces tendremos a nuestra izquierda y que se corresponden con una fuerte caída a nuestra derecha, al borde de la cual pasará mas de uno con los huevos de corbata sin atreverse a mirar hacia abajo, pista no apta para personas con vértigo o para quien padezca de mareos, ya que con las curvas también lo puede pasar fatal. Algunos rodeos de lomas son tan largos como la famosa horquilla entre el Puerto del Madroño y el cerro Cascajares en la carretera San Pedro-Ronda, pero por una pista terriza, con un montón de piedras que nos obligarán a bajarnos del coche en mas de una ocasión para quitarlas de en medio.
Aproximadamente a unos 3 km del inicvio de la pista dejaremos a nuestra derecha un helipuerto, unas porterías de futbito y seguidamente una balsa contra incendios. Si no se dispone de un 4x4, lo suyo es dejar ya aquí los vehículos y continuar a pie, porque a partir de aquí empieza lo peor y comienza el tramo de aventura CAMEL TROPIC BERMEJENSE (sólo apto para 4x4). A partir de pasar junto a la balsaa contraincendios que dejamos a la derecha, la pista se orienta en dirección ESTE y aproximadamente 1 km después vira dirección NORTE, comenzando aa describir una gran orquilla o herradura hasta que la pista comienza a virar al ESTE y SURESTE , justo donde comienza a girar, unos 3 km mas allá de la balsa contraincendios la pista salva las aguas recién nacidas del río Padrón, llegando por fin al inicio de ruta, a unos 6-7 km del inicio de la pista, sin duda alguna el mayor inconveniente que tiene esta ruta, pues después habrá que regresar para recuperar los coches que hemos dejado arriba.
2ª parte: Descenso del arroyo “Infierno 2”, cometieron dos errores (cometí):
Partiendo de la base de unos datos kilométricos erróneos en la carretera MA-557 Estepona-Los Reales, donde creía haber tomado la pista que parte a la derecha de Peñas Blancas, coincidiendo con el km. 14 ya a muy escasa distancia de este mítico puerto, que era la pista que creía haber tomado el día que hicimos el descenso del Castor (ya están todos los datos aclarados y corregidos en dicha crónica). Nos plantamos en el Puerto de Peñas Blancas, donde no hubiera sido mala idea, tomar la pista que saale a la derecha “Atabacales Altos”, dirección norte, noreste, pudiendo incluso dejar los coches allí mismo y seguir andando por esta pista, pues en realidad, el nacimiento del río padrón, se encuentra a 2 km escasos. Lo cual hubiera sido lo correcto, para hacer el descenso desde arriba.
Sin embargo, al llegar allí arriba, caí en la cuenta de que obviamente, esa no ese no era el inicio de pista que habíamos tomado el día del Castor, sino la pista que sale a la derecha de esta carretera justo antes de llegar al km. 10, donde ya me estaban esperando el resto de compañeros, a los que sorprendidos, indiqué salir de allí para continuar carretera arriba, pensando que tal vez quería iniciar el descenso desde Los Altabacales Altos, que en realidad habría sido lo suyo, tal y como hizo nuestro Gran Amigo Isi “El Jimmy Page del Aljarafe” el verano anterior. Así que regresamos al inicio de pista del km. 10, donde dejamos los vehículos y nos pusimos a caminar.
Por una especie de efecto “Deja vu” (afortunadamente sin precedentes), me dio por creer que íbamos caminando por la pista de Los Altabacales Altos, que fue la que erróneamente tomé de referencia el día del Castor, de manera que se me había metido en la cabeza que el primer regato de agua con el que nos íbamos a cruzar sería el del río Padrón, craso error que del que me hubiera dado cuenta tan sólo consultando el GPS, que por no perder tiempo quitándome la mochila y abriendo el bote estanco no estimé necesario consultar o simplemente echándole un vistazo a cualquiera de las fotocopias de mapas repartidas al inicio de la ruta para todo el mundo, olvidándome de coger una para mí. Por otra parte, en mi afán de recuperar tiempo para compensar el que habíamos dedicado a llevar los coches hasta el final previsto de ruta, me impulsó aún mas a tomar la decisión con firmeza de iniciar el descenso por ese primer regato. 
Y allí empezábamos a descender entre helechos y florecillas moradas de staehelina baética una de las joyas botánicas de la peculiarísima Sierra Bermeja.
Momento en el que el grupo llega a al vado de cemento que existe donde la pista se cruza con el arroyo "Infierno 2" (barandillas incluidas).
Al poco de empezar, me di cuenta que no estábamos descendiendo el río Padrón, pero me consolé pensando que seguramente estábamos descendiendo el arroyo Abrón y que mas tarde llegaríamos a las idílicas pozas de las que tan bien me había hablado mi gran amigo Isi, sin embargo, minutos mas tardes “El Corsario de Sierra Almijara” me confirmaba GPS en mano, que estábamos descendiendo a través del arroyo “Infierno 2”, pues llamaremos arroyo “Infierno 1” al que baja prácticamente en línea recta en dirección SUR desde muy cerca de la cumbre de Los Reales.Por lo tanto, empezaba a ser consciente de que haríamos muchos menos kilómetros, pero aumentaría el grado de dificultad, pues sabido es que en los río y arroyos de montaña, si los cauces principales, como el castor o El Padrón, de por sí, ya son accidentados, los tributarios suelen serlo mucho mas, al descender por cañadas mucho mas empinadas y escalonadas como estábamos a punto de comprobar. De ahí que su caudal sea mucho menor, pues en tales circunstancias el agua suele durar mucho menos tiempo corriendo por ellos, una vez que pasa la época de lluvias, sin embargo, a pesar de su modesto caudal, el agua, incluso su sonido a través de pequeños rápidos y finas cascadas nos acompañó en muchos momentos del recorrido.
En estos tributarios la aglomeración de troncos arrastrados por las lluvias torrenciales, así como grandes bloques de roca, convierte el descenso en una auténtica jinkana, donde a veces cada metro avanzado es una pequeña conquista, entre la maraña de vegetación, ramas o saltos inesperados de varios metros, que al no llevar cuerdas en esta ocasión (pues en el descenso del padrón, no son necesarias), nos obligó en un par de ocasiones a abandonar su cauce, esquivando dos saltos consecutivos por la empinadísima ladera derecha, contando siempre con la mano amiga del Doctor Leal en los pasos mas delicados y el Padre Carras, siempre al quite para dar una extremaunción en caso de necesidad.
Mientras que yo no paraba de decirme: “¡chaval hoy has batido tu record de error de cálculo y localización de inicio de ruta, esto nunca le hubiera pasado al “Cartógrafo de su Majestad, el Mago Gandalf de la Serranía, el Gran Isi, el Corsario o el maestro Geobotánico”, estos dos últimos abrían la comitiva con paso decidido, cara de pocker, sonrisa de circunstancias y ferrea disciplina espartana, compartida por todo el grupo en perfecta armonía. 
De broma se me ocurrió decir que me había pasado como “Cristobal Colón, que creyendo que iba a llegar a las Indias descubrió América y de esta manera estábamos descubriendo una ruta totalmente inédita, doy fe de que allí no vimos ni una sola lata o restos de basura ninguno, daba la impresión en todo momento de que éramos los primeros homo sendéricus que pasaban por allí, pues a pesar de la poca distancia que nos separaba de Estepona la sensación de paz, soledad y parajes vírgenes era muy grande en algunos recodos del recorrido.
A veces el terreno se ponía muy agreste, avanzar 100 m podía llevar varios minutos, en algunas ocasiones mas de 10 minutos, como en una especie de “Super Mario Bross en nivel 10” con un montón de trampas, incluyendo piedras sobre las que caminabas y cedían bajo tus pies como le pasó al bueno de Romualdo;
 arenas movedizas o falsos suelos cubiertos de acículas de pino que ocultaban un agujero, tipo fosa de Carkoon, donde están a punto de arrojar a han Solo en El Retorno del Jedi, por otra parte un gran sufridor como El Padre Carras, a pesar de que caminó con gran precaución por el “Infierno 2” no pudo evitar pegarse un golpetazo en la mejilla derecha tras resbalar y pegarse contra una pared. 
El autoculin fue practicado por la gran mayoría en mas de una ocasión y pocos matorrales quedaron sin sujetar como agarraderas en los tramos mas escalonados. Al pasar por debajo o por encima de algún tronco, tampoco faltó el ataque de hormigas carnívoras con mandíbulas de acero.
Conforme íbamos descendiendo los tramos del río eran cada vez menos escalonados y por lo tanto había mas espacio para que el tamaño de las pozas cada vez fuera mayor, lo cual indicaba que nos estábamos acercando a nuestro punto de unión con el río Padrón tal y como cantó “El Corsario” pañoleta y catalejo en ristre desde la cabeza de grupo cambiando el grito de “¡tierra a la vista, por Padrón a la vista” y para celebrarlo decidimos realizar el almuerzo donde confluyen el “Infierno 2” y el Padrón, que a partir de ahora serían nuestro camino a seguir.
3ª parte, curso medio del Padrón de la unión con el Infierno 2 a la Poza de laa Extranjera:
Finalizado el almuerzo nada mas reanudar la marcha río Padrón abajo, nos encontramos con una preciosa poza alargada, flanqueada por grandes bloques de arenisca por donde se puso a prueba la habilidad de quienes se habían planteado muy seriamente no tocar el agua en todo el día o simplemente no bañarse después de almorzar por aquello de la digestión. 
Un gran derrumbaero a la derecha es otro hito que se nos antoja significativo para a la hora de ubicar este enclave, a escasos 200 m debajo de la unión con el Infierno 2, y a partir de aquí, al igual que ocurre en el curso medio del río Castor, río hermano, que discurre paralelo al ESTE;
el río se caracteriza por largos tramos rectos, completamente cubiertos de bolos y grandes cantos rodados, a veces de peridotita, otras veces de marmoles o serpentinas y conglomerados, orillas flanqueadas por suaves laderas cubiertas por un denso pinar y al final de cada tramo recto, alguna pared de peridotita que ha obligado al curso del río a dibujar una nueva curva.
Hasta que un par de kilómetros después llegamos al que en el mapa hemos denominado "Puente-vado 1", donde tomamos la pista que discurre paralela al margen izquierdo del río, en mi erróneo recuerdo de que los cahorros del padrón se encontraban ya muy cerca de los coches, cuando en realidad se encontraban a penas 200 m aguas abajo del mencionado puente vado, habiendo llegado poco después a los cahorros, de haber seguido el curso del río.
De hecho, los cahorros se contemplan desde la pista, pero enfrascados en nuestras respectivas conversaciones, y recién iniciado un ritmo de caminata muy alto, que a penas habíamos podido practicar durante todo el día, casi sin darnos cuenta completamos los 2 km escasos que nos faltaban para llegar al ensanche de carril donde se encontraban los coches, creyendo que nos íbamos a topar antes con los cahorros, que obviamente, nos habíamos dejado ya muy atrás. Creyendo que tal vez estaban cerca, descendimos hasta el padrón a través de otro vado, muy cercano a los coches, viniendo a salir a la poza de la Extranjera;
lugar idílico para el baño, donde comienza la toma de la acequia que es la principal responsable de que el cauce del padrón quede seco poco después de este punto, río abajo. 
Desde la poza de la Extranjera, una patrulla de operaciones especiales nos aventuramos río arriba, con la esperanza de llegar pronto a los cahorros, pero tan pronto como caímos en la cuenta de que había que regresar hasta un punto cercano al puente-vado 1, con el resto de compañeros esperándonos en la Poza de la Extranjera, donde ya daban todos por buena la ruta, decidimos dejarlo para mejor ocasión. Finalizando la jornada en entrañable botellona anticrisis en la acera de la gasolinera BP cercana al punto de encuentro de la mañana.
Como dato geológico de interés cabe recordar que unos 300 m mas allá del Puente-Vado 1, por su vertiente derecha recibe las aguas del modesto tributario arroyo de La Cala, antiguamente conocido como del Bosquecillo, que pasa relativamente cerca del Puerto de Las Palmas, donde se encuentra la antigua mina Conchita, un antiguo yacimiento muy complejo de metales de wolframio, bismuto, teluro, plata y, posiblemente, oro, se trata de  una zona de gneises granitoides rodeados de mármoles dolomíticos, a escasos 300 metros por el norte de la banda del manto de rocas ultrabásicas (peridotitas) que caracterizan Sierra Bermeja. La mina Conchita se empezó a explotar a finales de los años 20 y en ella se siguió trabajando hasta 1952. 
De hecho hasta la mitad del s.XX, cuando irrumpió en escena el turismo en la Costa del Sol, eran comunes los aprovechamientos en el medio natural serrano de este entorno, arrieros, carboneros, resineros, ganaderos, vitivinícolas y, también, los asociados a las distintas explotaciones mineras de Sierra Bermeja y el resto de la comarca, por lo que la minería fue una actividad económica que dio substento, de forma directa o indirecta, a bastantes familias de la zona.También se encontró scheelita en sondeos practicados en los ríos Guadaiza, Guadalmina, Verde, y en otros yacimientos platiníferos, lo que sirvió para corroborar la presencia del mineral en la Serranía de Ronda.
Moraleja y conclusiones:
Paradójicamente como consecuencia del error de cálculo no sólo surgió una ruta totalmente inédita, sino que además nos ha inspirado para plantearnos varias rutas, por ejemplo: una circular-paralela: arroyo Infierno 2- aroyo Abrón, otra circular caminando por la pista hasta la intersección con el Padrón, situado unos 3 km mas allá del helipuerto, y regresando a la misma remontando el arroyo Abrón y por supuesto el descenso del Padrón tal cual lo teníamos planteado solo en la teoría o bien la versión Isi, desde la pista de Los Altabacales Altos, ahora sí, ya con todos los puntos de partida perfectamente claros.
Una vez mas lo mas positivo de la ruta, independientemente de sus características, ubicación, etc... es el grado de amistad y hermanamiento que con el paso de los años y ruta tras ruta se ha ido incrementando entre los compañeros que con mayor o menor asiduidad, venimos compartiendo muchas horas de vuelo y mil aventuras: como Fernando Jiménez “El Duque de Juanar”, el mas antiguo de todos los amigos allí presentes anterior a las Primeras Guerras Clones, o los mas recientes pero prometedores fichajes de Invierno, que cuentan cada salida por victorias: Romualdo “El Trovador de la Senda”y María Jesús “la Sirenita de las peridotitas”.
Comentarios del día después:
Aunque casi siempre solemos decir en la charla de inicio de cada ruta, que cualquier parecido entre la ruta trazada en el mapa y la ficha correspondiente es pura coincidencia, esta vez fue literalmente cierto en un 90% y es precisamente por esa sensación de cabreo conmigo mismo que a pesar del buen rollo con el que discurrió la jornada y las risas entre las que nos despedimos, mi conciencie me empujó a escribirle un e-mail a todos mis compañeros de ruta y al mismo tiempo a darle las gracias por lo magníficamente bien que respondió el grupo, a pesar de no ser precisamente una ruta fácil, pero es que con ese buen rollo hacéis fácil lo difícil y es por ello que con vosotros iría al fin del mundo, siendo estas algunas de sus respuestas recibidas:
Eduardo “El Hombre que viajaba a la Tierra del Sol naciente me contestaba”:  Por mi parte, el Valle del Hoyo y el arroyo “Infierno 2” estarán en mi Top 10 de rutas. 
El Padre Carras: “Te puedo asegurar que me lo pasé estupendamente y me alegró veros pues…”; Vicky: Para mí la ruta de ayer estuvo genial y, como te dije ayer, un regalo. Creo que el hecho de ser una novedad fue un gustazo para todos.  
Celia la Hechicera du sao Paulo: “Majo, estaba para enviarte en correo para agradecerte el maravilloso dia que he tenido y en especial por el picante del "Infierno" que nos ha proporcionado. Genial!  Las rutas contigo siempre son una aventura añadida”.

Ruben: No Te preocupes , errores los Cometemos Todos .  Gracias por todas las Rutas que nos has ofrecido y han Salido bien.
Miguel “El Hombre que sabía demasiado” A veces las cosas no salen 100% como esperamos, y en este caso, el resultado es como siempre: Otro día inolvidable. Yo me lo pasé de muerte, con la compañía perfecta. Como siempre. Si pudo ser todo mejor, no lo sé... yo sé que acabamos todos echando una increíble jornada, con botellón incluido. Un grupo de chavales haciendo botellón, otra prueba más de que la edad no es cosa de cumplir años. Patricia “La Chica que miraba las estrellas”: lo pasamos genial, fue un grupo buenísimo y buen rollo desde el principio hasta el final, incluyendo la botellona. Nos lo pasamos genial riéndonos en el coche para arriba y para abajo, luego en el rio, somos unos privilegiados por tener este entorno maravilloso y por tenerte a ti como amigo, que se lo curra buscando rutas e invitándonos.

Romualdo “El Trovador de la senda” y Mª Jesús “La Sirenita de la Peridotita”: Querido comandante, ¡A sus ordenes!. Ante todo, muchas felicidades por  su 44 cumpleaños y su santo. El hecho de que un líder reconozca un error ante su tropa lo acerca mucho más a ella y el de pedir disculpas por ello lo hace aún más grande. Pero una cosa es aceptar un error y otra es contemplarlo como un fracaso. Un error supone siempre una oportunidad de  aprender y corregir estrategias de futuro, y además, a veces, permite el descubrimiento de hallazgos que de haberse cumplido el   plan previsto nunca hubieran sido conocidos. Como Vd. muy bien dijo, el descubrimiento de América fue posible gracias a un error de Colón; el invento de la penicilina también surgió de otro intento fallido por parte de Fleming, etc. etc. De modo que lo del sábado pasado supuso abrir una nueva vía de acceso al río Padrón hasta ahora desconocida, y lo conseguimos con absoluto éxito. Por eso lo que tenemos es que congratularnos por el éxito y no lamentarnos por lo que pudo haber sido y no fue. Estoy convencido de que lo que ocurrió fue lo que tenía que pasar, y supuso otro éxito a anotar en el curriculum de nuestro palmarés de experiencias que valieron la pena vivir. Por todo ello, mi reconocimiento y gratitud. De nuevo Felicidades y un abrazo de dos humildes soldados rasos: María Jesús y Romualdo. 
Fernando “El Duque de Juanar”: ¡Feliz 44 cumpleaños Comandante!, ¡que pedazo de ruta hizo “El Pelotón Chiflado” en el Padrón!.

jueves, junio 20, 2013

El río de la luz, un viaje por Alaska y Canadá

A través de las páginas de este maravilloso libro he disfrutado muchas horas imaginándome en un extraordinario viaje por Canada, Alaska, otra vez Canadá y regresando a Europa, atravesando el Atlántico como único pasajero de un buque mercante. Todo ello de la mano del Gran Javier Martínez Reverte.
Lugares donde nunca he estado, pero a donde siempre he soñado ir, como me ocurre a mí con Alaska y Canadá, acaban siendo visualizados y casi paladeados, incrementando mis deseos de visitar algún día estos lugares.
Además Javier Reverte, no sólo se limita a hacer un buen relato viajero, sino que lo vincula a la Literatura de Viajes, la Historia, y la situación actual a nivel político, económico… desde el punto de vista de las personas a las que conoce en el camino y con las que no duda en entablar conversación y hacer preguntas intencionadas que le proporcionen información, y desde el punto de vista de su propia documentación: libros, revistas, prensa, etc. No se le escapa ni un detalle, como magnífico reportero de prensa que fue durante muchos años viajando por un buen número de países de todo el Mundo. 
(Abajo la ciudad de Vancouver, donde inicia su viaje, a cinco horas en coche de la ciudad estadounidense de Seatle).
Una de las grandes motivaciones que han impulsado a Javier Reverte a realizar tantos viajes a lo largo de su vida es su pasión por la literatura. La gran mayoría de sus viajes están inspirados en grandes clásicos, de hecho cada uno de sus libros son varios libros en uno y al mismo tiempo un homenaje a la novela de aventuras, que siempre ha mantenido vivo en él su yo niño. 
En este caso, la primera parte del río de la Luz, está inspirado en el Viaje que realizó el mítico escritor norteamericano Jack London, en plena fiebre del oro “The Gold Rush” en el río Yukón, aquel episodio histórico que ha dado lugar a tantas historias, cine incluido. Allí se inspiró London para escribir los cuentos y la famosa novela Colmillo Blanco.
El Gold Rush… Debió de ser tremenda esa época, en la que la ley brillaba por su ausencia como en el Far West. Aquí también camparon a sus anchas algunos forajidos. Pero antes de eso, primero fue la gran estampida y la instalación de campamentos caóticos que en poco tiempo se convertían en ciudades destartaladas, de calles embarradas, llenas de saloons, prostíbulos, y poco más.
En la foto de la derecha, miembros de la expedición en kayak,  al final de su recorrido por el río Yukón, en un bar Saloon de Dawson City, donde aprovechan una magnífica oportunidad, para retratarse de esta guisa, disfrazados con los atuendos típicos de laa época de la Fiebre del Oro. La persecución de la quimera del oro hacía que los hombres y mujeres superaran sus límites de manera casi insospechada, en un viaje realmente duro, que Javier Reverte plasma con maestría y gran realismo, a través de una naturaleza salvaje, un clima extremo en invierno, y con muy pocos recursos. Las autoridades de Canadá obligaban a que todos los viajeros cargasen con provisiones para un año, detallando una lista de lo imprescindible para sobrevivir en aquellos páramos, desde las prendas de ropa hasta los alimentos, pertrechos de cocina, etc. Muchos tuvieron que hacer varios viajes portándolas, para cruzar las Golden Stairs (el camino por tierra, más corto que por mar. Allí se encontraba el paso fronterizo a Canadá). Una senda de montaña tras la cual se hallaría el Yukon y los famosos yacimientos de oro.
Las imágenes que fotografió Hegg, aquellas hileras de hombres agotados que trepaban sin descanso, con la locura del oro hincada en su cerebro, nunca se irían de la retina de quienes las contemplaron. 
El autor nos habla de esa naturaleza grandiosa y sobrecogedora. Altas montañas, bosques de árboles gigantescos y helechos enormes, ríos…. Y la posibilidad y peligro de encontrarte con un oso grizzli por el camino, en cualquier recodo del sendero, dónde y cuando menos te lo esperas.
Pero ojo, no todo es historia y aventura, como uno de los mejores reporteros que fue en España durante décadas, también nos muestra un retrato crudo y realista de las atrocidades que se llevaron a cabo en las montañas y valles de Alaska durante la fiebre del oro, aún visibles 115 años después o cómo en la actualidad en Canadá se están cargando hectáreas y hectáreas de bosques primarios para poder explotar los yacimientos de petróleo. Por lo que también se hace una reflexión sobre cómo nos estamos cargando el Planeta en pos de un estilo de vida insostenible. ¿Qué mundo conocerán nuestros nietos?.
Como os iba diciendo en El río de la luz, Javier Reverte nos invita a realizar varios viajes en uno solo. Navega por las costas de la Columbia Británica canadiense hasta alcanzar el nacimiento del río Yukon, del que recorre 750 km en una canoa a remo, junto con cinco compañeros en un grupo previamente organizado en Madrid. Nos cuenta, con satisfacción, cómo este viaje dentro del gran viaje le ayudó a recuperarse anímicamente de la malaria contraída en otro periplo por el río Amazonas, que titulo “El río de la Desolación” y que ya tengo en mi mesilla de noche. Cómo se sintió bien consigo mismo por ser capaz de hacer un viaje como este, sin haber remado en toda su vida, y sin tener una forma física especial, y con sus 62 años. El hecho de que lo cuente nos acerca aún más, desde nuestra humilde posición de lectores. Parece que le conociéramos desde hace tiempo y llegas a alegrarte por él, porque en el fondo uno desea verse como él, o mejor dicho seguir teniendo ese espíritu de aventuras a su edad e incluso mucho mas allá como nuestro gran amigo Valentín.
Cuando acaba la aventura de sus 750 km en canoa por el río Yukón, continúa el viaje solo de nuevo, rumbo a Alaska, donde se va desplazando de localidad en localidad, aprovechando las avionetas-correo, el principal modo de transporte para un viajero sin coche ni barco propio, entre otras muchas cosas nos cuenta que en calidad, la gente se saca el título de piloto de avionetas como quien se saca el carnet de conducir.
Más tarde, otra experiencia en sí misma, el viaje en el tren transcanadiense "trans canada", con un recorrido de varios días hasta la frontera entre Vancouver y Québec, contándonos sobre el microuniverso de pasajeros y los maravillosos paisajes que alcanza a ver, como por ejemplo, las cataratas del Niágara, cuya explotación turística crítica.
Describiendonos ciudades como Montreal:
hasta que al final, regresa a Europa, a bordo de un carguero como único pasajero, cruzando el océano Atlántico de Montreal a Liverpool. Ninguno de los viajes dentro del viaje tiene desperdicio.  
Y nos demuestra, sin proponérselo, que viajar es mucho más fácil de lo que parece, claro que en estos tiempos de crisis, cualquiera puede permitirse un viaje de dos meses, como el que se narra en este magnífico libro.
Además, Javier Reverte salpica su libro de reflexiones sobre el hecho de viajar: hay momentos en que los sentimientos se mezclan entre la nostalgia por el hogar y la nostalgia por el viaje que se va quedando atrás;  otros en que uno se para a pensar cómo es posible que nos empeñemos en vivir con muchas cosas, cuando es perfectamente posible vivir con lo imprescindible; en otros momentos nos dice que el viaje es aprendizaje, y siempre queda mucho por aprender, algo que estimula a seguir… y nos regala citas de grandes viajeros, al principio de cada capítulo, como esta:
…Con el desgastado atlas abierto,
recorro caminos interminables 
R. Louis Stevenson,
Javier Martínez Reverte estudió filosofía y periodismo. Ejerció como periodista durante casi 30 años, trabajando como corresponsal de prensa en Londres (1971-1973), París (1973-1977) y Lisboa (1978) y como enviado especial en numerosos países de todo el mundo. También ha ejercido como articulista, cronista político, entrevistador, editorialista, redactor-jefe de mesa, reportero del programa En portada de TVE y subdirector del desaparecido diario Pueblo. Todos estos periplos y años posteriores hasta la década de los 90, quedan magníficamente descritos en su muy ameno libro: “La Aventura de Viajar”, otra obra altamente recomendable.
Atraído desde siempre por la creación literaria, ha trabajado como guionista de radio y televisión y ha escrito novelas, poemarios y libros de viajes.
Viajero incansable, Reverte ha cosechado un gran éxito de ventas con sus libros de viajes, y, en particular, con su Trilogía de África (formada por El sueño de África, Vagabundo en África y Los caminos perdidos de África) en la que combina sus experiencias directas con referencias históricas sobre las tierras que visita, explicando a través del pasado la situación del presente, o traza paralelismos con las vivencias de otros escritores que pasaron por el mismo lugar, como Joseph Conrad con su libro El corazón de las tinieblas. Este éxito le ha permitido lograr su vieja aspiración de dedicarse por completo a la literatura, reservando sus escritos periodísticos a colaboraciones puntuales con diversos medios, sobre todo para escribir sobre asuntos viajeros.
Sus libros de viajes se caracterizan por aproximar al lector con naturalidad y ternura a los paisajes, rostros e historias que el Reverte viajero encuentra en el camino, mezclándolos con profusas notas históricas, que persiguen colocar al lector en el contexto adecuado, y con puntuales reflexiones filosóficas y políticas.
Además de la Trilogía africana, Reverte ha publicado otras obras de notable éxito, como la Trilogía de Centroamérica, tres novelas que transcurren en NIcaraguaa, Guatemaala y Honduras; las novelas Todos los sueños del mundo o La noche detenida; los libros de viajes El corazón de Ulises (ambientado Grecia, Turquía y Egipto) y El río de la desolación (acerca de un viaje por el Amazonas que estuvo a punto de costarle la vida debido a la malaria); los poemarios Metrópoli y El volcán herido; y ensayos históricos como Dios, el diablo y la aventura, centrado en la figura de Pedro Paez, misionero jesuita en Etiopía durante el siglo XVII.
En 2006 aparece su obra La aventura de viajar: Historias de viajes extraordinarias, un libro ecléctico donde narra su vida como viajero, desde las excursiones infantiles, pasando por las crónicas de guerra que le llevaron por todo el mundo, hasta sus vivencias como mochilero, que le han llevado a conocer lugares inhóspitos y alejados de nuestro mundo occidental. Tres años después narra en El río de la luz su viaje por Alaska y Canadá, siguiendo la senda de la fiebre del oro y las peripecias de autores como Jack London.
Su última obra (2011) se titula En mares salvajes. Un viaje al Ártico, y en ella describe su viaje a través del Paso del Noroeste, la ruta marítima del norte canadiense que une el océano Atlántico con el Pacífico a través de aguas árticas.