domingo, noviembre 09, 2014

Poesía dedicada a Valentín, en su 3ª Ruta Homenaje al REY DE LA MONTAÑA



Van Valentín, amigo grande, insigne,
ya amigo bueno van para dos años;
van ya dos años y no te olvidamos,
te queremos, amigo. A sangre y fuego
va tu memoria sobre nuestros labios.
El Otoño, se viste de amarillo,
grises y lluvia por el castañar;
desde Cartajima Maestro, partiremos
con la vista puesta en el Havaral.
La Cancha Almola, tu presencia implora,
los Riscos de Júzcar, nos contemplan a poniente,
mientras se preguntan, por qué ya
no me visita aquel hombre tan valiente.
Bajaremos por el camino Capilla,
donde mas clara la luna brilla,
mientras tus musas cantan tus andanzas,
entre piropos, suspiros y añoranzas.
Al llegar a las orillas del Genal,
El murmullo de sus aguas
traerá a mi mente tu alegre caminar,
Y al Mirador del Castañar,
será difícil llegar sin resoplar,
que fácil lo hacías Maestro,
que manera de subir y que manera de bajar.
¿Dónde fuiste a parar, explorador,
rey de las rutas, Séneca del bosque?
¿A dónde ha ido a parar tu corazón?
¿Por que llanuras andas, por qué montes?

Por el camino de Pujerra a Estepona
continuaremos la ascensión,
hasta el Puerto de Juan Agustín,
donde las musas: Silvia e Ilse,
acariciaban la barba del Rey, Valentín.
Ya tu duelo ha mermado en mi garganta;
ya te escribo sereno, dulce y firme.
Recuerdo tu voz sabia, tus consejos
en la brisa tenue de esta arboleda,
caminando sobre su hojarasca,
entre risas, erizos y castañas.

¿De dónde sacabas tanto arrojo,
fuerza y coraje vueltos en ternura,
ternura de aquel niño que tú eras,
grande y chiquito vueltos en un Todo?
Mi amigo Juani pide que te verse
en unos pocos trazos torpemente,
¿Qué más decir de tí, joven hermano?
¿Qué más, qué más Ulises de los prados?
Desde el puerto del Monte,
con el Cascajares en el horizonte,
el largo descenso hemos de iniciar,
vislumbrando la recóndita Igualeja,
entre las ramas de este denso castañar.

Igualeja pueblo de verdes paisajes, castaños y pinares
Aquí no se echan de menos los del norte robledales,
pues tenemos un valle repletito de huertas y nogales,
aunque salgunos bancales están yermos cultivados de zarzales.

Al paso del Río Genal que baña tus tierras y umbrales,
no hay mayor placer que pasear por tus lindas calles,
saludando a los abuelos que observan caer tímida la tarde,
recordando viejos tiempos más lejanos y saludables.

Cuando andamos por tus veredas se respira puro el aire
y se escuchan las chicharras susurrando en los trigales,
quien pudiera ser estrella para por la noche alumbrarte
Y verme reflejada en las cristalinas aguas de tu Nacimiento
aunque fuera un solo instante.

Querido amigo y Maestro Valentín,
Cuántas veces por sus calles caminaste,
en todos los columpios de su parque te montaste,
y mientras con los chavales del pueblo,
hacías peripecias con balón,
todos sin excepción pensaban,
yo de mayor quiero ser como este campeón.

Eres el pionero de las cumbres;
eres la luminaria del sendero;
eres el prócer de ríos y arroyuelos,
eres niño-gigante de alma errante.
El duelo ya pasó (no quieres llantos).
Tu sueño azul va por los riachuelos,
por los bosques, los montes y los prados;
Arruyando tu silueta en el roquedo
canta mi verso como canta el pájaro.

Valentín García Vioque, guía de montaña,
en esta travesía del Genal
tus amigos van gemelos con tu alma,
tus amigos recordando tus hazañas,
tu coraje, tu estoicismo, tu bondad y tus andanzas.
Poesía de carlos Torres Pastor "El Poeta de las cumbres" y Juan Ignacio Amador Tobaja "El Comandante"

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