lunes, noviembre 09, 2015

Ruta circular Pujerra-Bentomí


Pujerra, pueblo de verdes paisajes, castaños y pinares
aquí no se echaan de menos los del norte robledales,
porque al llegar el otoño con la primavera de cobre,
hasta los hayedos del norte, a tu lado, nos pareecen pobres.

Por la cañada de Pujerra Estepona, nos adentramos por tus castañares,
mientras a nuestra espalda Cartajima asoma por encima de los alcornocales,
entre erizos y alfombras de hojarasca vamos caminaando
y junto al camino las setyas nos iremos encontrando.
 
Cuando andamos por tus veredas se respira puro el aire
y se escuchan los mocxhuelos susurrando en los castañares,
quien pudiera ser estrella para por la noche alumbrarte,
entre tus verdes y dorados, Naturaleza hecha arte.

Arroyo de bentami: el zorro, el jabato, el buho o la perdiz.
Ermita de San Antón, un olmo, un plátaano y hasta un sauce llorón,
Havaral o Alto Genal, cuánta belleza haciendo camino al andar,
Para toda Andalucía, tus paiusajes son pura poesía.
Entorno: Havaral, Alto Genal
Pueblos de referencia: Pujerra, La localidad se halla a 770 metros de altitud sobre el nivel del mar y dista 116 kilómetros de la capital de la provincia. El municipio registra una precipitación media de 1.100 l/m2 y la temperatura media anual se sitúa en 13,5º C. Pujerra extiende sus bosques de castaños y pinos hasta el fondo del valle del Genal en un paisaje en el que el agua y la frondosidad de la cubierta vegetal se aúnan para configurar uno de los entornos mas frondosos y espectaculares de toda la serranía de Ronda, donde el fenómeno de la Primavera de Cobre, alcanza la categoría de cuento de hadas.
Cómo llegar al punto de encuentro: Si venimos por la autovía del Mediterráneo (AP-7; N-340) hay que llegar a San Pedro de Alcántara, y tomar la temible carretera A-376 dirección Ronda. Al final de la subida continua, unos 28 km mas allá de San Pedro, mas concretamente en el puerto del Madroño, vemos un desvío a la izquierda que pone: Pujerra, carretera paisajística, espectacular carretera de película de terror pero paisaje de ensueño para que el copiloto vaya cámara en mano sacando fotos en cada curva hasta la cooperativa de castañas, poco después ya llegaremos a Pujerra, no obstante esta angosta carretera suele hacerse interminable y debe ser descartada si está lloviendo.
Lo mas rápido, aunque suponga unos 10 km de mas, pero por mucho mejor carretera es continuar dirección Ronda, y unos 12 kilómetros antes de Ronda, pasada la Venta El Navasillo y justo de donde comienza la explana de la gasolinera y la venta el Rincón Taurino, vemos a nuestra izquierda el desvío Igualeja, pueblo que tenemos que atravesar por angostas callejuelas y unos 5 km mas allá, llegamos a Pujerra atravesando auténticos túneles de castaño. 
Ésta es la misma referencia que debemos tener en cuenta si venimos desde Ronda, dirección San Pedro.
Distancia aprox: 9 km
Desnivel acumulado aprox: 400 m.
Duración aprox: 5-6 horas (quien lo desee, puede finalizar la ruta en mucho menos tiempo, pero hemos estimado unas 5-6 horas, porque el planteamiento es hacerla en plan tranquilo, recreándonos con la fotografía, el paisaje, la charla…
Tipo de ruta: circular
Dificultad: MEDI-BAJA
Mapa: IGN, Igualeja 1.065-I ó Valle del Genal, guía del excursionista de Rafa Flores (Edit. La Serranía)
Previsión meteorológica: A seis días vista, nubes y claros, de momento, sin riesgo de lluvia http://www.eltiempo.es/pujerra.html 
Unos 30 participantes entre los que se encontraban:  Amaya, Paco el Generoso, Lena, Rafa Castle,  Rosa Romero, su hijo Rusik, Paco Maravillas, Brida, Juan Carlos Chavarria, Carmen Correa que se hizo socia el día después de la ruta y un servidor.
También vinieron algunos amigos (no socios) que se estrenaban esta temporada con nosotros como:  Isabel, Manuel, Ana, María "la Ninfa del río Verdugo", Claudia la hija de Paco Maravillas, su sobrina,
En los días previos Juan Carlos Chavarria, nuevo socio nuestro y alma máster del grupo GPS MALAGA, me había comentado que a lo mejor coincidiría con su grupo a la entrada de Pujerra y así fue, compartiendo los dos primeros tercios de la ruta entre GPS MÁLAGA y Comando Preston en magnífico ambiente de camaradería, cordialidad con vrisas y buen humor.
 Como de costumbre aprovechábamos el emblemático castaño centenario del primer tramo del camino "Cañada Pujerra-Estepona para hacernos la clásica foto a los pies de uno de los mas emblemáticos castaños abuelos del itinerario.
 Al llegar a la bifurcación que se encuentra unos 100 m mas arriba, nos decantamos por el ramal de la izquierda que discurre paralelo al arroyo del Puerto de la Laguna hasta venir a salir un poco mas adelante a la mencionada cañada envueltos en un túnel de dorados, verdes y amarillos, caminando sobre un manto de hojarasca.

Poco después de pasar bajo el tendido eléctrico que une Franciaa con Marruecos, llegamos a un triple cruce, donde cogimos el ramal de la izquierda, adentrándonos de nuevo en el castañar, pero por coincidir esta zona con el punto mas alto del recorrido, fue el lugar donde los castaños ya habían perdido mas hojas, como muestra esta imagen de este grupo de ciclistas a su paso por las inmediaciones del Puerto de la Laguna.
A poco que te fijaras en los márgenes del camino raro era no encontrarte ccon algún tipo de seta en algunos casos enteras, en otros pisados o un poco podridas, pero salvo las partidas, en perfecta armonía con el entorno.
Cada pocos pasos nuestro amigo Juan Carlos Chavarría "El Guardian de laas Formaciones imitativas del Torcal" se adelantaba al grupo para montaar el trípode en tiempo record y grabar numerosos fragmentos del recorrido.Al llegar al Puerto de la Laguna, hay que estar atentos al primer ramal de pista semi-oculta por la hojarasca, donde un paso con cadena nos sirve de referencia para bajar en serpenteante trazado hasta las inmediaciones del arroyo de Las Escabezás o de bentomí, que durante el siguiente tramo de recorrido nos acompaña a nuestra derecha, atravesando nuevos túneles de castaños en el esplendor de la primavera de cobre.


 A lo largo de este mágico itinerario que realizábamos en el día perfecto para tan emblemática ruta (/pues sabido es que este año se ha adelantado la otoñada respecto a años anteriores), fueron numerosas las fotos de grupo, siempre con mucho humor y en un ambiente de gran camaradería.

Y por supuesto las fotos a las setas del camino, a veces agrupadas en curiosas comunidades como la que aparece en la imagen.
Y en pleno esplendor de la Primavera de Cobre, fuimos a salir a la carretera Igualeja-Pujerra, a la altura de la casa de la Majadilla, donde ya nos despedimos de los amigops GPS Málaga, pues ellos tenían cita previa para visitar la Cueva de la Pileta en Benaoján, tomando ellos la carretera a la izquierda y nosotros a la derecha (dirección Igiualeja), disfrutando de bonitas vistas sobre Pujerra rodeado de sus bosquies de castaños verdes y dorados, y llegando en poco mas de 15 minutos al área recreativa de la Ermita de san Antón (patrón de Pujerra), donde se celebra su Romería cada segundo domingo de agosto, donde estuvimos disfrutando de un almueerzo de lujo, en alegre tertulia y generosas copas de vino y viandas preeviamente cargaadas y repartidas con infinita generosidad por Paco "El Generoso" con quien estamos adquiriendo una ÍNFINITA DEUDA DE GRATITUD, que no sé si algún día podremos compensar.
Finalizado el almuerzo llegamos en poco mas de diez minutos a la finca donde supuestamente estuvo el despoblado de Bentomí, donde después de pedir permiso en reiteradas ocasiones y con toda la prudenciaa y educación del mundo, comenzamos a entrar sigilosamente de uno en uno, hasta que cuando estábamos todos negros salió el dueño con una cara que era mezcla de indignación, sorpresa y casi estupefacción. El principal objetivo era llegar al castaño centenario de mas de 400 años, para hacernos la foto en estye árbol digno de un cuento de TIM BASRTON.
 Siguiendo el camino dirección a Igualeja, tomamos el desvío que nos señala (en bajada) hacia Júzcar, desde donde tenemos una preciosa imagen con la Sierra del Oreganal de fondo y Cartajima a los pies de los riscos que llevan su nombre.
Unos 200 m carretera abajo, hay que tomar un sendero que sale a la izquierda de la carretera y que rdea el perímetro oeste de la finca de bentomí, donde dos grandes mastines blancos nos estuvieron acosando, obligándonos a desviarnos ladera abajo, hasta que el talud nos impedía seguir descendiendo. Afortunadamente el dueño que minutos antes nos haabía mirado con cara de pocos amigos, apareció por allí y explicándole la situación, nos peermitió pasar por allí (en teoría es camino público) y retomamos el sendero que en a penas 8 minutos nos permitió descender hasta el arroyo de Bentomí, volviendo a tocar a penas unos 70 m la carretera hacia Júzcar, para volverla a abandonar ya de forma definitiva. 
Adentrándonos de nuevo en un último tramo de castañar, donde pasamos junto a numerosos ejemplares centenarios que nos acompaañaron hasta el mirador de La Cruz, donde todavíaa se encontraba laa placa quee le habíamos colocado a Valentín, un año antes. 
Exactamente igual a la colocaada en el jardín del Moro, de las Sierras Subbéticas Cordobesas el día antes.

Van Valentín, amigo grande, insigne,
ya amigo bueno van para tres años;
van ya dos años y no te olvidamos,
te queremos, amigo. A sangre y fuego
va tu memoria sobre nuestros labios.

El Otoño se viste de amarillo,
grises y lluvia por el Catañar;
Tú vas unido hermano siempre en vilo
sobre nuestra conciencia: Eternidad.
Al verte por la ruta de Igualeja
que a Parauta seguías con pie firme,
me parece mentira tu caída,
el suelo raso que vio tu derrumbe.

¿Dónde fuiste a parar, explorador,
rey de las rutas, Séneca del bosque?
¿A dónde ha ido a parar tu corazón?
¿Por que llanuras andas, por qué montes?
Ya tu duelo ha mermado en mi garganta;
ya te escribo sereno, dulce y firme.
Recuerdo tu voz sabia, tus consejos
en la brisa tenue por los árboles.

¿De dónde sacabas tanto arrojo,
fuerza y coraje vueltos en ternura,
ternura de aquel niño que tú eras,
grande y chiquito vueltos en un Todo?
Mi amigo Juani pide que te verse
en unos pocos trazos torpemente,
¿Qué más decir de tí, joven hermano?
¿Qué más, qué más Ulises de los prados?

Eres el pionero de las cumbres;
eres la luminaria del sendero;
eres el prócer de rios y arroyuelos,
eres niño-gigante de alma errante.
El duelo ya pasó (no quieres llantos).
Tu sueño azul va por los riachuelos,
por los bosques, los montes y los prados;
Arruyando tu silueta en el roquedo
canta mi verso como canta el pájaro.

V. García Vioque, guía de montaña,
en esta travesía del Genal
tus amigos van gemelos con tu alma,
tus amigos recordando tus azañas,
tu coraje,tu estoicismo, tu bondad.
 De tu amigo: Carlitos."El Poeta de las cumbres" 8-10-2014.
(Adaptado al año 2015) 


Ascensión al Pico Bermejo (1.474 m)

Entorno: Parque natural Sierras Subbéticas Cordobesas (sector Sierra Horconera)

Pueblo de referencia: Rute


Punto de encuentro 1: 9.00 am (ya desayunados) Paseo del Fresno (plaza muy popular en la parte alta del pueblo, desde donde parte la carretera que se dirige a Priego y Carcabuey).

NOTA: No especificamos ningún bar para desayunar, porque no tienen horario fijo y nunca sabes cuál te vas a encontrar abierto a las 8.30 am (mejor venir ya desayunados o con tiempo suficiente para desayunar por el camino).

Punto de encuentro 2: 9.30 am (inicio de ruta)

Cómo llegar al inicio de ruta: Al llegar a Rute hay que tomar la carretera CO-220, dirección Carcabuey, esta carretera no debe ofrecer dudas porque es la misma que cogeríamos si fuésemos hacia el cortijo Vichira, la carretera discurre paralela al pie de monte de la Sierra de Rute, que en todo momento llevamos a nuestra derecha y a la izquierda vamos dejando las aldeas de Palomares y Burbunera. Poco después nos encontramos con otro cruce que nos indica a Carcabuey a la izquierda, y que a partir de aquí debemos ignorar, pues en todo momento hay que tomar el ramal de carretera que vaya hacia la derecha y nos mantenga pegados al pie de sierra.

Unos 13 km mas allá de Rute, (¡ojo con el cálculo del tiempo en llegar, porque es carretera estrecha y de mucha curva que nos obliga a ir muy despacio), llegamos al cruce que nos señalará “Los Villares” a la izquierda, pero que ignoraremos, un poco mas adelante dejamos una era a la derecha de la carretera, que sería un lugar ideal para aparcar, de no ser porque el inicio de ruta, erstá unos 800 m carretera mas adelante, que localizaremos en un pequeño ensanche de carretera junto a dos casitas blancas, de allí parten dos carriles a la derecha de la carretera, el primero que nos encontramos (normalmente con una baliza) es nuestro camino a seguir por donde discurre el GR.E-7, y el de unos 40 m mas adelante, que sale otra pista mucho mejor marcada y transitable para vehículos es el que nos lleva hasta el Cortijo del Puerto del Cerezo, que es por donde finalizaremos la ruta.

Distancia aprox. 15 km.

Desnivel aprox. 850 m

Punto de partida: pista (vereda) terriza del GR.E-7 junto a las casitas blancas, cercanas a otro ramal de pistaque se dirije al cortijo del puerto del Cerezo.

Punto mas elevado: pico Bermejo, (1.474 m)

Tiempo aprox. Entre 7 y 8 horas

Nivel dificultad: Alto, pero es muy gratificante, posiblemente la ruta de montaña mas bonita y espectacular de toda  la provincia de Córdoba.

Tipo suelo: pista de tierra, senderos con matorral alto y campo través con bastante roca y algunos tramos de lascas sueltas (imprescindibles botas de trecking).

Tipo de recorrido: Circular.

Mapa: IGN

Bibliografía: Las mejores excursiones por la Sierras Subbéticas Cordobesas

Crónica y fotografías: Juan Ignacio Amador, con la colaboración de José Manuel Vázquez e Inma Balbastre.
Fecha de realización: sábado, 7 de noviembre de 2015

Participantes: Gran ruta la que nos tenía preparada hoy sábado 7 de noviembre Don Mariano Navarro "El Ingeniero de Telecomunicaciones", que con mano experta guío al grupo formado por 18 prestonianos: Paco "El Generoso", Fali "El Artista Hiperrealista", Paqui "La Pacificadora", José Manuel "El Coleccionsta de vértices geodésicos", Marita "Mucha Marcha", Manuel y Ana, Inma Balbastre "Revelde sin causa", Mari Carmen López "La coleccionista de cumbres continentales", Fidel "El Senderista Romántico", Javi "El Hombre Tranquilo", Margarita "La holandesa que caminaba mas alto", Maria Luisa "El Duendecillo de Sierra Horconera", Lena "La Amazona Bielorrusa", Rafa Castillo "El REy de las panorámicas" y el Comandante.

Resúmen itinenario: Tramo del GR.E-7, carretera Los Villares-Priego (dirección Rute), Dehesa de Vichira, cortijo Vichira, boquete del arroyo de Las labores, jardín del Moro, cordal hasta el pico Bermejo, puerto del Cerezo, descenso hasta el inicio de ruta.

A tener en cuenta: Se trata de una ascensión que se hace especialmente dura desde el inicio del boquete del arroyo de Las Labores hasta alcanzar la crestería donde se encuentra el Jardín del Moro, pues a la fuerte pendiente hay que añadir la dificultad de discurrir sobre piedra que intentamos sortear por difuminados restos de senderos de cabra. Resultando muy recomendable los bastones, así como un mínimo de tres litros por persona (saliendo bien hidratados) y como de costumbre a partir de estas fechas el chubasquero.

Alicientes principales: Este itinerario nos muestras algunos de los rincones mas recónditos de Sierra Horconera, con magníficas vistas de las principales montañas y subsierras de este parque natural que aglutina las cumbres mas altas de la provincia de Córdoba: como La Tiñosa (1.568 m) techo de Córdoba o hacer cumbre en el pico Bermejo (1.474 m), segundo techo provincial.

Breve descripción de la ruta:

El cortijo Vichira, es más bien una cortijada formada por tres grandes casas de dos plantas, que aún conserva el porte de antiguo señorío y una época de esplendor que conocieron los centenarios nogales, álamos, almendros, encinas, eucaliptos, y palmeras, de su entorno, en esta especie de oasis al pie de Sierra Horconera.


Una vez estacionados los coches en la carretera hacia Priego, (cerca del cruce de Los Villares), iniciamos el recorrido dirección S-O por una pista que coincide con el trazado del GR.E-7 y que a su vez discurre por el pie de monte de la vertiente occidental de Sierra Horconera, cuyos majestuosos farallones rocosos iremos contemplando allá arriba a nuestra izquierda, mientras atravesamos preciosos caminos de frondosa vegetación, donde predomina la encina, siendo los primeros hitos de este inicio de recorridos el cortijo de Los Arraiganes, el cortijo del Soto Bajo, la dehesa de Vichira. Al llegar al cortijo de Vichira cambiamos la dirección S-O, que hemos traído hasta aquí por la dirección E, caminando ahora de frente hacia unos imponentes tajos, siendo el que tenemos justo delante de nosotros, donde se encuentran las ruinas del Jardín del Moro, en lo as alto.
Echamos andar en dirección este por una pista terriza que pasa junto a su fuente y una antigua alberca, con la interesante sierra Gallinera que se alza a nuestra espalda, cual islote rodeado por el mar de olivos que lo circunda todo hacia Poniente.  Mientras que a nuestra derecha, tenemos el cordal de la Sierra de Rute a nuestra derecha, suroeste, caminamos entre las monumentales encinas por la que discurre este primer tramo de suave ascensión, destacando una encina cuyo tronco tiene más de 5 m de diámetro y que está catalogada como árbol singular de la provincia de Córdoba. Mas adelante, dejamos a nuestra derecha lo que parece un antiguo burladero o corralón para el ganado.
La  imponente crestería que tenemos ante nosotros desde el inicio ya deja muy a las claras que esta va a ser una ruta de grandes sensaciones. A unos 500 m del cortijo Vichira, el camino viene a morir afrente al espectacular boquete por el que baja el arroyo de Las Laborales, que

normalmente no suele llevar agua. 
Entre las paredes de este peculiar boquete iremos superando empinadas rampas formadas por roca caliza que puede resultar muy resbaladiza e incluso peligrosa en días de lluvia, por lo que en algunos puntos es recomendable recurrir a la ayuda de las manos y antes de darnos cuenta saldremos a una especie de valle.


Nada mas dejar atrás el boquete del arroyo de Las Labores, rebautizado por Paco “El Generoso” como “El cañón del Infierno”, cruzábamos al margen derecho de dicho arroyo (generalmente seco), izquierdo en el sentido de nuestra marcha y comenzábamos a remontar una de las pendientes mas duras que recuerdo en mucho tiempo, en paralelo a la base del tajo, que mientras subíamos por el Boquete llevábamos a nuestra izquierda y que ahora, por haber rodeado unos 180º a nuestra izquierda, lo seguíamos llevando a este mismo costado, remontando la empinada ladera sin mas referencia que algunos tenues senderos de cabra, cualquier espacio medianamente despejado entre matorral y matorral, grandes lascas y peñascos, que aunque hacían de obstáculos, eran propicios para una fácil trepada y entre resoplido y resoplido, recuperando el resuello poco a poco, metro a metro fuimos avanzando metro a metro, cada pequeño tramo era una gran conquista y así poco a poco, cada uno a su ritmo fuimos llegando a la crestería, desde la que se accede a los restos de lo que se conoce como “Jardín del Moro”, un estratégico recinto militar de vigilancia en época de dominación musulmana, donde se encuentran unos restos de muralla de ápoca almohade, la base del antiguo torreón y lo que mejor conservado se encuentra, justo en la parte mas alta de la peña, su aljibe de planta cuadrangular en cuya pared sur (interior del aljibe, es decir, orientado hacia el norte) colocamos con discreción de la placa de Valentín García Vioque “El Rey de la Montaña”, teniendo en cuenta que este un lugar muy poco frecuentado por senderistas por su difícil y muy escarpado acceso.

El historiador Don Pedro Alcalá-Zamora había indicado hace más de un siglo que esta fortificación se encontraba "sobre un tajo horroroso de la sierra Jalconera... a donde no suben sino alguno que otro cabrero de poca aprensión al riesgo de despeñarse". Antonio Arjona fue el primer investigador moderno que accedió, hacia mediados de la década de 1970, a las ruinas del Jardín del Moro, siguiendo datos ofrecidos por el escritor decimonónico Ramírez y las Casas-Deza. Después presentó, previa sugerencia de M. Nieto Cumplido, la posibilidad de que las ruinas del Jardín del Moro correspondieran a las del castillo de la villa medieval de Tiñosa, citada en las fuentes medievales cristianas del siglo XIII y abandonada en esa misma centuria. 
También Nieto Cumplido recogió la identificación de ambas realidades en su Corpus Mediaevale Cordubense (tomo I, de 1979). Asimismo, R. Carmona Ávila, Arqueólogo Municipal de Priego de Córdoba, se inclina en la actualidad por identificar Tiñosa con el Jardín del Moro, aunque en un principio (1987) no aseguraba este hecho, vinculándolo con los episodios de sublevación de los muladíes acaecidos en los tiempos del Emirato. Pero, como ha indicado más recientemente (1997), esta hipótesis está pendiente de revisión crítica, careciéndose por el momento de fuentes para su contrastación al haberse perdido las cerámicas de una colección particular que podían adscribirse a esa época procedentes del lugar. Por el momento, lo único claro es, como indica Carmona, que el recinto cuenta con numerosas evidencias de ocupación en época almohade, siendo especialmente significativos el conjunto de dirhemes, los tipos de cerámica (estampilladas bajo cubierta,...) y las puntas de flecha de cuadradillo -en hierro, para arco y ballesta- de estos momentos que han aparecido en el yacimiento.


Según nos ha comunicado este investigador, una vez conocidos las asentamientos existentes en los valles y montañas de la zona, parece ser que el Jardín del Moro es el único de ese entorno que puede identificarse con la antigua villa de Tiñosa. Si consultamos los datos históricos o documentos que hacen referencia a esta entidad poblacional, no tendremos dudas de su localización en la zona suroeste de Priego, como veremos a continuación. Incluso el mismo topónimo de Tiñosa, que alude a un lugar de rocas peladas, cuadra bien con las características del lugar donde se asienta el Jardín del Moro. Por último, hay que tener en cuenta que, como recoge el Catastro de Ensenada, la sierra donde se asienta el Jardín del Moro (Sierra de la Horconera) se llamaba a mediados del siglo XVIII Sierra de Tiñosa, lo cual puede ser concluyente para aceptar que en ella se asentó la villa homónima y que puede tratarse del "Jardín". El nombre de Tiñosa aún no se ha perdido del todo: ha quedado para designar el pico más alto de la provincia de Córdoba, situado a unos 4 km al Este del Jardín del Moro, al otro lado de la crestería de Sierra Alhucema..

Tras la colocación de la placa se pronunciaron unas palabras en honor a Valentín, que mas tarde serían repetidas en la cumbre del pico Bermejo, así como este improvisado acróstico:
Pico Bermejo, al verte desde el sur me quedo perplejo
Iniciamos el camino por el GR.E-7, entre frondosas yedras, olivares y dehesas

Crestones, chimeneas y pedreras hacen justicia a tu grandeza

Odisea montañera vivirá quien tú cumbre intente conquistar



Boquete del arroyo de Las Labores, mal hará quien tu dificultad ignore

Empinadas laderas remontamos, cual conquista de un tesoro en el Jardín del Moro

Recordamos con añoranza, del Rey de la Montaña sus andanzas

Marineaba por las crestas Valentín, apareciendo y desapareciendo cual Mago Merlín

Entre la Gallinera al Oeste;  Alhucema y La Tiñosa al Este

Justificada queda nuestra ascensión a este pico tan agreste

Observamos tu paisaje con deleite bajo un inmenso cielo celeste.

Una vez visitado el Jardín del Moro, retornamos sobre nuestros pasos hasta la zona donde alcanzamos la crestería y continuamos por la misma dejando a nuestra izquierda unos espectaculares pináculos rocosos (otra de las señas de identidad de sierra Horconera). Continuamos dirección norte-noreste, por el cordal, hasta que llegamos al siguiente collado (1.204 m), girando en este punto,  levemente a la derecha, dirección este, para ir ganando altura por un sendero que en sucesivos zig-zags nos dejara cerca de la siguiente crestería donde ya se encuenta el pico Bermejo (1.474 m),  al que llegamos sin dificultad manteniéndonos paralelos a la línea de crestería, dejando esta vez los afilados crestones de la misma a nuestra derecha, si bien unos 200 m antes de la cumbre el sendero se bifurca,m ofreciéndonos la opción de afrontar un paso aéreo realmente precioso, si bien no apto para personas con mucho vértigo, debido a su caída por los tajos que flanquean la vertiente izquierda del encajonado valle del arroyo del Puerto (del Cerezo). Una vez superado este paso, aéreo de a penas 20 m de longitud, ya estamos a tiro de piedra de la cumbre a donde llegamos remontando un último repecho de redondeada pendiente, bastante mas llevadero que otros tramos del inicio de la ascensión.
En los alrededores del v.g. del pico Bermejo suelen encontrarse grandes socavones de tierra removida por los jabalíes en busca de raíces y cualquier tipo de animalillos.
Abandonamos la cumbre volviendo a caminar sobre nuestros pasos hasta mas allá de 1 km de distancia, una vez que dejamos atrás un morrión muy grande de la crestería, que ahora llevábamos a nuestra izquierda, iniciamos la ascensión hacia la divisoria de aguas tomando como referencia una zona redondeada y de suave perfil desde donde descenderemos sin dificultad por la vertiente contraria hasta el mítico puerto del Cerezo.
Si bien algunos compañeros llegaron al puerto del Cerezo, cresteando cual discípulos de Valentín.

Al llegar al puerto del Cerezo iniciamos el descenso entre quejigos, majuelos, encinas y rosales silvestres por un carril que se construyó para un antiguo proyecto de reforestación que nunca se llevó a cabo. Poco a poco el camino se encajona en un bonito cañón formado por las paredes de Sierra Horconera a nuestra izquierda y sierra Alhucema a nuestra derecha, donde también podemos opbservar una gran covacha, que nuestro amigo Paco "El Generoso" bautizó como la Cueva del Lobo.
que durante mas de una hora nos harán disfrutar con sus espectaculares cortados, covachas, salientes y grandes espolones riscosos como si de pequeños Naranjos de Búlnes se tratara, en esta zona suelen ser frecuentes pequeñas piaras de cerdos. Mas adelante nos encontramos con olivos, mientras el cauce del arroyo del Puerto nos va acompañando todo el camino. Mas abajo comienzan a aparecer chopos, membrilleros, higueras, olmos y de nuevo los olivos que se alternarán con encinas de gran porte que nos acompañarían hasta el final del recorrido con un sin fin de umbrías y rincones con embrujo.
Al fondo de la imagen se puede apreciar un curioso encajonamiento entre dos tajos de la vertiente derecha del valle del arroyo del Puerto.
En esta otra fotografía la fuente del cortijo del arroyo del Cerezo, a penas unos 300 m antes de llegar a la carretera donde habíamos dejado estacionados nuestros vehículos al inicio de la jornada.