lunes, junio 27, 2016

Ruta circular Sierra de Enmedio y río Chíllar


Entorno: Sierra Almijara, sector Chíllar, Sierra de Enmedio.
Hora y punto de encuentro recomendado: 8.30 am para desayunar en la Gasolinera (E.S. La Axarquía) que hay justo a la salida de la autovía A-7 que anuncia Nerja-Frigiliana. Se trata de una salida de autovía en rapa ascendente y justo arriba a la salida se encuentra la gasolinera y estación de servicio, muy fácil de encontrar y amplio aparcamiento.
Desde allí saldremos todos juntos, cada uno en su vehículo (o reagrupados en varios), a las 9.00 am,  rumbo al aparcamiento de La Cantera (antes de que corten el paso por falta de aparcamiento).
Inicio teórico de ruta: Aparcamiento de la antigua cantera (tradicional inicio de ruta).
Cómo llegar al inicio de ruta:
Si bien existe la posibilidad de iniciar la ruta desde la urbanización de San Juan del Capistrano (Nerja), lo más habitual es empezar desde la “La Cantera”. Desde julio de 2013 se puso en funcionamiento un nuevo aparcamiento vigilado para las personas que realicen excursiones por el río Chillar. El aparcamiento está situado en las antiguas instalaciones de la planta de cemento, popularmente conocido como “La cantera” que tiene capacidad para 63 vehículos y está atendido por miembros de la asociación Afadine, una vez completo, (o cuando este aparcamiento está cerrado), se utiliza el de la calle Mirto, que es por donde se accede a la pista de tierra, desde la zona ESTE de la localidad de Nerja.
Para llegar al inicio de la ruta del Río Chillar, una vez en Nerja por la Avenida de Pescia (antigua N-340) en la rotonda conocida como de Burriana, está señalizada la salida hacia “Los Cahorros del río Chillar”, tomaremos la primera salida si hemos dejado la A7 en la salida 295(Nerja-Cuevas de Nerja) o la tercera salida si la A7 la dejamos en la Salida 292(Nerja-Frigiliana), ésta es la calle de Julio Romero, continuaremos por ella durante unos ciento treinta metros, giraremos hacia la derecha por la Avenida de La Constitución y a unos doscientos cincuenta metros nos encontramos con una bifurcación que nos facilita dos opciones, dependiendo de donde queramos dejar aparcado el medio de transporte:
A) en el aparcamiento público municipal situado en la calle Mirto 
B) en el aparcamiento público municipal del rastrillo en la zona de Almijara-Flamingo, ambos aparcamientos están situados aproximadamente a unos mil doscientos metros del inicio de la ruta.
Una vez en calle Mirto caminaremos por ella unos doscientos cincuenta metros, tomando a mano izquierda el carril de los Almanchares que nos llevará en unos quince minutos caminando hasta la antigua cantera que se considera inicio de la ruta del Chíllar.
Localidad de referencia: Nerja
 Distancia a recorrer: 16 km
Desnivel a superar:  600 m
Dificultad: Media/baja
Tiempo aproximado: 8-9 horas (incluido paradas)
Punto de partida: La Cantera
Punto mas elevado: Collado previo al descenso hacia el río Chíllar (530 m)
Tipo de ruta: circular
Tipo de suelo: sendero pedregoso, terrizo, algo de campo través y el propio cauce del río Chíllar.
Meteorología prevista en la zona para ese día: cielos despejados 27ºC, viento sur de 10 km/h
Puesta de sol 21.36 pm y ciclo lunar: cuarto menguante
Mapas y Bibliografía: Disfrutar Caminando por Sierra Tejeda y Almijara (Editorial Arguval) y mapa topográfico de Miguel Ángel Torres Delgado
15 participantes: Desde Cádiz capital llegaron Manuel Limón "Premio Nobel de Senderismo" y Ana "La Arqueóloga". Y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Fali "El Retorno de Elvis", Paqui Bravo "La Pacificadora, Paco Castillo"El generoso", Miguel Fortes "El Marqués de la Viñuela", Marlis Hofer, Amaya "Dora la Exploradora", José Manuel Vázquez "El coleccionsiat de techos provinciales", Eduardo "El Padre Carras", Lena "La Amazona Bielorrusa", Rafa Castle "El Rey de las Panorámicas", Fabiola Muñoz "Tom Rider", Antonio (Federado con otro club de Málaga) y un servidor: Juan Ignacio Amador que firma la crónica y algunas fotos de la misma, donde colaboran: Fali, José Manuel, Rafa Castle.
Material recomendado:
Esta ruta se puede realizar tranquilamente con unas zapatillas de travesía, bañador o ropa que se pueda mojar. Aunque el agua del Chíllar rara vez suele superar la altura de las rodillas, siempre resulta recomendable un bote estanco para proteger la comida, llaves, móvil, cámara, etc... Pues a lo largo de todo recorrido por tramos acuáticos suele haber alguna caída y si no protegemos debidamente todo aquello que sea susceptible de estropearse con el agua, raro es que no caiga a las aguas del Chíllar: una cámara (no acuática), el móvil, comida, las llaves del coche, la cartera, etc...
Aunque hay muchos tramos de sombra también hay otros muchos de sol, por lo que debes llevar protección solar.
Mínimo un bastón de apoyo, mucho mejor dos para mayor equilibrio en las zonas resbaladizas o muy escalonadas.
No olvides dejar muda de ropa, toalla y calzado cómodo al final de cada ruta en el maletero del coche.
Alicientes principales: Las vistas sobre los valles del Chíllar e Higuerón con el telón de fondo de la línea de cumbres de Sierra Almijara, pudiendo distinguir El Lucero, Piedra Sillada, el Almendrón ó Pandera Garzón entre otras cumbres.
Además del relajante paseo (hidroterapia) por el idílico río Chíllar con su frondosa vegetación subtropical y el paso casi místico por sus cahorros que con luz de tarde se fotografían con mucho mejor luz que por la mañana.
A tener en cuenta:
1º) Nuestra intención es dejar los coches en el aparcamiento de la cantera con capacidad para 60 plazas, pero si no fuera así tendríamos que dejar los coches en el aparcamiento de C/ Mirto con lo que la ruta se vería aumentada en al menos 2 km mas y unos 50 m mas de desnivel. 
 2º) No olvides confirmar tu asistencia lo antes posible al coordinador (y la de las personas que vengan contigo): vía e-mails, What´sApp, móvil, etc.... de lo contrario te expones a verte solo/a en el punto de encuentro si ha habido un cambio de planes de última hora, suspensión, cambio o modificación de itinerario, horario, etc…
3º) Los datos facilitados en las descripciones de rutas y mapas adjuntos, son meramente orientativos respecto al planteamiento teórico previsto para cada ruta, ya que pueden ser muchos los factores que nos obliguen a modificar parcialmente el trazado de la misma y por lo tanto la distancia, desnivel, etc.
4º) Esta ruta tiene dos partes perfectamente diferenciadas, la primera por la sierra de Enmedio es como una ruta de media montaña y la segunda parte anfibia, si bien la mayor parte del tiempo se realiza caminando por el agua del río Chíllar, donde rara vez nos cubrirá por encima de las rodillas. No obstante, es bueno llevar ropa de baño, esta ruta se puede hacer perfectamente en zapatillas de trekking y pantalón corto a pesar de tener un tramo campo través (mariconadas para un espartano). 
5º) No olvides traer tu bote estanco para todas las rutas acuática/anfibia, donde casi siempre hay alguien a quien se le acaba cayendo al agua la cámara, el móvil, las llaves del coche, la comida o todo a la vez. Con el bote estanco te evitas de cualquier tipo de problemas de mojaduras.
Así como dejar muda de ropa y calzado cómodo en el maletero del coche para cuando regreses al mismo. 
6º) Preferentemente cámaras acuáticas, o compactas pequeñas con cajita o funda de protección. 
Breve descripción de la ruta
La ruta comienza por la pista hormigonada que parte a la izquierda poco antes de llegar al parking de la cantera (80 m., km. 0, hito 1), que suele ser el inicio tradicional de la ruta del río Chíllar, que de momento, vamos a ignorar. Encaramos una fuerte pendiente, girando inmediatamente a la derecha, casi 180º de manera que nos orienta en dirección noroeste atravesando una zona de fincas,  denominada “Los Almachares”, salpicada de casas con  huertas repletss de aguacates, nísperos y otras frutas subtropicales. Aunque hay varios cruces vamos siempre por el principal y en caso de duda a la derecha y siempre subiendo, hasta que llegamos a una especie de “tridente” ya terrizo y con las últimas casas a nuestra espalda, donde hay que tomar el camino que sube a nuestra derecha, marcado por un rudimentario hito de piedras amontonadas en forma piramidal.Pero con la charla que llevábamos muy cerca del lugar que aparece en la foto de abajo, nos pasamos de largo.
Nos pasamos de largo del lugar donde parte un sendero a nuestra derecha (ladera arriba), unos 50 m. despues de que la pista asfaltada pase a ser pista terriza, ascendiendo por un difuminado sendero de cabras que discurre paralelo a una pequeña cañada que llevamos a la izquierda, aunque la pendiente es fuerte vamos protegidos por la sombra de los pinos que nos acompañan, afrontando  el último tramo de “La Cruz del Pinto” por su vertiente sur siguiendo la serpenteante senda que se abre paso, entre matorral de romero y aulagas, que nos lleva directamente hasta nuestro primer objetivo.
En lugar de eso nos maantuvimos en la pista terriza, de manera que llegamos a un collado con vistas al Chíllar donbde el carril se desdobla, a la izquierda baaja al río Higuerón, con Fiigiliana, siempre a la vista y a la derecha parte un ramal secundario de pista, que después de pasar junto a un vaso de calera, nos lleva hasta el sendero, que sin margen derror nos lleva en pronunciadaascensión hasta laCruz del Pinto, donde nos encontramos con un pequeño santuario construido en 1.643, según cuenta la leyenda, el Capitán Francisco de Pinto, que habían partido de la ciudad italiana de Verona con rumbo Cádiz, se encontraba navegando frente a las costas nerjeñas  al mando de tres barcos  , cuando fue sorprendido por una terrible tormenta, desesperado, pidió ayuda a Dios, prometiéndole que si salvaba su vida y la de su tripulación, construiría un santuario sobre el punto de la franja costera que le ayudara a reorientarse y parece ser que fué este modesto cerro, su punto de referencia para buscar el refugio de la costa en medio de la tempestad.
Pero pensaron que con la cruz del pico Cielo no era suficiente, por lo que para que la promesa quedara cumplida, recurrieron a un cerro más asequible y cercano a la costa, desde donde poder acarrear el material, para poder construir el pequeño santuario, siendo el lugar escojido la modesta pero estratégica atalaya de  “La Cruz del Pinto” (hito 2, km. 2) que a pesar de sus 398 m. de altitud es un magnífico mirador 360º a la redonda, que nos sirvió para ir enumerando todas las cumbres almijareñas que desde allí podemos contemplar, mirando hacia el norte, de izquierda a derecha tenemos: el cerro de las Chapas, los tajos Negros, el Lucerillo o cerro Bartolo, el Lucero o Raspón de los Moriscos, cerro Cisne, Alto de la Garza o Pandera Garzón (el más cercano a nosotros), justo a su derecha La Cadena (a cuyos pies brotan las primeras fuentes del Chíllar), Piedra Sillada, el collado de La Ventosilla, Los Altos de la Mina, El Almendrón; hacia el ESTE gran parte del cordal del Navachica hasta el pico Cielo. Al SUR Nerja a orillas del Mediterráneo y al NOROESTE: Frigiliana a los pies del cerro del Fuerte y La Maroma a la izquierda.
Abandonamos este emblemático cerro, descendiendo sobre nuestros pasos con espectaculares vistas hacia los colosos de Sierra Almijara que acabamos de mencionar; mientras que a nuestra derecha tenemos vistas sobre el estrecho valle del Chillar unos 300 m. por debajo,  identificando  fácilmente la denominada “Presa del Salto Grande” donde con frecuencia le roban todo el caudal al Chillar, para el teórico uso de regadío y de forma encubierta para los campos de golf. Por este motivo, además del irreparable daño que se le hace al cauce bajo del Chillar, el primer tramo que se suele hacer entre “La cantera” y la rampa hormigonada del salto Grande, suele llegar seco hasta Nerja, salvo en  época de lluvias abundantes.
Disfrutando de unas panorámicas grandiosas, llegamos al “Puertecillo de La Cruz del Pinto” (hito 3, km.3,7, a 300 m. de altitud). En este punto tenemos la opción de bajar al río Higuerón por un desdibujado carril, invadido por la vegetación, ofreciéndonos a su vez la opción de remontar su cauce, para retomar esta ruta, subiendo por el denominado sendero de “La Sierra de Enmedio”. Pero  nosotros dirigimos nuestros pasos hacia una pequeña torreta de electricidad, para continuar nuestro tramo de crestería. Tal y como vamos avanzando la senda se va haciendo intermitente, si el sendero por el que vamos está muy invadido por la vegetación, mientras más nos acerquemos a la zona de crestería más fácilmente progresaremos, dejando a nuestra derecha un pequeño espolón rocoso y buscando en cada paso el mejor sitio para penetrar entre los matorrales.
Se trata del único tramo conflictivo de la ruta, que en realidad es una mariconada con un poquito de campo través, para disipar dudas, sirva como referencia encaminarnos hacia un pequeño bosquete de pinos, distante unos 400 m, situado en lo alto de la loma conocida como la Cuesta del Sordo. Seguimos avanzando dirección norte, protegidos aquí y allá por la sombra de algún pino, la senda cada vez mejor marcada y unos intermitentes puntos azules, nos confirman que nos encontramos en el buen camino, con el valle del río Chillar siempre a nuestra derecha, muy por debajo de nosotros. Hasta que ¡por fin! Llegamos al “Collado del Higuerón” (hito 4, km. 4,5, situado a 454 m. de altitud). Donde enlazamos definitivamente por un sendero homologado “P.R. Frigiliana-Fuente del Esparto”, que actualmente coincide con gran parte de la Etapa Nº5 del G.R. 249, Gran Senda de Málaga: Nerja-Frigiliana.
Este punto con vistas a la cuenca del río Higuerón es propicio para hacer la segunda parada oficial de la jornada, protegidos por la sombra de los pinos y la agradable brisa que mitiga el calor entre los meses de mayo y septiembre. A partir del “Collado del Higuerón”,  nuestro camino hasta el Chíllar coincidirá con las balizas rojiblancas del G.R. 249, Gran Senda de Málaga: Nerja-Frigiliana, (en sentido inverso al teórico), concretamente nos encontramos en el sendero de la Sierra de Enmedio, propiamente dicho. A la izquierda obviamos el sendero que en empinada pendiente desciende de forma zigzagueantes  hasta el río Higuerón (hermano del Chíllar), dicho sendero discurre por el cauce seco de un torrente de montaña en una zona donde es fácil ver la violeta arbórea, la Cuesta del Sordo.
Nosotros continuamos dirección nordeste, abandonando definitivamente la cresta que ya va a ir quedando a nuestra izquierda, a l igual que las montañas que irán adquiriendo mayor altitud conforme nos adentramos en la sierra, mientras el senderos a veces rocoso, a veces arenoso faldea las montañas que llevamos a la izquierda, mientras que a nuestra derecha tenemos la caída hacia el Barranco de Los Garzón tributario del Chíllar que viene a desembocar en el primero de Los Cahorros. Al llegar al collado situado en la Loma de las Garzas, primer bastión rocoso, desde que dejamos atrás la Cruz del Pinto, bien merece la pena detenerse para recrearse con el tramo que llevamos recorrido a nuestra espalda y con parte del que aún nos queda por recorrer, donde contemplamos la prolongación del sendero que llevamos.
A partir de aquí nos espera un perfil en diente de sierra, siendo el siguiente hito de este tramo del camino es una calera medianamente conservada, vestigio de prácticas ancestrales no tan lejanas en el tiempo, para la extracción de  la cal. No tardaremos en comenzar a cruzar numerosos arroyos, o más bien cañadas o torrenteras, generalmente seca, destacando: el Barranco Seco que sufrió un incendio hace relativamente poco tal y como delatan los numerosos restos de troncos y ramas de pino con ramas y troncos ennegrecidos, así como las conchas vacías de caracol o el Barranco del Espejo, todos ellos tributarios de la margen occidental del Chíllar (su vertiente derecha en el sentido de la corriente).
Tal y como podemos comprobar a nuestro alrededor, o bien en la distancia el bosque mayoritario es el de pino carrasco y entre el matorral predomina el romeral, intercaalaado con palmitos, enebros, esparteras, lentisco, matagallos y aulagas. Hay zonas en la que los árboles son de escaso porte, otras donde domina el matorral y algunas con ejemplares de mayores dimensiones por haber escapado a los fuegos, afortunadamente en algunos tramos la sombra de los pinos nos da una tregua para paliar el esfuerzo que requieren los numerosos tobonaes especialmente el último, un zig-zagueante tramo empedrado, que denota haber sido un sendero de arrieros certifica que ya estamos cerca de llegar al punto mas alto de nuestro recorrido, se trata del “Collado del Chillar” o de "la Cuesta Jiménez" (hito 5, km. 7 a unos 520 m. de altitud), que es la que tenemos que descender para llegar hasta el río Chíllar, cuyas aguas ya comenzamos a escuchar desde la distancia, por su vertiente contraria podemos ver como sube (o baja) el sendero por la denominada "Cuesta de Los Galgos" y el lugar donde se cruza con la famosa acequia del río Chíllar, cuyo acceso desde la toma de agua, también conocida como "Agua de la Presa" está cortada desde hace relativamente poco, para evitar accidentes innecesarios o desapariciones de senderistas desaparecidos que escogieron esa vía para adentrase en la sierra. Al otro lado del Chíllar preside el paisaje el alto de La Comatocha, que nos impide la visión sobre los imponentes tajos del Almendrillo y el Almendrón justo detrás.
Nuestro sendero ziz-zaguea en empinado y escalonado descenso, llevando a nuestra izquierda el “Alto de la Garza” ó “Pandera Garzón” y en el tramo final caminando junto a los paredones del tajo de Las Chorrerillas con sus características tobas calcáreas y la caída hacia el Chíllar a nuestra derecha,  accediendo al río a la altura del paraje conocido como  “El Rincón de los hermanos” (hito 6, km. 7,5, a 380 m. de altitud, curiosamente, sólo 15 m. más bajo que “La Cruz del Pinto”). A pesar de que para aquella jornada daban menos de 30ºC por la zona de Nerja, el calor que soportamos en el tramo de la Sierra de Enmedio, fue poco menos que una prueba de supervivencia. El pobre Chuckie, antaño incansable, pero que a sus 10 años (70 de persona), cada vez lleva peor las rutas de montaña en verano, intentaba refrigerar, bufando ronco como una vieja locomotora, parando cada 500 m a darle de beber, tan agobiado lo vi al pobre, que antes de afrontar el último repecho hasta el collado del Chíllar gasté toda mi botella de litro y medio de "Aquarius" en refrescarle todo el lomo y la cabeza, mano de Santo, para poder llegar hasta las aguas del Chíllar, que quien mas y quien menos vivió como la llegada a un oasis tras el secarral del sendero de la Sierra de Enmedio, donde hasta las piedras del sendero parecían echar fuego.
Al llegar al Chíllar tenemos la opción de descender un corto trecho aguas abajo, para inmediatamente después cruzarlo y subir por la Cuesta de los Galgos hacia la Fuente del Esparto: Iniciar el descenso río abajo hasta la Cantera; o bien remontar un trecho del Chíllar, como hicimos en nuestro caso hasta el lugar conocido localmente como "Casa de la Presa", que por encontrarse en ruinas, la Junta de Andalucía ordenó demoler recientemente. Este es el lugar donde se encuentra el azud con las compuertas correspondientes para la toma de agua de la famosa acequia del Chíllar, que en sus primeros metros se ensancha lo suficiente, haciendo las veces de una maravillosa alberca de aguas frescas y cristalinas, donde antaño era tradición darnos un buen baño. Sin embargo, actualmente se encuentra completamente vallada, al igual que la popular alberca del Pozo Batán en el río Higuerón, principalmente para evitar algunos accidentes y rescates que tuvo que llevar a cabo la Guardia Civil de bañistas que se habían lanzado al agua y después no podían salir por sus propios medios, pues carecen de escalerillas al uso y según el nivel de sus aguas y la destreza del bañista, salir de las mismas puede resultar complicado.
Que hay aguas arriba de la "Casa de la Presa" (o "toma de agua de la Acequia"):
http://comandopreston.blogspot.com.es/2010/08/integral-del-rio-chillar-desde-la.html
Entre los 400 y los 500 m de altura la pendiente disminuye al 6,5%. (TRAMO 4) El río fluye por un valle abierto rellenado por sedimentos, a 10 km de la desembocadura. Por aquí se le unen varios barrancos, como el Pradillos, por su izquierda, tal y como avanzamos río arriba, por aquí nos encontramos con una zona donde las aguas parecen estar teñidas de un tono anaranjado por los minerales del fondo. Más adelante, dejamos a la derecha el imponente Almendrón, a cuyos pies vemos una tremenda torrentera, es la antesala de Los Cahorros Altos, distante unos 2,5 km río arriba de la Casa de la Presa, más anchos que los Cahorros Bajos, pero con las paredes mucho más altas y un lugar lleno de magia con las chorreras cayendo por las paredes a la vez que forman y dibujan las tobas calcáreas.
(TRAMO 3) Poco después de Los Cahorros Altos, el Chíllar traza una curva de izquierdas y más adelante una cerrada de derecha, donde hay un salto de unos 3 m, difícilmente salvables para gente torpe en las trepadas (como es mi caso), sino es por la ayuda de una cuerda y/o algún tronco apoyado que a modo de improvisada escalera, siempre me han servido para continuar aguas arriba. Y después de dejar atrás unos bonitos pasillos marmóreos, el Chíllar se abre paso entre un denso mar de adelfas, que hacen muy necesarias unas gafas de sol (o de vista), para protegernos de que se nos meta alguna rama en el ojo, porque muchas están inclinadas contra nosotros debido a las crecidas invernales.

Tras una pronunciada curva de derecha, llegamos a la denominada "Cascada Final", que no es tal, porque todavía queda un buen trecho río arriba. Mas o menos se puede considerar "Final" respecto a la progresión desde el punto de vista senderista, si bien, se puede continuar aguas arriba, remontando por la loma de la izquierda, poco antes de llegar a dicha cascada, pero no merece la pena si no llevamos material específico de barranquismo por la sucesión de saltos que nos encontraremos más adelante. Además llegar hasta aquí ya lleva bastante tiempo, como para intentar seguir remontando el Chíllar.
¿Qué hay más allá de la denominada "Cascada final"?
http://comandofenix.blogspot.com.es/2015/06/buscando-el-nacimiento-del-chillar.html
Las denominada "Cascada Final" es el comienzo del tramo, por el que el río discurre entre los 640 y los 500 msnm, con una pendiente del 26% y solamente 750 m de longitud, se caracteriza por sus rápidos y cascadas (alguna, de más de 20 m de altura) encajados dentro de una garganta estrecha, que hace necesario el uso de técnicas de barranquismo, sin que existan reuniones, ni placas de seguridad previamente instaladas.
Posteriormente, desde los 640 a los 800 m, aparece una garganta de poca profundidad encajada en un valle amplio, formado por fenómenos de origen glaciar. (TRAMO 2) La pendiente media es del 10,5 %, por esta zona el Chíllar no es más que un regato y la vegetación de ribera es tan densa en algunos puntos que muy difícil abrirse paso, pero el pasaje montañoso es grandioso.
En su curso más alto,(TRAMO 1) por encima de los 800 m, la pendiente media es del 26,5%. Su nacimiento se sitúa en el pie de monte de Piedra Sillada.
Volviendo a la descripción de nuestro itinerario, al llegar al Chíllar, optamos por remontar su cauce hasta el azud, donde se encuentra "La Toma de la Acequia" (ya nos debemos de olvidar de la denominación "La Casa de la Presa" pues después de haber sido demolida, sus ruinas se han quedado tan mimetizadas por la vegetación, que ya casi ni se ven y podría prestarse a confusión. No sé si ha sido la baliza del GR-249 (Gran Senda de Málaga) con unas aspas indicando que el sendero ya no sigue río arriba, la que ha provocado que el antaño sendero que se encontraba bastante despejado hasta la Casa de la Presa, en esta ocasión se me antojara mucho más cerrado de lo que lo recordaba de anteriores ocasiones. En cualquier caso, fuimos remontando río arriba, a veces por su cauce, a veces por el cerrado sendero, hasta llegar a la toma de la Acequia, cuyo acceso nos encontramos totalmente cercado por una alambrada. Se añoran los tiempos en los que éramos muy pocos los que llegábamos hasta aquí y no había tantas restricciones.
Como ya era una hora prudencial para el almuerzo, decidimos, iniciar el descenso propiamente dicho con la intención de hacer la parada de la comida en la primera poza que viéramos con cascada y amplitud suficiente para que pudiéramos comer con comodidad los 15 componentes del grupo. Finalizado el almuerzo iniciamos el descenso por el mismo cauce del río, afrontando numerosos destrepes cada vez que llegábamos a uno de los numerosos saltos que nos encontramos por este tramo (TRAMO 5) por donde el Chíllar discurre entre los 400 y los 260 m sobre el nivel del mar, directamente sobre los mármoles dolomíticos de la roca madre, con una pendiente del 9,3%. Donde se intercalan dóciles tramos llanos con rápidos, cascadas, fuentes y pequeños jacuzzis naturales.
Más adelante llegamos al denominado tramo de los bolos, donde debemos abandonar el sendero que hasta aquí discurre por el margen derecho, para pasar a su margen izquierdo, destrepando por grandes escalones, donde se hace imprescindible el uso de las manos, al llegar a la altura de un gran tajo a la derecha del cauce, nos encontramos con una poza idílica alimentada por una gran chorrera bajo la cual nos metimos más de uno, recibiendo un magnífico masaje de hidroterapia en cabeza, hombros y cervicales, superado los primeros segundos de frescor del agua, daba hasta pena abandonar el contundente, pero terapéutico chorro, que caía sobre nosotros.
Es esta una zona donde nos encontramos con una sucesión de pozas y pequeños saltos de aguas ideales para darse un buen baño y hacer el amor si se tiene suficiente intimidad, preferiblemente de lunes a jueves, con menos tránsito de excursionistas. El gentío que ya nos encontramos unos metros mas abajo, nos indicaba que ya habíamos llegado a la denominada “Poza Grande” (hito 7, km. 8,6 a unos 305 m) y que suele ser el lugar escogido por el 90% de los excursionistas que hacen la ruta del río Chillar para darse un buen baño y emprender el camino de regreso sobre sus pasos. Aquí tuvimos que pedir permiso, para que se retiraran unos metros a un lado y dejarnos espacio libre para poder fotografiar a los compañeros bajo la idílica cascada, sin extraños en la foto.
A escasa distancia de la "Poza Grande", aguas abajo, nos encontramos con la última zonas abrupta, donde los grandes bloques de roca te obligan a abandonar el cauce, salvándolo fácilmente con la ayuda de las manos por el lado izquierdo al igual que en la ocasión anterior (siempre hablando en el sentido de nuestra marcha aguas abajo). Este paso de cascadas sucesivas donde el Chillar baja entre preciosos saltos de agua que van cayendo de bloque en bloque, se encuentra donde el río gira bruscamente para cambiar la orientación sureste por la suroeste.A lo largo del recorrido es frecuente encontrrarnos con numerosos pinos caidos sobre el lecho del río, pues con frecuencia los pinos crecen en laderas demasiado escarpadas y la tierra sobre la que se sujetas sus raices tienede a erosionarse muy fácilmente con cada temporal de lluvias torrenciales, poco frecuentes en laa zona, pero cuando se producen tienen un efecto demoledor, por el mismo motivo solemos encontrarnos con grandes caos de rocas, como recien caídos a los pies de los tajos.
En el siguiente tramo el Chíllar (TRAMO 6) discurre entre los 260 y los 140 m de altura, que finaliza, en la Fábrica de Luz, también conocida como "El Salto Grande", después de pasar por lo emblemáticos cahorros. De manera que desde  la Poza Grande hacia abajo, el Chíllar se nos presenta cada vez más dócil, intercalando amplios tramos rectos y muy llanitos, con pequeños rápidos, que no ofrecen ninguna dificultad para ir bajando continuamente casi sin darnos cuenta, disfrutando durante todo el recorrido de una exuberante vegetación subtropical, además de la constante música del agua por la que vamos caminando durante la mayor parte del recorrido, salvo pequeños tramos intermitentes de sendas paralelas a la orilla, que nos permiten evitar algunos tramos escalonados que podrían resultar algo resbaladizo.
Otro factor digno de tenerse en cuenta en este itinerario, es el espectacular juego de luces y sombras que nos ofrece el angosto valle del Chillar, con los rayos del sol abriéndose paso entre la selvática vegetación que nos envuelve, reflejándose en la superficie de las cristalinas aguas, como un millón de diamantes en constante movimiento. Y es que la belleza y el encanto de este modesto río, deja totalmente boquiabierto al senderista que por primera vez se encuentra con la magia de sus cahorros (hito 8, km.12, a 150 m.), angostas paredes rocosas a modo de pequeños desfiladeros, tan encajonados que en algunas ocasiones podemos tocar ambas paredes con los brazos extendidos. En este punto el juego de luces y sombras es una auténtica maravilla, todo un desafío para el fotógrafo que pretende recoger en una imagen la impresionante belleza del lugar, entre estas verticales paredes rocosas, donde el sol se refleja, tras rebotar en el agua que por los cahorros corre aún más alegre y cantarina. Tres son los cahorros por los que vamos a pasar, desde el primero al tercero no habrá más de 400 m. de distancia y en medio la única zona donde el cauce del Chillar se ensancha un poquito, a esta zona se la conoce popularmente como “La Laguna o vado de Los Patos”, constituyendo junto con las pequeñas pozas la única zona de baño en todo el río, donde aprovechamos para hacernos la última foto de grupo.
A penas a un kilómetro escaso del último cahorro, llegamos a la anteriormente mencionada “Presa del Salto Grande” (hito 9, km. 12,9, situada a 135 msnm), donde se le roba al Chíllar la mayor parte de su caudal, a veces el 100%, aunque a nuestro paso nos encontramos con un pequeño sobrante de la acequia que permitía un caudal ecológico que nos fue acompañando hasta mas allá de la cantera. Se ve que esto también depende de la época o/y horas del día, porque por la mañana, no llegaba ni una gota de agua a la zona de la Cantera. Desde la denominada presa "Centralita" del Santo Grande, hasta la Cantera, son algo más de 2 km de caminata, donde con frecuencia el cauce del río no suele llevar aguas, debido a los métodos chapuceros y tercermundistas de quienes tienen su monopolio. No obstante, aunque el valle se ensancha mas por esta zona la belleza nos acompaña hasta los últimos metros del recorrido, con vestigios de antiguas torretas de electricidad, ruinas de viejas casetas de agua, la rudimentaria acequia y algunas cuevas en la zona alta de la ladera, que a buen seguro fueron habitadas en la Prehistoria, debido a su magnífica posición, las bondades del clima de la zona y la abundante agua y fauna que ha existido siempre en esta zona.
Llegando al aparcamiento de la antigua fábrica de cemento, unas nueve horas después de iniciada la marcha, tras numerosas paradas, baños y sesiones de fotografía. Completando los 16 km de este recorrido que combina un tramo de montaña con preciosas vistas hacia un buen número de cumbres míticas de Sierra Almijara, donde el gran protagonista es el tramo que va desde el azud de la "Toma de la acequia" hasta la Cantera (130 msnm) que marca el inicio del último tramo del Chíllar (TRAMO 7) hasta su desembocadura en el Mediterráneo, a las afueras de Nerja, entre polvorientos cañaverales, poco antes de pasar bajo el viaducto se le une su río Hermano el Higuerón, con el que comparte muchas similitudes, cahorros, pozas, rápidos, rincones paradisiacos y caudal profanado y esquilmado en sus últimos tramos, motivo por el cual, discurren sin un mínimo caudal ecológico como está estipulado según la CEE.
El Chíllar tiene una longitud de sólo 17 km, y por la cercanía de las montañas al mar Mediterráneo su desnivel medio es muy elevado, del 7,3 %. A diferencia de la mayoría de los ríos de la vertiente mediterránea andaluza (cuenca hidrográfica sur) que suelen estar prácticamente secos o muy mermados en verano, debido a las características de sus fuentes y los materiales cársticos de Sierra Almijara disfruta de un caudal relativamente constante a lo largo del año.
Tal y como hemos descrito el río Chíllar se puede dividir en siete segmentos, según las características de pendiente y terreno que recorre. En todos los tramos se aprecia el aumento de altura por efecto de la eustasia, que es una de las causas principales, donde residen las variaciones que puede experimentar el volumen total de las aguas contenidas por las cuencas oceánicas, en razón de los cambios climáticos, especialmente los más importantes y de largo periodo, representados por la alternancia de las glaciaciones e interglaciaciones. El ejemplo de la glaciación de Würm  es elocuente: durante ese periodo la masa de las aguas marítimas evaporadas y progresivamente congeladas sobre los continentes hizo bajar el nivel de los mares en unos 120 m

lunes, junio 20, 2016

Descenso del arroyo Padilla y río Guadalmina

Hora y punto de encuentro recomendados: 7.00 o como muy tarde, 7.30 am en la rotonda de entrada a Benahavís, donde una minibús de 22 plazas nos recogerá para llevarnos hasta el inicio de ruta.
Dónde dejar los coches: Se recomienda llegar a Benahavís (como muy tarde a las 7.15), al llegar a la rotonda de entrada, tomamos el ramal de la derecha (paseo fluvial del río Guadalmina) y aparcamos en el primer hueco que veamos, es la misma zona de parking para hacer Las Angosturas, dejamos el coche bien cerrado, metemos la llaave en el fondo del bote estanco y regresamos caminando a la rotonda que será donde nos recogerá la minibús a las 7.30 am
Dónde desayunaremos: Desayunaremos con lo que lleve cada uno, En un punto intermedio entre el lugar donde la minibús nos deje y la cabecera del arroyo Padilla.
Dificultad: Alta/Muy Alta, tanto física como mentalmente, por la incomodidad del terreno y porque hay que llevar un ritmo alto y con pocas pausas si no queremos que nos coja la noche.
Longitud aproximada: 19 km
Desnivel aproximado: -700 m (de descenso)
Tipo de suelo: la mayor parte se hace por el lecho del río Guadalmina, con muchos tramos con piedra resbaladizas y pocos de arena donde uno puede caminar más relajado. Campo través, especialmente una loma por la que hay que abrirse paso entre altas jaras pringosas y descender por un terraplén, para esquivar un salto que hay en la cabecera de más de 20 m de altura. El 99% del recorrido se puede hacer por fuera del agua si se desea.
Crónica: Juan Ignacio Amador Tobaja
Fotografías: Manuel Serrato, José Manuel Vázquez y Juan Ignacio Amador
RECOMENDABLE:
Botas o zapatillas de trekking (de uno o dos números más), bote estanco o equivalente BAÑADOR O ROPA QUE SE PUEDA MOJAR (no es necesario neopreno). Llevar comida y bebida suficiente para todo el día, incluido el desayuno que tomaremos en plena sierra donde nos deje el minibús. LLevar botiquín (Ibuprofeno, tobilleras, rodillera, reflex, betadine, pomada para las rozaduras, "After bite", etc...) y linterna por si nos pilla la noche.
Cámara acuática o cámara compacta pequeña, con funda acuática de protección.
No llevéis bastones metálicos, que lo podéis perder al saltar a las pozas. Quien tenga costumbre de llevar bastones, mejor improvisarlos con las abundantes ramas de pino seco que nos encontraremos a lo largo del recorrido.
Mientras más ligero de equipaje vayáis mucho mejor, más allá de la comida y bebida necesarias para todo el día.
Dejar muda de calzado y ropa en el maletero de los coches que habrá que dejar en Benahavís. Protección solar.


Participantes:
Marlis Hofer y Manuel Esteban, que vieron cumplido en aquella jornada un proyecto que tenían en mente desde hacía mucho tiempo, dando muestras de una extraordinaria preparación física y mental. Paco "El Generoso" siempre atento a las ayudas en los pasos más delicados, al igual que Elena "La Chica que hablaba con los árboles" y José Manuel Vázquez "El coleccionista de vértices geodésicos"! que es un auténtico todoterreno y que disfruta como muy pocos de las rutas acuáticas. Al igual que Sonia Castro  en quién está inspirada el personaje de "Catwoman" (Super héroes de MÁRVEL), a la postre se convertirían en mis gregarios de lujo, cuando empecé a sufrir los problemas que más adelante comentaré; Pepe Guerrero "El Maestro Geobotánico" a su sabiduría hay que añadir su magnífica pericia para progresar por los terrenos más agrestes. Una vez más volvió a demostrar sus tremendos conocimientos sobre Sierra bermeja, donde se desenvuelve como pez en el agua; Manuel González Luna "El Pintor de Montparnase" al que todos estamos a ver con su súper cámara a la busca y captura de la mirada y expresiones naturales de los compañeros/as de ruta, así como de los paisajes más bonitos de cada itinerario, en esta jornada iba sin cámara y volaba sobre sus rocas, a sus 70 años con sus dos horas diarias de entrenamiento está hecho un chaval, tanto es así que durante la mayor parte de la jornada fue "teté de la course" y aprovechó para echarse más de una siesta mientras el resto del grupo llegaba a su posición; Manuel Serrato "Tocando el vacío" un auténtico montañero de leyenda que en plena batalla contra la báscula no pierde un ápice del espíritu espartano de sus mejores tiempos, para evitar la última poza y evitar un talud expuesto, se metió en pleno monte cerrado, desde donde volvió a descender al río con la pericia de los montañeros más experimentados; Fran "Benjamin Button" y Alicia "en el país de las Maravillas", una versión a la española de "Cuando Harry encontró a Sally" cada año van a mejor su espíritu siempre joven y alegre se refleja en un estado de forma física que más de uno no tuvo ni a los 18 años, su alegría y positividad, unidas a su pericia hacía que los viéramos con más agilidad que una nutria por las pozas del Guadalmina; Paqui "La Pacificadora" una auténtica espartana y magnífica compañera de aventuras que tuvo la mala suerte de caer de espaldas pegándose con una piedra cerca del coxis 200 m antes de la poza donde hicimos la parada del almuerzo, poco después tuvo la disciplina espartana de despedirse del grupo cuando llegábamos al vado del Caporal para tomar el comodín del ramal de la izquierda que a la postre les permitió llegar a Benahavís dos horas antes que el resto del grupo, por este carril la acompañaron su marido Rafael Molina "El Retorno de Elvis" un auténtico coloso de las montañas y los ríos, que con gran interés se estuvo interesando por la evolución del grupo manteniendo contacto telefónico en repetidas ocasiones una vez que llegaron a Benahavís y Eduardo González "El Padre Carras" que también sufrió un gran batacazo en la primera mitad del recorrido, aguantando el dolor con estoicismo y que estimó oportuno hacer de buen samaritano acompañando a Paqui y a Fali por el Camino de La Cañada; Romualdo "El Trovador de la Senda" que se apuntó a última hora y demostró estar en un estado de forma física fantástico, se le vió la mayor parte del tiempo en la "tete de la course" caminando con la agilidad dee un felino y disfrutando del paisaje como sólo los poetas consiguen hacerlo; Celia Barreira "La Hechicera du sao Paulo" me enviaba un What´sApp de madrugada comentándome que finalmente no podía venir por no haber dormido nada en toda la noche y un servidor Juan Ignacio Amador, que aquel protagonizó de forma involuntaria un remake de la película "Cometieron tres errores" aunque fueron mas como quedará de manifiesto en la crónica. 
Lo mejor: saltos y rincones mágicos del arroyo Padilla como el bosque de helechos a los pies del salto Grande. Y la sucesión de pozas, saltos del Guadalmina y algunos tributarios, además de la sensación de ser los primeros en pasar por muchos rincones recónditos del valle.
Lo peor: Las piedras resbaladizas del Guadalmina nos obligan a ir mucho más despacio de lo que uno quisiera y algunos tramos se hacen interminables.
A tener en cuenta:
1º) Este tipo de rutas puede resultar muy atractiva a primera vista, por la emoción de lo salvaje y lugares casi inéditos, pero hay que venir muy mentalizados para sufrir las incomodidades de los numerosos obstáculos, vegetación salvaje, cauce con piedras sumamente resbaladizas, sanguijuelas que se le pueden colar hasta en tus partes íntimas (que se suelen enganchar en nuestras piernas en algunos toboganes camufladas entre el verdín) y la frustración de querer caminar más rápido y no poder por lo resbaladizo del terreno. 
2º) Superada la mitad del recorrido la ruta puede resultar extenuante y si no se tiene la suficiente forma física (y mental) puede resultar interminable. Siendo por ello obligado abandonar el cauce del Guadalmina al llegar al vado del Caporal (tomando el ramal de la izquierda) que discurre más o menos paralelo al río Guadalmina con el que vuelve a cruzarse pocos kilómetros antes de llegar a la presa.
3º) Hay que escoger calzado muy cómodo, preferentemente un número mas y bien domado, que a nadie se le ocurra estrenar botas ese día. 
4º) Una vez que abandonamos el cauce del río al llegar al Vado de Los Almágreles, tomando el ramal de la derecha que nos lleva al Camino de la Cañada, nos encontramos con una valla metálica que corta el camino, a pesar de que en teoría se trata de un camino público, que de hecho está recientemente balizado por el Ayuntamiento de Benahavís, viéndonos obligados a saltar el vallado. Más adelante nos encontramos con otra verja, muy cerca del embalse, pero de momento sin alambrada a los lados que nos impida el paso.
5º) Esa noche no quedes con nadie para cenar, este tipo de ruta se sabe cuándo empieza pero nunca cuando acaban.
Resumen del itinerario:
Tramo 1: Arroyo Padilla (cabecera oeste del Guadalmina)
Tramo 2: Del Nacimiento del Guadalmina al vado del Caporal
Tramo 3: Del vado del Caporal al vado de Los Almagales (interminable tramo de los meandros del Guadalmina)
Tramo 4: Del vado de Los Almagales a Benahavís por el Camino de la Cañada.
Anécdota en el punto de encuentro:
Antes de montarse en la minibús, Alicia me preguntó si al llegar a Benahavís haríamos el tramo de Las Angosturas del Guadalmina, a lo que le contesté con sonrisa de póker que "dependía de la hora a la que llegáramos, aunque este tipo de rutas se sabe cuando empiezan, pero no cuando acaban".
Cómo llegar al inicio de ruta:
Tanto los compañeros, como la minibús de 22 plazas de la empresa Transandalucía con cochera en Marbella 952.77.37.31, que nos ofreció un servicio estupendo y a un precio muy razonable, estábamos puntuales antes de las 7.30 en la rotonda de entrada al pueblo de Benahavís, desde donde enlazamos con la carretera que va de San Pedro a Ronda a través de los campos de Golf del Higueral y de los Arqueros, mientras Catwoman denunciaba la escandalosa cantidad de agua destinada a los campos de golf.
Al llegar al Puerto del Madroño (1.060 m), tomamos el desvío que anuncia Pujerra (carretera Paisajística), recorriendo algo más de 3 km hasta llegar al inicio de una pista terriza que queda a la izquierda de la carretera en cuya entrada nos encontramos con un cartelón de "Peligro de incendio". En la siguiente curva de la carretera hay un amplio rellano donde la minibús pudo dar la vuelta sin ninguna dificultad, dato importante para informar a la empresa de autocares que tengamos pensado contratar. Para ello nos fue muy útil la comprobación en los días previos con el programa Google Earth, que también incluye la carretera paisajística de Pujerra (cualquier día me sacan cagando).

Breve descripción de la ruta:
Aproximación por la pista forestal hasta el arroyo Padilla:
Tal y como estaba previsto comenzamos a caminar por la pista forestal y como hacía algo de fresco no nos detuvimos hasta llegar a la primera curva que coincidía con un cortafuegos que llega hasta el fondo del valle, mientras los primeros rayos de sol de la mañana comenzaban a calentar esa zona situada a unos 850 msnm donde desayunamos 
 inmersos en un interminable mar de pinos, recreándonos con el valle del Guadalmina a nuestros pies, encajonado entre sierra Bermeja al oeste (a nuestra derecha) y Sierra Palmitera al este (a nuestra izquierda) y las azules aguas del Mediterráneo cerrando el horizonte al sur.
Aprovechando tan magnífico escenario para hacernos la primera foto de grupo. Reanudada la marcha continuamos en suave descenso por la pista para completa el kilómetro y trescientos metros que nos separa del inicio de ruta propiamente dicho, atravesando una primera cañada, después una segunda y después una tercera, que coincide con una cerrada curva de la pista terriza por dónde venimos, reforzada con un murete de piedra, que es el arroyo Padilla propiamente dicho. 
A diferencia de mis dos experiencias anteriores ahora se encuentra en este lugar una caseta de agua y al lado un panel informativo sobre el Pilar del arroyo Padilla, que también se encuentra allí mismo.
Tramo 1: Arroyo Padilla (cabecera oeste del Guadalmina)
Este es el lugar donde comienza nuestro descenso, se trata del arroyo Padilla, cuya cabecera queda cerca del puerto de Juan Agustín, parte alta de la variante Pujerra-Igualeja (una de las rutas estrella de la zona más bonita de castaños del Valle del Genal). Normalmente al llegar la época estival el cauce del arroyo Padilla se nos presenta seco y arenoso, mientras vamos descendiendo bajo un denso pinar, pero en esta ocasión a todos nos sorprendió gratamente el sonido del agua antes de llegar al vado, donde estuvimos improvisando bastones con las abundantes ramas de pinos amontonadas en este lugar, tal y como aconsejé e mis compañeros en los días previos en vez de llevar nuestros bastones telescópicos para evitar que se perdieran en el fondo de alguna poza. Ese fue mi primer gran error, porque salvo tres o cuatro pozas el resto son evitables con un rodeo por fuera. Y probablemente yo fui quien más echó de menos  mis bastones con mango en forma de "T" para mantener el equilibrio caminando por las interminables y resbaladizas piedras del Guadalmina, en sustitución improvisé un bastón con una rama de pino robusta, pero algo curvada a cuyo peso no le di importancia en aquel momento, pero el cansancio que todavía siento en mi brazo derecho mientras escribo estas líneas demuestra que fue otro de mis tres errores de inicio.
El primer tramo de la ruta lo hacíamos caminando bajo la sombra no ya sólo del denso pinar sino de las mismas laderas que nos flanqueaban, pues el arroyo padilla todavía discurre muy encajonado en este tramo mientras vamos pasando alternativamente de una orilla a otra, vadeándolo en numerosas ocasiones, donde se alternan pequeñas pozas aisladas, a los pies de cada salto que nos obliga a realizar destrepes cada vez de mayor altura, dejándote como alternativa remontar y descender por empinadas laderas sin senda hasta retornar de nuevo al cauce.
Uno de los hitos que más nos llama la atención en esta zona es la existencia de los “morteretes”, una especie de especie de marmitas de gigante, creadas artificialmente por los romanos sobre las grandes piedras del cauce, para limpiar el mineral de metal, con el agua del arroyo.
Un destrepe escalonado de al menos 5 m de altura, nos avisa de la proximidad del "Salto Grande" donde el arroyo nos sorprende con una cascada de unos 15 m de altura a cuyo borde nos asomamos con las debidas precauciones, para disfrutar de tan magnífica balconada. Pero ¿cómo salvar este salto?: llegado al salto grande, debemos remontar la ladera del margen derecho del arroyo, unos 20-25 m, manteniéndonos cerca de la divisoria de aguas, para inmediatamente después comenzar a descender  abriéndonos pasos por un mar de jaras pringosas de más de 2 m. de altura y aulagas, donde cada metro avanzado equivale a una pequeña conquista, hasta que por fin se llega a un terraplén de piedras sueltas, que nos conduce a un bosque de helechos, típico por otra parte de zonas más altas de Sierra Bermeja, que pronto iremos dejando atrás.
Sin embargo, me demoré más de la cuenta a la hora de hacer fotos de los últimos compañeros que abandonaban la balconada del salto Grande y cuando me quise dar cuenta, tenía a la mayoría de compañeros por delante mía, caminando en fila india por la empinada ladera sobre el mar de acículas y pinos de todos los tamaños. No le di mayor importancia porque recordaba que mientras fuéramos subiendo íbamos bien, pero él no desviarnos rápidamente a la izquierda (dirección sur) hacia el mar de jaras, hizo que nos topáramos con la misma pista forestal del inicio de ruta, unos 800 m al S-E de donde habíamos comenzado el descenso, continuando un corto tramo por la pista que tomamos a la izquierda, dirección S-E, hasta cruzarnos con el primer tributario por el que descendimos hasta el idílico bosque de helechos, donde nos esperaba con creciente preocupación nuestro admirado Maestro Pepe Guerrero, que había se ceñido con fidelidad a la detallada descripción de la ruta enviada en los días previos a los compañeros que habían confirmado su asistencia, convirtiéndose de ese modo en el único integrante del grupo en llegar al "vado de la Herrería" donde ahora nos encontrábamos, ciñéndose al guión previsto, y es que a sus magníficos conocimientos como naturalista (auténtica biblioteca andante), hay que añadir su magnífico instinto montañero a la altura del mismísimo Valentín "El Rey de la Montaña" o Don Manuel Manzanares "El Cartógrafo de su Majestad", especies en extinción.

A título informativo diremos que una vez en el Vado de la Herrería, si tomáramos el ramal de pista de la izquierda, dirección Este, nos llevaría hacia el arroyo del Santo, que también lo cruza para enlazar con viejos senderos forestales que llegan hasta las ruinas de la Casa del Guarda de la Resinera Española, en un punto intermedio de la carretera A-376 entre la Venta El Madroño (la de los moteros) y el Puerto del mismo nombre, pero tomando el primer ramal a la izquierda nos devolvería a la pista forestal del inicio de ruta. Y tomando el ramal de la derecha nos llevaría a una bifurcación que de seguir dirección N-O, a la derecha, nos llevaría de vuelta al punto de inicio y de hacerlo en dirección SUR se mantiene más o menos paralela al curso del río, pero unos 200 m por encima del mismo, por su margen derecho.

Pero tal como teníamos previsto realizamos la primera parada técnica que algunos aprovecharon para acercarse a los pies del salto grande con su bonita cascada, cerca de la cual se le une un pequeño tributario, que no es otro que el que discurre por la primera cañada que atravesamos por la pista forestal al inicio de la caminata.
En los primeros 200 m aguas abajo del vado de la Herrería, el arroyo Padilla discurre encajonado entre lo que parecen dos bancales colonizados por un cerrado mar de helechos en ambas orillas, escogiendo en nuestro caso el de la izquierda para abrirnos paso como si estuviéramos en Parque Jurásico, en recorridos tan largos y con tan pocas vías de escape, hay que aprovechar cualquier zona medianamente despejada para avanzar por fuera lo más deprisa posible para compensar los numerosos obstáculos que nos podamos encontrar más adelante.
El arroyo Padilla queda encajonado en algunos puntos por sendos paredones peridotíticos que nos dejan la opción de destreparlos o bien descender dejándonos llevar por sus pequeños pero divertidos y dóciles toboganes, si bien estos toboganes tienen invisible se trata de los famosos "gusanitos del Guadalmina" (o más bien del arroyo Padilla), pequeñas sanguijuelas que después de lanzarnos por los toboganes nos encontraremos pegadas a nuestras piernas, bañador, espalda y cualquier punto de nuestro cuerpo que haya tenido contacto con su zona de verdina. Normalmente muy pequeñas, aparentemente inofensivas, pero realmente desagradables, sobre todo cuando las ves reptando sobre tu piel o peor aún cerca de tus zonas íntimas tal es el caso de una compañera que se encontró cerca de sus partes más íntimas cuando cerca ya del final del recorrido fue a hacer un pis. Leído así puede dar risa, pero 48 horas después no paro de rascarme las piernas entre el mapa de arañazos que tengo por todo el cuerpo.
Aunque orientativamente las rutas de río no tienen más complicación que seguir el curso acuático, no quería perder la cabeza del grupo para cumplir con mi obligación como guía. Sin mis dos bastones había momentos que me sentía bastante vulnerable a la hora de mantener el equilibrio mientras caminaba sobre las piedras resbaladizas y para colmo el pantalón que había escogido para esa ruta fue otra mala elección optando por tela recia (buena para el contacto con las rocas), pero malo en cuento a la rigidez y el tiro tan corto que me impedía dar zancadas largas cuando necesitaba buscar un apoyo largo entre roca y roca. Al bastón curvo no terminaba de pillarle el tranquillo aunque era mejor que nada, pero cada vez me resultaba más pesado, por lo que no me quedó otra que caminar en el grueso del pelotón con la tranquilidad de saber que todos los componentes del grupo se desenvolvían con mucha más destreza que un servidor, quedándome incluso de cola, cada vez que me paraba para hacer algunas fotos mientras intentaba enfocar con precisión y los compañeros me iban adelantando y distanciándose cada vez más por la propia inercia de la marcha.
Ni que decir tiene que los peores tramos del recorrido son aquellos donde el río tiene menos profundidad y no nos queda más opción que caminar por el cauce, porque la amenaza del resbalón es contante, así como la tensión de tener que ir guardando el equilibrio, eligiendo con sumo cuidado el lugar donde apoyamos los pies en cada momento, negociando entre: rocas resbaladizas, redondeadas o lisas, intentado evitar las rocas movibles o las piedras cada vez mas resbaladizas conforme comienza a aumentar el verdín en el fondo, raro será aquel/la que escape a alguna caída o resbalón, intentando evitar a toda costa caer de espaldas.
Aproximadamente a un kilómetro escaso del vado de la Herrería, donde se encuentra el bosque de helechos, siguiendo el curso del arroyo Padilla, llegamos a la confluencia con el arroyo del Santo, que es el que vemos llegar por la izquierda procedente de las cercanías del Puerto del Madroño, siendo este punto el teórico Nacimiento del Guadalmina
Tramo 2: Del Nacimiento del Guadalmina al vado del Caporal
En algunos tramos del primer kilómetro del recién nacido río Guadalmina el cauce nos da una tregua, presentándose ante nosotros con una sucesión de pequeños rápidos y una zona abancalada en su margen izquierdo que nos permite avanzar por fuera abriéndonos paso entre la maraña de pinos, si bien como suele ocurrir en todos los descensos de río, tarde o temprano, bien alguna pared rocosa, bien la vegetación se hace impenetrable y te obliga a retornar a la disciplina del cauce, porque aquí, el agua es el camino a seguir. Un murete de piedra, también en el margen izquierdo del Guadalmina, primer vestigio etnográfico que nos encontramos en este segundo tramo del recorrido nos avisa de la inminente presencia de las ruinas del “horno de miera” uno de los grandes símbolos de la serranía, que en su día se utilizaba para producir “La miera”, una especie de resina multiusos, que antaño se utilizaba para la cubierta de los barcos, para purgar al ganado o incluso para cicatrizar heridas.
Después de bromear con un teléfono y un wifi de telefónica que vaya usted a saber¡ quién coño! habría dejado colocado en un pino situado frente al horno; el Maestro Geobotánico Don José Guerrero, nos estuvo explicando el funcionamiento del horno, además de recordarnos que desde la antigüedad se utilizó la madera resinosa como medio de iluminación, bien sea en forma natural (cortezas de pino, ramas, etc.), o a base de resino artificial de maderas inflamables. Pero además de esta utilización primaria, se aprovechó muy pronto, convertida en pez, para variados usos.
Plinio ya hablaba en sus memorias de los árboles que producen en Europa la resina y la pez: "Pinus, pinaster, picea, abies, larix, taeda". Esta última se obtenía por calentamiento de la resina, procedimiento sobradamente conocido en el mundo clásico, mediante el cual se conseguía una sustancia negruzga, aplicada a múltiples usos como: iluminación, impermeabilización, aislamiento, etc. En nada cambiaron estas técnicas hasta los siglos XIX y principios del siglo XX en la España rural y en muchos paises europeos, tal y como podemos comprobar en Covarrubias y el Diccionario de Autoridades donde en una acepción de la palabra "pez" se especifica: "resina o sudor craso, que arroja copiosamente el pino, después de que han desnudado el tronco de la primera corteza y la recogen en una olla que hacen a este efecto alrededor del pie, cocida y requemada hasta que se pone muy negra". También nos recordaba que dentro de este proceso viene la expresión: "arde como la tea", siendo la tea el interior de color rojizo de esas cortezas del tronco.
Este procedimiento, consistente en pelar la corteza del pìno, recoger la resina y calentarla, se practicó con escasas innovaciones hasta el siglo pasado, en que esta técnica fue reemplazada por otra algo más complicada, que exigía ciertas instalaciones especiales, en las que el alambique ocupaba un lugar fundamental. Merced a este nuevo sistema se obtenían compuestos de inapreciable valor para la industria química, como: la colofonía, trementina, o el aguarrás (la pez no es sino una "colofonía" de mala calidad). 
Tras breve parada técnica nos reagrupamos con el padre Carras y Manuel González Luna, pues se habían pasado de largo, ya que sin cámara en aquella jornada y en un magnífico estado de forma ocupó la "tete de la Course" durante la mayor parte de la jornada con el riesgo que ello supone en algunas ocasiones.
A continuación nos encontramos con una sucesión de pozas que se superan más fácil lanzándonos al agua, bien mediante tobogán, bien mediantes pequeños saltos, antes que intentar esquivarlas caminando al borde de los grandes bloques de peridotita que la flanquean. El siguiente hito reseñable nos lo encontramos un kilómetro aguas abajo del molino de miera, se trata de la espectacular cascada que se forma, poco después de que se unan los barrancos del Cuervo y de la Cortina, que nos llega por el margen izquierdo, donde no pudimos resistirnos darnos un baño reponedor en su idílica poza, este lugar aparece en los mapas como Vega Marbella, si bien cuesta imaginarse de una vega en un barranco aparentemente tan empinado, ni tampoco el arbitrario nombre de Marbella, a pesar de su relativa proximidad geográfica, no obstante, se puede decir que la totalidad del río Guadalmina propiamente dicho discurre por el término municipal de Benahavís.
Continuamos aguas abajo, siempre por el río Guadalmina, donde a primera vista todo es precioso y aparentemente dócil, sin embargo caminar por su cauce requiere de una gran concentración para no resbalar en cualquier momento y cualquier tramo medianamente despejado cerca de sus orillas es bueno para progresar sin la amenaza permanente del resbalón. El siguiente hito que recuerdo de este tramo es un tremendo bloque rocoso en la orilla derecha, que tiene toda la pina de haber llegado rodando ladera abajo y que tuvo que aterrizar como un meteorito arrasando todo a su paso ladera abajo, curiosamente ha quedado apoyado sobre una mínima parte de su base, como si ahora estuviera en equilibrio.
Pasaban ya las 14.30 y el vado del Caporal, parecía no llegar nunca, el cansancio comenzaba a notarse, yo empezaba a notarme los pies extrañamente pesados pero luchaba por alejar cualquier pensamiento negativo de mi mente. Poco después de encontrarnos con un par de tortugas que estuvimos fotografiando, dejándolas, a continuación, en el mismo lugar donde las encontramos, caminábamos por un tramo aparentemente fácil, pero poco profundo donde algunas rocas redondeadas sobresalían de la superficie y Paquí que llevaba una mochila muy pequeñita, tuvo la mala suerte de caer de espaldas, pegándose cerca del coxis, lugar muy jodido y delicado para golpearse, rápidamente entró el equipo de rescate en acción, quedándose solo con ella el propio Fali, con el DEEP HEAT milagroso, mientras el resto del grupo nos adelantábamos a paso tranquilo en busca de la primera poza amplia con buenas rocas para sentarse y a ser posible con sol y sombra. Dicho y hecho, eran ya las 15.00 pm y no era plan de seguir demorando el almuerzo.
Tramo 3: Del vado del Caporal al vado al vado de Los Almagales (interminable tramo de los meandros del Guadalmina)
Finalizado el almuerzo, no tardamos ni diez minutos en llegar al vado del Caporal. Lugar de pausa obligada para recordarle al grupo que si alguien no se ve con fuerzas o ánimos suficiente es la única vía de escape que nos vamos a encontrar hasta dejar atrás el tramo de los meandros, que tenemos por delante y que mide algo más de 4 km que pueden resultar eternos si no vamos al 100%. Siendo lo más prudente tomar el ramal izquierdo, que durante los primero kilómetros discurre en paralelo al río Guadalmina entre 80 y 200 m ladera arriba, separándose posteriormente del mismo y volviendo a conducirnos al Guadalmina, muy cerca ya del vado de los Almageles, desde donde una pista terriza paralela al río, nos lleva hasta Benahavís sin margen de error. Esta fue la opción que sabiamente escogió Paqui, acompañándola su amado esposo Fali, a los que se le unió Eduardo en labores de "buen samaritano". No sin antes repasar el mapa ampliado que llevábamos de la zona para recordar las pautas principales, si bien, ellos también llevaban su mapa, diciéndonos que dentro de 4 horas estaríamos celebrando el final de ruta en Benahavís (me volvía a equivocar).
El vado del Caporal, representa de forma aproximada la mitad del recorrido total, y el inicio del último terció en lo que a tramo acuático se refiere. Sin duda alguna orográficamente es el tramo más bonito del río, si obviamos las mágicas Angosturas del Guadalmina, que eso es ya punto y aparte, pero sin duda alguna también se hace el tramo más largo, porque las piernas van cada vez mas cansadas de tanta tensión y las constantes piedras resbaladizas te castigan mentalmente.
En este tramo nos encontramos con las pozas más largas y profundas del curso Alto y Medio del Guadalmina, algunas incluso de salto obligado, a no ser que queramos esquivarla por taludes muy expuestos por el margen izquierdo tal y como hicieron algunos compañeros que ya preferían cualquier dificultad, antes de exponerse al riesgo continuo de resbalones o a mas horas de llevar la ropa mojada, que con las sombras alargándose cada vez más en las zonas escarpadas iba dando ya frío conforme caía la tarde. En mi caso particular las pozas eran mi particular momento de relax, aprovechando la ocasión para lanzarme al agua y descansar al menos, un minuto en cada una, de mis pies cada vez mas doloridos, concretamente de la uña del dedo gordo de cada pie con la que ya iba viendo las estrellas con cada resbalón que me daba y otra vez tocaba la puntera con las uñas, a pesar de habérmelas cortado en los días previos, pero cometí la GRAN CAGADA (doble), no sólo de estrenar botas en una de las rutas más duras del año, sino de comprármelas de mi número, un 45, en vez de un 46 o 47 como había hecho siempre hasta ahora, pero se ve que en la última compra hecha en el DECATHLON tenía disparado el grado de idiotez (descuido, chocheo prematuro o exceso de confianza).
En este tramo cada vez que sales de una curva cerrada (meandro) sueles tener por delante un amplio tramo más o menos rectilíneo que acaba en otra curva cerrada y recuerdo la imagen de mis compañeros desde los primeros a veces a mas de 100 m hasta los que tenía más con cara de póker entre la preocupación, la sorpresa y la decepción de verme como ese "Fórmula 1" que va mal, al que todos los demás adelanta y que está pidiendo a gritos entrar en boxes para retirarse de la carrera porque ya no da más de sí. Pero estábamos en un punto sin retorno y ya me lo tomé como un reto personal. No obstante, llegó un momento que ya no sabía cómo colocar los pies a cada paso que daba me dolían mas. Ni siquiera fue consuelo llegar a la zona de altos paredones de peridotita que recordaba perfectamente como el último kilómetro del tramo acuático.
También me hacía sentirme fatal, el hecho de que mis compañeros que se vieran obligados a caminar mucho más despacio de lo que hubieran podido. Pero dentro de las muchas experiencia en montaña vividas en estos años, es que nunca hay que rendirse, ni mucho menos detenerse hay que continuar siempre adelante, aunque se avance de forma torpe y lenta como era mi caso, para colmo los pantalones que llevaba (NÚNCA MÁIS), me impedían aprovechar  mi larga zancada, obligándome a dar muchos pasos cortos, a punto estuve de seguir la sugerencia de Elena de quedarme en calzoncillos, aplicando el "ande yo caliente y ríase la gente", pero ese día llevaba los calzoncillos rotos y el espectáculo podría haber sido doble. 
Así que apreté los dientes y aferrándome al recuerdo de mis dos veces anteriores, donde ya iba reconociendo cada curva, cada recodo y la recta final, hice de tripas corazón apretando el paso lo que pude hasta alcanzar ese lecho paralelo seco que discurre por el margen derecho, hasta transformarse en la incipiente pista que comienza como tal, junto a otro antiguo horno de miera que queda a la izquierda del camino, mientras que a la derecha, justo en frente nos encontramos con un panel recientemente colocado de la Toma de Agua, punto final de un sendero local SL, de nuevo diseño por parte del Ayuntamiento de Benahavís.

Tramo 4: Del vado de Los Almagales a Benahavís por el Camino de la Cañada
Supuestamente lo que denominamos vado de Los Almageles, es más bien un carril que sale paralelo al río, que mas bien es una pista forestal por la que el Guadalmina va quedando en todo momento a nuestra izquierda.
Nada más llegar a esta pista por la que recuerdo iba volando aquel 24 de junio de 2016, recuperé mi ritmo habitual de crucero, poniéndome al frente del grupo a lo largo de 200 m, pero al echar a andar después de pararme para hacer varias fotos: al mencionado panel informativo, al horno de miera y a los primeros compañeros que llegaban a mi posición, otra vez volvió el dolor, pasado el efecto del subidón anímico de volver a caminar por tierra firme y a partir de ahí llegar a los coches en Benahavís fue un auténtico Calvario.
Aún así no quise perderme el espectáculo de ver el río Guadalmina a la izquierda del camino desde una posición más elevada, la torre de la antigua alquería de la casa de la Vega al otro lado del Guadalmina. Esa especie de proa de barco fantasma que  parece formar la isleta coronada por un pino, rodeada por los dos brazos del arroyo de Las Amelgas, tributario del Guadalmina por su margen derecho.
Llegando a renglón seguido a una verja que corta el paso de este camino teóricamente público y de hecho recientemente señalizado como SL (sendero local de Benahavis), no dejándonos otra opción que saltarla como mejor pudimos, sin dañar el vallado, pero maldiciendo lo que a todos los efectos parece otro ejemplo de corte ilegal de camino público.
Aunque en los mapas topográficos, la distancia entre el lugar donde abandonamos el río y Benahavís se antoja de poco menos de 3 km, la verdad es que la distancia hasta el paseo fluvial donde teníamos aparcados los coches es de casi 5 km, que al contrario que en junio de 2006, se me hicieron interminables, tanto es así que cuando pasé renqueante ya en permanente cola de grupo, a la altura de la presa era ya casi de noche.
Cuando pasé a la altura del Hotel Gran Villa Padierna, ya completamente iluminado, me alegré como ese ciclista exhausto que ya va entrar fuera de control en una etapa de alta montaña y que vive su llegada a la meta como el mayor premio, independientemente de la tremenda diferencia con el resto de compañeros. Una vez mas todo mi agradecimiento al pequeño séquito de gregarios que me acompañó hasta las calles de Benahavís, donde tuve que pedirle el bastón a Pepe Guerrero, para amortiguar el paso en la empinada calle cuesta abajo que nos llevaba hasta el paseo fluvial donde teníamos aparcados los coches y donde para mi sorpresa me estaba esperando todo el grupo como muestra de apoyo y solidaridad, siendo ya las 22.00 pm pasadas y renunciando a nuestra tradicional copa post ruta, pues tampoco ayudaba el hecho de habernos encontrado un Benahavís en fiestas y con los bares donde no cabía ni un alfiler. Así que, nos lo tomamos como otra señal para dejar esa copa para mejor ocasión y dar gracias a Dios de que no hubiera ocurrido ningún incidente reseñable, más allá de mi mala elección de pantalón, calzado y ausencia de bastones, que espero no se vuelva a producir en mucho tiempo.
Respecto al grupo un diez para todos, porque demostraron tener una magnífica preparación física y mental, pues quien mas y quien menos salió hecho un Cristo de esta batalla que a nadie deja indiferente. Cuando llegué a mi Fuengirola salí del coche a duras penas y una niña que pasaba de la mano con su madree preguntaba "¡mamá!, ¿qué le pasa a ese hombre?".
Al día siguiente, amanecí completamente comido de picaduras, pero ya no sé si fueron los mosquitos o las sanguijuelas del Guadalmina; no obstante, Dios se apiadó de mí, porque aquella mañana al llegar al hotel no tuve a nadie para la gimnasia.
 Al día siguiente por la mañana recibía los siguientes mensajes:
E-mail de Celia:
Buenos días Comandante:
Como te dicho en el What´sApp, sufrí un insomnio galopante en la noche antes de la esperada caminata, hasta las 4 no pude pegar el ojo y cuando sonó el despertador - para las 5,45hrs estaba echo polvo pues había tomado té relajante, pastilla de valeriana, chupito de ron...imagínate. cuando me desperté, a las 9hrs me vino la idea de hacer el Guadalmina a revés para encontrarme como vosotros, así que empecé a caminar sobre las 10,45. Seguí por el carril "cañada de la mora" hasta una conexión con otro riachuelo y he vuelto por el lecho del rio.Tuve que saltar un portón que cortaba, sin mas, ese carril que debe ser público, no me explico esas cosas. 
A la vuelta me di cuenta de que caminé muy poco porque entre intentos, perdidas, baños y paradas se me pasó el tiempo;  eran ya las 6 cuando llegué de vuelta a coche.
Ha sido precioso ese pequeño paseo y si estuviera acompañada hubiera ido mucho más arriba. A ver cuando coincidimos y me das la "hoja de ruta" y me indicas donde habéis empezado esa aventura.
Lo de tus botas debe de haber sido horrible ¿no?
Cuidate y ya estaré atenta a la próxima
Un saludo
WhatsApp de Elena Santamaria:
Buenos días, Juani. Espero q te recuperes. Yo estoy con unas agujetas tremendas y no me puedo mover. Ayer tuvimos una ruta muy bonita pero durilla...pero de todo se saca una experiencia positiva. Y el compañerismo fue lo mejor. Yo tuve q aguantar hasta las 3de la madrugada para llevar a mis hijos a la feria...y estoy cansadísima. Un beso y a seguir disfrutando y aprendiendo.
WhatsApp de José Manuel Vázquez :
La aventura fue espectacular, y así lo he transmitido en minicronica.
Espero que te encuentres perfecto también.
Por cierto! Te pille la foto pleno salto!