lunes, abril 24, 2017

Tajos de la Medialuna - Cerro del Jinestral - Cabeza del Caballo - Peña de la Cruz

Introducción a la Sierra de Huétor:
El parque Natural de la Sierra de Huétor, (que recibe su nombre por la localidad de Huétor Santillán, fue declarado Parque Natural por la Junta de Andalucía en 1989. El parque se encuentra incluido en la Red Natura 2000, bajo la catalogación de zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Tiene  una extensión de 12.128 ha, incluye siete términos municipales pertenecientes a la comarca del Noreste de la Vega de Granada y oeste de la Comarca de Guadix. Corresponde a un conjunto montañoso formado por varias serrezuelas de dirección SO-NE que separan la Depresión de Granada de la Hoya de Guadix.
Este parque está incluido en las Cordilleras Béticas, concretamente  en la zona de contactoentre las Zonas Internas, al sur, y las Zonas Externas, al norte. En este ámbito geológico están representados el complejo Alpujárride, de naturaleza carbonática, el complejo Maláguide, de carácter detrítico, y el Dominio Subbético, de carácter esencialmente carbonático. Por su mayor extensión en el parque, son de destacar los materiales carbonáticos Alpujárrides, que ocupan más de dos tercios de su superficie (Sierras de la Yedra, Alfacar, Viznar y Cogollos). Asimismo, dado su color rojizo violáceo, los materiales del Complejo Maláguide son muy visibles tanto en vaguadas como en zonas llanas.
Un rasgo destacable es el modelado kárstico desarrollado sobre las formaciones calizas, dando lugar a lapiaces, dolinas y una veintena de simas y cuevas, entre las que destaca "Cueva del Agua", como la que forma parte de la fantástica ruta circular que visitamos en octubre de 2014, en la ruta de la Cruz de Víznar:
http://comandopreston.blogspot.com.es/2014/10/sierra-de-huetor-cruz-de-viznar-cueva.html
Si bien cabría recordar que hay hasta un total de tres cuevas en estas sierras que comparten el mismo nombre de "Cueva del Agua", una es la que aparece en la fotografía de abajo, otra mas cercana a Iznalloz, que actualmente está en proyecto de ser habilitada como cueva turística, y una tercera, mucho menos conocida, que está en la vertiente norte del cordal montañoso que une el cerro Jinestral, con el cerro Cabeza del Caballo, que visitaron nuestros guías Manuel Manzanares y Carmen Cabello, la primera vez que investigaron esta zona, tras un largo destrepe muy trabajoso y pòsterior retorno sobre sus pasos.
Un aspecto asociado al modelado kárstico es la abundancia de manantiales a cotas altimétricas muy variables, lo que es debido a la compartimentación de los acuíferos, dando así lugar a ríos notables, como el Darro, el Fardes y los ríos de Beas y Bermejo. Asimismo, las acumulaciones de tobas y travertinos en relación con antiguas o actuales emergencias de agua subterránea son frecuentes en el Parque. La riqueza de recursos hídricos subterráneos ha propiciado una dependencia ancestral de los abastecimientos urbanos y del regadío tradicional de los municipios del Parque: Alfacar, Beas de Granada, Cogollos Vega, Huétor-Santillán, Nívar, Víznar y Diezma. También existen abundantes manantiales como el que alimenta la famosa "Fuente Grande" de Alfacar que por la acequia de "Aynadamar" llevaba el agua al Albaicín en tiempos de los árabes.
Las Sierras de Huétor y Arana, son un magnífico mirador hacia Sierra Nevada, que queda al sur, siendo el mejor momento para fotografiar Sierra Nevada. Su fácil acceso, así como la cercanía de la capital, hacen de él uno de los espacios naturales más visitados por los granadinos y otros muchos amantes de la naturaleza y del senderismo, que llegan a través de la A-92, que a lo largo de más 12 km atraviesa el parque, quedando la mayor parte al norte de la autovía y al sur un sector más reducido, donde se encuentran los cerros Buenavista o Calabozo. 
Otro de los alicientes principales para visitar este parque es el gran número de trincheras de la guerra civil, que nos encontramos en algunas de sus cumbres y otras zonas estratégicas del mismo, pues estas sierras fueron escenario de cruentos enfrentamientos en los primeros meses de la Guerra Civil.
Vegetación
La situación geográfica de estas sierras, su especial configuración que permiten la coexistencia de los más variados Hábitats, así como la presencia de condiciones microclimáticas más mesofitas las hacen poseedoras de una rica y variada flora donde a los elementos mediterraneos y beticos hay que añadir otros centroeuropeos y norteafricanos muy interesantes para la flora andaluza. Aquí nos encontramos con pinares, encinares, quejigales, zonas de matorral y bosques de ribera componen un valioso mosaico donde encuentran abrigo una gran variedad de especies, muchas de ellas de un gran interés de conservación, como raros endemismos botánicosl.
Estos bosques mixtos de arces y quejigos se hayan hoy en día muy mermados por acción antropozoogena. Estos bosques mixtos caducifolios se dan done existen suelos profundos húmicos, siendo más abundantes en las umbrías frescas de suelo calizo. También existen, en la zona, desde muy antiguo pinos resineros (Pinus Pinaster)  plantados por sucesivas repoblaciones, han desplazado la vegetación autóctona, de hecho, entre ellos existe vegetación propia del antiguo climax como Monotropa hypopitys, Cephalantera rubra, Arctostaphylos uva ursi, etc. . Aunque la vegetación natural sigue prevaleciendo, también se han llevado a cabo reforestación con otras coníferas como los cedros (Cedrus atlántica) o los pinsapos (Abies pinsapo
Fauna: Tanto la fauna como la vegetación están muy  asociadas a la abundancia de manantiales y a los arroyos que originan encontrándonos en sus riberas con cangrejo de río autóctono, trucha común, musgos, helechos, berros, apio silvestre, vegetación de ribera, larvas de efémeras, tricópteros, etc.. La conservación de las aguas subterráneas es vital para el mantenimiento de estos ecosistemas tan sensibles a cualquier cambio en la calidad del agua o en el régimen natural de drenaje. La diversidad de hábitats acoge una variada fauna entre la que destacan: la cabra montesa, el  jabalí (Sus strofa), zorro (Vulpes vulpes), gineta (Genetta genetta), comadreja (Mustela nivalis), garduña (Martes foina) y  gato montés (Felis silvestris), así como conejos, topillos, tejones, lirón careto  o la ardilla roja (Sciurus vulgaris). Entre las rapaces destacan el águila real, el azor, el búho real, gavilán, águila calzada, mochuelos y cárabos. 
Itinerario aproximado: Prado Negro - Cortijo de las Cinco Fuentes - Balsa - Cortijo de las Chozas - Cortijo de la Doncella - Cortijo de Pedro Andrés - Collado del Peñón de la Cruz - Tajos de Medialuna - Collado - Cerro del Jinestral - Collado - Cabeza del Caballo - Collado de Pedro Andrés - Peña de la Cruz - Solana de Prado Negro - Fuente - Prado Negro.
Entorno: Sector oriental Parque natural Sierra de Huétor-Sierra Arana, sector Jinestral-Peñón de la Cruz.
Localidad de referencia: Aldea de Prado Negro (Huetor Santillán)
Cómo llegar: Si venimos por la A-92 desde Granada, una vez que dejamos atrás el Puerto de La Mora, tomamos la salida 264, tomamos un puente que pasa por encima de la autovía, como si fuéramos a hacer un cambio de sentido, pero nada mas cruzar el puente, tomamos a la derecha, por la antigua carretera nacional Granada-Murcia, siguiendo las indicaciones a Prado Negro, a lo largo de unos 2 km avanzamos dirección N-E, en paralelo a la autovía, hasta que llegamos a un cruce, que ya nos introduce en el interior del parque, llegando en poco mas de 5 minutos al área recreativa de la Fuente de Los Potros, una espaciosa zona de columpios, barbacoas e incluso un gran llano de cespèd para jugar al fútbol, rugby, etc... lugar estratégico del parque desde donde parten varias rutas emblemáticas, como la carismática cumbre de Los Altos de Majalijar. LLegados al cruce que se encuentra en este área recreativa, tomamos el desvío a la derecha, la carretera asfaltada porla que vamos, se estrecha, pero el firme es muy bueno. En poco mas de 3 km se llega a la pedanía de Prado Negro, donde se agrupan varias casas, algún que otro chalet, intercalado con antiguas cortijadas y tres bares-restaurante, donde se suele comer muy bien y a buen precio, tal y como tuvimos oportunidad de comprobar al final de la ruta. No por casualidad, es un enclave muy visitado por granadinos procedentes de la capital, buenos conocedores de los mejores rincones gastronómicos de la provincia.
Si venimos desde Murcia, tomaremos la salida 268/9 y siguiendo las mismas indicaciones del párrafo anterior, llegaremos igualmente a la aldea de Prado Negro.
Tipo de ruta: Circular (sentido contrario a las agujas del reloj)
Forma esquemática de la ruta: Triángulo escaleno invertido
Longitud aproximada : 17 km
Dificultad : Media
Desnivel: 800 m
Tipo de camino: Acceso y retorno de la sierra por pista terriza, una vez en el pie de sierra comienzan los senderos de cabra, cada vez mas pedregosos, hasta convertirse directamente lapiaz a lo largo de toda la zona de crestería/dorsal entre el cerro del Jinestral y el Peñón de La Cruz.
Fecha de realización: sábado 22 de abril
Track de referencia:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=9104090
Fotógrafos colaboradores: Primera foto de la crónica, a la que le hemos añadido los nombres de las cumbres y sus alturas: Alex C.V. (blog "Por los cerros de Úbeda"), Rafael Blasco Corpas (fotografías panorámicas, identificativas de cumbres con cielos nitidos); Fotografía de Sierra Nevada al fondo y la ardilla de www.granadanatural.com; otras fotos de Arnaud "Nono" y Salvador Gómez "El Ornitólogo".
Mapa Junta de Andalucía: Como se puede intuir en el mapa o mejor dicho fragmento de mapa del P. Nat. Sierra de Huétor y Arana, casi la totalidad de la ruta discurre por fuera del perímetro norte de la delimitación de zona protegida como parque natural, a pesar de que el 100% de la ruta discurre por Sierra Arana y de hecho se corona el punto mas alto de toda la sierra, siendo una de las rutas de montaña mas espectaculares que se pueden realizar en todo el entorno.
Bibliografía de apoyo:
http://julianpalomarsanz.blogspot.com.es/2015/03/cerro-de-jinestral1913-m-cabeza-del.html
http://cresteandohastaelcielo.blogspot.com.es/2013/11/sierra-arana-subidas-la-pena-de-la-cruz.html 
Itinerario:
SIERRA DE HUÉTOR- CERRO DE JINESTRAL(1.913 m.), CABEZA DEL CABALLO(1.888 m.) Y PEÑA DE LA CRUZ (2.027 m.)
Partimos de la pedanía de Prado Negro (perteneciente a Huétor Santillán), situada en pleno parque natural, muy cerca de esta aldea, de poco mas de 40 habitantes, se encontró el Tesoro de la Cueva del Agua (datado del 2.500 a.C.) que podemos ver en el Museo Arqueólogico y Etnográfico de Granada. La primera mención documentada de esta pequeña aldea data del año 1.500, donde se la menciona como una de las poblaciones por donde pasaba el camino entre Granada y la zona de Levante. (la versión actual sería la A-92, que de hecho pasa muy cerca de allí, atravesando el parque de Este a Oeste).
Tomando como referencia el cruce donde nos dejó la minibús, donde se encuentra la fuente de Prado Negro, tomamos el ramal de pista asfaltada que parte en dirección N-E, dejando a nuestra derecha la zona de bares y restaurantes. Este primer tramo de ruta coincide con el sendero PR.A-386 que une las aldeas de Prado Negro y Sillar Baja, pronto la pista pasa a ser terriza, a veces llevamos un murete de piedra a nuestra izquierda con algunas pinturas amarillas y blancas, que nos recuerdan que vamos caminando por el PR.A-386 entre huertas, casitas de aperos y chalets. Pronto comenzaremos a ver el cerro Jinestral (1.913 m), que coincide con nuestra trayectoria N-E, y su prolongación hacia la Peña de la Cruz (2.027 m), que la vamos dejando atrás a nuestra izquierda N, N-O, y entre ambos, la pequeña atalaya conocida como Cabeza del Caballo (1.888 m). Aproximadamente cuando ya completamos el primer kilómetro de recorrido, pasamos a la altura de Cortijo de las Chozas, situado en un bonito enclave junto al arroyo.
A partir de este punto se van alternando cortijos rehabilitados y otros en ruinas como el Cortijo de la Doncella
Al llegar a la altura de la gran cortijada de de Pedro Andrés, la pista gira unos 90º a nuestra izquierda dirección N-O, buen momento, para abandonar la pista momentáneamente, y mantener nuestra trayectoria campo través, dirección N-E, a penas 100 m mas adelante, volvemos a enlazar con la pista, que muy pronto se bifurca, de manera que el ramal derecho es por donde continúa el sendero PR.A-386, camino de la aldea de Sillar Baja, mientras que nuestro camino a seguir es el ramal secundario de la izquierda, alcanzando en poco mas de 5 minutos un collado donde nos encontramos con una hilera de 5 bañéras puestas boca abajo, que en su momento harán las veces de abrevadero para el ganado.  
Poco después el camino que mantiene su suave pendiente ascendente, nos lleva hasta otro collado situado muy cerca de la cumbre del Peñón de la Cruz (1.712 m), a unos 100 m escasos a la derecha del camino, y con un desnivel de a penas 40 m de sencilla ascensión, que invita a coronarlo. En cualquier caso una vez que llegamos al Llano que preside este collado, el camino a seguir, continúa siempre dirección N-E.
LLega un momento en que la pista terriza por la que vamos haciendo nuestra ap`roximación hacia la base de los tajos, finaliza y se transforma en un sendero de ganado que se abre paso entre abundantes retamas, mientras nos recreamos con la majestuosidad de los tajos que ya tenemos a nuestra izquierda, prácticamente a tiro de piedra, sobre los cuales estaremos caminando muy pronto, camino del Jinestral, pero de momento, nuestro siguiente hito es un collado situado en la Loma de la Cueva del Cubo, donde realizamos una primera parada técnica y de camino, aprovechamos para hacernos, la que a la postre sería la única foto oficial de grupo de toda la jornada. Desde este collado ya tenemos vistas hacia el cortijo de Sillar Alta y la Hoya de Guadix y de Baza al ESTE.
Finalizada la sesión de fotos en el mencionado collado, la ascensión hacia la crestería del Jinestral, la realizamos a través de un sendero de cabras, que mas que verse se intuye zigzagueante, mientras vamos ganando altura de una forma escalonada y mucho mas cómoda de lo que parece desde la distancia. No obstante, la ascensión no se realiza por ningún canal o veredón entre los tajos, sino por una zona finaliza la línea de tajos que nos ha acompañado hasta aquí, dando lugar ahora a una pendiente mas escalonada por la que vamos ganando altura.
Unos letreros de coto privado de caza nos avisan que ya estamos muy proximos a alcanzar la loma cimera. Una vez arriba, nuestro teórico camino a seguir, sera dirección OESTE, es decir, tal y como llegamos arriba, a la izquierda. Sin embargo, nuestros guías Manuel y Carmen tuvieron a bien, proponer que nos asomáramos a un mirador que se encuentra unos 200 m al ESTE, respecto al lugar donde alcanzamos la loma cimera, para asomarnos por su vertiente NORTE, la vertiente opuesta a la que habíamos ascendido, asomándonos con las debidas precauciones al borde de unos tajos espectaculares conocidos como "Los Riscos del Moro", teniendo como hito mas representativo, en el horizonte N-E, el Peñón de La Gitana. Y por encima en la misma dirección se ve la Sagra y las sierras de Cazorla y Castril, cuando la claridad de atmósfera lo permite, pero ese día teníamos mucha calima en el horizonte. De hecho tan sólo pudimos disfrutar parcialmente de las vistas hacia Sierra Nevada a medias, pues una capa de nubes estuvo cubriendo sus cumbres la mayor parte de la jornada. No obstante, tuvimos mucha suerte, porque daban lluvias para esta jornada por la zona y dentro de lo que cabe hizo un día fantástico.
Como se puede apreciar en estas dos fotografías donde aparece mi amigo Arnaud de negro y un servidor de rojo, bien merece la pena desviarse unos 200 m al dirección ESTE, para asomarnos a este fantástico mirador natural. Finalizada la inevitable sesión de fotos. Iniciamos rumbo OESTE, siendo nuestro camino a seguir, la misma cresta o loma cimera, que en realidad es un gigantesco lapiaz, que a mí particularmente me recordaba al cordal de Sierra Mágina, por el dócil perfil de su loma cimera en contraste con los espectaculares cortados sobre los que nos podemos asomar cada vez que queramos. Sin embargo, en lo que a cubierta vegetal se refiere, si bien, ambas sierras coinciden con una gran cantidad de piornal, esparto y variedad de líquenes sobre las rocas. En Sierra Mágina abundan grandes ejemplares de sabina rastrera, mientras que aquí suelen ser ejemplares muy escasos y mas bien pequeños.
 Como íbamos diciendo, nuestro camino a seguir, no es otro  que mantener rumbo OESTE, por la loma cimera, haciendo bueno el dicho de caminante no hay camino, se hace camino al andar. Intentando buscar siempre los pasos mas propicios sobre las rocas mas planas, pequeños corredores de hierva y cuando no haya mas remedio, caminando sobre bloques o el propio lapiaz, siendo muy recomendable para este tipo de terrenos, unas buenas botas o zapatillas de trekking con suela muy resistente.
Los escasos hitos de piedra suelen estar mimetizados por el abundante roquedo que nos rodea, pero el instinto montañero, y rastro sobre las rocas de pezuñas de cabra montesa, cuando llegamos a alguna zona algo mas escarpada, siempre nos sacarán de dudas, sobre el camino mas propicio a seguir, para progresar comodamente.
Como ocurre en muchas rutas de montaña, al enfilar una loma, que finaliza en una elevación, fácilmente identificable en la distancia, tendemos a pensar que ya estamos viendo la cumbre hacia la que nos dirigimos "El Jinestral", sin embargo, al llegar a ella, comprobamos, que el Jinestral, debe ser la siguiente elevación, ya relativamente cercana y aunque por poca diferencia, claramente mas alta que la que acabamos de coronar.
Antes de llegar al punto mas alto del Jinestral (huérfano de vértice geodésico), algunos compañeros como fali "El Retorno de Elvis" o Fran de la Jungla, que aparecen en la imagen de arriba, no dejamos escapar la oportunidad de asomarnos sobre los tajos de la vertiente sur, por cuya base habíamos hecho la aproximacaion.
A diferencia de una cumbre perfectamente definida como la Peña de la Cruz o cabeza del Caballo, el Jinestral mas que cumbre es el punto mas elevado de una crestería, que recorremos cual espina dorsal de un gigantesco dinosaurio pétreo.
El transito por esta crestería o mas bien loma cimera, es muy agradecido, sin ninguna dificultad técnica, mas alla que la lógica precaución que requiere caminar por un lapiaz que no tiene aristas excesivamente afiladas como los que conocemos en algunas zonas de Grazalema. A veces debemos remontar alguna pequeña elevación, que suele tener a sus pies una dolina o torca, cubierta de hierba, cual hidílico rincón para hacer un vivac.
 Aproximadamente cuando llevamos un kilómetro y medio mas allá del punto mas elevado del Jinestral, la crestería queda cortada de repente. No obstante, el camino a seguir está marcadopor unos hitos de piedra, unos 100 m antes de que la crestería quede cortada, concretamente descendiendo hacia la vertiente de la solana, es decir, a la izquierda, según el sentido de nuestra marcha. 
Se trata de un pedregoso sendero bastante empinado, que nos conduce hacia un veredón tipo chimenea, donde llevaremos rocas a ambos lados para mayor seguridad, pasado este veredón, el terreno aunque sigue siendo muy empinado, no tendrá mayor dificultad que escoger bien las rocas que pisamos; siendo recomendable apoyarnos en rocas grandes y fijas, en lugar de piedras sueltas y resbaladizas. 

Un destrepe divertido para cualquier persona acostumbrada a las rutas de montaña por terrenos calizos, pero no para senderistas novatos.
Una vez en la base de los tajos, continuamos por el cordal herboso que ahora presenta un perfil alomado en suave ascensión hasta el siguiente cerro, conocido como Cabeza del Caballo (1.888 m). Echando la vista atrás llama la atención el tamaño de los tajos sobre los que íbamos caminando hasta hace tan sólo unos minutos. 
Una vez que llegamos a la base del Cabeza del Caballo, debemos comenzar a rodearlo hacia la derecha (siempre hablando en el sentido de la marcha), y rápidamente localizamos un pequeño embudo, que tras fácil trepada nos permite llegar arriba con la ayuda de las manos.  
Las vistas desde arriba son espectaculares y nos damos cuenta de que en realidad lo que se conoce como Cabeza del Caballo, mas que un cerro, es el extremo mas elevado de una crestería que viene ascendiendo a través de la ladera norte y al llegar a la parte alta de la loma,queda interrumpida, apareciendo como una pequeña muela en la distancia que a mí me recordó al Peñón Enamorados de la Sierra de Las Nieves.
 Finalizada la sesión de fotos desde esta pequeña atalaya, nos resguardamos a los pies de su vertiente sur, teniendo en cuenta la dirección del viento, para disfrutar de un almuerzo tranquilo. Poco después de haber pasado junto a un rudimentario puesto de caza a base de piedras. Y es que no hay que olvidar que a lo largo de esta ruta nos estuvimos encontrando con carteles de coto privado de caza a lo largo de todo el recorrido por el cordal. Tal vez, este sea el motivo por el cual esta parte de la sierra por donde discurre esta ruta, queda fuera de los límites de protección del parque, a pesar de su indudable valor paisajístico, faunístico, botánico y geológico de toda la zona, que esperemos quede englobada dentro del parque en un futuro próximo.
Una vez finalizado el almuerzo la mayor parte del grupo descendimos el corto recorrido que nos separaba del collado de Pedro Andrés, desde donde se inicia la ascensión hacia el coloso calizo de la Peña de La Cruz, al principio, la pendiente es moderada, pero conforme vamos avanzando, la cumbre que no la vemos hasta prácticamente llegar arriba del todo, se antoja aún lejana. Se trata de una ascensión muy sencilla, pero a la que hay que echarle mucha paciencia, pues el terreno es muy pedregoso, aunque la pendiente no llega a ser excesivamente exigente en ningún momento. Unos hitos de piedra marca el teórico sendero de cabras que aparece y desaparece cada poco, pero en realidad, casi podemos ascender por donde queramos. En unos 25 minutos desde el collado de Pedro Andrés fuimos llegando poco a poco hasta la cumbre, cada uno a su ritmo, hasta reagruparnos junto al vértice geodésico.
Aunque como decíamos anteriormente la calima de esta jornada no nos permitía ver mas allá de 50-60 km a la redonda. Desde esta cumbre se suelen ver perfectamente la mayoría de sierras de Jaén, las Subbéticas Cordobesas, Sierras Tejeda, Almijara, Sierra Nevada al sur y la sierra de Baza al Este. No obstante si pudimos disfrutar de las cumbres mas emblemáticas de la cumbres mas emblemátricas de esta sierra de Huétor y Arana en cuyo punto mas alto nos encontrábamos.
Si tomando como referencia el vértice geodésico y atravesamos la pequeña planicie de cumbre en dirección N-O, podemos iniciar el ascenso por un veredón tipo chimenea o canal por donde La bajada resulta vertiginosa, que pronto continúa por la clásica  pedrera por donde el descenso resulta divertido, tal y como vamos descendiendo debemos ir girando a la izquierda, descendiendo primero por la vertiente oeste, en dirección sur y posteriormente, volviendo a girar a la izquierda. Y a partir de los 1.750 m ya en dirección este, vamos descendiendo de forma mas tendida hasta enlazar con la pista terriza de la Solana del Prado.
Sin embargo, en nuestro caso, ya estaba previsto de antemano regresar sobre nuestros pasos, para volvernos a reagrupar con los compañeros que habían decidido esperarnos en el collado de Pedro Andrés.Desde donde el grupo, continuó descendiendo, en dirección S-O con vistas frontales a la inconfundible cumbre del Majalijar, y posteriormente girando a la izquierda, en dirección S, S-E, hasta retornar a la aldea de Prado Negro, primero campo través, descendiendo por una ladera donde se mezclaba matorral bajo de aulagas, esparto o romero, con abundante pedrera en algunos tramos, mientras la colosal mole de la Peña de La Cruz, iba quedando a nuestra espalda, así como su prolongación hacia la cabeza del caballo y la crestería de Jinestral. 
Ya al llegar a la pista terriza de la Solana del Prado, la pendiente se suaviza y aquí aprovechamos para hacer la última parada de reagrupamiento, pues nuestra compañera Isabel Hurtado, que había ido sufriendo en silencio gran parte de la ruta, ya no podía ir al ritmo del grupo debido a sus problemas de rodilla. Tan pronto la vimos llegar junto a Carmen y otros compañeros/as en la cola del grupo. Manolo nos sugirió al grupo que nos adelantáramos para visitar la Cascada de Prado Negro.
Para llegar a esta bonita cascada, atravesamos la zona donde se encuentran los bares/restaurantes, y seguimos descendiendo por el camino principal, que discurre paralelo a un arroyo, que generalmente no lleva agua, y que por ese motivo, nos hizo dudar a todos, de hasta que punto, merecía la pena seguir descendiendo más, hasta completar los 800 m de distancia que dista la presunta cascada de la aldea de Prado Negro. Pero la cosa tiene truco, tras dejar a nuestra izquierda un pequeño puente que atraviesa un arroyo seco, donde la mayoría suele darse la vuelta por no ver, ni escuchar agua por ninguna parte, continuamos por un sendero entre higueras dan paso a encinas y quejigos. El matorral se hace el dueño del paisaje, y los cortados de piedra caliza alternan con espacios de dehesa. Encierran una rica biodiversidad vegetal que se abre a ambos lados del camino de descenso. Son los dominios de encinas, quejigos, rosales silvestres, zarzamoras, majuelos, aulagas, retamas de olor con sus colores amarillos intensos a final de la primavera.
Un espacio que los lugareños recorren para recolectar todo tipo de plantas aromáticas, tomillos, mejorana, mentas, lavandas, e incluso el apreciado ‘Te de la Sierra’, con sus minúsculas flores azuladas que aparecen entre las espinas de las aulagas y las flores color lila de las saponarias. No tardaremos en llegar a una zona llana, y poco después, tras descender un corto tramo nos conduce hasta un claro de bosque, donde como por arte de magia comenzamos a escuchar el agua, un precioso claro del bosque donde la vegetación se hace mucho mas frondosa, flanqueado por tajos de calizas al frente, de areniscas a la derecha, que suelen cobijar a aves rapaces y cabras montesas y un par de cuevas a la derecha, formadas a base de la acumulación de tobas calcáreas, unos metros más adelante, lo que parece una tercera cueva, es en realidad, una puerta de acceso natural a los pies de una preciosa cascada de unos 10 m de altura.
La cascada forma una pequeña poza de agua superficial, de escasa profundidad y que discurre hacia abajo para llegar a otros saltos y horadar la arenisca hasta formar cañones.  La pared vertical de la cascada de Prado Negro está cubierta de musgo, líquenes y plantas acuáticas, donde se reproducen varias especies de moluscos de agua dulce, caracolillos minúsculos. Al final de la primavera y en el verano las cascadas llevan agua, pero su plenitud se produce al final del invierno cuando el arroyo de Prado negro recoge el deshielo de la sierra. Si se continuásemos por el sendero que nos lleva hacia la venta del Molinillo, encontraríamos unos cahorros de más diez metros de profundidad, practicamente inaccesibles por la vegetación y lo abrupto de su orografía. 
La cascada o más bien chorrera, se encuentra en un enclave mágico repleto de vida, donde se pudimos disfrutar casi simultáneamente del vuelo de un águila real, el inconfundible canto del pinzón, el siseo monótono de tórtolas y el piar suave y casi inapreciable de crías de herrerillos desde sus recónditos troncos  y los carboneros desde sus matorrales.

viernes, abril 14, 2017

Torcales de Cancha Bermeja y La Breña + cerro del Tinajo por Los LLanos del Republicano

Entorno: Parque natural Sierra de Grazalema, la ruta discurre por el GR E-7, sector Villaluenga, LLanos del Republicano y a los pies de las laderas O y N-O de la Sierra del Mojón Alto.

Pueblo de referencia: Villaluenga del Rosario.
Punto de Encuentro recomendado:  No más tarde de las 10:00  am, a la entrada del Aparcamiento que nos encontramos a la izquierda de la carretera, al llegar a Villaluenga del Rosario, tal y como llegamos de la carretera Ronda-Grazalema.
Punto de inicio de ruta:  Puerto de las Viñas, a donde llegamos en poco mas de cinco minutos en coche, a través de carril en muy buen estado, desde el citado aparcamiento a la entrada de Villaluenga del Rosario.
Distancia a recorrer: 16 km  o 18 km si nos animamos a coronar el piramidal cerro Tinajo, de poco mas de 100 m de desnivel desde el dócil sendero, pero de empinada pendiente.
Tipo de suelo: Pista asfaltada y terriza hasta los Llanos del Republicano. En Cancha Bermeja y La Breña andaremos por veredas y senderos de cabras, antiguas veredas ganaderas y algo de campo través, con matorral y abundante lapiaz en los tramos de torcal, que también se intercalan con dóciles corredores tipo prado y hojarasca.
Tiempo:  7-8 horas aprox.
Tipo de recorrido: se combinan tramos lineales y circulares.
Grado de protección: Parque Natural Sierra de Grazalema, LIC, ZEPA, Reserva de la Biosfera, y Paisaje Agrícola Singular y Complejo Serrano de Interés Ambiental (PEPMF) 
Permisos: No es necesario, si bien, justo antes de abandonar los LLanos de Líbar, dónde recorremos un corto prado sobre una finca privada, propietario de Montejaque, que amablemente nos dejó pasar por su finca, a la que se accede por un somier metálico, que hace las veces de angarilla y se dale por una verja de hierro, que en ambos casos dejaremos cerradas a nuestro paso.
Fecha de realización y meteorología: Sábado 8 de abril de 2017, djoprnada primaveral de intensos cielos azules, con viento de levante que llegó a superar los 30 km/h a nuestra llegada a Los Llanos de Líbar, dejándonos unos cielos blanquecinos con algo de calima en el horizonte Este, al inicio de la jornada, que afortunadamente fue despejándose conforme avanzaba la jornada.
Mapa y Bibliografía: http://www.rutasyfotos.com/2011/11/torcal-de-cancha-bermeja-por-los-llanos.html, sin lugar a dudas una de las mejores páginas de senderismo de toda Andalucía.
Participantes: Como guías y anfitriones tuvimos el privilegio de contar con: Manuel Limón (Premio Nobel de Senderismo), Ana Diánez (La Arqueóloga), grandes conocedores de todas las sierras de Cádiz y gran parte de Andalucía; Desde Puente Genil (Córdoba): Héctor "El Caimán de Puente Genil" y Mª Luisa "El Duendecillo de Sierra Horconera". Y  desde distintos puntos de la Costa del Sol: Doctor Leal, Paco "El Generoso", Fali "El Retorno de Elvis", Paqui "La Matrona", Lena "La Amazona Bielorrusa", Marlis Hofer, Manuel Estaban,  José Manuel Vázquez "El coleccionista de Aventuras", Miguel Quiñones, Margarita Fernández (con su perro "Nitze"), Antonio Pascual, Arnaud "Nono, el Repostero de Versalles", Ilse "La gacela de la Selva Negra" + su Petra Kesi, Emilia "La Senderista Impaciente...por acabar", Mercedes González Rojas, José Luis Ortega, Eduardo Ortuño "LO que queda de Eduardo", María José Fernández "Caminando entre Dinosaurios", Dolores Villaseca "La Reina del Trivial Pursuit", Manuel Serrato "El Tuno" y un servidor: Juan Ignacio Amador.
Fotografos colaboradores: Antonio Pascual, Arnaud "Nono" y Manuel Limón.
Alicientes principales: Si bien, ir de la mano de Manuel Limón y Ana Dianez por las sierras y parques naturales de la provincia de Cádiz ya es garantía de satisfacción y máximo disfrute como ya nos demostraron el día del Simancón, Reloj y Cueva de las Dos Puertas. Esta sorprendente ruta por los LLanos del Republicano, el conjunto de torcales de Cancha Bermeja y La Breña, entremezclado con preciosos bosques de encinas, quejigos, alcornoques, así como la conquista de la desafiante pirámide del cerro Tinajo, los pilones, abrevaderos, aljibes, cortijos, corralones, fortalezas naturales y una increíble sucesión de rincones mágicos que nos vamos encontrando a lo largo del recorrido, nos permitieron disfrutar de un espectáculo visual, cocktail de sensaciones, colores, olores, sonidos, luces y sombras de principio a fin, hizo que esta ruta se convirtiera en una de las mayores sorpresas de la Temporada 2016/17. Ruta para enmarcar.
Amén de aprovechar para comprar el famoso queso payoyo en la famosa quesería de Villaluenga del Rosario, del que viven numerosos habitantes de esta pequeña localidad y de la Sierra de Grazalema en general.
Otro lugar interesante digno de visitar es el que se encuentra a la espalda del pueblo de Villaluenga, en dirección sur, donde nos encontramos con un pequeño valle cerrado por el que fluye un arroyo, sin agua, excepto en época de lluvias, cuyo curso debemos seguir. Aquí el paisaje es de tipo calcáreo, gris con pocos arbustos, excepto los cultivos. Siguiendo el curso del mencionado arroyo, pronto nos sorprenderá que se dirige hacia la montaña, y conforme lo seguimos veremos que se introduce en ella por una enorme sima, cuya entrada es de 50 x 20 m. que alberga gran cantidad de murciélagos. Debiendo tener cuidado si pretendemos acercarnos a la boca y tener en cuenta que son necesarios conocimientos y material espeleológicos para poder introducirnos en ella.
Breve descripción del recorrido:
El primer tramo de la ruta discurre sobre el trazado del GR. E-7, concretamente desde la explana del Puerto de Las Viñas, donde dejamos aparcados nuestros vehículos, hasta el fondo de Los Llanos del Republicano.
Poco después de pasar por una verja, el camino se bifurca, siendo el ramal de la izquierda el que coincide con su camino de regreso y el de la derecha el que coincide con nuestro camino de ida, la pista desciende por el denominado Alcornocal de Lomas y Matagallardo, si bien, paradójicamente la especie predominante es la encina. Cabe mencionar la presencia de un “mesto” que resulta que es un híbrido entre encina y alcornoque, aunque a simple vista parece más una encina, siendo la diferencia principal con ésta, que las hojas son de mayor tamaño. A este curioso árbol, a la izquierda del camino, que pasará desapercibido para cualquier persona no experta en botánica arbórea, se le conoce como "Mesto de Huerto Juncal" que figura entre la lista de árboles singulares de Andalucía.
Poco después dejamos a nuestra derecha la finca ganadera de Casa Bueyes, donde nos encontramos con una piara de cerdos salía alegremente al encuentro del dueño de la finca, que venía justamente detrás nuestra en su 4x4.
En apenas un par de minutos, ya estábamos en la curva previa a la entrada a Los Llanos del Republicano, al que accedemos por una pequeña angarilla, tras la cual nos encontramos con el típico panel con fotografía descriptiva del paisaje, donde se nos recuerdan como se formaron la cadena de montañas que tenemos ante nosotros: Sierra del Mojón Alto que separa a Los Llanos del Republicano de los Llanos de Líbar, la cumbre del Palo, al fondo, perteneciente a la Sierra de Libar, que separa a Los Llanos de Líbar del valle del Guadiaro. 
También nos habla de las características geológicas de la roca caliza, el gran polje o valle ciego que tenemos delante, donde los arroyos que circulan por él, al no tener salida, desembocan en una sima, que a modo de gran sumidero (cual gigantesco tapón de bañera), se traga sus aguas, en este caso en la Sima del Republicano, donde desembocan los arroyos de Las Merinas ó del Charco del Burro y de Los Álamos.
 Al poco de dejar atrás el panel descriptivo que nos encontramos a la entrada de los Llanos del Republicano, abandonamos el sendero encaminando nuestros pasos hacia un grupo de jóvenes encinas, unos 150 m a la izquierda, donde se encuentra, Dolmen de la Encina o de Los Llanos del Republicano, (o mas bien “los restos de”) del que podemos encontrar más información en el blog de nuestra arqueóloga favorita "Ana Dianez": http://www.prehistoriadelsur.com/2014/12/dolmen-de-la-encina-o-dolmen-de-los-llanos-del-republicano.html
Después de visitar los restos del dolmen, seguimos atravesando los Llanos en dirección S-E, abundando los narcisos blancos y los gamones. El camino principal discurre paralelo a nuestra derecha, hasta que confluimos en él, a la altura de una verja de hierro, paso obligado para acceder al pié de la sierra que tenemos ante nosotros: a la izquierda la Sierra del Mojón Alto, a la derecha la Sierra de Líbar y por en medio, remontando un terreno montañoso , el sendero por donde discurre el GR E-7, Camino del Puerto del Correo, paso natural, hacia Los Llanos de Líbar y sus variantes, pudiendo continuar hacia Benaoján o Montejaque al N o Cortes de la Frontera al S-E. 
Poco después de pasar junto a una encina solitaria, abandonamos el sendero que empieza a subir hacia el Puerto del Correo, giramos uno 90º dirección N-E, paralelos al pie de monte que en todo momento queda a nuestra izquierda y al arroyo de Las Merinas ó del Charco del Burro, que discurre paralelo a nosotros y siguiendo su curso, generalmente seco nos conduce hasta la entrada el pedregoso cauce, que precede a la entrada de la Sima del Republicano. Para llegar hasta ella, lo podemos hacer marineando sobre el caos de bloques de su margen derecho, o ayudándonos de un paso concadena, que también por su margen derecho, pero a mucha menos alturas, nos permite acceder de forma mas directa.
Mientras esperábamos a los compañeros más intrépidos que habían  ido a inspeccionar la entrada, el amigo Diego Mendoza López, autor del libro “Estudio descriptivo de las cavidades kársticas de la Manga de Villaluenga" nos estuvo hablando sobre esta sima, por ejemplo del origen de su nombre, que se debe al hallazgo del cuerpo de un cabo rondeño del bando Republicano, que se encontraron cerca de la entrada en una de las primeras exploraciones espeleológicas que se hicieron en esta zona. Desde entonces se la conoce como "Sima del republicano o del cabo de Ronda", que se hizo extensible al polje adyacente conocido como "LLanos del Republicano".
Toda esta zona tiene un gran valor espeleológico, con una profundidad estimada de más de 300m, aunque su entrada es relativamente pequeña, en ella desembocan los arroyos de Las Merinas ó del Charco del Burro y de Los Álamos, como si fuera un gigantesco sumidero, que presenta uno de los desarrollos subterráneos más largos de Andalucía, hasta el punto de que todas las aguas que circulan por su interior vienen a desembocar en el margen derecho de la salida del Cañón de Las Buitreras (río Guadiaro), motivo por el cual, notamos ese cambio radical de temperaturas de las aguas por las que se realiza la actividad de barranquismo y ese último tramo a la salida del cañón, cerca del Charco del Moro es especialmente frío. La distancia en línea recta desde la entrada de la Sima del Republicano al N, hasta el Charco del Moro, al S, muy cerca de la pedanía de la Estación de Colmenar, es de al menos 15 km, que unido a la cantidad de vericuetos que suelen presentar estas cavidades se nos antojan una galería de un desarrollo tremendo.
También nos comentó el amigo Diego de un fenómeno muy curioso que se produce cada cierto tiempo, cuando la vegetación y pequeños troncos sueltos, que arrastra la corriente que entra en su interior, forma tapones en sus goteras, en algunas galerías se forma como una gran masa de aire, que con gran potencia sale hacia el exterior, desatorando inmediatamente esos pequeños tapones y el estampido puede llegar a sonar a gran distancia, inmediatamente después todo el agua que se ha quedado embalsada frente a la entrada de la sima, es tragada por esta, volviendo a funcionar como un gran sumidero y en cuestión de minutos, la mayor parte del agua que se encontraba embalsada en grandes pozas de varios metros de profundidad, fluye hacia el interior con una rapidez espectacular.

Finalizada la visita a la entrada de la Sima, continuamos caminando dirección N-E, atravesando el cauce seco del arroyo de Los Sauces, que coincide con nuestra trayectoria, quedando unas veces a nuestra derecha y otras a nuestra izquierda, pues lo cruzamos en más de una ocasión, además del pie de monte a nuestra derecha y los Llanos a nuestra izquierda, hasta que, aproximadamente a un kilómetro más allá de Los Llanos, llegamos a un murete de piedra con alambrada, que podemos superar sin dificultad gracias a un viejo somier de hierro, reconvertido en angarilla, encaminando nuestros pasos hacia una verja de hierro que
se encuentra unos 200 m mas allá, se trata de un corto trecho donde nos salió al paso su propietario, pero tras charla amistosa, recordándonos de la importancia de dejar cada angarilla, puerta o verja cerrada, pasamos con su permiso, al otro lado de la verja de hierro, cambiando en este punto nuestro rumbo N-E, por S-E, tras un giro a la derecha, que en apenas 100 m nos lleva hasta el Aljibe de la Breña, de planta hexagonal (¿o era octogonal?), y que preside el LLano de la Cerca.
Punto estratégico de la ruta, porque aquí comienza y termina el segundo trazado circular de la ruta. A partir de aquí será de gran utilidad el GPS, pues los próximos kilómetros discurren por tenues sendas de ganado, algunos bien marcados, pero otros mimetizados por el terreno rocoso de los canchales. No obstante, a continuación vamos a enumerar una serie los hitos geológicos o etnográficos que nos parecieron más representativos de este precioso itinerario, para que aquella persona que intente realizarlo siguiendo esta descripción, pueda corroborar que va por el buen camino (o no).
Una vez que llegamos al Aljibe de la Breña, sirva de referencia dejarlo a nuestra izquierda y seguidamente a nuestra espalda, encaminando nuestros pasos hacia un cercado, cuyo murete de piedra nos servirá de referencia, para ir caminando por un angosto sendero en paralelo al murete que llevamos a nuestro costado izquierdo, el difuminado sendero continúa ascendiendo por una vaguada que a veces coincide con una torrentera por donde descienden las aguas torrenciales en días de lluvia (aunque generalmente está seca), mientras vamos ganando altura al amparo de las sombras de un precioso encinar. No tardamos en encontrarnos con las primeras formaciones imitativas de los torcalitos, junto a los que vamos a ir pasando, así como preciosas peonías que tuvimos la suerte de encontrarnos en estos primeros días de abril.
El primer hito etnográfico de este tramo es "El Pilón de la Encina", que como no podía ser de otra manera se encuentra a los pies de una gran encina centenaria. Manuel nos estuvo contando que muchos de estos pilones que nos encontramos en la sierra, fueron excavados en la roca por pastores que traían aquí sus rebaños y a modo de pago, le dejaban construidos estos pilones a los propietarios de las tierras. Ni que decir tiene que estos aljibes y pilones, jugaban un papel muy importante para el almacenamiento de agua. Un agua que mas allá de la época de lluvias era un bien muy escaso en estas sierras calizas, donde los cauces acuáticos tienden a ser absorbidos rápidamente por el tipo de terreno.
El siguiente hito es la "Casa y Aljibe de la Cabeza del Caballo", que preside un pequeño claro del bosque, donde nos desviamos ligeramente a la derecha, dirección N-E, introduciéndonos ahora en una sucesión de torcalitos de gran belleza, que nos conducen hasta el "Pilón de los Tajos". 
A lo largo de este segundo tramo del recorrido, la referencia orográfica más representativa, es el conjunto de cumbres de la sierra del Mojón Alto, sólo apta para auténticos treparriscos, con gran capacidad de destreza saltando sobre profundas grietas y saltando sobre un caos de bloques, con zonas de destrepe muy agrestes. Pero nuestra ruta, discurre por senderos muy plácidos.
Desde el Pilón de los Tajos, encaminamos nuestros pasos en dirección N. hacia la base de unas grandes paredes rocosas, que vamos a ir dejando a nuestra derecha, para a continuación emprender un descenso, dejando a nuestra derecha, uno de los grandes bloques rocosos que han rodado ladera abajo, y precisamente desde aquí, iniciamos un prolongado descenso, que nos lleva hasta una dolina, presidida por "El Pilón del Hoyo de la Plancha", que tal vez deba su nombre, al haber sido construido sobre el trozo de roca, que le falta a otra roca cercana, sobre la que estuvimos almorzando, bajo el calido sol primaveral, en una jornada algo ventosa, a ráfagas.
A partir de este punto, debemos prolongar nuestros pasos por el tenue sendero que en dirección N, continúa llevándonos por esta magnífica sucesión de torcales, salpicados de encinar y matorral mediterráneo, siendo nuestras principales referencias visuales al Oeste: el Fardeleja, Reloj y Simancón, que habíamos coronado el pasado mes de enero.  Mas adelante dejamos a nuestra izquierda otro canchal coronado por una gran formación rocosa que nos recuerda a un "Armadillo".
Llegará un momento en que comenzamos a caminar en paralelo a un murete de piedra a nuestra izquierda, estaremos atentos a un hueco derruido en dicho muro, por donde continúa un sendero al otro lado, que será por donde iniciaremos el regreso.
Pero antes vamos a recorrer un ramal de ida y vuelta, que en panes un kilómetro nos lleva hasta un paso de escalera, que nos permite pasar al otro lado, para acceder a los pies del piramidal cerro del Tinajo, dejando a nuestra izquierda unas formaciones rocosas que parecen grandes "tipis indios" y encaminando nuestros pasos, hacia la vertiente izquierda de la ladera, tal y como vamos ascendiendo a la misma, buscando los pasos más cómodos, hasta acceder a un pasillo de verde hierva, que tras salvar la fuerte pendiente nos permite acceder a la cumbre en escasos minutos.
Es esta una curiosa cumbre, cuyo tramo final, está compuesto por una gran mole caliza, que ha sido fracturada, quedando dividida en grandes bloques calizos, cual gran mosaico, inclinado sobre una empinada pendiente, con grandes grietas entre uno y otro. Pero con las debidas precauciones, se trata de una atalaya muy bonita y las vistas del entorno son realmente extraordinarias. Como no podía ser de otra manera, no faltó una generosa sesión de fotos, tras la cual disfrutamos de un entretenido descenso por una falla que ya habíamos visto desde abajo y que coincide con la ladera Este del cerro (habiendo hecho la ascensión por la ladera Oeste). Para posteriormente regresar sobre nuestros pasos hasta el punto derruido del murete de piedra, donde vamos a iniciar el regreso.
Una vez que pasamos al otro lado del murete de piedra, lo dejamos a nuestra izquierda y en apenas 20 m lo dejamos a nuestra espalda, iniciando ahora el descenso hacia un magnífico roquedal que con muy buen criterio nuestros amigos Manuel y Ana, bautizaron como "La Fortaleza", encaminando nuestros pasos hasta los restos de un corralón que se encuentra a sus pies y que en nuestro caso nos encontramos completamente rodeado de vincas que en esta zona crecen por doquier.
A unos 30 m a la derecha del corral, más concretamente  a los pies de estas grandes paredes calizas que tenemos ante nosotros, nos encontramos con "El Pocillo de La Breña", donde los antiguos pastores del lugar, hicieron un espectacular trabajo de cantería excavando una especie de profundo aljibe de más de 6 m de profundidad, al amparo de las paredes de la vertiente norte y orientando hacia el mismo, canaladuras artificiales, ampliando canaladuras naturales, que vertían sus aguas hacia este punto, para aumentar así la capacidad de recoger aguas en este punto.  
El motivo de llamar a este gran farallón rocoso "La Fortaleza", no solo se debe al tamaño de sus ciclópeos muros, sino a su forma cuadrangular, como si se tratara de un castillo medieval, que además alberga en su interior una zona relativamente diáfana, que podríamos denominar "El Patio de Armas" a la que también nos mostraron su acceso, tomando como referencia "El Pocillo de La Breña" y continuando en paralelo a los pies de las "murallas" unos 50 m en dirección Oeste, hasta poder acceder a su interior, zigzagueando sobre unos bloques de piedra, que nos permitieron acceder al interior de su fortaleza, presididos por un viejo tronco y una gran torca o callejón en su interior.
Para continuar por el camino a seguir, debemos regresar sobre nuestros pasos hasta los restos del antiguo corral, y dejaremos las paredes de "La Fortaleza" a nuestra derecha, volviendo a adentrarnos en una sucesión de pequeños torcales, intercalados con rincones que albergan mucha vegetación, donde también se intercalan, formaciones imitativas muy curiosas, viejos troncos derruidos, y preciosos claros del bosque, donde será de gran utilidad el GPS, para no perdernos.
Aunque manteniendo dirección predominantemente Sur, llegará un momento en que iniciaremos un prolongado descenso que nos lleva a pasar junto a las ruinas de unos grandes corralones (y una nueva construcción), conocido en su día como "El Cortijo de Los Nuñez" que dejaremos a nuestra izquierda, y apenas 100 m mas allá, iniciamos un último tramo de descenso, que en escasos minutos, nos lleva a una zona de colmenas, donde nos encontramos con una piara de cerdos, pasando junto a un curioso pilón cuadrangular conocido como el "Pilón del Buho", dejando a nuestra derecha la entrada de una Sima, que creo recordar se llama "La Sima de la Encina" donde a primera vista se puede acceder andando al menos en sus primeros 20/25 m e inmediatamente después ya regresamos al Aljibe de la Breña. Completando de este modo el primer tramo circular de la ruta.
Para completar el segundo tramo circular de este interesante itinerario, volvemos a salir por la verja de hierro por la que accedimos a este lugar y unos 200 m mas allá a su cercana angarilla, sobre el vallado de piedra, que una vez pasemos al otro lado, llevaremos a nuestra derecha al principio, siendo después nuestra referencia a seguir el arroyo de Nazarete, que iremos atravesando de forma alternativa, llevando a nuestra izquierda el redondeado cerrete de Galapagar, (cual pequeña tachuela en medio de Los Llanos del Republicano), y a la derecha las casas del mismo nombre, donde se plantaron un grupo de eucaliptos, posiblemente para absorber la cantidad de aguas de las lagunas que metían demasiada humedad en las cercanas casas.
Un pequeño puentecillo sobre este modesto arroyo nos regala una curiosa imagen. Seguimos atravesando los llanos, encaminando ahora nuestros pasos hacia una verja que nos encontraremos dirección Oeste, ojo, hay dos, equidistantes a poco mas de 100 m, tomaremos la de la izquierda, que coincide más con la dirección S, S-O que debemos tomar a partir de ahora. Volviéndonos a adentrar en el Alcornocal (y encinar) de Lomas y Matagallardo, que iremos remontando campo través en ligera pendiente, caminando sobre la abundante hojarasca, atravesando varios arroyos tributarios, casi siempre secos, sin a penas senderos de ganado que nos sirvan de referencia, pero teniendo muy claro, que la dirección a seguir, es la dirección S, S-O, hasta que enlazamos con una pista, que tomándola a la izquierda, vendrá a confluir con la pista por donde discurre el GR E-7, que coincide con el inicio de nuestro itinerario, tan sólo unos 100 m antes de regresar a la plataforma de aparcamiento donde habíamos dejado nuestros vehículos en el Puerto de Las Viñas, a donde llegamos con las últimas luces de la tarde. Tras haber disfrutado plácidamente de la charla, el paisaje y la fotografía, a lo largo de toda la jornada.