lunes, septiembre 18, 2017

Ascensión al cerro de Los Machos (3.329 m) por los Corrales del Veleta

Entorno: Sierra Nevada (Sector Hoya de la Mora-Veleta)
Hora y Punto de encuentro 1
: 8.00 am en la Venta Ríofrío para desayunar u 8.30 am (ya desayunados)

Hora y punto de encuentro 2: 10.00 am Aparcamiento Hoya de la Mora.
Cómo llegar al punto de encuentro: Carretera de Sierra Nevada, poco antes de llegar a Pradollano, estamos atentos al desvío que a la izquierda nos señala a La Hoya de la Mora, a donde llegamos unos 15 minutos después.
Distancia a recorrer: Unos 18 km regresando por el Paso de Los Guías-Refugio de la Carihuela y los Lagunillos de la Virgen.
Desnivel de subida: 1.200 m ( hay varias subidas y bajadas)
Dificultad física: Alto por el desnivel y la dureza física y psicológica en el incómodo tramo por Los Corrales del Veleta y los dos primeros tercios de ascensión al cerro de Los Machos, que se hace muy pesada hasta que por fín alcanzamos la dócil loma cimera.
Tramos más empinado de bajada: Descenso del cerro de Los Macho hasta la pista de los tresmiles y desde el Refugio de La Carihuela hasta los Lagunillos de la Virgen.
Principales escollos (pasos vertiginosos): Veredón Chico sin nieve, al igual que el Veredón superior, se pasa sin problema si no se tiene mucho vértigo. Si estuviera nevado, sóloes apto para personas con mucha experiencia.
Y el Paso de los Guías, que no tiene ninguna dificultad técnica. Yo tengo vértigo, pero con el ánimo de mis compañeros y siempre mirando para la pared lo pasé sin ningún problema. Las cadenas a fecha septiembre 2017 están en muy buen estado y pegaditas a la pared en todo el tramo de la cornisa, que apenas llega a superar los 20 m de largo. Quien no tenga vértigo lo puede pasar casi con los ojos cerrados. En invierno será mas técnico y según las nevadas/heladas habrá que hacerlo seguramente con crampones.
Estado de los Corrales del Veleta: Si nieve, salvo pequeñas manchas fuera de nuestra trayectoria.
Tiempo estimado: 9 horas
Punto de partida: Hoya de la Mora (2.500 m)
Punto más elevado: cerro de Los Machos 3.329 m)
Tipo de ruta: circular en el sentido de las agujas del reloj.
Tipo de suelo: 85% vereda muy pedregosa y 15% pista terriza o asfaltada.
Fecha: Sábado 9 de septiembre de 2017
Meteorología prevista en zona de cumbres: Por debajo de los 10ºC al mediodía. Viento de Poniente 15 km/h y cielos despejados o parcialmente despejados la mayor parte del día.
Puesta de sol a las 20.30 pm y ciclo lunar: Transición de luna llena a menguante (visible en un 65%)
Mapas y Bibliografía: Sierra Nevada ( Edit. Penibética)
Material recomendado: Pantalón corto, camiseta de manga corta y sudadera o cortaviento para zona de cumbres. Botas de trekking o zapatillas de ultra trail.
¡Ojo, aunque aún estemos en verano! a la hora de subir a un tresmil, no olvides echar en la mochila un par de guantes, braga y gorro de lana por si acaso.
Comida y bebida para una ruta de todo el día (Mínimo 2 litros por persona y dosificando).
Máxima protección solar: tanto de gafas de sol, gorra y crema protectora.
24 Participantes: Manuel González Luna, Isabel Torres, Lena Rakouskaya, Arnaud Tornier, Emilia Franco, Salvador Gómez, Maria José Fernández, Miguel Ángel Doña, Mercedes González, Antonio Pascual, Mariano Navarro, Manolo Supersónico, Paqui Bravo, Fali Molina, Miguel González, Inma Ruiz, Ángel González, Pepe Montblanc, Isaac, Carlos, Alex, Nacho Amador y Juan Ignacio Amador
Resumen itinerario: 
Nada mas llegar a La Hoya de la Mora,se cumplían las predicciones de temperaturas por debajo de los 8ºC, que hacía que cada uno echáramos mano de todo lo que habíamos llevado de abrigo para esa jornada. En poco mas de dos horas habíamos pasado del amanecer veraniego en la Costa del Sol a una mañana invernal, con los emblemáticos Peñones de San Cristóbal como testigos. Afortunadamente íbamos bien preparado y en cualquier caso a los cinco minutos de empezar a caminar ya íbamos entrando en calor.
Tras la breve charla de introducción, saludos y presentación de los nuevos, incluidos los 4 debutantes en tresmiles, que aparecen en la foto de arriba, de izquierda a derecha: Carlos, Alex, Nacho e Isaac. Comenzamos a caminar por la antigua carretera que desde allí sube a las posiciones del Veleta, pasando por delante del albergue militar: ¡TODO POR LA PATRIA!, buen lema para motivar al grupo y mucho mas en estos tiempos que tanto bombardeo informativo con el demencial y provocativo desafío soberanista catalán.
Inmediatamente después abandonamos la carretera, para tomarel sendero que continúa faldeando una dócil ladera,  frente a nosotros tenemos el emblemático edificio del antiguo Mojón del Trigo, que poco a poco irá quedando a nuestra derecha y finalmente a nuestra espalda.
 Conforme vamos rodeando el Mojón del Trigo, a nuestra derecha, llegamos a un collado desde donde comenzamos a ganar vistas sobre la cabecera del barranco San Juan, que durante el siguiente kilómetro iremos llevando a nuestra izquierda, remonramos una zona de prados y mientras el Mojón del Trigo va quedando a nuestra espalda.
Despés de atravesar la cabecera del barranco San Juan a través de una pequeña presa, contruida con la piedra del lugar, para frenar la erosión (Hoyo del Moro), seguimos remontando una loma, cada vez mas pedregosa que nos va acercando al impresionante Mirador Natural donde se encuentra el Monumento a Susana (esquiadora que al parecer falleció cerca de este lugar), al filo de los impresionantes tajos del Camapanario, donde aprovechamos para hacer la primera parada prolongada de la jornada y las primeras fotos de grupo.
El trayecto desde La Hoya de la Mora hasta el Monumento a Susana bien merece la pena ser tenido en cuenta, aunque sólo sea como corta excursión (tipo ruta familiar), con acceso relativamente cercano a la ruta clásica de ascensión al Veleta, recortando las "S" de la vieja carretera que nos lleva hasta Las Posiciones.
Pero a partir de este punto ya son palabras mayores, porque a escasos metros comienza el denominado Veredón Chico o Veredón Inferior, llamado así porque existe otro muy parecido que discurre mas o menos en paralelo, partiendo desde las Posiciones del Veleta, se trata de una especie de repisa tipo tobogán que en suave pendiente nos permite acceder a los famosos Corrales del Veleta, con una anchura media de un metro, a veces mas. Yo llevo bastante mal el tema de los pasos con mucho vuelo y aunque el 90% de este tramo se hace sin problemas (con la debida calma y precaución), un 10% del trayecto es un poco estrecho y la caída que tenemos hacia la izquierda (en sentido descendente) es impresionante.
Imagen invernal (de archivo).
El Corral del Veleta a finales de Primavera (visto desde el Veredón).
Hubo dos o tres pasos sonde mi buen amigo Miguel González tuvo que hacerme de barandilla, porque debido a la enorme cantidad de nieve que sostiene este paso en invierno, todos los años hay desprendimientos y a veces el veredón se ve invadido por alguna roca que ha caído de unos metros mas arriba, suponiendo un obstáculo en nuestra trayectoria, que en mi caso preferí pasar por encima o muy pegado a la pared, que rodearlo por el lado izquierdo como hacían los compañeros mas audaces.
Tras nuestro paso por el Veredón Chico o Inferior, accedemos entre gigantescos bloques de micasquistos feldespáticos muy tectonizados al emblemático  Corral del Veleta, que forma parte de la cabecera del antiguo circo del Guarnón, conformando un cuenco elíptico abierto al norte e instalado al pie del tajo que se prolonga a lo largo del cerro de los Machos-picacho del Veleta-Lastrones, sin lugar a dudas uno de los rincones mas salvajes de Sierra Nevada, ¡Naturaleza en estado puro!. Aquí nos encontramos con varias cabras montesas, y aunque a penas ascensimos dos o tres curvas de desnivel hasta llegar al viejo túnel del Veleta, el dicurrir sobre un mar de lascas de mediano y gran tamaño, la mitad de ellas moviéndose oa punto de deslizarse ladera abajo cada pocos pasos, requería de mucha concentración y desgaste físico, caminando generalmente con elpie izquierdo unos 15-20 cm mas abajo que el derecho por la pendiente de la ladera, intentando mantenernos sobre la misma curva de desnivel, siendo la tendencia, la de caminar lo mas cerca posible a la base de los tajos que ahora quedaban a nuestra derecha.

Sin duda alguna se trata de uno de los parajes más emblemáticos y conocidos de Sierra Nevada, pues conjuga una serie de características naturales que lo convierten en enclave de especial relevancia geomorfológica, junto al picacho del Veleta (3392 m) y collado del cerro de los Machos (3329 m). Pero, además, este enclave, por su relativa cercanía y accesibilidad a la ciudad de Granada, fue prontamente (a partir de mediados del siglo XVIII) descrito y visitado por viajeros y científicos, resaltando de él su agreste paisaje y grandiosidad de vistas, lo que supuso convertirlo en punto de referencia obligada en las expediciones hacia el interior de la Sierra. Estos acontecimientos, excepcionales en el ámbito de las montañas andaluzas y región meridional mediterránea convierten al Corral del Veleta y entorno en enclaves geográficos de excepcional valor patrimonial.
Unos 500 m mas allá del final del Veredón, donde accedemos al Corral del Veleta, vemos a nuestra derecha, en la base de los tajos, lo que parece la entrada de una cueva, se trata del peculiar Refugiodel Túnel del Veleta, desde aquí quedan a tiro de piedra los nacimientos del Guarnón y las Trancadas del Guarnón, puntos de referencia para ascender a Veta Grande, que queda a la izquierda del cerro de Los Machos. Una vez frente a la entrada del túnel merece la pena entrar y contemplar los vestigios de la que fue uno de los proyectos más ambiciosos de Sierra Nevada, nada menos que conectar la capital granadina con la Alpujarra por un túnel construido a unos 3.000 metros de altura.
Con el mérito añadido que fue nada menos que en el año 1910 cuando el Duque de San Pedro intervino en el Senado solicitando la construcción de una carretera que partiese de Granada en dirección a Sierra Nevada hasta la Laguna de las Yeguas". Según el historiador Manuel Titos, en la Ley de 16 de diciembre de 1914, se incluyó la construcción de una carretera "de Granada a la de Laujar a Órgiva por el camino de los Neveros, pasando próxima al Picacho del Veleta". Sin embargo, el Consejo de Obras Públicas echó para atrás el proyecto en 1916 alegando que era demasiado costoso para el rendimiento esperable. Tres años después, en cambio, y tras la presión de las instituciones granadinas, el ministro Sánchez Guerra aprobaba la construcción de la carretera de Sierra Nevada. Las obras arrancaron en 1920. Doce años después, en el verano de 1932, la vía subía hasta los 3.100 metros sobre el nivel del mar, considerada como la carretera mas alta de toda Europa hasta comienzos de Siglo XXI.
Tras una breve parada en la entrada del túnel (finalmente cueva artificial), de a penas 30 m de profundidad, a cuyo final se puede acceder sin problemas con una pequeña linterna, reanudamos la marcha para iniciar la ascensión al cerro de Los Machos, dejando a nuestra derecha la Lagunilla del Corral.
 Después de dejar atrás La Cueva, seguimos caminando por el Corral del Veleta caminando sobre bastante lasca suelta.
 Poco a poco el sendero se va asentando por un terreno cada vez mas compacto, si bien en algunos puntos de esta corta pero intensa ascensión, las lascas se deslizan ladera abajo, de manera que a veces damos un paso hacia arriba y dos hacia abajo. Es con diferencia, el tramo de ascensión psicológicamente mas duro, porque aunque a penas llega a los 2 km la distancia entre el túnel del Veleta y la cumbre de Los Machos, la subida se hace muy tediosa y conviene ponerse en "modo avión" cada uno asu ritmo, sin agobiarse.
 No obstante, la grandiosidad de este rincón salvaje de Sierra Nevada nos da alas para continuar ganando altura.
 A nuestro paso por el crestón del Zacatín, mas de un compañero nos quedamos boquiabiertos viendo como progresaba un pequeño grupo de alpinistas sobre su desdentada hoja de cuchillo.
 Afortunadamente conforme te vas acercando al vértice geodésico del cerro de Los Machos (3.329 m) la loma se va haciendo paulatínamente mas tendida y el suelo que pisamos mas compacto.
 Para mí fue una jornada muy especial, porque suponía el primer tresmil que realizaba con mi hijo Nacho, que junto a su amigo Isaac hizo una magnífica ascensión llegando con el grupo de los primeros a lo mas alto. A sus amigos Alex y carlos, les costó un poco mas, aunque finalmente consiguieron llegar minutos mas tarde. La falta de costumbre dejó tan cansado a Carlos, que después de llegar al último collado a escasos 100 m de distancia del vértice geodésico y a penas 20 m de desnivel, prefirió quedarse allí recuperando el resuello y no llegó a coronar. Tan pronto como nos hicimos esta foto de grupo, sus amigos Nacho, Alex e Isaac, recorrieron el corto trecho que nos separaba de Carlos, para no dejarlo solo (motivo por el cual no aparecen en la posterior foto de grupo).
Foto de grupo de prestonianos, guiado con Maestría por nuestros anfitriones Miguel González (de naranja) y su mujer Inma (de amarillo). Afortunadamente el fuerte viento anunciado para ese día en zona de cumbre, amainó milagrosamente a nuestra llegada a Los Machos, al menos el tiempo justo para permitirnos almorzar (eso sí, bien abrigados), mientras disfrutábamos de unas estupendas vistas sobre el Puntal de la Caldera,
 el Mulhacén, la Alcazaba, la cercana cumbre del Veleta, el espolón del cerro del Caballo, los tajos de la Virgen, etc...
Finalizado el almuerzo y la sesión de fotos de grupo, pareja, indiviuduales, etc... llegamos rápidamente al collado donde ya nos esperaba Carlos con sus tres amigos de gregarios e iniciamos el descenso por su vertiente S-O, descendiendo unos 200 m en menos de un kilómetro de distancia, dejándonos ya muy cerca del acceso a la pista que une el refugio de Poqueira-La Caldera-La Carihuela (antiguo proyecto de carretera, utilizado durante década como pista para los 4x4 de los guardas del parque y algún que otro aventurero, que con su Renault 4, llegaba a todas partes). O bien, tomar el sendero, que nos lleva a la base de las paredes donde se encuentra el mítico paso de los guías, un paso vertiginoso donde la parte mas expuesta no llega a superar los 20 m de longitud y que actulamnete se encuentran perfectamente asegurados con cadenas, de manera que en todo momento llevamos las dos manos aseguradas. Yo con mis problemas de vértigo, lo pasé sin ninguna dificultad, gracias al ánimo y la tranquilidad que me iban dando Miguel González a mi derecha y Ángel "El Gladiador de Itálica" a mi derecha y hasta Manolo Supersónico que también andaba por allí, mientras yo no separaba la vista de la pared para no mirar abajo, hasta la salida de la cadena, donde ya volvemos a pisar tierra firme en el collado donde finaliza este paso.
¿Merece la pena afrontar el riesgo? Si se trata de una persona con mucho vértigo, mejor que NO, porque aunque técnicamente es muy fácil, los nervios siempre pueden jugar malas pasadas. 
Pero si es un vértigo mas o menos llevadero y vamos acompañados por gente con experiencia sin duda, pues la altura a penas supera los 15 m de tald en su parte mas alta, a lo largo de suys 20 m tenemos suelo para pisar y caminar sin problemas de tramos rotos o cortados (por lo menos a fecha septiembre 2017) y
 porque nos ahorramos mas de 1,5 km de zig-zags por la insulsa pista, sino porque la posterior repisa (bastante ancha) sobre la que caminamos nos permite disfrutar de unas vistas magníficas, sobre todo el entorno de la Laguna de Aguas Verdes, principal aporte de la cabecera del río Veleta. que a poco mas de tres kilómetros aguas abajo, se une al río Muhacén, para juntos formar el Barranco de Poqueira.
Una vez superado el Paso de Los Guías, nuestro transito por la cómoda repisa con vistas a la cabecera del río Veñleta y el entorno de la Laguna de Aguas Verdes hasta el REfugio de La Carihuela, a penas es de un cuarto de hora en suave ascensión, que se hace sin a penas darnos cuenta.
Antes de iniciar el descenso desde el Refugio de la Carihuela estuvimos tentados de coronar el Puntal de la Loma Púa, a tiro de piedra, pero ya iniciamos el descenso sin dilación pasando junto a la emblemática figura de "ElPerro" para mas tarde llegar, en escasos 20 minutos hasta Los Lagunillos de la Virgen, lugar de obligada parada para recrearnos con un precioso paisaje, que por su origen glaciar nos hace recordar paisajes alpinos de otras latitudes y al mismo tiempo lo privilegiado que somos en Andalucía por contar con paisajes y ecosistemas tan distintos.
 Bajo estas líneas el embalse de Las Yeguas, que aunque haya sido ligeramente modificado por la mano del hombre, también es de origen glaciar.
 A lo largo del descenso vamos cruzando con pequeños arroyos que se cruzan en nuestra trayectoria, originados en lagunas superiores.
 LLega un momento que comenzamos a atravesar las pistas de esquí, encontrándonos con figuras tan curiosas como esta, bajo la cual pasan muchos esquiadores en temporada de nieve, como un adorno curioso en su trayectoria de descenso.
 Cuando nos acercamos al Monumento dedicado a la Virgen de las Nieves, ya nos sentimos como los ciclistas cuando ven la pancarta de último kilómetro. Si bien, a penas 200 m separan a este emblemático monumento del aparcamiento del Hoyo de la Mora.
Un último vistazo atrás para disfrutar de esta imagen tan característica de Sierra Nevada con el Arco de la Virgen en primer plano y el Veleta al fondo. Y bajo estas líneas el parking de La Hoya de la Mora, situado al pie de Los Peñones de San Francisco, inicio y final de esta preciosa ruta, que fue un auténtico regalo por parte de nusetros anfitriones Miguel e Inma a quienes va dedicada esta crónica con todo mi cariño.

No hay comentarios :

Publicar un comentario