martes, abril 10, 2018

Arroyo Guadalpín-Senda de Los Monjes-Mina de Buenavista


Entorno: Falda Sur Sierra Blanca (a los pies de La Concha, perímetro de Marbella)
Localidad de referencia: Marbella
Inicio y final de ruta: Parte de atrás del Colegio Xarblanca, Junto a la entrada de la Urbanización "Mirador de Sierra Blanca".
Cómo llegar al inicio de ruta: Tomando como referencia la Salida de la N-340 o A-7 a la altura de la Av. Trapiche (MARBELLA), dejamos a nuestra izquierda la Estación de Autobuses de Marbella, la gasolinera cercana y seguimos por la calle principal que mira hacia la Sierra, a nuestra izquierda dejamos una farmacia y un poco mas adelante dejamos a nuestra derecha el Hotel Don Miguel por Calle Padre Paco Ostos, al final de esta calle giramos a la izquierda, para continuar por Avenida de La Florida, que es la típica calle entre urbanizaciones de chalets y adosadas de lujo, hasta que al final de la misma llegamos a la explanada de tierra, detrás del Colegio Xarblanca donde comienza la ruta.
Punto más elevado: Fuente Calaña (491 m) y pequeño ensanche del arroyo de Las Piedras, desde donde regresamos sobre nuestros pasos (556 m)
Distancia a recorrer: 13 km
Desnivel ascendido: 778 m
Desnivel descendido: 753 m
Tipo de ruta: 50% circular y 50% lineal
Tipo de suelo: sendero terrizo y pedregoso (que estará resbaladizo tras las primeras horas de lluvia), algunos vados por el arroyo Guadalpín; pista terriza, algún tramo asfaltado (pues a lo largo del principio y del final nos movemos por el perímetro de Marbella).
Fecha: Sábado 7 de abril de 2018
8 Participantes: Maria Jesús Rider "la Duquesa", Romualdo "El Trovador", Mª Luisa "El Duendecillo de Sierra Horconera", Héctor "El Caimán de Puente Genil", Eduaardo "El Padre Carras", Pepe Guerrero "El Maestro Geobotánico", Paco "El Generoso", Chucki y un servidor: Juan Ignacio Amador.
Bibliografía:
http://www.marbella.es/medioambiente/medio-ambiente/sendas-de-la-biodiversidad/arroyo-guadalpin.html
http://marbellenses.blogspot.com.es/2010/10/los-monjes.html?m=1
https://pitbox.wordpress.com/2015/06/24/mina-de-marbella-altos-hornos-de-marbella-siderurgia-en-la-costa-del-sol/ 
http://patinaindustrial.blogspot.com.es/2016/02/altos-hornos-de-marbella.html
Alicientes principales:
La ruta del arroyo Guadalpín hasta la ermita de Los Monjes es una de las más populares de Marbella. Se trata de una ruta que podría calificarse apta para todos los públicos, salvo por una pequeña trepada al inicio, por un paso escalonado, que aunque fácil y hasta divertido, requiere del uso de las manos y un mínimo  de agilidad. La mejor época para recorrer el camino a Los Monjes es en primavera, preferentemente después de lluvias recientes. Desde el inicio hasta las ruinas de la Ermita sólo distan dos kilómetros, una vez en la ermita se nos plantean varias alternativas (además del recurrente retorno sobre nuestros pasos), que ya dependerá de nuestras ganas, tiempo disponible y conocimiento de la zona.
1ª parte, REMONTANDO EL ARROYO GUADALPÍN, HASTA FUENTE CALAÑA:
Tras el suculento desayuno y degustación de licores varios que nos ofrecieron el Trovador y la Duquesa en su Palacio de Primavera (C/ Hungría Nº30), con trato exquisito por parte del Servicio, recorrimos varias calles entre lujosas mansiones e hileras de ferraris, hasta llegar a la explanada del parking que se encuentras detrás del colegio de Xarblanca, y junto a la entrada de la Urbanización "Sierra Blanca", comenzamos la caminata descendiendo un corto trecho de pista asfaltada (con el paso cortado para vehículos) al final de esta corta bajada a la derecha podemos ver un panel informativo de la red de senderos de la cara sur de Sierra Blanca, donde el descerebrado de turno no ha podido evitar dejar la marca de su grafiti.
Unos metros más allá ya nos topamos con el arroyo Guadalpín (antaño conocido como arroyo de Los Monjes o Calaña), cuyas cantarinas aguas ya nos avisaban de su presencia incluso antes de verlo. Salvamos un primer vado, preferentemente con la ayuda de uno o dos bastones, que nos ayudarán a mantener el equilibrio caminando sobre las irregulares y resbaladizas piedras, si no queremos meter un pie en el agua. Una vez que cruzamos al otro lado, tomamos el sendero a la derecha (margen derecho del río u orilla derecha, según el sentido de nuestra marcha, río arriba). 
No tardaremos ni un minuto en toparnos con el único obstáculo que presenta este idílico itinerario, se trata de un escarpe rocoso, que aunque será superado sin ninguna dificultad por cualquier senderista con un mínimo de experiencia, podría suponer un escollo para una persona no acostumbrada a trepar por rocas (aunque desde nuestro punto de vista es muy fácil, pero ahí queda dicho).
A partir de aquí el sendero es una auténtica delicia donde la música acuática se mezcla con el canto de los pajarillos que habitan este precioso ecosistema tan lleno de vida, que no sólo debemos respetar, sino defender al máximo. Aquí, todos los días del año y especialmente en Primavera y Verano tienen lugar conciertos de sol a sol, donde resuenan un sinfín de melodías interpretadas por los pequeños pajarillos como ruiseñores, pinzones, jilgueros, currucas, mirlos, lavanderas, etc... 
De vez en cuando debemos salvar algún vado, cambiando de orilla en varias ocasiones, mientras nos íbamos recreando con bonitas pozas y pequeños rápidos o cascadas a nuestra derecha. Envueltos en un bosque de galería donde abundan los helechos, las zarzamoras, pinos, palmitos, torvisco y algarrobos principalmente.
El Maestro Geobotánico comentó que entre las especies más relevantes debíamos tener en cuenta la presencia del Helecho de acequia, Pteris vittata este majestuoso helecho es muy escaso en el continente europeo y presenta poblaciones muy localizadas en España concretamente en Andalucía, Baleares y algunas provincias del levante. Otra especie de gran importancia y que se puede observar en la zona, es la Bolina, Genista haenseleri se trata de un endemismo exclusivo de Sierra blanca y la Sierra de Mijas, esta genista tan particular se encuentra en el libro rojo de la flora vascular de Andalucía y está calificada como "especie en peligro". También es de interés botánico un tipo de sauce perteneciente a la especie Salix pedicellata, cuya área de distribución mundial es muy restringida.
Cuentan las lenguas antiguas que desde el siglo XVIII esta vereda era frecuentada por devotos cristianos que caminaban rezando; una extraña estampa cargada de misterio y devoción. Por aquel entonces a este tramo del sendero se lo conocía como "camino de los monjes". En aquella época  en Marbella, que era un pueblecito pesquero, existía una vía sacra que partiendo desde la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación se encaminaba en dirección norte, para poco a poco adentrarse en la montaña y finalizar en la ermita de los Monjes situada en pleno corazón de Sierra blanca. El camino comenzaba en la antigua Puerta de Ronda, ascendía por la calle Ancha y Alameda de San Francisco. Desde el convento continuaría por el camino del Trapiche hasta llegar al Prado donde tomaríamos la bifurcación de la cuesta de las Ánimas. Al llegar al Molinillo, el puente sobre el arroyo abría paso al trajinado camino de Istán, pero los penitentes  tomaban el desvío a la derecha por una cañada de profusa vegetación y sombra, con el rumor del viento y el sonido del agua de las pequeñas cascadas y pozas, mientras iban remontando el arroyo Calaña, por el sendero de Los Monjes. Sus denominaciones, Nuestra Señora de las Angustias, Soledad o de la Sierra, remiten a una sola, la de la Virgen de los Dolores, de las más antiguas venerada entre los marbelleros. Desde la iglesia de la Encarnación hasta los Monjes, siempre en continua ascensión, una vía sacra, cual vía crucis marbellí, equipaba el camino de religiosidad. Hornacinas, oratorios, cruces, la ermita de Santa Ana, después de la Madre de Dios, la Iglesia de los Remedios, también de San Sebastián, el Santo Cristo y su Dolorosa, San Francisco con su devoción a la Virgen. Un ascenso triunfal. Un triunfo de la Fe.
En aquellos tiempos estos caminos que se adentraban en la sierra estaban poblados de unos bosques magníficos y exuberantes, que por desgracia fueron arrasados cuando la industria siderúrgica se instaló en Marbella. Por aquel entonces, al igual que ocurría en muchas otras sierras de Andalucía, Sierra Blanca y Canucha, albergaban poblaciones de lobo ibérico por lo que resultaba un lugar inhóspito e incluso temido por muchos. El camino de los monjes está cargado de naturaleza, de bellos paisajes, de tradiciones y devociones que se pierden en el tiempo, pero sobre todo está cargado de historia. Una historia que se encuentra adormecida pero que está ahí, pendiente de despertar de su letargo, y queriendo reivindicarse como un elemento importante de una Marbella tan bella y espiritual, como desconocida para muchos, que sólo la tienen asociada a la jet set, a los políticos corruptos o la especulación urbanística.
La ermita de los Monjes  y su antiguo molino harinero fueron construidos  en el siglo XVI por monjes franciscanos pertenecientes a la familia de los menores, defensores de la pobreza evangélica y habitaban en lugares apartados y solitarios. Estas humildes ermitas eran consideradas como milagrosas, así como las fuentes cercanas, a las cuales se le atribuían propiedades curativas. A esta ermita solían ir en penitencia o por promesa los habitantes de Marbella, estaba habitada por uno o dos ermitaños y llego a tener varios nombres: de Nuestra Señora de las Angustias o Nuestra Señora de la Soledad de la Sierra; estos nombres concluían en uno solo, el de la Virgen de los Dolores, que es la imagen más antigua venerada por los marbelleros. La ermita fue construida en el S.XVI, pero en 1761 fue abandonada por dos ermitaños la cuidaban, quedado el pequeño templo, su vivienda y sus huertas  a cargo de Francisco Granados, vecino de Marbella puesto por la providencia para la conservación del culto de la ermita.
El entorno de la ermita estaba plantado de viñas y sembrado de huerta. La viña era de poca calidad, el huerto de escasa sustancia: “solo tendrá una obrada destinada su utilidad a la decencia de la iglesia ermita que por ser tan corta se mantiene a expensas de la devoción y el resto de la tierra que se dijo de regadío por acequia para puebla de maíz con algunos frutales por lo inculto de dicho terreno inferior de la tierra y cortas fuerzas de dicho huerto para poderla beneficiar con estiércoles”.
 
El edificio, orientado en un eje norte sur, revela porte humilde, aunque de buena factura, agarrado, en su lateral de levante, al borde de una pronunciada caída por medio de gruesos contrafuertes. De fachada sencilla, rematada con pequeña espadaña. Disponía de una sola nave, compartimentada en dos espacios, uno para los fieles, otro para los monjes. En la trasera, distintas dependencias remataban el conjunto.
Hoy en día, a la ruinas de la ermita de los Monjes, ya nadie va de penitencia, este camino que se adentra en la sierra es transitado por senderistas amantes de la naturaleza, que no buscan la salvación eterna, pero si albergan la esperanza de que las futuras generaciones, sean conscientes del importante valor de nuestro rico Patrimonio Histórico, artístico y paisajístico, que en la medida de lo posible no sólo debemos respetar, sino cuidar y defender, denunciando  a todo aquel que lo dañe. Nos gusta pensar que estamos asistiendo al presente de una Nueva Era donde si bien las antiguas creencias están en declive, hay un despertar de los espiritual hacia el Amor a los animales, las plantas y la naturaleza en general, perfectamente compatible con nuestro Patrimonio Histórico Artístico. Ruinas como la Ermita de los Monjes, bien podrían ser rehabilitadas con un espacio dedicado para recrear su historia y otro mayor, que hiciera las veces de refugio de montaña ó una nueva "casa de guardas forestales" que cuidaran y mantuvieran toda la zona en buen estado. Esto ayudaría a fomentar el empleo y a recuperar nuestro patrimonio. Por otra parte la IMPRESIONANTE labor que realizan la asociación marbellí de "Mujeres en las veredas" es para darles un Millón de gracias, por el impecable mantenimiento de los senderos, señalización de balizas, limpieza de montes en general, tanto de basuras, como de matorrales que se comen los senderos, retirada o cortes de troncos caídos sobre los caminos, recuperación del rico patrimonio minero de la zona, etc... ¡Sois los ángenes de esta sierra!.
Al llegar a la Ermita de los Monjes nos encontramos con un nuevo cruce de senderos, donde se nos plantean varias alternativas, en dirección Este un ramal de sendero conocido actualmente como "sendero de Los Monjes", coincidente con el GR 249 Gran Senda de Málaga (Etapa Marbella-Ojén), nos conduce hacia el siguiente valle, el del arroyo de Las Piedras (dirección Oeste) y más tarde a la zona Nagüeles. Y en dirección Oeste, un ramal de sendero nos obliga a vadear de nuevo el arroyo Guadalpín, caminando un corto trecho aguas arriba por su otra orilla, hasta que dejamos la compañía del río para ganar altura por su vertiente izquierda, llegando a dos cruces de sendero que nos permiten o bien trasponer al siguiente valle (dirección Este): el Valle de Puerto Rico, bien por el Puerto de Las Pitas, bien por la Casa del Guarda o del Pino, o mantenernos en el ramal, que discurre paralelo (a media ladera), al curso del arroyo Guadalpín (Calaña o de Los Monjes), aguas arriba, mientras el sendero se abre paso entre matorrales de: enebros, Jaguarzo morisco, manzanilla amarga, aulagas, matagallos, romero, lavanda, torvisco, jara estepa. La masa forestal de árboles se hace más pobre y dispersa por las laderas aunque de vez en cuando nos encontramos con pequeños bosquetes de pinos, y algunas encinas y algarrobos dispersos.
Este tramo de sendero que llega a superar los 50 m de desnivel por encima del arroyo Calañas y después va faldeando por la ladera con pequeños toboganes (sube y baja) nos permite ampliar nuestra perspectiva del entorno, si echamos nuestra vista atrás podemos disfrutar de una franja de costa enmarcada entre las laderas del valle que estamos remontando por encima del casco urbano de Marbella, que casi siempre tendremos a la vista por las zonas altas del itinerario; mientras que, mientras que al N y N-O, siempre enmarcado entre las laderas de este valle, podemos contemplar un amplio tramo de crestería entre El salto del Lobo y su prolongación hacia el cordal del El Lastonar. A poco que tengamos un poco de suerte no sería raro encontrarnos con un grupo de cabras montesas por esta zona, pocos mamíferos se desenvuelven con tanta agilidad en estos entornos tan agrestes y resulta admirable verlas saltar por las rocas o caminar al borde de cornisas con una facilidad hipnotizadora. 
La avifauna también se encuentra bien representada, sobre todo por las rapaces, donde destaca la presencia del águila calzada, el águila perdicera y del águila culebrera, esta  última, regresa del continente africano en  primavera y llega a criar en Sierra Blanca. Así como los buitres que suelen sobrevolar sus cumbres o la collalba negra muy frecuente en la cuenca del Guadalpín.
Un kilómetro después de haber abandonado el cauce del arroyo Calaña, volvemos a retornar al mismo, generalmente en este tramo suele presentarse como una torrentera pedregosa, pues aunque haya llovido bastante recientemente, por aquí el agua discurre por debajo, es decir por su capa freática. Poco después de dejar atrás un encajonamiento del arroyo, al cauce se transforma en una bolos medianos de unos 30 m de largo cual improvisada jinkana y después el cauce del arroyo se hace muy ancho y recto con un trecho de sendero mimetizado sobre sus mismas piedras, llegando a una bifurcación del cauce, perfectamente señalizada con una doble baliza: 
la de la derecha señala “Arroyo de las Carihuelas” a la izquierda “arroyo Calaña” (aunque en los mapas topográficos del IGN, venga señalado como arroyo Calaña el de la derecha, es decir, el que la baliza marca como de "las Carihuelas", pero estando las balizas señalizadas por grandes conocedores de la zona, siempre me resultará más fiable la toponimia de los lugareños, que la del IGN, transcrita por gente de Madrid, que con todos mis respetos en muchas ocasiones jamás han pisado la zona y se basan en copias de mapas antiguos, que a su vez arrastran muchos errores, por desgracia muy frecuentes en los mapas del IGN a nivel Andalucía.
 Volviendo a la ruta, una vez en esta bifurcación, seguimos progresando por el arroyo (seco) de la izquierda, señalizado como "Arroyo Calaña" y unos pocos metros más arriba, una tablilla nos señala, otra vez a la izquierda, esta vez ya, fuera del cauce, "Fuente Calaña" a la que llegamos por un frondoso sendero de unos 100 m lineales que nos llevan hasta uno de los abrevaderos de un solo pilón, más grandes de la provincia de Málaga, normalmente habitado por tritones a finales de Invierno, principios de Primavera. La Fuente, o mejor dicho el manantial propiamente dicho  se encuentra unos 10 m por encima. Aunque su uso históricamente siempre fue para el ganado y pequeños huertos que en su día existieron río abajo, es de vital importancia para la fauna de la zona, desde los anfibios que lo habitan hasta una gran cantidad de aves, reptiles y mamíferos de la zona.

El Nacimiento exacto de un río o arroyo, siempre es un misterio, pero en lo referente al arroyo Guadalpín podemos afirmar que se forma, a partir de la unión de tres grandes torrenteras: las dos primeras bajan en paralelo desde el Salto del Lobo, uniéndose poco a poco, hasta que confluyen en una sola conocida como arroyo (barranco) de Las Carihuelas. Y una tercera torrentera, que nace en la vertiente Este del collado del Cepillo del Enebro, más o menos a la altura del vertiginoso "paso de la cadena" entre el Lastonar y La Concha, ese sería el arroyo Calaña, propiamente dicho. A partir de su unión con el de la Carihuela, pasa a tomar el nombre del arroyo Calaña o de Los Monjes. Y desde la Ermita para abajo, ya se le conoce con la toponimia más moderna de Guadalpín, aunque algunos lo siguen conociendo como arroyo Calaña o de Los Monjes.
Desde Fuente Calaña, retornamos sobre nuestros pasos hasta la Ermita de Los Monjes.
2ª parte, DESDE LA ERMITA DE LOS MONJES A LA MINA DE BUENAVISTA
De regreso a la Ermita de Los Monjes, tomamos el ramal de sendero que en dirección S-O nos lleva en dirección a Nagueles, a este sendero actualmente se le conoce como "Sendero de Los Monjes" y hasta nuestra llegada al arroyo de Las Piedras coincidirá con el GR-249; Etapa: Marbella-Ojén. Poco después de dejar atrás las ruinas de la Ermita de los Monjes, el sendero salva dos tramos de escarpada ladera caliza que salvamos gracias a dos rudimentarios pasamanos colocados con gran acierto por el Ayuntamiento de Marbella, supervisado por la Federación Andaluza de Montaña, en cuya colocación colaboró nuestro ínclito amigo Paco Castillo.
En el sentido de nuestra trayectoria, hacia el Sur, volvemos a disfrutar de amplias vistas sobre Marbella, con el Mediterráneo al fondo. 
El sendero asciende hasta alcanzar un collado que ya da vistas hacia la zona de San Pedro con el peñón de Gibraltar al fondo, salvamos "la cañada de La Rana", más abajo conocida como de "Camoján" y poco después llegamos a un bonito claro del bosque, cruce de sendero, donde estuvimos almorzando.
Reanudada la marcha, continuamos dirección ESTE, por el mismo sendero que traíamos, aumentando un poco la dureza de la pendiente hasta alcanzar un collado donde se nos advierte de la presencia de unas colmenas que quedan a la derecha, a los pies de una torreta de alta tensión. Las colmenas parecían semi abandonadas y a pesar de los escasos 20 m que distaban del sendero, a penas escuchamos el zumbido de alguna abeja por allí. 

El caso es que inmediatamente después ya tenemos la bajada que nos conduce hasta el arroyo de Las Piedras y que tras remontar un corto trecho de la vertiente opuesta nos sitúa en el cruce de senderos donde, tomando el ramal de la izquierda (S-O), por donde continúa el GR-249; Etapa: Marbella-Ojén, llegaríamos en apenas diez minutos a los pinares de Nagüeles y en menos de veinte minutos a la famoso Auditorio (Cantera) y Cueva de Nagüeles.  Siendo nuestra opción, el ramal de la derecha (N,N-O), que discurre paralelo al arroyo de Las Piedras o por su mismo cauce.

Al poco de tomar el ramal de sendero que discurre paralelo al arroyo de Las Piedras comenzamos a disfrutar de la que probablemente sea la perspectiva más alpina de La Concha, con un magnífico tajo que cae casi en vertical desde su cumbre hacia la cabecera del arroyo de Las Piedras. 
En a penas cinco minutos, nos encontramos con un muro de piedra, vestigio de una antigua construcción de la ápoca de las minas y unos metros mas allá, una antigua chimenea (horno de fundición)donde se derretía el plomo a la izquierda del sendero y a nuestra derecha, lo que parece un rudimentario jacuzzi de cemento, que era donde se lavaba y enfriaba el mineral tras su fundición para el posterior transporte sobre abnegados burros y mulos, que tanto trabajaron siempre para el desarrollo y la prosperidad de esta España, siempre tan desagradecida con sus mayores valedores. 

De este centro de producción salían diariamente una veintena de barras de unos 50 kilos cada una. Por aquel entonces se la conocía como Mina de los Tres Amigos (sus tres socios fundadores), tuvo distintos propietarios hasta caer en manos extranjeras. Vestigios de la explotación minera que forma parte del patrimonio histórico de una Marbella industrial, que comenzó su idilio con los yacimientos mineros de Sierra Blanca, precisamente en las Minas de Buenavista de donde comenzó a extraerse plomo desde mediados del Siglo XVIII y continuó hasta la década de 1960.
Desde finales del Siglo XVIII hasta la llegada del Turismo a la Costa del Sol, la relación de la comarca con la minería ha sido muy importante. Desde la antigüedad: fenicios, cartagineses, romanos y visigodos explotaron los yacimientos mineros de cobre, hierro y plomo de Sierra Blanca. El potencial minero de la zona alcanzó su máximo esplendor en el siglo XIX con la explotación de las fructíferas minas de gráfito de Benahavís, las de hierro del Peñoncillo y su beneficio con la creación de las Ferrerías del Ángel y la Concepción.
En esos años el plomo se convirtió en el artículo de exportación por excelencia de la minerometalurgía española llegando a ser fundamental para equilibrar la balanza de pagos. Bajo esa coyuntura y conocedores de la abundante presencia de plomo en el paraje conocido como Barranco de las Encinas, en 1836 tres destacados empresarios de Marbella crearon la sociedad denominada de Buena Vista, con el objetivo de dar impulso a la extracción del mineral creando una fábrica y horno de fundición para lo que contrataron a don Francisco de Sales García del Real Cuerpo de Minas.
Tras las tareas de laboreo y lavado del plomo, el mineral se derretía en una pequeña fundición junto a la mina, pues su bajo punto de fusión permitía la utilización de esta tecnología primaria y sencilla. Pascual Madoz describe que la mina producía diariamente de 16 a 20 galápagos (barra de plomo) de un quintal cada uno y que trabajaban unas 20 personas. En su dilatada producción la conocida como "Mina de los Tres amigos" tuvo distintos propietarios hasta caer en manos extranjeras, como ocurriría con buena parte de los recursos mineros del municipio.
Basta decir, que entre 1831 y 1856, Marbella llegó a ser la mayor productora de siderurgia de España, gracias a la iniciativa de todo un visionario como fue Don Ramón de la Sagra (economista, sociólogo, historiador y naturalista), financiado con el empresario Manuel Agustín Heredia, uno de los grandes precursores de la "revolución Industrial malagueña", pero al mismo tiempo, principal responsable de la tala masiva de bosques centenarios de encinas y otras especies repartidos por la provincia de Málaga, empezando por la propia Sierra Blanca, que casi 200 años después comienza a recuperar parte de su bosque original, con el que nada tienen que ver sus repoblaciones de pinos.
La principal riqueza de Marbella en aquel tiempo, mitades del siglo XIX, era la fundición de metales en sus ferrerías (Ferrería del Angel y La Concepción), aprovechando la cercanía de las minas de Ojén (las cuales eran de ‘magnetita‘), en especial la minas La Choza, San Juan Bautista y San Nicolás, cuyo mineral llegaba a las ferrerías a través de un cable desde las minas del Peñoncillo. Se puede ver lo que queda de las minas del Peñoncillo.

En el siglo XIX Marbella contó con dos complejos siderúrgicos que situaron a este municipio a la vanguardia de la industrial nacional. Los restos de la Ferrería la Concepción muestran las huellas de los primeros altos hornos civiles de España. En 1826, Manuel Agustín Heredia, a la cabeza de un grupo de comerciantes malagueños fundó la sociedad La Concepción para explotar el hierro de la Sierra Blanca. Tras varios ensayos se impuso como medio de obtención de hierro el método de pudelado, para el que se utilizaba carbón mineral que, al no existir en la zona, era necesario importar. Esto obligó a desdoblar las instalaciones: en la Concepción se obtendría el hierro de primera fusión mediante hornos que utilizaban carbón vegetal, después se trasladaba a la ferrería de la Constancia en Málaga donde se realizarían las labores de afinado o pudelado para convertirlo en hierro útil para todos los usos.

En 1828 Manuel Heredia empezó a construir la fundición La Concepción, que, con sus altos hornos sacaron el hierro de las rocas traídas a lomo de burro desde Ojén. El hierro luego se trasladó por ferrocarril desde la finca de la Concepción a la actual Alameda de Marbella, en cuyo puerto se embarcaba el hierro para su exportación al Reino Unido. Entre 1831 y 1856, el 75% de la producción de hierro de España, procedía de la Concepción (Marbella).
La ferrería cerró en 1884, años antes había cerrado la otra ferrería de Marbella, la de El Ángel. Las limitaciones impuestas por el carbón vegetal y la renovación de las siderurgias del norte de España acabaron con esta empresa innovadora y líder del sector siderúrgico español.
 Retomando la descripción del recorrido, unos metros más adelante de la chimenea de fundición, volvemos a sumergirnos en pleno bosque de pinos y entre la espesura de la masa forestal que nos envuelven y lo cerrado del valle, perdemos las vistas se reducen durante el siguiente tramo, cruzándose en nuestra trayectoria el Barranco de las Encinas, tributario del arroyo de Las Piedras. Este es un punto de cierta confusión, porque parece que el sendero finaliza aquí, pero en realidad continúa unos metros mas adelante, remontando el barranco de Las Encinas, por cuyo curso vamos a continuar, desviándonos a la izquierda. 
Un poco más adelante, el fondo del barranco de las Encinas, va quedando a nuestra izquierda, conforme vamos ganando altura hasta alcanzar un collado que nos conduce de nuevo al angosto valle del Arroyo de las Piedras (generalmente seco). por donde el sendero continúa, pasando primero junto a una cruz con las iníciales de "J.J.G.R., (20-Julio-1996)" que por la fecha tal vez pudo fallecer por un golpe de calor. 
Desde la mencionada cruz, continuamos unos 200 m mas allá hasta una zona donde el cauce del arroyo de Las Piedras se ensancha, mostrándonos el majestuoso telón de fondo que ofrece la vertiente ESTE del cordal que va del Lastonar a La Concha. Este el sendero de acceso para coronar La Concha en su modalidad mas alpina, sólo al alcance de gente muy preparada mental, físicamente y con gran experiencia en montaña. 
Pero subir a La Concha no era nuestro objetivo aquel día, dando por bueno lo que llevábamos recorrido, regresamos sobre nuestros pasos hasta el lugar donde habíamos tomado el desvío para remontar el barranco de Las Encinas, continuando ahora unos metros más abajo por un corto tobogán calizo, hasta su confluencia con el arroyo de Las Piedras, que nada más cruzar nos conduce a la Bocamina de la entrada principal de la Mina de Buenavista, en la cual sólo pudimos adentrarnos dos o tres metros, pues a poca distancia de la entrada ya se encontraba el suelo completamente inundado de lado a lado y con la potente linterna que llevaba el Maestro Geobotánico, pudimos ver una cancela cerrada a cal y canto, a unos 30 m de la entrada.
Resulta que las labores de difusión sobre la existencia de la olvidada mina Buenavista llevada a cabo tanto por el Ayuntamiento de Marbella como por asociaciones culturales volcadas en la divulgación del patrimonio local, como Mujeres en las Veredas  han situado en el mapa los restos de este viejo complejo de extracción de plomo. Por lo que este paraje donde confluyen el Barranco de las Encinas y el arroyo de Las Piedras, comenzó a ser muy frecuentado por excursionistas que se adentraban alegremente por las galerías de la mina sin ningún tipo de precauciones, ni conocimientos básicos, ni el equipo mínimo requerido, con el consiguiente riesgo de pérdidas o accidentes por caídas a los pozos existentes en su interior que tuvieron lugar en más de una ocasión.  Como consecuencia de ello y para evitar futuros accidentes, en Junio de 2017, se colocó una verja de hierro a unos 30 metros de distancia de la boca principal.
Los trabajos de transporte e instalación de la puerta fueron ejecutados por el personal adscrito a la Delegación Municipal de Sostenibilidad, departamento que inició el trámite administrativo para cerrar la mina a mediados de 2016. Tras obtener los necesarios permisos de la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, y siguiendo, además, las recomendaciones técnicas del Grupo de Estudios de Murciélagos de la Estación Biológica de Doñana, instituto público perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, que ha aportado las claves sobre el tipo de cerramiento para que proliferen los quirópteros que habitan en las galerías y puedan llegar a constituirse en colonia, el Ayuntamiento de Marbella ejecutó el cierre de la mina en junio 2017.
El Consistorio, que está obligado a mantener en buenas condiciones el cerramiento, ha facilitado al agente forestal de la zona, Paulino Masegosa, una copia de las llaves de la cancela, fabricada con barras metálicas que permiten la libre circulación de los murciélagos, animales que están protegidos por la legislación estatal. «En los últimos dos años han llevado de excursión a más de mil alumnos de colegios e institutos de Marbella, a la mina de Buenavista para que conocieran el pasado minero de su ciudad.
La puerta se colocó por requerimiento de la Junta a una distancia considerable de la entrada de la mina, con el objetivo de que la fauna silvestre, especialmente las cabras montesas, zorros y jabalíes, principalmente, puedan seguir aprovechando el agua drenarte para beber.
Desde la entrada de la Mina de Buenavista se retoma rápidamente el cercano sendero por el que regresamos sobre nuestros pasos hasta el claro del bosque donde habíamos almorzado y desde allí tomamos el angosto ramal de sendero que en dirección S, S-E nos lleva a través de un bonito pinar de altos ejemplares y gran frondosidad, atravesando el pequeño arroyo de Camoján, cuyas aguas discurren filtradas bajo su capa freática y en menos de un kilómetro, venimos a salir a la pista asfaltada que pasa por la zona más alta de la Urbanización Camoján. Tomaremos esta pista asfaltada a nuestra izquierda, llevando a nuestra derecha una parcela ilegalmente vallada invadida por mimosas. 
Al final de la calle, giraremos a la derecha, dejando a nuestra izquierda dos calles, por la segunda a la izquierda es por donde continúa nuestra ruta, pero antes merece la pena rodear el perímetro de la gran mansión que tenemos a nuestra derecha, y que nos conduce hasta el Puente que salva las aguas del arroyo de Camoján, tras el cual, tomaremos el ramal de sendero a la derecha, que en apenas 40 m, nos conduce hasta la cascada del mismo nombre. Un rincón de exuberante frondosidad preciosa umbría con atmósfera casi selvática.
Regresamos sobre nuestros pasos, por donde recorrimos los últimos 100 m antes de llegar al puente y tomamos la mencionada calle, que ahora, quedará a nuestra derecha. casi al final de esta calle nos encontramos con una puerta y su correspondiente porterillo electrónico, se trata de una servidumbre de paso vigilada, que llamando a la puerta te suele abrir sin problemas, accediendo al tramo de sendero que sin margen de error, te devuelve al arroyo Guadalpín, justo a la altura del primer vado, ya sólo nos queda remontar la corta pendiente asfaltada y estaremos de regreso en la explanada terriza que se encuentra a la espalda del colegio Xarblanca y junto a la entrada de la Urbanización Mirador de Sierra Blanca, clásico punto y final de esta ruta realmente interesante. Desde donde pudimos completar un bonito arcoiris coincidiendo como colofón de esta bonita jornada senderista por la Marbella desconocida (para muchos).

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