jueves, enero 03, 2019

La Torrecilla por el Tajo Bermejo y el Paso del Cristiano


Cómo llegar al inicio de ruta: Desde el km 13 de la carretera San Pedro-Ronda, entramos al parque por Conejeras como si fuésemos hacia el A.R. de Quejigales, después de remontar las curvas que hay pasada la Nava de San Luis, tomamos el desvío a la derecha, dirección Pinsapo de la Escalereta-Tolox, dejaremos a nuestra derecha, el desvío hacia el Puntal de la Mesa y Pinsapo de la Escalereta, unos 3 km más allá la Majá de Paco Agüera (inicio de la ruta de coleccionistas para llegar a la Alcazaba) y unos 2 km más allá, después de una cerrada curva a la derecha y a mitad de una recta en descenso, vemos una rampa con un murete de piedra medio derruido, donde se intuye el inicio del sendero.
Con inicio y final: en el punto del carril donde desemboca el sendero procedente del Pinsapar de La Yedra (por donde nosotros bajamos después de bajar de La Alcazaba). Unos 2 km más allá de la "Majá de Paco Agüera".
Localidad de referencia: Parauta.
Trazado: Circular, con ramal de inicio y final lineal.
Dificultad: Alta
Duración: 9 Horas
Distancia: 11,5 km
Desnivel Acumulado de subida/bajada:  1.380 m
Punto más bajo: 1.105 m (donde dejamos los coches en el carril)
Punto más alto: 1.919 m Torrecilla
Pero hay que tener en cuenta que perdemos altura y volvemos a ganar altura, al menos tres veces, pues son tres las cañadas que tenemos que atravesar: dos a la ida y una a la vuelta, mas algunos toboganes intermedio que al final acaban sumando casi 1.400 m.
Fecha de realización y meteorología: Sábado 8 de diciembre de 2018, cielos despejados y temperaturas superiores a los 15ºC que en plena ascensión daba sensación de calor, hasta que por fin, llegando ya a la cumbre comenzamos a recibir el fresco del viento del N-O, que no soplaba demasiado fuerte, pero que en el último tramo de ascensión, nos supo a gloria.
Participantes: Como guía, coordinador y anfitrión de lujo contamos con Jorge Castrillo "El Titán del Guadalevín",  acudieron a la cita algunos de nuestros mas ilustres montañeros/as como: Maria José Fernández "La Alpinista", el Doctor Leal, Salva "El Ornitólogo", Elena "la Chica que hablaba con los árboles", Lena "la Amazona bielorrusa", Arnaud "El Soltero de Oro", Isabel Delgado "La Elegancia del Silencio", Manuel Navero "El Espíritu de Viriato", Javier Andrés "El Pionero" y un servidor: Juan Ignacio Amador.
A TENER EN CUENTA:  Esta ruta no es apta para personas con vértigo. En esta ruta es obligatorio el uso de arnés y bagas de anclaje o disipadores de vía ferrata. El casco también es muy recomendable, pues pasamos por debajo el Tajo Bermejo y podría caernos alguna piedra movida por una cabra montesa.
El uso de botas de trekking o zapatillas de trekking es fundamental. Así como un mínimo de 3´5 litros de agua por persona que pueden quedarse cortos por el extenuante tramo de ascensión y la adrenalina que se quema en el Paso del Cristiano y la aproximación al mismo, que también quemará parte de nuestras energías. Sobre todo si la jornada es soleada y con poco viento (quedarse sin agua a media subida puede ser fatal en una jornada calurosa).
Abstenerse de hacer esta ruta en los meses de calor.
Hay algunos tramos sin sendero por zonas muy descompuestas. La base del Tajo Bermejo es peligrosa por la caída de piedras desde arriba del Tajo Bermejo. El Paso del Cristiano técnicamente es fácil (Grado I) pero muy expuesto. Tiene una cuerda estática y en diciembre 2018, el cable de vida se encontraba en  muy buen estado, aunque algunos anclajes están rotos, aparentemente por impactos de rocas. Recomendable llevar equipo de ferrata por seguridad. 
Bibliografía y enlaces de referencia:
Enlace de referencia a la Crónica Pasos Largos:
http://pasoslargos.com/es/hazte-socio/13-juan-mena.html
Crónica de Manuel Limón:
Video del Paso del Cristiano:
https://www.youtube.com/watch?v=9CqAsztKxn0
Descripción del recorrido:
La ruta comienza unos 5 km más allá de la plazoleta cercana al Pinsapo de la Escalereta, siempre en dirección Tolox, llevando a nuestra izquierda en primer lugar Las Turquillas y más adelante las laderas que descienden del cerro Alcazaba, con el imponente perfil del Torrecilla siempre frente a nosotros y a nuestra derecha una profunda caída hacia el valle del río Verde.
Una vez aparcado los vehículos en la zona conocida como "El Cargadero" (aprox. 1.050 m), caminamos un corto trecho por el carril que rápidamente abandonamos por el sendero, que ladera arriba se dirige hacia el "Pinsapar de la Yedra", el sendero mantiene un perfil ascendente por la Loma del Pastizal, pero no demasiado empinado en sus inicios, lo cual es ideal para ir calentando músculos poco a poco. A nuestra izquierda tenemos la muela rocosa que corona al cerro Alcazaba que pronto perderemos de vista hasta un poco mas adelante, lo que sí podemos ver es una zona de cortados con algunas covachas en el lugar conocido como la Mesilla, que podríamos considerar como su antecumbre. En menos de media hora habremos llegado al "Puerto de la Perdiz", lugar desde donde podemos intuir el siguiente tramo de la ruta con la vista puesta en el Tajo Bermejo, que visto desde la distancia se antoja de difícil acceso y mucho más la progresión por el "Paso del Cristiano" que mas que verse se intuye más allá, aunque sólo quienes ya lo han hecho con anterioridad podrán ubicarlo desde esta posición.
En el "Puerto de la Perdiz" abandonamos el sendero del "Pinsapar de la Yedra" por donde vamos a regresar, y tomaremos un ramal de difuminada senda de cabras a la derecha, que a veces se verá invadida de maleza, principalmente aulagas, zarzas, piornal y grandes sabinas que nos obligarán a caminar sobre las mismas o a dar pequeños rodeos, sin que sea demasiado complicado adivinar la continuidad de la senda para cualquier montañero con un mínimo de experiencia. El primer hito que nos encontramos por esta difuminada senda de cabras es "la Fuente de Perdiz", pilón excavado en la roca, actualmente invadido de zarzas y matagallos.
A continuación salvamos la barranquera por donde discurre el cauce (generalmente seco) del arroyo de Pilones, que marca la divisoria entre las cumbres del Cerro Alcazaba, a nuestra espalda y imponente mole de La Torrecilla frente a nosotros, y una vez superada esta barranquera, llevaremos La Torrecilla a nuestro costado izquierdo, y a nuestra derecha, la imponente caída hacia el Valle del río Verde. Superada esta primera barranmquera, nos espera un pronunciado tramo de ascensión, que podemos hacerlo bien de forma directa para después faldear, o bien en perpendicular poco a poco, de forma gradual, por aquí el sendero  resulta menos visible por la abundancia de lapiaz y esparto, además se presta a ascender por donde a cada uno le resulte mas asequible.
Una segunda barranquera por donde discurre el cauce seco del "Arroyo de las Cuevas del Moro", ya nos deja muy cerca de nuestra llegada al "Tajo Bermejo" que con la alternancia de vetas negras y de color anaranjado, marrón y bermejo, nos recuerda a otros tajos del Parque como el Tajo de la Caina o el Tajo Añicle (Sector Tolox-Yunquera). Sin lugar a dudas, es uno de los hitos geológicos más destacados de nuestro itinerario, tal y como hicieron algunos compañeros, aunque todavía queda un último tramo hasta llegar al "Paso del Cristiano" no es ninguna tontería colocarse el casco, a partir de aquí, porque gran parte del siguiente tramo caminaremos bajo altos tajos de donde nos podría caer una piedrecilla en cualquier momento desplazada por alguna cabra montesa o por pequeños desprendimientos que se pueden producir en cualquier montaña con grandes escarpes como esto (aunque casi siempre tendamos a pensar, que no vamos a tener tan mala suerte que nos va a tocar a nosotros, la verdad es que sería el colmo de la mala suerte, pero "quien evita la ocasión, evita el peligro").
El Tajo Bermejo nos sorprende tanto por su magnificencia, que nos hace retomar conciencia sobre "qué poca cosa somos al lado de una montaña", como de las pequeñas maravillas que atesora, líquenes fosilizados en sus paredes, restos de antiguos refugios de pastores, una solitaria y tremenda encina tricentenaria, muy fácil de distinguir desde la distancia. Una mágica encina que nos cautivó por su belleza, bajo la cual nos hicimos la primera foto de grupo. Los andenes que se encuentran a los pies del Tajo Bermejo, aunque no resulten visibles desde la distancia, nos dan tregua con varios metros de anchura para caminar sin temor a la verticalidad de la profunda caída que tenemos a nuestra derecha, siempre hacia el Valle del Río Verde.
Y es por ello que también merece la pena recrearnos con tan magníficas vistas, destacando como principales hitos orográficos: La atalaya del Cerro Alcazaba al N-O, que la mayor parte de este primer tramo hemos llevado a nuestra izquierda o a nuestra espalda, al igual que los míticos cerros Abanto y Alcojona al Oeste que albergan las barranqueras que dan origen al nacimiento del río Verde; la Crestería de Sierra Palmitera al S-O por encima de la cual pronto comenzaremos a ver el peñón de Gibraltar y toda la zona del Estrecho, que en aquella jornada de cielos cristalinos nos permitió recrearnos con el Rif de Marruecos. El inabordable cerro del Duque al Sur, y la Sierra Real y Sierra Blanca de Istán, Marbella y Ojén al S-O con todo el perfil del Salto del Lobo hasta La Concha, y entre todos estos hitos y nosotros, allí abajo el valle del Río Verde y su red de carriles aledaños que desde allí arriba vemos como finas líneas curvas que se antojan muy lejanas. hacia el Este y hacia el Norte, las mismas laderas del Torrecilla nos impiden ver más allá.
Después de dejar atrás el cómodo tránsito por los andenes del Tajo Bermejo,
volvemos a adentrarnos por zona farragosa y abrupta, por donde parece imposible que pueda continuar el desdibujado sendero que atraviesa una última barranquera más pequeña, pero de agreste perfil, conocida como "Cañada de Blas", ahora sí que debemos estar atentos porque no caminaremos ni 50 m mas allá hasta llegar a otra encina solitaria, que una vez superada, nos da tregua con un pequeño rellano para que los compañeros procedan a colocarse como mínimo: arnés y bagas de anclaje, que siempre podemos reforzar con un casco y un puño.
Desde aquí, giraremos casi 120 º a nuestra izquierda, remontando una pendiente rocosa que nos situará en la entrada del denominado "Paso del Cristiano", estos pasos expuestos localmente son conocidos en la Sierra de las Nieves como "coladas", siendo las más conocidas: "la Colada del Tejo" (ruta Cerro Corona-Torrecilla) y "la Colada del paso del Cristiano", que describimos brevemente a continuación, pudiéndola dividir en tres partes:  Primero debemos superar una chimenea de unos 15 m con cuerda fija, se trata de una pared casi vertical, que en su parte izquierda presenta una canal donde nos resultará más fácil la progresión por tener varios salientes para apoyar los pies para quienes sean más habiles en la trepada. Sin embargo la cuerda fija discurre por su parte central, algo más lisa y empinada, pero con un par de salientes que nos sirven de descansillo a media subida, que en cualquier caso resultará muy fácil para quienes dominen las trepadas. Si en el grupo lleváis alguien un poco mas torpe, una cuerda extra, siempre viene bien para asegurarnos el arnés con un compañero que te asegure desde arriba.
El segundo tramo, es un sencillo tobogán de unos 10 m de longitud, en este caso, incluso para mí, que con diferencia era "el único torpe del grupo" resultó muy fácil, hasta el punto de que los mas experimentados lo pudieron pasar caminando (aunque siempre asegurados), como Lena en esta imagen.
Y en tercer lugar llegamos al último tramo, seguramente el más fotografiado, por ser el más expuesto a una tremenda caída hacia la izquierda, pero curiosamente, el que hice más tranquilo, pues en todo momento vamos asegurados con las bagas de anclaje a un cable de acero (que a fecha Diciembre 2018), presentaba unas grapas muy bien fijadas. Su longitud aproximada, si la memoria no me falla con la tensión del momento, es de unos 20 m de largo, tres o cuatro tramos, en cada uno de ellos debemos desenganchar una baga de anclaje y pasarla al siguiente, igual que en una vía ferrata. A pesar de mi vértigo, lo hice relativamente tranquilo porque la mitad del tiempo se hace caminando con algo de repisa y la salida es con un poco de tobogán donde debemos trepar un poco, pero es una trepada más sencilla que en el primer tramo y que nos ha servido a modo de buen entrenamiento.
No quisiera alentar a que cualquier persona pueda realizar este paso, pero también afirmo que cualquier persona sin vértigo, y sobre todo con un mínimo de experiencia en vías ferratas, con el equipo necesario y siempre yendo acompañado de alguien con experiencia que domine las trepadas, podrá superar este paso sin problemas. Yo tengo vértigo y mi truco fue: estar todo lo tranquilo que pude, mirar a la pared en los pasos más expuestos y concentrarme al 100% en cada paso, siguiendo las instrucciones de los compañeros mas cercanos y con la tranquilidad de tener a mi Gran Amigo y hermano del Alma Jorge Castrillo Orellana "El Titán" cerca de mí en todo momento.
Llevaban razón amigos como Manuel Limón, Paco Castillo, el Doctor Leal, Herminia  o Jorge Castrillo cuando previamente al Día-D, me decían que técnicamente era mucho más sencillo de lo que parecía. Sin embargo, una vez finalizado  este mítico paso, aún queda salir de allí por dos cortos andenes con caídas abismales a la izquierda, hasta que por fin llegamos a un otro bosquete de encinas donde aprovechamos para quitarnos arneses, cascos, bagas, etc... y disfrutar de los últimos metros de sombra, antes de encarar los siguientes 500 m finales de ascensión ininterrumpida por la ladera de la solana.
Nada mas reanudar la marcha, comprobé que Jorge llevaba razón cuando tras su preparatoria me comentaba: "Juani, lo más duro no es el Paso del Cristiano, sino lo que viene después, un extenuante lapiaz de piedra suelta, conocido como CANCHAL DE LAS MONTESAS", que de hecho, puso a prueba la resistencia física y mental de cada uno de nosotros, que en zig-zag, fuimos superando la fuerte pendiente, hasta comenzar a caminar por la primera de las denominadas "Plazoletas" donde caminamos sobre los restos de antiguos glaciares, tramos de caliza compacta de fuerte pendiente, pero donde las botas agarran muy bien y sus redondeadas gradas favorecen ganar altura rápidamente de forma muy cómoda. Intercalándose con algunos tramos de lascas sueltas, entre las que destacaban cristalinos ejemplares de calcita (color ámbar), como si fueran caramelos gigantes brillando al sol, la tentación de coger uno era grande para mi colección de minerales, pero lo justo que iba de fuerzas y las broncas que me echa María cada vez que llego con una nueva piedra a casa, me disuadieron de profanar la montaña dejándolo todo tal y como estaba.

Llegados a la tercera Plazoleta (tercera huella de glaciar), la cumbre ya queda a tiro de piedra y ver las siluetas y escuchar las voces de excursionistas que han llegado a la cumbre por el sendero tradicional, hace que ya te de el subidón y te recuperes rápidamente del esfuerzo que conlleva esta extenuante ascensión.
Tal y como estaba previsto, el descenso lo realizamos en dirección N-O, hacia Puerto Alto, donde quejigos centenarios recortan la silueta del cielo dibujando fantasmagóricas estelas a lo Tim Burton junto al inexistente sendero, que trazan nuestros pies, haciendo buena la frase de "caminante no hay camino, se hace camino al andar". Y así comenzamos a cruzar la cabecera del Arroyo Pilones, formada por dos pequeñas barranqueras generalmente secas, después de pasar por una represa, caminaremos en paralelo a una de ellas o directamente por dentro de la misma barranquera, generalmente seca y de fácil tránsito, hasta que llega un momento que por nuestra derecha se nos une la Cañada del Cedro o de Horcajuelos, momento a partir del cual, ya tenemos a la vista el Pinsapar de la Yedra, al que accederemos faldeando a media altura de la margen derecha del barranco de Pilones, que según el sentido de la marcha, a partir de este momento quedará abajo, a nuestra izquierda.
El acceso al solitario y maltrecho pinsapar de Cubero es un tanto agrio, pues se realiza faldeando un aulagar por donde debemos abrirnos paso como mejor podamos, por tenues restos de difuminados senderos de cabras, que desaparecen cada pocos pasos. Y una vez que llegamos al "olvidado o/y abandonado Pinsapar de La Yedra" (al menos entre 2012 que lo visité por primera vez y la fecha de realización de esta ruta en Diciembre de 2018), cuesta mucho encontrar el antiguo sendero.
Sirva como referencia caminar en todo momento, paralelos al Barranco de Pilones, que en todo momento llevaremos a nuestra izquierda, a unos 70-90 m de distancia, aunque obviamente en poco tiempo la distancia se irá ampliando respecto al barranco, pues nosotros debemos intentar mantener la curva de desnivel y el barranco, cada vez estará más bajo, y por lo tanto más alejado de nosotros. Mientras tanto, como os iba diciendo, debemos faldear por una empinada ladera que va a convertir nuestro tránsito en una especie de jinkana entre árboles caídos que se cruzan en nuestra trayectoria, lascas desprendidas que se desplazan bajo nuestros pies y zonas de tierra húmeda con tendencia a hacernos resbalar en cualquier momento.

Este tramo no es que sea especialmente difícil, ni peligroso, pero sí resulta algo incómodo y requiere de mucha paciencia y sentido del humor, hasta que después de pasar lo que parece el vallado de un antiguo vivero, que debemos dejar a nuestra derecha, comenzamos a ver hitos de piedra, que manteniéndose sobre la misma curva de desnivel (más o menos), nos conducirán hasta el antiguo sendero, muy desdibujado en los primeros metros, pero cada vez más claro y aunque angosto, muy bien dibujado conforme vamos dejando atrás este misterioso pinsapar, con ejemplares de gran porte y algunos retoños, aunque más de la mitad de los adultos sean ya cadáveres de antiguos colosos que se interponían en nuestra trayectoria pasando a veces por encima, a veces por debajo.
Con la última media hora del atardecer, comenzamos a caminar por el cada vez mejor dibujado sendero que en cuestión de 15 minutos, nos conduciría hasta el Puerto de la Perdiz, donde lo habíamos abandonado por la mañana, para desviarnos hacia el Tajo Bermejo y el Paso del Cristiano, con lo cual, a partir de aquí ya sólo restaba caminar sobre nuestros pasos para regresar hasta los coches. que habíamos dejado a primera hora de la mañana en el punto ya mencionado al inicio de la crónica.
Ya de noche, salimos con nuestros vehículos 4x4 o "todo caminos" recorriendo de vuelta el CAMEL TROPIC de no menos de 45 minutos de laboriosa conducción negociando baches hasta poco antes del Camping Conejeras, muy cerquita ya de la carretera de San Pedro, donde la pista da una pequeña tregua con tramo asfaltado donde regresamos a la "mal llamada civilización". Llegando minutos después a la Venta El Navasillo, donde nos tomamos la copa de despedida tras una jornada montañera de las más espectaculares que recuerdo haber vivido en los últimos años. Agradeciendole a todos mis compañeros de ruta su solidaridad y buen hacer y muy especialmente a mi hermano del alma Jorge "El Titán del Guadalevín" por tan magnífica propuesta y por protegerme con su hacha y con su escudo en el fragor de la batalla, cuando progesábamos AL FILO DE LO IMPOSIBLE.