miércoles, octubre 10, 2018

Pico Bermejo y Crestería de Sierra Alhucema

Entorno: Parque natural Sierras Subbéticas (sector sierra Horconera, Córdoba)
Pueblos de referencia: Rute-Priego de Córdoba-aldea de Los Villares.
Hora y punto de inicio ideal: No más tarde de las 9.00 am en el inicio de la pista terriza que va al Cortijo del Cerezo, a 2 km escasos del cruce: Rute-Carcabuey-Priego de Córdoba, dirección Priego.
Cómo llegar al punto de encuentro: Al llegar a Rute hay que tomar la carretera CO-220, dirección Carcabuey (sólo al principio) y Priego de Córdoba, esta carretera no debe ofrecer dudas porque es la misma que cogeríamos si fuésemos hacia el cortijo Vichira, a nuestra derecha llevamos la imponente mole de Sierra Horconera en todo momento y a la izquierda vamos dejando las aldeas de Palomares y Burbunera. Poco después nos encontramos con otro cruce que nos indica: Carcabuey a la izquierda, y que a partir de aquí debemos ignorar, pues en todo momento hay que tomar el ramal de carretera que vaya hacia la derecha y nos mantenga pegados al pie de sierra.
Desde que dejamos atrás la Plaza del Fresno de Rute, iremos disfrutando de un paisaje ligado al hombre desde siempre y donde se asientan cortijadas o bucólicas aldeas como Palomares, Burbunera, con sus casas encaladas que viven al ritmo tranquilo que impera en el ambiente de estas sierras. Un agradable paréntesis contemporáneo. Fruto de la relación humana con la naturaleza de estas montañas surgió  su catalogación como parque natural de las Sierras Subbéticas desde 1988, que además de poseer grandes valores botánicos o faunísticos, nos sorprende también por sus  valores y recursos geológicos, de primer orden mundial.
18 km más allá de Rute, (¡ojo con el cálculo del tiempo en llegar, porque es carretera estrecha y de mucha curva que nos obliga a ir muy despacio), llegamos al cruce que nos señalará “Los Villares” a la izquierda y Priego a la derecha (es muy fácil pasarse de largo y tomar dirección Los Villares, porque es la inercia de la misma carretera), aquí tomamos a la derecha, dirección Priego y estamos atentos al inicio de la segunda pista, que nos encontraremos a la derecha de la carretera y espacio en el margen derecho de la carretera, para al menos 5 o 6 coches. Éste será nuestro inicio y final de ruta.
Distancia aprox.  Unos 12 kms, la mayor parte de pura adrenalina y gran belleza paisajística.
Desnivel ascendido: 1.038 m
Desnivel descendido: 1.090 m
Track de referencia: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pico-bermejo-sierra-alhucema-cresta-2289755
Puntos más elevados: pico Bermejo (1.474 m) y crestería de Sierra Alhucema (1.429 m).
Tiempo aprox. 8 horas
Nivel dificultad Físico: Alto por el desnivel a superar, sin apenas tregua desde el inicio hasta el Pico Bermejo. Especialmente por la extenuantes Chimeneas 1 y 2.
Nivel dificultad Técnico: Medio/Alto, pues si bien las pequeñas trepadas y destrepes son fáciles en general, hay tramos de crestería muy aéreos en Sierra Alhucema, no aptos para personas con vértigo con caídas vertiginosas a ambos lados a través de una cresta con tramos intermitentes de más de 40 m de largo y a penas 1 m de ancho, donde sólo tenemos abismo a nuestro alrededor.
Tipo suelo: sendero pedregoso y sobre todo mucho pedrera, terreno muy rocoso y abrupto.
Tipo de recorrido: circular
Mapa: IGN
Fecha de realización y meteorología: sábado 6 de Noviembre de 2018, cielos despejados y temperaturas que sobrepasaron los 25ºC en algunos momentos, pero que afortunadamente pudimos sobrellevar gracias a una brisa que llegó a los 20 km/h y que nos dió la vida en los momentos de mayor esfuerzo físico.
19 Participantes: Desde Sevilla: vinieron Ángel González "El Gladiador de Itálica", Mari y Pepe "El Torpedo de Utrera"; desde  Algeciras (Cádiz): Rubén "Kinante del Sur; desde Casarabonela: Juan "El Coloso de Casarabonela" y Lourdes "La Flor de Sierra Prieta"; y desde distintos puntos de la Costa del Sol: José Manuel Vázquez "The Explorer" con el brazalete de capitán, Migue "El Yeti de Sierra Nevada", Inma "La montañera sonriente", Salva "El Ornitólogo", Mabel "Libre y Salvaje", Nono "El Soltero de Oro", Maria José "La Alpinista", Marcos "El Goliat del Cartujo", Lourdes "La Ardilla de Sierra Alhucema", Aurelio "Doctor Zhivago", Julio "El Rey del drone", Alejandro "The Gentelman" y un servidor Juan Ignacio Amador, que no pudo superar su vértigo al llegar al tramo más angosto de la crestería de Sierra Alhucema.
A tener en cuenta:
1º) Cualquiera de estas ascensiones ya sean en conjunto o individuales, deben ser automáticamente descartadas en días de lluvia, pues se pasa por tramos que en caso de estar mojados pueden ser muy resbaladizos con empinadas laderas y algunas zonas de cierto vuelo que pueden convertirse en una trampa mortal en una jornada de lluvia, en las que además las nubes se suelen meter allí arriba y ni siquiera podríamos disfrutar de sus vistas. (Esto es aplicable a cualquier ascensión por montañas calizas). 
2º) Material recomendado: Botas de trecking, bastones (dos), mínimo 3-4 litros por persona, protección solar y sobre todo una buena preparación física y mental, preferentemente para personas con muchas horas de vuelo en rutas de montaña, con vértigo, al Pico Bermejo llegaréis, pero al llegar a Sierra Alhucema, tal vez os quedéis bloqueados como me pasó a mí. Aunque llevaba arnés, mosquetón, vagas de anclaje, cuerdas de 20 y 10 m, al igual que algunos de mis compañeros, mas en solidaridad conmigo, que por necesidad. Al llegar allí arriba, la verdad es que si allí arriba no hay un cable de acero instalado (como en las vías ferratas), todo lo que te lleves es para nada, de lo contrario el compañero/s que sujeten la cuerda, si tú caes, ellos también. Así que como bien me dijo el Doctor Leal, al llegar a casa en esas situaciones no hay mejor cuerda que la confianza en uno mismo y la tranquilidad. Una penas porque alrededor mía tenía un grupo de amigos magníficos montañeros todos, dispuestos a ayudarme, pero aquel lugar me dejó paralizado y no podía evitar que la vista se me fuera para el abismo. Por más que quería aplicar la lógica y la tranquilidad, el pánico me podía. 
3º) Llevar linterna, pues según la época del año en que la hagamos o el ritmo que llevemos podemos acabar de noche. De hecho habría que descartarlo para los cortos días de diciembre y enero y por supuesto para los días calurosos de verano ya que es una ruta de gran exposición al sol, una vez que nos situamos en las proximidades del pico Bermejo y dejemos atrás la grata umbría de las chimeneas 1 y 2.
Cual fue el origen de las montañas que forman las Sierras Subbéticas Cordobesas:
Del Triásico al Cretácico
En primer lugar, tendríamos que trasladarnos del Triásico al Cretácico. Todo comenzó hace unos 250 millones de años, en el Triásico, cuando el mar cubría el sur de Sierra Morena y la Subbética era una plataforma bañada en parte por el Mar de Tethys y en parte era la orilla emergida con ríos generosos y lagunas someras dominadas por sustrato de arcillas, arenas y limos. En tierra firme aparecen los primeros dinosaurios y bajo el cálido mar abundan los cefalópodos (ammonites y belemnites fundamentalmente).
Hace 200 millones comienza el Jurásico, periodo caracterizado por la aparición de nuevas especies de dinosaurios y un mayor desarrollo en tamaño de estos animales. El mar ha aumentado su nivel y llega hasta las faldas de Sierra Morena. La llanura de la Subbética está completamente inundada y así permanecerá durante los próximos millones de años. Se forman sedimentos de sales en el lecho marino que darán lugar a las rocas calizas.
Los ammonites, una especie de calamares con concha externa en espiral, dominan el fondo marino de un mar cálido, luminoso y poco profundo.
Hace 180 millones de años, diferentes movimientos tectónicos fracturan el fondo marino y surgen hundimientos y elevaciones a modo de escalones irregulares. Estos escalones submarinos evolucionan independientemente en cuanto a biodiversidad y sedimentos debido a las diferentes profundidades. La parte más próxima a Sierra Morena (más cercana a la orilla del mar de Tethys) formaría el Prebético y la parte más alejada el Subbético. En la parte alta de los escalones se depositan arenas blancas conocidas como oolitos (característico de la Sierra de Cabra) y el movimiento de la placa terrestre emergió algunos de estas cimas escalonadas, con base caliza y recubiertas de oolitos (Paleokarst).
En los millones de años siguientes el mar sube y baja de nivel en varias ocasiones, lo que permite nuevos y diferentes depósitos de sedimentos, y la creación de nuevas especies de animales marinos. Distintas especies de Ammonites surgen y desaparecen pero siempre dominan una fauna en la que viven también nuevos crustáceos. En el Cretácico, hace unos 95 millones de años, una intensa actividad en el interior de la Tierra produce la mayor subida del nivel del mar en nuestro planeta (se calcula que por encima del nivel actual) y continúa la disgregación de los continentes. Hace unos 65 millones de años el impacto de un gran meteorito provoca la extinción de buena parte de la vida en la Tierra, no sólo los dinosaurios, sino el resto de la fauna terrestre y marina (ammonites incluidos...). Es ese momento el que nos ha dejado los últimos fósiles.
La Era Terciaria
En la Era Terciaria (hace 65 millones de años) una serie de movimientos tectónicos (plegamientos, hundimientos, levantamientos, etc.) van configurando las montañas, los continentes y los océanos actuales. Las placas de Europa y África se aproximan hasta
colisionar y la zona de la Subbética (perteneciente al bloque de Alborán) se va plegando hasta elevarse mil metros por encima del mar. Surge la Cordillera Bética. 
Hace entre 16-7 millones de años se produce el hundimiento del Prebético y el levantamiento sobre éste del Subbético. La zona hundida dará lugar a la depresión del Guadalquivir. Hace 5 millones de años, una fecha muy reciente en lo que a Edades Geológicas se refiere, se produce la mayor elevación de la Cordillera Bética y en los posteriores millones de años los agentes de la erosión externa comienzan a hacer su trabajo y a configurar (y seguir modelando a diario) el paisaje actual de la Subbética. Destaca la actividad erosiva durante el Cuaternario. Al igual que ocurre en las sierra calizas de Málaga y en todo toda la Penibética en general.
En este contexto de la historia geológica de la Subbética Cordobesa os podemos asegurar que os quedaréis maravillados al visitar estas sierras, que se elevan cual gigantescas islas, sobre un mar de olivos, como si se tratarse de  un auténtico museo geológico al aire libre sobre la formación y evolución de esta parte del planeta, con sus lapiaces, dolinas, poljes, galerías subterráneas, cañones fluviales, etc... que son jóvenes muestras de un ajetreado pasado geológico. Buena parte de estos paisajes actuales se deben al karst. La Subbética Cordobesa es además un gran yacimiento mundial de ammonites. Toda esta visión geológica se disfruta desde la perspectiva del Geoparque de las Sierras Subbéticas, creado en 2006.
Breve descripción de la ruta:
1ª parte, Ascensión al pico Bermejo por las chimeneas 1 y 2:
Era nuestra intención haber aparcado los coches junto al cortijo del Cerezo, pero la placa que nos encontramos al inicio de la pista terriza de "sólo vehículos autorizado", hace recomendable dejar los vehículos frente a la entrada de dicho carril, en el margen derecho de la carretera, por donde iniciamos la caminata, en dirección Oeste, llegando en apenas un minuto al cortijo del Chaparral (no confundir con la aldea de Los Villares, que es la referencia para la Sierra Gallinera, pero no para esta ruta). Junto al cortijo del Chaparral, que se encuentra junto a la mencionada carretera, tomamos la pista terriza por la que nos adentramos en el mar de olivos que circundan todos los montes que tenemos a nuestro alrededor, y apenas 80 m más allá del inicio, justo antes de una curva a la derecha, remontamos un pequeño talud a la izquierda del camino, por el que nos adentramos de lleno en el olivar, momento a partir del cual, ya comienza la ascensión sin tregua, prácticamente hasta coronar el Pico Bermejo, por el medio de un olivar, núnca es fácil dar referencias, pero en este caso, la referencia más clara es mantener dirección Sur, mientras vayamos subiendo vamos bien, y en nuestro caso, unas rodadas de tractor u "oruga", nos sirvió muy bien de referencia, para llevarnos de forma casi rectilínea hacia la entrada de la Chimenea, que ya se adivina, por encima del olivar, sirviéndonos de referencias los enormes tajos y pináculos calizos, que flanquean la primera chimenea.
Al llegar a la línea superior del olivar, abandonamos el mismo, superando un talud, que nos adentraba en el sotobosque de coscojas y pequeñas encinas que existe entre el olivar que ya dejamos atrás, y la Chimenea hacia la que nos aproximamos. Es este un terreno aparentemente fácil, pero al caminar sobre multitud de pequeñas piedrecillas descompuestas, el suelo tiende a resbalar con facilidad, especialmente cuando la pendiente se torna más acusada o las ramas bajas de los chaparros, nos obligan a caminar agachados y subiendo, siempre subiendo. Hasta que por fin llegamos a la "Chimenea 1" formada por una gran pedrera, que se presta a ser afrontada de muy distintas maneras. Aquellos que están en un peso ideal, pueden caminar, prácticamente por donde quieran, pero los de talla grande, debemos escoger bien la trazada, siendo recomendable caminar bien sobre las rocas más grandes, bien sobre el margen derecho o bien por el izquierdo de la pedrera, a ser posible, buscando la zona de ladera donde hay algo de tierra más compacta, aliviando mas la ascensión haciendo zig-zags, que trazando largos rectos.
Un factor a favor de quienes ascendemos por esta chimenea a primera hora de la mañana, es que al encontrarse  flanqueada de grandes tajos y estar situada en la cara norte de Sierra Horconera, la mayor parte está en sombra y el frescor de las rocas, compensa parcialmente el calentón del esfuerzo que tenemos que realizar con mucha paciencia, ya que serán numerosas las ocasiones en que las piedras se muevan bajo nuestros pies, o que incluso demos un paso hacia delante y dos hacia atrás. Es este uno de esos tramos donde conviene poner en práctica el dicho de "Sube como viejo achacoso, para llegar como joven mozo" y es por ello que el grupo hizo una primera parada táctica a mitad de esta primera pedrera, donde el grupo tiende a estirarse bastante. Esta pedrera en forma de embudo, que conforme vamos ascendiendo se va estrechando, me recuerda al embudo de la cara norte de la Sagra, aunque en este caso sea más corta.
La belleza de los pináculos que flanquean esta primera pedrera y la segunda, bien merecen el esfuerzo, con sus paredes calizas, parcialmente cubiertas de yedras, sabinas, enebros, coscojas y alguna pequeña encina desafiando la gravedad. Tal y como vamos ascendiendo, debemos ir pegándonos al lado derecho en busca de un promontorio rocoso que requiere de una pequeña trepada, que da acceso a una segunda chimenea.
Superado este pequeño tramo escalonado, que requiere de una pequeña trepada escalonada, sin apenas dificultad, encaramos la segunda chimenea, igual de empinada y aún mas angosta, pero de progresión mucho más cómoda y segura, pues aquí ya no caminamos sobre una pedrera, sino, sobre bloques calizos escalonados y tramos de tierra compacta, que favorecen nuestro avance, llegando a un segundo collado, donde ya da el sol de la mañana. 
Desde aquí, si miramos a nuestra izquierda, es decir, al ESTE, ya podemos ver la Tiñosa y el Morrión, asomando por encima de la crestería de Sierra Alhucema.  Mientras que de frente a nosotros, dirección SUR, tenemos un conjunto de tajos y pináculos, distribuidos en cascada desde la divisoria de aguas, que a partir de aquí llevaremos a nuestra izquierda y la vertiente Oeste, cuya caída llevaremos todo el tiempo a nuestra derecha, hacia el OESTE, con vistas a Sierra Gallinera, con sus dos cumbres, que vista desde allí arriba, parece una modesta sierrezuela, a pesar de su indudable belleza.
Retomada la marcha tras la breve pausa en este segundo collado, nos ponemos en marcha, encarando la sierra por su flanco derecho, es decir, hacia el conjunto de tajos y pináculos que por su verticalidad y agreste perfil diríase, que es imposible que se pueda seguir progresando. Aunque ya había hecho este mismo tramo en Noviembre 2013, no dejaba de asombrarme cómo era posible continuar por el sendero de cabras montesas, por el que estábamos a punto de adentrarnos, y rodeando grandes tajos y pasando junto a gigantescos pináculos, fuimos sorteando uno de los tramos más agrestes y desconocidos de Sierra Horconera, haciendo uso de las manos con frecuencia, no tanto por la dificultad de los pasos, sino por la altura de algunos escalones y la precaución lógica de tener bien sujeto tres puntos de apoyo, a la hora de pasar por tramos con mucho vuelo. 
Uno de los hitos orográficos más representativos de este espectacular tramo en el que vamos flanqueando la vertiente Oeste de la Sierra Horconera es un precioso peñón de tamaño medio, que emerge altivo al cielo de Córdoba, con la parte superior ya soleada y la inferior todavía en sombras, parcialmente salpicado de yedras y chaparros. Entre balcones naturales, tramos de cornisas y algún que otro embudo donde podremos ganar altura entre pasos escalonados, nos ayudarán a alcanzar el siguiente collado, ya al sol, donde por fin vislumbramos el Pico Bermejo, pero aún no su vértice geodésico, que preside el pequeño llanito, que lo corona y que aún no veremos hasta que estemos prácticamente , allí arriba.

Tan solo resta eludir un último espolón, perteneciente a la divisoria de agua, que tenemos muy cerca a nuestra izquierda, y que volveremos a rodear, por el margen derecho, es decir, por la vertiente Oeste, hasta alcanzar un último collado, desde donde ya sólo resta remontar el último repecho, que aunque es de pendiente muy pronunciada, resulta muy asequible teniendo en cuenta la dureza de todo lo que ya hemos dejado atrás, además esta última loma cimera, está compuesta de roquedos sueltos, piedrecillas descompuestas, piornal, esparto que vamos esquivando fácilmente, con la referencia de algún sendero de cabras, también utilizados por los jabalíes, que frecuentan esta cumbre, como delatan algunas de sus "camas" a escasa distancia del vértice geodésico, donde nos hicimos la foto de cumbre junto al v.g. del Pico Bermejo (1.474 m), 2º techo de Córdoba, tras la Tiñosa (1.568 m), que podemos contemplar apenas a 4 km hacia el ESTE, con la característica joroba del Morrión (1.488 m) a cuyos pies se encuentra una covacha de ganado de grandes dimensiones, de obligada visita, bien a la ida, bien a la vuelta de la cumbre de esta emblemática cumbre. que asoma por encima de la mítica crestería de Sierra Alhucema (1.429 m), nuestro segundo objetivo del día. Al OESTE destaca la Pequeña Sierra Gallinera cual islote  en medio de un mar de olivos y mas allá, la localidad de Lucena. Al NORTE destaca Carcabuey, a la izquierda de Los Pollos o de Jaula y Baena, que a pesar de la distancia se adivina como una localidad grande, asomando por encima del "Lobatejo"; Al SUR nosoculta la visión la propia divisoria de aguas de Sierra Horconera, por donde vamos a continuar nuestra ruta, y al SUROESTE toda la cordal de la Sierra Alta de Rute, con vistas parciales sobre el embalse de Iznájar, mas allá. Así como un buen número de Sierras Malagueñas del Arco Calizo Central, entre las que distinguiremos fácilmente, de izquierda a derecha: El Jobo, Camarolos, el Co, Las Cabras, el Torcal o La Chimenea.
Abandonamos la preciosa atalaya del Pico Bermejo (1.474 m), en dirección S-E, teniendo frente a nosotros los espolones rocosos que coronan la divisoria de aguas, por la que vamos caminando, más allá, los tajos mas verticales de la Crestería de Sierra Alhucema, y a la izquierda por encima de la misma la Tiñosa. 
Pero unos 200 m mas allá de la cumbre que ya hemos dejado a nuestra espalda, llegamos a la altura de unos farallones rocosos sobre la crestería, excesivamente agreste, perdiendo ahora algo de altura, para faldear la vertiente Oeste (una vez mas), por el sendero que viene desde "El Jardín del Moro", imponente Atalaya, que ya hemos coronado en ocasiones anteriores, cuando hemos ascendido al Pico Bermejo, desde el Cortijo Vichira, este sendero es de fácil tránsito, no exento de algo de vuelo hacia el valle, pero muy dócil en comparación con todo lo que ya hemos dejado atrás. 
Unos 800 m más allá del vértice geodésico,  los espolones rocosos de la divisoria de aguas, que en todo momento llevamos a nuestra izquierda, son sustituidos por un perfil más suave, los agrestes pináculos son sustituidos por roquedos mas aislados o la loma desnuda, tapizada por modestas matas de esparto y piornal de alta montaña, que nos permiten trasponer en dirección E, hacia el Puerto de los Cerezos, hacia el que descendemos en zig-zag con la referencia de senderos de cabra o campo través, pues aunque la ladera es algo empinada, el terreno es relativamente dócil, más allá de las abundantes piedrecillas, que nos obligan a no bajar la guardia para no resbalar en el momento que menos nos esperemos.
2ª parte, Crestería de sierra Alhucema
Llegados al Puerto de Los Cerezos (aunque en los mapas del IGN, aparezca como del Cerezo, en singular), era intención de nuestro guía José Manuel Vázquez, tomar a la derecha, dirección SUR, continuando hasta el Puerto de Las Chozas, y empezar la crestería desde su extremo sur, desde donde debemos alcanzar un pequeño collado donde da comienzo la cresta, con unos primeros tramos de trepada hasta alcanzar la parte alta. Esta  primera parte, que no hicimos es muy entretenida, con alguna que otra trepada, pero sin tramos expuestos, donde  a cada paso, vamos descubriendo  nuevas vistas hacia la parte alta de la crestería.
Sin embargo, como la ascensión al Bermejo no es ninguna mariconada y ya había consumido toda la mañana, había que optar por lo más práctico, que es acceder a la crestería de Sierra Alhucema por una falla con forma de tobogán, que uno no se puede imaginar al llegar al Puerto del Cerezo, pero que conociendo su ubicación se adivina bien, desde la distancia. Para llegar a ella, tal y como descendemos al Puerto del Cerezo, comenzamos a ascender por la ladera de enfrente, encaminando nuestros pasos a un cerezo solitario, cuya sombra nos permite recuperar resuello, para continuar, ganando altura por una empinada ladera compuesta de piedra descompuesta, piornal y pequeños roquedales, escalonados, por los que iremos ganando altura directamente, o bien, zig-zagueando, hasta alcanzar la base de los tajos mas lisos, desde cuyos pies parte una falla en forma de inverosímil tobogán, por el que, en apenas un minuto ya accedemos a la crestería de Sierra Alhucema.
A partir de este momento, finaliza la ascensión, al menos de forma continua, y más allá de algún corto sube y baja típico de crestería o alguna lomilla intermedia, más allá de los pasos más afilados, llega el momento del disfrute para los grandes amantes de la montaña. Allí abajo a nuestra derecha, a los pies de la Tiñosa vemos el modesto valle del arroyo de Iznájar, las ruinas de "Gañatienda", las instalaciones ganaderas del Cortijo Alto de Torres. Y siguiendo la prolongación de la crestería de Sierra Alhucema al S-E podemos contemplar el  cerro de la Cruz, coronada por una cruz de hierro, trasladada desde la iglesia de las Lagunillas cuando se acometió la reforma de la misma. 
Y comenzamos nuestra progresión por la crestería en dirección N-E con el sol a nuestra espalda, al principio  hay cierta anchura, que con un mínimo de precaución se recorre sin problemas, otras veces hay algún espolón sobre la cresta que podemos esquivar a veces por la izquierda y otras veces por la derecha, obligándonos a recuperar altura para volvernos a situar otra vez sobre la misma, hasta que llegamos al temido "Paso del Caballo" (por aquello de que en algunos tramos tienes que tener un pie colgando por cada lado de la afilada cresta con caídas que a mí me resultaron abismales a ambos lados. Al llegar al inicio de este primer paso para mí casi afilado, no sé que me impresionó mas, si el ver la facilidad con la que ya lo había superado las tres cuartas partes de los compañeros, entre risas y con una tranquilidad y soltura impresionante, como quien baja un momento de casa, a comprar el pan. 
O lo que para mí era una imagen de pesadilla con caídas tremendas a los dos lados, a pesar de que la mayor parte de este tramo de cresta ofrece un metro de anchura, con sus correspondientes roquedos escalonados y sus grietas que hay que salvar, pero hasta donde yo recuerdo, todos los compañeros la pasaron de pie y casi corriendo, obviamente con principios tan básicos como no mirar núnca hacia abajo, siempre de frente o en todo caso mirando la roca sobre la que vas dar el siguiente paso. Y haciendo buena la frase de que no hay cuerda más segura, como la tranquilidad y la confianza en uno mismo. La teoría es muy simple y fácil de entender, pero cuando el vértigo te supera no puedes evitarlo. Allí estaba yo con mi arnés, mi mosquetón, mis vagas de anclaje (inútiles sin un cable de vida, que ¡ojalá instalaran algún día en esta crestería). Allí estaba yo rodeado de grandes montañeros y mejores amigos insuflándome ánimo, calma y toda la ayuda que fuera necesaria, Mabel había traído una cuerda de 10 y otra de 20 m. La idea era instalar un pasamanos amarrando la cuerda a cada extremo, pero allí no había donde amarrarla, ni tampoco era plan de poner a los compañeros más fuertes en cada extremo, corriendo el riesgo de arrastrarlos al abismo, en caso de que yo cayera.
El caso es que las manecillas del reloj avanzaban, ya había quien tenía hambre y con buen criterio se había acordado que el almuerzo se llevaría a cabo cuando quedara atrás el tramo más expuesto de la crestería. Así que entendí que era el momento de renunciar y quisiera dar las gracias tanto a los compañeros que estaban allí de no insistirme para que no continuara (para no meterme presión) y también doy las gracias a Ángel por intentar tranquilizarme para que lo intentara. Al pobre le pedí que me acompañara hasta la entrada del "Tobogán de la falla", unos 100 m atrás, pero ya una vez allí no quiso dejarme solo aunque el Puerto del Cerezo ya lo tenía a tiro de piedra y el camino hasta el inicio de ruta, que tantas veces había realizado en años anteriores me lo conocía de memoria. 
Y así fuimos descendiendo por el camino del Puerto del Cerezo hasta el cortijo del mismo nombre en improvisada tertulia futbolera entre sevillistas, planificaciones de rutas y fines de semana temáticos inminentes, efemérides con antiguos compañeros con los que hacía tiempo que no coincidíamos y deteniéndonos de vez en cuando para ver si veíamos la silueta de nuestros compañeros asomando por el perfil de la crestería de Sierra Alhucema que en todo momento llevábamos a la derecha, pero que ya imaginábamos disfrutando de la pausa del almuerzo o bien progresando cómodamente por la vertiente ESTE del cordal, menos escarpada que los tajos y saliente de la vertiente OESTE, que da vistas al Camino del Puerto de los Cerezos, por dónde veníamos descendiendo nosotros: Ángel como "El Buen Samaritano" y yo cabreado conmigo mismo por no haber podido vencer mi vértigo.
Mientras tanto nuestros compañeros ya habían dejado atrás la parte más afilada y estética de la crestería  con pasos que en teoría  no revierten mayor dificultad que vencer el vértigo, pues una vez arriba, prácticamente todo el esfuerzo físico ya está hecho y es entonces cuando comienza la recompensa del disfrute y la sobredosis de adrenalina de la ruta con tramos de una espectacularidad brutal. Aunque algunos pasos, resultan aparentemente imposibles, mis compañeros me confirmaron en la posterior cerveza de despedida en Rute, que en casi todos los casos había vía de escape (yo desde aquel punto sólo veía abismo a ambos lados). Pero el caso es que la mayoría coincidían al afirmar que algunos se salvan bien por la arista, en otros les obligaba a sentarse sobre el afilado perfil, pero otros se podían evitar, teniendo opciones más cómodas para avanzar a nuestra izquierda según el sentido de la marcha. Si impresiona cuando tienes la crestería ante tí, más impresiona cuando lanzas la mirada atrás, un paraíso de rocas. Y así llegaron al punto más alto de la crestería conocido localmente como  "Las Buitreras".  Un paseo, casi literalmente  por el Cielo de Córdoba con la Tiñosa a la derecha y el recién conquistado  Pico Bermejo, a la izquierda. Sierra Mágina al N-E y Sierra Nevada al S-E.
Una vez superado los tramos de cresta mas afilado, disfrutaron del almuerzo con la alegría de haber superado los tramos más expuestos con gran éxito y sin el menor incidente. Continuando sobre el cordal de Sierra Alhucema, siendo el siguiente hito un espolón rocoso conocido como "El Picacho", que una vez superado, nos vuelve a reorientar dirección N-E, manteniéndonos por la línea de cumbres hasta que unos 2,5 km más allá de Picacho (y después de haber descartado a medio camino la posibilidad de descender hacia "Puerto Mahina" a la derecha), estando siempre sobre la cordal de Sierra Alhucema o a escasa distancia de la misma, el grupo se sitúo a la altura de una pedrera, que ya da vistas al camino del Puerto de Los Cerezos, hacia donde emprendieron el largo y sinuoso descenso con técnicas de "esquí" sobre la interminable y empinada pedrera que conviene tomarse con humor hasta por fin, alcanzar la pista, que pocos minutos después ya los situaba a la altura del Cortijo de Los Cerezos y su fuente, que a buen seguro, a más de uno/a le debió saber a gloria. Restando ya tan solo un tramo, de poco mas de 400 m de pista llana hasta desembocar en el punto de la carretera donde habíamos dejado los coches por la mañana. Completando de este modo una de las rutas montañeras más espectaculares de los últimos años.