miércoles, febrero 20, 2019

Travesía del Jurásico 2019, sector Sierra del Valle de Abdalajís


Unas pinceladas sobre el Valle de Abdalajís y su geología:
Este pueblo está situado en el Valle que forma el Arroyo de las Piedras de donde toma la primera parte de su nombre, con una altitud media de 350 msnm. La segunda parte de su nombre le viene de la época andalusí. Concretamente del segundo Emir de Al Andalus que gobernó entre los años 714-716, siendo su nombre Abd al-Aziz, que en el año 713 se casó con la hija de Rodrigo para atraerse el favor de la aristocracia visigoda, siendo asesinado en el año 716.
El gentilicio de sus vecinos es vallesteros (con "v"). En el año 2016 contaba con 2603 habitantes, aunque la mayor población la alcanzó a mediados de la década de los 60 del pasado S.XX rondando los 4.000 habitantes. Su pequeño término municipal de 21,4 km2, aparece como una isla rodeada por el enorme t, m. de Antequera, población a la que perteneció, hasta el año 1880.
El clima en el Valle de Abdalajís es de tipo mediterráneo. Su especial situación entre dos elevaciones provoca, a menudo, fuertes vientos predominando los de levante, y ocasiona, en verano, una menor insolación (la sombra generada por la sierra provoca unas temperaturas medias en las noches de verano más frescas que las de cualquier otro pueblo de su entorno).
Pasajes de la Historia del Valle de Abdalajís:
Desde la Prehistoria hasta comienzos del Siglo XX, el Valle de Abdalajís, quedó enclavado en la vía de comunicación más transitada entre Málaga y la comarca de Antequera, que en gran medida coincidía o discurría paralela a la  actual carretera Álora-Valle de Abdalajís-Antequera.
Durante miles de años, a lo largo de la Prehistoria, numerosos fueron los pueblos que dejaron su huella en las tierras que hoy ocupa el pequeño, pero estratégico término municipal. Los grupos de cazadores-recolectores se desplazaban entre la Costa y las Tierras del interior, pasando largas temporadas en esta zona de transición. Con el inicio del Neolítico, la agricultura y la ganadería irrumpen en estas tierras, aproximadamente en el año 5.000 a.C.
En torno al último Milenio a.C. los pobladores de este territorio van a iniciar una transformación provocada por la colonización de fenicios y griegos que comercian y se instalan en las costas.
La actividad comercial entre las sociedades al norte de la Vega de Antequera y la costa malagueña se van a intensificar por lo que el control y defensa de las vías de comunicación adquiere vital importancia. Por ello, en este periodo se empieza a articular una serie de fortificaciones estratégicas para controlar este paso natural que une Malaka con los pueblos Tartessos instalados en el Valle del Guadalquivir..
En el interesante Museo Municipal del Valle de Abdalajís (Teléfono: 663 228 568), abierto todos los días del Año de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00, y en Verno, de 10.00 a 12.00 y de 17.00 a 21.00), se encuentran expuestas piezas arqueológicas adscritas a sociedades tartésicas, fenicio-púnicas, griegas e ibéricas testigos de este periodo.
En el siglo III a.C. esta vía natural adquiere si es posible una mayor importancia pues nos encontramos en el contexto de la colonización cartaginesa y de las Guerras Púnicas entre Cartago y Roma. Los ejércitos cartagineses avanzan desde el sur hacia el norte peninsular. El Valle se refortifica y no escapa nada al sistema defensivo regido por el Cerro del Castillo.
Finalmente, la victoria de Roma en las Guerras Púnicas traerá consigo la colonización de la Península Ibérica, que pasa a formar parte del Imperio Romano. Será en este periodo donde el Valle de Abdalajís conocerá una época de esplendor con el nombre de raíz ibera de Nescania.
La conquista de Roma de la Península Ibérica no significó sólo el dominio político, sino que comienza una época de paz y estabilidad que trae consigo un avance cultural y mejoras en las infraestructuras y caminos, que durante los siguientes siglos ya no van a necesitar de los torreones defensivos conocidos como oppidum, el Cerro del Castillo y las otras fortificaciones se abandonan y se establece los pequeños poblados íberos de la zona se unifican en uno único más grande al que llamarían Nescania, ubicada bajo los cimientos del Valle de Abdalajís. Y no en el Puerto del Rosalejo, entre la Huma y la Capulla, como los mapas del IGN señalan por error.
El paso natural del Arroyo de las piedras se convierte en calzada romana uniendo a Nescania con Iluro (Álora) Cartima (Cártama), Malaka (Málaga y Antikaria (Antequera), pasando por Singila Barba, ciudad dormitorio de Antequera, situada a unos 6 km de esta, en dirección a Campillos, que quedó despoblada y olvidada tras la invasión musulmana.Como ciudad romana Nescania llegó a contar con un Foro, un templo dedicado a Júpiter, termas, villas, hornos, molinos y necrópolis. Uno de los epígrafes más importantes del municipio, no sólo por la información que nos aporta, sino por el cariño que los vallesteros sienten por este monumento es La Peana, un monolito de piedra caliza que servía de base para una estatua dedicada al emperador Trajano en el 104 d.C.
Ya con la caída del Imperio y las invasiones bárbaras en el siglo IV Nescania queda despoblada. Los habitantes pasarán a concentrarse en pequeños núcleos rurales autónomos. Esta nueva forma de organización continuará bajo la dominación visigoda y la ocupación musulmana de Al Andalús, motivo por el cual hay muy pocas referencias del legado que estos pueblos pudieron dejar en el Valle de Abdalajís..
En el periodo musulmán los habitantes de la zona de Valle de Abdalajís y de su Sierra vivían diseminados en huertas y cortijos dedicados a la agricultura y la ganadería.
Las crónicas árabes documentan que en el año 904 los omeyas cordobeses al mando del príncipe AbduÌ, dirigen una campaña contra Omar Ibhn Hafsún en Bobastro, ubicada en la Mesa de Villaverde, El Chorro, que tuvo en jaque al poder cordobés durante más de 50 años. Camino del llamado “Nido de Águilas” las tropas cordobesas acamparon en la que ellos denominaban:  WaÌdil Nisqalniya, ruinas de la antigua ciudad romana de Nescania, destruyendo todos sus cultivos a su paso. Este testimonio nos muestra que las Sierras y Valle de
A la época andalusí debe su nombre el municipio de Valle de Abdalajís, pues procede del nombre propio árabe “Abd al-Aziz” en referencia a Abd al-Aziz ibn Musa, segundo emir de Al-Ándalus que residió algún tiempo en estas tierras. Antes de fundarse el pueblo y adquirir la denominación actual, fueron usados para designar este territorio los topónimos: Sierra de Audalaxis, Partido de Audalaxis o Cortixos de Audalaxis.
Con la reconquista cristiana se reactiva el papel estratégico del Guadalhorce, es por ello que se construye en el punto más alto del Cerro del Castillo, una torre encuadrada en el cordón defensivo de Antequera. Esta fortaleza recibe el nombre de Hisn al-Mara, su significado tradicional es de Castillo de la Mujer. Esta torre fue tomada en 1410 tras la conquista de Antequera por el Infante Don Fernando. Finalmente será desmantelada por los Reyes Católicos en 1497.
Tras la expulsión de los musulmanes de Málaga, se realizaron diferentes repartimientos de tierras que antes habían sido propiedad de los moros. Del repartimiento que de los campos del Valle de Abdalajís se hizo (por el Bachiller Juan Alonso Serrano y tras la finalización de la reconquista de la provincia) cupo buena parte a un vecino de Antequera, Don Juan de Eslava, a quien se puede considerar como la piedra angular del origen de la villa de Valle de Abdalajís y aborigen de la genealogía del Señorío Jurisdiccional que gobernó esta villa desde 1559 hasta las Cortes de Cádiz de 1811.
Durante los dos siglos y medio de vida del señorío, la actividad económica tuvo siempre un carácter puramente agrícola y ganadero. El grado social lo determinaba la propiedad y se dividía en propietarios, arrendatarios, artesanos y jornaleros. El escribano, el cura, el médico y algún que otro vecino con nivel cultural alto, constituyeron el estamento culto o ilustrado.
Es en el siglo diecinueve cuando se produce una profunda transformación política, social y económica que modifica la estructura de los pueblos: la disolución y abolición de los Señoríos y, entre ellos, el de Abdalajís. De esta forma el señorío del Valle de Abdalajís queda interrumpido desde 1812 a 1814, según el acuerdo de las Cortes de Cádiz, para restablecerse en 1814 con la etapa absolutista de Fernando Séptimo, Muerto este pedazo de inútil e hijo de puta, en 1833, la reina regenta María Cristina consigue abolir la política de los señoríos. Así Don Isidro Mesías de Vargas, conde de los Corbos y último señor del Valle, quedo convertido en particular, simple y puro propietario de sus fincas en el Valle de Abdalajís falleciendo en 1880 y desaparecido definitivamente de la Villa la Casa de los Padillas. En esta fecha el Valle de Abdalajís contaba con 2.859 habitantes y ya estaban consolidadas muchas de las actuales calles y fuentes. A partir de esta fecha, el pueblo fue aumentando en el número de habitantes y conformando la actual estructura urbana, alcanzando en los años 60 del siglo veinte un total de 3.987 habitantes.
Al comienzo de la Guerra Civil a, el Valle de Abdalajís, como la mayor parte de la provincia de Málaga, queda enclavada dentro de la  zona republicana. La Sierra del Valle de Abdalajís, al igual que el resto de Sierras de la cadena Antequerana, formó parte de la línea defensiva para frenar el avance de las tropas franquistas entre julio de 1936 y febrero de 1937, cuando, bajo las directrices italianas una columna de unos 3.000 hombres que partían de Antequera, establece el control y el dominio del bando nacional sobre la carretera entre Antequera y el Valle de Abdalajís.
El 7 de febrero de 1937 el Valle de Abdalajís cae ante el bando Nacional de las tropas franquistas, el General Queipo de Llano escribe: "Las dos columnas de nuestro heroico ejército, partieron de Antequera y Archidona, tomaron el Puerto de Cauches, Villanueva del Trabuco y del Rosario, después de asaltar trincheras rojas, y siguieron su avance hacia el sur. Por el Valle de Abdalajís el avance se ha hecho muy lento, pues el recorrido tiene trozos cortados y ha sido necesario trabajar en ellos y probablemente hasta por la mañana no podrán continuar su marcha."(Publicado en el diario granadino "IDEAL").
La represión franquista en éste pueblo fue atroz, con casi cien fusilados. Además, fueron muchos los que refugiados en la sierra trataron de evitar dicha represión, como la partida de "Los Pataletes" (José y Juan Castillo Vera), naturales de Álora (Málaga), así como Diego “El de la Justa”. Este guerrillero representa un caso más de la huida a la Sierra, producto de la injusticia social de aquellos tiempos. Originario de Teba (Málaga), Diego, un simple trabajador del campo sin ninguna adscripción política definida, que se vio obligado a huir a la sierra tras una disputa a cuenta de unos terrenos con el cacique Pablo Ramos.
En los años de postguerra y a lo largo de la dictadura se instala en el pueblo fuertemente castigado por la guerra un gran vacío social que afecta a todas las relaciones vecinales. Además de los daños materiales (los destrozos provocados durante la guerra en la Iglesia, causaron daños en retablos e imágenes de cierto valor. Además, gran parte de las infraestructuras de comunicación del pueblo se vieron afectadas por la guerra y un gran número de viviendas fueron saqueadas o destruidas), también las muertes que acarreó la Guerra y la posterior dictadura, muchas de ellas silenciadas aún hoy en día (existen varias fosas comunes en el pueblo que, aunque reconocidas algunas de ellas, no han sido aún excavadas para la recuperación de cuerpos) llevaron al pueblo a una situación de difícil convivencia diaria (esta situación queda retratada fielmente en la película "Le mur des oubliés"( "El muro de los Olvidados", no disponible en internet, ni siquiera en versión original),  película de producción francesa dirigida por Joseph Gordillo -hijo de un vallestero-, Premio "Fuera Fronteras" en el Festival del Documental Clermont- Ferrand.
Al igual que las primeras elecciones generales del 15 de junio de 1977, las primeras elecciones municipales (1979) fueron ganadas por el PCE (Partido Comunista de España), lo que evidenciaba una ideología política similar a la del resto de municipios del interior norte de la provincia, donde ganaron los partidos PSOE y PCE, donde 40 años después de la Constitución actual, se sigue votando sistemáticamente a partidos de izquierda.
A comienzos de Siglo XXI, el Valle de Abdalajís era un pueblo próspero que presumía de ser un paraíso para los deportes al aire libre, con una amplia red de alojamientos rurales, capital del Parapente o albergar uno de los mayores acuíferos de Andalucía. Sin embargo las perforaciones realizadas en la Sierra del Valle de Abdalajís para la construcción de los túneles del AVE Málaga-Madrid, provocaron uno de los mayores crímenes ecológicos que se han perpetrado en España durante los años 2006 y 2007, pero de consecuencias irreparables, para la eternidad, siendo la principal responsable, la, por quel entonces, Ministra de Fomento Magdalena Álvarez, durante el Gobierno de Zapatero, esta noticia se silenció a toda costa por los poderosos tentáculos de los medios afines, sobre todo por la Junta de Andalucía. Televisión Española, ya en el año 2009 sacó a la luz el documental "El AVE que secó Abdalajís", que se centra en la época en la que se estuvo perforando, la sierra del valle de Abdalajís para construir los dos túneles de la línea Málaga-Córdoba. Las obras reventaron el acuífero principal lo que provocó una gran fuga de agua, los manantiales se vaciaron y el Valle de Abdalajís, se quedó literalmente secó, durante los años siguientes. En las fuentes y manantiales de este pueblo, que durante Siglos fue conocida como el pueblo del agua, ya no brota ni el 10% del agua que manaba de sus fuentes hasta el año 2006, el arroyo de Las Piedras ya está seco prácticamente todo el año, así como sus campos y huertas. ¿Quién va a pagar por ello?, ¿Cómo se repara un crimen de consecuencias irreparables?.
Unas pinceladas geológicas sobre la Sierra del Valle de Abdalajís y su entorno:
En el entorno del Valle de Abdalajís tiene un gran protagonismo la sierra que lleva su nombre. Ésta forma parte de la cordillera Penibética y actúa como telón kárstico calizo, formado en el periodo Jurásico. La totalidad del municipio oscila entre los 290 msnm del Arroyo de las Piedras antes de entrar en el t. m. de Álora y los 1.186 msnm del pico Capilla. Estas diferencias de altitud propician un paisaje de grandes contrastes. Dentro de su término municipal afloran gran variedad de litologías, diferenciándose dos sectores muy marcados estructuralmente y litológicamente.
El sector Oeste (margen derecho del arroyo de Las Piedras) caracterizado por materiales carbonatados pertenecientes a la zona subbética que son los que forman el relieve de la sierra del Valle de Abdalajís y la sierra de Huma, concretamente en el Tajo del Cuervo, los materiales subbéticos se encuentran verticalizados con dirección N 75ºE, horizontalizándose ligeramente hacia el N, donde desarrollan un sistema de escamas de vergencias N, superponiéndose los materiales jurásicos, sobre los cretácicos.
Y por otra parte el sector Este, (margen izquierdo del arroyo de Las Piedras), con materiales detríticos sedimentarios correspondientes al complejo predorsaliano de la zona circumbética, y repartido por todo el término pequeñas formaciones tecto-sedimentarias, el paisaje está formado por un relieve más suave, de lomas arcillosas y cerros ondulados cubiertos de almendros, olivares y campos de cereales, entre las que destacan el cerro del Camello, el cerro del Castillo, que destaca en medio de las zonas arcillosas cual islote calizo, o el de Los Candilitos (llamado así por la cantidad de plantas Aristolochia baetica, conocida localmente como Candilitos, existentes en esa zona).
Separando ambas elevaciones se encuentra el valle formado por el Arroyo de las Piedras. Éste tiene su origen en dos cabezas, que nacen en la Sierra de la Joya, en el t.m. de Antequera, en el término municipal del valle recibe las aguas de 3 afluentes: El Arroyo del Búho, el Arroyo de los Yesos (llamado así por la concentración de este tipo de roca en su cuenca) y el Arroyo de la Cañada tributa su caudal al río Guadalhorce dentro del t. m. de Álora. Por su localización, orografía y por las condiciones climatológicas existentes donde se dan excelentes corrientes térmicas, se la consideró durante muchos años como la "Capital del Parapente", sin embargo desde que falleció el propietario del Cortijo de la Rejaná, con quien existía un acuerdo para usar el carril de acceso a las zonas de despegue, se han enredado las cosas con la hija del antiguo propietario que ha puesto muchas pegas para el acceso, agravado además porque parece ser que con las nuevas técnicas de parapente, se han superado los 2.000 m de altura que eran el límite máximo permitido, en una zona que se considera dentro de la trayectoria de aviones que aterrizan en Málaga y también se ha metido AENA por en medio para poner mas trabas.
La Sierra del Valle de Abdalajís (nombre contradicorio), se encuentra al oeste de esta población, forma parte de la Cordillera Antequerana, que abarca la Cruz de Camarolos, el Realengo, Enebral, Morrón de Grajea, Peña Negra, Sierra de las Cabras, Torcal, Sierra Chimenea, La Capilla y la Huma. O lo que es lo mismo todo el tramo central del Arco Calizo malagueño, cadena montañosa perteneciente a los Sistemas Béticos. Se trata de sierra calizas de origen Jurásico, que posee interesantes formaciones kársticas como lapiaces, torcas o dolinas, cuevas, simas, tajos, grandes fallas.
La morfología actual de las tierras que forman el término municipal del Valle de Abdalajís a la derecha hay que buscarlo en la orografía Alpina, pertenecientes a zonas internas y externas de las cordilleras béticas caracterizado por los depósitos detríticos marinos y por las fuertes fracturaciones y plegamientos , producidos por el continuo acercamiento entre la placa euroasiática y la africana, de ahí el levantamiento de los sedimentos marinos que rodeaban  la meseta y que hoy forman las sierras y relieves del Sudeste de Andalucía, aflorando en superficie por los sucesivos mantos de corrimiento que se aplican unos sobre otros, estructura características de las series Alpujarrides, malaguides y circumbéticas, alternando rocas detríticas y calizas.
El sector de las sierras de Abdalajís y de Huma forma parte del Penibético y su estructura corresponde a fallas dextrorsas de dirección aproximada N70ºE. Son verticales o fuertemente buzantes, con componente inversa y vergencia predominante hacia el norte. Existen también grandes pliegues anticlinales y sinclinales, de varios kilómetros de longitud, como Falla del Puntal de la Sierra en el Huma o cabalgamientos escalonados como los que podemos apreciar en "Los Tajos Escalonaos" sobre los que caminamos en la "XII Edición de la Travesía del Jurásico". 
Las superficies de las fallas que nos encontramos en la Sierra del Valle de Abdalajís (formadas generalmente en calizas jurásicas) muestran buzamientos muy elevados, más de 80º en general. Se observa en ellas y en muchas estructuras menores que las acompañan (en las margas y margocalizas cretácicas) que los movimientos absolutamente predominantes son horizontales o casi y de carácter dextrorso, con estrías muy patentes. De ello resulta que su aparente carácter inverso es muy limitado y que realmente se trata de fallas de desgarre dextrorsas. La existencia de estas fallas divide a los materiales en bloques en uno de cuyos bordes destaca la falla que podemos ver en la dorsal Oeste de la Capilla, mientras que el otro borde corresponde al contacto estratigráfico de las calizas jurásicas con las margas y margocalizas cretácicas. Sin embargo, en uno de los bloques, el del Salto de la Zorra, ambos bordes corresponden en parte a falla y en parte a contacto estratigráfico. Esta verticalidad de algunos flancos se da sobre todo en la parte sur del sector. Así sucede en el Tajo del Cuervo (el bloque al que se adosa al pueblo del Valle de Abdalajís), en la Sierra de Huma y en los Castillones del Chorro. Los flancos meridionales verticales del Tajo del Cuervo y de la Sierra de Huma se recuperan hacia el norte dando una forma acodada.
Habría que recordar que con anterioridad a este fenómeno, todo el Sur Peninsular estaba cubierto por las aguas marinas, en cuyo seno se fueron depositando potentes capas de sedimentos de origen continental alternando formaciones detríticas con formaciones carbonatadas, dependiendo de la profundidad del mar en cada zona, en la época en que estas montañas formaban parte del fondo marino del Mar de Thetys (de ahí que encontremos fósiles amonite en las cumbres de Huma, Capilla, Torcal del Charcón, etc...). En aquellos tiempos se alternaban épocas de regresión y transgresión marinas, a lo largo de los sucesivos periodos geológicos, la edad de los materiales que aparecen en el Valle de Abdalajís pertenecen al Jurásico y Cretácico los carbonatados y desde el Triásico al Mioceno los detríticos.
FICHA de la XII Edición Jurásico (Sector EL CHORRO)
Circular Valle de Abdalajís-La CapillaHora aprox. y punto de partida: A las 9.30 - 9.35 am en la gasolinera que hay en el mismo pueblo del Valle de Abdalajís, allí cerca hay una calle ideal para aparcar tanto los vehículos particulares como un autobús.
Hora prevista de finalización: .Sobre las 18.00 o antes.
Desnivel: 850 m
Dificultad: Media
Distancia aprox. 11,5 km
Tipo de suelo: 5% asfaltado (casco urbano del Valle de Abdalajís); Carril terrizo y pedregoso 30% (la mitad en muy mal estado); 65% veredas de cabras por terreno muy pedregoso o directamente lapiaz (es una ruta de mucho contacto con las rocas calizas).
Bibliografía:
Fecha de realización y meteorología: Sábado 16 de Febrero 2019, cielos completamente cubiertos hasta mediada la tarde, con vientos predominantes de levante-sur, al llegar a la cumbre, nos la encontramos completamente cubierta y a penas estuvimos en ellas 5 minutos, para hacer unas fotos rápidas, mientras manteníamos el equilibrio con un viento superior a los 70 km/h y todos para abajo.
51 Participantes:
Desde Sevilla vinieron: Sherpa Carmona, Blanca Nieves, Ángel González "El Gladiador de Itálica";Desde Córdoba: Rafa "El Califa", Héctor "El Caimán de Puente Genil" y Maria Luisa "El Duendecillo de Sierra Horconera". Desde Antequera: Isabel Torres
Desde distintos puntos de la Costa del Sol: Belen "Thelma", Yolanda Castro Torrado "Louise", Isabel Diaz "La LOba de Wall Street", Paco Castillo "El Generoso", José Maria Saldaña, Ana Pérez, José Luis García Criado, Inmaculada Cabalín Robles, Ángel Velilla Rodrigálvarez, Jesús Alba Amador, Maripí , Manuel Navero "Viriato, el Minerólogo", Isabel Delgado "La Elegancia del silencio", Mariano "El Pirata del Caribe", Maria José Fernández "La Alpinista", Emilia "La Cabra de Alozaina", Manuel Álvarez "El Reportero romántico", Ana, Mercedes González, Antonio Pascual "El Último Patriota", Marlis Hoffer, Manuel Esteban, Santiago Ruiz Aguilera "Moto 1", Cristina Piqueras, Alejandro,  Rafael Molina "El Retorno de Elvis", Paqui "La Pacificadora", Pepe Mayorga "El Naturalista de las Montañas de Málaga", Fran de la Jungla, Alicia en el País de las Maravillas, Marcos "Málaga la Bombonera", Toñi Romero, Paco Moreno "El Vuelo del Ícaro", Mikel González Vicente "El Parapentista", Carlota Comino "en Patinete", Eduardo Campos Montañez "El Padre Carras", Eduardo Campos González "El Ultimo Samurai", Diego "El Jefe", Brida Bisculm, Lena "La Princesa de hielo", Rafa Castle "El Hombre de las mil cámaras" y un servidor: Juan Ignacio Amador.
Fotografías de: Rafael Molina, Manuel Navero, Manuel Álvarez, Salvador González, Rafa Castle, Paco Domínguez, Paco Leal y Juan Ignacio Amador,
Tramo 1:  Del Valle de Abdalajís (350 msnm) al collado de la encrucijada  de los Tres Senderos (965 msnm) por el Camino del Charcón (PR. A-86)
Desde la gasolinera del Valle de Abdalajís, iniciamos la ruta dando un pequeño paseo por su casco urbano entrando por Madre Petra, al comienzo de la cual dejamos a nuestra izquierda una de las residencias de ancianos con mejor reputación de la provincia de Málaga, unos metros mas adelante dejamos a la izquierda un museo etnográfico con el mismo nombre de la fundadora, la tal madre Petra, esta misma calle, mas adelante, pasa a llamarse calle Real, al final de la cual, se encuentra el Mercado y su famoso puesto de churros, donde mas de uno estuvo tentado de pedirse un cartucho. Llegamos a la calle Iglesia, girando entoncesa la derecha, desde donde tenemos unas vistas hacia el espolón oriental del Tajo del Cuervo, denominado localmente como el "Picacho", rematado arriba por una cruz de hierro, a la que llegaríamos unas dos horas después. Tras pasar junto al Ayuntamiento, tomamos la primera calle a la derecha, siendo esta la calle Sierra, donde ya sólo basta con estar atentos al arquito encalado que ya nos conduce directamente hasta el camino de la Ermita del Cristo de la Sierra, ubicada sobre la agreste ladera del Cerro del Picacho por encima de las casas del pueblo, desde donde un cercano puente cementado, por unas rudimentarias escaleras de ladrillo, asentados sobre los bloques calizos de la ladera, nos conducen hasta el Mirador del Gangarro, donde se encontraba un numerosos grupo de socios del club Rompebotas, que casualmente por segundo sábado consecutivo, coincidían con nosotros, el mismo día y la misma ruta.
Mientras terminaban de recrearse con el mirador de arriba y para no bloquearnos mutuamente entre su bajada y nuestra subida, decidimos esperar unos minutos junto a la Ermita del santísimo Cristo de la Sierra, donde aprovechamos para recordar que: entre las fiestas populares más destacadas del Valle de Abdalajís, además de su Semana Santa y sus fiestas mayores (San Lorenzo, 10 de Agosto), cabe destacar la Romería del Cristo de la Sierra, que se celebra cada año durante el primer fin de semana del mes de mayo. El Santo Cristo de la Sierra fue encontrado por un pastor  en la Sierra de Abdalajís a principio de los años 30 desde entonces la devoción de los vallesteros, fue en aumento hasta que en el año 1954 comenzó a celebrarse la romería, cuya tradición llega a nuestros días. Que comienza con la bajada del Cristo, el jueves previo procesionándose por las calles del pueblo y tiene lugar el Pregón de la Romería.  El viernes tiene lugar la salida de todos los romeros y romeras desde la capital de Málaga, haciéndose el camino y pasando por la diferentes localidades de Cártama, Pizarra y Álora hasta llegar el sábado por la tarde al Valle de Abdalajís, donde tiene lugar la misa romera y la ofrenda floral al Santísimo.  El domingo, día festivo por excelencia, tiene lugar la celebración Romera en las proximidades del pueblo para finalizar en la Ermita con una Misa Romera de Acción de Gracias. Y por otra parte la peculiaridad de su Noche de San Juan en la que en vez de proceder a la tradicional quema de Júas, ha adquirido un sentido paralelo pero utilizando otro elemento purificador, como es el agua.  Durante toda la noche, los vecinos desde puertas, balcones, ventanas y por supuesto en la propia calle van lanzando agua a diestro y siniestro a todo viandante que por sus cercanías pase, cual "Guerra del Agua a gran escala". 


Aquel mismo fin de semana (sábado 16 de Febrero 2019), se celebraba el Carnaval del Valle de Abdalajís, con pasacalles del que más tarde pudieron disfrutar los compañeros que habían venido con coche propio.
Desde la ermita retomamos el camino del Charcón por donde iniciamos el primer tramo de ascensión de la jornada, pronto dejamos a la derecha el Llano de la Romería, al principio caminamos entre olivos y algún que otro almendro,.  pero pronto serán los palmitos, aulagas, retamas romeros y lentiscos la vegetación predominante del entorno, adornada por bonitos lirios morados a los márgenes del camino. El siguiente hito es el Cortijo situado a los pies del Tajo, que tenemos a nuestra derecha, ambos son conocidos como "del Rincón de las Palomas" (km 2, situado a 500 msnm). Una vez que dejamos atrás este cortijo, que alberga abundante ganado bobino, la pendiente de la pista terriza va aumentando gradualmente.
Unos 400 m más adelante, también a la derecha del camino, nos encontramos con un bloque calizo cuadrangular de gran tamaño, desprendido de la parte alta de los Tajos, conocida como "La Piedra de la Mesa"(Km2,4, situada a unos 550 msnm). A partir de aquí es donde se suele tomar la opción de subir recto por el derrumbaero, o continuar por la pista, encarando dos prolongados y empinados zigzags. A partir de la "Piedra de la Mesa", la pista ha quedado tan deteriorada por las lluvias torrenciales que suelen producir cada año en esta zona, que más que por una pista, parece que vamos caminando por el lecho de un pedregoso río seco, hasta el punto que en más de una ocasión tendremos que usar las manos para superar algún escalón de un metro o más.
 Encarando dos prolongados zigzags, que echando la vista atrás nos permiten comprobar toda la altura ganada en tan corta distancia, a mediaciación de la recta final del último zigzag, como excabado en el talud que tenemos a la derecha del camino nos encontramos con una especia de gran hornacina cual "clítoris gigante", conocido popularmente como "La Silla".

El día que vinimos a hacer la ruta preparatoria, nos encontramos con un nutrido grupo de cabras montesas en esta zona, en la que también habita el gato montés, la jineta, el buitre leonado, el buho real, el ´águila real, el lagarto ocelado, la víbora, la culebra de escalera y la culebra de herradura, además de un gran número de aves insectívoras o pequeños mamíferos como el conejo, la liebre o el topo.
En la sierra se da, predominantemente, la vegetación típica de zonas calizas mediterráneas, caracterizada por bajo matorral: matagallo, aulagas, retamas, tomillo, romero, jaras, majuelos, genistas, espliego, lavanda, aulagas, chumberas, pitas y sobre todo palmitos, de infauto recuerdo para nuestro amigo Mariano. Además de una serie de flora menor como las siemprevivas, vincas, hierba de san Juan, amapolas, peonías, lirios, algunos tipos de orquídeas mediterráneas.
Aunque parezca mentira, esta sierra que atesora un gran valor geológico y faunístico (principalmente), tan sólo goza de la discreta catalogación "LIC" (Lugar de Interés Comunitario), a pesar de que por su importancia y próximidad a la Sierra de Huma, podría enclavarse perfectamente en el Paraje natural del Desfiladero de los Gaitanes, o ampliar su catalogación a "Reserva natural Sierras de Huma y Valle de Abdalajís". Algo parecido ocurre con el Torcal y la cercana Sierra Chimenea, aunque en muchas ocasiones, son los propietarios de las fincas ganaderas de las faldas de estas sierras, para que este tipo de catalogación/protección, no se lleve a cabo.
Tal y como teníamos previsto, al final del último  zigzag, abandonamos momentáneamente la pista para afrontar el pequeño, trepeo que conduce hasta la cercana cruz de hierro, conocida como la Cruz del Picacho (km 3,2, situado a unos 710 msnm), impresionante mirador sobre el Valle de Abdalajís y todo su entorno, sobre todo hacia el Sur y el Este, durante el destrepe para retornar a la cercana pista terriza, nuestro compañero mariano Navarro, que normalmente lleva gafas, tuvo la mala fortuna de dañarse el ojo derecho con una rama de los abundantes palmitos de la zona, aunque decidió continuar como un jabato. De este suceso, nos informaba nuestro compañero Fali a través del walkie, a la cabeza del grupo que ya habíamos retomado la marcha, avanzando en paralelo, junto a los afilados crestones rocosos, que forman parte de la Crestería de del Tajo del Cuervo, que llevamos a nuestra izquierda, a través de los cuales, tenemos vistas hacia Álora con su Hacho, el de Pizarra, y mas allá Alhaurín de la Torre, con el telón de fondo de las Sierra de Mijas, por desgracia fácil de identificar desde la distancia, por sus canteras. Muy pronto comenzaremos a tener frente a nosotros el denso mar de nubes que nos impedía ver la emblemática cumbre de "La Capilla" (1.186 msnm), no así su falda que nos permitía ubicar/adivinar su situación perfectamente.

El siguiente hito fue la antigua Fuente abrevadero y el Cortijo del Charcón (km 4,7, situado a 871 msnm), desde donde continuamos atravesando el prado para enlazar con el senderillo de cabras, a través del cual comenzamos a adentrarnos en la antesala del Torcal del Charcón donde Alicia y otros compañeros localizaron más de un fósil de amonite, conforme nos vamos adentrando en el Torcal los bloques comienzan a aumentar de tamaño, apenas quedan restos de las antiguas balizas del PR.A-86, que no estaría de más repasar. A través del Torcal nos fuimos encontrando con curiosas formaciones rocosas que desafían nuestra imaginación y a las que en más de una ocasión les encontraremos semejanza  con alguna figura, animal, cara de frente o perfil, como por ejemplo su figura más emblemática, conocida como "La Esfinge" (km 6,3, situado a 941 msnm). Y como telón de fondo la imponente silueta del pico Capilla que en los días nublados tiende a envolverse en un halo de misterio, tal y como lucía aquella mañana, donde sólo nos permitía contemplar sus faldas, pero no su cumbre envuelta en densos nubarrones..
Tramo 2:  De la encrucijada  de los Tres Senderos (965 msnm) a la Capilla (1.186 msnm)
Una vez atravesado el Torcal del Charcón, nos reagrupamos en la base de La Capilla concretamente junto a la encrucijada de los tres senderos (Km 6,5, situado a 963 msnm), aunque ya tan solo quedan dos desvencijadas tablillas en muy mal estado. Aquí confluyen los antiguos senderos PR, del Camino del Nacimiento, La Ratilla y El Charcón, sin apenas señales o balizas en la actualidad. 
Antes de iniciar la ascensión recordamos las dos formas tradicionales de encarar la misma que comienzan remontando la falda terriza y de zona de aulagas y un poco más adelante, se desdoblan, una más directa dirigiéndonos directamente hacia una especie de muralla rocosa que es su divisoria de agua, desde donde se accede a la cumbre en a penas, media hora (o menos), y otra más larga, que es rodeando la cumbre por la izquierda, pasando por una preciosa zona rocosa de "Pilas de bollos" y rodeando la cumbre por su vertiente Oeste, hasta llegar a su cara norte, desde donde accedemos por una pequeña chimenea escalonada hasta la cumbre de la Capilla (Km..7,4 o 7,7 dependiendo de cómo la encares, situada a 1.186 smnm). 


 
Sin embargo, la gran mayoría optamos por la versión más directa para la ascensión, ya que el viento aumentaba considerablemente conforme nos aproximábamos a la cumbre y al llegar a esta, a penas pudimos permanecer allí 5 minutos, para las fotos de rigor y regresar sobre nuestros pasos. Mientras que un grupo comandado por "El Gladiador de Itálica" donde se encontraban: "El Caimán de Puente Genil", "El Duendecillo", "Alicia en el País de las Maravillas", El Trovador de la Senda", "la Duquesa" y el grupo de "Los Rompebotas" que decidieron hacer cumbre y que se unieron a ellos para no perder la estela del "Gladiador de la Senda", también conocido como "El Barbas".
Si el día se encuentra despejado, desde esta cumbre podemos disfrutar de unas vistas muy interesantes, donde destaca: Al NORTE La Laguna de Fuente de Piedra; Al OESTE el Peñón de Algámitas y el Terril, un poco más a la izquierda del Castillón de Teba, Sierra de Las Nieves; Al SUR en primer término la Sierra de Huma, mas allá Alcaparaín, Sierra de Aguas, sierra de Mijas y Montes de Málaga y al ESTE Sierra Chimenea, Torcal y Camarolos, y si no hay mucha nubosidad en la distancia: las nevadas cumbres de Sierra Nevada, o La Maroma al S-E.
(Las siguientes fotografías pertenecen a Paco Domínguez y al Doctor Leal y son de ediciones anteriores de la Travesía del Jurásico).

Tramo 3: Descenso de La Capilla (1.086 msnm) al Valle de Abdalajís (350 msnm):
Desde la cumbre de la Capilla, iniciamos el descenso sobre nuestros pasos, si bien, mediado el descenso, en esta montaña es prácticamente imposible repetir íntegramente el descenso, sobre la trazada de la ascensión, por la cantidad de senderos de cabra que se entrecruzan , aparecen, desaparecen y la perspectiva que te cambia totalmente. 

Al ser una montaña completamente pelada y carente de masa forestal, tampoco hay árboles o troncos que sirvan de referencia, que unida a la abundante piedrecilla suelta, se convierte en un aterriza como puedas, obligando a las rodillas a retener mucho más que en otro tipo de terrenos más compactos. A mediación de la bajada, merece la pena recrearse con el escalonado perfil, que a modo de gradas gigantes, forma el denominado "Tajo Escalonao". por donde vamos a prolongar nuestro descenso, camino del Valle de Abdalajís. Mientras íbamos descendiendo, Fali, que había decidido regresar con los compañeros que se dieron media vuelta a mitad de la ascensión, uniéndose a los que habían quedado abajo, nos informó por el "walki" que protegerse del viento, que aunque menor que en la cumbre, tampoco daba tregua allí abajo, se dirigían hacia el cercano inicio de los "Tajos Escalonaos" para resguardarse del viento, convirtiéndose por tanto en nuestro punto de reagrupamiento.
Por lo que una vez descendidos de La Capilla, orientamos nuestros pasos a la izquierda, es decir dirección ESTE, hacia la cabecera del pequeño barranco o arroyo seco de La Ratilla, que durante un buen trecho, llevaríamos a nuestra izquierda, reagrupándonos de forma escalonada (valga la redundancia), al inicio del Tajo Escalonao (Km 9.4, situado a 800 msnm), donde unos comenzábamos a comer, cuando otros ya habían acabado el postre, pero esto era inevitable con un grupo tan grande que durante un rato, aunque de forma más o menos controlada estuvo dividido en cuatro: quienes decidieron no subir, quienes se dieron la vuelta a mitad de la ascensión, quienes subieron y bajaron por la vía más directa y quienes dieron el rodeo a la cumbre por la vertiente oeste y norte, no obstante, íbamos bien de tiempo, lo que pasa es que quienes ya llevaban más tiempo esperando, comenzaban a pasarlo mal allí parados con el viento, aunque ya menor y el frío, si no se iba muy bien pertrechado.
No obstante, el siguiente tramo resultó ser un auténtico espectáculo para la vista, caminando a lo largo de un kilómetro en paralelo, o directamente sobre los estratos horizontales que a su vez han creado, enormes gradas, formadas por bloques calizos, donde a veces destacan las vetas de óxido de hierro, así como las vistas que tenemos a nuestra espalda de La Capilla, o toda la caída de su cordal Nororiental a nuestra izquierda, que llega desde su cumbre hasta la carretera A-343, Valle de Abdalajís Antequera.
Llega un momento que da la impresión que el Tajo Escalonao por el que vamos caminando, va a quedar cortado verticalmente, pero encontraremos la prolongación de nuestra trayectoria pegándonos a la base de la pared que llevamos a nuestra derecha, mientras que a la izquierda llevamos una caída con mucho vuelo, pero de la que nos podemos mantener a una distancia prudencial. 
Al final de las gradas llegamos a un collado, desde donde merece la pena echar la vista atrás para recrearnos con toda la trayectoria que hemos recorrido sobre los Tajos y la cumbre de La Capilla, que ya estaba casi despejada, permitiéndonos contemplar toda la distancia, el recorrido y el desnivel descendido, desde su cumbre hasta el collado donde nos encontrábamos en ese momento.
Retomada la marcha, unos metros más allá, el siguiente hito es un gran bloque calizo conocido como "El Abrazo del Oso", que marca el punto final del precioso tramo de Los tajos Escalonaos. 
Atravesamos una zona de transición, que un poco más adelante, gira a nuestra derecha, afrontando una zona donde se intercalan bloques calizos con un Mar de palmitos, que pronto dejaremos atrás para meternos de pleno en el "Lapiaz de la Muela" (km 10, 630 msnm), formando por grandes bloques planos, conocidos localmente como "mesas", donde la única dificultad a tener en cuenta será evitar las grietas que nos vamos encontrando entre bloque y bloque, sobre los cuales iremos caminando, con la localidad del Valle de Abdalajís, tan cercana y al mismo tiempo tan lejana, allí abajo.
Justo después de dejar atrás el "Lapiaz de la Muela", vamos a atravesar un camino estrecho de tierra muy blanquecina, que nos tienta a tomarlo a la derecha, pues nos hace pensar que este camino va directamente para el pueblo (error, acaba en un cortado, como pudimos comprobar el día de la preparatoria), por lo que demeos atravesar este camino de tierras blanquecinas, continuando ladera abajo, hasta enlazar con una empinada rambla/torrentera, que viene a desembocar, justamente en el área recreativa, situada justo en frente del restaurante Los Atanores (donde el grupo tuvo a bien tomarse la copa o café de despedida), pues acabamos con tiempo sobrado, a pesar de que aún quedaba completar el último kilómetro junto a la carretera A-343, Valle de Abdalajís Antequera, pasando junto a Los Lavaderos,  poco después llegábamos al punto de inicio, situado en la gasolinera del Valle de Abdalajís (km 11´5, situado a 355 msnm), donde ya nos esperaba el autocar.
Hasta que no llegamos al Restaurante Los Atanores, el amigo mariano no nos quiso confesar que en el tramo de ascensión no veía bien la inclinación del terreno, pero gracias a su experiencia montañera y a su espíritu espartano, completó la ruta como el resto de sus compañeros con gran pundonor. Lo que también nos comentó fue que cada vez le escocía mas el ojo, motivo por el cual, se recurrió al comodín del teléfono que aparece en la tarjeta federativa, desde donde le remitieron a la clínica privada más cercana a su casa en El Limonar, para cuando llegara a Málaga, hacia donde partimos, sin más demora. Horas más tarde nos informaba de que ya lo habían atendido, colocándole un parche en el ojo para los próximos días y recetándole anti un inflamatorio y un antibiótico, augurándole una pronta recuperación que todos deseamos llegue lo antes posible.