martes, marzo 10, 2020

Sierra Alcaparain, desde Casarabonela hasta Carratraca

Entorno: Falda S-E de Sierra Prietra y Sierra de Alcaparain
Pueblos de referencia: Inicio: Casarabonela y final: cercanías de Carratraca.
Inicio de ruta estimado: 9.45 am: Parking Callejón del Lobo en el pueblo de Casarabonela.
Dificultad de la ruta:
Media-Alta por el desnivel
Distancia aprox.: 19 km
Desnivel de ascenso: 1.035 m
Desnivel de descenso: 1.003 m
Altitud máxima: Pico del Grajo o Valdivia (1.293 m)
Duración :7/8horas 
Tipo de ruta: Travesía (lineal, casi todo el trayecto sur-norte)
Principales escollos: Tan sólo el desnivel y el corto tramo campo través que separa al sendero principal del Tajo de La Canana. Esta ruta no tiene pasos peligrosos, tan sólo el paso optativo, cercano a dos miradores espectaculares, donde cada uno puede acercarse hasta donde le dicte su prudencia y sentido común, pero en ningún caso son lugares obligados de paso.
Breve descripción:
Salimos de la localidad de Casarabonela para seguir el camino de la Dehesa o antigua calzada Romana hasta llegar a Puerto Martínez. Aquí tomaremos el sendero PR-270 q nos llevará a nuestro destino: Pico Valdivia o El Grajo.
Atravesaremos la meseta de Alcaparaín hasta el mítico tajo de La Canana y descenderemos por el sendero de la Cañada del Conejo, hasta enlazar con el camino de Los Cipreses, que nos llevará hasta la carretera Málaga-Ardales-campillos, justo a la altura de una explanada terriza ideal para aparcar, justo frente a la entrada/desvío hacia Carratraca.
A tener en cuenta: Al tratarse de una travesía tenemos que dejar uno o varios coches de enlace en el final previsto de recorrido, en nuestro caso, disponíamos de una minibús.
Fecha de realización y meteorología: Sábado 7 de marzo 2020, cielos despejados con pequeños intervalos nubosos, viento suave predominantemente norte y poniente que aportaron magnífica visibilidad y una temperatura muy agradable, incluso ausencia de viento durante el almuerzo en la cumbre del pico del Grajo.
Algo mas de la treineta de participantes: Añadiendo la sorpresa que nos dieron Elena, Arnaud, Serrato, Dolo,  Manuel Alvarez, Ana Martínez, Paco Castillo, Marlis, Manuel Esteban, Ángel Alvarez, Rafael. Castillo, Emília, Santiago Ruiz, Cristina Piqueras, Ana Diañez, Mabel, Jorge Garcia, Nacho, Maye, Rosario Merino "Piki", José María Saldaña, Eduardo Campos, Paco Martín Vazquez, Pepe Valenzuela, Fernando Pozo Gutiérrez, Concha Moreno, nuestra guía y coordinador Maria José Fernández, "el Hombre que núnca estuvo allí", Juan Ignacio Amador "un servidor" que pasaba por allí y nuestro anfitrión de lujo Juan Gómez Domínguez "El Coloso de Casarabonela", uno de los personajes mas ilustres de la Historia de esta localidad, que fue nuestro guía de lujo hasta el Grajo, y que al inicio de la Calzada Romana, nos dió una breve introducción sobre Casarabonela, de la que solo recuerdo que:
Los primeros niveles de ocupación se remontan a la época prehistórica y se ha constatado la presencia humana en varios yacimientos de carácter industrial ( talleres líticos donde se obtenían herramientas utilizando el sílex como materia prima), residencial (niveles de ocupación en grutas y cuevas donde aparecen útiles pulimentados, cerámica decorada a base de incisiones sin utilizar el torno y pinturas rupestres esquemáticas) y funerario (enterramientos con lajas de piedra).
El poblamiento continúa en época ibérica y se han detectado restos en el casco urbano (cerámica) y en los alrededores (torre de carácter defensivo en la Fuente del Quejigo, dominando el Valle del río Turón; un ejemplo de lo que conocemos como "Torres de Aníbal" con restos de estructuras y aljibe).
En época romana se detecta un nivel de ocupación importante. El castillo posiblemente fue castro prerromano en sus orígenes, después castrum romano identificado tradicionalmente por el orientalista holandés Dozy en el siglo XIX, aunque sin fundamento histórico ni geográfico, con la CASTRA VINARIA (1) que menciona Plinio (Naturalis Historia, III, 10) en la provincia romana de la Bética. Se ha constatado la presencia romana en varios yacimientos de carácter residencial, funerario e industrial que se encuentran en los alrededores del casco urbano y los niveles de ocupación van desde la época altoimperial hasta el bajo imperio prolongándose hasta el período visigodo.
QASR BUNAYRA será su nombre durante la época árabe, período en el que adquiere su máximo esplendor y su verdadera importancia estratégica debido a su situación y al peculiar emplazamiento de su castillo que participó activamente en la revuelta de los Banu Hafsun contra el Estado Omeya de Córdoba en el siglo X, formando parte del cinturón defensivo de Bobastro en los primeros momentos de la rebelión hasta que en el año 922 se convierte en base de operaciones contra los rebeldes y es reforzado por el califa una vez acabada la revuelta.
En la época nazarí (a partir de mediados del siglo XIII) es una pieza fundamental dentro del sistema defensivo de la guerra de frontera frente al avance cristiano. Muhammad V la recupera de manos de los castellanos en la campaña de 1366 junto con las poblaciones de El Burgo y Tolox.
A finales del siglo XV, durante la fase final de la Guerra de Granada, cae definitivamente en poder de los Reyes Católicos el jueves 2 de junio de 1485, una vez establecidas las condiciones de la capitulación, permaneciendo una importante población musulmana completada con un grupo de repobladores cristianos. Al no cumplirse las condiciones pactadas en lo referente a usos y costumbres de los residentes moriscos, sometidos a una fuerte presión fiscal, ya a principios del siglo XVI se producen los primeros intentos de rebelión en la Serranía de Ronda que culminaron tras la Rebelión de las Alpujarras en 1568 con la expulsión y el traslado forzoso a otras zonas de la Península de toda la población morisca, siendo el pueblo repoblado con nuevos vecinos cristianos procedentes de Sevilla y de otras provincias.
En 1574 Felipe II le concede el título de Villa, según consta en la copia de la Carta Puebla conservada en el Archivo Municipal.
Durante los siglos XVII y XVIII se va organizando la vida municipal y se construyen nuevos edificios como la Ermita de la Veracruz, edificada sobre una de las antiguas mezquitas. La población va creciendo y el entramado urbano supera el marco de la ciudad antigua.
El año 1808 marca el final del Antiguo Régimen en España y el inicio de la Guerra de la Independencia con la ocupación francesa. En 1810 José Bonaparte pernocta en la villa cuando se dirige a Málaga. Existen, como en el resto de las provincias, facciones de afrancesados y de guerrilleros que actúan en la Serranía de Ronda.
El 19 de diciembre de 1832, por una Real Orden, se segrega Carratraca, que consigue su propio término municipal el 20 de mayo de 1836. A partir de esta fecha queda configurada Casarabonela tal y como la conocemos hoy.
Desde mediados del siglo XIX no faltan los conflictos sociales y políticos que marcan la historia de España. La villa participa activamente en la política, a veces de forma violenta y exaltada, como ocurrió en 1854 con las protestas populares por la forma de llevar a cabo el reparto de los bienes comunales en la zona de la Dehesa. Participa en las revoluciones contra Isabel II y en los sucesos de 1873 con la proclamación de la I República.
A principios del siglo XX se forman las asociaciones sindicales anarquistas y socialistas para luchar contra el caciquismo y la mala situación obrera. La situación empeora con la epidemia de gripe de 1919. La crisis se acentúa en los años 30, con duros enfrentamientos tanto entre socialistas y republicanos federales como entre la UGT y la CNT y entre patronos y obreros. Las consecuencias son: hambre, paro, temporales, epidemias de gripe, huelgas, llegando al período Frente Popular de 1936 y al levantamiento de julio. Poco después, el 12 de febrero de 1937 tras la toma de Málaga por las tropas franquistas, Casarabonela entra a formar parte de la España Nacional, comenzando así un nuevo período político y social.
 Tras la recuperación de la dura posguerra y ya desde finales de los años 50, los 60 y primeros 70 participa activamente en la campaña migratoria andaluza hacia Europa , sobre todo a Francia, Alemania y Suiza, con lo que la población disminuye progresivamente.
Desde 1975 participa activamente en la transición democrática conformando el nuevo Ayuntamiento y la nueva sociedad de Casarabonela.
Tramo 1: Sendero PR-A 271 Desde Casarabonela hasta Puerto Martínez por la Calzada Romana:
Al llegar a Casarabonela, la minibús nos dejó frente a su emblemático arco, donde fuimos recorriendo su intrincado casco urbano, bastante laberíntico, siempre guiados por la mano maestra de nuestro anfitrión "El Coloso de Casarabonela". 
Para desayunar, el grupo se repartió entre el bar "Tómate Algo" y otro muy cercano, reanudamos la marcha para pasar junto al Parking del Callejón del Lobo, donde ""la Arqueóloga" y "El Hombre que núnca estuvo allí" ya estaban prepoarando sus mochilas para unirse a nosotros, dejando atrás las últimas casas por C/ la Cruz, accediendo a una carretera secundaria, que circunvala la localidad de Casarabonela por su parte alta, poco después de pasar por la mítica "Fuente Quebrá" en el lugar conocido como "Raja Vieja", que ya queda a tiro de piedra del inicio del sendero PR.A-271 Camino de la Dehesa, donde comienza el tramo de la Calzada Empedrada, donde "El Coloso" nos dió una magnífica charla histórica, adornada con una arenga espartana, homenaje a los viejos tiempos.
Este primer tramo de la ruta hasta la misma cumbre del Grajo o Valdivia,inclusive, discurre dentro del t.m. de Casarabonela, que al mismo tiempo forma parte del perímetro occidental de la comarca del Valle del Guadalhorce. La calzada se adentra en un denso bosque de pinar que le aporta una tonalidad verde a la falda S-E de Sierra Prieta y que nos acompañará hasta mas allá de Puerto Martínez, ya en la Sierra Alcaparaín. Mientras vamos ascendiendo por el localmente conocido como"Camino Viejo o de la Dehesa", encontrándose balizado como PR A-270 por la Mancomunidad de La Sierra de las Nieves, mientras vamos caminando sobre esta histórica calzada empedrada de origen romano que conectaba las históricas localidades de Lluro (Alora), con Acinipo (Ronda la Vieja), pasando por Castra Vinaria (Casarabonela), muy deteriorada y con piedra suelta en algunos tramos, pero relativamente bien conservada en otros. 

El tramo que hoy se conserva es de unos 1.600 metros de longitud, salvando un desnivel aproximado de 250 metros de forma muy cómoda, pues es muy tendida, y además vamos protegidos en casi todo momento, por la sombra de los pinos, conectando con la pista que, desde Jorox, faldea la cara S, S-E de las sierras Prieta y Cabrilla, hasta desembocar en Puerto Martínez, donde llegamos pocos minutos después y donde nos llevamos la agradable sorpresa de encontrarnos con Elena y Arnaud, que se unían a nosotros, a partir de este punto del recorrido.
A título informativo, recordaremos que al llegar al mencionado carril carril, existe la posibilidad de iniciar el retorno hasta Casarabonela, completando un entretenido itinerario circular con privilegiadas vistas hacia el Valle del Guadalhorce, algunos de sus pueblos  y las sierras que le rodean, hasta toparnos con una angosta vereda, a la altura de un pino solitario, que tras pasar por el Llano de Cristóbal, nos termina llevando de vuelta hasta Casarabonela.Pero tal y como comentábamos anteriormente al salir al mencionado carril, poco después de pasar bajo unos cables de alta tensión, tomamos el carril a la derecha, que en poco menos de un kilómetro nos conducirá sin margen de error hasta Puerto Martínez.
Tramo 2: Sendero PR-A 271 Puerto Martínez-Alcaparaín
A la altura de Puerto Martínez, lugar ideal para adecuar un área recreativa, además de Puerto de montaña entre Ardales y Casarabonela, nos encontramos  con un panel informativo donde se nos informa de algunos datos sobre el sendero que nos conducirá hasta la cumbre, con algunas indicaciones sobre un rudimentario mapa topográfico. 
En distintos tramos del camino resultará digno de admiración, el cariño y el esmero  que le ponía la gente de antes a la construcción puramente artesanal de los muros de piedra seca, para reforzar los senderos, que antaño eran recorridos con mayor frecuencia por pastores, caleros, arrieros o mineros, pues también hay que recordar, que, al igual que la vecina sierra de Aguas o Blanquilla de Carratrata y Álora, la sierra Alcaparaín, tiene un pasado minero digno de mención.  De hecho, cerca de la zona donde ya estamos a punto de dejar atrás la agradable compañía del pinar, concretamente donde el sendero, describe una cerrada curva a la izquierda, nos encontraremos con una calera y un ramal de camino, que sale de frente para comenzar a rodear las laderas sur y Este de Sierra Alcaparaín, llegando hasta Carratraca después de pasar frente a varias bocaminas. 
Al igual que en otras sierras malagueñas donde abunda la peridotita, existieron varias minas hierro, plomo, níquel, cobre y cromo, sobre todo en la vertiente oriental de la sierra, la que da vistas a Carratraca, algunas de las cuales quedarían cerca de la actual carretera Málaga-Aradles. A ellas hay que añadir una que en su día creó cierta expectación e incluso misterio por la poca información que hay, todavía hoy, sobre ella. Se trata de la mina de diamantes que se abrió en el término municipal de Carratraca, a los pies de la sierra de Alcaparaín, entre los años 1966 y 1970.
 
Esta explotación fue realizada por la Real Compañía Asturiana de Minas en la zona conocida como Los Jarales, frente al casco urbano de Carratraca. Estaba junto a una de las extracciones de cromo-níquel más importantes de la historia de España. Eso sí, sobre la explotación minera de diamantes de Carratraca apenas hay datos. Ni siquiera medio siglo después de que se hicieran aquellos trabajos.
Sí quedan, sin embargo, algunos vestigios de que allí existió una efímera mina de diamantes, como una balsa para el lavadero de esta piedra preciosa, en la confluencia de los arroyos del Moro y de los Pinos.
 
El abandono de la explotación minera en 1970 se debió seguramente, según explica el geólogo Juan Carlos Romero, «a la falta de rentabilidad». En opinión de este experto, los estudios previos hacen intuir que de allí sólo se sacó "polvo de diamante", es decir, porciones inferiores a un milímetro. Además, a diferencias de otras minas de diamantes, aquí este mineral estaba en estado natural asociados a la peridotita. Por tanto, para obtener el diamante antes había que machacarlo y separarlo de ésta.
En su día, la Real Compañía Asturiana de Minas -en su mayoría de capital belga- no ofreció datos sobre los resultados de la explotación. Es más, durante los años que se hicieron las extracciones hubo mucho secretismo, con «unas condiciones de seguridad muy férreas», según explica Romero. Los únicos datos relativos a aquella operación son los que se pueden encontrar en el expediente de la denominada concesión Teyma, que está disponible en el Archivo Provincial de Málaga.
Esta falta de transparencia ha dado lugar incluso a una llamativa hipótesis. Según explica Romero, "pudo ser una cortina de humo del Franquismo para atraer capital extranjero". La conjetura más razonable, sin embargo, es que no saliera rentable extraer porciones tan pequeñas de diamantes en aquellas condiciones. Además, la escasez de agua en esa zona en concreto también dificultaba esta explotación minera.
Sobre la existencia de diamantes a los pies de la sierra de Alcaparaín había incluso información previa, gracias a un estudio que realizaron en 1919 los geólogos Domingo de Orueta y Duarte y Enrique Rubio. Este informe, que lleva el título de 'La zona diamantífera de Carratraca», fue publicado en 1927, un año más tarde de que falleciera Orueta y Duarte.
En este estudio, que está disponible en el Instituto Geológico y Minero de España, con sede en Madrid, se relacionan minuciosamente los hallazgos realizados por sus autores en la zona de Los Jarales, en la confluencia de los arroyos del Moro y de los Pinos, donde llegaron a encontrar diamantes -hasta un centenar en algunos puntos-, pero en tamaños muy pequeños, inferiores en cualquier caso al milímetro. Eso sí, tal y como explica Juan Carlos Romero, el denominado como polvo de diamantes sí tiene, hoy en día, cierta utilidad, como por ejemplo, en su uso para perforadoras.
No fue casualidad que Orueta y Duarte y Rubio investigaran la posibilidad de que allí, frente al casco urbano de Carratraca, hubiera diamantes. Tras la pista los puso seguramente el hallazgo que el facultativo alemán Knop, quien en 1899 aseguró haber hallado allí diamantes de un centímetro de tamaño.
Además de en esta zona de Carratraca, según un estudio de la Universidad de Granada, hay constancia de la existencia de diamantes en otra zona de la provincia de Málaga, donde es especialmente abundante la peridotita. En concreto, estarían en los términos municipales de Jubrique, Ronda y Tolox.
Hoy esta singular historia en torno a los diamantes de Carratraca forma parte del poco conocido pero interesante patrimonio minero de la provincia de Málaga. Precisamente, Juan Carlos Romero intenta ponerlo en valor a través de su Aula-Exposición de Geología 'Minerales y Tesoros de la Tierra', con sede en la malagueña calle Bailén.
Mientras vamos ascendiendo por terreno pedregoso, a través de la vertiente sur de la sierra, en un trazado que desde su inicio en Casarabonela, ha tenido dirección eminentemente S-N, con el sol siempre a nuestra espalda y mas tarde a nuestra izquierda, vamos adentrándonos en un terreno geológico de transición donde las calizas comienzan a dar paso a los primeros afloramientos de peridotita. El terreno por el que discurre la ruta,esta formado geológica y principal mente por caliza, donde no falta el matorral de aulagas, matagallos, romero, jara, alhucemas, torvizco, esparto y piornal en las zonas más altas de la sierra.
Hacia el sur, a nuestra derecha, comenzaremos a ampliar las panorámicas hacia el Valle del Guadalhorce, mas adelante  ganaremos vistas hacia el Este es decir, hacia la zona de Carratraca, y como telón de fondo gran parte del Arco Calizo Central. A sugerencia de nuestro anfitrión, al llegar a un tercer cruce de senderos, obviamos el PR.A-271, que giraba a la izquierda para continuar la ascensión por un trazado en zig-zags mas corto y directo, mientras que nosotros prolongamos por el sendero que continua de frente rodeando la loma que siempre vamos llevando a nuestra izquierda, comenzando a ganar altura de una forma mas acusada por el recién desbrozado sendero hasta el Puerto de "Pepe Jiménez", a partir del cual, la pendiente tiende a suavizarse mediante zig-zags mas largos, y conforme vamos saliendo del bosque de pinos, se presenta ante nosotros, majestuosa, la vertiente sur de la cumbre que siempre conoció esta cumbre como El Grajo (1.293 msnm),  se le conoce como Valdivia, en homenaje al topógrafo Juan Francisco Valdivia Gómez, que  falleció allí, debido a un infarto que sufrió en junio de 1984, cuando estaba al mando de una cuadrilla de operarios forestales para unos trabajos en la sierra, que durante un trecho de sendero tenemos ante nosotros, hasta describir una cerrada curva de horquilla, que nos pondrá de espaldas a la cumbre a lo largo de un tramo de sendero, que viene a unirse al PR. A-271, que es el sendero oficial por el que empezamos a subir desde Puerto Martínez, y que volvemos a retomar en este punto, que nos vuelve a reorientar hacia la cumbre, quedando esta de frente y un poco a la derecha. 
Estando ya cerca de la mole principal de la cumbre, Juan Gómez "El Coloso de Casarabonela" se sacó un as de la manga, para sorprendera los compañeros que no tuvieran vértigo de un sendero de cabras montesas, al que se accede desde un espectacular mirador natural que queda a unos 30 m, ladera arriba del sendero principal y desde el que posteriormente hay que descender ladera abajo, por la vertiente contraria que da vistas hacia las caras norte de Prieta y Cabrilla, con todo el Valle del Turón y el Camino de la Dehesa a nuestros pies.

Y que nos conduce a una sucesión de tajos escalonados, que de forma inverosimil, se van salvando mientras llevamos la pared a nuestra derecha y el vacío a nuestra izquierda, pasado un primer escalón con algo de vuelo, donde no conviene mirar para la izquierda, los siguientes tramos, aún siendo de mayor altura, ya que desde aquí siempre se va en ascensión, son mucho mas seguros, al contar con andenes mas anchos, subiendo por una sucesión de andenes abancalados, que sin duda alguna eleva a esta variante de sendero montañoso a la categoría de sendero estrella  para coronar el Grajo, a cuya cumbre llegamos, unos diez minutos después de volver a enlazar con el sendero principal, unos 300 m mas allá de donde lo abandonamos, para desviarnos un poco mas tarde a la derecha, por el difuminado sendero de cabras, que atraviesa el lapiaz, que nos lleva directamente a la peculiar cumbre del Grajo o Valdivioa (1.293 msnm), que alberga un precioso pradito, donde estuvimos almorzando con total ausencia de viento, bajo el agradable sol del mediodía, donde nos llevamos la agradable sorpresa de encontrarnos con Serrato, Dolo, Paco Moreno y Carmina Martínez.
Aprovechando que al día siguiente era el "Día de la Mujer Trabajadora", nuestra Presidenta Mábel Hidalgo Berutich, muy concienciada con todas las causas feministas, gladiadora infatigable, libre y salvaje con todas sus causas idealistas, nos sorprendió a todos los presentes cuando extrajo de su mochila, una bolsa con ramos de mimosas para repartir a todas las mujres, que quisieran posar en el vértice geodésico, ya viniendo todo de morado, como su querida amiga "Piki" nos daba una pista desde primera hora de la mañana, pero este alegato tan completo y colorido no se lo esperaba nadie, aunque como siempre en España, algunas compañeras discreparon y hubo algunas que prefirieron no posar en la foto. ¡Eso sí!, lo mas importante, el respeto de todos y hacia todos en lo referentes a este tipo de actos, que Mábel quiso dejar muy claro, no tenía ningún tipo de intención de que tuviera connotaciones políticas, y aún reconociendo que algunos partidos oportunistas, se quieren apropiar de este tipo de movimientos, solo lo hacía desde un punto de vista idealista de apoyo absoluyto a las mujeres, igualdad de derechos, derechos humanos, etc...


Desde el punto de vista geológico, la sierra de Alcaparaín muestra una gran complejidad litológica, con materiales básicos, silíceos y ultramáficos, a veces mezclados los dos primeros. En base a la distribución litológica hemos definido 5 teselas:
1ª) Rocas peridotíticas: compuestas por hazburguita y dunita piroxénica, localizadas al SE de la Sierra, donde se desarrollan luvisoles y cambisoles crómicos, regosoles eútricos y litosoles, es decir, se trata de las zonas mas erosionadas.
2ª) Rocas silíceas: compuestas fundamentalmente por rocas metamórficas ricas en silicatos, con algunas calizas y areniscas, que ocupan la base de la ladera Este de la sierra, la que mira a Carratraca. Compuestas principalmente por filitas y micaesquistos, gneises bandeados, esquistos, grauvacas, calizas alabeadas.Sobre esta unidad silícea, se desarrollan cambisoles y regosoles eútricos (laderas),
3ª) Rocas calizas: compuestas por distintos tipos de calizas, a veces con calizo-dolomías, que ocupan fundamentalmente las laderas sur de la Sierra casi hasta la cumbre principal. (Calizas con sílex, calizas blancas, calizas oscuras, calizas tableadas negras, calizas y margas, calizas cristalinas azules, calizas dolomíticas, calizas oolíticas)
4ª) Rocas dolomíticas: generalmente dolomías e incluso mármoles dolomíticos cristalinos que se sitúan en las zonas superiores de las laderas este, oeste y norte. (Dolomías masivas, dolomías negras y grises, dolomías y calcoesquistos, mármoles sacaroideos -kakiritas-)
5ª) Brechas: ocupan la cumbre y la zona superior plana de la Sierra, constituidas mayoritariamente por carniolas (dolomías).Este conjunto de materiales se encuentran rodeados por litologías arcillosas, donde predominan: margocalizas y margas blancas y arcillas neonumídicas, arcillas, coluviones, margas, areniscas, y piedemontes con costra calcárea. Sobre la 3ª, 4ª y 5ª zona se desarrollan litosoles (cimas y roquedos), luvisoles crómicos (bajas laderas y fondos de valle) y rendsinas (cambisoles cálcicos, que se dan en las medias laderas).
Tramo 3: La Meseta de Sierra Alcaparaín, Del Pico del Grajo o Valdivia al tajo de La Canana:
Desde la cumbre del pico del Grajo o Valdivia podemos recrearnos con unas panorámicas privilegiadas, a las vistas anteriormente descritas podemos añadir hacia el sur la parte baja del valle del Guadalhorce con Pizarra, Cártama, Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre, Coín, Sierra de Mijas, el espolón de la Concha al S-O, y todas las sierras litorales hacia el S-E, incluyendo La Maroma y su prolongación hacia Sierra Almijara.
Desde la cumbre, donde existe un pequeño pradito, regresaremos sobre nuestros pasos para, a través del canchal, en dirección N-O, caminando en paralelo al borde de los tajos que llevaremos a nuestra izquierda con vistas grandiosas hacia el Valle del Turón, con el telón de fondo de la Sierra de las Nieves y las mas cercanas e imponentes caras norte de Sierra Prieta y Cabrilla, aportándole a esta ruta una espectacularidad visual, digna de las mejores rutas montañeras, con el gran aliciente de disfrutar de Sierra Alcaparaín de un extremo a otro.
Poco después el sendero enlaza con la pista forestal que cruza la sierra de Este a Oeste o viceversa, el ramal que desciende a la derecha nos llevaría hacia las zonas mineras, ya en la parte baja de la vertiente oriental de la sierra, que da vistas a Carratraca, pero nosotros tomamos el ramal de pista, que en dirección predominantemente N y en suave ascensión, nos va a acercar al Tajo de la Canana. Sin embargo, yo cometí el error de ignorar el carril por el que habríamos ganado tiempo, y cometí el error de guiar a todo el grupo trazando un recto por la alomada meseta de Alcaparaín campo través, que hasta llegar a la parte alta de la loma, fue relativamente cómodo y llevadero, pero al trasponer la loma, nos topamos con un enmarañado bosque de coscojas, que requirió de todo el contingente de compañeros exploradores, para abrirnos paso, hasta retornar a la pista forestal, que yo no debería haber desechado tan alegremente y que bien pudo suponer un retraso de veinte minutos o mas, por lo que me disculpé ante todos. Afortunadamente la mayoría se lo tomó como un entrenamiento campo través, pero "mi nuera" no lo olvidará jamás (todavía no me habla).
Una vez recuperada la comodidad de la pista forestal, retomamos velocidad de crucero hasta abandonar definitivamente el punto donde dejamos la pista antes de que empiece a descender, dirección Oeste, concretamente, hacia el camino de la Dehesa. Y nosotros tomamos el ramal de sendero, que en tan solo unos minutos, nos lleva hasta el cruce de senderos que enlaza con el de la Cañada del Conejo, por donde bajaríamos poco después y unos 100 m mas allá, el ramal donde hay que desviarse para descender por la Cañada de la Cancha o de la Buha, que era la idea inicial, pero que dejamos para otra ocasión por encontrarse parcialmente abandonado. Así que abandonamos la comodidad del sendero, para tomar un tenue sendero de cabras, casi campotravés hasta alcanzar el recóndito e impresionante Tajo de La Canana. El peaje del campo través, bien merece la pena cuando llegamos a uno de los miradores naturales mas espectaculares de la provincia de Málaga, que no son pocos. Este tajo sorprende por su altísima pared vertical, de hecho es visible a muchos kilómetros de distancia, cual gigantesca quilla de barco, desde donde se domina todo el valle del Turón con Ardales a nuestros pies, los embalses del Guadalhorce, Guadalteba y Conde del Guadalhorce, todas las sierras colindantes al Este, Norte y Oeste ya mencionadas y para rematar cinco techos provinciales: al suroeste Torrecilla (techo de Málaga), al oeste Torreón (techo de Cádiz), al noroeste: Terril y Peñón de Algámitas con su cónica silueta (techo de Sevilla), al nordeste la Subbetítaca cordobesa, presidida por la Tiñosa (techo de Córdoba), al Este, entre las nubes las blancas nieves del Mulhacén (techo de Granada y de la península) y al S-E, la Maroma (el otro techo de Málaga).
Tramo 4: Descenso por la Cañada del Conejo
Una vez que abandonamos el Tajo de la Canana, en esta ocasión, el campo través lo hicimos dirección S, hasta toparnos con un punto intermedio del ramal de sendero que conecta el carril que desciende hacia el camino de la Dehesa con el ramal que baja hacia la Cañada del Conejo, a la que llegamos en un minuto escaso, tomándolo a nuestra izquierda, y después el primer ramal a la derecha, que comienza a descender suavemente, hasta iniciar una larga sucesión de zig-zags por uno de los tramos de senderos mas bonitos de la provincia de Málaga, manteniendo amplios tramos del mismo reforzados con muretes de piedra, que en su día fueron colocados con gran esmero.
Mientras vamos descendiendo por este precioso sendero, todavía en su parte alta, merece la pena detenerse de vez en cuando para recrearnos con unas panorámicas privilegiadas divisando a sierra de Mollina, al norte de nuestra posición, la Laguna de Fuente de Piedra, los embalses del Guadalhorce, Conde de Guadalhorce y Guadalteba con el Castillón de Peñarrubia justo detrás, la Subbética Cordobesa, Huma, Capilla, la Pedrera de los Castillejos, Mesa de Villaverde, Sierra Chimenea, Torcal, Las Cabras, Peña Negra, Sierra de Camarolos hasta el Chamizo Alto, sierra de Loja (por encima de la cual destacan las nieves de Sierra Nevada y por último hacia el S-E el pico Vilo, a la derecha del cual vemos La Maroma.
Este tramo de largos zig-zags finaliza cuando nuestro sendero enlaza con uno que ya veíamos desde arriba y que en este caso, continúa de frente, para rodear la Loma de La Herriza, que va quedando a nuestra derecha y que después de atravesar la cabecera del Arroyo de los Calderos, conecta con el sendero del Camino de Las Minas. Aquí debemos tomar un ramal de sendero, que discurre en parte por una torrentera que ya forma parte de la cabecera del arroyo del Conejo, que le da nombre a este sendero, serpenteando en cerrados y cortos zig-zags que nos van orientando predominantemente hacia el Este, entre romero, aulaga, jóvenes ejemplares de pinos y encinas que comienzan a recuperar el terreno perdido, tras los años de incendios que arrasaron parte de esta sierra allá por los 80 y 90.
En escasos minutos comenzamos a pasar junto a curiosas formaciones imitativas, que irán quedando a nuestra derecha (si vamos en sentido descendente o a la izquierda, si fuéramos subiendo)como un gran monolito, conocido como El Pingüino (“Percebe” para otros). Curiosamente conforme te vas acercando a este gran monolito, si te fijas sólo en la parte de arriba, se puede asemejar a la cabeza de un lobo aullando.Estos grandes bloques rocosos forman parte de la Unidad Prieta-Nieves (también considerada zona Circumbética); a los que llegamos después de dejar atrás la brecha de la Nava, originada en el Terciario, dejando detrás de nosotros el dominio de las dolomías triásicas más o menos metamorfizadas, que ocupan casi todo el área por encima de 800 m al N del vértice geodésico.
Merece la pena echar la vista atrás para recrearnos, con lo que en su día debió ser el circo glaciar, donde se forma la cabecera del arroyo del Conejo.El tipo de materiales sobre el que vamos caminando, está formado por cantos, arenas y arcillas (de coluvión reciente), donde el bosque predominante está formado básicamente por pinar de repoblación.
Los cortos zig-zags, van dando paso a tramos escalonados de sendero, que prácticamente van en paralelo al cauce, generalmente seco, del arroyo del Conejo, que sólo lleva agua en época de lluvias abundantes, por desgracia muy poco frecuentes estos últimos años. Hasta que el sendero, se va ensanchando y transformándose paulatinamente en pista.
Este último tramo de la ruta, discurre por un área de transición perteneciente a la denominada zona Circumbética “Complejo Dorsaliano”, donde nos vamos encontrando con los primeros mármoles blancos y azulados sacaroides y filitas versicolores, de edad triásica y, luego, calizas con sílex del Jurásico.
Poco después de pasar junto a las ruinas de una vieja cortijada, que le aporta un toque etnográfico al paisaje, como testimonio de otra época en la que el hombre y la sierra convivían en perfecta armonía. Sale un ramal de pista a nuestra izquierda , que después de salvar el cauce (generalmente seco) del arroyo del Conejo describe una serie de zig-zags que llevan hasta la Casa del Guarda Forestal que podemos ver allí arriba, para poco después transformarse en el sendero que asciende/desciende por la Cañada de la Cancha o de la Buha.
A la altura de una cadena, que corta el paso para vehículos no autorizados, nos encontramos con una gran balsa contra incendios, donde se suelen dejar los coches, cuando se sube a la Sierra Alcaparaín desde esta zona. Más allá de la cadena, debemos mantenernos siempre en el camino principal, del que salen varios ramales, coincidiendo el nuestro con las balizas rojiblancas de la Gran Senda de Málaga, que por un camino cada vez mas flanqueado de cipreses, nos lleva sin margen de error a un punto de la carretera muy cercano al desvío hacia Carratraca, que ya vemos muy cerca, y que fue donde nos recogió la minibús, quince minutos antes de la hora que habíamos previsto.