domingo, enero 03, 2010

Ruta circular por falla del Camorro de Cuevas Altas y la cueva de Belda

Sábado, 2 de enero de 2010

Ruta circular la sierra del Camorro de Cuevas Altas y por la Cueva de Belda

(Cuevas de San Marcos, MÁLAGA)

Introducción

Después de haber barajado varias opciones la semana anterior en noche de cena, cine y tertulia montañera con varios amigos entre los que se encontraban el “Alférez Don Jesús” y “El Cartógrafo de su Majestad” nos decidimos por anunciar en la sección de “Rutas no ofiales” del foro, la interesante ruta circular de la Sierra del Camorro de Cuevas Altas en “Cuevas de San Marcos” para todo aquel que quisiera apuntarse. Las dos semanas anteriores habían sido de lluvias continúas como no se recordaba en mucho tiempo y para los días posteriores se acercaba un nuevo frente que incluso provocó la suspensión de la ruta qie el “Mago Gandalf de la Serranía” había propuesto por Genalguacil. Pero aquel sábado 2 de enero tuvimos mucha suerte, bajando por la autovía la cuesta del Calamorro hacia Torremolinos-Málaga, despuntaba el alba con la imponente Maroma y los afilados picos de Sierra Almijara bajo un violaceo cielo despejado, que ya era completamente celeste cuando pasábamos junto a los imponentes centinelas del puerto de las Pedrizas, dejando la peña Negra a la derecha y la sierra de las Cabras a la izquierda. En la bajada hacia la hoya de Antequera un mar de nubes bajas en el horizonte hacia presagiar que no tardaríamos en poner las anti-nieblas, sin embargo los bancos de nieblas se mantuvieron en el fondo de barrancos y cañadas, que quedaban a derecha e izquierda de la carretera a nuestro paso por Cuevas Bajas, mientras los cerros parecían islotes emergiendo de ese mar de nubes bajas. Sobre el que emergían imponentes las cumbres de la Subbética cordobesa y la imponente silueta de la falla de la sierra del Camorro de Cuevas Altas, en cuya falda norte se asienta la localidad de Cuevas de San Marcos, donde llegamos sobre las 9.00 am para desayunar con tiempo en el bar-mesón “Mangas”, justo a la entrada del pueblo, donde nos fuimos reuniendo la gran mayoría de compañeros que vinieron desde distintos puntos de Málaga o de Córdoba como en el caso de nuestro buen amigo Héctor “El Caimán de Puente Genil”.

La Sierra del Camorro de Cuevas Altas:

Cada sierra guarda su rincón mágico, en el caso de la Sierra del Camorro de Cuevas Altas, la joya de la corona es su espectacular falla declarada Monumento Natural. Una falla es una formación geológica en la que dos bloques de la corteza terrestre se desplazan uno respecto al otro. La de esta Sierra se formó debido a que las fuerzas internas de la tierra sometieron a este paraje a fuertes tensiones. En la actualidad, se puede observar en la parte externa del macizo numerosas fracturas como grietas y fallas que confieren un aspecto escarpado al relieve. Además, las rocas calizas tiñen el entorno de su característico tono blanquecino. Estas rocas, fisuradas y erosionadas por la lluvia y el viento, han originado numerosos pasadizos y cavidades propias del paisaje kárstico.

Entre estas cavidades, destaca la Cueva de Belda, que podemos ver junto a sus escalerillas de acceso desde el inicio de la ruta está ubicada en la pared norte de la Sierra del Camorro, perteneciente al término municipal de Cuevas de San Marcos, en la provincia de Málaga. Presenta una orientación N-S, habiéndose llegado a explorar hasta 350 m de galerías. Tiene un alto valor arqueológico, geológico y biológico. Constituye una galería de origen cárstico, con formaciones de estalagtitas y estalagmitas. La boca de esta cueva es de forma ovalada y grandes proporciones, midiendo 6 por 12 metros, con una serie de escalones labrados en la roca. Por un alto y estrecho corredor que nos encontramos justo en la entrada, arriba a la derecha, se llega a la primera sala, donde se han encontrado los hallazgos más interesantes, además de la cerámica y otros restos de ocupación humana que quizás corresponderían a un posible enterramiento. Tiene elevadas cúpulas y tres lagos interiores a los que se accede por una gatera fácilmente localizable al final de la galería que nos encontramos al mismo nivel de la entrada, hacia la izquierda, en la sala de los lagos nos encontramos con enormes columnas de piedra de más de un metro de diámetro y recovecos de singular belleza. Junto con otras cuevas vecinas de mas difícil acceso es una de las zonas de refugio de murciélagos más importantes de Europa. Una leyenda cuenta que esta cueva era utilizada como refugio por un demonio que asolaba la comarca. Esta tradición constituye el punto de partida de una de las costumbres más arraigadas en el pueblo de Cuevas de San Marcos, que se celebra el 25 de abril, festividad del Santo que le da nombre.

Los numerosos restos arqueológicos hallados en enclaves próximos como Medina Belda, fundada por los romanos, completan el patrimonio cultural de este Monumento Natural. Tampoco queda lejos otro de los paisajes más llamativos de la zona, el embalse de Iznájar, el mayor de Andalucía rodeado de encinas, olivos y almendros.

Descripción de la ruta:

Desnivel: 467 m

Dificultad: Media debido a un pequeño tramo de destrepe tras rebasar la divisoria de aguas en la primera parte de la crestería.

Distancia: 10 km aprox.

Tiempo estimado: 5-6 horas

Ésta es una de esas rutas en las que tal vez por quedar un tanto apartada de nuestro radio de acción habitual habíamos ido demorando en el tiempo. Pero por otra parte para no saturarnos de rutas por otras comarcas que se han pateado demasiado últimamente. Este año nos habíamos planteado darle prioridad a las denominadas rutas para coleccionistas, siendo esta versión circular de la Cueva de Belda y la Falla del Camorro de Cuevas Altas una magnífica opción.

Una vez reunidos los 24 compañeros en el punto de encuentro al que llegamos atravesando Cuevas de San Marcos dirección Rute-embalse de Iznajar, a la salida del pueblo, un cartel nos indica Sierra del Camorro a la derecha tras un tramo de unos 500 de pista asfaltada, dejamos nuestros coches junto al campo de fútbol, que sin duda es la mejor referencia para situar el punto de inicio de esta ruta a la que acudíamos con el mapa y la ficha de ruta que nos había preparado Manuel Manzanares, ausente por compromisos familiares, y por los elogios que de este lugar había hecho Rafa Flores, durante la presentación se su último libro “Las 25 mejores rutas por los espacios protegidos de Málaga”, donde escogió el PR. A-243 “sendero de la Cueva de Belda y Medina Belda” como itinerario de referencia para visitar el entorno de la falla del Camorro, coincidiendo hasta poco después de la cueva de Belda con la 1ª parte de nuestro itinerario. Tras la charla de introducción, iniciamos la caminata desde el poste con varias señalizaciones de PR, que nos encontramos al inicio, siguiendo las instrucciones que nos habían dado, tomamos el sendero de la izquierda, que comienza a ascender por el perímetro del bosque de pinos por el que vamos ascendiendo sin dificultad, gracias a los numerosos zig-zags por los que vamos ganando altura bajo la umbría de la cara norte de la sierra, con la única dificultad de algún que otro tronco que tenemos que salvar por arriba, por abajo ó tomando la trocha que nos lleva al siguiente zig-zag. El sendero está perfectamente marcado, incluso con escalones que se colocaron en su día con la ayuda de pequeños troncos y tablas. Pero que por desgracia, han desaparecido, quedando a la vista los hierros que lo sujetaban y que a modo de grandes tornillos, nos obligan a extremar la precaución, al pasar por cada uno de estos escalones desechos, ya que la caída sobre uno de estos hierros que apuntan hacia arriba, podrían provocar un fatal accidente si se cae sobre ellos. No obstante, con un mínimo de precaución para no resbalar por los tramos de verdina propios de la cara norte, se llega sin dificultad al recinto de entrada de la famosa cueva de Belda, flanquada por una valla de hierro y una puerta cerrada por un candado, que afortunadamente pudimos salvar gracias a una apertura lateral en su costado derecho, por el que pudimos acceder a las escaleras metálicas que nos llevaron a la entrada de la cueva, disfrutando desde allí de preciosas vistas sobre el pueblo de Cuevas de San Marcos y su entorno hacia el norte dominado por la sierra Subbética cordobesa y el último tramo del embalse de Iznajar, que son uno de los principales referentes visuales de esta ruta hacia el norte. Éste sistema de escaleras metálicas, aunque rudimentario y estridente como elemento artificial en contraste con el entorno que lo rodea, es fundamental para poder acceder a la cueva, ya que de lo contrario sólo se podría acceder haciendo una escalada de unos 20 m de altura, que sin el material técnico necesario y sin los conocimientos necesarios sería prácticamente imposible de llevar a cabo.

Una vez en la entrada de la cueva se distinguen dos galerías una superior a la que se accede mediante una corta trepada y la galería inferior a ras de suelo por la que nos adentramos unos 30 m, a partir de los cuales, sólo se puede continuar a través de una gatera que da acceso a la sala de los tres lagos, pero a la que nadie quiso acceder, primero porque sólo íbamos equipados con frontales y linternas y segundo porque estaba encharcada. No obstante el interior de esta primera galería es perfectamente asequible y sin ningún tipo de peligro para visitar incluso con niños, con un par de columnas espectaculares formadas a partir de la unión de una gran estalactita con una estalagmita y completamente limpia de restos de basuras o envases que no obstante fuimos recolectando a lo largo de la jornada en otros puntos del recorrido. Sin embargo, por desgracia los descerebrados de turno han ido arrasando gran parte de las estalactitas y estalagmitas que nos encontramos truncadas en muchos casos de esta primera galería, a pesar de lo cual continúan desarrollándose lentamente gracias al incesante goteo en distintos puntos de la misma.

Una vez abandonada la cueva, regresamos a la base de las escaleras, para retomar el sendero en dirección oeste, realizando ahora un suave descenso que unos metros mas adelante nos lleva hasta una especie de plazoleta donde nos encontramos con dos paneles informativos de los dos elementos principales del PR. A-234, es decir uno sobre la cueva de Belda y otro sobre la antigua población de Medina Belda. Desde esta plazoleta parten tres caminos (sin contar por el sendero por el que hemos llegado), el primero que es una pista terriza, por la que incluso se observaban huellas de 4x4 es la continuación del PR. A-234 ya en su camino de bajada dirección oeste, en dirección sureste, parte un minúsculo sendero que posiblemente sirva para acceder a la entrada de una de las cuevas de esta sierra y el tercero que fue por donde continuamos un camino ancho de tierra que asciende primero haciendo una curva en dirección sur-suroeste y después sur sur-sureste pasando junto al acceso de otra cueva donde hicimos una nueva foto de grupo, convirtiéndose poco después en el sendero, que nos llevó al segundo y último tramo de escalerillas metálicas, que nos deja ya casi arriba del todo de la sierra a la que llegamos remontando un escalonado sendero, salvando empinadas laderas, que contrastaban con la redondeada altiplanicie que nos encontramos al llegar arriba, caminando entre numerosos asentamientos de la antigua fortaleza que ocupara en su día el mismísimo Omar Ben Hafsun y muchas generaciones de familias musulmanas que habitaron este nido de águilas, que fue prácticamente inexpugnables hasta casi los últimos años de la reconquista, llegando a encontrarnos con un antiguo aljibe que dentro de lo que cabe aún se conserva bastante bien, situado a apenas 25 m de distancia de la denominada “Cruz del Humilladero” que con sus 811 m, corona el extremo oeste de la sierra, desde donde obtenemos las mejores vistas hacia el oeste destacando la cercana localidad de Cuevas Bajas, Alamada, parte de Encinas Reales, Lucena y al fondo la sierra de Estepa ya en la provincia de Sevilla. Y hacia el sur ya comenzamos a contemplar gran parte del arco calizo, con la sierra de Camarolos, sierra de las Cabras, Chimenea, Capilla, Huma y Sierra de las Nieves, con el Torrecilla destacando. Y las cercanas colinas que rodean a Villanueva de Algaidas.

Una vez en la denominada Cruz de Humilladero continuamos dirección este, por La crestería, que se puede dividir en dos partes:

1º) Tramo obligado: De la Cruz de Humilladero al tajo del Reloj a pesar de que a la cruz se llega por un canchal algo incómodo, la prolongación de la crestería, dirección este, se transforma en un agradable y espectacular paseo por un altiplano ligeramente inclinado hacia la izquierda (norte) y con espectaculares paredes rocosas a la derecha, mientras que el principal referente visual de la crestería, tal y como caminamos de frente es su punto mas alto, es decir: el Camorro de Cuevas Altas, pero mucho mas cerca de nosotros, nos queda el impresionante cortado del tajo del Reloj, que prácticamente sería insalvable de no ser por un pequeño senderito que queda a la derecha del mismo, al que accedemos a través de una puertecilla metálica. Poco después llegamos a una angosta zona de destrepe que se lleva acabo sin ninguna dificultad sentándonos en un par de escalones y a largando un poco el pié, hasta pasar junto a las paredes del tajo del Reloj, que era el que veíamos desde abajo iluninado por el sol.

Una vez hacemos el obligado destrepe, dejando atrás el tajo del Reloj, cabe plantearse la continuación hasta la cumbre del Camorro de dos formas: la manera mas fácil es dejarse caer hacia la ladera sur y una vez en terreno mas o menos asequible, continuar faldeando dirección este, hacia el vértice geodésico, en el extremo este de la sierra. Claro que con el inconveniente de hacer mas rodeos y perdiéndonos las espectaculares vistas de la crestería. La otra opción, que fué la que escogimos, consiste continuar por la misma crestería tan pronto como llegamos a una zona mas o menos asequible para volver a recuperar altura, ya que con el magnífico grupo de montañeros que venían, predominando la camadería, el buen humor y las ganas de disfrutar de buenas sensaciones montañeras, realizamos el cresteo sin ningún tipo de problemas, resultando tan asequible y recomendable, como espectacular.

2º) Del tajo del Reloj al Camorro de Cuevas Altas,

Superada la zona de destrepe, poco a poco vamos a ir dejando atrás el tajo del Reloj y continuamos avanzando dirección este, faldeando cerca de la crestería sin perder demasiada altura, hasta que estimemos que el canchal es lo suficientemente asequible para volver a caminar de nuevo hasta la crestería, que para nuestra sorpresa mantiene en muchos tramos una plataforma de dócil forma redondeada, por la que pudimos caminar sin peligro disfrutando en todo momento de las dos vertientes de la sierra, salvo un par de zonas de pequeñas trepadas, que incluso aportaron ese toque aventurero y casi divertido que tan buen sabor de boca nos dejó a todos. Antes de encarar el Camorro de Cuevas Altas, se baja a una dócil vaguada, donde la crestería describe un suave descenso hasta el pie de una torreta de alta tensión que atraviesa la sierra de suroeste hacia nordeste en línea recta hacia la presa del embalse de Iznajar. Desde las inmediaciones del pie de la torreta comienza la ascensión al Camorro propiamente dicho, que llevamos a cabo con mas facilidad por la vertiente sur, a la derecha, que por la escarpada vertiente norte a la izquierda, dejando esta opción para quien guste de la escalada. El grupo realizó la ascensión a buen ritmo primero por senderos difuminados de cabras entre retamas y en su último tramo por un desarrollado canchal, hasta que llegamos al vértice geodésico (906 m), disfrutando de unas vistas espectaculares de todo el entorno, mientras almorzábamos recreándonos con las vistas ya descritas, además de la flamante Sierra Nevada haciendo honor a su nombre y la mas cercana sierra de Loja hacia el este.

El descenso desde el Camorro de Cuevas Altas hay que hacerlo sin prisas por trazar una línea recta entre nuestra posición en la cumbre y el inicio de ruta donde hemos dejado los coches, junto al campo de fútbol, hacia el noroeste, descartada esta opción por los tajos que se encuentran en esa trayectoria, lo lógico para iniciar el descenso es tirar hacia la dócil ladera este, sin embargo, dada la aparente suavidad del terreno redondeado en dirección noreste, es decir, de frente y hacia la izquierda, que es hacia donde tenemos que ir girando, nos puede llevar a tirar demasiado rápido hacia la izquierda, dirección norte, pudiendo vernos atrapado en un mar de aulagas que hagan bastante agria la bajada hacia la base de la sierra. Por lo que nuestro consejo es, una vez abandonada la cumbre, caminar dirección este, pero sin prisas por girar hacia la izquierda (norte), que tarde temprano tenemos que empezar a hacer, pero que no es mejor hacer hasta que lleguemos a la proximidad de un tendido eléctrico, junto al cual caminaremos en paralelo hasta descender a la pista terriza que nos encontramos al pie de la sierra, caminando ya dirección oeste, llegará un momento que nos encontramos con un ramal de pistas, la principal por la que vamos continúa por la derecha, pero nosotros tomaremos la de la izquierda, que es la que se mantiene mas cerca de las paredes del Camorro, cuya vista nos acompañarán hasta el final del camino regresando sin dificultad hasta el campo de fútbol haciendo el último tramo entre olivos y almendros, pero con unas vistas espectaculares del entorno, sin olvidarnos de la curiosa tinaja gigante que podemos contemplar sobre el tejado de una casa cercana.


A lo largo del recorrido la proliferación de hongos y líquenes por los roquedos de la vertiente norte y la crestería dejaron constancia de la humedad del lugar y la pureza del aire de esta sierra, que tuvimos la suerte de ver adornadas por abundantes lirios morados y hermosos ejemplares blancos que paradójicamente ponían la nota de color entre tanto morado.

Otros lugares para visitar si finalizamos la ruta con tiempo suficiente pueden ser:

La Noria de la Aceña: construida en el S. XVIII y transformada en noria de hierro en los años 30 del siglo XX. Perfectamente señalizada un par de kilómetros antes de llegar a Cuevas de san Marcos, viniendo de Cuevas Bajas, esta noria resulta un espectáculo muy agradable, pues ver funcionar este mecanismo, el sonido y el entorno lo convierte en un lugar privilegiado. Además del yacimiento arqueológico de Medina Belda, el museo arqueológico local, el puente de Luis de Armiñan sobre el río Genil, la Ermita de nuestra señora del Carmen ó la iglesia de San Marcos Evangelista que fue construida en el siglo XVIII.

Y por supuesto el entorno de la presa del embalse de Iznajar, en un estrechamiento del terreno, desde el que se pueden obtener bellas panorámicas de dicho embalse. Que junto con la visita a la localidad de Iznajar puede ser la guinda del pastel de una jornada inolvidable.

Entorno e historia de la antigua Medina Belda, actual Cuevas de San Marcos:

La población está situada sobre una pequeña loma que desciende hasta el valle del río Genil, lugar en donde se encuentra el límite entre las provincias de Málaga y Córdoba. Sus tierras se extienden desde el cauce de este río hasta la Sierra de Malnombre (828 m.), y en su mayor parte se corresponde con el valle del arroyo de los Puercos, que atraviesa el municipio del sur a norte entre la sierra ya mencionada y el Camorro de Cuevas Altas (907 m.). Sus visitantes pueden disfrutar de uno de los paisajes más llamativos de la provincia malagueña, un conjunto de parajes en los que se alternan el monte bajo, pinos, olivos, almendros y encinas, todo ello junto a las aguas del embalse de Iznájar.

Los afloramientos rocosos de estas sierras y el monte bajo que los rodean contrastan con los campos de olivar que cubren los terrenos más suaves del valle. Entre la zona donde se asienta el pueblo y el Camorro de Cuevas Altas se encuentran los parajes más atractivos del municipio, como su emblemática falla, declarada como Monumento Natural de Andalucía por su valor geológico. Desde allí se divisa el pantano de Iznájar, donde habitualmente se practica la pesca. Destaca en primer lugar

En la llamada Cueva de Belda, han aparecido restos importantes del Cuaternario, hachas de sílex, puntas de lanzas y otros utensilios de piedra de tosca fabricación, también se han encontrado restos humanos fosilizados en el interior, así como de la cultura dolménica, microlitos, idolillos, hachas de la Edad del Bronce y escaleras excavadas en la piedra, incluso existe un menhir en el lugar conocido por Las Cruces, al que se le da el nombre de Niño de Piedra.

Como población existía antes de la época romana pues Ptolomeo, en su Geografía, habla del poblado de Belda en el año 298 a. de J.C. Durante la dominación, Belda fue de las ciudades más ricas de la Bética. Se ha hallado un féretro de bronce, ánforas y monedas del Bajo Imperio Romano.

En la cumbre del Cerro del Camorro hay huellas de la población musulmana, siglos XIII y XIV, pavimentos de habitaciones, trozos de muros estucados, restos de cerámica del tipo de cuerda seca, y parte de los cimientos del castillo.

Debido a las correrías que las tropas de Juan II realizaban por estos lugares sus habitantes huyeron a Archidona, por lo que la toma de las poblaciones resultó fácil. Cuando los árabes atacaron Cañete, el alcalde de Cuevas Altas, acudió en su ayuda con toda la guarnición, momento que aprovecharon los musulmanes para arrasar el poblado con su castillo, que fue ocupado y reconstruido por sus antiguos moradores hasta que de nuevo en 1424 el alcalde de Antequera, lo volvió a arrasar. Juan II hizo donación de la llamada Dehesa de Belda, dividida en cuatro cortijos Pilar, Frailes, La Mereda y Cedrón, a la ciudad de Antequera, dando origen la agrupación de los dos primeros a Cuevas Altas y la de los otros a Cuevas Bajas.

En 1801, los vecinos de Cuevas Altas solicitan del rey Carlos IV la independencia del municipio de Antequera, que consiguen tras un pleito de seis años, concediéndosele el título de Villazgo.

En los documentos de toma de posesión de las autoridades nombradas, se habla indistintamente de Cuevas Altas, Cuevas de San Marcos y Villa Nueva de San Marcos.


Leyenda de la Cueva de Belda

La tradición cuenta que en los tiempos de la Reconquista, el propio diablo vivió en la Cueva de Belda, un enclave en el que se han hallado restos del Neolítico, ante el temor de sus habitantes, que interpretaban como ira del demonio los rayos que veían y el azufre que desprendía la cavidad. Se cuenta que un grupo de caballeros cristianos pasó la noche junto a la cueva, situada cerca del entonces Camino Real, que unía Antequera con la localidad cordobesa de Rute, en posesión por aquel entonces de los árabes.

Tras un sorpresivo encuentro con el demonio del lugar, los soldados pidieron auxilio al gobernador Fernando de Antequera, quien les envió un fraile para que conjurara la presencia maligna. el religioso fracasó en todos sus exorcismos, pues el demonio le respondía con todas sus artimañas hasta que el piadoso monje se quitó la cruz y, al grito de “con esta cruz yo te ato”, lo amarró al suelo con una planta de jara mago, con el significado de que el diablo era vencido y quedaba atado a los pies de la cruz.

Desde ese momento, el pueblo fue un remanso de paz, por lo que sus habitantes decidieron repetir el gesto cada año en la festividad de San Marcos. El pueblo de Belda fue rebautizado tras la Reconquista con este nombre debido a que la montaña sen la que se encuentra la cueva y la fortaleza árabe tienen forma de león, símbolo tradicional del evangelista San Marcos.

Entre los 24 participantes de esta ruta vinieron desde Ronda: el Gran Rafa Márquez-"Aristóteles de la Senda", Paco Domínguez-"El Reportero de las Cumbres", Herminia-La Valquiria das Rías Baixas", Nani-"La Ninfa del Pinsapar" y sus padres, desde Benalmádena: Maribel-"La Sirenita del río Cebollón", junto con mis compañeros del hotel: José, Antonio, Rocío, Juan y Manolo. Desde Puente Genil (Córdoba): Hector "El Caimánde Puente Genil", desde Málaga: Encarni "La Corresponsal de l Bota Viajera" junto con Miguel y su intrépida hija Irene (11 años), además de Patri "La Chica que miraba las estrellas" y Migue "El Hombre que sabía demasiado", Eduardo Campos I "El Padre Carras", desde Estepona: María-"Andrómeda", Karen "la holandesa" e Ilse "La gacela de la Selva Negra" y desde Fuengirola: José Antonio "El Vigilante de la Playa" y un servidor Juan Ignacio Amador, me llaman "El Comandante".

Fuentes consultadas: página web de Cuevas de San Marcos, club senderista www.elpozuelo.org a quienes pertenece la foto panorámica con trazado aproximado de la ruta y biblioteca y mapa de Manuel Manzanares Morilla-"El cartógrafo de su Majestad", cuya generosa ayuda y aclaraciones vía telefónica e e-mail fueron determinantes para la perfecta ejecución de la ruta y el imborrable recuerdo que de ella nos quedará a quienes tuvimos la suerte de participar.

4 comentarios :

  1. Anónimo10:53 p. m.

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  2. ¿Se puede hacer la ruta si se sufre de vértigo severo? ¿La subida por la escalera de la Cueva de Belda da vértigo?

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  3. Yo llevo regular el tema del vértigo y me sentí muy seguro las dos veces que la he hecho. La última éste verano 2013.

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  4. precioso reportaje y ruta, os felicito por la información que aportais.

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