martes, noviembre 28, 2006


Domingo 26 de noviembre de 2006
Desfiladero del Gaitanejo y Pico del Convento (Parque Natural de Ardales)

Preciosa ruta apta para todos los públicos con magníficas panorámicas capaces de satisfacer los gustos de los senderistas mas exigentes y al mismo tiempo con un trazado lo suficientemente fácil como para poderse realizar con niños ó adultos que prefieran trazados cómodos sin ninguna dureza.



Para realizar esta excursión nos dimos cita a la hora prevista en el punto de encuentro: Mario, Carmen, Diego, Esther, Lucía, Marisol, Consuelo, Pepa, Conchi y José Antonio desde Ronda, Rosa desde Casarabonela, José y Lourdes desde Sevilla. Y desde distintos puntos de la costa: Juan Antonio, Susana, María, Nacho, Juani, Ruth y Sean. Superado ya un mas que razonable tiempo de cortesía nos pusimos en movimiento. Con lo cual, nos pusimos en marcha desde el “Rte. EL MIRADOR” (350 m. aprox. Sobre el nivel del mar), hacia el cercano “Rte. EL KIOSKO” por el filo de la carreterilla que atraviesa esa zona del “Camping de Ardales” muy próxima a la orilla del pantano, hasta que a unos 200 m. de “Rte. EL MIRADOR” abandonamos la carretera para introducirnos por un tunelillo de unos 150 m. excavados de forma rudimentaria en la arenisca que nos llevaron al otro lado de la montaña, para llevarnos a un bonito sendero que atraviesa un bonito bosque de pinos y que durante un trecho se mantiene paralelo al embalse del Gaitanejo, cuya vista teníamos a nuestra izquierda en el sentido de la marcha. Pronto la senda se ensancha, hasta convertirse en carril que de seguirlo hasta el final nos lleva hasta “La Presa de Gaitanejo” donde en realidad empieza (o termina) el “Caminito del Rey” (actualmente cortado, pero con el proyecto de restauración aprobado por la Junta) y precisamente por allí estuvieron apunto de seguir los del grupo cabecero si un servidor no se llega a dar cuenta a tiempo.

Pero el camino para llegar al borde del “Desfiladero del Gaitanejo” que era nuestro primer objetivo, se encontraba justo al comienzo del mencionado carril, en un ramal del mismo que va subiendo suavemente hacia la derecha y que pronto nos muestra la majestuosa silueta del “Pico del Convento” con su cara oeste (la mas agreste) frente a nosotros, los zig-zags del camino nos van acercando hacia sus intransitables laderas, pasando junto a una zona de colmenas, próxima a un punto geodésico, que tal y cómo indicó nuestro amigo Juan Antonio, parecía como si se hubiese caído del pico y lo hubieran colocado allí mismo. Conforme íbamos subiendo, teníamos mejores vistas sobre la presa de Gobantes, con el Castellón de Teba o Peñarrubia asomando por encima en dirección noroeste a nuestra espalda, así como del embalse y la subestación eléctrica del Gaitanejo con los Tajos Ballesteros y la Sierra del Huma frente a nosotros, hasta que la pista terriza termina en una especie de plazoleta. Llegados a este punto, continuamos dirección este, por una precaria senda salpicada de matorral de jara y romero, salpicada de rocas calizas algo resbaladizas por las que llegamos al borde del desfiladero en poco mas de cinco minutos. Las vistas que se obtienen desde este lugar son sencillamente impresionantes: a nuestros pies tenemos el tramo mas recóndito del río Guadalhorce, dirigiéndose hacia el Desfiladero de Los Gaitanes que tenemos frente a nosotros, con el vertiginoso puente que lo cruza de pared a pared, la Mesa de Villaverde asomando por la derecha y la impresionante mole del Huma a la izquierda a la izquierda deja a cualquiera con la boca abierta. El toque sublime y casi místico lo pone el majestuoso vuelo de los buitres que habitan por esa zona y que tuvimos la suerte de contemplar, una vez mas, a muy poca distancia. Una vez hechas las fotos de rigor, solo quedaba regresar por el mismo camino.

Cuando regresamos al final del carril, tal y como estaba previsto, quienes lo estimaron oportuno regresaron por el mismo camino al punto de inicio (es decir al Rte. EL MIRADOR) y el resto tomamos una senda en dirección sur, cuyo comienzo está, actualmente señalado por dos hitos de piedra paralelos, uno a cada lado del sendero, a modo de entrada señalándonos el camino para acceder a la cumbre del Pico del Convento. El sendero que se abre paso a través de altos matorrales también de jara y romero, nos acerca hasta un collado próximo a la cumbre que tenemos a nuestra derecha en todo momento, desde allí rodeando la misma por su vertiente este-sureste, llegamos sin grandes complicaciones a la antecumbre, donde el terreno se suaviza, antes de afrontar un pequeño tramo de trepada al que pudo acceder la mayor parte del grupo que hasta allí nos desplazamos, incluidos “Doli” la perra de José y Lourdes que supo encontrar un acceso mas fácil para llegar a la cumbre. Ni que decir tiene, de las espectaculares vistas que nos ofrece esta cumbre, que con tan sólo 619 m. ofrece unas vistas grandiosas multiplicando el ángulo de visión de la panorámica que ya teníamos desde el borde del Desfiladero del Gaitanejo que ahora tenemos a nuestros pies, impresionante el Desfiladero de Los Gaitanes entre cuyas paredes se veía el embalse del Chorro al este, y al nordeste el Huma, el Capilla (algo mas a la izquierda) y el Tajo Ballesteros, de la misma manera hay que destacar las vistas hacia el noroeste, con el Castellón de Teba o Peñarrubia destacando por encima del embalse del Guadalteba y mas a la izquierda la torre del Castillo de la Estrella (en teba) y la localidad de Cañete la Real a la izquierda, mientras que a la derecha, se distingue perfectamente el pueblo de “Campillos”. Asomarnos a la cornisa de esta cumbre por su cara norte transmite una gran sensación aérea, ya que por esa zona la pendiente es de extraplomo y prácticamente estábamos al filo de lo imposible. Cómo dato curioso, alguien dejó colocada una camisa gris a rallas, sobre una rama, a modo de espantapájaros.

El regreso lo realizamos sin mayores dificultades llegando al carril en poco mas de diez minutos, regresando por el mismo camino, excepto en el tramo final, que en vez de coger por el tunelillo, continuamos por el carril que nos llevó directamente al “Restaurante EL MIRADOR” donde ya nos esperaban el resto de compañeros, incluidos Ana y Miguel, que vinieron desde Casares y que al llegar algo mas tarde habían decidido dar un paseo hasta la subestación eléctrica del Gaitanejo, que se comunica directamente con dicho restaurante a través de un carril, se trata de un bonito paseo, que se puede cumplimentar muy bien con la ruta propuesta para la ocasión, especialmente si se coge una senda que discurre muy próxima a la orilla del embalse y que mientras lo va rodeando, pasa junto a unas covachas de origen prehistórico, donde según se comenta existieron en su día pinturas rupestres.
Ni que decir tiene que las vistas desde este restaurante hacen honor a su nombre, si a esto le añadimos el magnífico sabor de su cocina casera y la amabilidad del personal, sin duda alguna lo convierten en un lugar de referencia para disfrutar de la Naturaleza y de la buena mesa.

Una vez reagrupados todos, el personal del “Restaurante EL MIRADOR”, que nos atendió maravillosamente en todo momento, ya nos tenía reservada la mayor mesa para el grupo (previa llamad al 952 11 98 09, para reservar el día antes). Además de su famosa paella, tienen una variadísima carta de carnes, así como platos de todo tipo), destacando las especialidades de la casa según las distintas épocas del año, siendo los mas solicitados: el revuelto de setas, el jabalí con pisto, el campero con huevos fritos y chorizo. Y a la hora de los postres, una vez mas las especialidades de la casa fueron los grandes triunfadores mención especial merece “la tarta de queso con frambuesa” que bien merece un monumento. Así como el encanto de la chica que nos atendió que se daba un aire con la “Merche” de la serie “Cuéntame” (pero en jovencita).

Para bajar el lastre de tan suculenta comida, incluidos postres, cafés y “chupitos” gentileza de la casa. Nada mejor que un paseito al cercano mirador al que se accede continuando el carril que pasa por la zona alta del restaurante, tomando el primer desvío a la izquierda, donde en poco mas de cinco minutos se llega a una magnífica balconada, desde donde un mapa descriptivo nos va ayudando a identificar las distintas cumbres de la línea del horizonte desde la Sierra de Alcaparaín, hasta el Castellón de Teba y Sierra Llana en un magnífico arco de 180º por encima del conjunto de embalses del Guadalhorce, Guadalteba y Conde del Guadalhorce, sobre el que ya se iba poniendo el sol otoñal en un atardecer para fotografía de catecismo. Cualquier intento de describir la belleza de aquel atardecer sobre las aguas del embalse es inútil para poder describir la belleza de aquel paisaje que tuvimos el privilegio de disfrutar quienes nos dimos cita aquel día, en una de las rutas mas agradecidas y asequibles para realizar en familia por la provincia de Málaga.

Los niños que hasta el desfiladero llegaron perfectamente se lo pasaron en grande y una vez mas, los adultos, nos despedimos con las sensaciones compartidas de haber disfrutado de un día magnífico, superando con creces todas las expectativas de quienes venían por primera vez.

NOTA: Para mas información sobre el Restaurante “EL MIRADOR” pinchar en el enlace: http://www.beautifulyoo.com/el_mirador_starpage.htm

Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador

miércoles, noviembre 22, 2006

martes, noviembre 21, 2006

Domingo 19 de noviembre de 2006

De La casa de la Miel a la Torre de Verdiales (Montes de Malaga)

Tal y como venía demandando el sector mas “Light” del COMANDO PRESTON, el tipo de ruta escogida para ese día fue de nivel “insultantemente fácil” con el aliciente principal del almuerzo en la famosa “Venta el Tunel”, que a su vez fue el punto de encuentro, donde fueron llegando puntualmente desde distintos puntos de la costa: Fernando y Ana con su hijo Dani; Juan Antonio y Lourdes; Juani y María con Nacho, Sarah y Michael, Roberto y su hijo Tomy, Cheryl y Nuria; y finalmente Jon y Lindsey con su perra “Honey”. Un total de 16 amigos mas que de las montañas de la buena mesa.

Desde la “Venta el Tunel” continuamos subiendo con los coches, unos 7,8 km por la carretera antigua de “Casabermeja” hasta llegar a un puerto donde nos encontramos con “La Casa ó cortijo de la Miel” donde dejamos los coches al comienzo del carril, por el que discurre la totalidad del recorrido, unos 9 km. de ida y vuelta hasta las ruinas de la antigua torre musulmana conocida como la “Torre de Verdiales”. Nada mas bajarnos del coche la panorámicas es grandiosa pudiendo contemplar parte de la sierra de Camarolos, Torcal de Antequera, Capilla, Huma, Prieta, Sierra de las Nieves, Canucha, Blanca, Sierra de Mijas y de Coín, por encima del Valle del Guadalhorce y del río Campanillas.


Sin prisas pero sin pausas comenzamos a caminar bromeando con la nula dificultad de esta ruta, disfrutando de las vistas y de algunos ejemplares de algarrobo. Pero como suele ocurrir en todo grupo, conforme se va avanzando el chicle se va estirando y en este caso fueron Tomy, junto con Jon y “Honey” quienes fueron en cabeza la mayor parte del recorrido con un ritmo trepidante, hasta el punto que en un momento dado, giraron a la izquierda, cuando la ruta oficial debería haber sido el camino que iba recto, pero poco importaba esa equivocación cuando los caminos eran relativamente paralelos y la ruta “insultantemente fácil”. Sin embargo, el planteamiento cambió cuando el carril por el que caminábamos quedaba cortado drásticamente al quedar interrumpido por una fuerte ladera. Con el objetivo a la vista de la “Torre de verdiales” a unos 100 m. sobre nuestras cabezas no dudamos ni un solo instante en subir a “jierro” por un tramo de empinados bancales con numerosas filas de almendros, entre los que fuimos subiendo como mejor pudo cada uno, ya que entre bancal y bancal, las pendientes eran tan fuertes que el uso de las manos se hacía completamente necesario, para mas de uno/a la subida hasta el “auténtico carril”, que nunca deberíamos haber abandonado, fue todo una demostración de poderío físico y de fuerza de voluntad. Destacando una vez mas el espíritu olímpico de Fernando y Ana para subir a su hijo Dani de 3 años, por esas rampas tan exigentes con suelo inestable y resbaloso y si no que se lo pregunten a Cheryl que dio tres culazos monumentales. También cabe destacar la labor de compañerismo de Juan Antonio, el desparpajo de Nacho y Tomy y la potencia de Lindsey, una vez mas campeona categoría femenina.
Desde allí arriba, el objetivo ya estaba muy cerca y a poco mas de un centenar de metros de dicho lugar llegamos a “otro cortijo en venta”, frente al cual, partiendo del mismo carril, encontramos la sendita que nos llevó hasta la antigua atalaya musulmana hoy conocida como la “Torre de Verdiales” donde nos hicimos las fotos de rigor al tiempo que “Cheryl” decía: ¡Coño pa esta mierda de piedra hemos andado tanto!. No obstante el paseo resultó de lo mas agradable y recomendable para ir con niños y realizar una ruta suave como demandaban gran partedel grupo que allí se encontraba.

Una vez en la “Torre de Verdiales” el camino el carril continua 6 km. mas allá hasta enlazar con el paso bajo la Ronda Oeste (“Camino de la Virreina”) y si seguimos un poquito mas adelante sale un desvío a la derecha que nos lleva al “Puerto de la Torre” lo que supone una magnífica posibilidad para realizar un bonito recorrido circular en bicicleta que ya se ha convertido para muchos aficionados de Málaga capital en todo un clásico, como pudimos comprobar a lo largo de aquella mañana.

El camino de vuelta resultó muy agradable y tranquilo, con el aliciente de conocer “La Ermita de Verdiales” que nos habíamos saltado en el último tramo de la ida. Sin embargo, como nota negativa no podíamos pasar por alto la cantidad de cables de alta tensión que afean el paisaje, pero sobre todo de la tremenda desforestación de la zona, que en parte puede explicar los tremendos problemas hidrológicos que padece gran parte de Málaga, viendo el hilillo de agua que corría por el río Guadalmedina, no podíamos extrañarnos del estado apocalíptico de los embalses del Limonero y del Agujero. Sin duda, la cuenca del Guadalmedina, especialmente desde Casabermeja hasta Málaga es uno de los mayores ejemplos de “desastrosa gestión de conservación del medio ambiente”.

No obstante, el almuerzo que finalmente se hizo en “Los del Tunel” fue realmente maravilloso, con entrantes de Berenjenas, aceitunas, Lomo con tomate (quienes fueron lo suficientemente rápido), el delicioso arroz de los montes y unos postres suculentos con la cuajada con tocino de cielo, como plato estrella. Dejaron absolutamente satisfechos a todo el mundo, sobre todo al comprobar que tan sólo salíamos a poco mas de 10 € por cabeza (bebidas y propina incluida).

miércoles, noviembre 15, 2006

Ascensión al cerro Bonales y Tentudia

domingo, 12 de noviembre de 2006
Record de asistencia en nuestra última salida "Los 8 techos de Andalucía":

26 personas se dan cita para subir a los techos de Huelva y Badajoz en la Sierra de Tentudía

A la hora fijada llegamos a Arroyo Molinos de León, situado en los confines de Andalucía, concretamente en el extremo norte de la provincia de Huelva, lindando con la provincia de Badajoz o lo que es lo mismo, Andalucía y Extremadura. A unos 172 km. de Huelva capital y unos 120 km. desde Sevilla, la extensión de su termino municipal es de 91,7 km. cuadrados y su población es de 1.163 habitantes. Está situado en el extremo norte del Parqe natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche en una zona pedregosa de montes de encinas y alcornoques. Y al igual que la gran mayoría de los pueblos de la zona su población vive de la agricultura y de la ganadería, destacando el cultivo de cereales, legumbres y hortalizas siendo la base de su economía la aceituna de molino. El origen de su ombre de debe a la proliferación de molinos que existió en su día, lo del “león” ya no lo sé. Al llegar al pueblo nos encontramos en primer lugar con la Ermita de Nª Sra de los Remedios a la izquierda y unos 400 m. mas alante a la derecha, las calles del pueblo nos conducen hasta la Parroquia de Santiago El Mayor (ambas del siglo XVII).
En pocos minutos llegaron todos los amigos que habían confirmado su asistencia y el grupo de “Beautiful girls” procedentes de Sevilla, como parte de las pruebas de acceso al Comando Preston, a las que se presentaron: Lucía, Ana, Ana Eugenia y Magdalena. Ni que decir tiene las bajas temperaturas a las que tuvieron que hacer frente nuestros fieles compañeros de Málaga: Juan Carlos, Paqui, Miguel y Patricia que llegando el día antes hicieron noche en el ”Camping de Aracena” con un frío serrano que casi no les dejó dormir echando bastante de menos el suave clima costasoleño.
Antes que nada, hay que dejar el mayor número de coches posible en el “Puerto de los Ciegos”, para lo cual tomamos desde el pueblo por el Camino de Cabeza la Vaca, pasando al comienzo por varios molinos junto al Arroyo del Abismo en una zona de numerosas huertas, hasta que nos apartamos del arroyo para continuar por un auténtico “Camel Tropic” que Isi recordaba mas o menos en el mismo estado que el “carril de Quejigales” (que mas hubiéramos querido el resto de mortales que no tenemos 4x4), tras poner a prueba los bajos de los coches en varias ocasiones llegamos hasta la carretera de Cabeza la Vaca al Tentudía a la altura del Puerto de la Media Legua (912 m), donde nos reunimos todos los coches antes de continuar carretera arriba hasta “El Puerto de Los Ciegos” en la misma ladera del “Cerro Bonales” y a poco mas de un kilometro de la cumbre del Tentudía, allí se quedan todos los coches excepto los de Juani e Isi que vuelven cargados con “todos los conductores” por el mismo camino hasta “Arroyo Molinos de león” donde nos esperan el resto de compañeros, mas el trío que acababa de batir el record de velocidad entre Ronda y Arroyo Molinos de Leon en el coche de Carlos Tapia “el aprendiz de mago”, acompañado por Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda” y Paco Domínguez “el Reportero de las cumbres”.
Una vez finalizado el protocolo de saludos y presentaciones partimos desde la paza de la Iglesia de Santiago (570 m.), caminando por una callejón flanqueado por muros de piedra y salpicado de casas encaladas a ambos lados que en unos instantes quedaron atrás para dar paso a una zona de dehesas que rodea al pueblo por todas partes, avanzando en dirección norte, nos adentramos por un camino empedrado que se llama Cuesta de los Olivos, antiguo camino real de arrieros que utilizaban para llegar hasta Badajoz. La Cuesta de los Olivos supera el desnivel de toda la loma de solana al nordeste de Arroyomolinos llamada Alto de Matavacas (859 m). uno de esos carriles flanqueados por pequeños muros de piedra tan característicos de esta zona, que ya forman parte del paisaje. El grupo avanzaba a un ritmo tan vivo, que nuestro amigo Manolo “novato en las artes senderistas” le llegó a decir a Jaime: “¡Quillo como ésto sea así todo el tiempo, yo no sé asta donde voy a poder llegar!”.


Atrás iban quedando magníficas vistas de Arroyomolinos con toda la extensa barrera de sierras al sur del término, como la Sierra del Ruar o Los Gabrieles (790 m), Sierra del Búho (851 m), Sierra del Castillo del Cuerno (824 m, divisábamos su antigua fortaleza morisca) o Sierra de la Nava.

Después de un primer collado llaneamos por la umbría de dicha loma y llegamos al Puerto de la Gila (798 m), donde aparece una encrucijada de caminos (un carril) y los primeros robles. Tomamos a la izquierda por el PR mal señalizado por el ayuntamiento, ya que a pesar de las visibles marcas amarillas y blancas que nos vamos encontrando a lo largo de la ruta, el verdadero camino del Tentudía (que me confirmaron algunos que era particular a su paso por un castañal), seguía a la derecha (opción circular en la próxima guía de Isi “El Profeta del Aljarafe”, del parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche). Al llegar a cada encrucijada o cada collado los del grupo delantero encabezado por “Orzo Wei Javi”, “Sean “El Canadiense Errante”, “Zorro”, “Huevo” y el ”Serpa Carmona” se quedaban esperando a los de atrás como mandan los cánones para los reagrupamientos tácticos, de hecho durante gran parte de la travesía el grupo de 26 personas que éramos avanzó de forma muy compacta y a un ritmo mas que aceptable.
La zona por la que transitamos posteriormente se llamaba Los Valles, a nuestra izquierda llevábamos la vertiente del Arroyo del Abismo, y divisábamos al Noroeste algunas alturas ya extremeñas como el Cerro Molino (961 m), Cerro del Castaño (934 m, no confundir con el otro Cerro del Castaño) y Alto del Castillejo (928 m). Después fuimos bordeando el Cerro Vilano (927 m), a nuestra derecha, hasta llegar a un colladito donde a la izquierda se encuentra un toril de ganado en la zona llamada El Robledo, desde la que posteriormente bajamos hasta llegar a un cruce dudoso por la mal interpretación de las marcas donde nos reunimos todos. A la izquierda seguía el Camino del Abismo por la Fuente de la Higuera, que nos llevaría de nuevo al pueblo, de frente el carril salía a la carretera de Cabeza la Vaca al Tentudía a la altura del Collado Garrido (893 m), y a la derecha el camino que finalmente tomamos hacia el Tentudía. Las abundantes lluvias caídas los días previos hicieron posible que disfrutáramos de preciosos prados con intensas tonalidades verdes, bajo el cielo azul de aquella resplandeciente mañana otoñal, certificada por los distintos tipos de setas que nos íbamos encontrando a ambos lados del camino y la caída de las hojas de robles, inmortalizados a su vez por grandes fotografos que nos acompañaban aquel día como: Angel, Chari, Paco Domínguez, Carlos Tapia ó Manuela “La Emperatriz de la Bahía” entre otros.
Subimos y alcanzamos un collado entre bonitas praderas, a nuestra izquierda ya se levantaban los primeros "miles" de Huelva-Badajoz, como el Cerro Gordo y más adelante, Cumbre de las Ceborillas (1.038 m). Cruzamos un regajo perteneciente a la cabecera del Arroyo de las Vegas, a nuestra izquierda circundamos toda la zona llamada Las Eritas, dejamos a la derecha el Cerro de la Encina (924 m), con su tupido castañar, y más adelante llegamos a una portera donde presuntamente, a falta de contrastar, se encuentra según los mapas, la Casa de Eritas. Por aquí ya empezaron a encenderse las luces de alarma en la rodilla izquierda de nuestro sufrido amigo Isi, fruto de varios cientos de kilómetros por los caminos mas insospechados de esta sierra y otras zonas de Andalucía. La cojera era cada vez mas ostensible a pesar de la cercana compañía de Reinaldo “El Senescal de la Bahía” y de la resignada mirada de su novia Maku “La de los ojos Esmeralda”, que por tercer día consecutivo lo seguía para hacer otra ruta senderista…¡y es que esa ansiada guía hay que escribirla antes con los pies!.


Más adelante cruzamos el Arroyo de Valle Moral junto a las ruinas de la Casa del Tío Aleluya, continuamos entre robles hasta llegar a un carril y el Cortijo del Portugués a la derecha, después de dejar paso a unas reses bravas para que terminaran de pasar por una estrecha senda por la que teníamos que bajar.



Llegamos a la aldea de Los Bonales, con sus casas aprovechadas para aprisco de ganado, y por encima de esta ya se distinguía claramente el punto culminante de toda la loma que constituye el Cerro de los Bonales (1.059 m). Antes de entrar en la aldea cruzamos el Arroyo de las Lancheras. Después de la aldea vino un fuerte repecho que nos situó en el Puerto de los Moleores (899 m), entre los Bonales a la izquierda y el Alto de los Barriales o Plaza de los Abantos a la derecha (949 m).En este punto enlaza una vía pecuaria llamada Colada de la Garganta, tras una portera a la derecha, utilizada en la futura guía de Isi, para venir desde el Puente de la Gitana (Ctra Arroyomolinos-Cala), hasta el Tentudía por el Barranco de Valdelamadera.

Llegamos al Puerto de Los Ciegos (952 m), y antes disfrutamos de unas bonitas vistas a un valle a nuestra derecha donde destacaba el Molino de los Moleores o Cortijo de la Tallisca (según planos IGN). Ya teníamos nuestros dos objetivos a tiro de piedra y tras unos breves instantes de duda entre cual atacar primero nos decidimos finalmente por el el Tentudía (1.112 m), hacia el que nos dirijimos por la vieja carretera que llega a su cumbre desde el pueblo de “Cabeza de la vaca” y atajando en su último tramo por el viejo camino, parcialmente transformado en pista que tras los mas de 700 m. de desnivel acumulado entre subidas y bajadas, se hicieron algo duros en el último tramo, tras la obligada visita a La Ermita, que cuenta con un bonito claustro, tienda de souvenir y restaurante anexo, decidimos sacar las viandas que llevábamos en las respectivas mochilas, sentándonos al borde de la bonita pradera que se encuentra entre la Ermita y la emblemática cruz de hierro junto a la cual nos encontrábamos disfrutando de una grandiosa panorámica hacia el noroeste desde donde podíamos distinguir perfectamente los pueblos de Cabeza de La Vaca, Monasterio y Fuente de Cantos. Tal y como íbamos girando alrededor de la Ermita que cuenta con la peculiaridad detener el punto geodésico sobre su campanario, se puede disrutar de unas panorámicas tremendas de gran parte de la Sierra Norte de Sevilla, el P. Nat. Sierra de Aracena y Picos de Aroche con parte de su embalse brillando como un espejo por el efecto del sol, la comarca extremeña de Tierra de Barros, etc. Allí estábamos nosotros en el techo de la provincia mas grande de España, tan relajados estábamos que Jaime se quedó dormido y hasta llegó a roncar, consecuencia lógica de la noche discotequera que había vivido horas antes. Mientras que el “Huevo”, Jordi y el “Serpa Carmona” no pudieron resistirse a las maravillosas carnes a la brasa que se servían en el restaurante panorámico, que también tendrá que incluir nuestro amigo “Isi” en su guía, para los mas sivaritas.
El ambiente de camaradería, bajo aquel cielo azul, aquel prado verde, la temperatura ideal y tan magníficas panorámicas a nadie le apetecía marcharse, pero estábamos en el techo de Badajoz y nuestro objetivo teórico dentro de “los 8 techos de Andalucía” era el “Cerro Bonales” al que llegamos por el mismo camino que habíamos traido y que visto desde “El Puerto de Los Ciegos” no es mas que un cerrito de menos de 100 m. de desnivel, al que se accede por una angarilla, continuando por una senda difuminada entre la hojarasca del joven bosque de robles que crece por su ladera y que en ocasiones llega a cerrarse tanto que nos recuerda a “El Proyecto de Las Brujas de Blair”. Una última alambrada que se pasa sin complicaciones es el último obstáculo para esta cumbre tan dócil donde conviven los robles con los pinos y donde viejos incendios han provocado algunos claros que aprovechamos para hacer algunas fotos con todo el grupo “casi” al completo.
Afortunadamente fue un acierto dejar el mayor número de coches posible en “El Puerto de Los Ciegos”, posibilitando el que pudiéramos bajar todos juntos hasta “Arroyomolinos de León” para recuperar los pocos coches que habían quedado allí y no tener que hacer dobles viajes.
Sin duda alguna la gran sensación del día fue encontrar tantas caras nuevas entre las 26 personas que nos dimos cita, comenzando por el grupo de “Beautiful girls”, que junto con la reaparición de Jaime, Manolo y cinco miembros del Comando Preston en Sevilla hicieron posible el que por primera vez, fuesen mayoría mis paisanos. No obstante hay que destacar el mérito de quienes vinieron de Ronda, Málaga y Rota a quienes dedico mis mayores elogios y agradecimientos.
Crónica: Isi y Juani
Fotos: Juan Ignacio Amador

martes, noviembre 14, 2006

Málaga-Chefchaouen (Marruecos)
del 12 al 15 de Octubre 2006

La salida internacional de Pasos Largos como ya se viene haciendo desde hace algunos años tiene como destino Chefchaouen, una pequeña ciudad capital de provincia, que es origen ideal para rutas a pie por el valle del Rif, donde crecen los pinsapos hermanos de los que viven en la Sierra de las Nieves y Grazalema.
Y no solo los pinsapos tienen en común esta parte de Marruecos y Andalucía, ya que viendo Chaouen desde lejos podríamos pensar que se trata de uno de los pueblos blancos de la Serranía de Ronda. De hecho esta ciudad está hermanada con Ronda. Pero nada más llegar nos damos cuenta de su carácter árabe, donde hombres y
mujeres visten con atuendos típicos y pasean por las calles estrechas y pintadas de
azul, el color de esta ciudad, o al menos de su medina.

12 de cotubre de 2006, Primer día.
Ronda – Chefchaouen
Si es verdad el dicho de que a quien madruga Dios le ayuda, mucho nos tuvo que
ayudar a los valientes que emprendimos el viaje aquel día del Pilar ya que tuvimos la
ocasión y el privilegio de ver el amanecer en medio del estrecho, camino de Ceuta. Y
para ello hay que levantarse muy tempranito.
Los amigos que compartimos este viaje, muchos de nosotros no nos conocíamos en
persona, fueron Rafa Cordero, Rafa Ríos y Ángeles desde Ronda; Pablo y Cristina
desde Sevilla; desde Puente Genil nuestro amigo Héctor; desde Jerez de la Frontera,
Lorenzo y desde Málaga Miguel y Patri. Al volante de la furgoneta el experimentado
Rafa Ríos que nos llevó de maravilla por aquellas tierras marroquíes, donde pudimos
comprobar que conducir no es igual que en España, sino que requiere algo más de
maestría y por que no decirlo valentía.
Desde el barco pudimos disfrutar de un amanecer diferente con el mar de protagonista
y el Yebel Musa coronado por unas densas nubes, reflejando los rayos de sol más
precoces del día. El paso del estrecho fue muy rápido y en apenas una hora
estábamos en Ceuta camino de la frontera. Con el sol calentando el ambiente
llegamos a la frontera donde nos sorprendieron los olores tan característicos de
Marruecos, un olor a tierra diferente que, sin duda precede a la explosión de olores en
las ciudades: canela, especias, té, guisos y otros que no sabemos identificar, pero que
agradan al visitante.

Después de más de una hora de espera, trámites y papeleos nos dan paso al país de
los contrastes. Nos dirigimos hacia Chefchauoen pasando por Tetuán. Nos sorprende
la cantidad de urbanizaciones que se han construido en toda la línea costera, y nos
preocupa que pueda seguir el mismo ejemplo que la costa andaluza donde las
urbanizaciones crecen como setas alimentando la especulación inmobiliaria en
creciente desarrollo, en detrimento de los parajes naturales cada vez más reducidos.
A lo largo de nuestro viaje hacia Chaouen observamos que la vegetación es muy
abundante debido seguramente a las lluvias que han caído recientemente en la zona.
También pudimos comprobar cómo conducen en Marruecos, con mucha personalidad
y algo de locura, aunque hay que reconocer que Rafa Ríos supo manejar los
arranques de algún que otro coche con mucha seguridad. Se nota que es un
conductor experimentado y se divierte al volante.
Chaouen, donde la prisa mata

Llegamos a Chaouen por la mañana con tiempo para disfrutar de la medina, sus calles y tomar contacto con sus gentes, el regateo, las tiendas de productos tradicionales, sus ya comentados olores característicos, sus sabores, su luz. Desde el aparcamiento del Parador donde dejamos la furgoneta nos encaminamos a nuestra pensión. La
pensión Barcelona está en plena medina muy cerca de la plaza principal. Es un edificio precioso y modesto, muy austero pero limpio y con todo lo necesario para pasar tres días. Esta decorada con fotos del FC Barcelona y una de las primeras preguntas que nos hacen al llegar está relacionada con el fútbol: ¿Del Madrid o del Barcelona? Nos enseñan dos habitaciones con cuatro y cinco camas cada una, sin
adornos, pequeñas y limpias, paredes pintadas de azul y mantas de lana hechas allí. El baño lo tenemos que compartir por plantas. La impresión es buena y más aún cuando subimos a la pequeña terraza desde donde se puede ver la plaza y las montañas que rodean la ciudad. Después de dejar los bultos en la pensión, Rafa Cordero que ya conoce la zona nos lleva a ver Casa Hassan, un hotel situado frente a nuestra pensión que está decorado con muy buen gusto. Aunque solo vemos el recibidor nos hacemos una idea de cómo pueden ser las habitaciones. Como estamos en plena medina y aún queda algo de tiempo para el almuerzo
aprovechamos para dar una vuelta y echar un vistazo a las tiendas de artesanía que
se agolpan por las calles y plazas de Chaouen. Productos típicos como babuchas,
mantas, alfombras y colchas, teteras y vasitos decorados, fósiles y elementos muy
variados se exponen en las calles esperando llamar la atención de los turistas. Es
entonces cuando nos damos cuenta de que el hecho de comprar no es igual que en la
cultura occidental; los vendedores inician conversación para contarte cómo están
hechas sus piezas, te invitan a pasar a sus tiendas “sólo para ver”, aunque en cuanto
te fijas lo mínimo en cualquier objeto, te hacen una oferta, con el consiguiente regateo,
algo a lo que no estamos muy acostumbrados. Normalmente las conversaciones entre
vendedor y comprador se suelen alargar bastante, con lo que el hecho de comprar es
algo más cansado que en nuestras ciudades, teniendo en cuenta que el vendedor
espera que entres en el juego del regateo.

Llega la hora del almuerzo, al menos para nosotros. Son las tres hora española, dos horas menos en Marruecos. Entramos en el restaurante de la pensión Alkasbah justo
enfrente de nuestra pensión, donde nos ofrecen una carta típicamente marroquí: cous cous, pastilla, tayín y otras especialidades. La cocina marroquí es muy sabrosa, bastante especiada, elaborada y variada, aunque en los restaurantes suelen ofrecer más o menos los mismos platos por ser los más típicos y fáciles de preparar. El almuerzo es bastante abundante, coronado por
postres caseros: yogurt, tarta de limón y pastas variadas. El restaurante nos invita al tradicional té con hierbabuena, muy
azucarado, aunque hay que tener en cuenta que los marroquíes no suelen tomar té
después de comer sino en otras ocasiones como para desayunar o antes de las
comidas.







Después del almuerzo algunos deciden descansar un rato en la pensión, el madrugón está haciendo efecto y no viene mal una siestecita, sin embargo otros preferimos
caminar por la medina y hacer algunas compras. En la plaza tenemos el primer encuentro con un comerciante que vende teteras y vasos decorados, al que después de una larga conversación compramos una docena de vasos y una tetera. Como buen comerciante nos ofrece un precio inicial esperando que propongamos un precio más bajo hasta llegar a una cantidad buena para ambas partes. Una vez que hemos cerrado el trato, nos manda a la tienda de su hermano contigua a la suya, que vende lámparas de metal, pero no nos interesa la mercancía. Vemos otras cosas que nos
interesa comprar como unos fósiles, aunque por el momento no haremos ninguna
compra más.

Las calles de Chaouen son muy estrechas, la gente pinta las fachadas de sus casas de azul, la estructura de la medina es laberíntica, por lo que no es difícil despistarse un poco. Basta con preguntar a cualquier comerciante por la plaza y desde allí es fácil situarse de nuevo. Al atardecer la actividad de la medina se relaja, la mayoría de los comercios cierran sus puertas y hay menos tránsito de gente. Estamos en pleno Ramadán, y al entrar la noche los musulmanes se reúnen con la familia y rompen el ayuno con unos zumos, dulces, té y otros alimentos. Durante al menos una hora cesa el traqueteo de gente por las calles. En ese momento el grupo que se había dispersado, unos haciendo compras, otros descansando, paseando, etc., se reúne en una terraza que permanece abierta en la plaza, donde aprovechamos para tomar un té o unos zumos de fruta y la típica cachimba con tabaco afrutado y suave, mientras intercambiamos nuestras experiencias con el regateo y contamos algún que otro chiste. Poco a poco la vida de la medina se recupera y el murmullo de los comercios vuelve a invadir el aire de Chaouen al menos hasta la una de la madrugada. Algunos deciden cenar en el restaurante Aladín también muy cerca de la pensión; a los que no hemos descansado nos vence el sueño y volvemos a la pequeña pensión.

13 de octubre 2006, Segundo día
Un pequeño paseo con Mohamed
La noche en Chaouen es tranquila y silenciosa, si acaso sólo hemos notado el sonido de algunos animales en mitad de la noche. A las seis de la mañana ya es pleno día pero aunque nuestra costumbre nos haga abrir los ojos pronto tenemos que esperar a que Chaouen despierte. Más o menos sobre las nueve nos pondrán el desayuno en la pensión. Demasiado tiempo para esperar, salimos a pasear por la parte nueva de la ciudad, fuera de la medina, donde los camiones de reparto hacen su trabajo matutino y algunos niños se dirigen a los colegios.
En Chaouen tenemos la sensación de que siempre hay niños dirigiéndose al colegio, lo que nos llama la atención. Esto se debe a que los niños acuden por turnos al colegio, ya que los pocos que existen se han quedado pequeños para tantos niños.
Aunque en las zonas de aldeas alejadas de las ciudades hay un índice de escolaridad muy bajo debido a que los niños tienen que trabajar en sus casas y como pastores, cada vez más niños van al colegio, y esto unido a los pocos recursos que destina Marruecos a la educación, hace que hayan ideado este sistema por turnos.
Volvemos a la pensión donde ya nos tienen preparado el desayuno, y Rafa Cordero nos dice que Rashid el guía que nos iba a atender no puede acudir a la cita por estar trabajando como profesor, pero en su lugar vendrá su hermano Mohamed. A pesar de
las ganas que tenemos de ver los pinsapos y las montañas de la zona, aún tendremos que esperar un día más para la aventura ya que Mohamed, que sigue a rajatabla el Ramadán, nos convence para dar un paseo por un lugar distinto al que teníamos pensado. En realidad resultó algo decepcionante porque dimos un corto paseo de apenas dos horas por una zona de poca sombra y con mucho calor con pocas explicaciones por parte de nuestro guía. Al menos nos sirvió de entrenamiento para el día siguiente. En una de las paradas a la sombra de un árbol, algunos niños se acercaron para curiosear y Mohamed nos dijo que podíamos darles comida, ya que los niños no tienen la obligación de seguir el Ramadán. Unos dátiles, castañas, chocolate y otras viandas sirvieron para despertar su sonrisa.
El “kifi”, otra curiosidad del rato que estuvimos con Mohamed fue aprender los distintos nombres que dan al hachís: desde los típicos “bellota”, “costo”, “grifa” hasta otros más imaginativos como “veneno”, “madame tranquila”, “música de cabeza”. Es muy usual en Chaouen que te ofrezcan por la calle hachís. Y es que en el valle del Rif abundan los cultivos de cáñamo, cuyas hojas conocidas bajo el nombre de “kifi” las fuma la población local en unas pequeñas pipas. Del polen de sus flores se extrae el hachís.
Aunque el estado tolera hasta cierto punto este cultivo, que es la forma de vida de muchos habitantes del Rif, la ley marroquí es tajante: está penalizada la venta, pero también el consumo y la tenencia por pequeña que sea la cantidad. Si en algunos casos la policía hace la vista gorda en otros es implacable y centenares de españoles
han pasado por cárceles marroquíes por este motivo Después de despedirnos de Mohamed nos convencimos de que lo mejor llegaría mañana y decidimos aprovechar el día para pasear por la medina y hacer algunas
compras. Conocimos a Abdul, un vendedor de alfombras, mantas y otros tejidos que nos explicó algunas cosas de la fabricación artesana de estos productos. Aquí fue cuando nos dimos cuenta de que en Chaouen no solo el dinero sirve para comprar. Abdul se interesaba por relojes, móviles y otros elementos de occidente. “Cosas modernas, las últimas tecnologías”.

14 de octubre de 2006, Tercer día

Pinsapos en los valles del Riff
El nuevo día nos depara emociones fuertes. Esta vez sin guía local salimos en la
furgoneta para dirigirnos a uno de los valles del Riff, inicio de la ruta de los pinsapos.
Salimos temprano, no esperamos el desayuno en la pensión. El plan inicial era dividir
el día en dos partes: por la mañana subiríamos a ver los pinsapos que crecen en estas
tierras y por la tarde nos encaminaríamos a ver unas cataratas y gargantas. Pero la
caminata para ver los pinsapos se alargó debido al calor y a que no teníamos referencia de la distancia a recorrer exactamente. Rafa Ríos y su mujer Ángeles se quedaron esperando en la furgoneta hasta nuestra vuelta para dirigirnos a la segunda parte de los planes, pero desafortunadamente nuestra ruta se alargó demasiado y nos
cayó la noche para mal rato de ellos que tuvieron que esperar allí hasta nuestra vuelta.
Imagino que la espera se les haría eterna y más cuando supimos que habían sido
constantemente bombardeados por muchos vendedores que pasaban por allí y se
paraban al pie de la furgoneta.
Desde que salimos a caminar la ruta discurría en constante ascenso y el calor
apretaba, lo que hacía que nuestra marcha fuera más lenta y tuviéramos que parar a
descansar más de lo que hubiéramos deseado. Pasamos al pie de dos pequeñas
aldeas bastante alejadas de la carretera. Los niños curioseaban a nuestras espaldas y
nos seguían cuchicheando hasta que se cansaban o algún adulto les reprobaba. La
vida en las aldeas es tranquila y transcurre sin sobresaltos, algunos pastores llevaban
a sus rebaños y en algunas casas se oía un martilleo constante, que según Pablo pertenecía al proceso de elaboración del hachís, que se cultiva en estas tierras. Desde luego pudimos comprobar la existencia de estos cultivos en grandes extensiones a lo largo de todo el valle.
En un momento dado comenzamos a ver los pinsapos en lo alto de un collado que no
parecía muy lejano, aunque luego comprobamos que estaba más lejos de lo que
parecía. Al ver que se alargaba la ruta intentamos establecer comunicación con Rafa y
Ángeles para avisar de esta circunstancia a través de un walkie talkie, pero la
comunicación era mala y no logramos comunicarnos correctamente. La luna, en cuarto
menguante, adornaba la vista de los pinsapos cada vez más cerca, hasta que por fin
llegamos a los primeros, más pequeños. Al llegar al collado era ya tarde y aún no
habíamos comido. Almorzamos y descansamos unos minutos y comenzamos a bajar,
no sin antes abrazar a un gran ejemplar que nos había servido de sombra. Hicieron
falta tres personas para rodearlo por completo. Llegamos abajo ya de noche y nos
encaminamos a Chaouen.
Aunque los planes no habían salido bien, lo que todos teníamos claro es que había
que aprovechar el resto del tiempo que nos quedaba en tierras marroquíes. Al día
siguiente por la mañana marcharíamos de nuevo a la península. Cenamos en Aladin,
un restaurante muy bonito y decorado con muy buen gusto destinado sobretodo al
turismo. Para terminar la velada, charlamos un rato en la terraza de la pensión y nos
fuimos a dormir bastante tarde, como queriendo alargar el día.

15 de octubre de 2006, Cuarto día
Despedida

Hicimos las maletas al despertar y desayunamos, ya con la sensación que se tiene
cuando algo bueno se acaba, pero con la ilusión de volver otro año y compartir con
estos nuevos amigos y otros más, los buenos ratos que habíamos pasado juntos.
Pasamos a una pastelería para comprar los típicos dulces marroquíes hechos con
almendra y miel, ya con las maletas en la furgoneta. De camino a Tetuan paramos en
algunos puestos de cerámica a pie de carretera para hacer las últimas compras, sin
entretenernos demasiado ya que teníamos que coger el barco de las cuatro sin falta y
aún había que pasar la frontera. Mucho más rápido que la entrada, llegamos a
territorio español con tiempo de sobra para compartir unas latas de cerveza tan
deseada y escasa en Marruecos. Embarcamos y en menos de una hora estábamos
en Algeciras, donde Miguel y Patri nos despedimos de los demás en la estación de
autobuses, para coger un bus a Málaga.
Bibliografía.-

Marruecos. Guía Viva. 2006/2007
Tánger, Tetuan, Chaouen y el Norte de Marruecos. Guía Viva. 2006/2007
Distintas páginas web
Crónica por Patricia López
www.malagacentro.com
www.rinconvive.com
info@malagacentro.com

miércoles, noviembre 08, 2006

¡Los sueños se cumplen!

Cuentan las lenguas antiguas que un 14 de octubre nació una ilusión, su madre fue Sevilla , y le prestó su nombre y para defenderlo le dio a una afición

Ejemplo de sevillanía familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán mi corazón que late gritando ¡ Sevilla! , llevándolo en volandas por siempre a ganar…

Y es por eso que hoy vengo a verte, sevillista seré hasta la muerte , la Giralda presume orgullosa de ver al Sevilla en el Sánchez Pizjuán.

Y Sevilla, Sevilla, Sevilla, aquí estamos contigo, Sevilla, compartiendo la gloria en tu escudo, orgullo del fútbol de nuestra ciudad…

Dicen que nunca se rinde y el arte de su fútbol no tiene rival más de cien años lleva mi equipo luchando y abanderando el nombre de nuestra ciudad…

Ejemplo de sevillanía, familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán mi corazón que late gritando ¡ Sevilla! llevándolo en volandas por siempre a ganar…

Y es por eso que hoy vengo a verte, sevillista seré hasta la muerte, la Giralda presume orgullosa de ver al Sevilla en el Sánchez Pizjuán.

Y Sevilla, Sevilla, Sevilla, aquí estamos contigo, Sevilla, compartiendo la gloria en tu escudo, orgullo del fútbol de nuestra ciudad.


Tarde de domingo 5 de noviembre de 2006, homenaje a Don Ramón Sánchez Pizjuán, honrar a nuestros ausentes con nuestras mejores hazañas nos lleva a ser mas grandes.

¡Sevillista seré hasta la muerte!, Juan Ignacio Amador

martes, noviembre 07, 2006


Ruta exploratoria entre la lluvia y la niebla, relatada por nuestra compañera Patricia del Comando Preston
4 de noviembre de 2006
El Chorro – Valle de Abdalajís (Huma y Capilla)


Amanece un día nublado y con bastantes amenazas de lluvia, pero nuestra intención es hacer una ruta atípica, contando con dos coches, uno en el inicio de la ruta en El Chorro y otro en Valle de Abdalajís, con dos subidas bastante exigentes: La Huma y El Capilla. A pesar de que ha empezado a llover y la niebla amenaza con no dejarnos empezar nuestro propósito, decidimos comenzar a andar con el chubasquero en la mochila por si las moscas. Los valientes somos Alfonso desde Antequera y Miguel y Patri desde Málaga. Después de organizar los coches, comenzamos a subir por el GR-7 desde la barriada de El Chorro por un camino amplio que transcurre entre un bosque de pinos bastante poblado y a los pies de las paredes verticales que surgen desde el Tajo de la Encantada. Son las nueve de la mañana. La oscuridad que imprimen las nubes que no dejan pasar la luz del sol y la abundante niebla que empieza a descender peligrosamente hacen que el paisaje sea un tanto misterioso. Comienza a caer una lluvia fina que nos obliga a sacar los chubasqueros pero no influye en nuestras intenciones. Aún tenemos esperanzas de que el día levante.

Pero al llegar a los pies de la gran mole que es La Huma nos damos cuenta de que la niebla es muy cerrada y el barro que llevamos en las botas resbala peligrosamente por aquellas piedras desniveladas, así que después de meditarlo un poco decidimos no subir a la cumbre y continuar hacia la base del Capilla por si hubiera más suerte. La ruta hasta Valle de Abdalajís transcurre a través de caminos muy marcados por lo que no hay peligro de perderse. Únicamente falta camino en el Torcal Chico que es una extensión de piedras calizas con formas caprichosas, como su hermano mayor El Torcal de Antequera. Pero teniendo en cuenta que una extensión pequeña, seguimos nuestro camino aún con la esperanza de ver el sol.

Pero el sol ni siquiera se insinuaba y al llegar al Cortijo de la Rejonada muy cerca de la base del Capilla, no se intuía ni mucho menos el pico en cuestión. Desde este cortijo, hay que buscar el sendero que se dirige a la base del pico y en este punto no se veía a dos metros, pero Miguel, demostrando su conocimiento de estos caminos y un olfato montañero de primera, encontró el sendero sin dificultades, que nos llevó hasta el punto de subida del Capilla. Nada, la niebla no se retiraba, así que no nos quedaba otra que atravesar el Torcal Chico casi a ciegas, ya que existen unas marcas que señalan la ruta más fácil pero con la niebla era imposible verlas. A ojo, fuimos caminando entre las piedras y el barro. Se intuían las formas caprichosas de la roca, no había viento en ese punto y podíamos sentir una quietud y silencio que impresionaban.

Por fin encontramos el camino que nos llevaría al cortijo de Charcón, donde las paredes de rocas ya no nos protegían del viento y tuvimos que buscar un hueco dentro del propio cortijo que está abandonado para almorzar y descansar. Descansar, porque, aunque no habíamos subido ningún pico, todo el que ha caminado en el campo en malas condiciones meteorológicas sabrá que el cansancio se multiplica por dos. El barro se va acumulando en las botas, los pantalones mojados, el viento frío y húmedo en los huesos, en fin, una serie de circunstancias que después cuando llegas a tu casa te hacen valorar el triple una buena cena, un buen vino, una película y una cama calentita.

Después de comer lo único que nos quedaba era bajar al pueblo de Valle de Abdalajís a una hora de allí, pero con un desnivel considerable para poner punto final a la caminata. En total 21 Km. aproximadamente y el deseo de volver para hacer la versión completa de la ruta, que esperamos compartir con más amigos y mejor tiempo.

Patricia López. www.malagacentro.com