sábado, julio 04, 2009

Nocturna al Calar de Güejar Sierra (Sierra Nevada)

Tras haber cenado en Los Abades, los 14 compañeros que allí nos habíamos dado cita partíamos hacia Güejar Sierra, concretamente hasta la Fuente de los 16 caños ubicada en el barrio alto de dicha localidad, donde ya nos esperaban otros dos, formando finalmente un grupo de 16 compañeros entre los que se encontraban: 5 socios de GRUME (Grupo de Montaá de Estepona) capitaneados por el bueno de Miguel y por parte de Pasos Largos Salva-El Legionario, que venía acompañado por dos amigos científicos, uno de ellos responsable del Zoo de Fuengirola, Juan Moreno Guiñón desde el Puerto de Santa María con dos cojones, El Indomable Jaime con cuatro colegas suyos que acaban de crear el GEMA (Greupe de Montaña Activa, de Sevilla), capitaneados a su vez por su miembro fundador: Julio Sanz Rebollo, gran montañero y amante de la fotografía donde los haya con cuya espectacular cámara consiguió capturar las mejores imágenes de esta bonita ruta nocturna con algunas exposiciones de hasta 30 segundos para captar el espectacular cielo estrellado bajo el que estuvimos caminando a lo largo de aquella noche, Carlitos-El Poeta de las Cumbres que volvió a hacer honor a su sobrenombre por partida doble, en esta ocasión una de cosecha propia y otra de Pablo Neruda y Juani en labores de coordinador de ruta y cronista de esta nueva aventura.
Antes de echar a andar, reparto de mapas, breve explicación sobre la ruta y foto de grupo frente al desvencijado mapa de situación: "Fuente de los 16 caños-Collado del Alguacil", que dicho sea de paso, es una magnífica propuesta de lo que sería la versión extendida del Calar de Güejar Sierra, que en nuestro caso teníamos pensado ampliar hasta el Cerro del Tamboril, tal y como habíamos realizado Carlitos y yo las pasadas navidades con un espectacular paisaje nevado.
Los primeros metros de esta ruta discurren por una rampa durísima que nos lleva hasta la gran alberca que queda a la izquierda de la pista por donde vamos, mientras comenzábamos a disfrutar de las primeras vistas nocturnas sobre el alargado casco urbano de Güejar Sierra iluminada a nuestra derecha. Mientras tanto seguíamos caminando en dirección sur por la cañada real que discurre al pie del Calar de Güejar Sierra, peculiar montaña, que vista desde la distancia parece u7na bañera boca abajo. Bajo los afilados farallones rocosos que rodean la cumbre del Calar presidiendo el paisaje a nuestra izquierda, caminábamos iluminados por una generosa luna en cuarto creciente, que levemente elevada sobre el horizonte sur, parecía querer posarse sobre la piramidal silueta del Trevenque, como diría el Maestro Gandalf: "La Reina de la media montaña granadina".
Con pausitas cortas, pero a un ritmo muy cómodo para que el grupo avanzara lo mas compacto posible, llegábamos a esa espectactular grieta a través de la que pasa el sendero una vez que hemos abandonado la cañada real y hemos dejado a nuestra derecha dos balsas contra incendios y que bautizamos en su día como "Las Termóipilas del Calar" donde hicimos una pausa lo suficientemente larga como para hacernos la segunda foto de grupo y que mas de uno tuviera tiempo de disfrutar de la buena hierba de Cuaderna del Hobbit, al mas puro estilo de Bilbo Bolsón de la Comarca.
Al poco de reanudar la marcha dejando atrás el angosto paso entre las paredes rocosas, veíamos a nuestra derecha las luces del cortijo del Mondongo, que pocos minutos después iban a quedar inmortalizadas por la cámara de Julio-El Cazador de estrellas desde el Collado de la Gitana, donde hicimos una nueva pausa que Carlitos aprovechó para recitar una poesía de Pablo Neruda, bajo un firmamento repleto de estrellas. Desde allí proseguimos el camino previsto hacia el Cerro del Tamboril por la Cañada Real de Quentar, pero nos saltamos el ramal de senda que nos llevaba hasta el mismo y que a la luz del día hubiéramos visto sin problemas, no obstante, al darnos cuenta del error, decidimos seguir adelante, con la esperanza de encontrar un nuevo enlace, pués al fin y al cabo caminábamos en paralelo al sendero, hasta que llegó un momento que iba quedando cada vez mas por encima nuestra, sin encontrar ningún tramo de loma lo suficientemente asequible para retomar la senda, así que decidimos volver sobre nuestros pasos hasta el Collado de la Gitana, demanera, que lo que iba a ser una ruta en forma de "8", se quedó con forma de "6", pero con la tranquilidad de que el plato principal estaba por degustar y lo teníamos ante nosotros.
Como íbamos sobrados de tiempo aprovechamos para dedicar una buena pausa a la contemplación del firmamento estrellado, donde no faltaron estrellas fugaces y misteriosas luces que dieron lugar a conjeturas varias con las inevitables bromas. Con el espectacular frontal de Salva en cabeza, nos pusimos en marcha para crestear el Alto del Calar, donde nos esperaban un rebaño de vacas, cabras y ovejas que nos observaban con mas sorpresa que preocupación. Cada pocos pasos nos íbamos encontranbdo enormes ejemplares de araña-león por el camino, junto con varios ejemplares de auquella especie de cigarra gigante con la que nos fuimos tropezando en nuestra primera ascensión al Chullo. Incluso en el primer tramo de la ruta nos encontramos con un buen ejemplar de escorpión y en las bañeras que a modo de abrevadero nos vamos encontrando junto al sendero, tampoco faltaron unos renacuajos que según nuestros expèrtos podría tratarse de un ejemplar de rana endémica de Sierra Nevada. Entre vaca y vaca, fuimos cresteando la redondeada loma, pasando junto al inexistente vértice geodésico del Alto del Calar y continuando hasta el lugar conocido como Los Parapetos, donde unas trincheras circulares y un pequeño bunquer dan testimonio del fortín que construyeron los republicanos para defender esta estratégica montaña en tiempos de la Guerra Civil, siendo muy sangrientas las contiendas que tuvieron lugar por esta zona de la por entonces muy republicana Granada.
Tal y como teníamos previsto desde un principio, al poco de llegar a Los Parapetos, comenzábamos a recrearnos con las primeras luces del alba, y las distintas tonalidades del cielo pasando del violeta, al rosado y anaranjado que va tiñendo las cumbres al amanecer hasta que poco a poco se va imponiendo el azul del cielo matutino, que va ilumninando todo el paisaje tal y como las sombras comienzan a bajar desde las cumbres hasta el fondo de los valles, casi a la misma velocidad que descendíamos nosotros desde los Parapetos, hasta Las Cruces y desde éstas hasta la serpenteante vereda de la Fuente que llega hasta el Alto del Toril, que ya dejamos definitivamente a nuestra derecha enfrentándonos a tan empinada y resbaladiza senda con unas vistas privilegiadas sobre Güejar Sierra, el Embalse de Canales, parte de Granada capital y su periferia y por supuesto los colosos de Sierra Nevada, frente a los cuales habíamos estado caminando toda la noche.
Finalizando la ruta con la satisfacción compartida de haber disfrutado de una nueva experiencia en la que curiosamente el único pero podría ser la elevadísima temperatura nocturna que nos sorprendió a todos. Con momentos mágicos como la observación de las pequeñas criaturas de la noche, el firmamento estrellado en una noche muy clara, como algunos no recordaban desde hacía mucho tiempo y por supuesto las luces del amanecer que siempre suele ser la guinda del pastel de cada ruta nocturna.

3 comentarios :

  1. !Qué maravilla¡ Pena que los viejos como yo no seamos capaces de pasar la noche fuera del sobre

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  2. Anónimo11:49 p. m.

    Muy bonito tu comentario.
    Muchas gracias por guiarnos la ruta, francamente dificil con tan poca luz. Recordaré esta ruta.
    Carlos Mayorga

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  3. Muchas gracias a tí Carlos.
    Nos vemos en las montañas.
    Juani

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