domingo, diciembre 11, 2011

De la Hoya de la Mora (2.500 m) al pico del Veleta (3.394 m)

De la Hoya de la Mora (2.500 m) al pico del Veleta (3.394 m)

Entorno: Parque nacional de Sierra Nevada
Cómo llegar al punto de encuentro: antes de llegar a la estación de esquí de Prado Llano, por la carretera de Sierra Nevada, tomar el desvío a la izquierda hacia La Hoya de La Mora, donde se encuentra el albergue universitario.
Distancia aprox. 12 km (ida y vuelta) 
Desnivel aprox.  900 m
Punto de partida: plataforma de aparcamiento de La Hoya de la Mora (2.500 msnm)
Punto mas elevado: pico del Veleta (3.394 m)
Tiempo aprox. 5-6 horas (según la cantidad de nieve, el estado de la misma y la meteorología).
Nivel dificultad: alto, por la impredecible adaptación a la altitud que tengamos cada uno, ese día. Normalmente a partir de los 3.000 m cada metro ascendido cuesta mas trabajo y la marcha tiene a ralentizarse. Mientras mas blanda nos encontremos la nieve, mayor será el esfuerzo extra a realizar.
Tipo suelo: previsiblemente nieve y placas de hielo (imprescindibles crampones y piolet).
Tipo de recorrido: lineal.
Mapa: Guía de Sierra Nevada (Editorial penibética)
Fecha de realización y meteorología: sábado 10 diciembre de 2011, se cumplieron los pronósticos de cielos nublados por la mañana, con tendencia a claros a partir del mediodía, disfrutando de cielos azules en el descenso y temperaturas que según la altitud y la hora rondaron entre los 2 y los 10ºC. Afortunadamente apenas hubo viento. Estado de la nieve: Tras una semana muy soleada, Sierra Nevada había perdido mucha nieve con respecto a la semana anterior, encontrándonos con nieve muy blando en muchos tramos, endureciendo bastante la ascensión por el esfuerzo extra que hubo que realizar.
25 Participantes: Desde Cádiz vinieron: Juanlukita “El Messner Andaluz”. Desde Sevilla: Ilde “EL Vendaval del Moncayo”, Ignacio “El Soltero de oro” y mi sobrino Pablo “La Nutria del Guadalentín”. Desde Córdoba: Héctor “El Caimán de Puente Genil” y Mª Luisa “El Duendecillo de Sierra Horconera”. Desde Ronda: Herminia “A Meiga das rías Baixas” y Jorge “Aterriza como puedas”. Desde Granada: Celia “La Hechicera du Sao Pulo”, Darío “El Magnífico”, su compañero de Universidad “Aritz” y nuestra estrella invitada Alejandro Cañizares “El Centinela de la Alhambra”. Y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Carlos, Jacobo “El Himalayista”, Silvia-Silvestre, El Doctor Leal, Patri “La Chica que miraba a las Estrellas”, Migue “El Hombre que sabía demasiado”, Valentín “El Rey de la Montaña”, Ilse “La Gacela de la Selva Negra”, Salva “El legionario”, Eduardo “El Profe”, Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara”, Eduardo “El Padre Carras” y un servidor: Juan Ignacio Amador.
A tener en cuenta para cualquier ascensión invernal:
Debería ser obligatorio llevar en la mochila crampones y piolet. Si bien, lo ideal para no empezar la casa por el tejado debería ser realizar un curso de iniciación al alpinismo homologado por la federación. Por ejemplo con nuestro amigo Jesús Olvera, con el que podéis realizar cursos de gran calidad y aprovechamiento para vuestra formación: http://www.alandalusactiva.com/

Cuando menos es recomendable asesorarse lo mejor posible sobre el uso de crampones y piolet, tanto a la hora de comprarlos, como a la hora de utilizarlos en nuestras primeras ascensiones invernales, donde la falta de costumbre puede hacer que no sepamos ajustarlos correctamente a la medida de nuestro  pies, como colocárnoslo (sin ayuda de nadie), como distinguir el izquierdo del derecho. Para ello podemos encontrar algunas páginas y foros muy interesantes en internet, por ejemplo:
Otros elementos que no pueden faltar en nuestro equipo es: ropa de máximo abrigo, incluidos braga, gorro, camiseta térmica y doble guante, un par finos y un par gruesos.
Así como polainas, botas de goretex, protector solar y gafas de sol, termo con caldito, café o chocolate caliente o en su defecto alguna tableta de chocolate y frutos secos para aportar calorías que a buen seguro sentarán de maravilla.

Breve descripción de la ruta:
Sin duda alguna nos encontramos ante la ascensión más clásica a un tres mil de Sierra Nevada, dado su  rápido acceso al punto de partida y su asequible trazado bastante rectilíneo hasta la cumbre, que tan asequible se nos antoja desde el inicio. Sin embargo, a lo largo de los casi 900 m de desnivel que tenemos que superar, en una travesía invernal podemos encontrarnos con numerosas placas de hielo que hacen imprescindibles crampones y piolet, así como repentinos cambios de temperatura con fuertes rachas de viento que disminuyen notablemente la sensación térmica que tan desagradable puede resultar, incluso en esos días en que uno empieza la caminata bajo un radiante cielo azul, pues a mayor altitud más rápidos y bruscos resultan los cambios de temperatura, aunque en nuestro caso tuvimos la suerte de que fuera al contrario.
Nuestra primera referencia es el arco pétreo de la Virgen de las Nieves, que en esta ocasión dejamos a nuestra izquierda utilizando en los primeros minutos la pista antigua, porque las rampas que llevan a la cumbre estaban congeladas. De hecho, el único incidente de mención de la jornada ocurría en la misma explanada del aparcamiento, donde todavía no habíamos terminado de saludar a todos los compañeros, cuando un ligero temblor de tierra que nos hizo pensar en un terremoto resultó ser el batacazo que se pegó el debutante Jorge que trajo Herminia, dando con su nariz en el suelo. Por fortuna un coche de protección civil se lo llevó inmediatamente para el centro médico de Prado Llano, desde donde una hora mas tarde nos confirmaba, vía móvil, que le habían tenido que poner un par de puntos, pero que ya estaba bien.
Como os iba diciendo, poco después de dejar atrás el monumento de la Virgen, comenzamos a atrochar las primeras curvas de la vieja carretera que llegaba hasta la cumbre, aprovechando la primera parada de reagrupamiento para colocarnos todos los crampones. 
Tal y como teníamos previsto, una vez superada la primera mitad de la ascensión, nos fuimos desviando hacia la izquierda, para llegar hasta las Posiciones del Veleta y recrearnos con el impresionante telón de fondo de los nortes del Veleta, Los Machos, Mulhacén y Alcazaba (por orden de proximidad). Sin duda alguna, una de los puntos de la ruta donde mas y mejor nos podemos recrear los amantes de la fotografía.

Abandonado el vertiginoso balcón natural de Las Posiciones del Veleta, continuamos ascendiendo la ladera perpendicularmente en paralelo a las pistas de esquí, el estado de la nieve polvo hacía que en ocasiones hundiéramos la pierna hasta las rodillas, obligándonos a redoblar esfuerzo y ralentizando muchísimo la marcha, a pesar de lo cual la mayor parte del grupo avanzábamos en una hilera razonablemente compacta teniendo en cuenta el tamaño del grupo, donde algunos estaban debutando en una ascensión invernal a un tres mil.
A pesar de que nadie llegó a verse demasiado afectado por el temido síndrome del mal de altura, aproximadamente a partir de los 3.100 m, el cansancio empezaba a hacer mella en no pocos compañeros que sin dejar de avanzar en ningún momento, no podían caminar mas rápido por lo mucho que se hundían en la nieve, convirtiéndose el último tramo en un auténtico ejercicio de resistencia física y mental, donde no había mas sonido que el rechinar de los bastones impactando en las rocas bajo la nieve, los jadeos de la respiración y hasta los latidos de tu propio corazón rebotándote en las sienes. 
Mientras a tan sólo un centenar de metros los esquiadores llegaban sin despeinarse hasta el último remonte, asombrosamente cerca de la cumbre.Recreándonos con el curioso color cobrizo que parecía reflejarse sobre la costa de Motril-Salobreña al sur, fuimos alcanzando con fuerza y honor  los últimos metros del Veleta hasta reunirnos todos juntos en tan emblemático vértice geodésico donde como no podía ser de otra manera nos hicimos la foto de rigor. Coincidiendo allí con otros montañeros y esquiadores que llegaban allí igual que nosotros, haciendo el descenso en sus esquíes de travesía. Una modalidad a tener en cuenta para quien algún día alcance la pericia de esquiar fuera de pistas, iniciando el descenso desde una cumbre.
Ni que decir tiene, que al llegar a la cumbre, automáticamente quedó olvidado el cansancio acumulado de los 900 m en unos 5 km, hundiéndonos en muchas zonas por nieve blanda. El cansancio se transforma en una grata sensación euforia, quedando el esfuerzo sobradamente recompensado y sintiendo como se estrechan los lazos de amistad con tus compañeros de aventura de esa forma tan natural y al mismo tiempo tan difícil de encontrar en la vida cotidiana de la calle o el trabajo. El paisaje nevado desde la cumbre del Veleta, resulta espectacular con magníficas sensaciones alpinas. Especialmente y como fue el caso, con la suerte de encontrarnos el cielo despejado, recreándonos con la presencia del cerro de Los Machos, Mulhacén y Alcazaba al este. Hacia el sur la cuerda del Caballo y el mar de la costa granadina a nuestros pies. Hacia el oeste la caída hacia Prado LLano y la pirámide le Trevenque, mucho mas lejos, al suroeste nos resultará fácil localizar las sierras Tejeda y Almijara gracias a la piramidal silueta del Lucero y La Maroma a su derecha. Al norte el parque natural de Sierra de Huétor y más lejana, sierra Mágina ya en Jaén y al noreste la gran pirámide solitaria de La Sagra, en los confines de Andalucía: "El Kilimanjaro del altiplano granadino".

Como casi siempre suele ocurrir,  el descenso resultó mucho más cómodo, a pesar de alguna caída sin consecuencias. 
El almuerzo lo realizamos en las ruinas del refugio que se encuentra un poco mas debajo de Las Posiciones del Veleta, hasta que el frío que empezaba a sentirse tras mas de 5 minutos parados nos obligó a reemprender el descenso, ya sin pausa hasta La Hoya de La Mora, 
salvo para sacarnos los crampones cerca del final y hacer alguna que otra foto con las curiosas formas de las nubes y unos colores de atardecer propios de aquellos catecismos que teníamos de pequeño en el colegio.

4 comentarios :

  1. Mónica1:15 a. m.

    Lindísimas las fotos, y la crónica como siempre, de esas que dan ganas de hacer el camino...y como nunca dejamos de perseguir sueños...un día será!

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  2. Eduardo Campos1:20 p. m.

    Muy buena la foto del observatorio y la de las nubes

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  3. Anónimo10:18 a. m.

    Lo mejor, lo fácil que te lo puso Aterriza como puedas para bautizarlo. Héctor.

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  4. Alfredo6:06 p. m.

    LLevaste a Chuky? el mejor montañero sin dudas, buenas fotos amigo

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