lunes, febrero 28, 2011

IV Travesía de Montaña del JURÁSICO

Del Mirador de los Tres Embalses hasta el Valle de Abdalajís por el pico Capilla

Entorno: Perímetro noroccidental Paraje natural Desfiladero de Los Gaitanes

Distancia aprox. 24 km.

Desnivel aprox. 1.020 m

Punto de partida: cercanías del cortijo del Chopo, cerro Rebolo, orilla oeste del embalse del Guadalhorce.

Punto mas elevado: Pico Capilla, (1.186 m)

Tiempo aprox. 9 horas

Nivel dificultad: Media/Alta

Tipo suelo: del km 0 al 17 pista forestal. Entre el km 17 y 24. Lapiaz, sendero abandonado y últimos dos kilómetros pista terriza por campos de almendros, hasta la carretera por la que entramos en el Valle de Abdalajís.

Tipo de recorrido: Lineal.

Mapa: del km 0 al 22 se encuentra dentro del mapa: Pantano del Chorro (1.038-I) y del km 22 al 24: Valle de Abdalajís (1.038-II)

45 Participantes:

15 desde distintos puntos de la Costa del Sol: Valentín García Vioque “El Rey de la Montaña”, Patricia López “La Chica que miraba a las estrellas”, Miguel Ángel Buitrago “El Hombre que sabía demasiado”, Victoria Beltrán “La Botánica”, Rosa Romero “El Bicho del Bosque”, Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza”, Eduardo Campos “El Profeta del tajo Gómer”, Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara”, Ilse Bullerdieck “La Gacela de la Selva Negra”, Eduardo Campos “El Padre Carras”, Fernando Jimenez Ruiz, “El Duque de Juanar”, Ana Bueno Castillo, “La Duquesa de Juanar”, José Guerrero Ramírez “El Geologo”, Delia Mateos y Juan Ignacio Amador “El Comandante”.

13 desde Ronda y otros puntos del interior: Paco Domínguez “El Reportero de las cumbres”, Herminia Carballo “A Meiga da rías Baixas”, Noel “Gran Maestre”, Celia “La Hechicera du Sao Paulo”, Nieves Muñoz Moreno, María Carrasco, Carlos Guerrero Barragán “EL Mariscal de la Translíbica”, Nieves Lobato, Mª Teresa Gago Sánchez, , Luisa López Aguilar, Bartolomé Ortega, Juan Luis de la Rosa Jiménez “El Doctor House” y José Fernández “El Guerrero Americano”. .

11 desde Sevilla: Felix Rodríguez Aguilar “El Lector”, El Indomable Jaime, Juan José Perales Gutiérrez, Cristina López Marín “La Princesa de Itálica”, Javi GEMA, Álvaro Millán Padilla, Jesús Francisco López Torronteras, Santiago Caro Rodríguez, , Elena Sarabia Cachadiña y María Esther Aguilar.

5 desde Jerez y Rota (Cádiz): Miguel Becerra, el Maestro Jedi, Antonio Jesús Figueroa Pazo, Emilia Herrera Neva y María Teresa Sanderson Bernal.

1 desde Huelva: Mª Teresa González Mateos “Arwen de Rivendel”,

Ausencias NO comunicadas: Matilde Marín “La Musa del Abanto”, Francisco Javier Ruiz Montiel (socio Nº281) “Coronel Tapioka”, Antonio García (socio 261),

Alicientes principales: Esta ruta nos muestra algunos de las panorámicas menos conocidas del perímetro noroccidental del paraje natural del Desfiladero de los Gaitanes, como son los meandros del Gaitanejo, los tajos del Almorchón o el pico Capilla desde Sierra Parda, el embalse del Guadalteba y el Castillón de Peñarrubia, a nuestro paso por el poco frecuentado camino que pasa bajo el tajo del Cabrito, camino del puerto de Ramos, los solitarios llanos de La Cornicabra, la casi inédita dorsal del Capilla y el descenso al Valle de Abdalajís por el olvidado sendero de La Ratilla.

Resumen de la IV edición Travesía de Montaña del Jurásico:

Por cuarto año consecutivo se daba el pistoletazo de salida de una nueva edición del Jurásico que una vez mas tuvo como escenario el privilegiado paisaje del paraje natural Desfiladero de los Gaitanes. Si bien este año, para darle una perspectiva muy distinta a las tres ediciones anteriores, este año escogimos un itinerario prácticamente inédito que discurría por el perímetro noroccidental del paraje tomando como punto de partida el km 2,5 de la carretera MA 451: El Chorro-Campillos, donde tras una breve charla de introducción y las pautas básicas de conducta, nos pusimos en marcha por el camino que se dirige al cortijo del Chopo, a nuestra izquierda ya teníamos una vista espectacular con el típico mar de nubes flotando sobre las aguas del embalse del Guadalhorce, que en pocos minutos iban a quedar disipadas, bajo un radiante cielo azul que nos acompañaría, coincidiendo además con el día mas caluroso de todo lo que llevamos de 2011, llegando a superar en algunos momentos los 25ºC. Poco después de dejar el mencionado cortijo a nuestra izquierda, abandonamos el sendero para alcanzar la cercana cresta del cerro Rebolo, por donde fuimos disfrutando de uno de los paisajes lacustres mas espectaculares no ya sólo de Málaga, sino de toda Andalucía.

A nuestra izquierda el embalse del Guadalhorce, con sus aguas de un intenso azul oscuro presidían el paisaje con el monte Huma y Sierra Llana como telón de fondo al este. A nuestra derecha, dirección oeste, la mole del Castillón de Teba o Peñarrubia, quedaba dibujada en sentido inverso sobre las aguas azul claro del embalse del Guadalteba, creando un efecto espejo que fue motivo de admiración de todos los participantes, sin duda, un entorno privilegiado. Y de frente, es decir, dirección sur, hacia la posición del Sol, la histórica presa de Gobantes, inaugurada por el Rey Alfonso XIII, el día que a Don rafael Benjumea Burín, se le otorgo el título de Conde de Guadalhorce, del que pasaría a tomar su nombre el embalse que hasta entonces se conocía popularmente como El Chorro, del que veíamos una pequeña parte, embalse éste alimentado principalmente por el río Turón, que viene a desembocar en el mismo muy cerca de Ardales, asentada sobre la falda de la Sierra Alcaparaín, cuyos dos picos presidían el horizonte al sur, con el Grajo o Valdivia a la izquierda y el tajo de la Canana, a modo de gigante quilla de barco a la derecha. Reagrupados en una zona muy cercana al mirador de los Tres Embalses, escogimos este momento para la foto de grupo, cumpliendo la máxima de hacer la foto dándole la espalda al sol, el Castillón de Teba fue el peculiar telón de fondo escogido para la ocasión.

Desde allí continuamos cresteando ya en descenso hasta la presa Guadalhorce-Guadalteba, que, atravesaremos hasta pasar por delante de los cuidados jardines pertenecientes a las oficinas de la Confederación Hidrográfica del sur, girando aquí a la izquierda, por la solitaria carretera del Valle de Abdalajís, que inmediatamente después volveríamos a abandonar, caminando muy cerca de la orilla sureste del embalse del Guadalhorce, que siempre iba quedando a nuestro costado izquierdo. Enlazando un poco mas adelante con una pista justo antes de llegar a la cantera que existe en esta zona y que profana en gran medida, la deslumbrante belleza de tan privilegiado entorno. Y aquí iniciamos la primera subida de la jornada, a través de un camino forestal felizmente rodeado de un denso pinar, que a pesar de hacernos muy llevadera la ascensión, sirvió como baremo para ver quien podría finalizar la ruta con garantías y quien debería replantearse la opción de tomar uno de los tres puntos de fuga que teníamos por delante. Tal y como teníamos previsto hicimos la correspondiente pausa de reagrupamiento en un privilegiado mirador con vistas a los meandros del embalse del Gaitanejo, el pico Capilla, la sierra del Almorchón, Alcaparaín, Prieta, Cabrilla, etc... Un auténtico espectáculo visual en dirección sur del que ya no volveríamos a tener la oportunidad de ver durante el resto del recorrido, donde como en cada pausa de reagrupamiento, aprovechamos para explicar en qué consistía el siguiente tramo, donde aprovechando el dócil perfil que teníamos por delante se le advirtió a todos los participantes, que para que no nos pillara el toro, teníamos que meter una marchita mas. Y de esa manera, a buen ritmo y con el grupo razonablemente compacto llegamos en escasos minutos al puerto de la Cornicabra, donde nos encontramos con la inédita imagen de una madre austriaca haciendo ganchillo en su silla de camping disfrutando de unas vistas maravillosas que volvíamos a recuperar sobre el embalse del Guadalhorce, mientras sus hijos estaban colgados a muy poca distancia, escalando las paredes del tajo de los Cabritos. En este punto se hizo otra parada de reagrupamiento aprovechando muchos compañeros para asomarse al filo del otro tajo, que hay junto a este precioso puerto con una sensación muy aérea del entorno.

Aunque la gran mayoría del grupo iba muy bien, aprovechamos para recordar que en un minuto íbamos a pasar junto al primer punto de fuga, de manera que si alguien no se encontraba en condiciones pudiera abandonar la travesía. El grupo se puso en marcha, a buen ritmo y de forma compacta, hacia el puerto de Ramos, sin embargo, al ver que “María Teresa Sanderson Bernal” de Rota, que ya había mostrado síntomas de agotamiento en la primera ascensión, volvía a quedarse descolgada del grupo, a pesar de que caminábamos por una zona de perfil muy suave en bajada y llaneando. Nos vimos obligados a recordarle que la cuesta que quedaba por delante era mucho mas dura que la que habíamos dejado atrás y que lo mejor para su salud, era abandonar la ruta en el primer punto de fuga que acabábamos de dejar atrás donde había mas de 4 vehículos aparcados o llegar hasta el siguiente un par de kilómetros mas adelante. Durante un corto trecho decidió continuar, pero al poco tiempo se lo pensó mejor y tomó la sabia decisión de abandonar, tomando nota previamente de su número de móvil y ofreciendole el nuestro (ya tenía el de Patri) por si surgía cualquier emergencia o necesitaba que después viniéramos a recogerla. Posteriormente la llamamos para quedarnos tranquilos y nos informó de que una persona que pasaba por allí la acercó a Campillos, desde donde cogió el taxi que la llevó hasta el Valle de Abdalajís.

Mientras tanto el grupo caminaba muy compacto al ritmo adecuado y razonable, que se requiere para una travesía de 24 km dejando atrás el tajo de los Cabritos o del Cabrero y el puerto de Ramos, desde donde ya nos despediríamos definitivamente de las vistas del embalse del Guadalhorce, el peñón de Peñarrubia y vega de Campillos, llegando muy pronto al camino del Madroño, concretamente a la zona conocida por los amantes del parapente como “Despegue de Poniente” donde aprovechábamos para que recordar que nos encontrábamos en el 2º punto de fuga, al mismo tiempo que advertíamos que pronto llegaríamos al cruce en forma de “T” donde comenzaba la temible cuesta del “Salto de la Zorra”. Pero, animados por la buena armonía del grupo, el ritmo cómodo para todos y el resplandeciente día de cielo azul, con temperatura prácticamente primaveral, reemprendimos la caminata en dirección este, con la mole del pico Capilla como telón de fondo. A los pocos minutos, una voz de alarma en el centro del grupo, nos informaba del picotazo de una abeja, en la parte derecha del mentón de Rosa Romero “El bicho del Bosque”, a quien el “Guerrero Americano” le recomendó que aplicara la receta espartana de: (¡ojo al dato!): “mear sobre tierra formando barro para untárselo en la zona afectada”, antes de recurrir a tan radicales recetas ideales para coger una buena infección: los guías revisamos nuestros botiquines, pero no habíamos echado las pomadas de picotazos. Siendo nuestra previsora compañera Ana Bueno “la Duquesa de Juanar” quien llevaba la muy oportuna pomada en su botiquín, que con generosidad fue untada en el mentón de Rosa, que con gran estoicismo siguió caminando como si nada.

Al llegar al cruce en forma de “T” y girando a la derecha, empezaba la mítica cuesta del “Salto de la Zorra” por el camino del Madroño, que al principio se presenta suave, pero que poco a poco va picando para arriba, coincidiendo además con la hora mas calurosa del día y el sol de frente. A pesar de que ralentizamos la marcha todo lo que nos fue posible en cabeza, el grupo se estiró de forma particular, deteniendo la cabecera del grupo al llegar al paso con barrera donde ya finalizaba la parte mas dura de la subida y desandando los guías un pequeño tramo para ir animando a todos los compañeros que iban viviendo su particular calvario, de forma muy digna, sin a penas detenerse, pero eso sí, sin a penas levantar la cabeza del suelo, intentando encontrar un ritmo cómodo de respiración que les permitiera ventilar los pulmones, para llegar a la mencionada barrera que parecía no llegar nunca. Unos 500 m mas allá de la barrera almorzamos al borde del canino con unas bonitas vistas sobre el valle donde se asienta el cortijo campano con el pico capilla al fondo.

Mientras los compañeros almorzaban los guías aprovechamos para recordar que quienes hubieran llegado muy justos de fuerza a la parte final de la cuesta se debían plantear muy seriamente recurrir al comodín del tercer y último punto de fuga, cuando llegáramos al ya relativamente cercano puerto del Rosalejo, desde donde la pista desciende de forma dócil hasta la localidad del Valle de Abdalajís, a través del camino del Nacimiento, pasando por el mítico cortijo de la Rejanada, junto a la fuente de la Viuda y discurriendo mas tarde en paralelo a la base del mítico tajo del Cuervo, que ya nos acompaña todo el camino hasta poco antes de llegar al final. Finalizado el almuerzo, dejamos a nuestra izquierda el cortijo Campano, donde el cateto de la Puch Condor, se negó a darnos agua, llegando poco después al mencionado puerto, junto a las ruinas romanas de Nescania, donde una tercera parte del grupo optó por llegar al Valle de Abdalajís, a través del asequible, pero muy entretenido camino del Nacimiento, de la mano, de nuestra guía Patricia “La Chica que miraba a las Estrellas”. Se nos hacía raro ver a montañeros de leyenda como Miguel Becerra "Maestro Jedi" o el "Gran Maestre" tomando esa alternativa de final light, pero en un gesto que les honra de solidaridad y responsabilidad hacia las personas con las que ambos habían venido acompañados y que llegaron con las fuerzas muy justas al final de la temible cuesta del "Salto de la Zorra", tuvieron que renunciar a la parte montañera de la ruta propiamente dicha como fué la temible dorsal del Capilla y el casi inédito descenso por La Ratilla.

Mientras tanto, el grupo principal abandonaba definitivamente el camino para encarar la desafiante dorsal oeste del Capilla, donde nos espera un impresionante lapiaz de cuchillos largos y bien afilados, que pronto iban a poner a prueba la pericia y experiencia de los participantes en este tipo de terrenos, donde a los pocos minutos empezó a quedarse descolgada: la burgalesa residente en Marbella, Delia Mateos (no socia), que días antes se había puesto en contacto con nosotros porque parece ser que el día de la Travesía Sierras Litorales el Gran Maestre se había cruzado con ella en el camino y le comentó algo sobre el Jurásico. En la breve entrevista que le hice cuando me llamó por teléfono dos días antes de la ruta me dijo que “en su día” había hecho mucha montaña y nos aseguraba encontrarse en buena forma física: subiendo a “la Concha” con frecuencia. Sin embargo metidos en plena dorsal del Capilla rodeado de tremendas rocas afiladas como cuchillos donde había que ir manteniendo el equilibrio para no meter el pié entre las grietas que íbamos esquivando a cada paso, le terminó confesando al guía de cola, que acababa de salir de una lesión de esguince de tobillo. Todo esto en un lugar desde donde darse la vuelta hacia el puerto del Rosalejo, resultaba mas complicado que seguir hacia la cumbre del Capilla, a la que nos aseguraba no tener fuerzas para subir. Afortunadamente con el espíritu recio y fuerte de la gente de su tierra y a pesar de la fuerte ventolera del norte que nos pegaba de costado, la acompañamos hasta la antecumbre del Capilla, donde por suerte el lapiaz nos da una tregua, pudiendo rodear el pico por su cara sur, mientras iba faldeando a media ladera, hasta que por fín enlazó con los compañeros que ya bajaban tras haber hecho cumbre. Donde aprovechamos para hacer la correspondiente foto de grupo y Valentín se hizo su ya clásica fotografía rodeado por sus musas. Mientras un grupo de privilegiados chavales sobrevolaban las cercanías de la cumbre en parapente, lo suficientemente cerca de nosotros, para escuchar como se hablaban y bromeaban entre sí. Tal y como teníamos previsto la ascensión a la cumbre se realizó en espiral, encarándolo por su parte izquierda, la que da vistas a la laguna de Fuente de Piedra y todas las vistas hacia el norte. Ni que decir tiene, que disfrutamos de unas magníficas vistas 360º alrededor, desde tan peculiar cumbre como es el Pico Capilla (1.186 m).

El descenso hasta el cruce de los tres “PRs” lo hicimos en un tiempo record, sin el menor incidente, a pesar de tan empinada ladera repleta de lascas sueltas, algún pequeño embudo y grandes escalones de los que te obligan a ayudarte de las manos. Sin olvidarnos del mar de aulagas que hay que esquivar antes de llegar al pradito donde se encuentra el mencionado cruce. Donde una vez reagrupados ya con Delia mas recuperada de sus molestias de tobillo, tomamos dirección este, por el olvidado sendero del PR. A-86 de la Ratilla, que hace referencia al nombre del cortijo donde comienza o finaliza este sendero que en todo momento discurre paralelo a la base de la dorsal noreste del Capilla junto a la cual fuimos caminando hasta que decidimos abandonarla, para dejarnos caer hacia el interior del pequeño valle que teníamos a la derecha encajonado entre el tajo de La Muela también a nuestra derecha y la dorsal del Capilla, a nuestra izquierda, viniendo a salir a las inmediaciones de la casa del Toril, donde enlazamos con la pista que ya nos llevaría hasta el Valle de Abdalajís. Completando así los dos últimos kilómetros flanqueados por campos de entre campos de cerezos, almendros y olivos, donde no faltó un grupo de cabras montesas y un grupo de chavales iniciándose en el bonito arte de la escalada ante la atenta mirada de sus “amigas”. Viniendo a salir a la fuente de “los lavaderos de la Reina” poco antes de las 19.00 pm haciendo nuestra entrada en el valle de Abdalajís, bajo las últimas luces del atardecer con la sensación compartida de haber disfrutado de otra inolvidable jornada de montaña, sin ningún incidente reseñable.

De todas formas aunque en general la ruta estuvo muy bien y les gustó muchísimo a la inmensa mayoría de participantes, se pueden sacar varias conclusiones dignas de tenerse en cuenta.

1º) El caso de los compañeros de Ronda que llegaron casi 20 minutos tarde cuando hacía un rato que todos los estábamos esperando ya dentro del autobús (8.48 am), nos recuerda para evitar este tipo de situaciones hay que salir como mínimo 30 minutos antes de lo que hayamos calculado, mucho mas si se queda a desayunar por el camino y no cuando se llega al destino para llegar mas tranquilos y sosegados.

2º) El rodeo con el autocar para llegar al punto de inicio, tras hacer la ruta preparatoria informamos a autoacres LARA de la anomalía de que había un tramo de la carretera de los embalses con limitación de tonelaje, pero al no contestarnos nada, interpretamos que no habría problemas. Después sobre el terreno el chofer, muy amable y profesional en todo momento al que no le habían informado en su empresa tuvo que llegar hasta Antequera, después a Campillos y ya por fin la carretera de los embalses, mientras hacíamos un improvisado tour turístico, aprovechando para dar algunas referencias de las localidades por donde íbamos pasando, que supuso una media hora de retraso respecto a lo que habíamos previsto. Lo cual supuso una media hora mas que si hubiéramos cogido la carretera de los embalses directamente desde el valle de Abdalajís (pero aún así iniciamos la ruta con tiempo suficiente para finalizar la misma con luz de día, como de hecho así fué).

3º) El caso de "Mª Teresa Sanderson" (nueva socia de Rota) que tuvo que abandonar en el primer punto de fuga nos recuerda que antes de apuntarnos a cualquier ruta o a cualquier otro tipo de actividad propuesta lo primero que tenemos que ver es el nivel de dificultad: "Media/Alta" y si el término medio es ambiguo, creo que con leer en la ficha de ruta distancia: 24 km y mas de 1.000 m de desnivel, ya está todo dicho y mucho mas cuando estamos hablando de una travesía de montaña, en una época del año como es el invierno, donde a poco que aflojes el ritmo o prolongues las pausas te pilla la noche. A la hora de inscribirnos en una ruta debemos ser responsables de nuestros actos y en caso de dudas consultar con los coordinadores o números de teeléfono que para eso lo dejamos y no solamente apuntame que soy socia. Ante todo debemos ser concientes de nuestras limitaciones y ser responsables de nuestros actos. Porque tener que abandonar una ruta por un percance nospuede pasar a cualquiera, pero tener que abandonar una ruta en el primer punto de fuga por falta de preparación física para una ruta de tales características es un error nuestro, del que sólo nosotros mismos tenemos la culpa y así hay que asumirlos y sobre todo aprender de los errores.

4º) El caso de la NO SOCIA y NO FEDERADA con ningún club: "Delia Mateos" nos lleva a respaldar una vez mas la teoría de que por desgracia no podemos ser tan permisivos con personas que además de que ni siquiera son socios de Pasos Largos, ni siquiera están federados con otros clubes. Por muy en forma que te aseguren estar antes de la ruta. ESto siempre llevará a que pagen justos por pecadores, pero para curarnos en salud no nos va a quedar otra al menos ara las rutas oficiales.

domingo, febrero 13, 2011

2ª edición, I Travesía Parque natural Sierra de Grazalema

El Lema: ENTRE PINSAPOS Y BOSQUES DE GALERÍA CAMINAR CON LOS AMIGOS ES UNA ALEGRÍA.
Travesía del Pinsapar de la sierra de Grazalema + río Majaceite
Entorno: Parque Natural Sierra de Grazalema (Cádiz)
Cómo llegar:
Desde Ronda o Málaga nos dirigimos hacia Grazalema, desde donde solo hay que tomar dirección Benamahoma y ya la siguiente localidad es El Bosque a donde llegamos en poco menos de media hora desde Grazalema. La Estación de autobuses de El Bosque se encuentra en la zona baja del pueblo.
Desde la zona del Estrecho: Por Alcalá de Los Gazules-Ubrique.
Desde Rota o Jerez: Por Arcos de la Frontera.
Desde Sevilla: Por Villamartín-Prado del Rey.
Alojamientos en El Bosque:
Hostal Restaurante Las Truchas, Avenida DIPUTACIÓN, 1 Telf. 956.716.061
Rancho Calvillo, Avenida DIPUTACIÓN, 5, El Bosque - 956 716 105
Mesón Restaurante El Tabanco C/ HUELVA, 3, El Bosque - 956 716 081
Casa Rural en la ribera del Bosque, Ribera del RIo S/N, El Bosque - 628 239 116
Distancia aprox. 17 km.
Desnivel aprox. Desde el inicio hasta el puerto de las Cumbres (km 3 de ruta unos 300 m de ascensión), desde el puerto de las cumbres hasta el final de ruta en el área recreativa del río Majaceite en la localidad de El Bosque unos 950 m de descenso.
Punto de partida: Inicio del sendero a unos 1.000 msnm, junto al km 22 de la carretera CA-531, Grazalema-Zahara de la Sierra.
Punto mas elevado: puerto de las cumbres (1.300 msnm), aprox. km 3 de ruta, a partir de aquí prácticamente todo es en descenso hasta el final previsto de ruta en el área recreativa del río Majaceite en la localidad de El Bosque 350 m
Tiempo aprox. Unas 6-7 horas, planteadas como ruta paisajística para amantes de la fotografía y la contemplación del paisaje.
Lugar recomendado para almorzar: Benamahoma donde aquel que lo desee podría comer en alguno de los bares o restaurantes de esta localidad..
Nivel dificultad: medio/bajo
Tipo suelo: sendero pedregoso y muy escalonado con predominio de amplios zig-zags hasta el puerto de las Cumbres, que comienza a llanear y descender adentrándonos en el pinsapar por un precioso sendero que finaliza en el puerto del Pinar desde donde continuamos por una pista terriza en pronunciado descenso hasta Benamahoma.
Tipo de recorrido: Lineal hay que dejar vehículos en el final previsto de ruta.
Mapa: Grazalema (1.050, I)
Recomendación: Cámara fotográfica, botas de trecking, gorra, bastones para quien tenga costumbre y ropa adecuada a los pronósticos meteorológicos previstos para esa fecha.
Alicientes principales: El privilegio de poder disfrutar de uno de los bosques de pinsapos mejor conservados del mundo con el impresionante telón de fondo de la cara norte de la sierra del Pinar.
Fecha de realización: sábado 12 de febrero de 2011
50 participantes confirmados el día previo, siendo finalmente 39 los que se presentaron entre los que acudieron estaban: Felix Rodriguez “El Lector”, José Guerrero “EL Geólogo”, Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Vicky Beltran “La Botánica”, Ángel Romero “El Guía del Desfiladero”, Rosario Méndez López “La perla del Aljarafe” Hermina Carballo Fernández “A Meiga das rías Baixas”, Reme Gallego García, Salvador Geyperman Moreno, Juan Luis de la Rosa “El Doctor House”, María de los Angeles García, Juan de Haro Escalona, Jesus Fco. López Torronteras, Fernando Durán, Severo “El Artesano del GPS”, Miguel Becerra “El Maestro Jedi”, Nieves Muñoz Moreno, Antonio García, Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza”, su mujer Rosa, Mª José Gacía Valenciano, Isabela Jiménez, Mª del Mar Ramírez “Mini o Wendy”, Juan Enrique Bolaños “El Profeta de Nervión”, Margarita Ramírez “Despacito y buena letra”, Alfonso “El Coloso de Benamahoma”, Melania Ramírez “Glamour en la Alta Montaña”, Francisco Javier Bohorquez “El Huevo”, “Serpa Carmona”, Javier Agarrado, Oliva “La Reina de la Pista”, Luisa López Aguilar, Mª Victoria López, Manolo Sánchez Martín "El Hacker", Antonio Jesús Figueroa, Emilia Herrera, Antonio Macías y un servidor Juan Ignacio Amador.
Siendo 11 las ausencias avisadas aquella misma mañana o no avisadas en la mayoría de los casos, impidiendo de esta manera que no participaran muchos compañeros que se quedaron con las ganas. Entre los 11 ausentes se encontraban los socios: Nieves Lobato, Bruno García Herranz, Mónica Martínez del Valle (que por segunda semana consecutiva nos dejaba tirados), Francisco Javier Ruiz Montiel, Pedro Aguayo Maldonado, Ana Morales López, Rosa Blanco y los NO SOCIOS: Mª Jesús Gutierrez, Mª José Peinado, Victor Manuel Muñoz y Javier Sánchez.
Descripción de la travesía del Pinsapar:
En esta ocasión el autocar sólo nos pudo acercar hasta el desvío hacia Zahara de
la Sierra que se encuentra entre Grazalema y El Puerto del Boyar por lo que nos vimos obligados a remontar un kilómetro de poco menos de 100 m de desnivel para llegar al teórico comienzo de ruta ubicado en la antigua escombrera, transformada hoy en una explanada con entrada apta para turismo, pero no para autocares, donde se encuentra la caseta del guarda que tras pedirnos la correspondiente autorización y tras comprobar el número de persona que íbamos nos permitió iniciar la ruta, no sin antes dar una breve introducción sobre la misma, además de las pautas básicas para el buen desarrollo de la misma y una explicación mas concreta del primer tramo que nos lleva desde el inicio del sendero (1.000 m) hasta el puerto de Las Cumbres (1.300 msnm), por un zigzagueante sendero en permanente ascensión bajo la sombra del pinar que flanquea la mayor parte de este camino, hasta poco antes de llegar al mencionado puerto donde echando la vista atrás ya pudimos comprobar de una preciosa panorámica sobre Grazalema, el embalse del Fresnillo, los tres Reyes de la Sierra del Endrinal: El Reloj, El Simancón y la Corona de los Yedrales, asomando por encima del agreste peñón Grande al sur y al sureste el resplandeciente brillo de la nieve sobre la parte alta de la Sierra de las Nieves.

Tal y como teníamos previsto en el puerto de Las Cumbres se hizo la primera parada de reagrupamiento y tras el primer trago, volvimos a provechar este emblemático emplazamiento para hacernos la foto de grupocon la piramidal silueta del San Cristobal al fondo. De hecho esta primera parte del recorrido coincide con la de la ascensión al San Cristobal y la mítica crestería de la Sierra del Pinar, hasta el punto donde nos cruzamos con una torrentera, por donde se inicia la ascensión de las dos rutas anteriormente mencionadas. Mientras que nosotros seguimos faldeando la ladera trazando una especia de herradura que finaliza junto a un pequeño prado cercano a unos magníficos cortados con vistas a Algodonales y la Sierra de Lijara aprovechando para hacer otra breve pausa y las fotos de rigor, aprovechando tan magnífico mirador natural.

Al poco de reemprender la marcha, siempre a un ritmo cómodo y sosegado para todos, dejamos a nuestra izquierda el sendero que llega hasta un pozo de nieve y unos 300 m mas adelante justo antes de meternos de lleno en el pinsapar, con el telón de fondo de las escarpadas paredes de la cara norte de la Sierra del Pinar, pudimos recrearnos durante unos minutos con una cabra montesa, que sin duda alguna acostumbrada al tránsito de los senderistas, posó cual modelo montañera mientras le sacábamos una bonita instantánea junto a los pinsapos donde se encontraba oteando el horizonte.
A nuestra derecha, mas concretamente al pie de las laderas que íbamos faldeando podíamos contemplar algunos tramos de la pista que comunica el puerto de Los Acebuches, cercano al comienzo sendero de La Garganta Verde en la carretera CA-531 Grazalema-Zahara, con el puerto del Pinar (1.044 m) hacía donde íbamos encaminando nuestros pasos a través de este mar de pinsapos en proceso de recuperación tras las talas que sufrió durante la primera mitad del s. XX encontrándonos de vez en cuando con algún que otro quejigo de buen porte, algunos sanos y otros de los que a penas queda el viejo tronco como aquel que aprovechamos para hacer unas simpáticas fotos.

La travesía del pinsapar propiamente dicha finaliza en el puerto del Pinar donde aprovechamos para hacer otra breve pausa recordando que en poco mas de una hora llegaríamos a Benamahoma, donde todo aquel que quisiera podría almorzar en cualquier bar o restaurante del pueblo. Iniciando desde aquí el prolongado descenso por la pista zigzagueante que atraviesa un bonito bosque de quejigos y encinas, dejando a media bajada una generosa fuente a la derecha del camino que finaliza con una berja donde nos encontramos con otro panel informativo de la ruta del Pinsapar. Entrando ya en la localidad de Benamahoma por su parte alta, pasando junto al cementerio, la entrada del Camping los Linares, la piscifactoría repleta de truchas, una fuente de máximo nivel de protección que quiso comprar Lanjarón, al igual que el emblemático nacimiento. Entrando ya en las calles del pueblo propiamente dicha donde todo el mundo dispuso de mas de una hora para comer cada cual en el bar o restaurante que quisiera. Habiéndonos citado a las 15.30 en el parking donde se inicia la ruta del sendero del río Majaceite.

2ª parte: De Benamahoma al Bosque por el río Majaceite
Distancia aprox. 5 km (sólo ida) Desnivel aprox. 50 m Nivel dificultad técnica: muy bajo Tipo de recorrido: lineal.Tiempo aprox. Según el ritmo se puede llegar a hacer incluso en menos de una hora, pero el lugar se presta a la contemplación del paisaje, escuchar el fluir del agua por el río, la avifauna, etc… Es un delicioso recorrido para hacer sin prisas.
Tipo suelo: senderos terrizos en ocasiones muy resbaladizos y a veces excavados en roca con algún que otro angosto puente que nos llevará de forma alternativa por ambas márgenes del río a lo largo del recorrido.

Reagrupados ya todos en el inicio del sendero y dada una breve charla sobre el ecosistema del bosque de galería que estábamos a punto de iniciar. Comenzamos este entrañable y relajante paseo que discurre junto a la cabecera del río Majaceite, que une las localidades de Benamahoma y El Bosque donde llegamos sobre las 17.30 demorándonos con un buen número de fotografías en cada uno de los mágicos rincones que nos ofrece este sugerente recorrido, en el que una hiperactiva Herminia y sus discípulas no dejaron árbol sin trepar ni roca sin subir para inmortalizar cada instante.

A lo largo del recorrido nos fuimos encontrando con varios paneles informativos tanto a nivel general de esta ruta, como del funcionamiento de los antiguos molinos y batanes junto a cuyas ruinas fuimos pasando. La presencia de terrazas, nos indican los restos de antiguas huertas, de las que sobreviven algunos frutales, como los que todavía se encuentran en las cercanías de Benamahoma. Al poco de iniciar este paseo, el valle se cierra, y aparece ante nosotros un bosque de ribera con sauces, álamos y chopos, en el que abundan las lianas, como siempre nuestro prestigioso profesor de Ciencias naturales pepe Guerrero, nos fue ilustrando a lo largo de toda la jornada, no ya sólo de cada una de las florecillas y los distintos tipos de árboles que nos íbamos encontrando, sino incluso de los matorrales menos conocidos, si señor, incluidos esos que normalmente nos pasan desapercibido.

Este hábitat suele ser frecuentado en primavera y verano los acrobáticos vencejos, abejarucos y mirlos. Entre la fauna, poco abundante en esta zona por la continuada presencia del hombre, destaca la nutria, recuperada en estos parajes que vuelven a ser habitados por varias parejas. También encontramos entre la fauna que vive en el río numerosos invertebrados. Mientras que en todo momento íbamos caminando a pocos metros del agua, disfrutando de pequeñas cascadas, rápidos y pozas, resultantes de la acción erosiva del río. El contraste de luces y sombras que provocan los árboles contribuyen a la belleza de este paraje, que en nuestro caso disfrutamos aún mas con las luces de la tarde.

Cerca ya de la localidad de El Bosque el valle vuelve a ensancharse, encontrándonos con una pista de tierra que de tomar a nuestra izquierda nos lleva hasta el Jardín Botánico (que suele abrir sólo hasta el mediodía), pero nosotros continuamos por el cauce del río, al llegar a la altura del área recreativa de El Bosque, donde se encuentra el restaurante La Trucha y el albergue juvenil de la Junta de Andalucía, nos mantuvimos en la orilla derecha del río, llegando en poco mas de 10 minutos a la parte baja del pueblo, muy cerca de la estación de autobuses que había sido punto de encuentro a primera hora de la mañana, donde de llegamos agrupados en buena armonía todos juntos hasta el punto de hacernos una última foto de grupo con el pueblo de fondo, incluida Rosa, la mujer de Paco Jaime, que no acostumbrada a las rutas de largo recorrido llegó con un dolor en la ingle, probablemente provocado por sobrecarga de abductores, aunque repuesta felizmente al día siguiente. Otra debutante en grandes rutas con nosotros fueron Margarita, que llegó con agujetas en el culo, pero pasando airosamente su prueba de fuego, al igual que todos los debutantes que aquel día venían con nosotros. Lo importante es que todo el mundo finalizó la ruta muy contento y disfrutamos de una jornada de cielos azules y una temperatura casi primaveral.

lunes, febrero 07, 2011

127 horas

Me ha parecido una película vibrante y altamente recomendable para todos a los que nos gusta el deporte de aventura. Si bien el protagonista es un perfecto dominador de la escalada además de magnífico ciclista de montaña, dominador de todos los terrenos al estilo de “El último superviviente”, la forma en que prepara su mochila al principio de la película, la imprudencia de no decirle a nadie a dónde va. Y la manera en que le hace frente a la situación del accidente, hacen de esta película, basada en una historia real, una obra imprescindible para los amantes del buen cine de aventura.

Después de la aclamada y multipremiada ‘Slumdog Millionaire’, Boyle cambia nuevamente de registro para producir, co-escribir y dirigir una historia verídica a la que éste le había echado el ojo años atrás.

Esa historia de 127 horas es la de Aron Ralston Lee, un alpinista estadounidense que en 2003 tuvo un trágico accidente mientras hacía senderismo en Blue John Canyon (Utah). Tras el desprendimiento de una roca, Ralston cayó en una grieta, con tan mala fortuna que la dichosa roca que cayó con él quedó trabada aplastando su antebrazo derecho y atrapándolo contra la pared del cañón.

Después de cinco días tratando, sin éxito, de liberarse, y ya sin apenas agua que poder echarse a la boca, éste optó por amputarse el antebrazo con tal de poder escapar de aquella prisión.

Las 127 horas que dan título a la película son el total de horas de sufrimiento que Aron Ralston padeció hasta ser rescatado. 127 horas de desesperación, pasando frío y hambre, gritando pidiendo ayuda y haciendo lo imposible para poder salir de ahí con vida. Las 127 peores horas de su vida.

Pese a lo reducido del escenario, Boyle no pierde su habitual dinamismo a la hora de rodar. De hecho, sin duda alguna desde mi punto de vista lo mas meritorio de la película dada la claustrofóbica situación son los constante malabarismos con la cámara durante el transcurso de la película, sacándose además varios ases de la manga para que el desarrollo de la historia no sea monótono ni se haga pesado sino todo lo contrario, resulte sumamente entretenido y visualmente muy ágil.

Ralston que sale al final de la película logró salvar su vida y, al año siguiente, documentó su historia en la autobiografía Entre la espada y la pared (y nunca mejor dicho…). Este libro es precisamente el que ha servido de base a Boyle y al guionista Simon Beaufoy (que ya colaboraron juntos en ‘Slumdog Millionaire’) para llevar a la gran pantalla la hazaña de este joven alpinista.

En este tiempo somos testigos de los diversos y fallidos intentos para liberar su brazo. Vemos como pasan las horas y se va quedando sin provisiones; cómo sus fuerzas disminuyen y cómo la esperanza de salir de ahí con vida se va convirtiendo más en un sueño que en una posibilidad real.

Boyle logra meternos no sólo en la piel de Ralston sino también en su cabeza. Preso de la desesperación, Ralston va trayendo a su mente recuerdos de su infancia, de su juventud y de días pasados. Piensa en su familia, en sus amigos e incluso en su antigua novia.

Pese a lo solo y desamparado que se encuentra, esos recuerdos nunca le abandonan. Su gente está ahí, esperando a que vuelva, y eso es lo que hace que luche por su vida. Una maldita e insignificante roca no puede interponerse a todo eso. Una recóndita grieta no puede convertirse en su sepultura.

Además de los recuerdos de Ralston, el director plasma en pantalla también sus pensamientos y sus sensaciones (cuando tiene sed, por ejemplo).

En una más que adecuada hora y media nos relata la historia de Ralston haciéndonos partícipes de ella, transmitiéndonos su angustia y su sufrimiento. Y se permite, además, dotar a la trama de algunos momentos de humor -humor negro, se podría decir-, que nos permiten tomar un poco de aire para afrontar la siguiente escena.

Uno de los momentos más duros no sólo de la película, sino probablemente de la historia del cine moderno es aquel en el que el protagonista se amputa el brazo. No estamos ni mucho menos ante una ejemplo de gore atroz y repulsivo al estilo Saw, pero la crudeza y realismo con el que se rueda (sí, hay sangre y se ve ‘todo’ perfectamente), impresionarán al mas pintado.

Pero ya sabemos que eso no son más que burdas artimañas publicitarias. Puede que no sea recomendable para estómagos sensibles, pero tampoco es para tanto.

Dicho esto, la película viene amenizada con animadas canciones que, en algunos casos, contrastan notoriamente con la dureza de las imágenes. Otras, cerca del final, son algo más acordes a lo que vemos en escena para poder transmitir con mayor intensidad las emociones de aquél instante.

En ese sentido, funcionan perfectamente el bien escogido tema de Sigur Rós (claramente identificable para los que ya conocemos a esta banda islandesa) como la certera banda sonora de A.R. Rahman, solemne y estimulante a lo largo de todo metraje.

Recursos narrativos y visuales a parte, no podemos obviar que gran parte del triunfo de esta película se lo debemos al bueno de James Franco.

Aunque fueron otros (Cillian Murphy, Ryan Gosling…) los que postularon o sonaron para el papel principal, finalmente éste fue a parar a Franco, al que hacía tiempo se le debía un rol protagonista con cierta enjundia.

Hasta ahora le habíamos visto participar en muchas películas como secundario (a destacar su papel en ‘Mi nombre es Harvey Milk’), a veces incluso con pequeños cameos.

Sus papeles protagonistas también fueron varios (y algunos de ellos, bastante resultones), pero a excepción de su trabajo en el televisivo biopic de James Dean (que le valió un Globo de Oro), éstos pasaron mayormente desapercibidos.

Ya tocaba, pues, que cayera en sus manos un papel tan jugoso como éste y con el que poder demostrar su talento. Y desde luego, lo hace con una creíble e intensa interpretación. Sobre sus hombre recae todo el peso del film, y supera la prueba con nota.

Con todo, Boyle convierte ‘127 horas’ en un relato enérgico y esperanzador sobre la naturaleza humana y sobre la vida. Y es que pese a la terrible situación que vivió Ralston, éste jamás dejó de hacer lo que más le gustaba e incluso volvió al cañón en el que pasó esas desesperadas 127 horas. El destino puso una piedra en su camino y tropezó, pero volvió a levantarse.

domingo, febrero 06, 2011

V Travesía Sierras Litorales: Sierra Canucha o de Los Cuchillos

El lema: Entre Monda, Ojén e Istán sobre los cuchillos de Canucha caminarán

Distancia aprox. 22 km. Desnivel aprox. 1.200 m Punto de partida: Ojén (365 m) Punto mas elevado: Picacho Castillejos, (1.232 m) Tiempo aprox. 8 horas Nivel dificultad: media-alta Tipo suelo: pista forestal los primeros kilómetros hasta la Loma de Los Cuchillos y por el Olivar de Juanar, el resto senderos pedregosos y arenosos, canchal por la crestería y campo a través en un par de tramos cortos pero intensos. Tipo de recorrido: Lineal. Mapa: Archivos históricos de los Duques de Juanar

Fecha de realización: sábado 5 de febrero de 2011, magnífica jornada de cielos despejados, con ligera brisa de levante, quedando aún nieve acumulada de la semana anterior en la Sierra de las Nieves y La Maroma.

44 Participantes: desde Ávila vino: Sean Brown “el Canadiense Errante”, desde Huelva Teresa “Arwen de Rivendel”, desde Sevilla Ildefonso Ruiz “El Vendaval del Moncayo” e Ignacio Ruiz “El Soltero de oro”, desde: Juan Luis España “El Messner andaluz”, desde Ronda: Herminia Carballo “A Meiga das rías Baixas”, Salvadora Garcia, Agustin Flores, Juan Luis de la Rosa (nuevo socio) y Paco Domínguez “El Reportero de las cumbres. En Ojén ya nos estaban esperando nuestros anfitriones: Celia “La Hechicera du Sao Paulo”, Darío “El Magnífico”, desde Alhaurín el Grande: Noel “Gran Maestre” y su gregario de lujo Juan “El Punky”, desde Casarabonela: Lourdes del Río López “La Centella de Sierra Prieta” y Rosa Blanco “La Rosa de la Comarca”, desde Campanillas: Juan Carlos Pérez “El Portador del Anillo” y Paqui “La Reina del Chocolate” y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza”, Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Victoria Beltrán “La Botánica”, Rosa Romero “El Bicho del Bosque”, Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara”, Ilse Bullerdieck “La Gacela de la Selva Negra”, Patricia López “La Chica que miraba a las estrellas”, Miguel Ángel Buitrago “El Hombre que sabía demasiado”, Eduardo Campos “El Padre Carras”, Jacobo Salvado Platero (socio 278), José Guerrero Ramírez “El Geólogo”, Ana García “La Belleza del silencio”, Kostas Hadjisotiriou “El Pirata Chipriota”, Silvia Mérida “Silvestre”, Celia María León Rodríguez (socia Nº 46), José Manuel Alonso Bardón (socio nº 21), José Luis Guzman “Super Tivolino”, Guillermina Montañez, Jon Webster “El Huracán de Sheffield”, Mariola, Auro “El Tulipán del Coto”. Los organizadores: Valentín García Vioque “El Rey de la Montaña”, Paco Leal “Docor Leal”con la inestimable colaboración de: Los Duques de Juanar: Ana Bueno y Fernando Jiménez

Con las ausencias no avisadas de: Mónica Martínez del Valle (socia Nº282)

Francisco Javier Ruiz Montiel (socio Nº281) “El Hombre de Cromañón”,y José Fernández “El Guerrero Americano” (socio Nº246)

1ª parte: Crestería de Sierra Canucha:

Escasos minutos después de la hora prevista ya estábamos todos los allí presentes montados en el autobús que nos llevó desde Ojén al inicio de ruta al final de los Llanos de Puzla mientras “A Meiga das Rías Baixas” que se mostraría muy comabtiva durante toda la jornada en el grupo de cabeza, repartía las tarjetas federativas disponibles de los compañeros que habían venido.

Una vez dada la bienvenida oficial a todos los participantes, repartidos los mapas y dada una breve charla sobre las pautas a seguir, la ruta y el entorno por donde discurriría. Nos pusimos en marcha no sin antes pasar por el maletero del siempre generoso y detallista Doctor Leal que obsequio a cada participantes con dos ricas naranjas de su huerto. En total mas de 80 naranjas que fueron consumidas con mucho agrado por todos los compañeros. Partiendo desde las balizas del GR.- 243 Sierra de Las Nieves iniciamos la caminata, por la pista asfaltada que pasa junto al mítico “puente de hierro de Monda” llevando la compañía del arroyo Seco a nuestra derecha, los primeros metros de ruta bastaron para que José Guerrero Ramírez “El Geólogo” exprofesor de Ciencias Naturales de Manilva nos mostrara sus grandes conocimientos en botánica, llegando a identificar mas de 8 tipos de plantas aromáticas en las paredes que llevábamos a la izquierda.

Al llegar al primer cruce de caminos a unos 800 m. del inicio, abandonamos la pista asfaltada por la que avanzábamos, con varios ramales, tomando la pista de la izquierda, dirección sur. Para iniciar la ascensión de aproximación a nuestro objetivo por una vieja pista forestal que va ganando altura rápidamente, llevando a nuestra izquierda el arroyo Cañada Canucha que nos separa de algunas huertas donde los almendros ya estaban en flor. De una forma prolongada pero sin tregua, fuimos ganando altura entre redondeadas lomas pobladas de matorral mediterráneo, hasta llegar a “La Fuente de la Palma” (620 m.) donde a penas paramos pués tan sólo acabábamos de empezar la ruta y para colmo se encontraba en una umbría bastante fría como para detenerse por lo que decidimos continuar en prolongados zig-zags hasta el final del carril, donde se hizo una parada tipo kit-kat. Recreándonos con las vistas hacia el norte de los primeros lienzos nevados de la sierra de Las Nieves, las inconfundibles siluetas de Sierra Prieta y Cabrilla con Alozaina y Yunquera a sus piés, así como gran parte del Valle del Guadalhorce hasta Teba y su Hacho, el Huma, Capilla, tajo del Cuervo y la cercana localidad de Monda coronada por su castillo.

Dejando atrás la pequeña plazoleta en la que moría el carril del carril, finalizaba la fase de aproximación y comenzaba la ruta montañera de verdad. Adentrándonos ahora por un perdido sendero de cazadores que se abría paso entre abundante aulaga y romero. Al poco de comenzar la zona mas próxima al filo de los cortados que llevamos a nuestra izquierda se presenta ante nosotros como el camino mas despejado para progresar sin dificultad al tiempo que vamos disfrutando de unas vistas espectaculares a nuestra izquierda, este, sobre: Sierra Alpujata y la Sierra de Coín por donde discurrió la anterior edición de la Transmijeña, y Los Llanos de Puzla, un enclave precioso al pié de estas montañas de no ser por la presencia de dos cercanas canteras que afean el paisaje. ¡Ojalá que siempre se respetara la ley de regenerar cada cantera explotada a los 10 años de su apertura, para volverla a integrar en el paisaje con la reforestación de sus laderas y que no se abriera ninguna mas hasta que las mas antiguas estén completamente reforestadas con pinos o cualquier otro tipo de árbol que no perjudique a las especies de cada zona en cuestión, como el caso de los eucaliptos que tan erróneamente se han utilizado durante años en España.

Con la vista puesta en la crestería cada vez mas cercana a nosotros, donde destaca la piramidal silueta del Alto de Canucha ó El Cuchillo, seguíamos caminando a buen ritmo no sin precaución y salvando algunas grietas y agujeros que parecen chimeneas, Valentín “El Rey de la Montaña” que iba de guía de cabeza en aquellos momentos, animado por el impresionante estado de forma de los galgos que llevaba con él como: “El huracán de Sheffield”, “A Meiga da Rías Baixas”, “El Gran Maestre”, “El Punky”, “El Corsario de Sierra Almijara”, “Silvestre” o el mismísimo “Padre Carras” pegaron un hachazo abandonando la disciplina del grupo, justo donde se llega a un roquedo, desde el que girando a la derecha se enlaza con el sendero que en dóciles zig-zags nos sitúa en el collado Canucha. Mientras que ellos siguieron al filo de los cortados hasta alcanzar la divisoria de aguas ya en la crestería de Sierra Canucha propiamente dicha.

Mientras el Gran Paco Leal y el Duque de Juanar guiaban al grupo por el sendero anteriormente mencionado hasta alcanzar poco después la divisoria de aguas en el collado Canucha (1.066 m.), reagrupándonos unos 200 m mas adelante con los escapados para hacernos la foto de grupo con la crestería como telón de fondo.

Tras dar un pequeño toque de atención recordando que nadie caminara por delante del guía, cogiendo el Doctor Leal la cabeza del grupo, se recuperó un ritmo cómodo para todos avanzando de forma compacta por el antiguo de esta sierra muy poco frecuentada con vistas sobre los valles de los arroyos Granadillos, Perdigón y Jarretes tributarios del río Verde, con la majestuosa presencia del Torrecilla siempre a nuestra derecha, cuya cumbre seguía cubierta con un precioso manto blanco. Un desconocido “Padre Carras” volvió a abandonar la disciplina del grupo, caminando literalmente por la mismísima crestería hasta toparse con la impresionante pirámide del Alto Canucha o El Cuchillo(1.206 m), que fuimos dejando a nuestra izquierda, mientras el sendero que lo rodea por la cara oeste de su base, nos mostraba una posible vía de ascensión por su cara sur, que se quedaron con las ganas de hacer un motivadísimo: Juan Luis España “El Mesnner andaluz”, “El Gran Maestre” y “El Vendaval del Moncayo”, que este año han alcanzado puestos de Champios League en el ranking de montañeros, junto con Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara”.

Breves paradas de reagrupamiento al trasponer cada una de las lomas que íbamos dejando atrás propiciaron que casi siempre hubiera contacto visual entre la cabeza y la cola del grupo. Mientras el sendero describe una prolongación de toboganes que finaliza a la altura de un pequeño pinsapar plagado de jóvenes ejemplares que han crecido con tanta fuerza que han hecho desaparecer el sendero. Dados los consejos oportunos para tomarse este tramo con tranquilidad y sobre todo que nadie se quedara aislado del compañero de adelante y el de atrás, alcanzamos la mítica encina solitaria donde se disfruto de un magnífico almuerzo montañero, bajo un radiante sol primaveral y una ligera brisa que tras el esfuerzo realizado propiciaron una pausa muy reconfortante y reponedora. Unos antes y otros después de almorzar aprovechamos para hacer cumbre en el cercano pico Castillejo (1.238 m), con espectaculares vistas de la crestería hacia el norte, además de los hitos anteriormente mencionados y al sur toda la zona de transición hacia Sierra Blanca pudiendo distinguir la Cruz de Juanar ó El Lastonar eclipsando a La Concha. Un amplio tramo del Rif en Marruecos y la Sierra Real hacia el oeste, ya al otro lado del valle del río Verde y hacia el este en la distancia Tejeda con la maroma nevada, Almijara, El Maestrazgo y Sierra Nevada.

2ª parte: del pico Castillejos a Ojén por la Cruz de Juanar:

Reanudada la marcha tras el almuerzo, avanzamos por un angosto sendero entre romero, juncias, aulagas y otros matorrales espinosos, en dirección sureste, hasta enlazar, 500 m mas allá, con el famoso sendero circular de José Lima, catalogado como P.R. A-278 Juanar-El Pozuelo, a la altura del “Puerto del Pozuelo”, donde el sendero pasa entre dos grandes pinos. Donde volvimos a reagruparnos para recordar que después de tan prolongada pausa y aprovechando la docilidad del terreno prácticamente llano por donde discurriría la ruta a continuación, teníamos que incrementar una marchita bien para que nos pillara la noche si queríamos completar la ruta rematando con la Cruz de Juanar. Y a buen ritmo de forma muy compacta progresamos dirección suroeste, pasando por el “Rodar de los Pinsapos” desde los que podemos distinguir fácilmente los míticos cerros Abanto y Alcojona al noroeste y, al oeste, La Fulaneja y el Cerro de la Zaina. Una cría de topillo extraviada en medio del camino, hizo que la cabeza se detuviera unos instantes, para ponerla a salvo bajo un matorral cercano.

Unos 500 m después de pasar junto a un enorme pino con grandes ramas a modo de candelabro. Llegamos al primer punto de fuga, donde tres compañeros hicieron uso del comodín de la versión reducida llegando en poco mas de 15 minutos, por el camino zig-zagueante camino que descendía de frente al Refugio de Juanar, donde previsoramente ya habían dejado un coche a primera hora de la mañana. Tomando nosotros el arenoso camino de la derecha, dejamos a nuestra izquierda el espectacular hito geológico conocido como “Las agujas del Púlpito”, una auténtica preciosidad perfectamente complementada por las formaciones imitativas que nos encontramos a sus pies tal y como entrábamos en el que en su día bautizamos como “El valle de los Dinosaurios” otro paraje realmente precioso que inspira una paz infinita, donde enlazamos con el PR. A-167 Ojén-Istán, de manera que comenzamos a ascender hacia nuestra izquierda para alcanzar el puerto de Las Viborillas, desde donde iniciábamos un descenso a tumba abierta por el serpenteante y arenoso sendero que nos lleva hasta el precioso bosque de pino canadiense o monterrey, alcanzando en escasos minutos el famoso cruce de senderos, que te indica tres direcciones: Istán por donde nosotros veníamos desde el oeste, La Concha dirección sur, hacia donde continuaría ascendiendo la mayor parte del grupo para coronar la Cruz de Juanar y Ojén-Refugio de Juanar, hacia el este, opción que escogimos una tercera parte del grupo por distintos motivos que iban desde la prudencia de compañeros/as que no querían forzar mas la máquina tras recientes lesiones o convalecencias, darse por mas que satisfecho con todo lo que ya llevábamos recorrido, comenzando a partir de aquí el descenso hasta Ojén como de hecho se había planificado antes de la propuesta final de alargar la ruta incluyendo la Cruz de Juanar, o motivos laborales por parte de algún compañero que se tenía que incorporar a su puesto de trabajo antes de las 20.30 pm. Despidiéndonos en este cruce los dos grupos el mayoritario que tenía que continuar la ascensión a La Cruz de Juanar a un ritmo alto y el minoritario que tenía la gran ventaja de finalizar la ruta sin prisas disfrutando de todos los hitos paisajísticos del camino todavía con luz de día.

Y así fue como después de dejar atrás el olivar de Juanar, se inició el descenso hacia Ojén entre un tupido bosque de pinos que enmarcaban el picudo cerro Nicolás y el de La Perdiz a a nuestra izquierda. A través de un sendero muy arenoso y escalonado, con algunas tablas a modo de trampolín para la práctica de bicicletas de descenso por donde ya nos imaginábamos a Valentín saltando tras descender de la Cruz de Juanar, una hora mas tarde (calculábamos nosotros). Cuando este sendero que en su último tramo discurre por el mismo cauce del arroyo de Almadán, nos obliga a caminar sobre terreno muy pedregoso, que con la última hora de la tarde ya comenzaba a recibir relente haciéndose muy resbaladizo, temiendo por los compañeros que pasarían por allí mas tarde, quien sabe si ya de noche, la prolongación de la cañada salva la carretera Marbella-Coín, a través de un túnel de 150 m perfectamente limpiado que siempre le da un toque de emoción al tránsito por la oscuridad, viniendo a salir directamente al cortijo del Cerezal, alrededor del cual el ayuntamiento de Ojén ha tenido la brillante iniciativa de acondicionar una especie de jardín botánico, no escatimando en una buena colección de paneles informativos sobre las numerosas especies botánicas de las que una vez mas disfrutamos hasta finalizar la ruta en las mismas calles de Ojén a la que llegó este primer grupo haciéndose la foto de rigor con el telón de fondo de este bonito pueblo de postal como colofón de oro para finalizar esta V Travesía Sierras Litorales, con la incógnita de cómo y cuánto tardarían en llegar el resto del grupo.

Incognita que iba a ir quedando despejada con varias llamadas realizadas una hora después, camino ya del trabajo.

Al día siguiente Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara” nos escribía el siguiente correo: Hola juani, te mando éste mail para relatarte la última parte de la ruta que no pudiste disfrutar. Una vez nos separamos, comenzamos la subida por entre los pinos por una pista que ascendía suavemente, pero por la que subíamos como si el mismisimo Balrog de Moria nos persiguiese. Al poco, la pista se transforma en un sendero flanqueado por aulagas, que cada vez se iba empinando más y más. Justo cuando el sendero se bifurca hacia la Cruz de Juanar o sigue hacia La Concha, hicimos un reagrupamiento, mientras, Jon “El Huracán de Sheffield” habia llegado a la Cruz en tiempo record. En pocos minutos, y tras un último gran esfuerzo, llegamos a la cumbre, media hora después de habernos despedido de vosotros en el cruce de senderos.

Alli pudimos disfrutar de estupendas vistas de la costa malagueña y de África. La verdad es que echábamos de menos sudar un poco, y la subida no defraudó. Tras las fotos de rigor, descendimos por la otra ladera, pero tres compañeros se confundieron y bajaron por el mismo lugar que subimos, al llegar al cruce de la concha, tuvieron que volver a subir a la cima, al tiempo que Valentín “El Rey de la Montaña” y Fernando “El Duque de Juanar” acudían a su búsqueda, para reconducir su descenso por la cara noreste hasta la pista forestal en las inmediaciones del olivar de Juanar donde todos le s estábamos esperando. Tras el retraso que eso supuso, reemprendimos la marcha nuevamente, y en escasos minutos llegamos al cruce donde tomamos el sendero a Ojén. Ya a éstas alturas, aunque había luz aún, íbamos preparados con los frontales y linternas, ya que éramos conscientes de que la noche se nos echaba encima. Y así fue, aun por el sendero nos cogió la noche, atravesamos el túnel bajo la carretera, Marbella-Coín y enfilamos hacia Ojén bajo un cielo estrellado, y una luna que aparecía tras los árboles. Finalmente nos plantamos en el bar superadas las 10 horas de caminata, cerca ya de las ocho de la tarde. Una ruta estupenda, una ruta muy completa por lugares desconocidos para mi.

Y Juan Luis de la Rosa uno de los dos compañeros que se quedaron extraviados al inciar el descenso desde la Cruz de Juanar hacia el olivar nos enviaba otro e-mail:

Hola: ME gustaría con este mensaje agradeceros la inolvidable ruta de ayer. Es la primera que hago como socio de Pasos LArgos y superó con creces mis expectativas. La travesía fue preciosa, vuestra organización y labor de guía excelentes y el ambiente que se respiraba entre tanta gente maravillosa muy abierto, cálido y acogedor.

No tengo los mails de los otros guías Valentín y Fernando -a quien agradezco especialmente la vueltecita a la Cruz de Juanar para subsanar nuestro despiste y su generosa amabilidad- pero también les agradezco su excelente labor al frente del grupo.

Gracias y ojalá sean para mí la primera de muchas rutas con vosotros. Disculpad por no despedirme ayer, pero quería llegar pronto a Ronda y no interrumpir a quienes ya os conocíais de más tiempo.

Un abrazo, Juan Luis de la Rosa