lunes, octubre 05, 2015

Ascensión al pico Ventana (1.298 m), desde Montejaque.

Pueblos de Referencia: Benaoján y/ó Montejaque.
Punto de encuentro: 10.00 explanada cementerio de Montejaque.
Cómo llegar: Si venimos desde Málaga, normalmente lo haremos a través de la carretera que une Ronda-Sevilla (A-374), poco después de salir de Ronda dirección Sevilla, nos desviamos a la izquierda para tomat la MA-7401, Ronda-Benaoján-Cortes, tomando posteriormente el desvío a Benaoján, junto a la cual pasaremos para llegar inmediatamente después a Montejaque por la MA-8402. Justo antes de entrar en Montejaque tras una última curva de izquierda a la derecha sale una pista asfaltada por donde se accede al cementerio nuevo (680 msnm), que coincide con el inicio de ruta, ya que aquí parte el sendero que nos lleva a la ermita. Justo a los pies del curioso zig-zag que veremos a la derecha de la carretera, muy cerca ya de la entrada del pueblo, es un hito visual lo suficientemente llamativo, para que lo localice a la primera cualquier persona, aunque sea la primera vez que va a Montejaque.
Si venimos desde Sevilla o Cádiz, unos 15 km antes de llegar a Ronda por la A-374, nos desviaremos a la derecha por la derecha MA-8403, que pasa por delante del hotel rural Cortijo Las Piletas, y unos kms mas allá entre el peñón del Mures y el imponente cerro Tavizna, llegando finalmente a Montejaque.
Entorno:Perímetro Nororiental P. Nat. Sierra de Grazalema
Distancia aprox. 16 km
Desnivel aprox. 785 m
Punto mas elevado: Pico Ventana (1.298 m)
Punto mas bajo (final de ruta): Benaoján (680m)
Tiempo aprox. Unas 6 horas (sin incluir pausas)
Nivel dificultad: Medio-Alto (asequible a cualquier persona que esté en forma y muy acostumbrada a realizar rutas de montaña por terreno kárstico similar al Reloj, Simancón).
Tipo de ruta: circular en sentido contrario a las agujas del reloj.
Tipo suelo: 65% sendero pedregoso por zona de lapiaz. 15% carretera Benaoján-Montejaque, pista terriza o semi asfaltada al inicio y final de ruta. 10% directamente canchal en zona de cumbre. Por lo que las clásicas botas de trecking resultan muy recomendables en esta ruta.
Fecha de realización y meteorología: sábado 3 de octubre de 2015, cielos parcialmente cubiertos la mayor parte del día, que acompañados de una agradable brisa del suroeste, fueron nuestros mejores aliados a la hora de atravesar y explorar ese enorme canchal que es la Sierra de Juan Diego.
Participantes:
Desde Cádiz capital vinieron: Manuel Limón “Premio Nobel de Senderismo” y Ana Diánez “la Arqueóloga”.
Desde Sevilla Capital: Ángel González “El Gladiador de Itálica” y Maria Jesús Benítez “la Campesina Bolchevique”. Desde Cabra (Córdoba”: Rafael García Aguyó “El Califa”.
Desde distintos puntos de la provincia de Málaga: Ilse Bullerdiek “La gacela de la Selva Negra” (Medallaa de Plata en la maratón de las Olimpiadas de Munich 1972), Pepe Guerrero “El Maestro Geobotánico”, El Doctor Leal, Lena “La Amazona Bielorrusa”, Paco Castillo “El Generoso”, Miguel Fortes “El Marqués de la Viñuela”, Rafael Bravo “El Retorno de Elvis”, Mariano “El Ingeniero de Telecomunicaciones”, Sonia Castro “Catwoman”, Javier Ruiz “El Hombre tranquilo”, Marlise y Manuel Esteban.
NO SOCIOS: Ana Martínez, Manuel Álvarez, Daniel Fernández y Amaya Flores.
(Esta foto fue hecha por Manuela y Reinaldo desde la ferrata de Montejaque)
Resumen del itinerario: en el enlace de abajo tenéis la crónica de la última ascensión al ventana, que va a coincidir en gran parte con nuestra ruta, si bien en esta ocasión el inicio y final serán diferente. En vez de acceder a La Canchuela por el inicio del Camino hacia Los Llanos de Libas, accederemos al cordal de la sierra, directamente desde el barrio nazarí de Montejaque, y desde allí a un bonito mirador que domina el espectacular entorno montañoso del pueblo, presidido por el imponente cono del cerro Tavizna al Norte de nuestra posición.
Y en el tramo final al llegar a Benaoján continuamos por el tramo de 2 km de carretera que la separan de Montejaque.
A tener en cuenta:
La ascensión al pico Ventana o “La Ventana” como la llaman los lugareños, se puede realizar con inicio desde Benaoján, Montejaque, los Llanos de Líbar, desde el km 3 de la carretera MA-501, Benaoján-Cortes de La Frontera, circular o líneal dejando coches en el final previsto de ruta. Por ejemplo empezando en Montejaque y habiendo dejado previamente coches en Benaoján como hicimos en diciembre 2012. 
1ª por las calles de Montejaque:
Al llegar al punto de encuentro fijado aquel día en la explanada del cementerio de Montejaque, nos llevamos la sorpresa de coincidir con nuestros compañeros de Pasos Largos que estaban preparando los últimos detalles para iniciar la “Travesía Arriera Montejaque-Grazalema” vestidos de bandoleros y bandoleras en numerosos grupo y acompañados por varios borricos en homenaje a la Andalucía Romántica de Antaño. Travesía de gran popularidad en la Serranía de Ronda camino de convertirse en atracción turística en los pueblos escogidos para la ocasión cada año.
Ni que decir tiene que después de tantos años de amistad y rutas compartidas, no dudamos en hacernos una improvisada foto de grupo con los compañeros que se encontraban más cerca de nosotros, cuando Don Fernando Ruiz ya había iniciado la charla oficial de inicio de ruta. Minutos después nos despedíamos en medio de un ambiente de gran cordialidad deseándonos ambos grupos una buena jornada senderista.
Minutos mas tarde de que partieran nuestros compañeros de Pasos Largos y una vez repartidos los mapas y ficha de ruta y dada la charla de introducción a la misma, echábamos a andar dejando atrás el serpenteante camino empedrado de la Escarigüela que remonta los tajos de la sierra del Algarrobo y pasábamos junto al cartel de Bienvenidos a Montejaque con dicho pueblo ya a tiro de piedra y el imponente telón de fondo del Hacho popularmente conocido como “La M o las tetas de Montejaque”, entramos al pueblo por la calle del Poeta Cristóbal Benítez, con azulejo incluido donde una placa reza:
Vivencia que en la flor de mi desvelo,
Al alma enraizada vas conmigo,
Montejaque otra vez estoy contigo,
Bajo la luz radiante de tu cielo.

Por ti este recio amor. Por ti este anhelo.
Y en mí llevo al paisaje y al amigo.
Por cuanto eras en mi yo te bendigo,
De mi honda raíz cálido suelo.

Los vientos de tu monte y de tu sierra,
Me dieron este amor para quererte,
Y este alma de afanes campesinos.

Y prendido al regusto de tu tierra,
Llevaré tu recuerdo hasta la muerte,
Cantándolo por todos los caminos.

Y una coplilla popular decía: 
Virgen de la Soledad
Extiende tu manto blanco,
Dale vino a Montejaque
Y agujeros al pantano.
La calle principal de Montejaque tiene el curioso nombre de Knittlingen, localidad del sur de Alemania situada en el Estado de Baden-Württemberg, y hermanada con Montejaque por la especial relación que ambas mantienen desde que en la década de los 60 un grupo numeroso de montejaqueños emigrara a dicha localidad en busca de nuevas oportunidades. El siguiente azulejo es el artesanal mapa con la fauna y flora del interesantísimo t.m. de Montejaque, unos metros más allá llegamos al lavadero de la Fuente Vieja, cuyo interior está perfectamente cuidado y remozado cual pequeño museo etnográfico, el manantial sigue alimentando dicho lavadero de aguas cristalinas, hasta el punto que muchos vecinos siguen viniendo a recoger agua para su consumo cotidiano, tal y como tuvimos oportunidad de comprobar a nuestra llegada. Unos metros mas allá en la acera de enfrente llama la atención un azulejo dedicado a la accidentada orografía de Montejaque, que como no podía ser de otra manera está situado junto al “Centro de Interpretación de la Espeleología del Parque Natural Sierra de Grazalema” donde entramos unos minutos para conocer este interesante Centro donde además del Sistema Hundidero-Gato y otras cuevas del Parque, también se habla sobre la historia de cómo se construyó el embalse de Montejaque y por supuesto la Fauna y la Flora del parque.
Todo ello situado en la misma Avenida de Knittlingen por la que seguimos avanzando en dirección a la plaza del Ayuntamiento, por encima de la cual ya destaca el pequeño cerro en cuya cumbre destaca un pequeño pinar de repoblación donde se encuentra el mirador del Karst. Seguimos viendo mas azulejos uno habla de la Emigración, otro de los bandoleros y las guerrillas contra los franceses, otro de la “mujer montejaqueña”, sobre un viejo ladrillo de adobe aún se puede leer: “Se prohíbe lavar bajo la multa de una peseta, año de 1870”, llegamos a la Plaza de la Constitución, donde un grupo de abuelos del pueblo nos mira con cierta curiosidad, tras el respetuoso saludo, pasamos entre el Ayuntamiento que dejamos a nuestra izquierda y la iglesia de Santiago el Mayor que dejamos a la derecha y tomamos la primera calle a la izquierda, siguiendo la flecha que nos indica, la dirección a seguir entre las empinadas callejuelas del barrio Nazarí, popularmente conocido como “El Castillo” hasta que llegamos al estratégico mirador del Karst, que corona el denominado cerro del Castillo. 
Éste no es un mirador al uso con su barandilla y panel informativo, además de eso está equipado con una fuentecilla, varios banquitos de madera al amparo de unos pinos de repoblación, varios paneles informativos y además nos permite disfrutar de unas vistas privilegiadas del entorno que aprovechamos para hacernos un par de fotos de grupo con el hacho de Montejaquea la izquierda (N-O), el cónico y desafiante cerro Tavizna (N), y a la derecha (E) los tajos de la sierra del Algarrobo por donde discurre la espectacular vía ferrata de Montejaque. Bajo el cerro Tavizna, el peñón del Mures y su prolongación por la sierra del Algarrobo discurre el sistema Hundidero-Gato, a los pies de los tajos de la sierra del Algarrobo, también podíamos contemplar parte de la Nava o  poldje de Benaoján con su impecable campo de fútbol de hierba artificial que ya quisieran para sí muchos distritos de capitales de provincia.
Y allí estábamos nosotros con unas bonitas vistas de Montejaque a nuestros pies, rodeado de una orografía espectacular para los amantes de la montaña, aunque bastante dura y áspera para vivir de la agricultura. La palabra Montejaque deriva de la unión de la palabra castellana “Monte” y la palabra árabe Xaquez” que juntas significan "montaña perdida", aunque en una traducción mas libre sería: (pueblo)  “perdido entre las montañas”. Durante los siglos de ocupación musulmana, en el lugar donde hoy se encuentra el mirador del karst hubo una alcazaba medieval, con sus minaretes, desde donde se vigilaba todo el entorno que desde aquí podemos contemplar, en una época en la que tuvo notable importancia dentro de la zona. Esta construcción desapareció completamente, quedando sólo su nombre “cerro del Castillo”.
De la época romana queda el lugar conocido como "El Puente", donde aún podemos ver los restos de un puente romano sobre el río Campobuche (ó Gaduares). En este mismo lugar, los montejaqueños ganaron una pequeña batalla a las tropas napoleónicas, estando comandados por el vecino José de Aguilar.
Montejaque perteneció al señorío de Don Miguel de Mañara. El pueblo se puede dividir en dos zonas: la parte alta, denominada "El Castillo", que es un laberinto de estrechas callejuelas donde se observa la huella árabe, donde se encuentra una de las cuatro fuentes con las que contó la localidad. Con sus casitas blancas, con cubiertas a dos aguas y tejas árabes, guardando casi todas ellas el tipismo serrano. Y la parte baja, que tiene un trazado más regular, con calles paralelas y simétricas. En esa zona está la iglesia y la plaza Mayor, que es el eje de unión entre ambos barrios. Con su vecino Benaoján (apenas a dos kilómetros) comparte geografía e historia. Y también el agua potable del Fresnedilla y las cuevas del Hundidero (t.m. Montejaque) y la del Gato (t.m. Benaoján).
Su término municipal es de unas 4.800 hectáreas con bastantes dificultades topográficas y, a veces incluso climáticas, siendo raro el invierno que no incluya alguna jornada en la que no amanezca nevada dicha localidad y todo su entorno. La despoblación que paulatinamente ha ido sufriendo desde finales del siglo XIX ha empezado a superarse gracias al impulso del turismo que ha logrado que alguna empresa de la zona se dedique a rehabilitar casas antiguas para su alquiler. También en su economía influye la modesta industria local ya que la agricultura es insuficiente, pues tan sólo el 25% del territorio es cultivable y apenas cuatro hectáreas son de regadío. Los principales cultivos son el olivar y el cereal, que se completa con los rebaños de cabras, ovejas, vacas y cerdos. Tiene gran arraigo la caza del conejo, no exenta de polémica  con los responsables  del Parque Natural Sierra de Grazalema. Gracias a su atractiva y espectacular orografía se ha convertido en todo un referente para el senderismo, la escalada y la espeleología, siendo numerosos los grupos que acuden cada fin de semana a Montejaque y Benaoján, además de las casas habilitadas para el Turismo Rural. 
2ª Parte. Ascensión al pico Ventana desde Montejaque:
Una vez nos recreamos con las magníficas vistas  que nos ofrece el mirador del karst, retroecedemos sobre nuestros volviendo a pasar junto a las últimas casas del barrio nazarí y en uno de los últimos callejones que continúan ladera arriba nos encontramos con una angarilla-somier, tan típica de la España rural donde casi todo se aprovecha y nos adentramos en el antiguo camino de la Sierra, adentrándonos de esta manera en la Sierra de Juan Diego, en este enorme canchal el color pardo dejado por el paso de las pezuñas del ganado sobre la abundante roca son  nuestra mejor referencias para no perdfer la estela de los tenues senderos en medio de tan enorme canchal. Siendo nuestro primer hito la era de La Niña Chica donde Ángel González “El Gladiador de Itálica” da una magnífica charla sobre cuándo, cómo y porqué se escogían las primeras horas de la mañana y las últimas horas de la tarde para trabajar en la era.
Una vez finalizada la charla en esta primera era, que forma parte del antiguo camino de la sierra, siendo el acceso mas directo hacia El Ventana, que se mantiene en dirección S,SO pasando por encima del agrio lapiaz del Rodadero. 
Pero nosotros giramos a la derecha, dirección OESTE, para salvar una elevación que nos separa de la siguiente dolina a la que llegamos, conocida como Los Lagunejos, donde visitamos una segunda era. Regresamos sobre nuestros pasos al punto donde accedimos a esta segunda dolina y volvemos a encarar una segunda elevación rocosa, dejando a nuestra izquierda un precioso castillete presidido por una yedra, rebasada esta segunda elevación, llegamos a lo que podríamos denominar la Vaguada Central de la Sierra, enlazando de este modo con el sendero que utilizamos la última vez para ascender a La Ventana.
Rápidamente este sendero “de huellas de ganado” se bifurca en dos, manteniéndose mas o menos por el centro de La vaguada el primero, que fue el que utilizamos la otra vez y otro que discurre en paralelo a la derecha, mucho mas cerca de la base de los Castilletes, que dominan la parte derecha en el sentido de nuestra marcha (vertiente occidental) de la Sierra de Juan Diego), siendo esta segunda la opción que escogemos para ver mas de cerca las maravillas del Torcal de la Romanadero por donde empezamos a ganar altura para acceder a una bonita elevación conocida como El Fuerte, pasando antes junto a otra era en un lugar bastante insospechado, siguiendo los sabios consejos de Don Manuel Limón “Premio Nobel de Senderismo”.  
Una vez nos recreamos con las vistas, para no perder nuestra trayectoria predominante S,SO, atravesamos una recóndita dolina y llegamos a un escalón que pone a prueba el límite de nuestra adrenalina a quienes peor llevamos el tema del vértigo con un destrepe escalonado de unos 4 m muy aéreo y aterrizaje sobre un tobogán con fuerte pendiente. En buen ambiente de camaradería, compañerismo y mucho humor: “El Hombre Tranquilo” y “Catwoman” aseguran mi posible zona de aterrizaje forzoso mientras la mano del Doctor Leal me agarra desde arriba la trabilla de la mochila, mientras sigo las instrucciones sobre donde ir colocando los pies en cada momento. Quien esté leyendo esta crónica con intención de emular este recorrido, no debe preocuparse mucho, si tiene la misma habilidad que el resto de mis compañeros que con gran soltura y osadía pasaron por allí como si nada, volviéndome a quedar con la sensación de ser “El Gordito de la clase” (si bien me sorprendo a mí mismo de mi modesta evolución de los primeros tiempos a hoy en día).
Después del mencionado destrepe, accedimos a una vía de descenso en suave pendiente
Nos devolvió al sendero principal  que discurre por la parte central de la gran vaguada o alargado lapiaz que preside esta zona de la sierra de Juan Diego, por donde volvimos a recuperar buen ritmo de marcha llegando en escasos minutos hasta las inmediaciones de  Los Hoyos de la Terrona, desde donde nos volvinos a desviar a la derecha, en busca de la denominada “Piedra Tortuga” que nuestro amigo Ángel González “El Gladiador de Itálica” especializado en localizar formaciones curiosas localizó a la primera, a pesar de ciertas reticencias por parte del grupo a perder momentáneamente lo comodidad del sendero principal, para evitar otro pequeño desvío y otra subidita extra. Pero como la exploración de las maravillas de la Sierra de Juan Diego, formaban parte principal del aliciente de esta jornada al final la mayor parte del grupo, fue en busca de la Piedra Tortuga y Vive Dios que la encontramos.
Donde quiera que posáramos nuestra mirada podíamos recrearnos con las formaciones kársticas de la misma Naturaleza, forma y dimensiones del Torcal de Antequera. De hecho, la mayor parte de las sierras que forman parte del Conjunto del parque Natural de la sierra de Grazalema, pertenece a las sierras ubicadas en las zonas externas de la Cordillera Bética, que tuvo su origen en los sedimentos calcáreos, depositados en el fondo del mar de Thetys, a partir del periodo Jurásico. Estos sedimentos fueron elevados durante la orogenia alpina, como consecuencia de la colisión de la microplaca de Alborán y la placa ibérica durante el mioceno inferior.
(Esquema de Salvador Pérez González)
Durante toda esta ruta caminamos sobre calizas jurásicas. Este imponente conjunto calcáreo se vio sometido a la acción erosiva de los agentes ambientales. Esta zona del parque alberga algunas de las cuevas mas espectaculares de Andalucía como el Sistema Hundidero-Gato, o la misma cueva de  La Pileta, que desde un principio actuaron como vía de drenaje de las aguas del cercano río Guadiaro y Campobuche (O Gaduares) aprovechando las aguas las grietas abiertas en la roca durante el plegamiento de las montañas bajo las cuales se encuentran. De este modo las cuevas se han ido formando y ensanchando sus galerías progresivamente desde el Plioceno.
A lo largo de la ruta en lo referente a la botánica, destacaríamos: Pastizal por toda la Sierra de Juan Diego, con algunas yedras sobre grandes paredones rocosos, así como algunas pequeñas encinas, higueras y acebuches. Matorral muy degradado con palmito, matagallos, retamas y aulagas en las zonas desforestadas.
Respecto a la fauna nos encontramos con varias cabras montesas a lo largo del recorrido, así como algunas ovejas en los lugares mas insospechados del Torcal del Romanadero, algunas chovas piquirrojas, roqueros solitarios y numerosos buitres pasando muy cerca de nosotros en las zonas mas altas de la sierra.
Un poco más allá de Los Hoyos de la Terrona, superamos una angarilla de forma limpia y respetuosa, accediendo a otra altiplanicie desde donde ya divisamos el boquete que entre dos tajos forma una especie de ventana con vistas al valle del Guadiaro, de donde toma su nombre esta montaña, pero unos 200 m antes de la misma, a unos 70 m del sendero que llevamos, nos asomamos a la entrada de una sima. 
Después nos asomamos a la mencionada Ventana y unos 150 m, mas allá dirección S-E, manteniéndonos siempre cerca del borde de los tajos, nos asomamos a una segunda ventana, algo mas ancha donde podemos distinguir una desvencijada placa metálica de coto de caza. Desde aquí a la cumbre, tan sólo nos quedaba superar, unos 100 m de distancia, por un terreno muy accidentado completamente cubierto de lapiaz, donde hay que negociar muy bien donde vamos dando cada paso y que roca escoger para dar el paso siguiente hasta alcanzar el escalonado pódium donde se encuentra el vértice geodésico de esta preciosa montaña conocida localmente como “La Ventana” (1.298 msnm), donde soplaba una agradable brisa, que invitaba a disfrutar del almuerzo montañero, siendo ya una hora prudencial, después de tan entretenida ascensión.
Las vistas desde la cumbre del pico ventana, son realmente magníficas, haciendo un resumen 360º  (S, O, N, E) podemos enumerar: Sierra Crestellina de Casares, Campo de Gibraltar, con el peñón y el Yabel Musa en los días claros,  extremo meridional del poldje de Líbar “Los Llanos de Líbar”, que  se extiende a lo largo de un sinclinal relleno de cretácico superior (“capas rojas” y flysch en el mapa geológico E. 1:200.000) limitado a E y O por dos anticlinales de las mencionadas calizas jurásicas, que dan lugar a una doble alineación de sierras según la dirección NE-SO. También podemos ver las sierras de Cortes, la sierra del Caíllo (Navazo de Villaluenga) con los tajos a cuyos pies discurre  la carretera de Villaluenga a Benaocaz . sierra de Ubrique - sierra del Endrinal con el Reloj, el Simancón y la Corona de Los Yedrales, sierra del Pinar (crestería del San Cristóbal al Torreón, techo de la provincia de Cádiz), a nuestros pies Los Llanos del Pozuelo, en la distancia la sierra de Líjar, parte de la cola de un pantano de  Zahara de la Sierras, cerros Lagarín y Las Grajas, cerro Malaver con Olvera al Norte Sierra del Tablón (Terril, techo de la provincia de Sevilla), la meseta de Acinipo, la meseta de Ronda con el pueblo de Arriate - Ronda con su Tajo, hacia el oeste, la sierra de Ortegícar con el Jarastepar y el pico del Conio en primer plano, por encima la sierra de Las Nieves,  peñón de Benadalid, valle del Guadiaro y Jimera de Líbar y Sierra Bermeja.
3ª Parte, Descenso desde el pico Ventana hasta Montejaque pasando por Benaoján:
Abandonamos el vértice geodésico, descendiendo por los escalonados bloques que nos sitúan en una zona abancalada al oeste del vértice geodésico, con vistas frontales a Los Llanos del Pozuelo y la sierra de Montalate y Mojón Alto frente a nosotros, una vez en la plataforma llana al oeste del v.g. giramos a la izquierda y afrontamos el primer tramo de descenso con un cómodo tramo escalonado de bancal, en bancal a lo largo de su cordal sur con vistas hacia los Llanos de Pozuelo que ahora quedan a nuestra derecha (oeste) y al sur (de frente, en el sentido de nuestra marcha) el cordal de la Sierra de Líbar que va del Pilón de La Zahíbe y las Pilas del Tunio hacia El Palo y el Martín Gil, que queda oculto por este último, disfrutando de uno de los paisajes de montaña más bellos y variados de Andalucía. Si bien, en la distancia las nubes que cubrían gran parte del cielo nos impedía disfrutar de la nitidez que nos hubiera gustado para poderle sacar más partido a las fotografías de localizaciones montañosas con zoom.
No tardamos en abandonar esta sucesión de planicies abancaladas por donde iniciamos el descenso disfrutando de un paisaje montañoso espectacular, pasando junto a preciosas piedras de calcita cristalizada. Y empezamos a encarar un pronunciado descenso donde la zigzagueante senda se puede perder fácilmente, si no estamos atentos a seguir el habitual reguero de color pardo que deja sobre estas calizas el paso del ganado.

EN TEORÍA: Tan pronto como llegamos a esta empinada pendiente con abundante piedrecillas sueltas, teniendo como principal referencia visual un pequeño cerro calizo de marcado perfil cónico allí abajo, debemos empezar a girar a la derecha, de modo que durante un trecho vamos teniendo vistas frontales hacia Los Llanos del Pozuelo dejando a nuestra derecha los restos de una edificación, quizá una antigua vivienda-refugio de pastores, de la que se conservan los muros, de mampostería sin argamasa. En su interior se levantan un par de pilares de madera que en alguna época sostuvieron una techumbre. Mas abajo llegamos a una segunda alambrada que se supera sin dificultad, ya en el otro lado de la valla, disminuye la presencia de plantas nitrófilas y toman el protagonismo las retamas,  los matagallos y los palmitos.
Al pie de la ladera por la que vamos descendiendo podemos ver la pista que de NE a SO se dirige desde el cortijo del Pozuelo a Cortes de la Frontera. Tal y como vamos descendiendo debemos ir girando a la derecha, rodeando el pequeño cerro cónico que veíamos desde arriba por su vertiente occidental, es decir, por la derecha en el sentido de nuestra marcha, llegando por fin a la era de Los Cigarrones. Lugar donde abandoné la Primera Edición de La Translíbica allá por octubre de 2004. Desde la era de los Cigarrones, tomamos dirección ESTE, enlazando con una antigua calzada empedrada del cortijo Baldío, con tramos muy bien conservados. Desde aquí se disfruta de hermosas vistas hacia el Valle del Guadiaro con la mole caliza del cerro del Conio, al otro lado del valle. A la izquierda de la calzada empedrada, concretamente al borde de un talud nos encontramos una pequeña pila de sección circular labrada en una piedra.
Mas adelante enlazamos con la pista terriza del cortijo del Pozuelo, siendo nuestra trayectoria predominante la N-E, por lo que por aquí llevaremos el sol a nuestra espalda, no muy lejos de aquí, ladera abajo, se encuentra la cueva de La Pileta, que va quedando atrás y a nuestra derecha. A la altura de la uvala tapizada de verde hierba donde pastan las vacas y nos encontramos con el esqueleto de un coche, lugar conocido como Hoyo del Niño Fernando, iremos caminando por  una pista terriza por la que caminamos flanqueados de altas retamas, marcharemos en una trayectoria paralela  a la carretera NA 501, Benaoján-Cortes de la Frontera, pero todavía muy por debajo nuestra, arriba a nuestra izquierda, podemos ver las dos aberturas desde donde nos asomamos poco antes de llegar a la cumbre y que debido a estar encajonadas entre dos tajos, se asemejan a la ventana de donde toma el nombre esta preciosa montaña.
EN LA PRÁCTICA: Al poco de abandonar la zona abancalada todavía cercana a la cumbre y descendido el primer tramo de ladera empinada todavía con vistas frontales hacia El Tunio y El Palo, no sé cómo ni por qué, pero el caso es que giré demasiado pronto a la izquierda, siguiendo lo que parecía una antigua senda de ganado que en algunos trecho parecía perfectamente marcada. Hasta el punto de que concentrando en no perder el rastro de la senda mirando el suelo entre el matorral, no me di cuenta de que ya no íbamos por la senda correcta y cuando me di cuenta ya habíamos descendido demasiado como para dar marcha atrás y ya nos mantuvimos firmes el pronunciadísimo descenso, por lo que parecía una escalera interminable, tomando dirección predominantemente OESTE, hasta venir a salir directamente al retamar de la uvala conocida como “Hoyo del Niño Fernando”, saltándonos el tramo de la Era de Los Cigarrones y la calzada empedrada del cortijo Baldío. Nos encontrábamos justamente por debajo de las dos "ventanas" a laas qque nos habíamos asomado poco antes de llegar a la cumbre.
La pista terriza que atraviesa Los Llanos (uvala) del Pozuelo no tarda en transformarse en sendero terrizo y pedregoso. Tal y como vamos llegando a Benaoján se puede adivinar porqué la empinada ladera sobre la que se asienta es conocida como El Rodadero y es que en más de una ocasión enormes rocas han rodado ladera abajo, cayendo sobre las casas del pueblo, varias de ellas han sido literalmente aplastadas tal y como pudimos comprobar cuando empezamos a caminar por las primeras calles del pueblo.


Noticias al respecto de grandes bloques de piedra que han rodado ladera abajo y caído sobre el pueblo de Benaoján:
(Septiembre de 2010) Benaoján traslada los 38 féretros que recibieron el impacto de una gran roca de mas de dos toneladas que rodó hasta el cementerio

La catástrofe del 22 de abril de 1945 (hay que darle una página hacia atrás de la que sale en el siguiente enlace):
Otra de las cosas que te llama la atención cuando pasas por Benaoján es mirar arriba y ver a los pies de un tajo en la parte alta del Rodadero, un montón de cruces blancas pintadas o labradas en roca, allí arriba según me contó mi amigo Manuel Becerra Parra de Benaoján,autor de muchos libros de botánica en la provincia de Málaga y mas concretamente de la Serranía de Ronda, el origen de las cruces se remonta a los primeros pobladores castellanos para cristianizar el territorio tras la reconquista. 
Y Durante los últimos 200 años, han sido exvotos que se pintaban allí, sobre todo por las mujeres del pueblo, cuando se hacía una promesa, se hacía una petición y también cuando “los quintos” se iban a la mili, para que hicieran el servicio militar lo mejor posible. Se pintaban con cal y se subía desde el pueblo a pintarlas. Es el tajo conocido como “Las Cruces”, como me contó mi amigo Carlos, también se puede entender como un vía crucis versión Benaoján..
El nombre de Benaoján parece que deriva del árabe “Ben Oján”, que significa: "Hijos de Ojan", posiblemente una tribu Bereber, aunque hay otra hipótesis menos probable que apunta a que podría venir de Ibn Uyan "Casa de Panaderos".
Muy cerca del pueblo de Benaoján, a escasos kilómetros, dirección Cortes, nos encontramos con el desvío que nos lleva a la Cueva de La Plieta, uno de los yacimientos prehistóricos mas importantes del Sur de España, si no, el que mas en lo referente al arte parietal del Paleolíticoy restos del neolítico, descubierto en 1905 por José Bullón Lobato,  y explorado y estudiado por los más prestigiosos arqueólogos europeos de principios de siglo XX, como: Willoughby Verner o Hugo Obermaier. 
La cueva reúne numerosas pinturas y grabados de estilo francocantábrico con representaciones de cérvidos, caballos, peces, cabras, toros, una foca, un bisonte, signos abstractos y figuras indeterminadas. Se trata de un importante conjunto que aporta interesantes datos sobre la expansión del arte paleolítico  fuera de sus áreas clásicas de desarrollo (N de España y SO de Francia). Asimismo se han hallado también figuras negras esquemáticas del Eneolítico y restos materiales neolíticos (cerámica pintada e incisa). No por casualidad, es uno de los principales atractivos turísticos de la Serranía de Ronda. Debido a la importancia de sus pinturas rupestres, fue declarada Monumento Nacional por el estado español en 1924. Su visita transcurre entre amplias salas y galerías con las formaciones más diversas y de coloridos naturales más variados: de lagos cristalinos, hasta la Gran Sima, impresionante abismo situado al final de la Sala del Pez. Las pinturas más antiguas son las de color amarillo: animales y signos.
La cronología de las pinturas abarca varios milenios, desde hace aproximadamente 20.000 años pudiéndose observar la evolución en la técnica pictórica desde las más antiguas representaciones naturalistas hasta las más tardías esquemáticas. Aún con esto suelen repetirse los motivos zoológicos  representados como puede constatarse en el caso concreto de los cápridos cuyas primeras manifestaciones se corresponden al solutrense medio y las últimas al magdaleniense superior
En la actualidad se puede visitar cualquier día del año del 1 de enero al 31 de diciembre, siendo su horario habitual es de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 18.00 horas. Entre octubre y marzo el mismo horario, pero el último pase es a las 17.00 horas. Previa reserva al 952. 16.73.43 La tabla de Tarifas (2015): Adultos: 8 € Niños (5 a 10 años): 5 € Estudiantes o grupos de más de 15 personas: 5 €
En Valle del río Guadiaro, encajonado entre las sierras de Libar y de El Oreganal, el Peñón de Benalauría y esa sierra intermedia entre Genal y Guadiaro que se prolonga hasta el Hacho de Gaucín, fue escenario de multitud de luchas  por la supervivencia del hombre prehistórico. La Cueva de La Pileta está considerada como un santuario de la pintura rupestre. La evidencia adicional de la presencia de colonos prehistóricos fue encontrada en el sistema Hundidero-Gato.
El castillo de Benaoján fue mandado destruir por los Reyes Católicos junto con los de Montecorto y Audita  en 1487. Benaoján es un tesoro arqueológico que podemos visitar siguiendo diferentes puntos de interés. Algunos de sus mosaicos-azulejos repartidos por el pueblo nos ilustran sobre su historia y tradiciones. Entre sus rutas de senderismo mas destacadas se encuentran la ascensión al Pico Ventana por donde hemos ascendido y los idílicos paseos junto al Guadiaro desde su Estación hasta Jimera de Líbar o prolongación hasta Cortes, aguas abajo. O bien desde su estación hasta la Cueva del Gato, aguas arriba.
Benaoján es un lugar muy rico en cuanto a cultura, con una historia que se extiende en el tiempo ha dejado leyendas que se transmiten de generación en generación, como la leyenda de la cueva de Benaoján que según cuenta la tradición tiene su entrada en algún lugar bajo la plaza del pueblo y penetra bajo la montaña conectando con las antiguas ruinas del castillo árabe. Se dice que esta cueva tuvo un alto valor estratégico mucho tiempo atrás, y que los habitantes del pueblo habían tomado refugio dentro de sus paredes para protegerse del asedio de las tropas cristianas. Se habla también de un gran tesoro escondido entre sus paredes de roca antes de que el acceso a la cueva fuera ocultado para siempre. Dicen que dentro de sus grandes pasillos se escuchaban los ecos de la plaza del pueblo, se describían grandes galerías donde uno se podría perder caminando.
Hay un dicho popular que dice que: “Las mujeres de Benaoján le pusieron un pleito al sol, porque al ir a Ronda lo tenían de frente y al volver por la tarde también (se entiende que en el Puerto de Ronda). La picaresca está en que ganaron el pleito: quedándose a dormir en Ronda.
EN TEORÍA, una vez en Benaoján, era nuestra intención continuar por el trazado que coincide con la etapa Nº24 Ronda-Estación de Benaoján, correspondiente al GR.249. Para ello nos dirigiríamos al final de la travesía principal, (Av. De La Constitución), como si fuésemos dirección Montejaque, tomaríamos a la derecha por la calle cementerio, que a lo largo de unos 300 m discurre paralela a la carretera que se dirige a Montejaque y que iría quedando a nuestra izquierda. Llevando a nuestra derecha la nava identificable como uvala cárstica, conocida como el Poldje de Benaoján, atravesada por el Arroyo de la Vega, localmente conocido como arroyo de Benaoján, junto al cual se encontraba el antiguo vertedero de Benaoján, actualmente aprovechado como zona de huertas en la zona conocida como La Vega. Tomando el camino recientemente asfaltado que gana altura a través de unos pronunciados zig-zags  hacia la sierra del Algarrobo (también conocida localmente como de Los Pajareros)hasta alcanzar el Puerto de Ronda, tomaremos el ramal de pista que sale a la izquierda y que en apenas 300 m nos lleva a una cortijo habitado que queda a la izquierda del camino que remonta una prolongada pendiente y que lleva a una inclinada planicie que coincide con la parte alta donde finalizan las vía ferrata de Montejaque, donde ya se toma un sendero que nos lleva hasta la ermita de la Escarigüela, desde donde teníamos pensado iniciar el serpenteante descenso por el camino empedrado del mismo nombre hasta la explanada donde habíamos dejado nuestros vehículos al inicio de la jornada.
EN LA PRÁCTICA: El tiempo dedicado a recrearnos con las maravillas de la Sierra de Juan Diego y en concreto con el Torcal del Romanadero, hicieron que el tiempo de paso por Benaoján fuera ya a las 18.00 pm luz solar justa para llevar a cabo el extra que nos habíamos planteado. Pero la larga subida y el agreste terreno de lapiaz por el que habíamos caminado la mayor parte de la jornada, así como un descenso bastante directo pero machacón, invitaban a la prudencia (mucho mas en estos comienzos de temporada y con más de un compañero aún en fase de recuperación de alguna articulación castigada). Por lo que optamos por completar los dos kilómetros que en continua pendiente nos llevan hasta Montejaque, sin dejar de disfrutar con los tajos de la sierra del Algarrobo, pasando justo en frente del lugar donde se encuentra instalada la espectacular vía ferrata de Montejaque, llegando los coches poco después de las 18.30 y trasladándonos hasta el bar La Palma de Benaoján para tomarnos la copa de despedida, donde entre risas y bromas quedó patente la satisfacción y el buen sabor de boca que nos dejó tan bonita y agradecida ruta montañera.

2 comentarios :

  1. Eduardo Campos9:34 a. m.

    Y me quedé con las ganas de ir

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  2. Casualidades de la vida.precisamente ese día pasamos por la localidad de montejaque en dirección a cortes de la frontera para hacer la ascensión al pico de la sierra de los pinos.y pasando por dicho pueblo vimos un grupazo de personas que se disponían a realizar una rutita de senderismo.claro te fijas pk comparten mi misma afición.bien.pues después por la tarde cuando volvíamos vimos a dichas persona de camino por la carretera de benaojan a montejaque y pensé de donde vendrán.y hoy me meto aquí para ver vuestras pedazo de explicaciones y mi sorpresa es que vosotros estabais allí ese día.Enhirabuena por vuestro grupazo .

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