Punto de encuentro clásico: a las 9.00 am (ya desayunados) en la Plaza del Ingenio de Frigiliana.
Cómo llegar al inicio de ruta (aldea del
Acebuchal): Una
vez en la plaza del Ingenio cogemos la calle que va hacia la izquierda
dirección OESTE, saliendo de Frigiliana en dirección Torrox y a unos 3´5 km
debemos estar atentos a un desvío que nos señala aldea del Acebuchal, donde
llegamos siguiendo siempre el ramal principal de la pista. Al llegar a un cruce
en “Y” vemos la bonita aldea del Acebuchal asentada en un angosto valle a
nuestra izquierda, por lo que tomamos el carril que desciende hacia la
izquierda encontrándonos en pocos minutos en la recóndita aldea del Acebuchal
que está resurgiendo de sus cenizas gracias al turismo rural, que también está
cuidando del mantenimiento de la pista terriza medianamente aceptable, para
cualquier tipo de turismos.


Recorrido: Lineal
Dificultad: Alta
Longitud aproximada: 17,7 km
Punto de partida: aldea del Acebuchal (550 m)
Punto de partida: aldea del Acebuchal (550 m)
Punto mas elevado: cerro Cisne (1.484 m)
Desnivel acumulado aprox: 1.240 m (tanto de subida como de bajada)
Tipo de caminos: Senda , pista
terriza, vereda y lapiaz por la chimenea, y zona de cumbre.
Mapa: Iberpix, sectores: Torrox (1.054-II) y Canillas de Albaida (1.040-IV)

Mapa: Iberpix, sectores: Torrox (1.054-II) y Canillas de Albaida (1.040-IV)
Fecha y meteorología prevista en la zona
para ese día:
Sábado
1 de noviembre de 2014,cielos despejados con nubes altas de evolución, una agradable temperatura de unos 20ºC al medidodía y una suave brisa norte al llegar a la cumbre.
14 Participantes:
10 Socios: “Santa Teresa de
Sierra Mágina” (Aunque venía desde Huelva),
Javi
" El hombre tranquilo" en fase de recuperación de su reciente lesión
de rodillas que le echó bastantes huevos al asunto, al igual que el
incombustible “Padre carras” que tiene la ventaja de tener a Dios de su parte,
Mari Carmen " la coleccionista de techos continentales", Antonio
"Cocodrilo Dundee", Rafa "El Califa”, Pepe "El Maestro
geobotánico", Ilse “La Gacela de la Selva Negra”, Paco Castillo "El Generoso" al frente de la clasificación de “pichichis”
como el asocio con mayor número de rutas en su haber esta temporada. Y como
guía de lujo, nuestro coordinador de la sección de Alta Montaña: Fidel “El
Senderista Romántico”.
4 NO Socios, entre los que
se encontraba gente mítica como el mísmisimo Kostas “El Pirata Chipriota” ex
socio de Pasos largos, que precisamente no venía con nosotros desde la última
vez que estuvimos en el Cisne con Valentín; Mariano Navarro de la “Sociedad
Excursionista de Málaga” y del club de Montaña Almoradú de Mijas: Juan Luis
Vega y Salvador Gómez.
Recomendación:
Es
imprescindible estar en muy buena forma para realizar esta exigente ruta.
Llevar
botas de trecking y un par de bastones mejor que uno.
Tan poco está de
mas llevar gorra, gafas de sol, protección solar y frontal (siempre).
Se recomienda
refrescarse bien en la cabecera del río Higuerón antes de la ascensión y volver
a llenar las botellas a tope después de haber bebido todo lo que podáis.
Alicientes principales: La
ascensión al cerro Cisne está considerada como la mas dura de todas las cumbres de Sierra Almijara, de ahí que
entre los amigos se la conozca como el K2 de la Almijara, no tanto por su
dificultad técnica sino física. Las dos jorobas que forman su cumbre nos
brindan unas vistas magníficas del entorno. Éste hecho fue sin duda alguna la
clave para que esta mítica montaña que se yergue desafiante ante el caminante
fuera escogida como principal refugio para los makis en los duros años de
represión y persecución durante la postguerra.
Aproximadamente
a las 9.30 el grupo se ponía en marcha desde la curva cerrada que hay justo
antes de la aldea del Acebuchal
donde una baliza ya nos indica que el camino a seguir el remontando el mismo
cauce del arroyo del Acebuchal, a
media pasamos al lado de una antigua calera que queda a la derecha del sendero.
Es este un tramo de ascensión muy suave, por el cauce normalmente seco o con muy modesto caudal, con pequeños bancales arenosos y algunas marmítas de gigantes (curiosas
concavidades cilíndricas provocadas por el efecto de la erosión del agua, en
las pocas ocasiones que baja por aquí, sólo en épocas de lluvias torrenciales). La mayor parte de este tramo de ascensión se realiza bajo la sombra de los
abundantes pinos de esta zona.
Desde
la venta de Jaro ó de Cebolleros,
vamos a seguir caminando por la pista hacia nuestra izquierda, dirección norte
y un poco más adelante, tomamos un ramal a la derecha por una pista de arenas
blanquecinas, que al principio discurre en paralelo a la cabecera del arroyo
del Acebuchal, dejando a nuestra derecha las ruinas de otra antigua venta,
hasta aquí la pendiente que hemos traído por el carril es muy suave, pero en
los próximos minutos el ramal de pista se transforme en sendero y
este discurre
directamente por el mismo cauce del arroyo del Acebuchal, mientras que la
pendiente se va tornando cada vez mas empinada, pero el grupo iba a un ritmo
tan rápido que a las 10.30 am ya
estaba en el collado Blanquilla, donde quien haya llegado por primera vez se
quedará impresionado por la desafiante silueta del cerro Lucero al ESTE de
nuestra posición y si ya hemos otras veces, nunca dejaremos de maravillarnos.


En este punto comenzamos a tomar conciencia de la exigencia física de nuestro
desafío, pues la silueta del cerro Cisne, se va haciendo progresivamente mas
puntiaguda conforme iniciamos el descenso hacia su base, hasta el punto de
hacernos pensar que es imposible llegar allí arriba sin cuerdas de escalada, (como se puede comprobar en la fotografía de aquí abajo).
Es
el collado Blanquilla, un lugar
ideal para hacer una pausa y recrearnos ante la imponente y desafiante del
cerro Cisne frente a nosotros. Reiniciada la marcha, la pista nos da una tregua
encarando ahora un prolongado descenso hacia la base del coloso. Poco a poco
vamos ganando vistas sobre la cabecera del río Higuerón, cuyos tributarios se
unen a los pies del cerro Cisne, donde observamos una gran balsa de agua, junto
a un helipuerto. Ni que decir tiene, que nos encontramos ante un escenario
digno de Dioses, porque aunque siempre tendemos a destacar las vistas desde la
cumbre, desde aquí abajo, al mirar hacia arriba, tomamos aún sin cabe mayor
conciencia de nuestra insignificancia al lado de los grandes colosos que tenemos
ante nosotros.


Conforme
vamos ascendiendo el sendero atraviesa varias veces una cañada de manera que el
sendero se transforma en cañada o la cañada en sendero, las cumbres
circundantes e imponentes pináculos dolomíticos a media ladera, contemplan indiferentes
nuestra esforzada ascensión, mientras mas de uno podría pensar, “como esto siga
así de empinado todo el tiempo, no sé yo si seguiré”. En el primer tramo de
ascensión pasamos junto a un imponente pináculo conocido como “La Peña del
Centinela”, el nombre nos habla de aquellos años en que los maquis (también
conocidos como “la gente de la Sierra”) se habían establecido en el cerro
Cisne, por ser una de las atalayas mas difíciles e inexpugnables de toda sierra
Almijara en aquellos años bárbaros de la postguerra en que numerosas patrullas de
la guardia Civil, organizaban batidas por el monte, como quien organiza una
cacería, con la consigna de disparar a matar.


Conforme
nos vamos acercando a las dos jorobas de esta montaña, que se observan mucho
mejor desde el sur, a la altura del cerro Pichirri, (junto a los cahorros altos
del río Higuerón), la montaña nos da una tregua, encontrándonos en una zona de pequeños
pinares dispersos, encontrándonos con un
ramal con varios hitos que se dirige a la derecha, hacia la base de los tajos
que vemos en esa dirección y que debemos ignorar, ya que en todo momento
debemos continuar de frente en dirección ESTE, caminando en paralelo a la base
de las paredes, que van quedando a nuestra derecha, pero sin acercarnos a ellas.
Poco antes de llegar al collado de Los maquis, donde disfrutaremos de unas vistas privilegiadas hacia el profundo valle del río Chillar, debemos paras por encima (o por debajo) de un par de enormes troncos de pino caídos,
sobre el desdibujado sendero, desde este collado podemos distinguir el cordal que va del imponente Almendrón a los Altos de la Mina y por encima la alomada silueta del Navachica, a los pies del Almendrón distinguimos las ruinas del cortijo del Imán.






Desde
la cumbre las vistas son espectaculares al NORTE: el cerro Lucero, donde estaba
situada la dotación de la guardia civil, mientras que el cerro Cisne era por su
situación y difícil acceso el inexpugnable nido de águilas que durante los años
de la postguerra fue el principal refugio de los maquis tras la guerra civil.

Al ESTE: el Navachica, los tajos del Sol y el Almendrón y a sus
pies el valle del Chillar y la peculiar ubicación del cortijo del Imán. Al SUR
toda la prolongación de la Sierra de Enmedio a la que pertenece el cerro Cisne,
con el Alto de la Garza o Pandera Garzón como segundo gran apéndice de esta
subsierra que separa los valles del Chillar a nuestra izquierda este y el
Higuerón a la derecha oeste, avanzando en su camino hacia el Mediterráneo que
con sus azules aguas cierra el horizonte al SUR. Y al OESTE: el collado
Blanquilla por donde hemos llegado, la
vertiente oriental del cerro Verde y la mítica crestería de Los Civiles sin
duda alguna todo un espectáculo.


Sí que fue un día bonito. La última y larga subida desde la pista se las trae en lata por la pendiente pero ell rato que pasamos arriba rodeados de montañas con el mar al fondo revalorizan este monte
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