lunes, septiembre 20, 2010

De Frigiliana a los cahorros altos del río Higuerón

Punto de encuentro: 10.00 Bar Virtudes, parte alta de la Plaza del Ingenio de Frigiliana (ya desayunados) punto de inicio de ruta

Distancia aprox. 13 km (en total de ida y vuelta)

Desnivel aprox. 250 m

Punto de partida: Plaza del Ingenio de Frigiliana, (290 msnm), km 0

Punto mas elevado: cahorros altos del Higeurón (580 m), km 6,5

Tiempo aprox. Unas 7 horas

Nivel dificultad: medio/bajo

Tipo suelo: sendero por terreno rocoso, seguido de tramos paralelos al río a veces arenoso, a veces con bastante piedra suelta de tamaño pequeño y mediano. Al contrario que en el río Chillar en el Higuerón la mayor parte del recorrido vamos por fuera del agua, solo vamos por el lecho del río en algunos tramos.

Tipo de recorrido: Lineal.

Mapa: Torrox (1.054, II)

Recomendación: Aunque en esta ruta la mayor parte del tiempo se va por fuera del agua se recomienda llevar bañador para disfrutar de la misma tanto en las cascadas de los cahorros como en las pequeñas pocitas y rápidos del camino y enesa alberca espectacular conocida como el pozo Batán. El terreno es muy pedregoso al menos la mitad del camino por lo que son recomendables unas botas de trecking o al menos unos tenis. Y al contrario que su hermano el río Chillar, su cauce es mucho mas abierto y expuesto al sol, por lo que no podemos olvidar, gorras, gafas de sol, protección solar y al menos 2 litros de agua por persona.

Como en toda ruta con tramo acuático, se recomienda dejar una muda de calzado y ropa cómoda en el coche para el regreso.

Alicientes principales: La visita a la localidad de Frigiliana de entrada ya justifica el desplazamiento hasta este precioso enclave de la Axarquía malagueña. Al contrario que su hermano, el río Chillar, el Higuerón es mucho menos conocido por lo que la ruta no está tan masificada de excursionistas y además al tener un cauce mas abierto nos permite disfrutar de algunas de las grandes cumbres de la Almijara, siendo en este caso el temible cerro Cisne nuestro principal referente visual hasta poco antes de llegar a los cahorros que sin duda es la guinda del pastel de este precioso paseo. Además del baño que nos podemos dar en las cristalinas aguas de la gran alberca del pozo batán tanto a la ida como a la vuelta en medio de un enclave de gran belleza que coincide con el tramo de inicio y final de ruta.

Fecha de realización: sábado 18 septiembre 2010

Participantes: Ruslan el Espartano, la Rosa del río Manilva, Sandra la Superviviente, Rusi el Naranjito, Mateo pies de hierro, Nacho el Diablo de Timanfaya, Silvia la Pitonisa del Convento, María-Sentido y Sensibilidad, Kostas el Pirata Chipriota, Eduardo el Profe, Juan Antonio el Mago Blanco, María la Musa del río Verdugo y Juani el Comandante.

Vocabulario:

Cahorro: es la denominación local que se utiliza en algunas zonas de Andalucía para referirse a pequeños cañones o desfiladeros que se han formado por la acción erosiva de pequeños ríos y arroyos, por lo general pasillos por los que corre el agua y que llegan a ser tan estrechos que a veces casi podemos tocar ambas paredes extendiendo los brazos. Por ejemplo cahorros de Monachil (Granada) ó cahorros del Chillar en Nerja (Málaga).

Un paseo por la historia de Frigiliana:

El ayuntamiento se encuentra a unos 300 m de altura de media respecto al nivel del mar, su término municipal de 1.019 km2, limita al norte con Cómpeta, precisamente a la altura del puerto de Frigiliana, al oeste con Torrox siendo su límite el río del mismo nombre, y al sur y al este Nerja, haciendo de límite entre ambos términos municipales la crestería de la sierra de Enmedio. La gente de esta localidad no son frigilianenses como se podría pensar, de hecho su gentilicio es curiosamente aguanosos.

Dada la belleza de este precioso pueblo de la Axarquía, aprovechamos para adentrarnos por las callejuelas de su casco antiguo de genuina trazado morisco. Calles que fueron testigos de sangrientos pasajes de la historia como bien nos recuerdan los numerosos mosaicos que decoran sus calles, pasajes y plazas. Precisamente la plaza del Ingenio, presidida por la antigua fábrica del mismo nombre, donde se elaboraba la melaza con la miel de caña de azúcar que posteriormente se enviaba a cuba para elaborar el ron, fue una vez mas punto de encuentro para iniciar la caminata, concretamente frente a la entrada del bar Virtudes, en cuya terraza terminaríamos dándonos el merecido homenaje al final de la caminata como en tantas otras ocasiones. Desde aquí comenzó el paseo pasando por delante de la fábrica del Ingenio y adentrándonos por la calle Real, para sumergirnos en el hechizo de las callejuelas de su denominado Barribarto, donde en cada esquina y callejón se respira su secular pasado morisco. Con sus inmaculadas casas salpicadas de flores multicolores que le dan la bienvenida al viajero. No es raro encontrarse a la puerta de algunas casas: cestas de esparto y mimbre, de cántaros y cerámica, tarros de deliciosa miel, un vino dulce de gran calidad, artesanía tradicional y figuras con reminiscencias de muchos estilos diferentes como esas salamandras tan de moda al estilo Gaudí.

Los vestigios hallados en 1987 en la Cueva de los Murciélagos atestiguan la presencia del hombre en este territorio desde finales del Neolítico (3.000 años a.C.) hasta el Calcolítico o Edad del Cobre (2.000 años antes de nuestra era). De la posterior cultura del Algar también hay un menhir que testifica que el hombre de esa época anduvo por esta zona, y muy cerca del casco urbano se sitúa la necrópolis de Cerrillo de las Sombras, correspondiente a la época fenicia (siglos VII-VI a.C.).
Los romanos ocuparon este territorio en el 206 a.C. mediante pactos con la población autóctona, y Frigiliana quedó incluida en el Conventus de Gades. Y de los romanos procede el nombre de la villa, que deriva de Frexinius (un personaje del que nada se sabe) y el sufijo ana, que indica procedencia, es decir, lugar o villa de Frexinius.
Aunque los árabes comienzan a ocupar la península en el año 711, no es hasta finales del siglo IX, cuando se construye la fortaleza, poco se sabe del devenir histórico de Frigiliana salvo que estuvo bajo el liderazgo de Omar Ben Hafsun, y que entre los siglos XIII-XV formó parte del reino nazarí. La villa se rindió a las tropas cristianas en 1485 sin derramamiento de sangre.


LA BATALLA DEL PEÑÓN:

En 1567 se produce la publicación de la Real Pragmática de Felipe II, auspiciada por el inquisidor Pedro de Deza, en virtud de la cual se prohibía a los moriscos llevar armas, hablar y escribir en su lengua, usar sus propios vestidos y practicar sus costumbres, obligándoseles a entregar todos sus libros, los moriscos fueron desposeídos de los escasos derechos que tenían (cultivaban los peores terrenos. Ésta Real Pragmática encendió los ánimos entre los moriscos de las Alpujarras, estallando la rebelión en la taha de la Poqueria la Navidad de 1568. Pero poco a poco, , se les prohibió hablar y escribir su lengua y vestir sus atuendos habituales), hasta que estalló la rebelión morisca en las Alpujarras, duramente reprimida por los cristianos. Los moriscos de la Axarquía y de los Montes de Málaga, a la espera de la ayuda prometida por Aben Humeya desde las Alpujarras y también del norte de Africa, se refugiaron en El Fuerte de Frigiliana, donde se reunieron unos 7.000 de ellos.

La fortaleza y el peñón de Frigiliana dominaban la sierra de la Almijara, siendo un lugar de tan difícil acceso como eficaz defensa. No es de extrañar, así, que en ella se refugiara un gran grupo de rebeldes moriscos en 1568 y que allí se desarrollara una gran batalla, expresivamente descrita en algunos azulejos diseminados por sus calles. De la batalla final resultaron ganadoras las tropas de Luis de Requesens, y los moriscos fueron expulsados de sus tierras y diseminados por la península, al tiempo que se poblaba Frigiliana con "cristianos viejos".


El 28 de mayo de 1569, el corregidor de Vélez inicia un primer asalto con el nefasto balance de 20 muertos y 150 heridos entre las tropas cristianas. En esas fechas navegaban por el Mediterráneo 25 galeras de los tercios de Italia, a las que el corregidor de Vélez pidió ayuda para aplastar a los sublevados de Frigiliana. En esta ocasión fueron 6.000 hombres los que se enfrentaron a los moriscos, quienes a pesar de su resistencia, fueron vencidos el 11 de junio de 1569. Hubo 2.000 muertos y 3.000 cautivos entre los vencidos (huyeron otros 2.000), y 400 muertos y 800 heridos entre los vencedores. La batalla en el Peñón de Frigiliana acabó con siglos de convivencia entre culturas por estos pagos. Tras la batalla, más de seis mil moriscos que se habían concentrado en este rincón malagueño perdieron su vida, fueron esclavizados o directamente expulsados por el ejército castellano.
La batalla del Peñón de Frigiliana ha sido reproducida a modo de romance de ciego en doce paneles de cerámica vidriada creadas por Amparo Ruiz de Luna que pueden verse actualmente en varios lugares el pueblo.


Desde esa fecha hasta el siglo XIX, las desgracias se concatenan sobre Frigiliana, y cuando no es la peste la que diezma la población es una tempestad la que acaba con los cultivos, o un terremoto, o la filoxera que ataca las vides o un brote de fiebre amarilla el que causa estragos. No será hasta la llegada del turismo cuando Frigiliana, como el resto de la Costa del Sol, entre en una época de prosperidad y asentamiento económico y social.

Entre sus fiestas populares destacan:

La de su patrón, San Sebastián. 20 de Enero.

Los carnavales de febrero.

Semana Santa. La Semana Santa abre sus celebraciones y pasos procesionales el viernes anterior a la semana de pasión, muerte y resurrección. El resto de procesiones tienen lugar en Jueves Santo, Viernes Santo, y Domingo de Resurrección.

Día de la Cruz. 3 de Mayo.

San Antonio. Su segundo patrón, el 13 de Junio.

Certamen de bailes populares y encuentro de Bandas de Músicas. Mediados de Agosto.

Festival 3 Culturas. Finales de Agosto.

Candelarias. Septiembre.

La ruta de la plaza del Ingenio de Frigiliana hasta los cahorros altos del río Higuerón:

Tomando como punto de partida la esquina del bar Virtudes en la plaza del Ingenio, (290 m y km 0 de ruta) nos encontramos con una baliza que ya nos señalka el camino de descenso hacia el río Higuerón, junto a otra señalización del recién inaugurado GR 242, Sierras Tejeda,Alhama y Almijara, que nos marca Nerja 14,6 km (por la sierra de Enmedio). Nada mas doblar la primera esquina hacia la izquierda, la pista asfaltada por la que vamos describe una cerrada curva a la derecha, que nos lleva hasta el cauce del río Higuerón sin margen posible de error. Sin embargo, de seguir por esta pista asfaltada hasta el río nos perderíamos una de las zonas mas bonitas de la ruta, se trata del tramo de sendero excavado en roca viva, que parte, justo desde la parte exterior de esa segunda curva de la que hacíamos mención abandonando dicha pista por la izquierda, a penas a 30 m desde el inicio, por la parte de atrás de una casa y pasando bajo una higuera se abrirá ante nosotros el espectacular paisaje que nos ofrece el valle del río Higuerón en su cercano discurrir por Frigiliana, ante nosotros el rocoso sendero que discurre en dirección noroeste por la margen derecha del río Higuerón, que aún no podemos ver a mas de 100 m por debajo nuestra, pero cuyo caudal ya comenzábamos a escuchar y en la escarpada ladera de enfrente, correspondiente a la margen izquierda del río, bosquetes de pinos desafiando la ley de la gravedad sobre verticales paredes que nos regalan una imagen de postal por donde discurre este primer tramo, que al principio va manteniendo su nivel, hasta que comienza a descender de forma zigzagueante para volverse a mantener ya a media altura pasando frente a una de esas cuevecillas tan características de sierra Almijara, que durante generaciones ha servido de refugio para los pastores de la zona y donde como de costumbre nos hicimos las fotos de rigor.

A partir de la cueva el sendero comienza a descender hasta ponernos a la altura de una acequia, que desde hace mucho tiempo han sustituido por una tubería tapada por una especie de caminito que nos lleva directamente hasta esa gran alberca conocida popularmente como el pozo Batán (230 m, km 1 de ruta) y que podemos distinguir desde la distancia, por los restos de muros que la flanquean desde donde los chavales del pueblo suelen lanzarse en acrobáticas piruetas durante las calurosas jornadas de verano. Antes de llegar al pozo Batán además del sonoro caudal del río Higuerón que jamás habíamos visto con tanta agua, ni siquiera en primavera, nos sorprendieron dos pequeñas cascadas, que caían por el margen derecho del río por donde nosotros avanzábamos y con tan bonitas vistas, bajo un intenso cielo azul y una agradable temperatura que predominó durante toda la jornada llegamos a la gran alberca, donde como siempre hicimos una primera parada técnica y aquel que quiso disfrutó de un genuino baño para salir ya con las pilas bien cargadas desde el inicio.

Como dato curioso hay que añadir que en días de lluvia abundante sobre la alberca del pozo batán cae una espectacular cascada desde unos 100 m de altura, procedentes de los excedentes de lluvia que circulan por la acequia de Lízar y que a su vez desemboca en una alberca, junto a la que se pasa en el primer tramo de ascensión al cerro El Fuerte.

Tras reanudar la marcha, abandonando ya la alberca, recorremos nuestros primeros metros junto al cauce del río Higuerón propiamente dicho, que a diferencia del río Chillar, durante mas de la mitad del recorrido nos permite caminar por fuera. De hecho el siguiente tramo discurre por un precioso bosque de pinos de repoblación por el que progresamos a través de una pista forestal que en esta ocasión nos encontramos invadida de agua por lo crecido que venía el río. Cien metros mas allá del pozo Batán nos encontramos con el panel descriptivo del sendero de la Sierra de En medio: Frigiliana-Fuente del Esparto. Durante unos 500 m vamos a llevar a nuestra izquierda una acequia a ras de suelo que discurre paralela al río por algunas zonas el cauce se ensancha y nos permite vislumbrar al norte, el extremo occidental del alto de la Garza o Pandera Garzón, a la derecha del camino por el que vamos nos vamos a encontrar con los restos de una calera, vestigios de una época no tan lejana en la que hombre y naturaleza convivían en buena armonia. Es este el tramo mas dócil y agradecido de todo el recorrido, pues durante casi un kilómetro vamos protegido por la sombra de los pinos que nos flanquean a ambos lados y la pista terriza por la que vamos, si bien tiene algunos guijarros sueltos es un relax para los pies que pronto se tendrán que acostumbrar a caminar sobre rocas y piedra suelta el resto del itinerario. En el margen derecho del río, es decir, a la izquierda tal y como vamos caminando río arriba, nos encontramos los restos de un lienzo de muro correspondiente a la presa desde la cual tomaba y sigue tomando agua la acequia que hasta este punto nos ha acompañado y que es la que alimenta a esa gran alberca de la que venimos. En el km 1,6 de ruta, a unos 270 msnm) llegamos a un área recreativa junto a una poza de aguas cristalinas y de poca profundidad ideal para darse un baño relajado.

En dicha área recreativa nos encontramos con las típicas mesas de madera, zona de barbacoa, que actualmente no se pueden utilizar desde principios de junio hasta primeros de octubre y unos aseos que a buen seguro estuvieron limpios el día de su inauguración. Aunque no recuerdo haber visto contenedores o papeleras, debo aclarar que el lugar estaba bastante mas limpio que en anteriores ocasiones, lo cual agradecemos desde estas líneas a quien corresponda no sé si a las autoridades del parque, Ayuntamiento de Frigiliana y por supuesto a la conciencia cívica de los anteriores excursionistas que han cumplido la máxima de no dejes nada de lo que trajeras contigo y deja el campo tal y como te gustaría encontrártelo cuando vengas la próxima vez. Un poco mas allá de los mencionados aseos, a los que no le vendría nada mal que asearan de vez en cuando, nos encontramos con el famoso pino de doble tronco, junto al cual parte una pequeña senda a la derecha, que nos lleva hasta la cresta de la sierra de Enmedio que llevamos a nuestra derecha y que enlaza con el sendero que habíamos visto anteriormente de Frigiliana-Fuente del Esparto. El río Higuerón bajaba tan bien despachado de agua que en ocasiones inundaba todo lo ancho de la pista por la que íbamos, haciendo cada vez mas difíciles los intentos de Eduardo el Profe y María la de la Sonrisa Cautivadora, por evitar el contacto el agua. Poco antes de abandonar el tramo por el que avanzamos protegidos bajo la sombra de los pinos, nos llama poderosamente la atención un imponente pico muy puntiagudo, conocido como tajo Castillejo (883 m), una especie de espolón al norte del Pandera Garzón.

El siguiente tramo es el único un tanto monótono de todo el recorrido, el cauce del Higuerón se ensancha y el paisaje se nos presenta como un amplio pedregal ante nosotros aunque en la primera parte podemos recrearnos con las pirámides del Lucero y Lucerillo al fondo. Los pinos aunque no llegan a desaparecer en ningún momento quedan un poco mas apartados de nuestro camino donde adquieren protagonismo las grandes adelfas, que han ido creciendo aquí y allá. Al bajar la altura de las laderas que flanquean este tramo del río, el sol pega de lleno con toda su fuerza, sobre todo a la hora del regreso, convirtiendo el pedregal en un horno. Pero tan sólo son unos 800 m que en unos minutos nos lo podemos quitar rápidamente de encima, apretando un poco el paso, mientras vemos algunos tramos de la acequia de Lízar faldeando la ladera que llevamos a nuestra izquierda. Llegando a continuación a una especie de Termópilas del Higuerón por donde el río se abre paso, lugar que aprovechamos para hacernos una foto de grupo con el tajo del Castillón al fondo. Poco después de pasar entre estas dos paredes el pandera garzón ó Alto de la Garza se nos presenta como un cerro imponente a nuestra derecha y a nuestra izquierda la presencia de la cada vez mas cercana acequia de Lizar es mas que evidente hasta que llegamos a la altura del azud donde nace, junto a una caseta, (450 m, km 4,9 de ruta).

Esta caseta de agua que coincide con el inicio de la acequia de Lízar aguas abajo, también es el inicio de un nuevo tramo aguas arriba donde el cauce vuelve a encajonarse y el camino ya es el río propiamente dicho, que volvía a ocupar el lecho completo de banda a banda, en una bonita sucesión de rápidos y pequeñas cascadas, con zonas donde se alternaban el sol y la sombra que volvían a proporcionarnos intermitentes bosquecillos de pinos que hacían mas llevadera la caminata. El buen año de lluvia, mas la lluvia del día anterior, no sólo le daba un aspecto magnífico al río, sino que también propició que los tres manantiales que llegan al río con un generoso caño gracias al cual pudo reponer bebida todo aquel que quiso. Estos manantiales se encuentran en el margen izquierdo del Higuerón, es decir a la nuestra derecha en el sentido de la marcha. Poco a poco el río empieza a encajonarse como preludio de los cahorros altos que ya están a poco menos de un kilómetro. Como anticipo y para ir haciendo boca, tras una curva a la derecha, entramos en un encajonamiento, por donde el agua bajaba con bastante fuerza, hasta el punto de obligarnos a agarrarnos a las paredes que sin duda han sido pulida por la tremenda fuerza del agua en época de crecidas, en la que además de una auténtica temeridad estoy seguro sería prácticamente imposible hacer este mismo recorrido, que en esta parte comienza a añadirle un toque de aventura y diversión a la belleza que nos envuelve. Como íbamos diciendo abrirse paso por este encajonamiento donde ya es imposible evitar el contacto con el agua es divertido, refrescante y no exento de cierta dificultad, pues aunque el escalón a superar no tiene mas de un metro, el caño de agua que viene contra nosotros pondrá a prueba nuestra fuerza y equilibrio.

Unos 200 m mas allá de este encajonamiento ya podemos contemplar al fondo la imponente silueta del cerro Cisne, considerado el “K2” de la Almijara, por su merecida fama de cerro durísimo de subir. Antes de darnos cuenta ya estaremos en la “Y” que forma la confluencia del río Higuerón con el barranco del Mármol, que se le une por su margen derecha, izquierda en el sentido de nuestra marcha, no obstante tan sólo lleva agua en época de abundantes lluvias y de todas formas es fácil de intuir que el Higuerón es que viene por la derecha.

Ya estamos en la antesala de los cahorros altos, poco después de pasar bajo un gran pino caído sobre el lecho del río, por primera vez, en las cinco ocasiones que he venido al Higuerón, pudimos localizar el inicio del sendero, que esquiva el infranqueable paso de la cascada final de los cahorros altos, por la margen derecha del río, es decir a la izquierda en el sentido de nuestra marcha y que es la senda que utilizamos en su día, aunque no la encontramos hasta bastante mas arriba, para situarnos a los pies del cerro Cisne y llegar al río Chillar por el espectacular sendero de Puerto Umbrales en la que fue una de las rutas mas duras de los últimos años. Sin embargo, nosotros en esta ocasión nos conformamos con llegar a los cahorros altos, que tal y como esperábamos después de los visto, iban cargados de agua de pared a pared. Cada uno fue llegando hasta donde quiso, incluidos los dos pasos con cuerda previos a la cascada final, que nos pareció mas lejana que nunca, por la dificultad que nos planteaba cada escalón a superar con el correspondiente caño de agua que nos venía encima y que me obligó a dejar mochila y cámara en uno de los tramos intermedios. Al llegar a la cascada final (600 m, km 6,8 de ruta), algo no me cuadraba, la recordaba casi el doble de alta, pero rápidamente obtuve la respuesta, al ponerme bajo su caño en una pocita que a penas superaba el medio metro de profundidad, la fuerza del agua me llevó para el fondo y no podía hacer pié con mi 1,84 cm. Duda aclarada, no es que la cascada menguara es que había subido enormemente el nivel de la poza sobre la que caía.

Entre las anécdotas e incidentes mas destacados de aquella jornada podemos mencionar que a pesar de la belleza de la ruta, la falta de costumbre de caminar unos 13 km sobre el tipo de suelo rocoso por el que discurre se le hizo larga a María, la Musa del río Verdugo, que pagó con creces llevar unos simples tenis demasiado ajustados de número y no de un número mas como mandan los cánones del buen caminante, de manera que cuando se le hincharon un poco los pies fue viendo las estrellas gran parte del camino de vuelta. Razón por la cual, en el momento de iniciar el regreso, le pedí a los compañeros que se fueran para adelante sin problemas ya que mas de uno/a tenía que regresar a tiempo para trabajar y atender otros compromisos quedándonos en cola de pelotón: Eduardo El Profe, Nacho el Diablo de Timanfaya, mateo pies de hierro y un servidor escoltando y animando a la Musa del río Verdugo. También se le hizo algo larga a la Rosa de Manilva que aguantó el tirón con disciplina espartana y a Sandra, la Superviviente, a quien aplaudimos desde estas líneas por haber tenido la osadía de casi morir en el intento por superar el 2º paso con cuerda de los cahorros altos.

Por otra parte, no sé si se debía al cambio de estación pero las avispas estuvieron incordiándonos a varios compañeros gran parte del camino, a Juan Antonio el Mago Blanco le llegó a picar una en el brazo y abrir la comida era misión de alto riesgo para quien no estuviera dispuesto a compartir las viandas con tan letales insectos. Finalmente llegamos con buena luz de día y para no faltar a la tradición nos despedimos tomándonos la merecida cervecita en los veladores del bar Virtudes con el telón de fondo de la fábrica del Ingenio.

3 comentarios :

  1. Anónimo11:04 p. m.

    la mejor cervecita se toma en CAFETERIA ALMIJARA,sede del club ELIMAN.


    Un saludo

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  2. Gracias por la recomendación.
    Saludos.
    CAFETERIA ALMIJARA

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  3. Anónimo9:56 a. m.

    Hola Carlos, geniales vuestras escapadas y este un sitio de consulta obligada para aquellos que nos damos unas escapadas en solitario y sobre todo consultamos por llevar niños con nosotros, asi es mas facil tasar si es viable tal o cual ruta
    una duda que siempre me asalta sobre este rio en concreto y aunque en otros, en tiempos de poco caudal, tambien en ocasiones se puede observar cierta sedimentacion, sabeis el color del sedimento ocre del agua a que se debe? no se si es algun sedimento de hierro y claro yendo con niños me preocupa
    Un saludo!


    Toñi

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