miércoles, mayo 28, 2014

Garganta del Capitán desde el barrio del Cobre


Entorno: Parque de los Alcornocales (sector Algeciras-Los Barrios)
Localidad de referencia: Algeciras (Barriada del Cobre)
Punto de encuentro (e inicio de ruta):


Unos 100 m antes de la verja donde se inicia el sendero del río de La Miel se encuentra el bar AA.VV. El Cobre, que suele servir como improvisado punto de encuentro, buen lugar para desayunar donde también se sirven buenas comidas, dependiendo a que hora acabe la ruta, en cualquier caso suele servir para la copita o cafelito post ruta, tapeo, etc…

Cómo llegar hasta el inicio de ruta:

Si venimos desde Málaga no hay que entrar en el núcleo principal de Algeciras en ningún momento, simplemente la rodeamos por su vía de circunvalación dejando la mayor parte del casco urbano a nuestra izquierda, siempre en dirección Tarifa por la N-340, cuando ya empezamos a dejar atrás el núcleo principal de Algeciras, llegamos a una rotonda con arboles pintados de color y es aquí donde debemos tomar a la derecha, atravesando una barriada de casas bajas y varias naves industriales, al final nos encontramos con un acueducto y antes de pasar por debajo del mismo ya nos encontraremos con paneles que nos indican el inicio del sendero del Arroyo de la Miel, que está muy próximo al inicio de nuestra ruta y nos puede servir de referencia. 
Hay otra posibilidad de llegar al barrio del Cobre, (si vienes desde la zona de Málaga dirección Algeciras o desde la autovía Jerez-Los Barrios), justo antes de empezar la circunvalación tomamos la salida del río Palmones y seguir la referencia que te lleva directamente hasta la barriada del Cobre por el cortijo Real.

Tipo de Ruta : Circular, con ramal de inicio y final lineal.

Dificultad: Media

Desnivel acumulado: 500 m

Distancia aproximada: 17 km

Tipo de camino: Primer y último kilómetro por calle asfaltada (avenida del Cobre y calle Curro Muela). Resto del itinerario: senderos, veredas y campo través, en algunas zonas el angosto sendero está muy cubierto de helechos y otros matorrales.

Bibliografía y mapa: Biblioteca secreta de Don Manuel Manzanares y Parque natural de los Alcornocales, guía del Excursionista.

Fecha realizada: sábado 24 de mayo de 2014, el día de la famosa final de la Champions League Atlético de Madrid-Real Madrid de infausto recuerdo para los colchoneros. Temperaturas máximas de 24ºC al mediodía con una agradable brisa de poniente, que nos permitió disfrutar de unas vistas espectaculares en todas direcciones.

Participantes: 
Desde Huelva vino “Santa Teresa de Mágina”;

Desde Sevilla: Ángel González “El Gladiador de Itálica”.

Desde Ronda: nuestro Presidente Fernando Ruiz, Rafa Márquez “el Aristóteles de la Senda” escoltados por: Pepe Cabeza y Jorge “El Titán del Guadalevín”.

Desde distintos puntos de Cádiz vinieron: Miguel Becerra“El Maestro Jedi” desde Jerez, y en calidad de foreros y simpatizantes de “Pasos Largos”, además de buenos conocedores de la zona: Manuel de Sotogrande y Luis de Los Barrios.

Desde distintos puntos de la Costa del Sol: Nuestros prestigiosos guías: Manuel Manzanares y Carmen, que una vez mas hicieron gala de su buen hacer, que aunque siempre lo damos por hecho, siempre es muy de agradecer y digno de valorarse y mas por amor al arte y con lo difícil que es encontrar gente comprometida hoy en día, a cambio de nada. Javi y Saby, los dueños de la simpática perrita yorkshire enana. Paco el Generoso, el entrañable Miguel Fortes, Fidel “El senderista romántico”, Eduardo “El Padre Carras”, Romualdo “El Trovador de la Senda” con su querida Maria Jesús “La Duquesa de Baqueira Beret” cada vez mas reenamorada; El Doctor Leal, el prestigioso Maestro Geobotánico “Don José Guerrero”, Silvia-Silvestre que nos honró con su presencia tras una larga ausencia por motivos de salud felizmente superados, Ana “La Venús de Boticcelli” todavía en fase de recuperación, Vicky “La Botánica”, Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Guillermina, Rosa de la Comarca, Inma “la valenciana” con su marido, residentes en Fuengirola, un par de compañeros mas cuyo nombre no recuerdo y un humilde servidor: Juan Ignacio Amador.

A tener en cuenta: Aunque estemos en una época calurosa/primaveral, es aconsejable pantalón largo, porque parte del recorrido se realiza por tramos sin senderos establecidos y podemos traernos algunos recuerdos en forma de arañazos en las piernas.

Esta no es una ruta acuática propiamente dicha, de hecho los escasos tramos del arroyo Botafuegos que llegamos a tocar, no requieren de paso obligado por el agua en ningún momento, tan sólo se mojará o bañará, aquel que quiera.

Principales alicientes: el encanto de los antiguos molinos, las tumbas antropomórficas,

el encajonamiento del arroyo Botafuegos donde se encuentra la Garganta del Capitán.
El arroyo Botafuegos presenta el típico bosque de galería de los arroyos de este parque natural, también denominado vegetación de "canuto", con un precioso bosque de ribera donde nos encontraremos con los típicos alisos, quejigos, avellanillos, laurel, ojaranzo, helecho real y rododendros, aunque en esta ocasión no nos encontramos con ninguno en flor, tal vez porque suelen darse con mas frecuencia entre mediados de abril y mayo o porque este invierno ha sido poco lluvioso

Breve descripción de la ruta:

Una vez situados en la puerta el bar AA.VV. El Cobre, justo al lado pasa la carretera vecinal que va de la barriada del Cobre a Los Barrios, si la cruzamos y seguimos dirección OESTE, iríamos hacia el inicio del sendero del río de La Miel, pero nosotros, tomaremos esa carretera vecinal en dirección NORTE, como si fuésemos hacia Los Barrios, en realidad vamos por la Avenida del Cobre, al llegar a una primera bifurcación de calles, tomamos la de la izquierda, pasando junto a una parada de autobús, con un bar a nuestra izquierda y otro a la derecha: marisquería Juan, en cuyo patio disfrutamos de un agradable refrigerio de despedida con pastelitos para celebrar el cumpleaños de Inma y donde las bebidas, una vez mas, corrieron a cuenta de Paco “El Generoso”.

Seguimos por esta calle de la izquierda, abandonando la avenida del Cobre y continuando por la calle Curro Muela, al final de la cual atravesamos el río de La Miel, por un puente de hormigón que marca el final del suelo urbano de la barriada del Cobre, tras el puente proseguimos por una pista que gira a la izquierda e inmediatamente a la derecha, remontando una corta rampa que pasa junto a la fuente Chorrosquina, donde nos encontramos a una vecina cogiendo garrafas de agua de sus generosos caños (tres). Al inicio de la mencionada rampa, unos 80 m antes de la fuente hicimos una breve pausa para dar la charla introductoria.


Realmente la fuente de la Chorrosquina, marca el inicio de la ruta, pues aquí empieza nuestro contacto con el campo propiamente dicho, como íbamos diciendo, la fuente queda a nuestra derecha y a nuestra izquierda tenemos un pequeño talud, que vamos a rodear para continuar ganando altura, llevando una oxidada alambrada a nuestra izquierda que marca el perímetro de la finca por dentro de la cual proseguía el antiguo camino, poco después giramos a la derecha, remontando ahora un tramos de unos 200 m de longitud de roca de arenisca, de cómodo caminar por estar muy escalonado, poco a poco vamos ganando vistas a nuestro alrededor y especialmente a nuestra espalda, atrás va quedando la barriada del Cobre, la del Majadal Alto y toda su prolongación hacia el núcleo urbano de Algeciras, con su bahía presidida por la sempiterna silueta del Peñón de Gibraltar al fondo, que marcará el hito geográfico mas significativo al ESTE de nuestra posición y que tendremos a la vista desde la mayor parte de los tramos elevados de la ruta.

El sendero discurre sobre el antiguo camino de La Trocha, que era la vía de comunicación alternativa, por el interior, entre Algeciras y la bahía de Cádiz. Si al comienzo de la ascensión después de dejar atrás la fuente teníamos una alambrada a la izquierda, ahora la llevamos a la derecha, se trata de un terreno de dehesa donde predominan los alcornoques con alguna que otra encina. Superado un collado, el perfil se mantiene momentáneamente llano por una vieja pista forestal, a nuestra derecha, ESTE y NORESTE, destacan en la distancia sierra Bermeja, sierra Crestellina y el Hacho de Gaucín. Un poco más allá, la pista se transforma en sendero por donde comenzamos un suave descenso, con ambos márgenes del camino cada vez mas poblados por un bonito manto de helechos.

Al NORTE de nuestra posición, casi de frente a nuestra derecha, comienza a distinguirse perfectamente la moderna prisión de Los Barrios, mientras continuamos en suave descenso, llevando a nuestra izquierda, la falda de las Esclarecidas Altas, casi totalmente cubiertas por un mar de helechos, entre los que sobresalen aquí y allá bosquetes de alcornoques dispersos por la ladera. 
La pista nos conduce a un gran llano, donde aquel día pastaban tranquilamente unas cuantas vacas que nos contemplaban con gran indiferencia, al llegar aquí Manolo Manzanares nos comentó que la última vez que había estado aquí con Carmen, su mujer, este llano estaba tomado por un numeroso grupo de buitres que levantaron el vuelo, tan pronto como ellos se aproximaron.

Justo antes del llano en la parte izquierda vemos un talud terrizo, que durante muchos años sirvió como fondo de un campo de tiro. De hecho el terreno donde nos encontramos pertenece, o al menos hasta hace muy poco perteneció al Ministerio de Defensa y hasta fechas recientes en ella se han hecho maniobras militares. Paradójicamente el lugar rezuma una tremenda sensación de paz y serenidad, tal y como reflejaba el ganado vacuno y equino con el que nos íbamos a cruzar en los dos próximos kilómetros, que con su mirada parecían recordarnos aquello de “Haz el AMOR y no la GUERRA”.

Una vez hecha la primera foto de grupo en el mar de helechos a los piés de las esclarecidas altas, atravesamos el mencionado llano donde se encontraban las vacas, perpendicularmente a la derecha, es decir ligeramente en dirección NE y es justo, inmediatamente después de cruzar este llano donde comenzamos el tramo circular de la ruta propiamente dicho, de manera que si tomamos un sendero que sale a la izquierda (OESTE): orientaríamos nuestros pasos hacia las ruinas del ventorrillo de La Trocha, pero en esta ocasión esa opción sería nuestro camino de regreso, por lo que encaminamos nuestros pasos hacia la derecha, dirección NORTE, descendiendo por una suave loma a modo de prado y pastizal, pobre en vegetación, dejando a nuestra izquierda un abrevadero que puede servirnoscomo referencia y con vistas casi frontales hacia la prisión de Los Barrios, por aquí el sendero es prácticamente inexistente, pero el terreno es dócil y basta con encaminar nuestros pasos hacia el vado del arroyo de La Fuensanta, que en aquella jornada se encontraba sin agua, al menos en aquel tramo.

Justo después de este vado enlazamos con una pista terriza donde nos encontramos con un cruce de balizas correspondientes al SL A-30, a la derecha nos indica “Molino de San José 800 m” que es hacia donde teóricamente deberíamos dirigirnos, y a la izquierda: “Llano de las Tumbas 1,4 Km” y “Tumba del Capitán 2,3 Km”, siendo esta última la dirección que tomamos avanzando por una cómoda pista, disfrutando de otra bucólica estampa formada por un grupo de caballos, vacas y terneritos, de mirada inocente y casi bobalicona. Viniéndome ahora a la memoria un poema que compuso un antiguo compañero de clase en aquellos años de estudiante en mi Sevilla natal y que aunque está dedicado a los caballos de la Campiña Sevillana, son perfectamente trasladables a todos los caballos andaluces y españoles en general, y que creo recordar decía algo así como: 
Fue al Sur, en tierras donde el Guadalquivir se hace mar. Allí naciste, hijo del viento, tordo corcel de las marismas del Betis, forjado de la arcilla más tartésica y campera. Ya Plinio y Estrabón cantaron tus virtudes, equus ibérico de las conquistas junto al Senatus por la vieja Híspalis y por Itálica. Cuánto “aire de Roma andaluza” en tu armónica cabeza y en tu arrogante paso español, idéntico al andar de los “armaos” macarenos. Tú, que galopas por los prados de las dehesas, junto las besanas de las campiñas, desde que Hércules y Julio César edificaran y cercaran esta noble Ciudad. 
En tus ojos serenos se refleja la aristocracia de tu sangre, conservada durante siglos por los monjes cartujos. Noble bruto imperial, inmortalizado por el genial pincel de Velázquez. Potro de la luz, de largas crines de seda y dorso plateado por los rayos del sol, llevado hasta Viena para que brotara la raza lipizana. Tu fuerza y tu brío navegó desde la Torre del Oro hasta las fértiles tierras americanas. Y en los blancos cortijos del Bajo Al-andalus, en esas haciendas que se vislumbran desde la Giralda, se moldeó tu figura: las cuartillas redondas, los menudillos descarnados, los cascos lisos, el cuello arqueado de cisne, la grupa redonda. 
También tu suave boca. Tu corazón grande. El carácter, dulce, inocente y algo temeroso. La brisa te trajo el arte flamenco para la doma vaquera, la elegancia para la doma clásica, la docilidad para la alta escuela. De la brega con el ganado bravo surgió tu intuición torera; de tu alegría en libertad, el elevado trote que reluce y da vistosidad a los coches de caballos y a los enganches. Te dio nobleza el tiempo, y distinción, y buen temperamento para el paseo de una amazona o de un niño. Las escuelas de equitación te prefirieron para sus aires clásicos y aires altos, y así poder contemplarte en una espectacular corveta o en la impresionante estampa de una cabriola. Vienes de una tierra antigua. Tierra que quizás se creara para contemplarla desde tu montura, sobre el arzón de una silla. Por eso, durante estos días, eres el centro de todas las miradas. Por eso, Sevilla, además de su feria, te dedica un salón internacional, una cita para poder admirar tu majestuosa belleza. Por eso, en SICAB, sigue vivo tu esplendor, tu historia, tu embrujo y tu raza, hijo del viento, caballo español de Andalucía.

Tras fotografiar aquella entrañable estampa de caballos, vacas y terneritos en perfecta armonía, continuamos por la pista que llanea y poco después inicia otro suave descenso, hacia otra línea de altos eucaliptos, que en esta ocasión delata la presencia del arroyo Botafuegos, viniendo a salir, a las ruinas del Molino de San José que por las grandes dimensiones de sus muros debió ser de gran importancia en su día.
 Tiempo para la charla, para las fotos, para una pausa disfrutando de la magia del entorno, intentando imaginarnos como sería la vida y el funcionamiento de este molino que a grandes rasgos nos aclara el panel informativo que allí nos encontramos y que dice así: “adosado a éste (molino), se encontraba el Molino de Papel, usado para elaborar papel de estraza. Su construcción se sitúa en el S.XVIII, si bien la tradición molinera local se remonta a época andalusí e incluso romana. El agua del arroyo conducida por una acequia, calaba en un cubo cilíndrico. 
Una vez que este se llenaba, una abertura o saetillo dejaba escapar un chorro a presión sobre las palas del rodezno de madera en la zona inferior. El peso de la columna de agua, proporcionaba al chorro la fuerza suficiente para hacer rotar el rodezno y a su vez hacer girar la piedra corredera a la que estaba unido. Esta piedra se desplazaba sobre la solera moliendo el grano de trigo.”
 El molino de San José, que fue arrendado el 16 de agosto de 1829 a los algecireños Don Francisco Ramos Quirós y al mítico Don Gabriel Moreno a 300 reales de vellón anuales y por un periodo de 6 años en la escritura de arrendamiento consta que el molino contiene una parada con el caserío para almacenes y cobijo para las personas y los animales. Perteneciéndole las tierras hasta el caserón que estaba en la parte alta, quedando debajo el molino del Papel para desahogo de los animales y el uso de su colono dos pedazos de tierras de labor cercado y preparado para un huerto con árboles frutales y riego de la Garganta del Hornillo. Los utensilios que el propietario dejó para uso del colono fueron valorados en 3.103 reales de vellón cuyo inventario fue firmado por Don José Quirós al no saber firmar los interesados el 4 de marzo de 1829.

Después de recrearnos con el entorno del molino de San José, dedicamos otro ratillo a las fotografías intentando capturar parte de la magia de esos preciosos bosques de galería tan característicos de los arroyos del parque  natural de Los Alcornocales, en este caso del arroyo Botafuegos, que es el gran protagonista de esta ruta. Si bien, hay que aclarar, que no es esta una ruta acuática propiamente dicha, de hecho, salvo para aquel que quiera caminar expresamente por el agua, no es esta. una ruta acuática concebida para ir caminando por dentro del agua. Su sendero a penas cuentaa con algunos tramos muy corto junto a su orilla que nos permita un contacto visual más o menos prolongado con su cauce, como por ejemplo es el caso del cercano río de La Miel. 
Si bien, el siguiente tramo de sendero discurre en paralelo a su orilla sur, quedando siempre el arroyo a nuestra derecha, mientras avanzamos dirección OESTE, aguas arriba, el cauce a penas lo vemos pues la mayor parte del mismo se aleja y se vuelve a acercar al mismo de forma intermitente, pero lo suficiente para quedar oculto entre la exuberante frondosidad del entorno mientras el sendero se abre paso entre un mar de helechos, abundando en sus orillas: los alisos, avellanillos, laurel, ojaranzo, helecho real y rododendros, que en esta jornada no tuvimos la suerte de contemplar en flor. Mientras que por las zonas más altas del valle, predominaban los alcornoques y quejigos.

Trescientos metros m más allá del Molino de San José, avanzando por sendero paralelo a la orilla sur del arroyo Botafuegos, que va quedando siempre a nuestra derecha, llegamos a las ruinas del Molino de Las Cuevas, unos metros más allá hay un corto ramal de sendero a nuestra izquierda, de apenas unos 25 m que nos conduce hasta lel lugar que en las tablillas aparece como “Tumba del Capitán”, aunque en realidad allí lo que nos encontramos es una cruz grabada sobre una gran roca con palabras casi ilegibles, pero el panel que está allí colocado nos aclara: “Aquí yace Don Gabriel Moreno, que falleció el 13 de junio de 1834 a los 74 años de edad R.P.E.”  reza la inscripción de la lápida.
Pero ¿Quién fue realmente Don Gabriel Moreno?
A pesar de las leyendas antiguas que vieron en esta tumba la morada final de un temido bandolero de la sierra, apodado “El Capitán”. Moreno fue sin embargo, el arrendador del Molino de San José, fallecido en la primera epidemia de cólera y enterrado aquí por instrucción de la Junta de Sanidad. 
Gabriel Moreno Cantalejo, nació en Algeciras el 29 de octubre de 1760, recibió las aguas bautismales en la Parroquia de Nuestra Señora de La Palma el 10 de noviembre, donde se le impusieron los nombres de Gabriel Ramón, era el hijo del barreño Juan Alonso y de Catalina, natural de Gaucín. El 4 de octubre de 1809 se casó con la algecireña doña Isabel Guitar de Los Santos (nacida el 13 de julio de 1767) hija de Francisco, natural de Aviñón (Francia) y de la sevillana Gertrudis, naciéndole una hija llamada Catalina en 1810.

Gabriel Moreno aunque sin ser una de las personas mas acaudalada de la ciudad había conseguido a través de los años labrarse el reconocimiento de sus paisanos ocupando el cargo de Hermano Mayor de la Cofradía del Santísimo Rosario. 
El padre D. Martín Bueno en su ponencia presentada en las IV Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar titulada “El cólera morbo y su incidencia en Algeciras (1834, 1854, 1859 y 1885-1886). El de 1834 produjo el primer fallecimiento el 19 de junio, cesando la epidemia el 30 de agosto, a Gabriel Moreno le afecto la terrible enfermedad estando en el molino de San José nos dice el padre Bueno “El cólera solía entrar con un decaimiento profundo que doblaba las piernas, acompañado de una descomposición de vientre angustiosa que parecía arrancar la vida al enfermo. Hacían su presencia las diarreas y vómitos totales. Seguían los calambres por el cuerpo. La voz se debilitaba convirtiéndose en un gemido agónico. La sangre dejaba de circular y, en consecuencia, se le azuleaban la nariz, las orejas, los labios…

La respiración, penosa y superficial, dejaba escapar un aliento mezquino y frío con un olor especial. Se le suspendía la orina. Se le ponía cara de muerto…

Tras estos horribles síntomas le sobrevino la muerte a Gabriel, el 13 de julio de 1834 a los 74 años de edad la Junta de Sanidad ordenó que el cadáver se le diera sepultura en las inmediaciones donde había fallecido y así se hizo, labrándose en la piedra la inscripción que ya conocemos para la posteridad. El día después se celebró en la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma una misa por su alma.

Los cuatro molinos harineros que funcionaban a pleno rendimiento, en el arroyo Botafuegos, a principios del siglo XIX eran los de San José, propiedad del algecireño D. Benito Oliva, que contaba con otro molino anexo conocido como el molino del Papel, dedicado a la fabricación de papel de estraza. El cercano molino de Las Cuevas y el molino de Botafuegos, propiedad del Conde de Luque. Los propietarios solían arrendárselo a molineros de la comarca y la garganta en aquella época era conocida con el nombre garganta del Hornillo.

Junto a la “La Tumba del Capitán” nuestro admirado amigo Romualdo “El Trovador de la Senda” tuvo a bien recitar la poesía de Antonio Machado “Al Olmo Viejo” con la entonación de ese alma de poeta que le caracteriza:

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.


No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;


antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;

 
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.


Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Finalizada esta bella poesía de mi paisano Antonio Machado, regresamos sobre nuestros pasos hacia el sendero principal que como decíamos avanza en todo momento paralelo a la orilla sur del arroyo Botafuegos, llegando a superar un desnivel cercano a los 50 m por encima de su cauce. Cerca del punto mas elevado de este sendero, sale un ramal a la izquierda, dirección SUROESTE, que es por donde mas tarde continuaremos en dirección a Los Llanos de las Tumbas, pero ahora toca continuar por el sendero que en todo momento se mantiene paralelo al cauce del arroyo Botafuego que ahora contemplamos desde unos 40 m por encima, mientras que llegado a un determinado punto, el sendero discurre llaneando con bonitas vistas aéreas sobre el bosque de galería del arroyo y los grandes farallones rocosos del otro lado del valle que forman la garganta por la que ahora vamos caminando. Al pasar junto al inicio de un escalonado sendero, que desciende de forma muy empinada, el sonido allí abajo, nos anuncia que es por donde debemos bajar para llegar a la idílica poza formada por las chorreras que nos encontramos en el punto mas emblemático de La Garganta del Capitán. Sin embargo, en nuestro caso, proseguir por este sendero un corto trecho a modo de exploración hasta que nos encontramos con una verja que nos cerraba el paso.

 Tras la verja se encuentra una rudimentaria presa ilegal, que según nos comentó el amigo Luis de Los Barrios, desvía la mayor parte del caudal por una gran tubería para abastecer de agua el puerto de Algeciras con el incomprensible e indignante consentimiento  del Ayuntamiento de Algeciras, el mismo que tanto presume de la belleza del parque natural de Los Alcornocales, del Estrecho y sus senderos, pero que al mismo tiempo ha colaborado y consentido esta explotación a todas luces ilegal y tercermundista robándole la mayor parte del caudal al arroyo Botafuegos, a pesar de las muchas denuncias que existen a este respecto. 
He aquí un artículo de ecologistas en acción de mayo 2013, que desde este blog apoyamos y difundimos para que esta práctica salvaje se siga llevando a cabo de manera incontrolada en la inmensa mayoría de los ríos y arroyos que desembocan en la cuenca Mediterránea y zona del Estrecho. Por ejemplo en Málaga, tenemos casos muy escandalosos como el río Guadalmina, río Verde de Istán, Guadalmansa, Guadaiza, Chillar, Higuerón, etc…

Ecologistas en Acción vuelve a denunciar las captaciones ilegales de EMALGESA en la Garganta del Capitán (Algeciras).

La decisión de extraer aguas de la Garganta del Capitán para el abastecimiento urbano y dejarlo con un volumen muy inferior a su caudal ecológico es manifiestamente ilegal, además de un auténtico sinsentido que no se sostiene desde el punto de vista ambiental ni desde el de la seguridad hídrica.

Algeciras tiene más que asegurado el suministro, al igual que la mayoría de los municipios del Campo de Gibraltar, sin tener que recurrir a aportes extraordinarios de manantiales del Parque Natural Los Alcornocales. Como quiera que la autorización que ostenta el ayuntamiento algecireño tiene carácter provisional y está condicionada a la consecución de la seguridad hídrica, es absolutamente lógico que quede plenamente anulada como ha dictaminado la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente con fecha 8 de mayo del presente.

La construcción de grandes embalses conlleva en todas las ocasiones enormes impactos ambientales que pueden ser asumibles en algunas ocasiones en tanto en cuanto el agua es un bien necesario de primer orden. Prescindir del agua embalsada únicamente por motivos económicos y literalmente destrozar un río en un espacio natural protegido para enriquecer a una empresa semiprivada (Emalgesa) es inadmisible. Dejar en manos de una empresa el control total de la vida de un río equivale a lo que hemos visto sobre el terreno: dejarlo prácticamente sin agua solamente para engrosar su cuenta de resultados.

La vegetación de la Garganta del Capitán languidece desde que se iniciaron las captaciones y, más especialmente, desde que se recreció el nivel de la presa. Concatenando varios años de sequía consecutivos se produciría una catástrofe ecológica en el arroyo, ya que moriría toda la vegetación de ribera, comenzando por la aliseda y el resto de especies umbrófilas que crecen bajo su dosel.

Se da la circunstancia de que, buena parte de la flora que puebla la Garganta está protegida por la Ley. A modo de ejemplo, se citan las especies de la vegetación riparia que viven aguas abajo de la captación incluidas en la Lista Roja de la Flora Andaluza:

Pero no sólo se trata de flora en peligro de extinción, en la Garganta del Capitán cohabitan igualmente odonatos protegidos, cuyas larvas acuáticas dependen en exclusiva de la calidad de las aguas del arroyo: Gomphus graslinii, Oxygastra curtisii y Macromia splendens están consideradas amenazadas por la UICN, con categoría vulnerable, e incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Desde la mencionada verja regresamos sobre nuestros pasos, hacia el ramal de sendero que de forma escalonada en vertiginoso descenso, que podemos afrontar con mas tranquilidad, gracias a los troncos de los jóvenes alisos, llegamos a la orilla de esta magnífica poza de aguas turquesas. Encontrándonos con una muy mermada cascada central, que en otras circunstancias atribuiríamos a las escasas lluvias del pasado invierno, pero minutos antes habíamos descubierto el por qué de sus escaso caudal, al encontrarnos con la verja que nos cortaba el paso hacia la, a todas luces, captación ilegal de las aguas del arroyo Botafuegos. Intentando olvidarnos por un rato de la vileza humana y de lo dañina que puede llegar a ser la raza humana para el Planeta, ante la hipocresía, indiferencia y tantas mentiras y engaños de nuestros dirigentes políticos.

Sin duda alguna es éste un lugar de poder y es por ello que aunque todavía era relativamente temprano, decidimos que era el lugar ideal para disfrutar de un buen almuerzo campestre tras el cual como en nosotros es costumbre no dejamos ningún desperdicio o resto de envoltorios a nuestro paso: Mientras que no sólo nos alimentábamos de las distintas viandas que cada uno llevábamos en nuestras mochilas, sino de la magia y el magnetismo de tan hermoso paraje, donde no dejaban de canturrear los pajarillos, rodeados de magníficos ejemplares de helechos reales y hasta dándonos un chapuzón mas de un compañero.


Cuentan otras leyendas que fue desde la parte alta de esta cascada donde cayó de su caballo el “Capitán de Bandoleros, Don Gabriel Moreno” huyendo de la justicia. Y en la misma orilla de esta poza, lo sepultaron sus compañeros. En noches oscuras, cuando no luce la luna, el capitán Moreno emerge de las aguas de esta poza montado en su caballo blanco iluminándolo todo a su paso cual gigantesca luciérnaga, buscando a una persona que no le tenga miedo, para revelarle el lugar donde están escondidos sus tesoros…”Leyendas nacidas en el siglo XIX (Romanticismo) endulzando la historia que nos trae sabor romántico de bandoleros y contrabandistas.


Finalizado el almuerzo, volvimos a remontar el escalonado ramal, que nos sitúa en el sendero principal retornando sobre nuestros pasos hasta el cercano desvío que en dirección SUROESTE, nos sitúa en el denominado Llano de las Tumbas, donde nos encontramos con una doble baliza: 
a la izquierda nos señala: “Tumba del Capitán 650 m” por la dirección de donde venimos, y a la derecha “tumbas 120 m” que es hacia donde dirigimos nuestros pasos avanzando por un sendero sobre perfil llano, rodeado de helechos, alguna zarzamora y alcornoques a cuyos pies nos encontramos con varias tumbas antropomórificas talladas sobre la misma base de las rocas de arenisca, que por otra parte son muy abundantes en el entorno rural del Campo de Gibraltar. 
No faltaron las fotos cachondas, que una vez mas denotan el buen ambiente entre los compañeros, añadiendo alguna nota de humor y desenfado a esta jornada campestre.


Una vez que nos recreamos con el conjunto de las tumbas regresamos al denominado Llano de Las Tumbas, hasta este punto la mayor parte del camino está perfectamente señalizado por las balizas del SL.A-30 “Garganta del Capitán”, que en su tramo central coincide con nuestra ruta. 
Pero al situarnos en el Llano de Las Tumbas, hay que estar muy atentos a un sendero que parte de su extremo SUR e inmediatamente después comienza a zig-zaguear, primero dirección SUR y después dirección OESTE, sin dejar de ganar altura y vistas sobre la falla que contemplábamos al otro lado de La garganta del Capitán y poco después sobre la parte alta del cerro del Fraile y el mirador que se encuentra en su cumbre. 
Cerca de la cual pasa la pista que parte desde un punto próximo a la prisión de Los Barrios, pasa muy cerca de la Garganta del Capitán y continúa hacia la sierra de La Luna, donde se forma la cabecera del río de la Miel, ramificándose esta pista por distintas zonas del sector sur del parque.

En un momento dado el sendero vira a la izquierda, dirección SUR, al pasar junto a un roquedal de arenisca (roca mas predominante en todo el campo de Gibraltar), de vez en cuando el sendero faldea la ladera, pero casi siempre continúa ascendiendo. De hecho de los aproximadamente 100 msnm. Donde se encuentra la famosa poza de la Garganta del Capitán vamos a ascender hasta cerca de los 400 msnm donde se encuentra el puerto del Viento. Allí nos encontramos con mas de un ramal de sendero que gira a la derecha es decir, al oeste de nuestra dirección, pero nosotros tomamos siempre el ramal de la izquierda, que se mantiene en zigzagueando en dirección SUR, y sobre todo ESTE, a través de un angosto sendero difícil de dilucidar, unos pocos metros mas allá de donde nos encontramos, pues el tupido manto de helechos, a través del cual nos vamos abriendo paso entre quejigos y alcornoques, hace que el entorno sea casi selvático.

 Sobrepasado el puerto del Viento, el peñón de Gibraltar que preside la bahía de Algeciras, vuelve a ser la principal referencia al ESTE de nuestra posición, mientras que continuamos descendiendo. Una vez mas volvemos a cruzar el arroyo de la Fuensanta por un vado, situado 15 m antes de que un toro manso, se quedara atravesado cortándonos el paso sobre el sendero por el que íbamos. 
Tras remontar una suave loma, tapizada por otro manto de helechos, atravesamos el Llano donde se encontraba el antiguo huerto, aledaño a las ruinas del Ventorrillo de la Trocha, unos metros mas allá pasamos junto a una laguna endorreica.
Unos 500 m mas allá de la mencionada laguna, completábamos el tramo circular de la ruta, volviendo a pasar junto al llano y campo de tiro donde hacíamos la primera parada, regresando ya sobre nuestros pasos a partir de este punto.

 Con las luces de la primera hora de la tarde y una última bucólica estampa donde nos deleitamos con la entrañable estampa de un potrillo acompañado por su padres a los que, junto con las personas que aman a los caballos y a los animales en general dedicamos estas dos últimas poesías:

EL ALAZÁN
Como una cinta de fuego
Galopando, galopando
Crin revuelta en llamaradas
Mi alazán, te estoy nombrando.

Trepo la sierra con luna
Cruzo los valles nevando
Cien caminos anduvimos
Mi alazán, te estoy nombrando.

Oscuro lazo de niebla
Te pialo junto al barranco,
¿Cómo fue que no lo viste?
¿Qué estrella estabas buscando?

En el fondo del abismo
Ni una voz para nombrarlo,
Solito se fue muriendo
Mi caballo, mi caballo.

Sobre la horqueta de un tala
Hay un morral solitario.
Hay un corral sin relinchos
Mi alazán, te estoy nombrando.

Si como dicen algunos
Hay cielos pa'l buen caballo,
Por ahí andará mi flete
Galopando, galopando.

Oscuro lazo de niebla
Te pialo junto al barranco,
¿Cómo fue que no lo viste?
¿Qué estrella estabas buscando?
Solito se fue muriendo
Mi caballo, mi caballo.

Poesía dedicada a los que monten a la vaquera:
Por caminos y senderos
por trochas y por barrancos
por caminos y senderos
mi jaca no me pierde el tranco
ni me descoloca el mosquero
vaya una jaca de campo

la doma que yo prefiero es la doma a la vaquera
con esos cambios de tranco y
apoyo a derecha y izquierda
sin olvidar el paso a atrás y
tampoco las medias vueltas
que pisen con tranco largo,
que metan mu bien las patas
pa que meneen sus mosqueros y
demostrarle a la gente
como andan los vaqueros.

vaya estampa mas bonita
mujeres a la vaquera
con monturas de amazonas
en esas jacas camperas
que van tirando el mosquero
dándose de oreja a oreja
que pisen con tranco largo
que metan mu bien las patas
pa que meneen sus mosqueros
y demostrarle a la gente como andan los vaqueros.

1 comentario :

  1. Eduardo Campos2:21 p. m.

    Falta la actuación en la venta y la reflexión en torno al penal, pero no las vacaburras

    ResponderEliminar