Entorno Natural: Comarca del Poniente Granadino
Recorrido: Circular
Longitud
aproximada: 14 km

Desnivel
acumulado: 300 m
Tipo
de camino: Vereda, camino arriero,
campo través, veredas junto al rio o el mismo cauce del río (optativo).
Bibliografía: Club Señal y Camino
(Dos Hermanas), Waste Magazine, Granadapedia y http://www.aytoloja.org

Mapa:
cuadrante superior derecho del mapa IGN 1024, C2, (2001) Estación de Salinas
Unos
45 particiopanets:
Desde Sevilla, vinieron: Juanjo “El marqués de
Villaluenga”, el mítico Antonio Giráldez, escoltado por su joven aprendiz de
padawin montañero “El Neno de Utrera”.
Desde Cabra (Córdoba): Rafa “El Califa”.
Desde Ronda: Jorge “El Titán del Guadalevín”, Pilar,
Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda”, María “hasta donde el Corazón te
lleve”, Nieves Lobato “la Musa de Torre Caleta”, Pepe Cabeza y otra
compañera cuyo nombre ahora no recuerdo.
Desde distintos puntos de la Costa del Sol: Paco
Jaime “El nuevo Florentino Pérez del Senderismo”, el Doctor Leal, José Miguel,
el Maestro Geobotánico Pepe Guerrero, Mariví, Anita, Ruben, Guillermina, Marlem
“La Perla de Venezuela”, junto con sus dos hijos: Oliver “Twist” y Elvis
“Jerjes”; Eduardo “El Último Samurai”, Carlos y su compañera, Marivi, Manolo,
Silvia de Fuengirola, Marisa (antigua amiga de del Doctor Leal en años de
juventud) y su hijo Nacho, Paco Bastida “El Último Patriota”, Maria
Victoria,
Paco
Castillo “El Generoso”, Miguel Fortes, Luciana. Nuestros anfitriones
y magníficos guías: Carmen Cabello “Galadriel” y su marido Manuel Manzanares
“El Cartógrafo de su Majestad”.
Cuatro participantes del club
" La Cabra tira pa el monte” de Villanueva del Trabuco, es decir,
prácticamente jugaban en casa. Paco y su esposa Juana, ganadora del concurso
gastronómico con su IMPRESIONANTE tortilla de patatas; además de María Pasión y
su marido. Gente sencilla y extraordinaria que lamentablente son una especie en
extinción en los tiempos que corren.
Y un humilde cronista y servidor:
Juan Ignacio Amador.
Fotografías: colaboraron Antonio Giraldez, Marlem, rafa Márquez y Juan Ignacio Amador.
Fotografías: colaboraron Antonio Giraldez, Marlem, rafa Márquez y Juan Ignacio Amador.
Observaciones: Ruta por senderos y caminos pegados al arroyo
Salado y al río Frío propiamente dicho. En esta ruta no es obligatorio mojarse
los pies, aunque por supuesto es optativo para todos aquellos que quieran hacer
algún tramo por el cauce del río.
(En la imagen el grupo se reencuentra con el arroyo Salado en el tramo central de la ruta).
El primer
kilómetro junto a la ribera del arroyo Salado y los dos últimos junto al cauce
del Riofrío discurre en gran parte por senderos a la sombra de bosques de
ribera, sin embargo, el resto de la ruta es de una gran exposición al Sol, siendo
la época mas recomendable la primavera, conviene venir preparado para
disfrutarla en su versión mas acuática, de lo contrario no disfrutaremos de lo
mas entretenido de esta ruta, si bien un kilómetro antes de llegar a Ríofrío el
baño ya no está permitido, ya que sus aguas son poco menos que sagradas para la
conservación y el buen estado de las truchas y esturiones que son la principal
fuente de riqueza de esta localidad, por lo que ni decir tiene, que si bien el
respeto al medio ambiente debe ser máximo, mucho mas aún, a nuestro paso junto
a la ribera del Río Frío, propiamente dicho.
Una vez reunidos todos en el
aparcamiento de la afamada VENTA RIOFRÍO,
km 182,5 de la A-92, comenzamos nuestra caminata, dirigiendo nuestros
pasos hacia la plaza de esta pequeña pedanía granadina de unos 400 habitantes,
que alberga la mayor concentración de restaurantes por kilómetro cuadrado, de
toda la comarca del Poniente granadino, debido a su rica gastronomía,
destacando no sólo las truchas que se crían en su piscifactoría, sino sus cada
vez mas famosos esturiones, cuyas huevas sirven para la producción de un
excelente caviar, mediante la modalidad de Acuicultura ecológico, que se
exporta a más de diez países. También, las aguas del río Frío constituyen un
paraíso para los amantes de la pesca fluvial los 365 días del año, el Río Frío,
propiamente dicho, cuenta alberga un precioso bosque de ribera que coincide con
el final de nuestra ruta.
Uno de los secretos de las aguas de
Riofrío es que mantienen una temperatura constante de 15º C, que convierten
este lugar en un paraíso para aves, anfibios, mamíferos, truchas. Como podemos
comprobar en el último tramo de nuestro recorrido a partir del nacimiento del
Río Frío, sus aguas y riberas crean un especial paraíso en el que las
piscifactorías sirven para la protección de hábitats y especies.
Hecha
la foto de rigor, dirigimos nuestros pasos hacia la cercana piscifactoría de
muretes blancos y rejas verde oscuro, frente a la cual, Don Manuel Manzanares
“El Cartógrafo de su Majestad” nos dio la charla de introducción sobre la ruta y Carmen, nos recordó que: la cualidad natural que ha convertido al cauce de
este pequeño y constante afluente del Arroyo Salado, en uno de los paraísos
naturales del sur de la península Ibérica, no sólo es la pureza de sus aguas,
sino la temperatura constante de 15º C todo el año, ya sea agosto o enero, verano o invierno, lo
que para los científicos es una característica que permite la pervivencia de
una rica biodiversidad con especies animales y vegetales que, en otros lugares,
emigran según las épocas y que en la localidad de Riofrío, municipio de Loja,
se mantienen de forma permanente, sobre todo aves acuáticas o asociadas a los
ecosistemas de ribera.... El equilibrio en la temperatura del agua es la clave
para la existencia de una de las piscifactorías más importantes de Europa y
donde, además de la cría de truchas, como ya hemos comentado
anteriormente, se ha logrado la
recuperación y comercialización del esturión autóctono del área mediterránea,
Acipenser naccarii, (que solo se encontraba en el sur de la península en el
cauce del Guadalquivir), del que se extraen caviar, carnes y ahumados,
productos de altísimo nivel que aportan una dimensión especial a esta zona de
la provincia de Granada y que han demostrado que es posible conseguir un
equilibrio entre la protección y la explotación de recursos naturales.

La
presencia de la piscifactoría ha sido el elemento fundamental que ha evitado
que el cauce y las aguas del río sean alteradas y, por lo tanto, se mantenga un
ecosistema casi imposible de encontrar en otros puntos de la geografía
andaluza. Desde el nacimiento del río, que coincide con el final de nuestro
itinerario, unos 2 km aguas arriba, de
pedanía que forma Riofrío, que como dicen con ironía sus vecinos: «No es más
que un montón de restaurantes y sus casas adosadas», el agua cae como tantos
otros cauces de montaña, libre de vertidos y sin encontrarse elementos extraños
que la contaminen.
Tras la charla, reanudábamos la
marcha, llevando el murete de la piscifactoría a nuestra izquierda, en la cual
nos estuvimos recreando con los abnegados saltos de las truchas, intentando
remontar pequeñas cascadas artificiales y llevando a nuestra derecha las aguas
del arroyo Salado, caminando bajo la sombra de su agradable bosque de galería,
formado principalmente por álamos, higueras, nogales, zarzamoras, cañaverales, acerolos
(de la familia de las rosáceas, cuyo fruto parece una manzanita pequeña comestible,
pero de gusto ácido).
En el cauce, junto a las pequeñas
lagunas de salida del agua de la piscifactoría, e incluso en las piscinas de la
explotación, viven poblaciones de ánades azulones, (Anas platyrhynchos), que
aprovechan las algas, plantas, e invertebrados que viven en el río y entre la
vegetación. Los ánades no se marchan, e incluso crían en el cauce del río. La
presencia de esta especie de aves acuáticas es habitual en casi todas las zonas
húmedas del sur de España, pero no es tan normal encontrarse con otros patos
como cercetas, rabudos y cucharas, que necesitan de espacios más
salvajes. La presencia de estas anátidas indica que la cuenca se mantiene
con unas características naturales que no son fáciles de encontrar.
Poco a poco las casas junto a las
que vamos caminando van quedando atrás y la ribera del arroyo Salado, que en el
primer kilómetro de recorrido la llevamos a nuestra derecha, se hace un poco
mas enmarañada de vegetación, por lo que sin dejar de caminar paralelo a la línea de chopos que
delata la presencia del arroyo Salado, a nuestra derecha, debemos separarnos
unos 20-30 m del mismo, para volvernos a acercar al
mismo un poco mas adelante,
hasta que lo atravesamos por un puentecillo de madera, a partir del cual el
arroyo Salado, irá quedando siempre a nuestra izquierda.
Entrañable modelo de moto modelo "campera de 49 cc", todo un símbolo de la España rural de los 70, antes de que llegaran las populares Puch Condor de color amarillo y negro.
A unos 2,5 km del inicio, llegamos al cortijo del Barrancón, donde la pista por la que vamos se bifurca formando una “V”, de manera que en la dirección de la que venimos una rudimentaria tablilla de madera, señala a Riofrío.
(Sobre estas líneas la pedanía de La Atajea, desde el inicio de la subida que toca encarar ahora).
En
cualquier caso y volviendo a la mencionada bifurcación, nuestro camino a seguir
es el ramal de la derecha, desde donde vamos a ir contemplando las faraónicas
obras del puente del AVE: Málaga-Granada,
sobre el Gargantón del arroyo Salado,
que va a ir quedando a nuestra izquierda, mientras que vamos 
encarando una
pendiente continua de un 15% de inclinación, a lo largo de un kilómetro y medio
sin tregua,
pasando en primer lugar bajo un corto, pero ancho túnel que pasa
bajo la ciclópea estructura de la futura línea del AVE, y unos 100 m mas allá,
cruzando sobre la vía actual, tras la cual alcanzamos el punto mas alto
del
recorrido unos 630 msnm.
A partir de aquí, trasponemos el
otro lado de la loma por la que pasa la vía del tren e iniciamos un
descenso, dirección SUROESTE con el horizonte presidido por la peculiar silueta de la
sierra de Gibalto, pudiendo escoger entre la angosta carreterilla que une Venta
del Rayo con la pedanía de Fuente Camacho, o bien directamente a través del
olivar, como hicimos en nuestro caso, llevando esta carretera perdida, a
nuestra derecha en todo momento, hasta enlazar con el modesto cauce del arroyo
Salado, que nace en las proximidades de la pedanía lojeña de Fuente Camacho y
que Manolo y Carmen, recordaban con un generoso caudal, en su invernal sesión
exploratoria, por estos pagos dejados de la mano de Dios.
Sin embargo, este
último invierno ha sido poco en lluvias y nuestros arroyos se han visto muy
mermados.
El punto donde enlazamos con el
arroyo Salado, cercano al cortijo de La Viña, puede considerarse nuestro punto
de retorno, desde donde iniciamos el regreso al punto de origen. Girando, unos
90º a nuestra izquierda, de manera que cambiamos la dirección predominantemente
S-O que hemos traído desde Riofrío (distante a unos 6 km de aquí), con vistas
frontales hacia la sierra de Jibalto en este último tramo y que ahora
llevaremos a nuestra espalda. Por la dirección E y N-E, que va trazando el
arroyo Salado, cuya orilla izquierda, pasará a convertirse en nuestro
improvisado camino a seguir en los dos próximos kilómetros.
Aún no eran las 13.00 pm, pero el
sol ya empezaba a apretar, mientras el grupo caminaba junto a abundantes
retamas y esparto, donde no tardaron en toparse con la presencia de abundantes
garrapatas, que se fueron quitando los compañeros tras revisarse una y otra
vez, camisetas, mochilas, pantalones largos y cortos, entre el repelús de tan
desagradable parásito y las risitas de cachondeo, el caso es que la mayoría de los que llevában pantalón corto acabaron con las piernas bombardeadas de picotazos.
Tras unos dos kilómetros caminando
junto al arroyo Salado, nos topamos con un puentecillo, donde se le planteó al
grupo la opción de seguir por el mismo cauce del arroyo para adentrarnos por el
pequeño desfiladero conocido localmente el Cerrajón ó Garganta del Barrancón del Arroyo Salado. O bien, abandonar el
cauce del arroyo Salado, accediendo a la pequeña carretera local, que pasa sobre el
puentecillo y que une las localidades de venta del Rayo con la pedanía de Fuente Camacho, prosiguiendo por un olivar, en dirección NORTE, quedando la
angostura del Barrancón a nuestra izquierda (ESTE) con las omnipresentes estru8cturas del nuevo puente del AVE: Málaga-Granada (en la imagen de abajo).
Y la pedanía de Venta del Rayo un kilómetro a la derecha (OESTE),
viniendo a salir a la cercana pedanía de La Atajea, un kilómetro y medio mas
allá, a la altura de un antiguo puente, unos 100 m aguas debajo de un generoso
Nacimiento, donde nos volvimos a
reencontrar con el resto del grupo una hora después de que un reducido grupo de
compañeros hubiésemos vivido nuestra pequeña aventura por las intermitentes
angosturas del denominado Barrancón del arroyo Salado, con rincones de gran
belleza, inevitablemente profanados en su parte central por los pilares y
amasijos de grandes estructuras metálicas correspondientes al puente del AVE.
Paralelo al antiguo puente de hierro construido en el año 1873, de la escuela de Eiffel, por donde todavía
sigue pasando la actual vía del tren, entre Málaga y Granada.
Pero sin duda alguna, el factor mas
preocupante del arroyo Salado es el lamentable estado de sus aguas, que además
de su evidente salinidad, arrastra un alarmante nivel de contaminación,
posiblemente desde su Nacimiento próximo a la pedanía de Fuente Camacho, donde
presumiblemente se encuentra el origen del mal.
El 28 de marzo de 2010 aparecía la
siguiente información en http://www.erllano.org/,
titulado: “DESASTRE ECOLÓGICO EN LOJA
(GRANADA)”
VERTIDOS QUÍMICOS PROCEDENTES DE
LAS OBRAS DEL AVE ALCANZAN A DIFERENTES ARROYOS Y RÍOS DE LOJA Y PROVOCAN DAÑOS
EN LA GANADERÍA Y LA FAUNA
Primero reventó la balsa de
almacenamiento de los lodos y los residuos producidos por los trabajos de la
tuneladora, entre los que se encontraban determinados productos químicos, y que
se produjo en la cabecera del Arroyo de la Viñuela, en el término municipal de
Loja. Después esos vertidos se están depositando en la zona de bosque
mediterráneo cercano a Fuente Camacho y muy próximo a las lagunas de Salinas,
paraje natural protegido por la Junta de Andalucía, dado su valor ecológico y
ambiental. Y actualmente siguen los vertidos de productos químicos
contaminantes, detergentes líquidos, a los arroyos Salado, Charcón y Tajea, que
desembocan en el río Frio (con coto intensivo municipal de pesca de truchas y
con explotación de piscifactorías de trucha y esturión-caviar y de alto valor
turístico y medioambiental para Loja) que a su vez vierte al río Genil.
Según las informaciones de que disponemos, esos pueden estar considerados
como de alta toxicidad. Existen numerosas denuncias por daños al medio
ambiente, a la agricultura y al ganado. Se contabilizan ya, según denuncias,
más de 70 cabras muertas, más de 60 mal paridas, y se desconoce el número de
cabras y ovejas enfermas y/o afectadas por haber bebido del agua contaminada.
También se ha producido la muerte de numerosos ejemplares de trucha en el
propio Coto Intensivo Municipal de Pesca de Riofrío.
Unos 500 m aguas abajo, de los
enormes pilares que soportan el nuevo puente, el cauce del arroyo, empieza a
recibir aportes de nacimientos de frías aguas cristalinas, perfectamente
potables que comienzan a ser canalizadas por una acequia que discurre unos 5 m
por encima del cauce.
Comenzando a formarse un precioso bosque de galería donde abundaban las higueras, mezcladas con chopos, zarzamoras, yedras y enredaderas, que le dan un aspecto selvático y lleno de vida en contraste con el aspecto apocalíptico que nos habíamos encontrado.
Finalizado el almuerzo, reiniciamos la caminata hacia el cortijo del Barrancón, dejando a nuestra espalda vamos dejando la pedanía de La Atajea.tomando ahora un ramal de pista vecinal entre varias fincas, como el caserío de La Palanquilla, que dejaremos a la derecha o el molino del Palanquín a la izquierda, llegando a una antigua era, junto a unas rinas, donde debemos estar atentos,

Encontrándonos con uno de esos lugares de poder que se percibe en el ambiente, con un magnetismo muy especial, donde el agua brota de los pies de un roquedal.
En cualquier caso, un kilómetro aguas abajo del Nacimiento, llegamos a un puente de hierro, casi a ras de agua, curiosamente semi vallado en la parte de abajo, de manera que nos corta el paso. Siendo este lugar, donde aquellos que escogen la versión acuática, deben abandonar las frescas aguas del cauce y seguir caminando por el bucólico sendero de la orilla derecha, que pasa junto a una hermosa
Una vez
finalizada la ruta y como no podía ser de otra manera, siguiendo la sugerencia
de nuestros anfitriones Manolo y Carmen, tomamos la terraza del Mesón Rio Frío,
lugar altamente recomendable por su buen servicio y tapas gratuitas,
generosamente servidas con cada cerveza o bebida en general, al mas puro estilo
granadino, donde estuvimos disfrutando de una distendida charla, volviendo a ser
sorprendidos por nuestro admirable compañero Romualdo Estevez, el “Trovador de
la Senda” que junto con un pequeño grupete de improvisados colaboradores, tras
una elocuente introducción, nos recitaba
con magnífica entonación y mejor humor lo siguiente:

Efectivamente, va de sexo. Os preguntaréis por qué, por qué, por qué…
Responderé en tres palabras: ¡YO - QUÉ - SÉ! ¿No es acaso el tema preferido en
nuestras rutas? Está comprobado. Cualquier circunstancia vale y cualquier momento es bueno para sacarlo. A
veces el coloquio es tan general y tan intenso que provoca errores de
orientación imperdonables. Como el que se produjo el otoño pasado
en la Dehesa de Camarate subiendo al “Pico Los Califas”.
Íbamos tan colgados en las batallitas eróticas que contaban algunos evocando sus años locos de Torremolinos, que perdimos el rumbo a pesar del mapa, del
G.P.S. y de la perfecta señalización del cruce que debimos tomar dos o tres kilómetros
antes.
Los aspectos sexuales que se tocan
son de todo tipo, pero el que se lleva la palma es, sin
duda, el del tamaño de la cosa masculina. Y se aborda con libertad, con
naturalidad, con gracia..., y con propiedad; llamándola por su nombre. Bueno,
por sus nombres, porque tiene muchos. Aquí van algunos:
pija, nabo, cola,
verga, tranca, rabo,
churra, porra, falo,
pene,
pito, mango,
pilila, carajo,
cipote, vergajo.

Yo lo he
investigado, recogiendo y analizando información de más de
cien foros femeninos de Internet donde me colé con el seudónimo de
“Pitomana” y haciendo preguntas como éstas: ¿El tamaño importa? ¿Hay penes que dan pena?
Pues
bien, de las
más de mil mujeres consultadas, sólo un 1 %
mostró cierto interés por el tema. Las demás pasaron por alto lo del tamaño
y se centraron en otros
aspectos como la versatilidad, la solidez, lo que dura dura..., y sobre todo,
en la ausencia
de ritual, de
gestos, de caricias, de ternura, a la hora de afrontar un encuentro
amoroso. Resumiendo: de lo que ellas se quejan es del “aquí te pillo, aquí te
mato”. El problema del tamaño lo tiene el hombre y no en el paquete, sino en el
coco.
Fin del prólogo.
Pasemos ahora
al poema. Su título,
“Un burdo rumor”.
Su autor, Javier Krahe, que
también le puso
música, pues lo escribió
para ser cantado. Y eso es lo
que haremos nosotros. El estribillo corre por vuestra cuenta. Vamos a
ensayarlo:
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
UN
BURDO RUMOR
No sé tus escalas
por lo tanto eres muy dueña
de ir por ahí
diciendo
que la tengo muy pequeña.
No está su tamaño
en honor de la verdad
fuera de la ley
de la relatividad.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor.
Ciertamente es un burdo rumor.
Pero como veo
que por ser tú
tan cotilla,
va de boca en boca
y es la comidilla,
En vez de esconderla
como haría el avestruz,
tomo
mis medidas:
hágase la
luz.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor.
Una encuesta he hecho a mi alrededor.
respondieron a esta encuesta
de las cuáles una
no
sabe, no contesta.
Y en las otras doce
división, como
veréis:
se me puso en contra
la
mitad, es decir, seis.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor.
Otras
seis francamente a favor.
Y si
hubo reproches
fueron, en resumen,
por su rendimiento,
no por su volumen.
Y las alabanzas,
que también hubo un montón,
hay que atribuirlas
a una cuarta dimensión.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor.
Ah, que a veces soy muy cumplidor.
Mi mujer, incluso
dijo: “aunque
prefiero
como tú ya
sabes
la del jardinero,
Por
si te interesa
pon que estáis a la par.
Sólo que
la suya
es mucho menos familiar”.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor,
“nunca
olvida traerme una flor”.
Es mísero, sórdido
y aún diría tétrico
someterlo todo
al sistema métrico
No
estés con la regla
más de lo
que es natural,
te aseguro chica
que eso puede ser fatal.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor.
Yo
que tú consultaba
al doctor López Ibor.
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