miércoles, octubre 03, 2007

De los techos de Euskadi a la Playa de La Concha, La Ruta de "Los Tres Templos" y San Juan de Gaztelugatxe:

Esta es la historia de un viaje largamente esperado por dos grandes amigos unidos por la pasión de viajar y descubrir nuevos lugares, nuevos paisajes, gente nueva, una cultura diferente. Porque no hay en esta vida mejor inversión y nada tan enriquecedor como viajar, para saber valorar lo que tenemos en nuestra tierra y al mismo tiempo lo mucho que aún podemos mejorar. De esta tierra destacaría: la honradez y la honestidad de sus gentes, la explotación de los recursos y su desarrollo industrial sin dañar el medio ambiente, su pasión por del deporte, la fuerza y perseverancia de sus gentes, el respeto a las costumbres mas tradicionales y la valentía de innovar sin miedo y sobre todo, la solidaridad entre ellos y el orgullo a la hora de defender su tierra a capa y espada. Si bien, no estamos de acuerdo para nada en plantearlo como la reivindicación de la nación independiente (que jamás ha sido).

La reciente paternidad por partida doble del “Serpa Carmona” en los últimos tiempos y sus múltiples compromisos profesionales hacían presagiar que aún se alargaría mas en el tiempo nuestro plan. Sin embargo, en un alarde de "querer es poder" y de que cuando verdaderamente se tiene interés por algo, eres capaz de mover Roma con Santiago, aún con una gran mudanza y reformas en ciernes, allá se lanzó el mítico “Serpa Carmona” con su amigo el “Comandante Juani” rumbo al norte, por la N-1, para llevar a cabo el itinerario que nos habíamos planteado seguir teniendo en cuenta nuestras limitaciones de tiempo y nuestras prioridades a la hora de conocer Euskadi, que fue finalmente nuestro destino escogido tras descartar, de momento, Marruecos, Madeira ó Azores que han quedado anotadas en la agenda para futuras ocasiones.

Día 1, martes 18 de septiembre de 2007
Del desayuno en calle Génova al Templo de San Ignacio de Loyola y La Antigua en el Valle del Urola, Guipúzcoa, en la Euskadi profunda.

La mañana comenzaba con una reunión que tenía Carmona con unos clientes en el centro de Madrid y casualmente antes de la misma terminamos desayunando junto a la sede de calle Genova, donde nos encontramos con Acebes hablando por el móvil. Una vez finalizada la reunión vuelta al hotel para recoger el coche. Corbata y chaqueta fuera, y rumbo a Euskadi por la N-1. Escuchando "Madrid en la Onda" pasamos junto a las faraónicas torres construidas en la antigua ciudad deportiva del Madrid. Y a buen ritmo fuimos pasando mojones kilométricos por el sinuoso trazado de la cada vez mas obsoleta N-1, maravillándonos con el espectacular enclave del pueblo de Pancorbo (imagen de arriba a la derecha), al norte de la provincia de Burgos, una especie de “Termópilas Castellanas”, donde disfrutamos de un suculento almuerzo, para entrar poco después en lo que unos llaman Pais Vasco, otros Euskadi y muchos de sus habitantes gustan llamar “Euskal Herría” incluyendo todos sus mapas a Navarra y las tres provincias del Pais Vasco Francés, aunque en estas provincias el tema político se ve y se vive de muy distinta manera, pero ya volveremos al tema mas adelante.

El caso es que poco después del almuerzo ya estábamos en Álava-Araba, circunvalando su capital: Vitoria-Gasteiz, primero por el oeste y después por el norte, hasta tomar el desvío que va de Beasaín a Zumárraga, de golpe pasamos de la autovía a una comarcal por la que entramos de lleno en un paisaje de montañas: repletas de bosques, pasando junto a los embalses de Arriarango e Ibadeier, perfectamente integrados en el paisaje de tal manera que casi parecían lagos. Y con el arroyo Ibadeier acompañándonos unas veces a la derecha y otras a la izquierda, rodeados de frondosidad por todas partes llegamos a Azpeitia, ya en pleno valle del Urola. Precisamente a Azpeitia, pertenece el pueblecito de Loyola, donde se encuentra la gran basílica barroca de San Ignacio (de Loyola), las plataformas de aparcamiento, así como las tiendas de souvenir y los amplios jardines frente al templo no dejan lugar a dudas sobre la importancia de este lugar de culto, cuartel general de “Los Jesuitas”.
Lo primero que nos llamó la atención al llegar fue la majestuosa bóveda del templo asomando por encima de los árboles del jardines por el que accedemos a él. Todo ello, envuelto en un aire de misterio que conferían aquellos rayos de sol filtrados entre los negros nubarrones del momento en que llegamos, y las altas montañas que flanquean el paisaje en este singular enclave. Así como los niños que jugaban por los alrededores hablando con total fluidez en euskera sin pronunciar una sola palabra en casellano.

Una vez admirada su espectacular fachada y habiéndonos recreado en tan magnifica obra arquitectónica con un precioso conjunto escultórico de estatuas y relieves, entramos en la “Casa Museo de San Ignacio” que fue determinante como referencia para la ubicación del templo, hasta tal punto que se visita como un anexo del mismo aunque con entrada independiente, 2 € por persona, que merecen la pena pagar para visitar esta peculiar vivienda a modo de torre cuadrangular propia de los señores feudales de la época y es que no hay que olvidar que San Ignacio pertenecía a una de las familias mas acaudaladas de la zona. Lejos de resultar una visita aburrida como hemos podido padecer en otras casas museo, aquí podemos disfrutar de un magnífico estado de conservación, así como de posteriores reformas en las plantas superiores con hermosas vidrieras y tapices que recrean la vida y obra de San Ignacio, así como curiosas maquetas de la época y su interesante biografía, representada por una colección de pequeños conjuntos escultóricos ordenados cronológicamente a cuyo pie se nos van explicando los distintos episodios de una vida apasionante, la del patrón de los Ignacio o lo que es lo mismos: los Iñigo ó los Iñaki, fundador de los Jesuitas y hombre valiente donde los haya. .

San Ignacio de Loyola (1491-1556)
"Por sus frutos los conoceréis",
dijo el Señor. Ignacio dejó, entre otras, dos grandes realidades: la Compañía de Jesús y el librito de los Ejercicios Espirituales.
Su vida transcurre en una encrucijada de la historia, el paso de la edad Media a la Moderna. Hechos tan significativos como la conquista de Granada, el descubrimiento de América, el reinado e imperio de Carlos V, la escisión luterana, el Concilio de Trento ... generan un nuevo concepto de humanidad y de universalidad.Los nuevos tiempos plantean la cuestión sobre el sentido de la vida, e Ignacio va a aportar honestamente su descubrimiento: Dios se comunica con la persona que le busca, y le muestra el camino por el que mejor le puede servir. A partir de esta convicción, dedicó su vida a buscar y cumplir el amable querer de Dios. No sólo esto: iniciará a otros en esta búsqueda.
Juventud, formación y aventura
Fue el menor de trece hermanos de una familia vasca acomodada e influyente. Los Loyola son patronos de la parroquia de Azpeitia (Guipúzcoa). Su madre muere al poco tiempo. Su padre lo confía, desde los siete años, al Contestable Mayor del Reino de Castilla, Juan Velázquez de Cuéllar. Recibe así una educación cortesana como uno más de los diez hijos de su tutor, empleados como pajes y damas de honor en los palacios reales.
A los 26 años, lucha al lado de su señor enfrentado al Cardenal Cisneros, regente de Carlos I, para conservar el señorío de unas villas castellanas y rescatarlas del dominio de Germana de Fois, a quien el propio Carlos I las había donado injustamente. La derrota y muerte de Velázquez de Cuéllar le deja sin sueldo ni beneficio.
Al servicio del Duque de Nájera, Virrey de Navarra, y en la brava defensa de Pamplona contra los franceses, cae gravemente herido en las piernas por una bala de cañón (1521). Paradójicamente, va a convertirse en un gran andador, cojeando "solo y a pie" por Europa, primero, y oteando minuciosamente desde Roma los nuevos caminos del Mundo a través de sus compañeros, luego. Ahora bien, siempre más fue peregrino íntimo del Espíritu, por el cual deseaba ser utilizado como instrumento, aunque romo e indigno.
Pero en el tiempo que nos ocupa, se describe a sí mismo como muy laxo en la moral, en cosa de juegos y de mujeres, aunque ferviente en la fe. Era vanidoso, desgarrado y soñador. Tenía que despertar.
Para ampliar esta bibiografía podéis entrar en:
http://www.terra.es/personal/angerod/ignacio.htm

Posteriormente la visita al interior del templo, también resultó muy interesante y enriquecedora, gran basílica circular con magníficos trabajos de relieve sobre el predominio de la piedra gris donde nos encontramos con grandes escudos heráldicos alrededor de la bóveda. Precioso templo circular que de no ser por los estridentes carteles rojos que colgaban a ambos lados del altar con las fotos de dos ilustres miembros de los jesuitas, formarían un espectacular conjunto armónico. A la salida del templo, concretamente en una dependencia de su cara oeste se encuentra ubicada una oficina de Turismo donde una joven muy amable nos atendió estupendamente dándonos unas magníficas guías sobre los parques naturales de Euskadi, así como lugares de interés general e itinerarios varios enfocados al senderismo, que resultaron ser el complemento perfecto para las guías que ya traíamos de casa.
Antes de abandonar la localidad de Loyola hicimos un breve itinerario por otros templos cercanos así como por algunos colegios mayores.


De allí partimos sin mas demora hacia Zumarraga para visitar el templo de “la Antigua”, pasando por Azkoitia donde ya nos encontramos con las primeras pancartas colgando de los balcones con el lema: “Euskal Preso Eta Iheslariak, Etxera !!” (unas pidiendo la libertad para los presos de ETA y otras mas moderadas pidiendo su traslado a carceles del Pais Vasco). Por otra parte cabe destacar el predominio del paisaje montañoso, totalmente poblado de frondosos bosques de pinos, robles, hayas, castaños y otras especies que transmitían la sensación de ir por un manto verde, ya que a pesar de la abundancia de polígonos industriales en determinados lugares de los distintos valles que fuimos atravesando a lo largo de aquella semana, la gran mayoría de las fábricas se encuentran perfectamente integradas en el paisaje y algunas de ella incluso están pintadas de verde y a penas se ven abominables chimeneas vomitando humo, algo digno de estudio para poner en práctica en el resto de comunidades autónomas.
Una vez en Zumárraga llegamos a “La Antigua” sin problemas, pero ya eran cerca de las ocho y con las últimas luces del día nos encontramos las puertas cerradas de lo que se considera la joya del románico en Guipuzkoa, aunque de austeras paredes y fachada y casi con un aspecto humilde y muy sobrio, dimos un paseo pudiendo disfrutar del encanto de su ubicación y de los preciosos paisajes que la rodean.

Era ya denoche cerrada cuando volvíamos a circunvalar Vitoria-Gasteiz para llegar hasta el Hotel “Altube” que se encuentra en la primera salida de la A-68 que nos lleva a Bilbao, inmediatamente después de pagar el primer peaje. Allí pasamos la noche muy cerquita de nuestro objetivo para el día siguiente: la subida al Gorbeaia.


Día 2, miércoles 19 de septiembre de 2007
Parkea Natura Gorbeia, ascensión al techo compartido de Álava y Bizkaia


A medio camino entre Vitoria-Gasteiz y Bilbao-Bilbo se encuentra este peculiar parque natural, cuya cumbre mas alta, el Gorbeia (1.482 m.), que no sólo le da nombre al parque, sino que además es el techo compartido entre las provincias de Áraba y Bizkaia, perteneciendo la vertiente sur ó soleada a la primera y la norte o umbría a la segunda.

Ese día desayunamos en Murgia (vertiente alavesa), desde donde se llega inmediatamente a Sarria y desde allí, siguiendo una carreterilla bastante llanita entre casas de piedra y fincas valladas, en cuestión de diez minutos llegamos a la amplia explanada con un amplio parking que nos sorprendió por el número de coches que allí se encontraban siendo día laborable, existiendo un área recreativa y la recientemente estrenada casa del parque con su oficina de información y centro de visitantes, donde nos dieron cumplida información no sólo del parque, sino de la ruta que queríamos hacer para ascender al Gorbeia por el río Bayas.

Se trata de un itinerario de montaña muchísimo mas fácil de lo que pensábamos en un principio, partiendo del centro de visitantes (a unos 750 m. sobre el nivel del mar). Se comienza a caminar en paralelo al río Baias que nos irá acompañando en la primera parte del recorrido, practicamente llana, por una pista muy bien asentada pasando poco después junto a unas pozas excelentes, que deberían ser la referencia principal para aquellos que vayan con intención de bañarse puesto que mas adelante no se encuentran ningunas mejores, al menos no se ven en aquelos puntos del camino por los que pasa la ruta.

El día era esplendido y caminábamos a buen ritmo bajo un intenso cielo azul a veces llaneando y otras subiendo suaves pendientes. Y así fuimos cruzando los distintos puentes que nos encontramos en esta primera parte del recorrido junto al río y que son conocidos por este orden como: Blanco, Migas, Aldarro y Arkarai, hasta aquí, menos de una hora caminando entre robledales, hayedos, pinos y lo que nos parecieron enormes ejemplares de cipreses. Pasando también junto a tres grandes pilas de troncos preparados para su transporte en distintos puntos del camino. El ruidoso paso de un enorme camión remolcador en pleno parque natural fué la única nota chocante de la visita al parque, haciéndonos una idea de la importancia de la explotación maderera de la zona. Tanto a la ida como a la vuelta nos encontramos con muchas personas cogiendo setas, cesta en mano, como si se tratara de una competición y es que como nos dirían al día siguiente en Oñati: “Coger setas es uno de los deportes nacionales en Euskadi”, de ahí que nos encontrásemos tantos coches cuando llegamos al parking.

Hasta que llegamos al lugar conocido como Arlobi, donde las aguas de los arroyo “Larreakorta” que llega por el este, se unen con las del arroyo Padrobaso que viene por el norte, para formar el río Baias cuyo teórico nacimiento tenemos ante nosotros, pudiendo contemplar una casita que se encuentra al otro lado del río. Conviene estar atento porque nos encontramos ante un cruce de caminos que aunque está señalizado puede prestarse a confusión, ya que hace referencia a hitos intermedios del itinerario y no a nuestro destino final. Para salir de dudas le intentamos preguntar a un curioso personaje que bajaba corriendo a estilo cavernicola por la pista donde horas mas tarde haríamos el descenso, pero no nos hizo ni puto caso. Aun así con el mapa del parque desplegado comprobamos que llegados a este punto donde ya acaba el tramo llano, tenemos tres opciones:

a) Continuar por el camino que sigue paralelo al río “Padrabaso”, para mas tarde subir al Burbona (935 m.) que tenemos a nuestra izquierda, es decir al oeste y una vez arriba, regresar por el cordal dirección sur hasta el collaco de Lekandai, desde donde se baja sin dificultad al centro de visitantes donde iniciamos la ruta, también conocido como “La central” por la antigua central electrica que se encontraba en sus proximidades.

b) A la derecha, direción este parte una pista forestal, que lleva sin perdida hasta la cumbre del Gorbeia. (Ésta fue la opción que escogimos para bajar).

c) Al poco de empezar por la mencionada pista, nos desviamos a la izquierda atravesando el puente de Arkarai, que cruza las aguas del arroyo “Larreakorta” pasando junto a una mini presa a modo de escalón hormigonado, antes de unirse al “Padrobaso” para formar el río Baias, en el lugar conocido como “Arlobi” que acabamos de dejar atrás. (Ésta fue la opción que escogimos para subir).

Una vez que cruzamos el arroyo Larreakorta (opción “C”) empezamos ganar altura rápidamente subiendo por el cordal oeste de un cerrito redondeado, que tenía un mar de helechos por su cara norte y un tupido bosquete de hayas y robles por la vertiente sur, a nuestra derecha, una vez que llegamos arriba nos encontramos con los carteles que nos señalaban “El Caserío de Albizkorta” (a 800 m. de distancia unos 15 minutos) y la “cumbre del Gorbeia” (1.482 m.), a 3,7 km. con una estimación de hora y media. Desde este punto, ya adivinábamos en lontananza hacia el nordeste, un gran cerro tan redondeado y dócil que apenas se adivinaba una mínima parte de la gran cruz de hierro, de 18 m. de altura que corona su cumbre.

En este punto de señalización la senda vuelve a convertirse en pista forestal y en menos de 15 minutos llegamos al “Caserío de Albizkorta” que queda a la derecha del camino, situado en un pradito llano, poco después volviendo a ganar altura suavemente por la redondeada loma, dejamos a la derecha la “Cabaña de Gorostiano” última edificación que nos encontramos antes de llegar a la cumbre, cuya cumbre todavía no vemos por lo redondeado de la loma, lo que si vamos viendo es un gran número de escarabajos que intentamos esquivar para no aplastarlos. A nuestra espalda va quedando el Valle del río Baias por donde habíamos llegado y gran parte de nuestro camino de subida con bastantes zonas boscosas a nuestro alrededor, excepto por el tramo de loma por la que vamos subiendo y que a buen seguro fue pasto de los incendios, habiéndose formado una gran pradera, donde predomina el brezo pone la nota de color con sus variantes de violetas y morados.

Tal y como vamos subiendo, siempre en línea recta, podemos contemplar a nuestra izquierda (norte), ya en suelo vizcaíno, las cumbres calizas del Ipergorta y Lekanda, que contrastan enormemente con el perfil del Gorbeia, cuya forma redondeada se debe a los sustratos silicios que predominan en la vertiente alavesa, mientras que la vizcaina es mas caliza y por lo tanto de paredes mucho mas agrestes y verticales. Antes de darnos cuenta ya estamos caminando entra ovejas, vacas y caballos en la redondeada pradera coronada por la mítica cruz de hierro de 18 m. de altura, situada a pocos metros del punto geodésico que no debe faltar en ninguna cumbre, así como una figurita de hierro de la “Virgen ¿de las Nieves?”, una mesa circular de hormigón, con un magnífica rosa de los vientos de cerámica sobre su superficie indicándonos todos y cada uno de los hitos que se pueden contempar desde la cumbre 360º a la redonda y una preciosa casita metálica, apoyada sobre un pequeño poste, hecha por una ekastola. Lo cual nos confirma no sólo hasta que punto es una de las cumbres mas visitadas de Euskadi, sino hasta que punto predomina la ética y el civismo de sus habitantes, frente a la barbarie de la minoría que todos conocemos. Estoy seguro de que si alguna vez se colocaran estos hitos en cualquiera de nuestras cumbres emblemáticas (aquí en Andalucía), durarían menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Otro detalle a tener en cuenta a lo largo del recorrido fue la ausencia casi total de restos de basura, envases, etc…
Aprovechando la suave brisa que corría sobre la cumbre bajo aquel cielo azul radiante y las maravillosas vistas que teníamos 360º alrededor. Almorzamos sentados en el punto geodésico una vez finalizada la pertinente sesión de fotos.

Hay cumbres que por su afilado perfil sólo le permiten al senderista un único camino tanto en la subida como en a bajada, pero en las cumbres redondeadas siempre existen varias alternativas. Si bien habíamos ascendido por la cara suroeste, teníamos previsto realizar el descenso por un camino que comienza unos 300 mas allá de la pradera que circunda toda la cumbre en dirección surdeste, es decir en dirección al “Pantano de Urrunagako”, sin embargo, como la idea era aprovechar el tiempo al máximo mientras quedaran horas de luz, decidimos atajar rectos dirección sur para enlazar con el camino ya mucho mas avanzado a la altura de una curva que este describía en la distancia. El terreno era dócil y descendimos sin dificultad, pero antes de darnos cuenta, comenzamos a sumergirnos en un mar de helechos de una altura cada vez mas considerable. Pero con la tranquilidad de saber que íbamos en la dirección correcta y manteniendo el contacto visual con el camino de ida, fuimos avanzando paralelo al mismo a unos 500 m. de distancia, entre la maraña de helechos y otros arbustos esperando el salto, o la carrera espontánea de algún conejo ó jabalí o incluso el vuelo de una perdiz asustada. Pero sin sobresaltos, llegamos a un tupido bosque de hayas bajo el que caminábamos de maravilla, ya que esta peculiar especie de árbol no deja crecer absolutamente nada a sus pies y sus altas ramas nos permiten caminar sin dificultad en un ambiente fresco y sombrío que se agradece bastante en una larga caminata y así fuimos descendiendo, siempre en dirección sur, suroeste hasta que volvimos a salir a otro mar de helechos, pero esta vez con el camino, a "unos dos estadios" (como diría Don Valerio M. Manfredi). Sin embargo, mientras mas nos íbamos acercando mayor resistencia ofrecían las ramas y los fuertes troncos de los matorrales, llegó un momento que ya íbamos caminando sobre las ramas sin poner los pies en tierra firme, en plena lucha con la maraña de matorral, nos vimos sorprendidos por un ciervo macho de impresionante cornamenta que con con gran elegancia y a saltos perfectamente sincronizados, se abrió paso de forma majestuosa hasta perderse por otro cercano bosque de hayas, mientras nos llegaban los ecos cada vez mas cercanos de otras berreas. Hasta que por fin llegamos a la pista que deberíamos haber cogido desde el inicio, situado a unos 400 m. al sureste de la cumbre del Gorbeia.

Una vez que llegamos a la pista, todo fue coser y cantar con un suave descenso entre magníficos bosques de hayas y robles, vadeando un arroyo tribuario del “Larreakorta” y este mismo arroyo algo mas adelante, disfrutando de espectaculares zonas de umbría formadas por auténticos túneles de vegetación cuya oscuridad contrastaba enormemente con las zonas bañadas por el sol en los claros del bosque. Poco después de pasar junto a unas vacas llegamos al lugar de Arlobi, por esta pista que ya bautizamos como “La Senda del Troglodita”, desde donde ya sólo nos quedaba desandar el mismo tramo llano que habíamos realizado por la mañana hasta el centro de visitantes, también conocido como “La Central”.

Y de allí nos fuimos a Oñati “La Toledo de Euskadi” ,en pleno corazón de Guipúzcoa ( a la derecha imagen de la antigua sede de su Universidad). Se trata de una localidad con mucho encanto donde pasamos la noche, situada a escasos kilómetros del espectacular “Santuario de Arantzazu” patrona de Guipúzcoa y pórtico occidental del Parque Natural de Aizkorri, donde se encuentra el techo de Euskadi, nuestro objetivo para el día siguiente.

Día 3, jueves 20 de septiembre de 2007
Ascensión al Aizkorri (1.528 m.) y al Aitxurri (1.551 m.), techo de Guipúzcoa y Euskadi desde el Santuario de Arantzazu (Natura Parkea Aizkorri).

Sin duda alguna se trata de una de lasrutas de montaña mas bonita y variada que he hecho en mi vida. Los 9 km. que distan desde Oñati al Santuario de Arantzazu se recorren rápidamente gracias a una magnífica carretera de montaña, donde la espectacularidad de los desfiladeros va en aumento conforme conforme nos vamos acercando al Santuario de La Virgen de Arantzazu, patrona de Guipuzkoa, que es nuestro punto de partida. Curiosamente dos días después este sagrado lugar, aparecía en la 1ª posición de una lista editada en "El Diario Vasco" sobre "Las 10 Maravillas de Euskadi" y es que a pesar del vanguardista diseño de su fachada pueda chocarle a las mentes mas conservadoras, el templo no deja de tener un encanto muy especial, tanto en su interioro como en su originalísima fachada y si a eso le unimos el espectacular enclave donde se encuentra, la verdad es que nos encontramos con un lugar de cuento de hadas.
El Santuario de Aránzazu se encuentra dentro del término municipal de Oñati en Guipuzkoa, donde se venera la Virgen de Aránzazu, patrona de esta provincia. Se encuentra tituado a 750 metros de altitud rodeado de montañas y frondosa vegetación. La Virgen que se venera apareció en 1496. Desde 1514 es una de las sedes mas emblemáticas de la Orden de los Franciscanos. Su basílica, construida en los años cincuenta (s. XX), es una obra arquitectónica, escultórica y artística de gran relevancia, en lo que a vanguardismo se refiere.
El nombre del santuario, del lugar y de la Virgen hace referencia a la leyenda de su aparición. En sí, la palabra arántzazu viene a significar ‘lugar de espinos’. De hecho, las tres torres que componen el conjunto, la del campanario, mas alta, alejada unos metros y las otras dos que enmarcan la fachada, están realizadas con bloques de piedra caliza tallados en punta de dimane en clara alusión al espino en el que, según cuenta la historia, apareció la imagen de la Virgen.
Una vez visitada el santuario, junto con la inevitable tienda de souvenir y la oficina de información nos ponemos en marcha por una pista asfaltada que parte del lateral del templo y se dirige toma la dirección este, hacia el sol del amanecer, disfrutando de la espectacular vista de una vista impresionante y de las hospedería anexa, colgando de los impresionantes desfiladeros por donde hemos llegado. Un paisaje digno del Señor de los Anillos, tipo “Rivendel” que contemplamos con la boca abierta desde la terraza del “restaurante de Síndika”. Con la caída del angosto valle del río Arantzazu a nuestra derecha y la entrada de varios caminos secundarios a la izquierda, seguimos avanzando por la pista principal, que deja de estar asfaltada para convertirse en terriza, hasta que a poco mas de diez minutos desde el santuario nos encontramos con una verja de hierro cerrada altráfico de vehículos donde podemos leer: Urbia-Aizkorri, aquí se puede decir que comienza la ascensión.
A partir de la verja vamos ganando altura suavemente por una cómoda pista que se abre paso bajo un precioso bosque de hayas donde la luz del sol filtrándose entre las ramas nos brinda un precioso espectáculo. Al igual que el día anterior en el Gorbeia, vimos bastantes personas buscando setas y dado lo cómoda que resulta esta súbida a la sombra de los árboles no es de estrañar que este camino se convierta en una auténtica romería cada fin de semana y festivo, dada la gran afición que existe en Euskadi a la montaña y al deporte en general. A mitad de este primer tramo de ascenso por el bosque vamos a ver a la izquierda una especie de plazoleta presidida por una preciosa fuente de piedra donde probé una de las aguas mas ricas de toda mi vida. Todavía nos queda otro trecho similar al que llevamos recorrido por el bosque hasta que se acaba la sombrita, que rápidamente vamos a echar de menos porque la pista se convierte en una zigzagueante senda por una fuerte pendiente, pero a penas son 400 m. de distancia los que nos separan del collado al que nos vamos aproximando.
El collado está situado en un prado y en él comienza el suave descenso hacia la denominada “Campa de Urbía” a la que llegamos por un curioso caminito flanqueado por dos hileras de árboles como si se tratara de la entrada a una antigua mansión romana o a la calle de un cementerio. Mientras vamos caminando entre la fila de árboles podemos contemplar el contraste entre la verde hierba de la campa y las afiladas piedras calizas de las montañas que flanquean este espectacular valle conocido como la “Campa de Urbía” que teniendo en cuenta su altitud por encima de los mil cien metros, bien podría haberse formado a partir de los restos de un antiguo glaciar. Al poco de llegar a la campa el camino pasa junto a una pequeña ermita y un centenar de metros mas allá llegamos a un refugio perfectamente habilitado a modo de “Herriko Taberna y albergue” que es el auténtico lugar de peregrinaje para muchos montañeros a los que imitamos tomándonos unas cervezas bien frescas con unos buenos pinchos marca de la casa mientras charlábamos amigablemente con los lugareños que tuvieron que traducirnos la carta al español, ya que allí todo está en euskera, al igual que sus carteles reivindicativos de independencia para Euskal Herría y libertad para los presos de ETA. La foto de la derecha no es por simpatía a la causa de estos hijos de puta, sino para demostrar hasta que punto el fanatismo de estos asesinos y simpatizantes llega hasta los rincones mas insospechados.
Tras la cerveza y los pinchos, salimos como nuevos del refugio y nos dirigimos al comienzo del camino que en dirección nordeste se abre paso por la preciosa pradera de la “Campa de Urbía” donde pastaban a sus anchas grandes rebaños de ovejas y caballos en semi libertad, con el impresionante telón de fondo de la afilada crestería que ya teníamos ante nosotros. Vadeamos el arroyo donde bebe todo el ganado de la zona y en escasos minutos dejamos el suave tramo de la campa para adentrarnos en la base de la crestería donde unos cortijillos denominados aquí “ txabolas de Arbelar” nos dan la bienvenida entre gallinas, perros pastores y mas rebaños de ovejas tan abundantes por la zona.
Caminando entre las casitas encontramos encontramos fácilmente el comienzo de la subida hacia el Aizkorri, que empieza con una fuerte subida ya en terreno calizo, aunque con pequeñas zonas conquistadas por el barro y la hierba que son de agradecer para los que tenemos las rodillas maltrechas. El camino está muy marcado tanto por las miles de personas que lo suben anualmente, como por las esporádicas marcas de pintura amarilla, lo que hace que no haya peligro de pérdida (si no está cubierto por la nieve). Con lluvia o nevada el camino está hecho un barrizal y es mas prudente dejar la subida para otro día, en caso de continuar, hay que subir con mucha precaución ya que el terreno se vuelve muy resbaladizo y las rocas cada vez mas afiladas.
Entre tanta roca caliza y pequeños praditos dispersos, la senda sigue subiendo en cerrados zig zags pasando junto a un gran árbol solitario cuya especie no recuerdo y que queda justo a la derecha de la senda, desde aquí ya habremos ganado mas de 200 m. sobre la campa cuyos caminos comenzamos a ver cada vez mas finitos y lejanos.
Siempre subiendo entre calizas pero no mucho después del árbol solitario vamos a llegar a una curiosa veleta que tiene a un cazador apuntando con una escopeta en la cola y a un perro en lo que sería la flecha que indica la dirección del viento. Desde aquí podemos ver a escasa distancia ya de la parte final de la crestería un sobrio punto geodésico que marca una de las cumbres de la afilada crestería que estamos apunto de coronar, pero la senda la deja a un lado y continua avanzando en dirección este pasando por un pequeño prado hundido donde estaba pastando otro grupo de ovejas y desde donde ya podemos contemplar el punto geodésico que corona la cercana cumbre del Aizkorri (1.528 m. ), hacia donde se dirige decididamente la senda y que ya tenemos a tiro de piedra, al llegar a su cumbre nos encontramos con pequeños grupos de montañeros de muy distintas edades junto al refugio y la ermita que se encuentra en su cumbre, algo impresionante que ha convertido a esta mítica cumbre en un auténtico lugar de culto entre los montañeros vascos y que vuelve a confirmarnos la fuerza y la perseverancia de sus gentes. Esta cumbre se consideró durante mucho tiempo la cima más alta de Euskadi, siéndolo realmente el Aitxuri, por el que habíamos pasado momentáneamente de largo a la altura de la veleta. De todas formas, con su ermita y su refugio en la cima, sigue siendo la cumbre más emblemática y el objetivo principal de las excursiones de montaña de la zona.
Mientras almorzábamos en la cumbre un viejete a modo de “versión masculina de Doña Rojelia” protagonizó la anécdota del día, subiendo a toda prisa, acompañado de tres perros pastores y con un cerradísimo acento vasco, nos preguntó si habíamos visto alguna fuente por allí, a lo que todos le respondimos entre el asombro y la carcajada reprimida que no, a lo que contestó: “Me cago en la ostia Patxi he subido aquí para nada” y comenzó a bajar tan rápido como había subido, mientras unos reíamos y otros alucinaban.
Las vistas desde allí arriba son sencillamente impresionantes: hacia el norte, al borde de la espeluznante pared vertical, teníamos a nuestros pies, Zegama y Oñati al noroeste pudiendo contemplar el cantábrico por encima de las pequeñas cordilleras que nos separaban de él. Y al sur la Sierra de Urkilla con sus faldas repletas de bosques de haya ya en territorio alavés, al otro lado de la campa de Urbía. Mientras que de oeste a este sólo podíamos contemplar la prolongación de esta espectacular crestería, sobre la que regresamos hasta el cercano valle hundido por donde habíamos pasado anteriormente, y desde donde parte una empinada senda muy difuminada marcada por afiladas piedras pintadas de rojo que en poco mas de siete minutos nos llevaron al punto geodésico que habíamos contemplado en el camino de ida al que llegamos fácilmente creyendo que era el “Aitxurri”, pero no tardamos en darnos cuenta de que estábamos sobre el "Aketegi", 1.549 mts., ya que el siguiente diente de la crestería en dirección oeste, parecía ligeramente mas alto, con lo cual dedujimos que se trataba del “Aitxurri” que con sus 1.551 mts. es el auténtico techo de la crestería y en consecuencia de Euskadi, afortunadamente entre una cumbre y otra a penas hay un centenar de metros escasos separados por un ligero tobogán si bien conviene recordar que conviene retirarse unos metros de la impresionante arista por donde nos asomamos a la espeluznante pared de la cara norte. Conquistando sin dificultad aunque con una gran sensación de vétigo nuestro objetivo. Retomando rápidamente el descenso por la senda que subimos hasta que llegamos a la “Campa de Urbía” donde nos encontramos con una tremenda bandada de buitres de grandes dimensiones dando buena cuenta de una oveja muerta.
LLegando en poco mas de una hora al Santuario de Arantzazu para poner fin a esta ruta que a pesar de ser lineal es verdaderamente preciosa y espectacular. Sin duda alguna altamente recomendable para todos los amantes de la montaña, ya que aunque no se suba a la crestería, la visita a la Campa de Urbía bien merece el paseo, no ya sólo por la belleza del paisaje, sino por el gustazo de disfrutar de los pinchos o los platos calientes de la Herriko Taberna, y de su cerveza o su vino fresquito que te dejan como nuevo tras el primer tramo de subida. Por otra parte hay que tener en cuenta las posibilidades que nos ofrece la campa para enlazar con otras rutas PR. Y GR. que pasan por allí como la que nos lleva hasta la curiosa ermita de San Adrián ubicada en una cueva natural al otro extremo de la campa.

Curiosamente es tradición local subir el 31 de diciembre al Aitzgorri y el 1 de enero al
Udalaitz.
Aquel día terminamos la jornada paseando por San Sebastián-Donostia, guiados por las manos expertas de Itziar y Ana que llevándonos desde la glamourosa alfombra roja del Teatro y el Hotel Maria Cristina, hasta el Pabellón donde se estaba celebrando el 55 Festival de cine de San Sebastian, el Kursaal, y de ahí para saciar nuestra curiosidad a la calle donde se encuentran las “Herriko Tabernas”, que se podrían describir como bares absolutamente pro-etarras, decorados con cuadros, banderas y pancartas reivindicativas de independencia y amnistía para los presos, así como venta de banderas, pancartas y camisetas para la colaboración en su lucha. No dejó de llamarme la atención escuchar allí a “Bebe y al Arrebato”, mientras disfrutábamos la bebida, con los pinchitos sobre la barra y en la parte de arriba, las fotos de los etarras mas emblemáticos, con el nombre de la cárcel donde se encontraban, tiempo de condena y horarios de visitas. Desgraciadamente no me dejaron hacer una foto de aquello, pero por lo demás nos atendieron con bastante amabilidad y corrección, todo hay que decirlo.


Día 4, viernes 21 de septiembre de 2007,

Visita a la Señorial San Sebastián-Donosti
Como todavía no habíamos desayunado cuando llegamos cuando llegamos a la Playa de La Concha, nos fuimos directos al caso viejo, es decir, dirección al ayuntamiento que se encuentra en el extremo oriental de la playa, al pie del monte Urgull. Pasando a continuación por el boulevar, que prácticamente es la antesala del casco viejo, situado en una especie de península donde se encuentran sus calles atestadas de bares con los famosos pinchos. Una vez que cargamos las pilas, comenzamos el recorrido monumental por este orden:

1º) Plaza de la Constitución, se trata de la típica plaza porticada a imagen y semejanza de otras plazas mayores de España, aunque en este caso de pequeñas dimensiones. Si observamos el edificio de su cara oeste, no es de extrañar que durante muchos años fuera el ayuntamiento de San Sebastián. En este espacio cuadrangular considerado epicentro de la ciudad tienen lugar importantes celebraciones cada año: desde la Tamborrada en enero o los Carnavales de febrero, como las manifestaciones política y antiguamente incluso las corridas de toros.

2º) Iglesia de San Vicente, la mas antigua de la ciudad, construida en estilo gótico del s. XV, que en su día fue fortaleza defensiva. Si bien la fachada puede parecer algo sobria, su interior es muy interesante con grandes columnas, bóvedas nervadas, un elaborado retablo en el altar mayor y un cristo yacente que bien merece la pena visitar.

3º) Basílica de Santa María donde se encuentra la Virgen del Coro, patrona de Donosti, se trata de un hermoso templo barroco del siglo XVIII, construido sobre unas ruinas románicas. Tanto su fachada como su interior nos causaron una gran impresión en lo referente a la piedra labrada y a su decoración eminentemente barroca. Si bien la imaginería queda en un segundo plano a favor de las pinturas.
4º) Fachada del Palacio de San Telmo que nos encontramos cerrado

5º) La dócil Subida al Monte Urgull es muy suave y asequible, conforme vamos ganando altura con el puerto viejo a nuestros pies y la playa de la Concha al fondo, las vistas son cada vez mas bonitas dirección sur. Y hacia el oeste, la inconfundible silueta del Monte Igeldo con la isla de Santa Clara de por medio rodeadas por el intenso color azul de las aguas del Cantábrico, mientras nos recreábamos con las vistas desde los distintos balcones donde todavía se encuentran numerosas baterías de cañones que en numerosas ocasiones fueron imprescindibles para la defensa de la ciudad, la última para intentar expulsar a los franceses tras la invasión napoleónica que tanto daño hizo a la ciudad, como pudimos comprobar minutos mas tarde en una interesante exposición sobre la historia de Guipúzcoa y San Sebastián-Donosti que se encuentra en el interior del Castillo de La Mota, sobre el que se encuentra ubicado el Sagrado Corazón que se puede contemplar desde numerosísimos puntos de la ciudad.

6º) Tras el almuerzo volvimos a recrearnos en las fachadas del Teatro y el hotel Mª Cristina por donde habíamos paseado la noche y donde una nube de periodistas esperaba con gran interés la salida de uno de los actores invitados al festival. De allí fuimos a ver la “Catedral del Buen Pastor”, un bonito templo en estilo neogótico que data de 1897, cuya única torre en forma de gran aguja, podemos observar desde gran distancia, especialmente a lo largo de la avenida que comunica al templo con el ayuntamiento. Desgraciadamente al igual que el Palacio de San Telmo por la mañana, nos la encontramos cerrada, razón de mas para recrearnos sin prisas en todos los detalles de su fachada y naves laterales.

7º) Siguiendo por la calle de Prim, llegamos al Puente de María Cristina, de muy bella factura, inspirado en el famoso puente dedicado al “Zar Alejandro III” ( en París) y que al igual que éste tiene dos grandes columnas a cada extremo sobre las que podemos apreciar un caballo con las patas delanteras levantadas montado por un jinete con una lanza. Mientras lo cruzábamos en dirección a la obsoleta estación de Atocha nos recreamos con las fachadas de los palacios dela Belle Epoque al otro lado del río, si bien existe en esa zona un tremendo edificio de oscuros cristales, bastante destartalado, posiblemente de los setenta, que rompe totalmente la armonía arquitectónica de esa zona de la ciudad.

Al pasar fresnte al Ayuntamiento, vimos una manifestación de abertxales pidiendo con pancartas: Independencia y Amnistía para los presos de ETA. La mayoría eran bastante jóvenes con pinta de ocupas y bastante desgreñados. Pero lo mas curioso era observar el desprecio con el que los miraba la mayoría de donostierras que pasaban por allí. Era curioso el contraste de la cochambrosa gentuza de los manifestantes, frente a la elegancia y el señorío innato de los donostierras de pro, que afortunadamente son mayoría frente a esta minoría de asesinos y simpatizantes a los que yo particularmente los tendría en el mejor de los casos: a pico y pala arreglando carreteras, caminos y limpiando bosques, que buena falta nos hace y no viviendo de lujo a nuestra costa en las cárceles recibiendo tratos de favor, con todo tipo de lujos, desde mariscadas, hasta televisión de pago y sin pagar ningún impuesto. Desgraciadamente con el patético gobierno de Zapatero y su nefasto equipo dándole alas a los nacionalistas mas (y menos) radicales: habría que preguntarse entre otras muchas cosas a quien favorece mas el actual "Código Penal" si a los asesinos a los que se les premia viviendo de lujo, o a las víctimas ha las que se olvida e ignora. En los ojos de los muchos donostierras que pasaban por allí ví asco y desprecio. Mientras que los abertxales iban ocupando todo el ancho de la avenida en dirección a la Catedral, con una pinta de matadillos increibles. Mientras un furgón de la "ertxaina" iba delante controlando para que no se desmadraran con sus uniformes roji-negros, porra en mano. Policías de dos metros de media y anchos como castillos, perfectos para controlar a estos despreciables hijos de puta.

º) Empezaba ya a caer la terde, cuando regresábamos a “La Concha” para continuar nuestro paseo por la orilla, mientras unos negros nubarrones se acercaban por poniente. Desde allí llamamos a nuestros amigos Payán y Victor para darle el pésame por la muerte de su tía y suegra respectivamente, después de que mi hermano Alberto nos confirmara la noticia.

9º) Una oportuna llamada de Itziar fue crucial para que nos recogiera con el coche y nos llevara a la cumbre del Monte Igeldo con su pequeño parque de atracciones de los setenta, su hotel, su torre, su faro y las espectaculares vistas del atardecer sobre la ciudad con la iluminación artística de las playas de la Concha y Ondarreta a nuestros pies, una auténtica imagen de postal digna de portada de “Nacional Geographic”, “GEO” ó “Viajar” entre otras.
10º) Ya casi de noche bajamos al Real Club de Tenis de Ondarreta donde dejamos el coche para llegar caminando al Peine del Viento, (Eduardo Chillida), una de esas obras que llaman “arte moderno”, aunque en este caso: yo, que soy un pobre analfabeto, sólo veo un alicate retorcido porque yo el peine no lo veo por ninguna parte, lo que si se siente es el fuerte viento que azonta un Cantábrico cuyas olas rompen allí, como en ningún otro lugar del litoral donostierra. De hecho, cada vez que hay temporal en el Cantábrico una de las atracciones mas curiosas de la ciudad es acercarse allí para ver como llegan a romper olas de mas de 8 m. de altura. Todo un espectáculo.
10º) Finalizando la jornada con una espectacular Cena cerca de Orio, a cuya localidad pertenece el
equipo de “Traineras” que figura como líder destacado de la Liga Cantábrica en la presente temporada.




















Día 5, sábado 22 de septiembre de 2007
De San Juan de Gaztelugatxe (Bermeo) a San Sebastián-Donosti, por el litoral.

Llevaba lloviendo toda la mañana, el “txiri-miri” nos obligaba a tener los parabrisas en constante movimiento y cuando íbamos llegando al primer hito de nuestro recorrido, una densa niebla nos obligó a reducir aún mas la velocidad, por la sinuosa carretera que bordea el litoral vasco, comunicando entre sí todas las poblaciones costeras. Sin embargo, como por arte de magia, después de muchos kilómetros viajando entre las nubes, la niebla se disipó lo justo, como para que pudiéramos contemplar por primera vez las aguas del Cantábrico, justo ante el espectacular enclave donde se encuentra San Juan de Gaztelugatxe un imponente islote coronado por una hermita en su cumbre, a modo de península, unida a tierra firme, por un puente construido por las mismas rocas del mar. En uno de sus extremos el oleaje ha horadado una serie de túneles dándole mayor encanto a este genuino puente de rocas marinas. A unos 500 m. al este, nos llama la atención el islote de Aketze que se eleva sobre el mar a poca distancia de la orilla como un viejo monstruo marino sacado de una fábula o una ballena gigante a punto de encallar en la orilla.
Sin duda se trata del paraje natural mas visitado de todo el litoral vasco. Quiso el destino que aquella mañana nos lo encontráramos en su salsa, con un Cantábrico tempestuoso y grandes olas espumosas rompiendo sobre la base de los islotes y acantilados que rodean el lugar, hacia el interior la acantilada costa estaba cubierta de nubes bajas que aportaban al paisaje un aire de misterio, incrementado por aquel cielo tenebroso, amenazante de tormenta, bajo el que comenzamos a caminar sobre su mágico puente sacudido por la fuerza de la tempestad, cruzando los dedos para que no fuera esta la ocasión en que volviera a romperse como ha ocurrido otras veces. Con la lluvia cayendo sobre nosotros y la fuerte brisa marina, que hacía llegar hasta nosotros, finísimas capas de agua marina procedentes de aquel mar embravecido, empezamos a subir los 237 escalones que nos llevan hasta la ermita de San Juan de Gaztelugatxe por un sinuoso recorrido, perfectamente flanqueado por un pequeño murete a ambos lados que nos protege en todo momento de algún posible golpe de viento.
Éste emblemático islote, junto con al cercano Cabo Matxixako al este (punta mas septentrional del litoral vasco) era lo primero que divisaba la gente cuando regresaba de la mar, comenzando así a convertirse en un lugar mítico-religioso para el “arrantzale” (pescador). La campana de la ermita avisaba a los marineros cuando había tormenta y su interior -presidido por un Cristo- se fue llenado de exvotos en acción de gracias por haber escapado de algún naufragio. Así, San Juan, se convirtió en lugar de romería y milagros. De las rocas que lo rodean se cuentan mil leyendas y en las cuevas -bajo la ermita- la Inquisición encerraba a las gentes acusadas de brujería.
Aunque desde la zona de aparcamiento parece una dura subida, se hace muy llevadera, ya que sus rampas y escaleras son muy cómodas de transitar y la magia del lugar que nos rodea parece transmitirnos una energía que se sube sin darte cuenta. Al llegar arriba además de la ermita nos encontramos con un refugio con chimenea. Según se cuenta, es tradición al subir la ermita, tocar la campana tres veces y pedir un deseo, cosa que por cierto no hicimos ninguno.
Como dato anecdótico frente a la entrada de la ermita existe un rudimentario aseo “unisex”, con un agujero en el suelo donde hay que “encestar” lo que se necesite desalojar, cayendo directamente al mar tras vertiginosa caida.
Una vez finalizada la visita iniciamos el retorno a San Sebastián por la sinuosa carretera de la costa pasando por Guernika, Ondárroa, algunos miradores, la famosa playa de Zarauz y una vez en San Sebastia-Donosti, inciamos nuestro paseo de despedida con las últimas luces del día, por el “Boulevar de los sueños rotos” San Sebastián con las últimas luces del día, visitando algunos bares por la zona histórica de la ciudad y ¡como no! pasando una vez por delante del Kursaal, sede del 55 Festival de Cine de la ciudad, considerado por algunos la basílica de los nuevos usos y costumbres de la ciudad, donde la pleve se agolpaba tras las vallas que protegen el paso por la alfombra roja, a la espera de que, de un momento a otro, hiciera su aparición estelar: Richard Gere. Y con el buen sabor de boca que siempre te deja visitar esta ciudad señorial, poníamos fin a nuestro periplo de visitas a esta tierra que recomendamos visitar a todo el mundo.




Día 6, domingo 23 de septiembre de 2007
El Regreso:


A ritmo de U2, atravesamos España de norte a sur, con una mezcla de satisfacción por lo bien que nos lo habíamos pasado y un pellizco de nostalgia por dejar atrás una tierra apasionante, que todo el mundo debería visitar alguna vez. A eso de las 15,00 pm. ya apretaba el hambre así que decidimos parar en “Casa Pepe”, tras coger la salida de “Venta de Cárdenas” que es la segunda que nos encontramos al entrar en Despeñaperros viniendo desde Ciudad Real, o la penúltima si entramos por Jaén. Peculiar restaurante donde los haya, a modo de “Museo del Franquismo”, con caricaturas de todos los políticos posteriores. Justo la antítesis de una “Herriko Taberna”, con imágenes de Franco por todas partes y banderas preconstitucionales en el techo, parada ineludible para curiosos como nosotros y ó bien fachas de pura cepa que viajen entre Madrid y Andalucía, con personajes dignos de las viñetas de “Martínez el facha” que podemos ver en la revista “El Jueves”.Y allí estábamos nosotros cámara en mano, por aquello de darle un último toque exótico al viaje, aunque finalmente terminamos almorzando en el siguiente restaurante, por la cantidad de gente que había. Despidiéndonos finalmente, tras fraternal abrazo a la altura de Bailen, donde “Patxi” volvía a convertirse en Carmona camino de Sevilla e “Iñaki” en Juani, una vez recuperado su coche, poniéndose camino de Fuengirola yplaneando mentalmente cómo darle forma a la crónica de esta inolvidable semana, mientras íbamos camino de casa.



Habiéndo quedado pendientes de colocar: muchas fotos y algunas pinceladas mas, que hemos tenido a bien no añadir, para no abusar de la paciencia y el poco tiempo del lector en un mundo saturado de información. Mucha habría que escribir de como se vive el tema ETA en el Pais Vasco y como lo ven los propios vascos: Toda la gente con la que hablamos los veía con bastante desprecio, si bien, muy especialmente en Guipuzkoa y Bizkaia, la mayoría de la población ve con muy buenos ojos la independencia por la vía diplomática. Especialmente la gente joven, ya que las últimas generaciones están creciendo en las Ekastolas donde TODO lo español se mira con asco y desprecio. Se estudia como una lengua extranjera y los libros de Historia hablan de España como un pais invasor que les roba su libertad, para ello el Gobierno Vasco, se encarga de contratar a los profesores mas radicales a favor de la causa abertxale dando clases de historia y de educación para la ciudadanía. En Álava sin embargo, no están tan de acuerdo con esta causa y los tachan con desprecio de "españoles" que es el mayor insulto en Euskadi. Mientras tanto Navarra, allí llamada "Nafarroa" se lava las manos como "Pilatos" y la opinión mas extendida es la de aparente indiferencia, es decir: "A mí me da igual lo que hagáis, mientras nos sigáis manteniendo los fueros, las ayudas y los tratos de favor, para seguir manteniendo el nivel de vida mas alto de toda España" y en el "Pais Vasco Frances" lo único que se le pide a Francia es una mayor independencia como "Comunidad Autónoma", si bien ahora con Zarkozi están bastante acojonados. Al contrario que en España con un gobierno que se dedica a preparar la 3ª República y a darle alas a todos los partidos nacionalistas con los que además gobierna en las distintas comunidades autónomas, que pacta y negocia con los terroristas. Mientras se mofa y se descojona de todos los que siempre hemos creido en España como una nación única e indivisible y no en el Reino de Taifas en el que los socialistas están convirtiendo este pais.

9 comentarios :

  1. Anónimo7:29 p. m.

    Todo muy bonito y muy bien, pero lo que me extraña muchísimo es la escasa atención que habéis dedicado a la GASTRONOMIA. Sólo leves menciones a cerveza, picho y vino, cuando para mi este aspecto es de los más característicos de la región y una de la zonas donde mejor se come de la península. ¿Os habéis hartado de bocatas?
    Hv

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  2. Efectivamente. Salvo la suculenta cena del sábado, todo han sido bocatas y pinchos. Por la limitación de tiempo, para ver lo máximo posible en tan cort espacio de tiempo.
    No obstante, cierto es que la gastronomía de Euskadi es de las mejores de ESPAÑA. Pero insisto, en nuestra limitación de tiempo, le dimos mas prioridad a comer rápido y patearnos las calles y los montes.
    Un saludo

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  3. Anónimo9:51 a. m.

    Querido Juani, he leido con detenimiento la extensa crónica de vuestro periplo por las vascongadas, y tengo que deciros que me ha encantado, y lo que más ver la bandera de Pasos Largos junto a la del Comando Preston enarbolada a los cuatro vientos en las más altas cimas de esa comunidad.

    Un abrazo

    Rafafló

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  4. Anónimo7:17 p. m.

    Hola!

    Os he descubierto por casualidad buscando fotos de Urbía.
    soy de Donosti y fuimos a Urbía otra vez hará unos 20 días.
    Nos encanta que gente de fuera nos venga a visitar y disfrutar de todo lo bueno que podemos ofreceros.
    Me alegro que lo pasárais bien.
    Un saludo y no dejéis de asombraros nunca.
    Agur.

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  5. Sé bienvenido amigo, aunque como habrás visto. La mayoría de las rutas son de Andalucía (donde vivimos), que también podrían servirte de referencia en un futuro viaje al sur. Como verás disfrutamos de todo lo bueno que tiene nuestro pais, aunque los indeseables de siempre y quienes los apoyan encubiertamente se encargue en estar siempre jodiendo la marrana. Aún así España es el pais mas maravilloso del mundo y como se vive aquí...en ninguna parte.
    ¡Agur! ó ¡hasta nuestro próximo encuentro!
    Iñaki

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  6. Anónimo6:30 p. m.

    fascista de mierda
    no vale la pena ni oir tus cagarlatanerias
    herria ez du barkatuko

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  7. Anónimo9:40 p. m.

    Supongo que ha habido alguien que ha alterado los comentarios originales.
    Deberiais borrarlos.No hacen bien a nadie.
    Euskadi es como es, es como a veces la habéis retratado.Espero que los insultos sean de algun hacker, por ej.
    Deberíais borrarlos, lo antes posible.
    Un saludo.

    PD. La proxima vez acercaros a la Rioja Alavesa ( Laguardia por ej)y a Haro.Esa zona con las nuevas bodegas, y los edificios de Ghery, o de Calatrava son dignas de verse

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  8. Anónimo4:09 p. m.

    he llegado por casualidad hasta este blog y a ver.....
    primero, es Ikastola no Ekastola.
    He estudiado en una Ikastola y la verdad es que todo lo que has escrito es completamente mentira,no nos meten todas esas ideas estupidas que dices, (es mas mis padres son extremeños y nunca, nunca han sentido que a sus hijas les esten metiendo esas ideas en la cabeza).
    Creo que antes de hablar, deberias de informarte mas y no creerte lo que dicen en la television.
    Y lo digo, en alguna ocasion he visto como sacaban libros de texto con los que yo he estudiado en la television diciendo eso del pais invasor, y te aseguro que es completamente mentira.
    Y si, he crecido en una Ikastola, yo y la gente que me rodea y no miramos lo Español con asco.
    Asi que, te agradeceria que antes de hablar contrastaras informacion.

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  9. Anónimo4:09 p. m.

    he llegado por casualidad hasta este blog y a ver.....
    primero, es Ikastola no Ekastola.
    He estudiado en una Ikastola y la verdad es que todo lo que has escrito es completamente mentira,no nos meten todas esas ideas estupidas que dices, (es mas mis padres son extremeños y nunca, nunca han sentido que a sus hijas les esten metiendo esas ideas en la cabeza).
    Creo que antes de hablar, deberias de informarte mas y no creerte lo que dicen en la television.
    Y lo digo, en alguna ocasion he visto como sacaban libros de texto con los que yo he estudiado en la television diciendo eso del pais invasor, y te aseguro que es completamente mentira.
    Y si, he crecido en una Ikastola, yo y la gente que me rodea y no miramos lo Español con asco.
    Asi que, te agradeceria que antes de hablar contrastaras informacion.

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