lunes, agosto 29, 2011

Vía ferrata de Comares (comarca de La Axarquía, Málaga)

Cómo llegar: Tal y como vamos llegando a la parte mas alta del pueblo, vemos una pista asfaltada que sale a la izquierda por ella se puede llegar al paraje de la Fuente Gorda, inicio de la vía ferrata. Pero si queremos dejar el coche en el final de la ascensión, al llegar a la atura de un un aljibe, tomamos a la izquierda, dirección “Centro de Salud, Iglesia” y en la parte alta con vistas hacia la sierra de camarolos al norte, estando en la calle de los Verdiales pasamos el Tanatorio y aparcaremos el coche en una especie de mirador, a escasos metros del final de la ferrata.

Si dejamos los coches al final de la ferrata, podemos llegar al inicio de la misma en unos 15 minutos. Desde aquí, ya caminando continuamos por la calle Verdiales, dirección este con Periana, el embalse de La Viñuela y la Maroma y llegamos a una plazoleta en la que hay un panel informativo de la red de senderos periurbanos de Comares, siendo nuestra referencia la ruta roja, con el nombre de Fuente Gorda, que es precisamente el paraje donde comienza la vía ferrata. Bajaremos por el camino que tenemos ante nosotros y después tomaremos giraremos a la izquierda desde donde ya veremos los tajos donde está instalada la ferrata, llegando en escasos minutos al pié de la misma donde nos encontraremos con la denominada Fuente Gorda y el panel correspondiente sobre normas de uso y material indispensable para realizar esta actividad.

Retorno: Inmediato, aunque permite dejar vehículos tanto al inicio como al final de la misma.
Duración: con un mínimo de experiencia se puede hacer en poco mas de 15 minutos.
Instalación: Buena.
Material: Arnés, casco, Zipper o disipador de ferratas, guantes, botas.
Dificultad:
Mínima, tan sólo un minúsculo tramo perpendicular superada la mitad de su recorrido y un pequeño extraplomo en los metros finales.
En mi debut mis compañeros me aseguraron que junto con la del tajo de Ronda es una vía ferrata de iniciación, siendo probablemente la más cómoda, corta y fácil de toda la provincia de Málaga.
Ubicación: vertiente norte, de la peña sobre la que se ubica la localidad de Comares, ideal para realizar a cualquier hora del día.
Longitud aproximado: Poco mas de 50 m
Desnivel aproximado: a penas llega a los 35m
Fecha de realización: sábado 27 de agosto de 2011
Participantes: Valentín “El Rey de la Montaña”, Vicky “La Botánica”, Juan Antonio Mena “El Elfo de la malagueta”, Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara”, que en los últimos meses han realizado el circuito completo de ferratas de la Serranía de Ronda, repitiendo algunas de ellas en varias ocasiones. Y los debutantes: Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza” que con gran decisión y destreza fue el primero en debutar estando dispuesto en un principio a cubrir el recorrido incluso sin cuerdas y un servidor que a pesar de sus problemas de vértigo, sin ser este su terreno habitual ni mucho menos, superó la prueba, con cierto canguele que fue de mas a menos gracias a la ayuda y el ánimo de sus ya expertos compañeros.
Alicientes principales: desplazarse hasta Comares para realizar una vía ferrata tan corta y fácil para gente con cierto nivel puede dar mucha pereza. Sin embargo, el pueblo de por sí por su ubicación y su fisionomía típicamente morisca es uno de los mas bonitos de Málaga y las vistas que tenemos durante todo el recorrido de la ferrata con el tramo del arco calizo central que va desde La maroma, hasta la Peña Negra, pasando por el boquete de zafarraya, la Torca, El pico Vilo, tajos del río Sábar, El Jobo y Camarolos con un mosaico de pueblos axarquicos y de Montes de Málaga alrededor, bien merecen el desplazamiento.
Además tal y como hicieron mis compañeros aquel día se puede subir y bajar por la misma varias veces para perfeccionar la técnica y destreza de cada cual y en la parte alta existen varios puntos de reunión para la práctica de rapel.

Reflexiones tras mi primera vía ferrata:
Sin duda alguna se trata de una experiencia espectacular, donde además se puede llegar a adquirir un grado razonable de destreza en poco, tiempo si nos dedicamos a ello con cierta frecuencia, como ha sido el caso de mis compañeros este verano 2011.

Dada su poca duración, no ya me refiero a esta vía ferrata que es muy cortita, sino a la mayoría que tenemos por Andalucía en general. La veo como una actividad genial como complemento a una ruta de senderismo, un descenso de barranco ó una cueva de media jornada por la zona en cuestión donde se encuentre la ferrata, como es mi intención para esta temporada el día que proponga esa ruta de senderismo por Comares que tengo en mente desde hace tiempo. Pero pegarte una “panzá” de kilómetros (al precio que está hoy en día la gasolina) para hacer una ferrata, a no ser que sea larguísima me parece un gasto muy elevado tanto de dinero en gasolina, como del tiempo que te lleva el desplazamiento desde tu localidad hasta la vía ferrata en cuestión en relación a lo poco que dura la actividad.

Ahora bien, para los compañeros que tienen el privilegio de vivir en Ronda o cualquier localidad de la Serranía es un auténtico lujazo poder llegar andando desde tu casa a alguna de ellas o tener a muy pocos minutos en coche el mayor circuito de vías ferratas de Andalucía y a este paso de España, con algunas de gran nivel de destreza y dificultad como las de Igualeja o Benaoján. Para el resto de mortales, puestos a hacer exclusivamente ferratas, lo ideal es salir de casa teniendo en mente realizar al menos dos o tres ferratas el mismo día, o bien combinarla con algunas de las actividades anteriormente mencionadas.

Consejos para quien tenga pensado estrenarse en esta modalidad tan de moda como son las vías ferratas:
1º) Si no tienes con quien iniciarte contacta siempre con una empresa de tursimo activo como “Al Andalus Activa”, “Pangea” ó “Ruta Cero”.
2º) Ve siempre acompañado de una persona, o mejor dos con experiencia.
3º) No te lo pienses demasiado una vez que estés allí con tu casco, arnés puesto y demás apareos.
4º) Sobre todo mucha calma y tranquilidad.
5º) Si una vez iniciada pasas algún momento de miedo por la altura, no vuelvas a mirar para abajo y sin llegar a correr en ningún momento, para lo menos posible, procurando estar siempre en movimiento, parando lo indispensable para cambiar el disipador cada vez que llegues al final de un tramo de cable y principio del siguiente. Dejando un espacio de al menos 3 m con respecto al compañero/a que vaya delante de ti.
6º) Si piensas realizar esta actividad con frecuencia cómprate el equipo básico, pero no lo pidas prestado, este material debe ser personal e intransferible pues tu vida depende de su buen uso y mantenimiento.
7º) A la hora de escoger una vía ferrata, infórmate previamente de la orientación de la misma, para calcular la hora mas recomendable para hacerla, siendo lo ideal pillarla en sombra, sobre todo si es verano o cualquier día caluroso de otoño o invierno. Y por supuesto renuncia a hacerla con condiciones climatológicas adversas de mucho viento, lluvia o nieve.

Enlaces interesantes de introducción a las vías ferratas:


domingo, agosto 28, 2011

La Rahije-Río Almanchares-Canillas del Aceituno


La Rahije-Río Almanchares-Canillas del Aceituno
(Parque natural sierras Tejeda, Alhama y Almijara, sector Sierra Tejeda, ladera sur de La Maroma)
Dificultad:Ruta lineal: en forma de Y, de manera que el palo de la base representa el tramo que va del área recreativa de “La Rahije” a la “caseta de agua” siendo el palo de la derecha el que nos lleva al barranco del Almanchares, único tramo de ida y vuelta, y el de la izquierda, que es el que tomamos para regresar hasta Canillas del Aceituno.
Dificultad: baja (pero no apta para personas con vértigo por los vertiginosos pasos del Saltillo y algunos puntos del sendero con mucho vuelo, pero quien no padezca de vértigo puede realizar esta preciosa ruta sin ningún problema).
Distancia: 6,4 km
Desnivel ascenso: A penas 300 m
Fecha de realización: sábado 27 de agosto 2011, ligera brisa de poniente que nos permitió disfrutar de paisajes muy despejados en la distancia y mítigo bastante el calor en los tramos de sonala, aún así no se superaron los 30ºC en las horas centrales del día.
Participantes: Nuestra guía y anfitriona Vicky “La Botánica” que una vez mas nos regaló esta interesante ruta que la mayoría teníamos en mente desde hacía tiempo y que salvo ella misma y Juan Antonio Villalba “El Corsario de Sierra Almijara” que había hecho una exploración los días previos en plan sálvese quien pueda, ninguno habíamos estado antes allí. Tal era el caso de. Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta”, Paco Jaime “El Sabio de Hortaleza”, Pepe “Er Koete” (que vino desde Sevilla con la intención de ascender a La maroma el día siguiente desde Alcaucín), Valentín “El Rey de la Montaña”, Elena “La Valkiria del Almanchares” y un servidor.

A tener en cuenta:
1ª) Como en toda ruta lineal hay que dejar coche algunos coches en el principio y final de ruta, por lo que se recomienda no venir mas de 3 personas por coche.
2ª) Aunque la ruta no es acuática propiamente dicha, se recomienda llevar bañador para los posibles baños en las pozas del río Almanchares, tanto en el punto de partida junto al área recreativa de La Rahije, para acometer las primeras rampas bien fresquitos, como para disfrutar tanto como deseemos una vez que llegamos al tramo final del sendero que nos lleva hasta el mismo cauce del río Almanchares.
3ª) Esta ruta se puede realizar fácilmente con unas zapatillas de deporte de travesía, no necesariamente botas de trecking. Además del agua, comida, gafas, gorra, crema solar, cámara de fotos  y lo que uno tenga por costumbre para una ruta de media jornada y paisajes espectaculares.

Aliciente principal:
El tramo del sendero de la acequia que nos lleva desde la caseta de agua hasta la zona alta del río Almanchares nos muestra uno de los paisajes montañosos mas bellos, agrestes y espectaculares de la provincia de Málaga, con las impresionantes paredes del barranco del Almanchares. Una ruta imprescindible para los amantes de la fotografía.

En nuestro tramo final hacia Canillas del Aceituno nos permite contemplar gran parte de la comarca de la Axarquía, así como amplios tramos de la ladera sur de La Maroma, o lo que es lo mismo de Sierra Tejeda, así como observar las tierras de cultivo que se extienden hasta las orillas del mediterráneo que cierran el paisaje al sur de nuestra posición.


Descripción de la ruta:
Habiendo dejado ya unos coches en Canillas del Aceituno, abandonamos esta localidad en dirección a Sedella y a medio camino al inicio de una curva muy cerrada de la carretera, bajo la cual pasa el río Almanchares, llegamos a la semi abandonada área recreativa de La Rahije. El área recreativa nos da la bienvenida con una fuente donde podemos llenar las botellas si no lo hemos hecho antes.

El sendero discurre en sus primeros metros paralelo a unas barandillas de madera, que asciende de forma pronunciada, bajo las copas de los pinos. Pero si realizamos esta ruta en época de baños, como fue nuestro caso, resulta muy recomendable darnos un baño en una idílica poza del río Almanchares, que pasa justo al lado del área recreativa, tal y como nos sugirió Vicky con gran acierto. Tras el primer baño, regresamos sobre nuestros pasos para encarar la corta pero empinada ascensión que nos llevaría hasta la caseta de agua, que de alguna manera representa el eje central de este peculiar recorrido en forma de “Y”.

Aunque en la descripción que teníamos se decía que la vereda estaba muy perdida y que era de muy difícil acceso, la verdad es que tomando como referencia el sendero que asciende paralelo a las barandillas de madera que se encuentran frente a la zona de aparcamiento, está razonablemente bien marcado, tal y como le interesa que sea a las numerosas empresas de turismo activo que anuncian este recorrido en su menú de actividades de barranquismo. La ladera es muy empinada, pero los zig-zags del sendero ayudan a mitigar el esfuerzo mientras caminamos entre mármoles fragmentados, sobre una finísima arena dorada que llamará nuestra atención. Antes de darnos cuenta habremos ganado gran altura respecto a la carretera que queda a nuestra espalda, pero conforme vamos ascendiendo, la pendiente se va suavizando y en poco mas de quince minutos llegamos a una caseta recientemente construida para la descalcificación
y es que hay que tener en cuenta que ya nos encontramos en el camino de la acequia, aunque por aquí discurre por una tubería que va por debajo o al lado del sendero que ya será prácticamente llano o de un desnivel imperceptible el resto del camino, en contraste con las agrestes laderas que nos rodean, todo un lujo para conocer este interesante rincón de la vertiente sur de Sierra Tejeda.

Unos 100 m mas allá de la caseta, caminando entre mármoles fragmentados y abundante matorral de esparto con alguna que otra aulaga intercalada, llegamos a la zona conocida como el miador de La Rahije, y es que las vistas que ya tenemos desde aquí sobre el barranco del Almanchares son sencillamente impresionantes, con el abismo a nuestra derecha según el sentido de la marcha, si bien no será hasta unos 200 m mas allá de este mirador cuando lleguemos al primer tramo de la primera pasarela, 
conocida como la colada chica, cuya barandilla de hierro oxidado, aunque bastante deteriorada ayuda a mitigar el miedo a quien pudiera padecer de vértigo. Después de dejar atrás esta primera pasarela algunos compañeros acertaron a distinguir una cría de cabra montés que caminaba relativamente cerca del cauce del río, todavía muy por debajo de nuestra posición. Sin duda alguna, un día entre semana puede ser el momento perfecto para que los amantes de la ornitología disfruten del grandioso mirador que resulta ser la práctica totalidad de este sendero, pudiendo disfrutar del majestuoso vuelo del águila real y otras águilas, así como del buitre y otras aves que anidan y frecuentan en zonas de desfiladeros como la collalba negra, el escribano montesino y el acentor alpino. A demás del omnipresente jabalí, del que una vez mas encontraremos marcas y huellas, fácilmente identificables.

Después de atravesar una zona poblada por pino pinaster y negro, por un sendero flanqueado de esparto, jaguarzos, tomillo, matagallos, aulagas y algunos otros arbustos y matorrales típicamente mediterráneos, llegamos a la 2ª pasarela conocida como colada grande,
que aunque no es mucho mas larga que la anterior, si resulta mucho mayor en lo referente a la altura de la pared junto a la cual vamos caminando por esta pasarela, que cuelga del abismo cual cornisa, adosada al desfiladero, a base de hierro y hormigón, que de no recibir un mantenimiento adecuado, podría verse deteriorada algún día como le ha pasado al caminito del Rey, cerrado desde el verano de 2000.

Por muchas horas de vuelo que tenga el senderista mas exigente, nadie quedará indiferente ante la profundidad de la garganta que tenemos a nuestra derecha, los tramos del tajo Volaero que rematan la parte alta de la Maroma que distinguimos al norte entre las paredes del barranco. Por la vertiente opuesta de la ladera que tenemos al otro lado del barranco discurre el sendero que sube a La Maroma desde Sedella y que viene a unirse a la senda de la casa de la Nieve a la altura del collado del Gitano, a medio camino entre la Fuente de la Rábita y la Proa del Barco, en el famoso sendero que parte desde Canillas del Aceituno y que discurre al otro lado de Los Chimeneones, que es como se le denomina a las paredes que tenemos a nuestra izquierda.

Unos 800 m después de dejar atrás la vertiginosa pasarela de la colada grande, el sendero comienza a aproximarse al nivel del río, que aunque mas bien es un arroyo, nos recibe con el sonido de sus pequeños rápidos y sus pozas cristalinas, por donde no deja de correr el agua, todo el año, si bien es verdad que en verano su cauce se ve muy mermado respecto a los espectaculares días del deshielo a finales de invierno, principios de primavera. Unos 200 m antes de que el sendero venga a morir o a comenzar, según se mire, en la toma de agua de la acequia, directamente de la primera poza con la que nos encontramos, ya caminamos junto a adelfas, helechos, juncos y otras plantas de ribera como las protegidas “agujas de la viuda” de un precioso color morado.

Una vez que llegamos a este punto, hay que tener en cuenta que con el debido permiso de la Delegación de medio Ambiente, se puede realizar barranquismo aguas abajo, pero aguas arriba, el río se considera poco menos que sagrado por usarse sus aguas para consumo humano, con el tratamiento oportuno y es por ello que a partir de aquí nos mantuvimos fuera del agua la mayor parte del tiempo, mientras fuimos río arriba, hasta donde una cascada nos cerró el paso. 
Decidiendo retornar hasta la poza que se encontraba junto al inicio o final de sendero, donde quien lo deseó disfrutó de un buen baño, en estas aguas cristalinas, color turquesa que tanto nos recuerdan a las del río Verde de Otívar y donde disfrutamos del almuerzo montañero.

Una vez finalizado el almuerzo y con la mente puesta en la segunda actividad planteada para este día, consistente en la vía ferrata de Comares, regresamos sobre nuestros pasos hasta la mencionada caseta donde descalcifican el agua que va por la tubería, por cuyo sendero continuamos en dirección predominantemente oeste, con los lógicos rodeos de las pequeñas cañadas, que descienden por esta zona de Sierra Tejeda, pasando junto a la fuente y cortijo de Juan Zamora, que también le da nombre al cerro que quedaba a nuestra derecha. 
Y mas adelante pasando por encima del antiguo albercón prácticamente seco en la actualidad, en detrimento de la piscina pública que se puede ver desde allí un kilómetro ladera abajo, en dirección sur, mientras que el encalado núcleo urbano de canillas del Aceituno, aparecía por el oeste, con las azules aguas del embalse de La Viñuela al fondo y mas allá la peculiar silueta de ese privilegiado nido de águilas donde se encuentra el precioso pueblo de Comares, hacia donde nos dirigimos, una vez finalizada la cerveza o cafelito de rigor en canillas del Aceituno por cuyas empinadas calles de la parte alta entramos entre cacareos de gallinas, ladridos lejanos y cercanos y las cigarras cantando alto y fuerte a la hora en que el sol mas calentaba.

Cartografía: Mapa Topográfico de Sierra Tejeda, Miguel Ángel Torres Delgado.
Fuente:

jueves, agosto 25, 2011

Trilogía de Publio Cornelio Escipión, "Africanus" (por Santiago Posterguillo)

Desde que leí “Los Pilares de la Tierra” (Ken Follet) a mediados de los 90 y la impresionante trilogía de “ALEXANDROS” de Alejandro Máximo Manfredi en 1999, no sólo me convertí en un apasionado de la novela histórica sino que hasta la fecha, siempre mencionaba estas obras en primer lugar entre mis libros favoritos, con la pena de que ninguno de estos dos autores fueran españoles, sin embargo, hace unos días que he terminado la tercera parte de la trilogía de “Escipión el Africano” (Ediciones B, de Santiago Posterguillo)y todavía sigo inmerso en la magia de sus páginas. Esta trilogía histórica está muy bien redactada, con un ritmo trepidante y personajes sólidos. Mezclando erudición y pasión,  historia con ficción logrando transportarnos a lejanos escenarios gracias a unas sorprendentes tramas donde predominan: la grandeza, las intrigas, el honor y el amor. Una auténtica obra maestra, que nos hace sentir en primera línea de combate de las legiones malditas contra el temible Anibal en la iracunda llanura de Zama (que también se recuerda en la película “GLADIATOR”).

Somos testigos privilegiados de mil intrigas y batallas dialécticas dignas del mejor ajedrecista en el Senado de Roma, somos víctimas de asedios, emboscadas, naufragios, traiciones, destierros y tantas otras situaciones que vivió y padeció Escipión. Pero también de la capacidad de superación ante tantas adversidades, la fe, la lealtad, la determinación, la fuerza o la intuición del que junto con Alejandro Magno, Anibal o Julio Cesar fue uno de los mejores generales de la antigüedad. Y sin duda alguna, una pieza clave para que el Imperio de Roma llegara a alcanzar tanta gloria y poder durante varios siglos. Es por ello que si os gusta el género de novela histórica, os animo a introduciros en esta impresionante obra maestra de la mano de Santiago Posterguillo.


1ª parte: “AFRICANUS, EL HIJO DEL CONSUL”
A finales del siglo III antes de Cristo, Roma se encontraba a punto de ser aniquilada por los ejércitos cartagineses al mando de Aníbal.
Ese era su inexorable destino hasta que surgió un solo hombre, un joven oficial de las legiones, que transformó lo que debía ocurrir en lo que finalmente fue: la génesis de un imperio y una civilización secular en el tiempo y en la historia del mundo.

2ª parte: “LAS LEGIONES MALDITAS”

Publio Cornelio Escipión, quien luego sería conocido por el sobrenombre de Africanus, se vio obligado por el senador todopoderoso Quinto Fabio Máximo, detractor de la familia de los Escipiones desde tiempo atrás, a aceptar la demencial tarea de liderar las legiones V y VI que permanecían desde hacía tiempo olvidadas en Sicilia. Éstas eran unas legiones malditas que habían perdido el sentido del deber, la disciplina y toda esperanza de regreso a su patria. Con esta maniobra, Quinto Fabio Máximo creía abocar al último Escipión de la estirpe a una muerte segura. Lo que Fabio Máximo no podía prever es que el joven Escipión y sus legiones malditas estaban llamados a cambiar el curso de la historia.


3ª parte: “LA TRAICIÓN DE ROMA”
Con La traición de Roma se cierra la trilogía sobre Escipión y se nos muestra el ocaso de los diferentes personajes conocidos durante las dos novelas anteriores (tanto amigos como enemigos del Africano): Aníbal, Marco Porcio Catón y su aliado Graco, la esclava Netikerty, la prostituta Areté, el fiel Cayo Lelio, su familia, el dramaturgo Plauto. El ocaso de unos personajes en una Roma que resurge finalmente victoriosa pero que no duda en arrasar para ello incluso a sus héroes más destacados.
Comienzo de esta tercera y última parte:
Memorias de Publio Cornelio Escipión, “Africanus”

He sido el hombre más poderoso del mundo pero también el más traicionado.
Hubo un momento en el que pensé que mi caída era imposible. El orgullo y los halagos con frecuencia nublan nuestra razón. Luego empecé a temer por mi familia. Entonces aún creía que si yo caía, mi caída arrastraría a toda Roma. Luego comprendí que mis enemigos me habían dejado solo. Al fin llegó la humillación más absoluta. Lo que ningún extranjero consiguió en el campo de batalla, lo alcanzaron desde la propia Roma mis enemigos en el Senado: ellos me derribaron, sólo ellos fueron capaces de abatirme para siempre. Sé que están contentos y sé que Roma me olvidará durante largo tiempo, ellos creen que para siempre, pero llegará un día, quizá no ahora, sino dentro de quinientos o mil años, llegará un día en que un general de Roma, en las lindes de nuestros dominios, sintiendo las tropas del enemigo avanzar sin freno arrasándolo todo a su paso, se acordará de mí y me eche de menos. Entonces me buscarán, entonces querrán mi consejo. Pero ya todo se habrá perdido y será demasiado tarde. Mi espíritu vagará entonces en el reino de los muertos y contemplaré la caída de Roma con la indiferencia del exiliado. Pero todo relato debe empezar con orden o de lo contrario no se entenderá nada y es crucial que se sepa lo que ocurrió tras la batalla de Zama, que se tenga conocimiento preciso de los acontecimientos que se sucedieron desde aquella victoria hasta el final de mis días.
Mi nombre es Publio Cornelio Escipión. He sido edil, dos veces cónsul, censor y princeps senatus de Roma. Siempre he servido a mi patria con orgullo y lealtad. Debo admitir que nunca pensé en escribir unas memorias. Creo que en mi vida ha habido sucesos sobresalientes, algunos de ellos referidos por poetas y que quedarán en los anales de la historia, pero las circunstancias actuales han llegado a tal extremo que he considerado necesario que yo mismo deje por escrito mis pensamientos sobre todo lo ocurrido en estos últimos años en Roma, un tiempo en el que nuestra ciudad ha pasado de ser un centro importante en Italia a convertirse en la capital de un inmenso imperio, un imperio al que yo no veo límites claros aún. Todo esto no habría sido posible sin mi contribución al Estado. Mis trabajos han sido notables, mi esfuerzo ímprobo, el precio que he pagado desolador. He perdido a mi padre y a mi tío, las dos personas que más me enseñaron en esta vida, en aras de una larguísima guerra a la que yo mismo puse fin. Y he sufrido en mi propia descendencia el pavor que provoca la guerra. Y, después, he terminado enfrentándome con todos los que me quieren y a todos he hecho daño. Esto, sin duda, es lo que más me duele.
Comentarios
“El autor sabe aprovechar la ventaja del novelista frente a la del historiador: la de mover su cámara de una escena a otra representando espectaculares batallas y vibrantes sesiones del senado unas veces, y cuadros de la vida cotidiana otras”
National Geographic
“Se trata de una admirable combinación de precisión histórica y ritmo narrativo que apasionará a los amantes de la novela histórica .”
Carlos García Gual
Habrá que estar muy atento a la llegada a las librerías de la última obra de Santiago Posterguillo: "Los asesinos del Emperador" este próximo mes de septiembre 2011. Aprovecho la ocasión para finalizar este artículo con un ranking de las 15 mejores novelas históricas que me he encontrado en un foro sobre este género. Y aunque cada uno tengamos nuestros gustos y preferencias, y raro sería que incluyéramos los mismos libros por el mismo orden, cuanto menos, me parece muy interesante para tomar nota de las obras que aún no hayamos leído:

1 Africanus el hijo del Consul - Santiago Posteguillo -
2 Las Legiones Malditas - Santiago Posteguillo -
3 Alexandros- trilogía de Valerio Máximo manfredi-
4 Puertas de Fuego - Steven Pressfield -
5 Los Pilares de la Tierra-Ken Follet
6 El ejercito perdido - Valerio Maximo Manfredi –
7 La Traición de Roma - Santiago Posteguillo –
8 Hellenikon - Luis Villalon -
9 Los Leones de Al Rassan - Guy Gavriel Kay -
10 La voz dormida - Dulce Chacon -
11 Yo Claudio - Robert Graves -
12 El primer hombre de Roma - Colleen McCullough -
13 El último Soldurio-Lorenzo Javier
14 El Cid - Jose Luis Corral
15 Un Mundo sin fin-Ken Follet

Diálogos con el Maestro, III, El Misterio (Paulo Cohelo)

Qué estamos haciendo en esta tierra?, pregunta con interés el discípulo.

-¿Sinceramente? No lo sé. Ya he buscado en muchos rincones, en lugares iluminados y en lugares oscuros; hoy estoy convencido de que nadie lo sabe; solamente Dios.

-No es una buena respuesta para un maestro.

-Es una respuesta honesta. Conozco a mucha gente que te explicará con detalles la razón de la existencia. No los creas, son personas que continúan atadas al antiguo lenguaje y solo creen en las cosas que tienen explicación.

-¿Quiere decir que no hay una razón para vivir?

-No has entendido lo que estoy diciendo. Yo he dicho que no sé la razón. Pero claro que existe un motivo para estar aquí, y Dios lo conoce.

-¿Por qué no nos lo revela?

-Nos lo revela a cada uno de nosotros, pero a través de un lenguaje que a veces no aceptamos porque no es lógico, y estamos demasiado acostumbrados a recetas y fórmulas.

Nuestro corazón sabe por qué estamos aquí. Aquel que escucha a su corazón, aquel que sigue sus señales y vive su leyenda personal -entenderá- que está participando en algo, aun cuando no llegue a -comprenderlo- racionalmente. Dice la tradición que un segundo antes de nuestra muerte nos damos cuenta de la verdadera razón de la existencia.

Y en este momento nacen el infiernoy el paraíso.

- No lo he entendido.

-El infierno es, en esta fracción de segundo, mirar para atrás y saber que desperdiciamos una oportunidad de honrar a Dios y dignificar el milagro de la vida.

El paraíso es poder decir en ese mismo momento: «Cometí algunos errores, pero no fui cobarde: viví mi vida e hice lo que debía hacer». Tanto el infierno como el paraíso nos acompañarán por mucho tiempo, pero no para siempre.

-¿Cómo puedo saber si estoy viviendo mi vida?

-Porque, en vez de amargura, sientes entusiasmo. Esa es la única diferencia. Por otra parte, hay que respetar el misterio y aceptar -con humildad- que Dios tiene un plan para nosotros. Un plan generoso, que nos conduce hacia su presencia y que justifica estos millones de estrellas, planetas, agujeros negros, etcétera que estamos viendo esta noche, aquí en Oslo [estábamos en Noruega].

-Es muy difícil vivir sin una explicación.

-¿Puedes explicar por qué el hombre necesita dar y recibir amor? No.

Y tú vives con eso, ¿o no es así? Y no solo vives con eso, sino que el amor resulta ser lo más importante de la vida. Y, sin embargo, no existe ninguna explicación.

De la misma manera, tampoco hay explicación para la vida. Pero existe una razón para nuestra estancia aquí, y tienes que ser lo suficientemente humilde como para aceptar eso.

Confía en mis palabras: la vida de cada uno de los seres humanos tiene un sentido, aun cuando él cometa el error de pasar gran parte de su tiempo en la tierra buscando una respuesta mientras se olvida de vivir.

Puedo darte un ejemplo de una época en la que estuve cerca de entender todo eso. Yo había asistido a la fiesta de conmemoración de los cincuenta años de mi graduación como bachiller. Allí, en la escuela donde estudié cuando era un adolescente, encontré a muchos amigos de entonces. Bebimos e hicimos las mismas bromas que medio siglo atrás.

En un determinado momento de la fiesta miré hacia el patio del colegio. Entonces me vi siendo un niño, jugando con todos ellos, haciendo frente a la vida con sorpresa e intensidad. Y, de repente, aquel niño que fui pareció tomar forma y se aproximó a mí.

Me miró a los ojos y sonrió.

En ese momento entendí que yo no había traicionado mis sueños de infancia. Que el niño que yo había sido un día aún estaba orgulloso de mí. Que la misma razón que yo tenía para vivir entonces continuaba viva en mi corazón.

Procura vivir con la misma intensidad que un niño. Él nopide explicaciones, se sumerge en cada día como si fuese una aventura diferente y, por la noche, duerme cansado y feliz.

Fuente: XL Semanal Número: 1241 (Del 7 al 13 de agosto)

domingo, agosto 14, 2011

Cahorros de Monachil (Parque Nacional de Sierra Nevada)

Ruta: Los Cahorros de Monachil (versión lineal)
Entorno: Parque Nacional de Sierra Nevada (extremo occidental)
Pueblos de referencia: Monachil, (a penas 10 km al sureste de Granada capital)
Punto de encuentro: 10.30 am en la Era de los Portachuelos, acondicionada como aparcamiento, muy próximo a la venta El Puntarrón, se encuentra a menos de 1 km de la salida del pueblo de Monachil, dirección Sierra Nevada, (todo el mundo en el pueblo lo conoce).
Cómo llegar a Monachil:
Para ir hasta Monachil en coche, podemos hacerlo o bien por la ronda sur de circunvalación a Granada, tomando la referencia de Sierra Nevada y antes de llegar al túnel, salirnos por el desvío que ya nos indica Monachil. O bien, la carretera Gr 3202 en dirección al Barrio de la Vega y desde ahí a Monachil. Como dijimos, el coche se puede dejar en la era del Puntarrón, ubicada a 100 m de la venta del mismo nombre tomando la carretera que sale de Monachil hacia Prado Llano.
Este municipio, tradicionalmente agrícola y ganadero, posee dispersa su población por tres enclaves: el Pueblo, propiamente dicho, “el Barrio” y la famosa estación de esquí de Pradollano incluyendo sus complejos hoteleros, refugios, etc.. El río Monachil nace en la falda occidental del Veleta, y, en su discurrir hacia el oeste, ha dejado tallado en la roca caliza un paisaje de gran belleza y singularidad con sus agujas rocosas y tajos de gran verticalidad. Todo unido al gran valor ecológico de esta parte de Sierra Nevada, que alberga una amplia variedad de especies vegetales endémicas y una flora autóctona muy particular, además de una rica fauna, que le ha valido su inclusión dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada.

Monachil merece un paseo por sus callejuelas, casa-cuevas y visitar la Iglesia de la Encarnación y el Convento de los Agustinos, así como degustar la gastronomía en la variada oferta de restaurantes que se ubican en el Barrio y en el Pueblo. - La Fábrica de Tranvías, central hidroeléctrica todavía en funcionamiento, es una de las que dieron electricidad a los tranvías de Granada durante décadas. Merece la pena su visita, además, por estar ubicada en un bonito entorno y su cercanía al pueblo. Al igual que en la ocasión anterior desayunamos en el bar Los Parques, junto al puente y almorzamos al finalizar este agradable paseo en la venta El Puntarrón.

Cómo llegar al punto de encuentro:
Desde Monachil, distante de Granada unos 8 km al sureste, cruzamos el puente del río y nos dirigimos al Barrio Alto, dirección El Purche. A unos 500m a la derecha de la carretera nos encontraremos con la enorme Era de los Portachuelos, acondicionada como aparcamiento, muy próximo a la venta El Puntarrón.

Breve ficha de la ruta:
Distancia aprox.  10 km desde el pueblo de Monachil (menos de 9 km saliendo desde la era del Puntarrón).
Desnivel aprox.  subida 140 m
Desnivel aprox.  bajada 150 m
Punto mas elevado: 1.000 m
Punto mas bajo: 900 m
Tiempo aprox. 4-5 horas
Nivel dificultad: bajo
Tipo suelo: pista terriza y sendero.
Tipo de recorrido: lineal con opción de tramo circular paralelo.
Cartografía: Hojas del MTN 1:25.000 1026 II Armilla y 1027 I Guéjar Sierra
Bibliografía: Sierra Nevada, Guía de Montaña (Editorial Penibética) y Sierra Nevada 30 itinerarios (Editorial El Senderista).
Fecha: sábado,  13 de agosto de 2011
Participaron: Valentín García Vioque, paco Jaime, Mª José leiro y Juan Ignacio Amador.
Temperatura: en Monachil se llegaron a superar los 32ºC, siendo la temperatura mucho mas llevadera en la cercanía de los Cahorros.
Hora puesta de sol y ciclo lunar: 21.15 pm. Luna llena.

A tener en cuenta:

1º) A pesar de la cercana presencia del río Monachil, no podemos calificarla como una ruta acuática propiamente dicha, pues si bien es cierto que en determinados puntos caminamos junto al agua, pudiendo incluso darnos un remojón en alguna pequeña poza o cascada (bastante frías normalmente), el río suele discurrir casi todo el tiempo por zonas de difícil acceso, pero la mayor parte del sendero es tan dócil, que podría realizarse con unas chanclas cerradas de velcro o unas zapatillas deportivas.

2º) El que tenga pensado bañarse que lleve bañador.

3º) Mínimo 2 litros de agua por persona y comida para almorzar en la ruta, si bien según la hora de finalización se puede almorzar en la venta-merendero El Puntarrón, donde hemos dejado estacionados los coches o en cualquier otra venta de Monachil.

4º) Existen otras dos versiones circulares para hacer todavía mas completo este recorrido, que en esta ocasión no realizamos por las elevadas temperaturas de aquel día:
Por un lado la que nos sugiera la Guía de Montaña de Sierra nevada (Editorial Penibética), que consiste en: una vez iniciado el camino de vuelta desde la Central de la Vega, tomar el primer puente que nos deja al otro lado del río y continuar por el sendero que nos lleva a la acequia de los Álamos, fácilmente visible en la vertiente opuesta al sendero de ida.

Por otro lado hay una versión mucho mas cañera que nos indican en el libro: “Sierra nevada, 30 itinerarios” (Edit. El Senderista), que implica un desnivel de unos 500 m de ascensión y que consiste en seguir la indicación de madera que nos señala: Hoya del Romero, la Sabina y que nos encontramos unos 100 m mas allá del manantial de Las Hazuelas, unos 15 minutos antes de llegar a la Central de la Vega. Pero ésta ya es una opción de coleccionistas que solo recomendamos para otoño o invierno.
 Breve descripción de la ruta:
Partimos de la localidad de Monachil y a 500 m dirección El Purche sale un carril a la derecha con un cartel que nos indica el inicio de la ruta hacia Los Cahorros, 100 m más arriba se encuentra la tremenda Era de los Portachuelos, acondicionada como aparcamiento, junto al inicio del carril desde el que parte la ruta se encuentra la venta El Puntarrón, altamente recomendable para almorzar, o al menos tapear después de esta ruta de media jornada. Este primer tramo discurre por un carril, entre cortijos y huertas familiares de olivos, cerezos y membrillos. Cruzamos pequeño riachuelo encontrándonos con un cruce en forma de “Y”, tomando nosotros la pista de la izquierda, que asciende ligeramente, discurriendo junto a una acequia que nos acompaña hasta llegar a una zona de olivos. Aquí nos encontramos con varios carteles indicativos de madera, que nos indican “Los cahorros bajos” por el camino de la derecha y cahorros altos y puente colgante por la izquierda. Ésta es la opción que sugerimos para la ida, dejando los cahorros bajos para la vuelta. 
Como íbamos diciendo, tomaremos el camino de la izquierda, que ascendemos por una empinada senda con amplios zig-zags de suelo terroso grisáceo hasta un pequeño collado, donde se localizan las eras de Los Renegrales. Desde aquí se divisa la mejor perspectiva de los cahorros, así como el encañonamiento del río y la verticalidad de sus paredes, que han convertido a este lugar en una de las escuelas de escalada mas populares de Andalucía en general y de Granada en particular, los amantes de la fotografía tienen parada obligatoria en este punto para inmortalizar la fantástica panorámica que abarca parte de los senderos de los caahorros altos y bajo y que nos ayuda a entender muy bien su armónico conjunto.

Regresando unos 50 m sobre nuestros pasos, ya que a las eras de Los Renegrales llegamos por un ramal del camino que nos lleva a este precioso mirador, comenzamos a adentrarnos en el Parque Natural, pasando junto a unas paredes extraplomadas que quedan a nuestra izquierda y una espectacular caída hacia el fondo del valle a la derecha de la que nos protege una elaborada pasarela de madera. Después de dejar a nuestra izquierda los restos de una antigua casa y a la derecha un puentecillo que se dirige hacia los cahorros bajos, que es la opción que os recomendamos parael rtegreso. Proseguimos el sendero principal y nos encontramos frente al famoso puente colgante que siempre se suele escoger como imagen mas emblemática de esta preciosa ruta. El puente colgante de tablillas mide unos 65 m de longitud y fue construidos con cuerdas gruesas a principios de siglo XX, a mediados de los 70 se remodeló con una estructura mas segura que es la actual y junto con la cascada que cae a sus pies es uno de los principales atractivos del recorrido y sin duda, la imagen por antonomasia de esta ruta.

A partir del puente colgante será raro no encontrarnos con varios grupos de escaladores realizando ascensos y descensos por las paredes que durante los próximos minutos vamos a llevar a derecha e izquierda. Estamos ahora sí, en los famosos cahorros de Monachil y durante sus aproximadamente 400 m de longitud un murete de hormigón que discurre pegado a la base de la pared que tenemos a la derecha, hace las veces de sendero, con la peculiaridad de que en algunos momentos nos obliga a agacharnos e incluso a gatear cuando llegamos a zonas extraplomadas. 
A veces cedemos el paso a quienes vienen en dirección contraria, a veces nos lo ceden a nosotros, pues hay que ir en fila india. Pero sin duda alguna, para el verano recomendamos hacer el recorrido por el mismo cauce del río Monachil, que tan sólo está un metro y medio por debajo del murete, al cual podemos volver a subirnos en muchos puntos del trayecto. 
Pronto llegamos a un túnel excavado por el río, conocido como la cueva de las Palomas, éste es otro de los rincones emblemáticos del recorrido, 
en realidad mas que un túnel propiamente dicho, ha surgido como fruto del acercamiento de las paredes que casi han llegado a tocarse y por otro lado el desprendimiento de grandes rocas que han quedado encajonadas entre las mismas, son las que han formado esta especie de túnel.

Al final del desfiladero el barranco se abre divisando en la vertiente izquierda del valle los afilados colmillos del tajo del Contadero, otra hito geológico de esta entrenida ruta y más adelante el cerro de los Poyos de Monachil. Pronto dejaremos a nuestra izquierda un pequeño puente colgante que nos indica el punto el límite inferior del Parque Nacional, la mayoría de la gente suele darse aquí la media vuelta, porque a partir de este punto el valle comienza a abrirse y el sol comienza a castigar en las horas centrales del día. Pero tan sólo algo mas de un par de kilómetros nos separan de la Central de la Vega, por un sendero que discurre en todo momento paralelo al río Monachil a nuestra izquierda, en suave ascenso. 

En caso de necesidad hay varios puntos donde podemos bajar al riachuelo a refrescarnos, pero sin duda alguna, el mejor lugar para hacerlo lo encontraremos unos 15 minutos antes de llegar a la Central de la Vega cuando un regato de agua procedente de la ladera que llevamos a nuestra derecha, se cruce con nuestro sendero, siguiendo este regato de agua unos 50 m ladera arriba llegamos al manantial de la Hazuelas, lo que se podría considerar una mina de oro en muchos países de África y otras muchas zonas del planeta donde cada día mueren miles de persona de hambre y sed. 
El agua no puede brotar con mas fuerza, ni estar mas fresca, limpia y clara y es en esos momentos en los que uno reflexiona sobre cuan afortunados somos. 
Unos 100 m mas allá, siempre dirección éste el sendero llega a un triple cruce donde tenemos varias alternativas: a la derecha, ladera arriba Hoya del Romero y La Sabina, por donde se puede regresar hasta Monachil, sin duda ésta es la versión mas montañera, superando un desnivel de 500 m y pasando por la parte alta de esa gran tubería que se ve al inicio de la ruta en la vertiente sur del valle. A la izquierda nos indica el sendero de los cahorros por el que venimos, pero en realidad a la izquierda llegaríamos a un puentecillo que nos llevaría a la orilla contraría del río Monachil por el que veníamos y que nos llevaría de regresop al inicio de ruta por la acequia de Los Álamos de Monachil y por último la opción que nos indica de frente, hacia el este que es hacia donde nos veníamos dirigiendo, siguiendo el sendero que en unos 15 minutos nos lleva hasta la abandonada Estación Eléctrica de la Vega, desde donde podemos regresar sobre nuestros pasos o bien por cualquiera de las otras dos opciones mencionadas. 
Poco antes de llegar a la Central de la Vega, cruzamos el río por un puentecillo que nos lleva hasta la misma y según nos indica el libro: “Sierra Nevada 30 itinerarios” (Editorial El Senderista), desde la parte de atrás de la central, sale un sendero que río arriba continúa en paralelo junto a su orilla hasta llevarnos a Pradollano, pero en esta ocasión llevando el río a nuestro costado derecho, si bien, nosotros no terminamos de localizar ese sendero con claridad.


Tal y como decidimos aquel día regresamos sobre nuestros pasos y nada mas volver a cruzar el gran puente colgante, tomamos a la izquierda la variante de Los cahorros bajos, un precioso complemento de poco menos de 1 km de recorrido, que nos lleva a través de un elaborado sistema de puentecitos colgantes y senderos escalonados con pasarelas de madera, donde la abundante vegetación de ribera y la música del agua nos acompañan a lo largo de este relajante paseo.
Crónica y fotos: Juan Ignacio Amador Tobaja