Entorno: Sector
occidental del Parque Nacional de Sierra Nevada
Pueblos de referencia: Nigüelas, que cuenta
con una superficie de 31,05 km2 una población de 1.238 habitantes (2013) y una densidad de población a de 38,74 hab/km². Pertenece a la comarca del valle de Lecrín y es un pueblecito muy cercano a la localidad de
Dúrcal.
Desde
la autovía Granada Motril, aparece ante nosotros como un pueblecito recostada
a los pies del imponente cerro del Zahor, mas concretamente a los pies de su
ladera sur, y al borde de los tajos del arroyo Torrente. Nigüelas tiene además
la particularidad de ser el pueblo más elevada el Valle de Lecrín, situada a
931 metros de altitud, conservando también un carácter mas serrano. Su
emplazamiento constituye un espléndido mirador, desde donde se domina
prácticamente toda la comarca.
Aunque no abunden las referencias
conocidas de época musulmana sobre este lugar, las pocas existentes señalan que
Nigüelas fue una alquería. Su denominación procede de Niwalas,
término que significa atalaya o punto vigía elevado. Durante la dominación
islámica este municipio formó parte de la Taha de Padul, constituyendo uno de
los barrios que delimitaban con el Valle de Lecrín y la puerta occidental de
Sierra Nevada. Tras la reconquista mantuvo su peculiar carácter agrícola.
La población que da nombre al
Monumento Natural “Falla de Nigüelas” conserva calles y casas con encanto
morisco. Además, el visitante puede alojarse en las antiguas viviendas-cuevas
rehabilitadas como casas rurales. Este pueblo posee edificios de interés como
la Casa de los Zayas, con su portada renacentista y majestuosos jardines del
estilo romántico francés, o la iglesia mudéjar de San Juan Bautista que
contiene magníficas esculturas de la imaginería granadina. También se puede
visitar la Almazara de Las Laerillas, antiguo molino de aceite. En las afueras,
desde el mirador de Rasuela, hay unas excelentes vistas del Valle de Lecrín, de
Sierra Nevada, y del profundo barranco del río Torrente.
El imponente cerro Zahor, que ya tenemos apuntado en nuestra agenda para la próxima temporada, presenta una gran falla declarada monumento natural, es la primera de una serie de
montañas que culminan en los 3.011 metros de altitud del Cerro del Caballo, en
cuya cima coinciden los términos municipales de Lanjarón y Nigüelas. Aunque son
varios los carriles que desde este pueblo suben a Sierra Nevada, el más
conocido es el que sigue el cauce del arroyo Torrente hasta el paraje de Los
Cahorros y nos permite contemplar los restos de varios molinos de agua y
atraviesa unos frondosos bosques de pinos. Mas adelante la pista continúa y es la
que nos lleva hacia el cortijo Echevarría.
Cómo llegar a Nigüelas
Si venimos desde la costa lo suyo es tomar como referencia Motril y desde allí
dirección Granada, unos 8 km mas allá del desvío a Lanjarón, estaremos atentos
a la salida 157 de la A-44 (Granada-Motril), que tomaremos, llegando a Nigüelas
en poco mas de 5 minutos.
Tal y como nos vamos acercando
desde la autovía, hacia Nigüelas en dirección ESTE, podemos apreciar una
línea recta, transversal, que recorre las montañas poco más arriba del pueblo.
Se ve mejor porque a lo largo de esa traza cambia el color y la vegetación.
Tiene 15 kilómetros de largo. Desde el cortado del río Torrente, donde se
encuentra el inicio de ese movimiento tectónico, camina en dirección a Dúrcal y
Padul. Tiene una superficie de casi 76.000 metros cuadrados. Esta gran
acumulación rocosa, con mármoles que le aportan el color amarillo, y mineral de
hierro, señala el lugar donde la tierra se quebró y afloró el subsuelo, con un
tipo de roca muy característico que comparte gran parte del perímetro oeste de
Sierra Nevada, como vemos en las curiosas formaciones rocosas del cerro Zahor,
la Silleta de Padul, Los Alayos de Dílar, la crestería del Trevenque e incluso
en la zona de los cahorros de Monachil.
Los geólogos aseguran que aún se mueve. Lo hace de forma
inapreciable, pero el movimiento existe y la fisonomía del lugar cambia a lo
largo de los años. Situarse bajo las grandes placas visibles de esta falla es
apreciar una parte muy significativa de la evolución geológica del sureste de
la península Ibérica, ya que la falla marca el testigo de lo que podría
considerarse como el final del afloramiento de Sierra Nevada (que en realidad
aún no ha terminado de formarse) y el nacimiento del valle de Lecrín y las
turberas de Padul. Es, además, la linde que señala el final de las montañas
nevadenses.
Según los estudios geológicos que sirvieron para la
calificación de este elemento geológico como Monumento Natural (declaración de
noviembre de 2001) en este lugar se habían depositado conglomerados y rocas de
sedimentación (como si se tratase de cascajos y residuos) procedentes del
‘levantamiento’ de la sierra y que ahora se pueden ver claramente en los
cortados que caen desde la población de Nigüelas hacia el arroyo Torrente, por
los que discurre la acequia y sendero de la Pavilla (IDEAL 3-8-2013).
Eran rocas sueltas y blandas que favorecieron el movimiento
de la gran falla. Una de las pruebas geológicas que demuestran que los
conglomerados rocosos sobre los que afloró eran los restos de la formación de
Sierra Nevada, es que se trata del mismo tipo de rocas que se encuentran en
zonas como el Albergue Universitario, junto a los Peñones de San Francisco y
también en el cauce y barrancos del Monachil, especialmente en los Cahorros.
Antes de pasar directamente a la
descripción de la ruta cortijo Echevarría-cerro del Caballo, bien merece la
pena dedicar un apartado especial a:
Cómo llegar desde
Nigüelas al cortijo Echevarría (inicio de ruta)
Antes de nada hay que tener en cuenta que el mal estado de
la pista hace prácticamente obligatorio el uso de un 4x4 o como mínimo un
“todo-camino”, de lo contrario corremos el riesgo de dañar bastante las ruedas
y los bajos de cualquier otro vehículo con el que intentemos llegar al inicio
de ruta.
Cruzamos la
travesía principal del pueblo, saliendo por la plaza de la iglesia en dirección
este, saliendo por la calle del Canalón, y después bajando por una calle
estrecha hasta la orilla del arroyo Torrente, que atravesaremos por un
rudimentario puentecillo de cemento, poco mas ancho que nuestro vehículo. Aquí
empieza la pista que nos va a lleva hasta nuestro destino, para disipar
cualquier duda nos encontramos de vez en cuando con algún que otro cartel que
nos indica la dirección de la Senda Sulayr (Gran Senda perimetral de Sierra
Nevada); que nos servirá de referencia a seguir durante los siguientes 12
kilómetros hasta las proximidades del cortijo Echevarría, donde los aficionados
a la fotografía encontrarán numerosos motivos para detenerse a hacer una
magnífica foto paisajística, preferentemente ventanilla izquierda o lugar del
copiloto, llevad la cámara a mano porque bien merece la pena capturar tan
imponente tan magnífico espectáculo visual.
Al poco de cruzar
el puente nos llamará la atención la impresionante falla que tenemos a nuestra
izquierda, catalogada como “Monumento Natural, Falla de Nigüelas”, por donde
también intuimos un curioso senderillo, flanqueado por una larga barandilla. Se
trata del sendero de “La Pavilla” denominación local con la que se conoce este
lugar donde antaño los jóvenes del pueblo venían a “pelar la pava”. Sin duda
alguna, bien merece la pena anotar este sendero en la agenda, perfectamente
compatible para complementarse con una futura ruta acuática por el cercano
cañón del río Dúrcal.
Desde el interior Nigüelas hay que buscar la bajada hacia el río Torrente. Tras
descender por una calle en la que se encuentran algunos de los ancestrales
molinos de la localidad, las aguas rápidas y cantarinas del arroyo se hacen
visibles. Hay un puente de hormigón que permite el paso de vehículos.
A la
izquierda comienza el carril que asciende hacia la sierra y nos lleva entre
otros destinos al cortijo Echevarría. Hay que caminar por la margen
derecha, aguas arriba, hasta llegar a un grupo de grandes cortijos de curiosas
formas. Es ahí donde parte, al otro lado del cauce, el camino de la Pavilla.
Hay que cruzar el río saltando sobre las piedras. Estamos en el pago de los
Cahorros, el distribuidor de las acequias es la construcción que abre el
sendero que, de inmediato, comienza a bordear el tajo que cae desde el núcleo
urbano.
En los días de verano, el calor queda rápidamente mitigado por la
humedad que produce la continua presencia del agua de la acequia, siendo una
auténtica delicia este paseo.
A los pies de la población de
Nigüelas, se levanta este colosal accidente geológico, que es el cerro
Zahor. Se trata de un enorme bloque de terreno que, por su composición en
mármoles, posee un llamativo color claro. Su origen es relativamente reciente,
puesto que tiene menos de 1 millón de años (podríamos decir que en términos
geológicos, es una “montaña recién nacida”), y se ha activado en varios
episodios aunque, en la actualidad, se considera que está fosilizada o
inactiva, mientras que algunos profesores de la facultad de geología de Granada
afirman que esta montaña está tan viva que su cumbre se eleva un metro cada
pocos años. Su origen son las tensiones de la corteza terrestre que quebró y desplazó
los grandes bloques rocosos que forman la falla.
Esta falla es sin duda alguna, uno
de los rasgos geológicos más llamativos del Valle de Lecrín en
Granada. Discurre por la base de las Sierras de Dúrcal, al Este, y del Manar, al Oeste, bien visible entre los
pueblos de Nigüelas y Padul. Esta falla, junto con otras más
pequeñas, también próximas, es responsable de la existencia de zonas
elevadas (Sierras
del Manar y de Dúrcal, Cerros de la Solana,
etc.) y de zonas deprimidas, como la Depresión de Padul o la
de la Rambla
de Cijancos. Precisamente,
la sucesión de bloques levantados (sierras) y hundidos (valles) conforma la
fisonomía típica del paisaje del Valle de Lecrín. Un rasgo característico de estas fallas, muy apreciable en
la falla
de Nigüelas – Padul,
es el desarrollo de lo que los geólogos denominan facetas triangulares,
causadas por la erosión del plano de falla. Desde la barriada de Marchena y
zonas cercanas, mirando hacia el norte, se ve una serie de grandes triángulos
de color rojizo con un borde blanco, sobre el fondo gris de las dolomías de
la Sierra
de El Manar.
Desde el inicio de
pista será visible en muchos momentos la redondeada cumbre del cerro del
Caballo (3.011 m), pero de momento, lo que nos sigue llamando poderosamente la
atención, son los impresionantes pináculos que llevamos a nuestra izquierda en
el caótico maremágnum de bloques marmóreos de la vertiente sur del cerro Zahor,
después de cruzar por segunda vez el cauce del arroyo Torrente, pasaremos junto
a una gigantesca aguja rocosa de 1.229 m de altitud, conocida localmente como
“Pinganucho” o “Cucurucho”, que coincide aproximadamente con el kilómetro dos
de carril.
Ficha de la ruta circular del cortijo Echevarría
(1.970 m) al cerro del Caballo (3.011 m)
Tipo de ruta: versión
circular en sentido inverso a las agujas del reloj.
Distancia aprox.
14 km
Desnivel aprox.
1.045 m
Punto de partida:
Cortijo Echevarría (1.970 m)
Punto mas elevado:
cerro del Caballo (3.011 m)
Tiempo aprox. 7 horas
Nivel dificultad:
Alto por el desnivel a superar.
Tipo suelo: pista
terriza 20%, sendero pedregoso 60%, zona de cumbre: lascas sueltas, 20%. Todo
el terreno puede estar total o parcialmente nevado según la época o sin nada de
nieve si se realiza en verano (no recomendable por su alta exposición al sol y
altas temperaturas si no hace viento).
Previsión meteorológica: http://www.eltiempo.es/niguelas.html
Fecha de realización y meteorología: sábado 19 de abril de 2014, día extramo donde se cumplieron las previsiones de sol y nubes. Si bien la mayor parte de la ruta a pie fué bajo amenazantes nubarrones oscuros, llegando a caer unostímidos copos de nieves en el descenso. La subida y bajada en 4x4 por el carril, la hicimos bajo cielos azules, tan sólo alterados por finas capas de neblina formada por nubes finas. Afortunadamente no se llegaron a cumplir las rachas de viento de 50 km/h que daban para ese día en zona de cumbre. En cualquier caso, poca cosa, para los mas de 100 km/h que suelen darse algunos días de invierno en las altas cumbres de Sierra Nevada.
Desde Huelva vino Teresa “Arwen
de Rivendel”.
Desde Cádiz. Reinaldo y Manuela
“Los Senescales de la bahía”
Desde Sevilla: Ilde “El Vendaval
del Moncayo”
Desde distintos puntos de la
Costa del Sol: Ilse “La gacela de la Selva Negra”, Pepe Guerrero nuestro
catedrático Geobotánico; maría “La Fisioterapeuta”, Paco Bastida “Terminator
2”, Eduardo “El Último Samurai”, Fidel “El senderista romántico”, Javi “El
Hombre precavido”, José Cano “Camel Tropic”, Juani “El Comandante”.
Desde Granada: Yoli …“como
corre”.
A tener en cuenta:
1º) Es imprescindible disponer de
un vehículo todo terreno para llegar al inicio de ruta, pero ¿cómo realizar
esta ruta si no disponemos de este tipo de vehículos?. En nuestro caso, al
menos 8 compañeros que no disponían de 4x4 y pudieron llegar al inicio de ruta, gracias a
que Ilde “El Vendaval del Moncayo” contacto con el vecino de Nigüelas: Antonio,
cuyo móvil es: 69671.07.69. Y que por llevarnos y traernos en su carismático
LAND ROVER, nos cobró 80€, saliendo a 10€ por persona, que pagamos muy a gusto,
por ser una pista indómita en varios tramos no apto para cualquier tipo de
vehículos y que requiere de mano experta en la conducción, siendo además un
perfecto conocedor de la zona, que además nos asesoró muy bien de los hitos que
debíamos seguir. Estando perfectamente al tanto del estado de la sierra y
demostrando gran profesionalidad por su puntualidad y buen hacer.
2º)Si vamos a realizar esta
ascensión en su versión invernal o tras una fuerte nevada: Antes de venir
conviene informarse sobre el estado de la pista, tipo de nieve: dura, blanda,
profundidad, placas de hielo en zona de cumbre, etc… Y por supuesto
imprescindible llevar crampones, piolet y si hay placas de hielo casco. Pues a
pesar de que el Caballo presenta un perfil muy alomado, una caída de espaldas
dando con la cabeza en el suelo, en una zona llana donde resbalemos sobre una
placa de hielo, puede dejarnos en el sitio. ¿Algún enlace recomendado para
principiantes?:
3º) Esta ruta en su versión
línea, puede resultar muy aburrida, siendo el único aliciente las preciosas
vistas desde la cumbre hacia el pequeño glaciar donde se encuentran la laguna y
refugio del Caballo, pero en la versión circular que hicimos nosotros, el
regreso por la ladera noroeste y la acequia tiene mucho encanto y bien merece la pena realizar el
itinerario que describimos a continuación.
Una vez junto a las ruinas del
cortijo Echevarría (1.970 msnm), el camino a seguir es la prolongación de la
pista que pasa por allí y continúa ascendiendo en prolongados zigzags, que
apenas podremos atrochar debido a la abundancia del piornal de alta montaña que
cubre las laderas, por los márgenes de este kilómetro y medio de pista que nos permiten
calentar de forma relajada, pues la ladera es muy tendida, a modo de agradable
paseo, hasta que llegamos al Mirador de Nigüelas, con su
correspondiente panel
paisajístico que nos identifica los principales hitos que tenemos delante, a
saber: la Loma de los Tres Mojones a la izquierda por donde realizaremos
nuestra ascensión hasta el Caballo (3.011 m) cuya redondeada cumbre preside la
parte central del paisaje que tenemos ante nosotros, bajo la cumbre del
Caballo, los barrancos que forman la cabecera del arroyo Torrente, llamada: “Rinconada
de Nigüelas” y a la derecha la “Loma de Lecrín” tras la cual discurre el valle
del río Lanjarón, que nace en la laguna del Caballo, que no veremos hasta
llegar a su cumbre.
En el texto del panel nos hablan de algunos aspectos
generales de la geología y la flora, que nos vamos encontrando desde Nigüelas
hasta este paisaje de alta montaña en el que ya nos encontramos donde
predominan los arbustos tapizantes como el piornal de alta montaña, el enebro y
la sabina rastrera. También se hace mención del incendió devastador que tuvo
lugar en esta zona en septiembre de 2005 y que acabó con las manchas de bosque
que existían en esta zona.
Una vez en la ante cumbre,
volvimos a reagruparnos para llegar todos juntos al vértice geodésico, donde
nos quedamos maravillados con las inesperada panorámica alpina que desde allí
tenemos hacia Finalizado el almuerzo disfrutando de tan magníficas vistas, iniciamos el descenso propiamente dicho, pero no sobre nuestros pasos, que consistiría en descender por la Loma de Los Tres Mojones por la que habíamos subido y que ahora sería en dirección OESTE, sino en dirección NOROESTE.

A partir de la cascada, la acequia discurre soterrada en paralelo
al sendero por el que vamos caminando y que en sus dos últimos kilómetros se
transforma en la pista, que después de pasar junto
a varias fincas, alguna que
otra casa de piedra e incluso algunos ejemplares de almendro de gran porte que
se encontraban en el esplendor de la Primavera, terminando de cerrar el trazado
circular hasta regresar al cortijo Echevarría, al que llegamos a las 18.36, es
decir, seis minutos más tarde de la hora a la que habíamos quedado con Antonio,
que ya nos esperaba puntualmente con gran profesionalidad.
Una vez finalizados
los ejercicios de estiramiento y habiéndonos puesto calzado y ropa mas cómoda.
Iniciamos el descenso hasta Nigüelas por los 12 km de pista, que recorrimos en
unos 40 minutos, hasta llegar a la salida de Nigüelas, concretamente en el inicio
o final de la calle García Lorca, donde se encuentra una plaza, que hace las
veces de aparcamiento, donde habíamos quedado con Antonio, al inicio de la
jornada y por lo tanto, donde habíamos dejado nuestros vehículos. Además
resultó ideal para tomarnos unas merecidas cervezas de despedida, con generosas
tapas de tortillas de atún, que sentaron de maravilla, en aquella plácida
terracita del Bar Rincón de Miguel, donde a mas de un paisano se llevo las
manos a la cabeza al escuchar algún que otro comentario de carácter científico
del “Vendaval del Moncayo”…¿qué sería de la vida sin sentido del humor?.
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